14 junio 2005

INVERNADEROS ¿ULTIMA LLAMADA?

Me parece que Narciso Agundez, Ramiro Ruiz y Ramón González ya se ganaron su permanencia en el gabinete porque con 45 días en su chamba, superaron a sus colegas funcionarios del gobierno del estado proponiendo soluciones creativas, aparentemente definitivas, a varios de los grandes y añejos problemas estatales, por el alto impacto social que podrían tener. Pasaron el examen, sin acordeones, porque en un tiempo menor a los fatídicos seis meses de prueba, obtuvieron resultados. Al término de éste plazo, en octubre próximo, se aplicará por parte del gobernador Agundez una evaluación a sus funcionarios para decidir a quienes se les renueva el contrato. Así que al menos tres, parece que ya la libraron. Esperamos noticias de los demás.
Hay muchas noticias buenas en este corto periodo de gobierno, pero hay dos, en particular, que a mi me interesa destacar.
Primero le encontraron la cuadratura al círculo y descubrieron un cauce prometedor para iniciar el remedio de una monserga endémica que parecía imposible resolver: la cartera vencida, en particular la del Valle de Santo Domingo, que van a tratar de solucionar mediante la creación de un fideicomiso cuyos detalles de funcionamiento analizaremos en otra entrega.
La otra excelente noticia es la que se publicó en las ediciones del Sudcaliforniano del 12/05/05 y del 23/05/05. Las autoridades anunciaron inversiones millonarias para el desarrollo de invernaderos en casi toda la escasa superficie agrícola del estado (27,902 hectáreas solo en el Valle). Más de 1,000 hectáreas en programa serán instaladas y financiadas con esta técnica que tiene muchas variantes, tanto en los sistemas de producción como en la intensidad de las tecnologías aplicadas, y en sus costos por hectárea. Seguramente la demanda por estas tecnologías será bastante mayor que el programa inicial que tienen considerado las autoridades. Usted puede comprar diseños que solo cubren la superficie bajo cultivo tradicional con estructuras simples y malla sombra (llamados casa sombra) desde los 35 mil hasta los 120 mil dólares por hectárea; también puede comprar invernaderos con estructuras más sofisticadas de acero galvanizado y plásticos especiales con clima controlado, que pueden alcanzar una inversión de 400 a 500 mil dólares por hectárea y más. Además, existen los invernaderos de cristal, con un costo superior a los 800 mil dólares por hectárea. Hay para escoger, dependiendo del bolsillo de quienes vayan a aportar los fondos. Desde luego a estas inversiones cuantiosas en capital, habría que sumarles el indispensable crédito de avío o capital de trabajo que también alcanza sumas variables pudiendo llegar hasta los 100 mil dólares por hectárea y más, dependiendo del cultivo y el grado de tecnología utilizada, pero esta parte también la han resuelto con el apoyo de un banco internacional. El proceso normal en México para acceder a un financiamiento para la instalación de invernaderos pasa por varias fases: la elaboración del proyecto de inversión específico, interminables requisitos, mas las aprobaciones correspondientes, las infaltables y excesivas garantías y, finalmente, la puesta en marcha, todo ello, implica que un desarrollo de este tipo requiera, para su arranque productivo, de alrededor de un año y medio, si todo sale bien, para recoger el primer tomate o el primer chile, como usted quiera. Pero en el esquema que propone el gobierno del estado, hay un cambio radical. En este programa, prometen una respuesta del Eximbank (banco de desarrollo gringo) en un tiempo record de seis a ocho semanas; no se exige el reporte del buró de crédito; pagos semestrales; ofrecen tasa de interés fija o variable en función del monto solicitado; un mínimo a financiar de 250 mil dólares; ¡sin garantías reales!; y los requisitos, en general, se pueden cumplir por los beneficiarios que no se encuentren actualmente en problemas serios y cuenten con sus estados financieros mas o menos sanos de los últimos tres años. Así que no suena mal ¿verdad?
