Contumax pro convicto et confesso habetur, que quiere decir: Al contumaz hay que tenerle por convicto y por confeso. Pues... sí. Discurríamos en nuestra entrega anterior en este mismo espacio, sobre las opciones de Andrés Manuel (AM), y comenté que le quedaba apenas una rendija por el lado del arreglo político. Esta rendija ya se cerró, le dieron con la puerta en las narices y el “efecto Rosario” sigue. Por las declaraciones de AM parece que ha decidido no entrar al manejo legal o legaloide, depende de la óptica, para atender la acusación del desacato en que absurda y descuidadamente se metió. Esperemos todos que reflexione. También comentamos, [... que le costaba al Jefe de Gobierno acatar pura, simple y llanamente la suspensión y, “sin dejarse ni rajarse”, continuar su combate hasta agotar el procedimiento por la vía judicial en vez de optar por el pleito, por la fuerza, pensando que esta posición le daría más réditos políticos, como así ha ocurrido, pero también con el altísimo riesgo de que lo inhabiliten...”]
Y según trascendió, el origen y la razón de todo es: que hay un compromiso formal suscrito, entre el gobierno de la ciudad y el tal hospital privado, con altas penalidades establecidas en caso de incumplimiento, para que se construyeran los accesos que hoy son materia de la disputa. Por esta inversión millonaria en dólares se estableció la obligación gubernamental de aportar dos pinchurrientas calles. Y por este infracción hay otro riesgo adicional porque no se ha atendido, aunque es exclusivamente económico. AM no ha podido cumplir y ya casi le cuesta la chamba este anodino compromiso.
La obediencia o no de un amparo por parte de la autoridad, no debe, bajo ninguna circunstancia, estar condicionada al nivel de popularidad que se tenga en las encuestas, porque eso nos llevaría, entre otras cosas, al absurdo y al cinismo. Porque si así fueran las cosas, con el 15% de popularidad, yo solamente tendría derecho a robarme una bicicleta de montaña o una moto chica, sin que pasara nada; pero si estoy en el 50%, entonces, por esa única razón, obtengo el derecho de robarme un carro de buena marca, sin peligro, o de construir una calle que pase por el centro de la casa de mi vecino. Y si alcanzara el 80% de popularidad en las encuestas¡ ya chingue!, me convierto en indestructible porque adquiero un blindaje que me permitiría la impunidad y podré hacer cualquier atrocidad, sin riesgo ni consecuencias.
Con la fatídica frase de “sí ha lugar”, el proceso de desafuero de AM ha excitado aún más la polarización nacional del tema, que por su presencia mediática, ya resulta molesto y ofensivo para todos. Y preciso, no me inclino hacia ningún fundamentalismo.
Pero hubo un suceso imprevisto y lamentable para todo el mundo, y hete aquí, que en ayuda de sus agobiados hermanos mexicanos, nos protegió nuevamente la bendición papal, que nos salvo y nos cobijará por lo menos durante 15 días de las acometidas mediáticas de esta bufonada. ¡Gracias Santo Padre! Pero veamos hasta donde llegaron las cosas a consecuencia del triste suceso de la muerte del Papa y de la cobertura mundial que tuvo en todos los medios. Menciona Ricardo Alemán en su columna que “en un desproporcionado intento de comparación, López Obrador se quejó la mañana de ayer (2 de abril) de que los medios le dedicaron más tiempo y atención a la agonía de Juan Pablo II.” Si esto resultara cierto, pues ahora si el piso se convirtió en vacío.
