22 abril 2008

ENGATUSADO EN INFINITUM

Había llegado la hora de la modernización, de la conexión de alta velocidad, del acceso fulminante al sorprendente mundo de la Internet. Por cierto bastante tarde, como en muchas otras materias. A veces uno no se moderniza por razones tan pedestres como la falta de dinero, o por carencia de equipo el cual, desde luego, tiene un costo alto. Sin olvidar la razón más importante: el analfabetismo digital, la negación personal a incorporarse a la tecnología porque no se tienen los conocimientos básicos o de plano miedo porque no se tiene ninguna intención de entrarle a la este tipo de temas. La tecnología cuesta y una cosa lleva a la otra. Es como las mujeres que tienen una boda programada y se compran unos cómodos y hermosos zapatos, al último grito de la moda; pero ahí comienza apenas gasto. Luego se dan cuenta de que requieren de un vestido adecuado para calzar los zapatos que se compraron y comienzan a sumarle otros pequeños gastos como la obligada manita de gato en el salón de belleza, una bolsa, y en la suma total el gasto ascenderá a varios miles de pesos o cientos, depende de los ingresos y los gustos de cada quien.
Igual pasa con la tecnología en lo que se ha llamado genéricamente informática que para el caso es simplemente un conjunto de dos computadoras y un modem.
Bueno, pues finalmente me decidí a contratar el infinitum de alta velocidad, anunciado hasta la náusea por la empresa promotora, en realidad ni tanta rapidez porque solamente contrate el paquete de 1 mega, aunque comparados con los 50 kbps de la línea telefónica equivalía a un salto cuántico. Me dijeron por teléfono, y en la tienda y en los correos recibidos, que la velocidad contratada sería de 1 mega y yo estuve de acuerdo. Cerramos el trato en forma rápida una vez que se tomaron las decisiones y listo. Inició la espera. A los tres días me llegó el modem inalámbrico y a conectar y revisar durante los tiempos libres del día y de la noche, hasta que todas las conexiones estuvieron en su lugar. Como sucede con todo lo nuevo, la ansiedad llega a la desesperación cuando ya se quiere estrenar la reciente adquisición.
Todo listo. Pero había que esperar para configurar ahora el modem y para ello había que llamar al 01800 del proveedor y lo hicimos. El acceso vía telefónica a los servicios de asesoría es fácil y cómodo. No importa que a los usuarios nos quede la impresión de que los asesores a cargo transmitan a veces la impresión de estar tratando con retardados, o que lo traten a uno como a párvulos dejando notar una cierta impaciencia con los usuarios. Intentan ocultar, sin conseguirlo, su desesperación por tener que repetir hasta el agotamiento casi las mismas cosas a cientos o a miles de clientes que requieren asesoría. Desde luego nada que no pueda ser tolerado y superado, y digamos que, en general, el servicio que proporcionan los asesores es bueno a secas y tiene la ventaja de la disponibilidad siempre que se ofrece.
Al fin quedó configurado el sistema, que incluye desde luego las computadoras desde donde se accederá al modem y a la conexión a Internet. Y uno piensa que ya está todo listo… pero no es así.
La primera sorpresa recibida, fue que la velocidad no era la que yo suponía haber contratado, digamos que 1000 kbps, para hacerlo más sencillo, y equivalen más o menos a 1 mega. La conexión exitosa inicial la tuve a 250 kbps, aproximadamente, pero no pasé, en estos primeros intentos, de los 500 kbps. Y comencé a montar en cólera porque no se había respetado mi contrato original por el que pagaría lo convenido, mes a mes, puntualmente. De inmediato me comunique con los asesores por teléfono y comenzó la cauda de explicaciones de un lado y de otro; a veces tenía la sensación de que estaba hablando con una pared porque asesores y asesoras estaban cortados por la misma tijera, no respondían a las preguntas y reclamos, solamente recitaban la misma cantaleta impersonal y mis razonamientos se quedaban en el aire, lo cual me enfurecía aún más. Mi reclamo mayor era que no me habían entregado la velocidad contratada y fue en un momento de lucidez de mis asesores cuando recibí la respuesta: “es que la publicidad dice claramente que es hasta 1 mega de velocidad”. Yo les explicaba, una y otra vez, que si eso decía la publicidad pues tendría que haber momentos en los cuales la velocidad llegara a los 1000 kbps, pero el caso es que nunca me han dado esa cantidad. Después de mis quejas por la bajísima velocidad, los asesores movieron algo y fueron subiéndola poco a poco hasta que después de unos 7 intentos comencé a navegar a 850 kbps, más o menos. Había transcurrido una semana. La última prueba de velocidad la hice el sábado anterior con resultados variables en tres distintos medidores: la menor fue 465 kbps y en otro llegué hasta 861 kbps.
El caso es que nunca conseguí, ni espero llegar, “hasta” la velocidad prometida, ni siquiera de vez en cuando, porque así entiendo que puede suceder cuando alguien ofrece “hasta” tal o cual velocidad. Yo alegaba que si ellos prometían “hasta 1 mega”, pues en alguna ocasión debería de lograr esa meta y jamás he rebasado los 870 kbps. Siempre es menos pero nunca es más. Lo que digo es que podría pasar una semana o algunos días en que pudiera alcanzar la velocidad de 1 mega, y en otros días eso no ocurra y baje a 900 o a 500, pero en algún momento debería llegar “hasta”, la ansiada velocidad de 1 mega. Según la trampa, en tanto ellos me den entre 0.1kbps y un mega pues estarán dentro de lo que prometen: el “hasta”.
Todavía se alcanzaron la puntada genial de acusarme al decir que seguramente mi equipo no era muy moderno, y según ellos, pues ahí estaba el problema. Encima de que no entregan lo que prometen le cargan todas las culpas al cliente, por obsoleto y pobretón, porque no tiene una computadora ultramoderna para recibir sus “hasta” grandes velocidades. No les dije que no mamen porque ya no quiero enojarme por teléfono. Así que aguanté vara y aquí me tienen.
Pasaron varios días hasta que me di cuenta del gran truco encerrado en el “hasta”. Pero ya estaba engatusado, y en este camino es más fácil empujar para adelante que echar reversa.
También descubrí que yo les puedo pagar “hasta” 599 pesos igual que ellos me prometieron “hasta” 1000 kbps. A ver si resulta. Y cuando me digan “oiga, le faltan 200 pesos” les tendré que recordar que nuestro contrato decía “hasta”. Pero como sé que son bien gandallas, tengo la certeza de que si hago lo que digo, entonces con solo apretar un botón me pueden enviar de regreso a la máquina de escribir que usaba mi hija en la secundaria. Y al buró, y al infierno financiero, al ostracismo, y me cancelarán el teléfono por jodón y porque soy un cliente demasiado exigente. La realidad es que quiero contribuir a mantener al señor Slim en el primerísimo lugar que ocupa como el más rico del mundo. Hasta arriba. Faltaba más.Y ya ni les cuento de la computadora portátil que me acabo de comprar para estar a tono con la “alta velocidad” que me ofrecieron, eso no se los voy a reclamar. Lo que sí les puedo decir a mis megalectores, es que esta modernizada me costó un ojo de la cara.

