Una de las consecuencias del trágico rescate bancario ocurrido en 1995, implicó para fines prácticos, que nos quedáramos sin bancos nacionales, es decir, sin bancos de dueños mexicanos, y con la única excepción de Banorte y el reciente Banco Azteca, ya no hay capitalistas nativos propietarios o cabezas de bancos que operen en el país, quienes anteriormente le sacaban jugo a sus compatriotas en la administración de sus ahorros. En el México de hoy, el saqueo se repite pero ahora ya no nos bolsea un sacrificado banquero nacional sino un concesionario extranjero. Nueve de cada 10 pesos que vale la banca actualmente son de extranjeros. Esto en realidad no querría decir nada en un mundo globalizado como el de hoy, pero al darnos cuenta de que estos grandes consorcios bancarios transnacionales, cometen abusos en México que nunca cometerían en sus países de origen, entonces debemos empezar a preocuparnos. Y mire usted porque se lo digo, según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) se indica que: “... En este sentido, precisó que en tanto HSBC ofrece en México una Tarjeta de Crédito con un CAT (Costo Anual Total) de 77%, la misma institución la ofrece a los usuarios ingleses con un CAT de 16%; Scotianbank Inverlat también ofrece una Tarjeta de Crédito con un CAT del 77% en México, mientras que en Canadá la ofrece con un CAT del 18% anual. El banco español BBVA la ofrece con un CAT del 80%, en tanto que en su país de origen la ofrece con un CAT de 25%; con relación a BANAMEX, el banco de capital estadounidense la ofrece con un CAT de 85%, mientras que en Estados Unidos se ofrece con un CAT del 9%.” Ni para que discutir lo que es evidentemente una inmoralidad de los bancos. Y porque se dio a conocer esta información están que trinan contra la CONSUSEF.
El valor de los bancos extranjeros en México alcanza hoy día el 24.4%, del Producto Interno Bruto (PIB), es casi un cuarto de todo el valor de la economía nacional. Esto suena a mucho dinero y es, en realidad, verdaderamente, una cantidad incontable para cualquier mortal común. Y usted amable lector se preguntará pues cuánto vale el PIB en este sufrido país, agárrese lector, porque ahí le va la cifra completa: 7.6 billones de pesos, el equivalente a 687 mil 831 millones de dólares en 2004, según el INEGI. Le recordamos, mediante un aporte cultural, que un billón en el sistema métrico decimal equivale a un millón de millones. ¡Uuffff¡ Y ya encarrerados, cuánto vale el PIB de Baja California Sur pues solamente alrededor de 33 mil millones de pesos con datos de 2002, o sea que los sudcalifornianos aportamos en ese año el 0.58% del PIB nacional. ¡Basta!
Los bancos todos, tienen establecidas con claridad las líneas para el desarrollo y venta de sus productos y servicios, lo que les ha permitido obtener ganancias de locura, que alcanzaron 84 mil millones entre el 2000 y el 2004 en números cerrados. Un solo banco, Banamex, incrementó sus ganancias entre 2003 y 2004 en un 37%, en un solo año. Vaya que sí han resultado negocio para sus actuales dueños. De hecho el Citigroup ha distinguido a México, gracias a su filial, Banamex, como el mejor cliente en todo Latinoamérica y Japón.
Las columnas en las cuales descansa el crecimiento de los bancos desde 1995 son principalmente los créditos al consumo, y los hipotecarios. Los primeros incluyen el financiamiento de compras vía tarjeta de crédito y para la adquisición de bienes de consumo duradero como vehículos y los segundos para la obtención de vivienda.
Desde 1995 y hasta la fecha, todos los bancos establecidos en el país hicieron la graciosa huida cuando de financiar empresas se trataba y aún están desaparecidos del escenario de las pequeñas y medianas empresas. Abandonaron la política de intermediación entre ahorradores y usuarios del crédito, su razón de ser histórica, y se dedicaron a especular porque, qué otra cosa hacían con el dinero de los ahorradores sino invertirlo improductivamente para obtener ganancias seguras, sin riesgo. El financiamiento bancario para el desarrollo de la economía nacional en los últimos 10 años, se borro y aún hoy es muy incipiente, casi no prestan. A partir de la gran crisis de 1995 y hasta la fecha, las empresas han quebrado por montones y los empresarios sobrevivientes, tuvieron que hacer uso del ingenio para diversificar las fuentes de financiamiento. Es en este período cuando aparecen los bienhechores proveedores como la más importante fuente alterna de financiamiento, y tal vez la única, que reemplazó con eficiencia la intermediación de recursos financieros que debería haber hecho la banca. En el ultimo trimestre de 2004, las empresas reportaron que ésta participación en el caso de las pequeñas empresas fue de 66.1%, en las medianas de 58.6%, en las grandes de 52.2% y en las llamadas triple A (más de 5 mil millones de pesos anuales, el 3.9 por ciento del total) de 32.4%.
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) sostiene que el financiamiento bancario está peor asignado que hace 10 años. Los banqueros en su Convención de este año, señalan que el crédito al sector privado como proporción del PIB se calcula en alrededor del 14% “cifra que resulta menor a la que presentan las economías de América Latina en su conjunto” y la referencia obligada consiste en señalar que en 1994, cuando éramos felices, antes de la crisis, llegó a 40%.