En esta temporada hemos visto de todo y sin freno. Desde los que afirman que AM debe estar en la cárcel, hasta los que se rasgan las vestiduras y truenan señalando un huertazo (¡). Todos recitan barbaridades y ridiculeces sin sentido, al calor del mitin, de la marcha, de la arenga para la defensa o el ataque. En ningún lado se encuentran los tonos medios y la mesura en el juicio. Se ha usado y abusado, de la manera más burda que jamás haya visto, de la imagen de ilustres personajes de nuestra historia: Juárez, Madero, Jara, los mártires del 68, más todos los que se les ocurran de aquí hasta, mas o menos, el mes de enero de 2006. Que inmensa y fútil retahíla de sandeces. Basta leer, si lo resisten, las noticias y posturas del 2 de abril en La Jornada y La Crónica de Hoy, en torno a la decisión de la Sección Instructora. Ambos medios con sus argumentos, sus necedades, con sus dioses y sus intereses, sus ideologías. Filias y fobias. Blanco o negro, amigo o enemigo. Quien lee ambos tendrá el justo medio para un juicio razonable. Ya no hay talento para pensar otra cosa que no sea el improperio y el escarnio.
En el tratamiento de este caso, ha prevalecido, desde siempre, el uso de adjetivos y no el argumento contundente; y para demostrarlo basta con preguntarle a cualquier persona común que apoye a uno de los dos bandos en pugna, para darse cuenta de que no tiene la menor idea de los hechos o de los datos duros y con seguridad ni siquiera sabrá lo que significa el fuero constitucional.
El adversario dejo de serlo para convertirse en el enemigo porque “perdieron” unos y “ganaron” otros, apenas, una batalla. Si no actúan todos con juicio y cordura, falta muy poco para llegar al desastre que se vislumbra. Ya veremos quien prende la mecha y si después consiguen sofocar lo que resulte.
Según se percibe ahora, AM y sus asesores pretenden conducir todo su caso por el camino de la “fuerza popular”, por la “decisión de las masas” y “el apoyo del pueblo” (como siempre lo ha hecho) entes que, con su inmensa sabiduría y espíritu democrático, impartirán justicia ciega por encima de todo. A la manera de Mandela, igual que Fidel, parecido al Ché, como Chávez, o como Luther King o ya de jodida como Cárdenas, Madero, Villa, Zapata y el EZLN. ¡Todas estas tonterías hemos leído y escuchado en estos días! Recordemos que Fox intentó caminar por este sendero, arropado por el pueblo, haciendo uso del altísimo bono democrático del 2000 y le salió el tiro por la culata; pretendió asaltar el Congreso para sus fines y de paso tomarnos a todos el pelo, pero le falló. No digo que sea lo mismo, pero es igual, como dice Chente, el de verdad.
Espléndido discurso del diputado Presidente de la Sección Instructora, especialmente aquello de que “la mayoría de nuestros héroes patrios en su momento fueron considerados delincuentes y fuera de la ley. Y hoy los tenemos en los libros de texto, en la historia, en los altares cívicos, en las avenidas y en las calles de nuestro país.“ Dijo bastante más y lo que quiso. Y lo expresó con honradez y eficacia. Cumplió su obligación partidista con altura, pero también con el deber institucional, dándole curso al dictamen de la Instructora con una entereza digna de encomio y respeto. Y de pasada, nomás le falto excretar encima del diputado del PAN, a quien, lo menos que le dijo, fue güevón y pendejo, porque ni siquiera leyó el expediente. Que cada quien asuma sus costos. Termina una parte del proceso y seguramente habrá otras, así, en plural.
Pero preguntémonos todos, con imparcialidad, si es posible a estas alturas, ¿Qué hubiera pasado si se vota el no desafuero? Pues se le hubiera otorgado carta blanca (eternizar la impunidad) a cualquier autoridad para desobedecer un mandato judicial y terminar, ahora sí y para siempre, con la poca respetabilidad que algunos jueces le han dejado, a la formidable institución jurídica del Amparo. Tengo la convicción, que si AM opera con sagacidad e inteligencia, no ocurrirá nada, y salvo los tragos amargos que todavía se tendrá que engullir, obvios, pero superables, lo veremos en las boletas del 2006. En ese sentido no tengo ninguna duda. Y será en su tiempo, decisión de cada uno de nosotros hasta donde le permitiremos llegar.
Termino con una exigencia: al Congreso de la Unión, al Ejecutivo Federal y la PGR y al Poder Judicial Federal, para que procesen con urgencia los casos pendientes congelados en la Sección Instructora. Pero todos, con justicia a secas, sin gracia ninguna, con eficacia y valor.