Los productores que le entren a los proyectos de invernaderos, en su versión más sencilla de casa sombra, podrán cultivar y producir durante dos ciclos al año (si tienen agua disponible) y obtener diversos frutos hortícolas, y con algo de suerte, mejor dicho, con mucha suerte, ganar dinero a montones. Estos proyectos tienen una ventaja evidente en términos de productividad, si se tiene un canal de mercadeo asegurado, como parece que así es, porque se pretende apoyar la comercialización a través de una de las empresas convocadas por el gobierno del estado en este gran proyecto, llamada SunFed (son gringos de Arizona). Participan, también en este esquema, otras dos empresas: Finex Trade Group S. A. intermediario financiero mexicano que cuenta con licencia y autorización del Eximbank para gestionar los financiamientos ante el banco y la empresa nacional Exim que ofrece servicios de consultoría. La otra importante entidad que interviene es una filial de una empresa israelí llamada Orgil International Green House domiciliada en los Estados Unidos, quien diseña, produce y vende invernaderos con tecnología israelí. Es importante no olvidar que existen otras empresas vendedoras de invernaderos y bancos semejantes al gringo Eximbank, que ofrecen también financiamientos parecidos a los que hemos descrito, y se encuentran en España, Israel, Holanda y otros países. Lo trascendente es que las autoridades ya pusieron la mesa.
Y que bueno, que se enfrenten estos asuntos en conjunto, en paquete, para que no falte nada. Porque hay que recordar que los cultivos de hortalizas son casi como jugar a la lotería, aún teniendo la comercialización asegurada, porque los precios de estos productos se montan a veces, en el sube y baja de las cotizaciones internacionales. Los invernaderos también tienen sus complicaciones de orden social; de mano de obra, porque en nuestro estado es insuficiente y hay que traerla de otros lugares como Veracruz, Sinaloa, Guerrero o Oaxaca; escasa disponibilidad de agua, organización incipiente de productores para producir, aspectos climatológicos, técnicos, financieros, sanitarios; de empaques de alta tecnología porque no solamente es producir y hacerlo bien, sino clasificar y empacar conforme a rigurosas normas de calidad; de cuartos fríos, de bioseguridad, de transporte; de logística; hay que contar con un buen historial crediticio y productivo de los posibles beneficiarios, entre otros, pero estimamos que estos “detalles” los tienen resueltos o en proceso de resolver las autoridades promotoras en nuestro estado, con la ayuda de las otras entidades participantes. Los productores interesados, tienen otra ventaja extraordinaria: las empresas copartícipes ofrecen la asistencia técnica, casi permanente, desde el arranque del proyecto.
Por otro lado, a todos los sudcalifornianos nos conviene saber que, en nuestro estado, hay agricultores que dominan toda la gama de estas tecnologías y las explotan desde hace varios años, producen con notable eficiencia y viven y trabajan en el Valle de Santo Domingo, en el Vizcaíno y en La Paz, es decir, los tenemos aquí mismo explotando éstas técnicas desde hace tiempo. Esto es bueno saberlo, porque la curva de aprendizaje, de la que ningún productor se librará, puede llegar a costar cantidades industriales de dinero y tiempo, que regularmente no se consideran en los proyectos, y ambos factores, pueden llevar a la empresa a tener pérdidas, o simplemente a no generar utilidades en los primeros ciclos, y tener el inconveniente de caer en problemas de repago. Así que los costos de la novatez, se tendrán que pagar, no hay escapatoria, y hay que reducirlos al mínimo porque es imposible desaparecerlos, para ello habrá que tomar decisiones inteligentes con un agudo sentido de racionalidad técnica y económica. El mismo gobernador Agundez ha hecho atinados comentarios sobre el tema diciendo que hay en el estado grandes proyectos con inversiones multimillonarias en invernaderos en plena operación, pero con muchos problemas de orden financiero aunque muy productivos; y hay otros casos, en los que no son tan grandes las superficies en producción ni la inversión aplicada, pero que han resultado muy exitosos desde el punto de vista financiero y productivo, entre otras razones, por sus bajas cargas de pasivos.
Ya existen varios productores en lo individual o en grupo que están interesados en entrarle a la innovación: desde los orgánicos hasta los tradicionales. Además, no hay de otra, le tenemos que entrar al uso de la alta tecnología cuando esté disponible y a precios razonables. Ésta es una buena opción para aquellos interesados que cumplan cabalmente con los requisitos solicitados para embarcarse en este viaje, sin retorno, a la modernidad productiva. Suerte.

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