09 abril 2008

TERMINÓ LA MISIÓN IMPOSIBLE

El 30 de abril termina el periodo constitucional del XII Ayuntamiento de La Paz.
Fueron apenas tres años de gobierno municipal. Para algunos muy pocos si vemos el tamaño de la tarea en el momento en que iniciaron. Para otros, esta administración municipal significó un reto desocomunal al que había que aplicarse al máximo para tener resultados en un plazo tan corto como un periodo de gobierno municipal.
Al inicio de esta administración, el ruinoso barco llamado municipio de La Paz, se encontraba semi hundido, casi a pique, con la proa bajo el mar. No es que sólo hiciera agua, no, la nave estaba a punto de hundirse en ese momento. Se ocupaba un buen capitán. Llegaron las elecciones y la gente votó mayoritariamente por Víctor Castro Cosío, depositó en él sus esperanzas y le otorgó un mandato claro: dedíquese a gobernar, sin poses ni trapacerías, con orden y honestidad; con sentido común y sensatez. No más.
Hubo que entrarle al desafío con algo más que ganas y saliva. La aplicación de la pura política no era suficiente, había que administrar técnicamente. Se requirió primero de la integración de un equipo de navegantes que contara con un espíritu de cuerpo, un equipo consistente, confiable y comprometido para rescatar al municipio.
No se trataba de reunir palomilla buena para nada, de esos que solamente asisten con entusiasmo a las farras y al desmadre. No. Tampoco se trató de dar premios a nadie por meritos en campaña para beneficiarse del saqueo y el pillaje. Había que enfrentar una tarea trascendental y para ello se requería de gente probada, leal y eficaz. Muchos de ellos ya estaban trabajando en el ayuntamiento pero sin una clara idea del propósito ni de sus fines por la falta de liderazgo. Sus referentes durante la “administración” anterior en donde les tocó colaborar eran ineficaces y depredadores. Eran víctimas o piezas simples de ajedrez en un juego perverso.
Simplemente no hay comparación entre los resultados de la administración anterior y la que termina. Es más, los paceños memoriosos, que hay algunos, podrán evaluar con certeza los avances logrados durante los últimos tres años, y calificarán, seguramente mejor que yo, el desempeño del XII Ayuntamiento de La Paz presidido por Víctor Castro Cosío. El equipo de trabajo del XII ayuntamiento se integró con personal eficaz y comprometido, conocedor de sus materias en la gran mayoría de los casos, lo que les permitió obtener resultados en un plazo breve.
El primer paso estratégico consistió en implantar un programa de austeridad obligatorio e integral, parejo, había que administrar la miseria y el cascajo que dejaron. Y construir.
Después, con el enojo y la molestia de muchos, se cancelaron los privilegios y vieron su fin los bonos, el pago de celulares, el consumo particular de gasolina, los premios, los prestamos, el uso personal de los carros, los descuentos en el pago de los servicios municipales, el gasto sin sustento presupuestal y decenas de gastos devastadores y abusivos. Un dato le dará a usted lector, la dimensión clara del impacto de estas medidas. El consumo anual de gasolina en el 2004, fue de poco más de dos millones de litros, y cayó a 1.7 millones en el 2005 para terminar con 1.9 millones de litros en el 2007, pero con una pequeña diferencia: la flota vehicular ahora es 10 veces mayor que en la anterior administración.
Antes, la prioritaria tarea de la seguridad pública contaba apenas con 11 patrullas en el 2004, eso fue lo que dejaron, destartaladas, viejas o descompuestas para el servicio de la ciudad capital del estado y de sus cinco delegaciones municipales; hoy existen 64 funcionando. Antes, el grado de corrupción en la función pública alcanzó niveles vergonzozos de impunidad pero no hubo un solo servidor público sancionado y a los escasos cuatro funcionarios que tenían en capilla no los quisieron sancionar y se hizo justicia hasta que inició la XII administración. En estos tres años se han castigado a cien servidores públicos municipales por diversas faltas y grados de responsabilidad, y las sanciones van desde la destitución del empleo hasta la suspensión y amonestación. Se acabó la impunidad y se escuchó y atendió a la población agraviada por servidores públicos, bajo la premisa de que toda queja o denuncia tuviera una respuesta.
Antes, en 2004, el municipio captaba apenas 183 millones de pesos anuales de recursos propios, ahora son 320 millones, un 75% mayor. El presupuesto total del ayuntamiento se incrementó en más del 54% entre 2004 y 2007.
Antes casi no existían computadoras ni conectividad; el numero de estos equipos por trabajador era bajísimo, sin servidores ni Internet y cero sistemas integrados para dar un mejor servicio a los paceños; hoy cada trabajador que ocupa una computadorea para desarrollar mejor su trabajo, la tiene; hay conexión a la red de alta velocidad, bases de datos y sistemas en proceso de integración. Existe una página de Internet del Ayuntamiento alojada en un servidor propio y con contenidos relevantes que facilitan los procesos de transparencia y acceso a la información pública, y además, premiada por un organismo intenacional.
Nunca, no me equivoqué, dije nunca, en la historia del municipio de La Paz se había hecho una entrega recepción como la que se hará a la XIII administración: todo documentado, con orden y finanzas claras acompañadas por una auditoría externa. Y una organización de la administración pública municipal totalmente modernizada.
Víctor Castro entrega buenas cuentas. Tan buenas que hizo ganar a su partido porque la gente se dio cuenta de que hubo un desempeño sensato y eficaz. No tengo referencia de servidores públicos del equipo cercano del alcalde que fueran abusivos o que dejaran fama pública de corruptos o de ser nuevos ricos. Víctor Castro y su equipo cercano de colaboradores podrán pasear por las calles de su pueblo sin oprobio ni riesgo de ser insultados. Al contrario, serán saludados con respeto, afecto y reconocimiento.
Hay, seguramente, infinidad de cosas por hacer, pendientes que cumplir, pero ya no habrá tiempo para este equipo, ahora viene un relevo para continuar y dispondrán de una ventaja extraordinaria: tendrán algo de dinero en caja, lo cual es insólito, además de un equipo consolidado y en marcha en las áreas operativas.
A los que llegan y a los que se vayan, buena suerte. Y un buen desempeño para los que continuen. Las nuevas autoridades tienen, para empezar, un digno referente en el ayuntamiento que termina y en su líder que entrega.
Y como la política no es gripa, es decir, no hay cura posible, habrá oportunidad de revalidar con votos, en el futuro cercano, el buen desempeño al que lo merezca.
Por lo pronto, bien vale agradecer, sin mezquindades, el esfuerzo personal invertido: gracias, pues, a Don Víctor Castro Cosío y a su equipo. Hasta siempre.