Hoy es el tiempo de que recuperemos la dignidad.
Esta es la gran oportunidad histórica.Si no lo hacen, todos deshonrarán, por cobardía, la difícil decisión que acaban de tomar. Y entonces, todo este asunto se convertirá en lo que hoy, muchos, solamente sospechan: una vergüenza nacional, que no habrá servido a la causa de nadie y menos a la de México. Todos perderemos.
Y según trascendió, el origen y la razón de todo es: que hay un compromiso formal suscrito, entre el gobierno de la ciudad y el tal hospital privado, con altas penalidades establecidas en caso de incumplimiento, para que se construyeran los accesos que hoy son materia de la disputa. Por esta inversión millonaria en dólares se estableció la obligación gubernamental de aportar dos pinchurrientas calles. Y por este infracción hay otro riesgo adicional porque no se ha atendido, aunque es exclusivamente económico. AM no ha podido cumplir y ya casi le cuesta la chamba este anodino compromiso.
La obediencia o no de un amparo por parte de la autoridad, no debe, bajo ninguna circunstancia, estar condicionada al nivel de popularidad que se tenga en las encuestas, porque eso nos llevaría, entre otras cosas, al absurdo y al cinismo. Porque si así fueran las cosas, con el 15% de popularidad, yo solamente tendría derecho a robarme una bicicleta de montaña o una moto chica, sin que pasara nada; pero si estoy en el 50%, entonces, por esa única razón, obtengo el derecho de robarme un carro de buena marca, sin peligro, o de construir una calle que pase por el centro de la casa de mi vecino. Y si alcanzara el 80% de popularidad en las encuestas¡ ya chingue!, me convierto en indestructible porque adquiero un blindaje que me permitiría la impunidad y podré hacer cualquier atrocidad, sin riesgo ni consecuencias.
Con la fatídica frase de “sí ha lugar”, el proceso de desafuero de AM ha excitado aún más la polarización nacional del tema, que por su presencia mediática, ya resulta molesto y ofensivo para todos. Y preciso, no me inclino hacia ningún fundamentalismo.
Pero hubo un suceso imprevisto y lamentable para todo el mundo, y hete aquí, que en ayuda de sus agobiados hermanos mexicanos, nos protegió nuevamente la bendición papal, que nos salvo y nos cobijará por lo menos durante 15 días de las acometidas mediáticas de esta bufonada. ¡Gracias Santo Padre! Pero veamos hasta donde llegaron las cosas a consecuencia del triste suceso de la muerte del Papa y de la cobertura mundial que tuvo en todos los medios. Menciona Ricardo Alemán en su columna que “en un desproporcionado intento de comparación, López Obrador se quejó la mañana de ayer (2 de abril) de que los medios le dedicaron más tiempo y atención a la agonía de Juan Pablo II.” Si esto resultara cierto, pues ahora si el piso se convirtió en vacío.
En esta temporada hemos visto de todo y sin freno. Desde los que afirman que AM debe estar en la cárcel, hasta los que se rasgan las vestiduras y truenan señalando un huertazo (¡). Todos recitan barbaridades y ridiculeces sin sentido, al calor del mitin, de la marcha, de la arenga para la defensa o el ataque. En ningún lado se encuentran los tonos medios y la mesura en el juicio. Se ha usado y abusado, de la manera más burda que jamás haya visto, de la imagen de ilustres personajes de nuestra historia: Juárez, Madero, Jara, los mártires del 68, más todos los que se les ocurran de aquí hasta, mas o menos, el mes de enero de 2006. Que inmensa y fútil retahíla de sandeces. Basta leer, si lo resisten, las noticias y posturas del 2 de abril en La Jornada y La Crónica de Hoy, en torno a la decisión de la Sección Instructora. Ambos medios con sus argumentos, sus necedades, con sus dioses y sus intereses, sus ideologías. Filias y fobias. Blanco o negro, amigo o enemigo. Quien lee ambos tendrá el justo medio para un juicio razonable. Ya no hay talento para pensar otra cosa que no sea el improperio y el escarnio.
