A grandes males grandes remedios. Este sistema es sencillo, barato, rápido y con efectos benéficos indiscutibles para los ecosistemas que predominan en nuestro estado.
No es para timoratos. Es para espíritus creativos, con genio y ganas de resolver las cosas. Ésta técnica requiere dejar atrás la mentalidad tradicional de todos aquellos que construyen bordos normales para la retención de agua en el estado. No los sustituye, los complementa. El método también sonará exótico para aquellos ingenieros carentes de ingenio. Es un método revolucionario de muy bajo costo, que nos permitiría “construir” más del doble de los realizados en el 2004 para retener el agua antes de que ésta, en su desaforada carrera, se pierda en el mar sin provecho mayor. El efecto benéfico entre los bordos tradicionales y los que se realicen por explosión es esencialmente el mismo: retener agua, conservarla e infiltrarla al subsuelo. Un bordo de tierra o mampostería tradicionales cuestan un promedio de 80 mil pesos cada uno con una vida útil de 4 años antes de que se asolve, sin considerar los costos de inversión en maquinaria, personal y otros costos asociados. Actualmente se construyen bordos pequeños, de 40 metros cúbicos con alrededor de tres metros de altura. Solo se construyen en lugares en los que es accesible la maquinaria pesada, dejando de lado cientos de sitios que son propicios para la construcción de obras de retención.
Alertados todos para analizar esta propuesta con una mente abierta, procederemos a describir brevemente en qué consiste.
El nombre es muy gráfico, porque es, precisamente, el principio bajo el cual se lleva a cabo el procedimiento: una explosión controlada. Recomendamos utilizar dinamita porque es más barata y manejable pero puede ser utilizado cualquier explosivo; incluso bombas especiales, diseñadas con fines específicos que ya han probado su mortífera efectividad en diversas guerras en el mundo; es el caso por ejemplo, de las bombas antitanque, que cuando explotan producen un agujero descomunal en el suelo que mide más de 12 metros de diámetro y tres metros de profundidad. Para aplicar ésta primera variante, el requisito esencial es contar con un experto en demoliciones que se encuentra disponible en cualquiera de las unidades del Ejercito o de la Armada, siendo probable que estén concentrados en BCS o en cualquier zona militar o naval del país con la ventaja de que siempre se ha tenido colaboración de parte de estas dos instituciones. Además participará un geólogo. Y un sherpa o tameme para cargar. Con éstas tres personas formamos el primer equipo de campo. Ésta es la primera de las dos variantes de la idea propuesta: hacer decenas o cientos de grandes hoyos en el suelo mediante explosiones controladas. Estos grandes hoyancos no serán eternos; en un principio se verá, en efecto, un gran socavón que, si acaso lloviera, se colmaría de agua. Pero en el estiaje, por efecto del viento, se llenará de tierra poco a poco, generalmente del tipo migajón arenoso en un muy corto tiempo; una vez “emparejado” el hoyo, o relleno o asolvado en forma natural, se convertirá en una activa y poderosa “esponja” que retendrá e infiltrará cantidades significativas de agua al subsuelo.
La otra variante de los bordos por explosión es igualmente interesante. Se trata de desgajar en forma controlada, partes de cerros, de cantiles o acantilados sobre cada uno de los lechos de los cientos de arroyos y cauces naturales que existen en el estado en ambas vertientes, la del Golfo y la del Pacífico. En éstos lugares no entra la maquinaria pesada. Basta sobrevolar algunas horas toda nuestra media península, para darnos cuenta de la cantidad, casi inagotable, de formaciones geológicas propicias y ver el potencial que tiene la técnica propuesta. Con el paso del tiempo y de una manera natural, por efecto del intemperismo, se producen desgastes y derrumbes en este tipo de formaciones geológicas de manera permanente. Tarde o temprano, por efecto del sol, agua y viento, los cerros, acantilados y cantiles, se desmoronan, se desgajan, sin la intervención del ser humano. Con el sistema propuesto únicamente aceleramos un poco la acción de la naturaleza sin causar daños. Para ésta variante se formará un segundo equipo, y se utilizarán también explosivos y un especialista en su manejo. Un experto en demoliciones puede colocar el producto del derrumbe, tierra y grandes rocas, principalmente, conforme lo requiera para que la mayor parte del material derribado se deposite en un lugar específico previamente seleccionado, como en lechos de un arroyo o partes de su cauce. No se trata de levantar un muro, sino un bordo de algunos metros de altura, para que cuando haya caudal de agua encuentre obstáculos en su camino al mar, salvables con el tiempo, y la retenga lo más posible, para lograr por una parte, su infiltración y por la otra, aminorar su velocidad de escurrimiento, permitiendo que sólo una parte llegue al mar pero lentamente. No se trata de hacer un represo permanente para estancar el agua por siempre.