03 abril 2008

LA IMPUDICIA DEL SEÑOR FLORES

Hay una dolencia grave que infecta a todos aquellos que por suerte o designación de alguna autoridad, saborean el ejercicio del poder y de su consustancial añadido: los presupuestos. Los calificativos para este tipo de sujetos sobran en el diccionario: cínico, desvergonzado, impúdico, desfachatado, mezquino, insensible, codicioso, egoísta y los que usted, sagaz lector, quiera agregar.
El inefable señor Flores fue atacado por el virus perverso de la ambición malsana. Llegó a la rectoría como por obra y gracia del Espíritu Santo y quiere estacionarse ahí ocho largos años. La quiere a como dé lugar, poniendo en riesgo a la propia institución, la cual, por cierto, se encuentra todavía en terapia intensiva. El señor Flores llegó a la universidad para cumplir con una función específica y temporal, claramente acotada por la ley, pero se le hizo poco y quiere quedarse cuatro años más porque se imagina a sí mismo como el “salvador de la Uni” a pesar de que viola flagrantemente la Ley Orgánica que le permitió regresar a la UABCS por una decisión del ejecutivo del estado y del Congreso.
Pero qué afán el suyo, señor Flores, qué absurda ambición, qué extravío y falta de perspectiva del futuro de la Universidad.
De qué tamaño será su obcecación procaz, señor Flores, que los funcionarios que usted mismo nombró le allanaron el camino por medios ilegales para volver a ocupar una posición que, de antemano, le estaba prohibida por la Ley. Usted designó, o intervino para que así fuera, a los integrantes del Consejo General Universitario, “el máximo órgano legislativo” de la UABCS; y ¡oh coincidencia! usted lo presidió en su carácter de rector interino, lo cual quiere decir, que fue usted, además, presidente del Consejo, y nombró a la mayoría de los nueve alcahuetes que lo integran quienes le dieron unánime cobijo a su codicia para elaborarse una convocatoria al tamaño justo de su ambición.
¡No es posible tanta desvergüenza! ¿Dígame alguien en dónde están los universitarios?
De qué tamaño será su calentura, señor Flores, que consumido por la ambición y la codicia tiró la toalla sin siquiera haber terminado la encomienda que le asignaron y que usted aceptó. Si usted, señor Flores, se hubiera ido después de haber tirado irresponsablemente la toalla pues está bien, adiós. Pero no, se va para no irse, y además de abandonar el mandato que recibió, ahora se dispone a regresar a “salvar” a la universidad. ¡Vaya cara dura!
Usted, señor Flores, no puede volver a ser rector porque ya lo fue. Y lo sabe. El artículo 13 fracción primera de la Ley Orgánica aprobada por el Congreso así lo establece. Usted, señor Flores, lo sabe perfectamente y parece que no le importa. Es lamentable percibir que su sentido de la legalidad es equivalente a la que posee un sapo.
Me lo imagino a usted, señor Flores, sentado en su mesa de trabajo, rodeado de incondicionales estudiando durante horas, días, semanas y meses, el diseño de la estrategia, maquinándo una y otra vez, leyendo en voz alta, cientos de veces, el fatídico artículo 13 de la Ley Orgánica para ver por dónde le podrían sacar la vuelta sus secuaces leguleyos y quedarse abrazado a la rectoría cuatro años más, y entonces sí, con todo el poder, tendría posibilidades de repetir otros cuatro años.
Le notificó, señor Flores, que voy a proponer que se agreguen dos incisos más al artículo 14 de la Ley Orgánica, en donde se definen los requisitos para ser rector. El primero será certificado por un siquiatra: no estar enfermo de ambición; y el segundo lo diagnosticará un abogado, no ser un violador de su propio estatuto ni de la ley.
¿Qué le pasó, señor Flores, en dónde y cuándo le picó esa terrible alimaña?
Uno de los principales efectos de la desmedida ambición personal, señor Flores, es que el alucinado pierde el piso también de manera colosal.
Tal vez sean los 250 millones de pesos del presupuesto anual y sus accesorios. No lo sé, pero el dinero es canijo, y junto con el poder, siempre dará más. Así lo atestiguan el señor Vale y el señor Druk, un par de “triunfadores” que ya transitaron por el escabroso camino que usted ambiciona.
En usted, señor Flores, se materializa aquella frase muy conocida y certera: el poder convierte en tontos a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos.
Yo agregaría algo más: a ambos los envilece.
Pero supongamos, señor Flores, que los expertos de Chametla no lograran aliviarlo de su perturbador trastorno, y llegara usted a ser rector, sería un rector espurio porque lo logró pasando por encima de la ley, a través de un reglamento especial, ilegal, hecho a la medida de sus apetitos en complicidad con sus corifeos.
Para fortuna de todos, señor Flores, tengo la certeza de que su ambición enfermiza será sometida al imperio de la ley por el otorgamiento de un simple amparo de la justicia federal, instrumento sanador que lo regresará a su cruda realidad. Al final, la resolución del juez desnudará lo ilegal de sus empeños exhibiéndolo como un delincuente, al condenarlo por la irrebatible violación a la Ley Orgánica aprobada por el Congreso.
Francamente no espero que haya largas filas para solicitar un amparo en contra del ilegítimo procedimiento que lo podría llevar a usted, señor Flores, al ejercicio de una rectoría espuria, pero bastará que lo solicite un estudiante, un diputado, un académico, un trabajador o alguien que se sienta agraviado por sus tácticas distintivas de una coalición ilegal de funcionarios que operó en su beneficio.
¿Se dará usted cuenta, señor Flores, que su avaricia configura un factor más de inestabilidad al interior de la Universidad? Yo creo, señor Flores, que usted de verdad no lo sabe, ni quiere saberlo, por la sencilla razón de que está usted emponzoñado, obnubilado, a punto del desahucio que lo hará víctima del descrédito público por el suicidio que está a punto de cometer.
Que tenga buen provecho.
¿Dónde estarán los universitarios?

08 marzo 2008

¡QUE VIVAN LAS ENCUESTAS!

Las encuestas son muestreos técnicamente diseñados para obtener información relevante de una población homogénea sin tener que hacer un costoso censo. Sirven para investigar con precisión matemática casi cualquier cosa, y sus resultados permiten inferir, con un grado conocido de error, información pertinente sobre esa población respecto de un factor o conducta que se quiere medir. Es una herramienta de la estadística y sus fundamentos son matemáticos. Son producto de la ciencia. No son actos de magia ni tienen que ver con rituales vudú o maldiciones del chamuco. Hay diversas formas de hacerlas pero se pueden resumir en dos principales: las patito y las de buena factura. La incredulidad y la descalificación de este formidable instrumento siempre será producto de la ignorancia supina o del interés tribal. Los afectados por sus resultados, simplemente las desautorizan sin mayores fundamentos ni explicaciones. Al conocer sus predicciones, los perdedores pasan de la frustración a la histeria y de ésta a la ceguera; y en automático, proceden a acusar a las empresas encuestadoras de fraudulentas y de que fueron compradas por sus enemigos políticos para desprestigiarlos, como si un político bien identificado por sus trapacerías necesitara de una encuesta para que la gente sepa su grado de pudrición. Los más sensatos, aducen “vamos a esperar a la verdadera encuesta que será el día de las votaciones” pero en su interior ya saben que van a perder si esa fue la sentencia de las encuestas.
Para aquellos que no creen en estas investigaciones, especialmente cuando no son favorecidos por sus resultados, la terca y medible realidad los obligará a ilustrarse para creer en ellas. Sin embargo, les crean o no, el entorno que miden los muestreos ahí estará para demostrarles su eficacia. Veamos porqué.
Puntos más puntos menos dentro de los márgenes de error, la empresa encuestadora acertó al ganador en todos los puestos en disputa para los cuales realizó el levantamiento unos días antes de la justa electoral.
Veamos los resultados que obtuvo una de las empresas que ya acreditó con su trabajo de muchos años que sí sabe bien cómo hacer este tipo de trabajos. No es patito.
En la elección de Ayuntamientos, Mitofsky le dio a la Coalición ganadora del municipio de La Paz, el 34% de la votación y obtuvieron 37% de los votos emitidos. ¡Pum!
En Los Cabos, los ganadores obtuvieron el 52.4% de los votos y Mitofski les asignó únicamente el 42.2%, pesaron mucho los indecisos (23%) a favor de la Coalición por el Bien de Sudcalifornia, y después de todo, tal vez sí contó a su favor la gran actuación del candidato. ¡Zas!
En Comondú, Mitofsky les dio a los ganadores el 51.3% y los votantes comundeños los armaron con el 48%. ¡Bum!
En Mulegé, 41.2% de Mitofsky contra el 47.2% que les otorgaron los votantes. ¡Toing!
Y finalmente, en el caso de Loreto, Mitofsky estimó el 35.2% a favor del PRD, PT y Convergencia, contra 54.2% que le dieron los votantes loretanos a la Coalición. ¡Pácatelas! Con los muleginos sí fallaron, con mucho, pero a favor del ganador que representó a la Coalición, y da la impresión de que la mayor parte de los indecisos detectados (20%) se inclinaron a su causa.
¿Fallaron las encuestas? Yo sostengo que no ¿y usted?
En esta elección, la totalidad de los votos se repartió como era predecible. Si tomamos como base la elección de diputados, las posiciones quedaron repartidas así: primera fuerza política del estado el PRD-PT-Convergencia con más de dos a uno sobre el que le sigue; la segunda le correspondió, sorpresivamente, al PAN y a su aliado el PVEM; en tercer lugar el PRI, solo y subiendo; y en cuarto lugar el panal también solo, pero en la cuarta posición, tal como este clarividente columnista lo vaticinó. Le siguen otros dos “partidos” casi desconocidos, el PMRPS en quinto lugar; y el PAS en la cola, en ambos casos sus votos no pintan.
Otra forma de ubicar las posiciones de cada partido o coalición para identificar su peso político en la entidad, aunque es un poco tramposo hacerlo de esta manera, consistiría en sumar los votos emitidos para cada fuerza política en la elección de los cinco Ayuntamientos, bajo esta óptica, la primera fuerza política es la Coalición PRD, PT y Convergencia por más de tres votos a uno sobre el que le sigue; en segundo lugar, asombrado lector, el panal con 2,258 votos arriba del que le sigue; en tercero el PAN en alianza con el PVEM; en cuarto lugar el PRI, solo; en quinto el PMRPS; y en el último lugar el PAS.
Cada organización política usará los datos a su conveniencia, manipulando los que les den una mejor posición para engañar a los incautos, y desde luego, los harán públicos divulgando los resultados que los ubiquen mejor en el contexto político del estado, pero insisto, la forma más correcta de medir su fuerza electoral siempre será la posición ocupada en la elección de los diputados por una simple razón: la diversidad y cobertura.
Finalmente, a la empresa que se hizo cargo del Programa de Resultados Preliminares, PREP, le otorgo un diez, su trabajo fue muy profesional, oportuno y preciso. Honor a quien honor merece. Los felicito.
Y usted, sufragista lector, ¿cómo leyó estos resultados?
¿Y con qué anteojos?
Ah, el título de la columna es una paráfrasis de los gritos que vociferó machaconamente uno de los candidatos perdedores en la pasada contienda. Por si a alguien le interesa.