En el tratamiento de este caso, ha prevalecido, desde siempre, el uso de adjetivos y no el argumento contundente; y para demostrarlo basta con preguntarle a cualquier persona común que apoye a uno de los dos bandos en pugna, para darse cuenta de que no tiene la menor idea de los hechos o de los datos duros y con seguridad ni siquiera sabrá lo que significa el fuero constitucional.
El adversario dejo de serlo para convertirse en el enemigo porque “perdieron” unos y “ganaron” otros, apenas, una batalla. Si no actúan todos con juicio y cordura, falta muy poco para llegar al desastre que se vislumbra. Ya veremos quien prende la mecha y si después consiguen sofocar lo que resulte.
Según se percibe ahora, AM y sus asesores pretenden conducir todo su caso por el camino de la “fuerza popular”, por la “decisión de las masas” y “el apoyo del pueblo” (como siempre lo ha hecho) entes que, con su inmensa sabiduría y espíritu democrático, impartirán justicia ciega por encima de todo. A la manera de Mandela, igual que Fidel, parecido al Ché, como Chávez, o como Luther King o ya de jodida como Cárdenas, Madero, Villa, Zapata y el EZLN. ¡Todas estas tonterías hemos leído y escuchado en estos días! Recordemos que Fox intentó caminar por este sendero, arropado por el pueblo, haciendo uso del altísimo bono democrático del 2000 y le salió el tiro por la culata; pretendió asaltar el Congreso para sus fines y de paso tomarnos a todos el pelo, pero le falló. No digo que sea lo mismo, pero es igual, como dice Chente, el de verdad.
Espléndido discurso del diputado Presidente de la Sección Instructora, especialmente aquello de que “la mayoría de nuestros héroes patrios en su momento fueron considerados delincuentes y fuera de la ley. Y hoy los tenemos en los libros de texto, en la historia, en los altares cívicos, en las avenidas y en las calles de nuestro país.“ Dijo bastante más y lo que quiso. Y lo expresó con honradez y eficacia. Cumplió su obligación partidista con altura, pero también con el deber institucional, dándole curso al dictamen de la Instructora con una entereza digna de encomio y respeto. Y de pasada, nomás le falto excretar encima del diputado del PAN, a quien, lo menos que le dijo, fue güevón y pendejo, porque ni siquiera leyó el expediente. Que cada quien asuma sus costos. Termina una parte del proceso y seguramente habrá otras, así, en plural.
Pero preguntémonos todos, con imparcialidad, si es posible a estas alturas, ¿Qué hubiera pasado si se vota el no desafuero? Pues se le hubiera otorgado carta blanca (eternizar la impunidad) a cualquier autoridad para desobedecer un mandato judicial y terminar, ahora sí y para siempre, con la poca respetabilidad que algunos jueces le han dejado, a la formidable institución jurídica del Amparo. Tengo la convicción, que si AM opera con sagacidad e inteligencia, no ocurrirá nada, y salvo los tragos amargos que todavía se tendrá que engullir, obvios, pero superables, lo veremos en las boletas del 2006. En ese sentido no tengo ninguna duda. Y será en su tiempo, decisión de cada uno de nosotros hasta donde le permitiremos llegar.
Termino con una exigencia: al Congreso de la Unión, al Ejecutivo Federal y la PGR y al Poder Judicial Federal, para que procesen con urgencia los casos pendientes congelados en la Sección Instructora. Pero todos, con justicia a secas, sin gracia ninguna, con eficacia y valor.
Hoy es el tiempo de que recuperemos la dignidad.
Esta es la gran oportunidad histórica.Si no lo hacen, todos deshonrarán, por cobardía, la difícil decisión que acaban de tomar. Y entonces, todo este asunto se convertirá en lo que hoy, muchos, solamente sospechan: una vergüenza nacional, que no habrá servido a la causa de nadie y menos a la de México. Todos perderemos.
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