08 junio 2005

AGUADORES NUEVOS

Las nuevas autoridades ya nos dieron a conocer algunos datos frescos de los resultados de sus investigaciones preliminares sobre los despojos que dejaron del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de La Paz (SAPA), cosa que les agradecemos todos los ciudadanos porque comenzamos a darnos cuenta de que tan grave es el problema que van a enfrentar quienes dirigen hoy el organismo operador. Esperamos en el futuro conocer algún diagnóstico completo, integral, del estado que guarda el sistema. Y desde luego que nos lo presten o nos lo manden.
Los primeros datos que empiezan a fluir se refieren al numero de trabajadores que tiene actualmente el sistema, y según el vocero del SAPA ascienden a 650 empleados. Otro de los protagonistas, que trabaja como presidente municipal, ha dicho que se van a respetar algunos convenios sobre descuentos que son incuestionables, como por ejemplo los acuerdos con las organizaciones de personas de la tercera edad. Y al parecer, según sus declaraciones sobre el tema, el nuevo presidente tiene muy clara la problemática que aqueja al organismo y cómo resolverla.
Los ciudadanos esperamos tener la lista de todos los beneficiarios en la página de Internet del gobierno del estado para que la sociedad se entere a quiénes estamos subsidiando y si la aplicación de estos apoyos es merecida o consistente. Esto es contraloría social. Otro de los sectores que van considerar con descuentos o subsidios está ubicado en aquellos grupos de población calificados como de pobreza extrema, o dicho de otro modo, para aquellos que no disponen de dinero para pagar el agua y casi ninguna otra cosa. Bien esto es justo y es éticamente correcto. También han dicho ambos funcionarios citados, que van a seguir investigando para dar a conocer con más precisión la situación que guarda el sistema. Pero los datos que hasta ahora nos han proporcionado, implican que tenemos no los 9.3 empleados por cada mil tomas (ecmt) que habíamos señalado en una entrega anterior, sino algo mas: 10.2 ecmt. El dato es verdaderamente de locura por la altísima sobrecarga que significa esta nómina improductiva e ineficiente que daña gravemente las finanzas del organismo. Estamos muy lejos del índice reportado por el organismo operador de Ocotlán, Jalisco que tiene 1.2 ecmt, es decir, tenemos 8.5 veces mas empleados en nuestro Sapa si lo comparamos con el caso del municipio jalisciense y 2.4 veces más que el promedio nacional que definí en la entrega anterior. Aquí tienen un área de oportunidad extraordinaria que requerirá de tacto e inteligencia por parte de las autoridades, para que se puedan aplicar algunos criterios de racionalidad en los indispensables y urgentes ajustes que se tendrán que efectuar en el corto plazo. Ya veremos. Por lo pronto, cuentan con el beneficio de la duda a reserva que nos demuestren que en efecto, corregirán los problemas detectados, siendo el de personal, tal vez, el más grave.
También debemos creerle al recientemente ungido presidente municipal, sus promesas reiteradas en el sentido de que “la realidad que el ciudadano debe saber es que no habrá privilegios, ni apoyos para quien no los necesite”. La aseveración es indiscutible, ahora veremos qué es lo que van haciendo al respecto. También cuenta éste funcionario con el beneficio de la duda, por supuesto, pero también tendrá que entender que, a como han ido las cosas por las dependencias que gobierna, nos debemos acoger al apotegma atribuido a Santo Tomás: hasta no ver no creer.
Se agradece también que no hayan repetido, al menos no todavía, las infames mentiras del director anterior del Sapa cuando afirmó, con una torpeza infinita, que los habitantes de Sudcalifornia somos los “mayores derrochadores de agua del mundo”.
El vocero del Sapa, ha sostenido en declaraciones a nuestro diario el 22/05/05 anterior, algunas cosas contradictorias. Por un lado reconoce que la plantilla laboral del Sapa está sobrada en un 30% pero no dice respecto a qué punto de referencia, contra qué lo esta comparando. Sostiene asimismo y de manera contradictoria, que “el sistema puede operar de manera eficiente con una planta laboral de aproximadamente 300 personas”, es decir, con menos de la mitad del personal actual; pero nuevamente elude el establecimiento de comparaciones para saber con relación a qué parámetros se definió este dato, a menos que... ¿habrán tomado el mío? Sin embargo, derivado de la cifra que nos da, implica que tendrán que despedir a 350 personas y todavía sobran. De acuerdo al promedio nacional de empleados por cada mil tomas obtenido de los sistemas operadores del país, se requieren solamente alrededor de 275 personas para operar con eficiencia el sistema, de manera que, si este dato es correcto, les sobrarían ¡375 trabajadores! Es increíble que las anteriores autoridades, todas, hayan permitido este crecimiento caótico e improductivo en contra del propio organismo, en detrimento de uno de los servicios más importantes para el ser humano. Para liquidar 375 trabajadores, que son el exceso de personal identificado, van a requerir de una buena cantidad de dinero, para no citar los problemas que tendrán con el sindicato, si acaso no hacen las cosas razonablemente bien. Es evidente que a grandes males grandes remedios, no puede ser de otra manera. Si no lo hacen ahora, no les alcanzarán los tres años para remediar el problema y el hecho es que no hay tiempo, tres años no son nada. Ya verán.
Para evitar caer en el síndrome del foxismo y no haya contradicciones en lo que se declara, sería aconsejable que tuvieran una sola voz, no dos ni tres, solo una, porque eso evitaría confusión e información diferente como la que nos recetó el mentiroso director anterior en donde ningún dato de los que manejaba era el mismo. Cuidado.
Y necesitan apurarse porque los lamentos de los usuarios a través de todos los medios de comunicación están a la orden del día, y en aumento, en casi toda la geografía municipal. La gente no aguantará mucho tiempo con el pretexto de las obras (aunque sean ciertas) o con explicaciones, lloriqueos y promesas no cumplidas. La verdad es que, aun aceptando el maldito tandeo, en la red hace falta más presión, porque con la actual, ni siquiera se llenan los tinacos, “apenas nos llega una miada” como dicen miles de usuarios irritados.
El Sapa no es una empresa de beneficencia, tampoco es una oficina en donde se acojan becarios, ni es un asilo, ni cementerio, almacén o banca de cachivaches políticos inservibles. No, no es nada de eso. No debe serlo. El Sapa es una empresa que pagamos todos (al menos los que sí liquidamos el agua) y como tal debe tener criterios de racionalidad económica rígidos, que le permitan optimizar su operación para que garanticen el servicio de excelencia que están obligados a entregarnos. Y usted, acuático lector, ¿ya pagó el agua? Si no lo ha hecho, pues no tendrá el derecho ni la autoridad moral para exigir nada.

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