26 febrero 2008

LOS QUE GANARON PERDIENDO

Los ganadores del carro completo deben sentirse satisfechos, sin duda. Su triunfo es legítimo porque está respaldado con sufragios tangibles, voto por voto y casilla por casilla. Pero deben abandonar el triunfalismo ramplón, porque hubo un crujido, imperceptible a los ojos de la mayoría, y se encendieron los ruidos inconfundibles de las alarmas: sus candidatos fueron electos por una minoría de la población en edad de votar, que a los ojos de muchos, les resta legitimidad, no la cancela, sólo la disminuye.
Con respecto a su seguidor más cercano, la Coalición ganó, contundentemente, en una proporción mayor de dos a uno en el caso de los diputados, y ligeramente menor, en el caso de los ayuntamientos. El trío de partidos ganadores en la contienda de diputados, unidos en una Coalición, lo lograron con 65,819 votos, apenas el 18.3% de la lista nominal de electores. La Coalición obtuvo el respaldo de menos de la quinta parte de los posibles electores, y van a gobernar a una población estatal que ronda hoy los 551 525 habitantes. Es decir, seremos representados en los municipios y el Congreso del Estado por lideres elegidos apenas por el 11.9% de la población total de Sudcalifornia. De manera concluyente, y a la luz de los resultados finales, podemos afirmar que nos gobernará una minoría, ciertamente la mayor, pero minoría al fin, activa, dominante y participativa, por la simple razón de que así lo resolvió, también, el 54.3% de electores inscritos en el listado nominal, quienes decidieron no votar en esta elección. Con esta actitud indiferente nos impidieron tener una idea de las afiliaciones o intenciones de esos posibles votantes respecto a la elección de sus gobernantes. Sin restarles mérito a los que sí acudieron a votar, fueron los ausentes en las urnas, en verdad, quienes inclinaron la balanza y zanjaron, sin votar, el rumbo del estado y la elección. Que así sea. Un cínico candidato, diría: a final de cuentas lo que importa son los votos emitidos que me dieron el triunfo, y los que no votaron pues no cuentan. O me aferraría a la vieja conseja: el que calla otorga, y supondría que los ausentes en las urnas no quisieron molestarse en ir a votar a la casilla, pero en el fondo, están de acuerdo, tácitamente, con los vencedores.
El reto no es solamente ganar una elección, sino cómo se logra y con cuántos votos, y este último balance es, en realidad, el que puede conceder la ansiada e incuestionable legitimidad.
En la democracia se requieren competidores reales y opciones claras para decidir, y es mentira que un solo voto de diferencia otorgue legitimidad plena para gobernar.
Los actores políticos que consiguieron dividir el voto impidiendo una gran alianza de partidos para disputarle el poder a la coalición gobernante, lo lograron con amplitud, si esa fue su aviesa intención. En su momento cobrarán por los servicios prestados; y en todo caso, muy pronto nos daremos cuenta si actuaron simplemente guiados por sus propios egoísmos personales o partidarios. Vea usted, críptico lector, en la elección de los diputados, el conjunto de partidos de oposición obtuvo un total de 84,921 votos, los cuales significan 19,102 votos por arriba de los que obtuvo la Coalición por el Bien de Sudcalifornia, y serían suficientes para instalarse en el gobierno, si así lo hubieran acordado. Los electores que sí votaron, dejaron de manifiesto, en una mayoría indiscutible, que están explícitamente en contra del PRD y de sus dos escuderos. La Coalición por el Bien de Sudcalifornia ganó, es cierto, y ganando perdieron. Hoy tienen en su contra a la mayoría de los electores que fueron a votar. Y conste, no estoy pidiendo resultados unánimes a favor de algún partido o coalición. No. Me queda claro que la democracia es construida por la mayoría, incluso cuando ésta es la minoría mayor entre nueve de la misma categoría; también entiendo que las unanimidades sólo pueden encontrarse en los panteones, no en una sociedad civil dinámica con un nivel razonable de desarrollo cívico.
¿Qué harán los ganadores para recuperar a los huidos, convencer a los desertores y catequizar a sus enemigos?
¿Qué imanes y seducciones aplicarán para recuperar a los votantes que se les fueron por la mismísima puerta del frente: la de las urnas?
¿Se imagina usted, futurista lector, lo que sucedería si los partidos en el poder, PRD, PT y Convergencia, enfrentaran una coalición acordada por partidos de oposición organizada por el PAN, PRI, PVEM, PMRPS, PAS y el PANAL?
Primero veríamos una verdadera batalla campal. Y en segundo lugar, acertó usted, pitoniso lector, les darían hasta con la cubeta, y más duro todavía, si logran unificarse alrededor de un candidato presentable, hasta ahora inexistente.
Pero que nadie se apanique, tengo una certeza absoluta: esta utopía no sucederá nunca.Por lo pronto, estaremos pendientes a las resoluciones del Tribunal Estatal Electoral por las impugnaciones en curso, la prueba de fuego de Augusto Jiménez Beltrán.

