21 junio 2005

LOS INÚTILES Y EL FONDEN

Que lamentable que algunos de los damnificados por el huracán Marty que afectó a Baja California Sur sigan clamando ayuda de las autoridades después de tres años de vueltas y más vueltas. Es vergonzoso lo que hacen estas autoridades federales del “cambio”. La gente afectada lo pierde todo y encima deben padecer la burocracia federal de la secretaría de gobernación. Y es siempre el gobierno del estado con sus escasos recursos quien tiene que dar la cara y atender estos problemas, inicialmente, mientras llegan los fondos federales destinados para esos fines, si es que llegan, provocando con ello un descuadre nefasto en la aplicación del exiguo presupuesto anual autorizado por el congreso local. Los daños que ha consignado el gobernador Agundez han superado en algunos casos los cinco mil millones de pesos por efectos ocasionados por un sólo huracán, por lo que el gobierno del estado se encontraría incapacitado para aportar la parte que le corresponda debido a la magnitud y lo cuantioso de los daños. Tenemos afortunadamente muchos puentes nuevos en todo el estado para esta temporada, por lo que se espera que los daños sean menores. Tal parece que en las condiciones actuales, los ciudadanos afectados por estos fenómenos naturales solamente cuentan con el voto para manifestar su molestia en contra de algunas autoridades federales que siempre tienen, como un maldición, aspiraciones políticas mayores. Como si lo merecieran. Pero no cuentan con que los votantes sabemos quien es el responsable directo del Fonden: el culpable de la lentitud y burocracia que priva en éste organismo es competencia directa del torpe secretario de gobernación que acaba de renunciar el 1 de Junio para fortuna de todos, si es que alguna vez estuvo ahí; pertenece al gobierno del “cambio” y quiere ser presidente, ¡vaya desfachatez! Así que, si quiere usted votar por él el año entrante, si gana la interna de su partido, revise qué es lo que ha hecho por el país y se dará cuenta de lo verdaderamente inútil e improductiva que ha sido su gestión, no hizo nada, más que nadar de muertito y soñar con la presidencia utilizando recursos públicos para su promoción. Gracias a esta persona, entre otras, no más de tres, el país es un desastre político que se refleja en áreas como las del Fonden cuya capacidad de respuesta ha sido absolutamente ineficaz, “provocando molestia y desconfianza de la población” según señaló recientemente el gobernador Agundez. Los casos de corrupción galopante cometidos con estos fondos destinados a emergencias no han sido investigados ni aclarados, porque quienes se los han atracado son personas de confianza de este malogrado secretario. Es evidente que quien fue un pésimo y blandengue secretario de gobernación, en la más importante secretaría del país, será, sin ninguna duda, el peor presidente que podamos elegir en México, si es que llega, aunque lo dudo, porque la gente lo tiene bien identificado. Por algo lo motejaron como “el hombrecito de Bucareli”. Además, es un delincuente electoral impune así sentenciado por las autoridades electorales del D.F. sin que hasta la fecha se haya probado lo contrario.
En la democracia siempre llega el momento de cobrar las facturas.
Según notas periodísticas, los fondos con que cuenta el Fonden este año, ascienden a cuatro mil quinientos millones de pesos, que es en realidad una cifra miserable, si observamos la importancia de los daños que los desastres naturales han ocasionado en varios estados de la republica al mismo tiempo, entre los cuales, BCS es solo uno de ellos y el menos importante en términos de población; las catástrofes provocadas solamente por los huracanes, ascienden a más del triple de los recursos disponibles actualmente. Los que habitamos en zonas de alto riesgo climático en la costas del país, en donde existen 74 ciudades expuestas a los efectos de huracanes de diversa magnitud en las cuales vivimos más de 15 millones de personas, debemos encomendarnos al santo de nuestra preferencia para que no se atraviesen elecciones, de ninguna clase, que pudieran coincidir con un desastre, porque entonces, los inservibles de la Segob, suspenden todo tipo de ayuda ya que suponen que se van a utilizar los fondos para apuntalar a los candidatos de algún partido político, mientras la gente padece los estragos del desastre. Hasta eso llegan en su miseria mental. Lo que han hecho es vergonzoso y absurdo y en un país serio estarían ya fuera del gobierno y sujetos a proceso penal. Todos lo vimos, y a como van las cosas, lo seguiremos padeciendo en tanto no se reforme la operación de este organismo. A ver si ahora que ya se fue el improductivo secretario Creel, sí les otorgan alguna ayuda a los damnificados que aún reclaman apoyos para salir de la miseria en la que quedaron. La verdad es que el Fonden, es manejado al antojo de la Segob y con criterios políticos; esta diseñado no para ayudar sino para bloquear la entrega de los recursos y, cuando éstos al fin se destraban, inician la entrega a cuentagotas a la población que lo requiere. A veces, los cínicos burócratas del centro se alcanzan la puntada de decirles a las autoridades del estado afectado “Oye mi gober, porqué no pones tú el recurso que haga falta y luego te lo reponemos”, proponen tonterías sin en menor recato ni sentido de la urgencia, a pesar de saber que, estados como éste, siempre tienen carencia de fondos para atender estos problemas extraordinarios. Lo que deben hacer en la Segob, es entregar de inmediato los fondos necesarios que le indique el gobierno del estado definidos con base en evaluaciones preliminares conjuntas entre funcionarios federales que despachan aquí y los del estado, y posteriormente, realizar los ajustes a que haya lugar; si se estimaron daños de más o se inflaron los costos se regresará lo que se pidió de más, si fuera el caso, así se atendería de inmediato el problema sin las tardadas intervenciones de los cuentachiles del Fonden. Hay quejas interminables por toda la republica en contra de la operación del fondo y sobre su escasa transparencia en las compras que realiza. El gobierno del estado pudo haber intervenido cuando se creó el Fonden para diseñar un buen fideicomiso pero sucumbió ante la rapidez de los burócratas de la Segob quienes solamente les presentaron un contrato de machote para su firma urgente, y era igualito en todos los estados en los que se firmó, me consta. Por lo que hemos visto, las actuales autoridades del estado se la van a jugar teniendo en cuenta primero los intereses de la población afectada, y ya no aceptarán fácilmente en el futuro, todo lo que les proponga la torpeza sabihonda y unilateral de la burocracia centralista, y según sabemos, ya hicieron las propuestas correspondientes ante quien deben hacerlo. Al gobernador Agundez le tocó sentir en carne propia los desastres que provocaron fenómenos naturales en el municipio que gobernó durante tres años, así que conoce bien los problemas a resolver, y ahora sí tiene más herramientas, y más poder, para decidir mejor en favor del estado y sus habitantes afectados, cuando los haya. Recordemos que el Fonden es un contrato con reglas de operación concertadas entre las partes, que por definición, deben ser un acuerdo de mutuo beneficio para quienes intervienen en su firma. El nuevo secretario de gobernación, Salvador Abascal, merece otro análisis, pero en principio su nombramiento me parece acertado. Hay que recordar, además, que tiene algunas raíces familiares y afectivas, por el lado de su padre, en la colonización del norte de sudcalifornia llevada a cabo al término de la guerra cristera por uno de los líderes del sinarquismo en pugna con el gobierno federal y fue nada menos que el padre del actual secretario.

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