Existe un elemento revelador de los altos niveles de utilidad en los bancos y es el cobro de comisiones por diversos servicios bancarios que prestan a los usuarios; durante muchos años se mantuvo mas o menos escondido y en realidad a nadie le importaba, no tenía peso. En este rubro, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) durante 2004 las comisiones netas cobradas por los bancos ascendieron a la friolera de 41 mil millones de pesos y fueron equivalentes al 27% de los ingresos totales del sistema, casi una tercera parte de lo que ganaron. Ahora ya le cobran a usted hasta por respirar dentro de un banco. Esto no ha sido por accidente. La política que explica este incremento desproporcionado en el cobro de comisiones obedece a que los bancos “descubrieron”, no hace mucho, que sus costos de operación podrían obtenerlos fácilmente de los cobros casi forzosos a los millones de usuarios cautivos, y por ello, implantaron esta expoliación excesiva contra los consumidores. Pero no se midieron. De tal suerte que la CNBV les indico a todos los representantes del sector financiero en su reciente 68 Convención Bancaria celebrada en Acapulco a principios de marzo pasado, que “... la disminución en las comisiones que cobran por los productos y servicios que ofrecen, debe seguir considerándose como un objetivo prioritario para la banca.”
Pero veamos también lo que sostiene la CONDUSEF respecto al cobro de comisiones: “... las comisiones netas como porcentaje del margen financiero de la banca se ha elevado del 33% que representaba en el 2000 al 50 por ciento en junio de 2004. A su vez las comisiones respecto de los ingresos totales de operación han pasado de representar el 9.7% en el período 1991-1995 a 29.6% en los últimos cuatro años, mientras que los ingresos por intereses cayeron de representar el 414% en las fechas antes consideradas. Ante ello, dijo que esto de algún modo refleja la transformación en el enfoque de negocio de los bancos.”
No es cuento, tenemos los bancos más caros del mundo.
En el caso de las tarjetas de crédito, el negociazo es redondo, imparable, y los niveles de atraco son inconcebibles de acuerdo a los datos citados arriba. Pero también resulta que los intereses cobrados alcanzan la estratosférica cifra del 60% en promedio al año, cuando tenemos una inflación de alrededor del 5.19% anual, es decir que nos cobran casi 9 veces más si lo comparamos con el índice de inflación dado a conocer por el Banco de México para el año 2004. No hay proporción ni explicaciones consistentes. Juegan con el score, porque cuando eventualmente le cobran de más, piensan, y piensan bien, que los usuarios preferirán no quejarse para evitar la pérdida de tiempo si los montos son más o menos pagables. En alguna ocasión hicimos el ejercicio de lo que cobrarían de interés por unos cheques de precrédito que sistemáticamente están ofreciendo por correo a los usuarios de tarjeta y nos dio una tasa de interés del ¡104% anual! Mas recientemente, hace unos días, con los estados de cuenta de Banorte y Bancomer (uno nacional y otro extranjero) en la mano, me percaté de dos errores en el cálculo de los intereses que cobran, son de personas que conozco de cerca, así que no tengo ninguna duda de que sean reales y en compartirlos con ustedes. Caso Bancomer: en el mes de enero se pago todo el saldo, capital mas interés y quedo en ceros; en febrero se usa la tarjeta y a la fecha de pago se liquida el saldo total, nuevamente capital mas intereses generados, y la cuenta vuelve a quedar en ceros; y en marzo, que no se usó la tarjeta cobran intereses sin que haya el cargo asociado que los genere, ¡salen de la nada! El interés total que está cobrando Bancomer, alcanza la estratosférica cifra de 9.77% ¡mensual!, el equivalente al ¡117% al año!. En Banorte está igual, hay un cargo en el mes de marzo por 400 pesos y cobran mas de 300 pesos de intereses por el cargo señalado, esto nos da un interés mensual del 75% y equivale a cobrar el 900% de interés anual. Es aritmética pura, sencilla y, sobre todo, sentido común. En los dos casos se llamó a los teléfonos nacionales de atención al cliente para levantar la queja, y les aseguro, amables tres lectores, que la respuesta que dieron, después de intentar demostrarle que es usted el que esta mal, no tiene desperdicio, por cínica: “Es que... así está el sistema” y acto seguido, para tratar de suavizar el golpe dicen “y más vale que pague, porque si no, le van a cobrar multas y recargos que van a multiplicar la cantidad que debe por 10”. Pues a pagar y punto. La aritmética de Pitágoras falla cuando un banquero la aplica, porque siempre obtiene saldos a su favor. Y no digo que no den “explicaciones” mismas que puntualmente son rebatidas con argumentos y cifras con base en los estados de cuenta ¡de ellos mismos! A los empleados bancarios con los que se comenta el problema terminan siempre con el mismo rosario “es que así está el sistema... pero deme sus datos para analizar su queja”.
Nos alcanzó la modernidad.En una de esas y terminamos añorando a nuestros viejos banqueros mexicanos ¿No le parece?
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
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