17 febrero 2008

AL CARRO COMPLETO LE PONCHARON DOS LLANTAS

Es un contratiempo sin mayor trascendencia en el empedrado camino de la democracia chollera. Las dos llantas ponchadas simplemente se le cambiaron al carro y le pusieron otras iguales a las que ya traía, nuevas, pero de la misma rodada y dibujo. Solamente la marca está un poco borrosa pero se alcanza a distinguir que son muy parecidas. Es decir, no son las mismas pero son iguales.
El distrito V es para mí un enigma. Se obtuvo un resultado totalmente atípico que todavía tendrá que explicarse con un análisis más a fondo; al momento de escribir esta columna, el PREP reportó dos casillas ausentes en el cómputo, la 207 y la 256, una cuya acta no era legible y otra en donde el sobre no se entregó. Sin embargo, aún contabilizando ambas actas se ve difícil revertir el resultado y Diana se queda en el camino con una diferencia, hasta ahora, de 498 votos sin contar las actas pendientes.
Los resultados de las votaciones no deben ser un acto de fe porque los votos están ahí, contados y en la urna. Si hubiera incertidumbre, los votos se contarán, se deben contar, en particular si existen dudas razonables sobre algún resultado. Si después del recuento los resultados son los mismos pues ya estuvo, ganó el que ganó y a otra cosa. Pero más allá de estos datos fríos y contundentes, habrá que investigar qué fue lo que ocurrió con los votantes en el distrito V porque resulta incomprensible, al menos para mí, que en una buena parte de las casillas superaran a la Coalición en la elección de diputados por dos a uno a favor del panal, hecho que no me puedo explicar por el “carisma de político setentero” del candidato hasta ahora ganador. He escuchado algunas versiones sobre lo que pudo haber ocurrido pero no quiero hacerme eco de historias sin fundamento porque no tengo pruebas ni elementos de juicio concluyentes. Lo más sano sería investigar el asunto con los propios electores y una forma de hacerlo podría ser mediante el levantamiento de una encuesta únicamente con los electores del distrito V. Yo la haría de inmediato para no alargar el estudio de este caso y sacar algunas conclusiones sólidas que expliquen este comportamiento enigmático de los electores, raro en mi opinión, que salió de la normalidad electoral o de la votación esperada que todos suponíamos muy competida pero a favor de la Coalición de Diana.
Ya sabemos cómo se las gastan las huestes de la dama Gordillo, son expertos en trácalas y fraudes, maestros de la trampa y el atraco, docentes doctorados en la grilla y el control político, y con mafiosos expertos en estas materias a su incondicional servicio. Y dinero como arroz. En fin, esperemos a los que deciden y tienen los medios para investigar a conciencia lo que sucedió en ese distrito quinto. Aclaro, tampoco quiero ser mezquino, y en su momento, reconoceré los resultados que demuestren, sin sombra de duda, que esos votos fueron legítimos. La mula no era arisca. La líder del Panal vino a ver qué tan bien funcionó el sistema que usaron en el 2006. Probaron que sí funciona.
A ver, matemático lector, fíjese bien.
El porcentaje de votación de la jornada fue miserable, vergonzoso, votó solamente el 45.7% de los posibles votantes. El 99.5% de los electores inscritos en el listado nominal que no quisieron ir a votar, lo hicieron por una sencilla razón: por huevones e irresponsables. Sus argumentos para dejar de votar no son ideológicos, no exhiben una postura política o una razonada posición anarquista; si usted les pregunta a estos apáticos porqué no fueron a cumplir con su obligación ciudadana le contestarán una tontería que confirmará mi hipótesis. Tendrá que modificarse la ley para que una obligación de tal importancia, como el hecho de ir a votar para elegir a nuestros representantes y autoridades, se cumpla, y no hacerlo por negligencia o desidia, debe tener alguna consecuencia asociada, necesariamente, a una penalidad para exigir a los ciudadanos el cumplimiento de sus obligaciones cívicas. Es absurdo que una simple infracción de tránsito sí esté penada con una multa y cuando no votas no pasa nada. Es incomprensible que no sufragar merezca un cínico aplauso y carcajadas, en cambio, sí me sancionen, por tirar agua sucia en la calle o cuando decido no ir a pagar el predial o si dejo de llevar mi vehículo a pasar la revista, llegando al extremo de embargarme estos bienes en caso de no cumplir con mis obligaciones. No debemos confundir civismo con cinismo, se parecen pero…
La proporción de votantes fue realmente minúscula, ridícula. ¿Qué pasó? Pues que, entre otras cosas, la gente simplemente no quiso salir a votar, y cuando “pensaron” hacerlo, ya había comenzado el partido de futbol americano más visto de toda la historia, recordemos que un tercio de los votantes tienen menos de 30 años, lo cual podría revelar que sus preocupaciones están en otros escenarios y nada tienen que ver con la democracia. En una casilla del Esterito, me comentó un funcionario que la mayor parte de quienes acudieron a ejercer su obligación de votar, eran personas mayores, y extrañamente, casi no se presentaron jóvenes a votar. Ya veremos en los resultados definitivos cuáles fueron los grupos de edad que acudieron a votar.
En la votación general se reporta una abstención del 54.3%. Lamentable por donde se le vea. El Instituto Estatal Electoral nos debe una explicación. No los culpo de nada, digo que ellos tendrán la obligación de investigar lo que está ocurriendo con los votantes sudcalifornianos. Tienen la obligación de hacerlo por dos razones poderosas: primero porque nos cuestan mucho y en segundo lugar porque son de los nuestros, de los ciudadanos. Ojalá no lo olviden.
La tarea monumental de los partidos será intentar, de manera inteligente, bajar sus altísimos niveles de desprestigio y la falta de confianza de la población en sus propuestas, y probablemente, en sus candidatos, o en ambos. Los partidos que tenemos, han provocado, ellos sí, todos, que la gente no quiera votar. Es lo que han construido.