En la variante de derrumbes controlados en cerros, acantilados y cantiles, es indispensable contar con un helicóptero de cinco plazas, para acceder a los lugares seleccionados; un piloto y un mecánico quienes contarán con apoyo en tierra. Otros integrantes del equipo en esta variante son: un geólogo con alguna experiencia en fotogrametría o percepción remota; otro especialista, indispensable, es una experto en montañismo o roca, debidamente equipado, para que apoye el acceso seguro, con estas técnicas, a lugares escabrosos ideales para la aplicación del método.
Además de los dos variantes descritas, habrá un equipo permanente de gabinete en un centro de operaciones, en donde se precisará la estrategia general del método, sus variantes y la definición de lugares específicos. Harán uso principalmente de fotografías aéreas y planos diversos para identificar los sitios más convenientes. Este equipo fijo de gabinete estará integrado por cinco personas: un técnico de la CONAGUA, uno de la SEMARNAT, uno de la Sagarpa, uno de la UABCS y otro del gobierno del estado. En total estamos hablando de la participación de no más de 8 personas en los dos equipos activos de campo, mas los que apoyarán en tierra al helicóptero y el equipo fijo de gabinete. Se tendrá que definir un líder de proyecto o coordinador entre los mismos participantes, quien se hará cargo de articular el proyecto con los participantes.
Todos los integrantes de los equipos son pagados actualmente por alguna dependencia federal o estatal, de manera que, si los comisionan al proyecto, no se tendrían gastos por sueldos o salarios, ni por vehículos o combustibles. Resta conseguir el helicóptero o comprarlo para aplicar el método, el proyecto vale la pena. También tengo la impresión de que sería relativamente sencillo conseguir uno: prestado, regalado, donado, en comodato o como fuera, menos alquilado. O simplemente comprar uno.
¿Quién puede financiar este proyecto si hiciera falta? El gobierno federal, el estatal, o algunas fundaciones nacionales o extranjeras. O bancos internacionales.
¿Qué resultados se pueden obtener? Espectaculares. Entre otros, sería posible “construir” con un presupuesto insignificante el doble o triple de los 175 bordos realizados en el 2004. Con las dos unidades de trabajo funcionando, se podrían atacar de tres a seis sitios ¡por día! Se garantiza la recarga de las cuencas más sobreexplotadas del estado. Aumentaría la disponibilidad de agua para diversos consumos porque toda la que usamos proviene del subsuelo y de cuencas que se encuentran en el límite de explotación o francamente sobreexplotadas.
¿Sabe usted como se abrieron los canales para construir los drenes en la Chontalpa, en Tabasco? Los “trazos” se hicieron con avionetas que guiaban a “ojo y sonido” a los topógrafos y equipos situados en tierra, o más propiamente, en la pantanosa selva. ¿Insólito? Sí. ¿Creativos? También. ¿Sabía usted que se “bombardean” nubes para provocar lluvia? ¿Asombroso? Sí. Hay muchas ideas aparentemente fantásticas que resultan exitosas. Y aunque usted no lo crea, ahora se tiene la idea de ionizar la atmósfera desde la zona de Los Cabos para “desviar” huracanes.
Para concretar los bordos por explosión faltan detalles, pero son sólo eso, detalles. Es natural, por lo novedoso del sistema, pero no habrá uno solo que pudiera resultar un obstáculo insuperable. ¿Porqué no probar sus bondades?
¿Qué es una concepción insólita pensada por excéntricos? Sí.
¿Que ayuda a resolver un problema ancestral en el estado? Sí.
¿Alguien quiere ensayar y desarrollar el proyecto? Pues ahí está, afínenlo y úsenlo. Ya se tiene lo más difícil: la idea.
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
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