06 febrero 2008

SOLILOQUIO DE CASILLA

Llegó el día de cumplir las promesas y compromisos para el más asediado de los ciudadanos del estado: el votante con credencial de elector.
Con la fresca de las una de la tarde me apresto a ir a la casilla para emitir mi voto. Voy caminando… sin desayunar. Ni frío ni calor, cero grados como dijo aquel. Entrego mi credencial a los gozosos responsables de cuidar la votación; verifican que sí aparezco en el listado nominal en donde está impresa mi credencial con foto pero varios años más joven, delgado y hasta peinado. Todavía tenía esa mirada democrática. Juro que después de estas elecciones cambiaré mi credencial de elector, nomás porque las nuevas son más cachondas. En esas disquisiciones estaba cuando me dieron dos boletas para emitir el voto. Me encamino hacia la mampara y me encierro en esa pequeña cámara de la verdad. Tomo un cabo de crayola. Estoy más sólo que un náufrago. Comienzo a inquietarme.
¡En la madre!, y ahora por quien votaré, si a cada uno de los treinta candidatos que me visitaron en mi casa o en la colonia les dije que votaría por ellos, sin ninguna duda; es más, me apuntaron en una lista y me pidieron el nombre de todos mis familiares y el de mis amigos. Por pena, se los tuve que dar, incluyendo a los que viven en Mazatlán, en Hermosillo y en Tijuana. Todos los candidatos visitantes se llevaron la misma lista, con los mismos 22 nombres y con las mismas promesas juradas de fidelidad política, y de que ahora sí, llegarían al poder con la fuerza de mi voto, al que se sumarían los de mi familia, amigos y conocidos que fueron apuntados en su lista. Eso sí, me aclararon que yo tenía la sagrada misión de convencerlos.
Todos me recomendaron, de manera personal y casi secreta, ese mandato cívico.
Tengo enfrente las boletas, una para presidente municipal de La Paz y otra para elegir al diputado que nos representará en este distrito electoral, el numero 1.
¿Y ahora que hago para cumplirles a todos? Debajo de la camisa llevo la playera que me dieron los amarillos y en el carro traigo la gorra y el encendedor junto con la pluma de los azules. En la casa tengo dos bultos de cemento que me regalaron los del partido rojo, y también tengo la despensa y las láminas que me obsequiaron los del otro partido, que ya ni recuerdo cuál era. En mi mente resuena el eco de sus ofrecimientos, el “ahora sí les voy a cumplir” y los gritos comprometidos de un amasijo de perversos refugiados en un pantanal transformado en partido donde lograron concertar una de las mezclas políticas más inverosímiles de corrupción, control político, cinismo, charrería, trapacerías, ambición e ineptitud.
¿Qué hago con estas boletas? No me alcanzan para pagarles a todos los candidatos, y me da pena porque los conozco a todos, pero solamente puedo emitir un voto para diputado y otro para presidente. Con lo preocupado que estoy vagan por mi mente, como ánimas en pena, los sonrientes retratos de los candidatos en campaña: de los pillos y los decentes, de los trabajadores y los huevones, los cínicos y los responsables, los ladrones y los honrados, los simpáticos y los detestables… La bronca es que a todos les dije que sí, que yo y mi voto los llevaríamos al Congreso y a la Presidencia Municipal. ¿Y ahora que hago?, ojalá fuera la mitad de cínico que el pillo ese al que le dije que votaría por él porque me dio pena mandarlo al carajo, eso me facilitaría las cosas. Comienzo a sentirme molesto.
¿Qué destino le doy a estas dos boletas?
¿A quién puedo convertir en presidente y en diputado?
¡Carajo! ¡Qué difícil es elegir! ¡Qué difícil es votar!
Me pongo serio y comienzo a reflexionar sobre lo que ha hecho cada uno de estos personajes en mi colonia, por mí, por mi estado, por mi familia, por la comunidad y por las leyes. Espero que mi sesudo análisis me ayude a razonar el voto porque quiero un buen presidente y un mejor diputado, casi una quimera. Pero aún no puedo decidirme.
¿Será que me estoy poniendo demasiado chiquión?
Todavía tengo enfrente las boletas. Me queman. ¡Que difícil es votar!
A estas alturas ya llevó media hora en la mampara, ese pequeño espacio se ha convertido en una cámara de tortura. Sudo. Los funcionarios de casilla y representantes de los partidos han comenzado a camelar que estoy preparando el fraude del siglo o cuando menos un gran tamal. Ya me hicieron sentir mal, perseguido, vigilado, culpable, pero, ¿sabrán cómo me siento? Sus acusadoras miradas ya me convirtieron en un tipo sospechoso y ahora piensan que soy un malhechor electoral que está a punto de reventar el sagrado ejercicio electoral ciudadano.
¡Malditas boletas! Y yo que pensaba nada más llegar a la casilla, votar, y tan tan.
Pues no está fácil esta cosa de votar. ¿Cuál fiesta democrática? Esto es un martirio.
Comienzo a pensar quién nos gobierna, de qué partido o partidos, medito si han hecho un gobierno razonable, digo, porque tampoco existen los milagros. Ya me duele la cabeza, no sé si por el esfuerzo mental o por la desvelada de ayer. Tengo hambre. Pienso que una buena birria me caería muy bien, unos dos taquitos de dorada, un buen consomé y una chelita.
¡Malditas boletas! No sé para que vine, ahora tengo que decidir a huevo y hacerlo bien. El presidente de la casilla llamó a un policía porque ya me convertí en presunto culpable de haber cometido un delito electoral. Veo gruesos barrotes. Ya pasó una hora y no puedo salir de la cámara mortuoria en que se ha convertido la estúpida mampara. Por lo pronto, solamente redoblan la vigilancia de la caja de plástico en donde me encuentro escondido a punto de ser declarado y condenado como bandolero electoral. Por pasmado.
¿Y que les diré a los candidatos cuando me pregunten si de verdad voté por ellos o cuando me den las gracias porque mi voto los convirtió en diputado o presidente? Me van a cachar en la maroma, seré un elector traidor que no sabe cumplir sus promesas juradas.
Ya me salieron ronchas en la cara y en una nalga, de esas que me produce el nerviosismo y comienzo con una rascadera de perro. En una de esas hasta la cárcel me llevan por intento de fraude. ¿Yo seré el fraude o los candidatos? Perdí el rumbo. No hay pistas. Estoy mareado.
La verdad es que no quiero votar por mis cuates o por los conocidos sino por aquellos que realmente van a trabajar por la comunidad. Y me digo a mi mismo: “no seas mamón”. Esa idea me ayuda un poco, y luego, me deja más preocupado. ¿Cuáles de los próceres candidatos se dedicarán realmente a desarrollar su trabajo con responsabilidad y de cara a sus electores? En eso me acuerdo del merolico que recitaba, a gritos, verdades de a kilo, según él, y me digo que puede ser su última oportunidad de agarrar algo. Votaré por él por lástima. No. Esa no es razón suficiente para votar por él. Comienzo a ponerme dramático.
Alucinado veo pendones por todos lados con las sonrisas francas, alegres, comprometidas y cumplidoras, de todos los candidatos, como si ya hubieran ganado.
“Señor, señor, oiga, disculpe, ya fue tiempo suficiente para que emita su voto, le vamos a pedir, de favor, que se apure porque ya lleva más de una hora en la mampara y aquí no es estacionamiento”.
Así me dijo el irrespetuoso presidente de la casilla, y lo único que logró fue que me salieran más ronchas, ahora en la otra nalga. Aumentan los nervios, más preocupación. Me apanico. Tiemblo.
Ante tal apresuramiento, mortificado y con salpullido, tomé la decisión, cerré los ojos y voté.
Doble las boletas en forma de paloma tronadora y las enterré, junto con mi vergüenza, en las urnas transparentes. Me pintaron el dedo, recogí mi credencial y me fui enronchado pero con la satisfacción del deber cumplido. Todos me siguieron con una mirada acusadora hasta que logré salir de la escuela en donde estaba la casilla. Iba como espinado, con hambre y sed.
Enfilé rumbo a la Rosales y llegué a la birria con los doscientos pesos que me dieron para votar por un partido, por el que no voté, y luego, a dormir.
Esta monserga de votar con responsabilidad y bajo tanta presión cansa a cualquier fanático de la democracia, como yo.

31 enero 2008

¡ ADIÓS A LAS DELEGACIONES FEDERALES !

Ahora mismo son una fuente de poder innegable. Coto exclusivo de los panistas como en su tiempo lo fueron de los priistas. Aun cuando se hable de blindaje electoral y todas esas vaciladas, siempre encontrarán la forma de incidir o al menos de influir en el ánimo de los electores para que voten por el partido que los promovió, cuyo ejecutivo es el mismísimo dueño de todas las delegaciones federales del país: el Presidente de la República. En este momento, en el estado maravilla, todos los delegados son panistas que cumplieron en su tiempo con el requisito, insalvable, de saber rezar un rosario completo.
Hay una razón para que las delegaciones federales tengan tanto poder, económico y político, aunque ya no como antes, y este poder se origina del presupuesto que manejan y de los disminuidos cuadros técnicos que trabajan en las delegaciones para los fines del poder central; y debo reconocer que, históricamente, los mejores cuadros técnicos y profesionales trabajaban ahí, hubo personal muy capaz y experto en sus materias. No hay que escatimar el reconocimiento a estos cuadros técnicos, quienes fueron los responsables del desarrollo del país durante 70 años.
Pero sucede que también ya existen estos cuadros profesionales en los estados.
Antes, este poder, casi absoluto, le pertenecía al PRI, y era, como lo es hoy, una especie de agencia de colocaciones para los miembros locales o foráneos del partido en ejercicio del poder federal, y fueron también, en el pasado, una fuente de negociación con el poder local.
En el pasado, no muy reciente, ocurría que los gobernadores podían influir de manera decisiva en el nombramiento de los delegados federales, situación que poco a poco fue cambiando conforme los estados arribaban a la transición y el poder cambiaba de manos pero no de fondo.
Cuando el PRI perdió el poder en BCS y dimos inicio a la época perredista, no hubo ninguna posibilidad de que el gobernador del estado influyera en la designación de algún delegado federal en el estado, nomás los veía pasar y hacer.
Antes del arribo de los perredistas, durante el gobierno de Mercado, se perdió la fuerza política para solicitarle a algún secretario, o al mismo Presidente de la República, la designación de delegados proclives al gobernador o de su equipo. Esa prerrogativa se perdió por completo y me parece que por una decisión local del gobernador -inteligente según algunos, incluido el propio Mercado y por incapacidad para influir según otros, - porque pensó que si le permitía al secretario tal nombrar a sus amigos en las delegaciones federales pues el estado tendría mayores apoyos, en agradecimiento porque el gobernador le habría permitido a un poderoso del centro que le diera trabajo a sus cuates o que cumpliera compromisos. De esta manera, los estados representaban no solamente una fuente de trabajo para el propio delegado sino que además, éste tenía a su disposición los puestos de mandos medios que no son nada despreciables en términos de ingreso. Para aquellos secretarios con presencia nacional, que los había y varios, era fundamental tener a alguien de su confianza en los estados para operar en su favor, y si lograban colocar a sus amigos o personal de su absoluta confianza, pues podían maniobrar políticamente para sus propios fines, porque además, tenían picaporte con los gobernadores y con los mandos políticos medios de las estructuras estatales y municipales debido a la fuerza e influencia que ejercían gracias al poder del presupuesto federal. Es más había estados en los cuales un delegado tenía más poder y más presupuesto que todo el gobierno del estado, más aviones, más vehículos y más de todo.
La realidad política actual ha cambiado para muy poco, casi nada. Prevalecen los mismos criterios centralistas de beneficio para los amigos del ejecutivo federal en el nombramiento de los delegados federales y sus mandos medios. El país cambió en el 2000 para que todo, absolutamente todo, siguiera igual. O peor según algunos.
¿Cuánto nos cuestan las delegaciones federales? Un dineral.
El costo se ha estimado en 100 mil millones de pesos anuales. Más o menos.
¿Y para que sirven las delegaciones federales? Pues para promover el desarrollo de las entidades federativas. ¿Y entonces qué hacen todos los estados de la república en sus respectivos territorios? Exactamente lo mismo, y en muchos casos, lo hacen mejor.
Pues entonces ya no entendí nada.
Es probable que antes del cambio de partido en el poder federal en el 2000, se justificara la presencia de personal federal en las entidades federativas, porque las estructuras y el capital humano era, casi en todos los estados del país, muy deficiente, deplorable, y el personal federal tenía cuadros profesionales muy competentes en el desempeño de tareas que requerían de alta especialización.
Pero hoy es injustificable que tengamos tantas delegaciones federales cuando existen estructuras eficaces en las administraciones locales para atender las tareas del desarrollo y cuadros técnicos suficientes para enfrentar y resolver los problemas locales.
Estas ideas ya campean en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados y es probable que en este año se concrete alguna medida para resolver este atavismo.
Aquellos que estiman un ahorro de tal magnitud cuando desaparezcan las delegaciones federales tal vez incurran en un error. El hecho de que desaparezca el ámbito federal en los estados no implica necesariamente que las funciones que realizan las delegaciones se dejen de hacer, al contrario, las hará el estado, pero éste requerirá necesariamente de personal técnico que actualmente se encuentra en las delegaciones federales para realizar los trabajos adicionales que implica esta carga extra de trabajo para las administraciones locales. En todo caso, habría que echarle cuentas al asunto, pero el problema de fondo es que se requiere, ya, una decisión política del más alto nivel para que se inicie un verdadero cambio de fondo y logremos la desaparición de las delegaciones federales en todas las entidades de la república.
A favor de esta decisión diremos que el poder público cuenta ahora con herramientas de control como es el caso de la Secretaría de la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación. Eso sin contar los Órganos de Control que existen en los estados a cargo de los ejecutivos locales y los que poseen los Congresos estatales. Todos estos organismos fiscalizadores tienen atribuciones legales en sus respectivos ámbitos de competencia para revisar el ejercicio del gasto, independientemente de su origen, y otras funciones de fiscalización, de modernización e innovación administrativa. Vamos, incluso los municipios cuentan ya con estructuras y herramientas que les permitirían municipalizar buena parte del gasto y de las funciones que desempeñan actualmente varias dependencias no sólo federales sino del propio estado.
El hecho es que no se ha llevado a cabo esta medida sencillamente porque nadie ha querido hacerlo. Falta la decisión del Presidente de la República y de quienes despachan en el Congreso de la Unión. O de ambos.
Sin embargo, no veo en el corto plazo una visión federalista salvo aquella que usan los políticos para quedar bien, y es como usted se podrá imaginar, federalista lector, de pura saliva. Y más allá, veo menos en nuestros políticos un genuino ánimo municipalista, el nivel de gobierno más próximo a la gente y el más abandonado.
La modernidad y el desarrollo de las fuerzas sociales exigen enfrentar las nuevas realidades de los estados para que las fuentes de poder competentes tomen una decisión histórica y operen la desaparición de las delegaciones federales porque ya dejaron de ser útiles para los estados, y se han convertido en un lastre que representa un gasto muy significativo para el erario.
Así que agarre su pañuelito y dígale adiós, para siempre, a las delegaciones federales en México. Ya pronto.

28 enero 2008

BLANCA NIEVES Y LOS SIETE ENANOS. EL CARRO COMPLETO

Esta columna no fue publicada el El Sudacaliforniano porque al momento de seleccionarla la Ley Electoral del Estado de B.C.S. ya impedía tratar el tema de las encuestas.
Yo no sé quien vaya a ganar la presidencia municipal en las votaciones del cercanísimo 3 de febrero. Lo puedo suponer, o decir yo quiero que gane tal o cual candidato por la razón que mejor me acomode. Hay incertidumbre y nerviosismo en los candidatos y en sus equipos de campaña porque lo que está en juego es mucho. Imagínese, despierto lector, que el PRD y sus aliados perdieran el municipio de Los Cabos o el de La Paz, sería una tragedia de efectos múltiples y de consecuencias desastrosas para el partido en el poder. Podemos imaginar también, en caso de perder los dos municipios más importantes del estado, la cantidad de muertos que saldrían del closet y las filas para ingresar a ese hotel de cinco estrellas que llaman Cereso. Perder significaría un reconocimiento de la población votante de que las obras y servicios de los actuales gobiernos, o más bien, las funciones de gobierno no las han desempeñado con eficiencia ni en beneficio de la población. Y aquí debemos entender que la gobernabilidad no es una responsabilidad exclusiva de los presidentes municipales o del gobernador, también hacen gobierno los diputados y los mandos medios y superiores que trabajan cotidianamente en los distintos niveles de gobierno. También hace gobierno el Poder Judicial del estado. En síntesis, el gobierno lo realizan los tres poderes, unos de manera directa y otros como apoyo aun cuando no aparezcan en la prensa escrita o en los noticieros de la televisión.
Todo este conjunto de servidores públicos son percibidos por la población por lo que hacen, y de manera más importante, por lo que dejan de hacer. Y los califican. Cuando la evaluación es aprobatoria lo más seguro es que los candidatos del partido o partidos en el gobierno repitan porque tendrán el reconocimiento y la confianza de los votantes. No digo que haya unanimidad respecto a la aprobación de la obra de gobierno, afortunadamente no existe, pero sí hay mayoría, y con eso, se construye la democracia, para bien o para mal.
Pero si yo quisiera saber con certeza matemática cuáles podrían ser los resultados o las intenciones de voto de los electores ahora mismo, en una foto del instante en que le pregunto a algún posible votante, pues simplemente realizo una encuesta con determinada metodología, universalmente válida y bajo ciertas condicionantes. La primera, es que no debo contratar a una empresa patito para que me ofrezca resultados a modo, porque si yo fuera candidato, de nada me serviría el resultado porque no me estaría reflejando las intenciones reales del voto de los electores, ni tampoco mostraría objetivamente los resultados del trabajo hecho durante la campaña, ni me permitiría dimensionar el tamaño del esfuerzo que tengo que hacer para remontar, si fuera el caso. La segunda condición es que debo investigar cuáles son las empresas encuestadoras serias, profesionales, que realizan este tipo de estudios para que me den un resultado fidedigno; y debo constatar, también, que no tengan fama pública o privada de que se venden al mejor postor o de que no saben hacer su trabajo. Encuestadoras serias hay varias, y una de ellas, Mitofsky, acaba de publicar los resultados del muestreo realizado apenas entre el 15 y el 20 de enero anterior y es continuación de otra parcial que hicieron entre el 28 de diciembre y el 2 de enero. La primera proporciona los resultados obtenidos en los cinco municipios del estado y el Distrito 12, midiendo las intenciones de voto para cada uno de los partidos o coaliciones contendientes. Estos resultados ya fueron oportunamente publicados por El Sudcaliforniano y otros medios.
¿Y qué dicen las encuestas? Pues dicen carro completo para el PRD, PT y Convergencia. Arrasarían en todo el estado, quedándose con todas las diputaciones y presidencias municipales en disputa. Todas.
Vea usted. En La Paz hay una diferencia a favor de la candidata de esta coalición de 18.7 puntos porcentuales con respecto al candidato más cercano, el priista. También hay un 27.8% de los encuestados que no manifiesta su preferencia y serán quienes inclinen la balanza. Eso si quieren y amanecen sanos y con ganas de ir a votar. Y el 57.2% de los encuestados cree que ganará Rosa Delia.
Mis poderes de pitoniso resultaron certeros: el Panal y sus candidos ocupan el penúltimo lugar en la intención de voto, es decir, de abajo para arriba ocupan el segundo lugar, apenas superan a la candidata promovida por una entelequia que llaman MRPS y eso me devuelve la confianza en los electores.
En Los Cabos, el artista del momento, el de la coalición PRD, PT y Convergencia le lleva a su más cercano contendiente 18.5 puntos porcentuales y el 65% de los encuestados cree que ganará. En Comondú el candidato de esta coalición tripartita tiene una diferencia a su favor de 37.4 puntos arriba de su contendiente más cercano y la diferencia es mayor cuando se le pregunta a los encuestados quién cree que ganará la elección. En Mulegé se acorta la diferencia porque el candidato del PRD, PT y Convergencia va arriba “solamente” por 12.6 puntos. La más baja diferencia entre dos contendientes se dio en Loreto, allá el candidato de esta coalición tiene una mínima ventaja de 3.6 puntos sobre el candidato verde panista, en términos técnicos es un empate, pero la diferencia a favor del puntero es abrumadora cuando se les pregunta a los votantes quién cree usted que ganará.
Las encuestas bien hechas son producto de la ciencia matemática. No son cuentos. Son el producto acabado de un muestreo estadístico con validez científica. En cambio el 3 de febrero, que ya se nos vino encima, haremos un censo que incluirá a toda la población inscrita en el listado nominal, y entonces veremos cómo han cambiado los electores desde la encuesta. Lo que sí está en chino es remontar estas diferencias en el tiempo que resta, eso es casi imposible. ¿Mutarán los electores del estado? Yo no lo creo.Ganará quien decida la mayoría, no las minorías. Lo demás sí son cuentos chinos. Nos vemos en la casilla. Ah y apunten las placas.

22 enero 2008

VA MI RESTO POR UNA CURUL

Están por cerrar las campañas políticas de los cándidos candidatos. Unos casi amarrados porque tienen el triunfo en la bolsa al carecer de contrincantes de peso que sean del conocimiento de los electores por su trabajo social o político. Otros, son comparsas sin destino seguro y me pregunto si calibraron sus posibilidades reales para contender con alguna razonable certeza de competir y ganar; hay evidentes casos en los cuales es claro que los empujó un voluntarioso deseo de “contender” a sabiendas de que van a perder todos sus ahorros, pero suponen que ganarán algo de imagen, y seguramente, alguna compensación dependiendo de cómo, con quién y porqué la jugaron.
Dividamos a los actuales candidatos al Congreso en tres grupos: los que van a ganar, los nacidos para perder porque no los conocen ni en su casa y los que solamente van a jugar.
No hay más.
En el primer grupo van candidatos con una cómoda ventaja y tal vez el caso más claro es el de Armando Cota patrocinado por el PRD, PT y Convergencia. Influye, desde luego, que no tiene contrincantes de importancia enfrente. También lo hará ganar su desempeño reciente como Tesorero del XII Ayuntamiento en donde le tapó todos los agujeros al barco y pudo sacar a flote lo básico, a partir de los despojos que dejo, por cierto, un candidato a la Presidencia Municipal de La Paz quien anhela y jura, que ahora sí va a “construir La Paz que todos soñamos”. Nuestro compañero en esta página, Alejandro Álvarez, lo definió con maestría retratándolo para siempre como lo que es: “un cínico con mención honorífica”. Su fama pública de desvergonzado se hará cargo de sepultar al resto de los aventureros del panal de la Gordillo, tal como lo acreditó la más reciente encuesta de Mitofsky.
De manera que en el caso de Armando Cota su trabajo previo en la Tesorería Municipal lo acercará, irremediablemente, a comandar en el Congreso la Comisión de Vigilancia en donde será provechosa su experiencia técnica en materia de presupuestal y contable, porque a esta importantísima Comisión le reporta el órgano fiscalizador del Congreso: la Contaduría Mayor de Hacienda. Y vaya que hacen falta personas preparadas en el Congreso, porque esta ha sido siempre una de sus grandes carencias históricas.
Ante el alud de candidatos, más de 400, la mayoría de los votantes serán víctimas de la confusión cuando tengan que resolver, en plena casilla, por quiénes votar. Sin embargo, me parece que el factor que inclinará a los votantes a decidir será el partido (s) postulante en donde el PRD está a cargo del gobierno. Bajo esta óptica, es crucial la percepción que tienen los ciudadanos votantes sobre la efectividad y desempeño del gobierno actual, y según los datos disponibles, la mayor parte de la sociedad sudcaliforniana aprecia que ha habido, en general, un buen gobierno. Los ciudadanos asocian un desempeño razonable del gobierno a la realización de una gran cantidad de obras grandes y pequeñas y al mejoramiento general de los servicios. Además, hay mediciones objetivas que así lo demuestran, no es una ocurrencia mía, son datos duros obtenidos por medio de calificaciones que otorgan los propios ciudadanos a sus gobernantes.
Recuerde usted, informado lector, que uno de los actuales diputados reconoció que sus pares no pueden distinguir entre una vaca y un burro, declaración que yo tomé como un axioma que retrata a los integrantes del Congreso del Estado. Conste, yo no lo dije, fue un diputado quien lo declaró. También me queda claro que los partidos son los únicos responsables de que se cuelen al Congreso individuos ignorantes y personajes indeseables, mujeres y varones, sin ninguna preparación ni experiencia para la importantísima función que habrán de desempeñar.
Bueno, pero ese no es el tema sino los candidatos.
Vayamos al caso del “caliente” distrito cinco, donde resalta la estridencia de un par de gritones. Entre ellos me llama la atención un dizque profesor de apellido impronunciable, carente del más mínimo sentido de autocrítica, quien de veras cree ser el líder que todos estábamos esperando, padece verborrea y es enfadoso hasta la nausea; es una caricatura de los políticos de los setentas que para toda ocasión se tiraban el mismo rollo, aburrido, pesado, monótono, labioso y ladino, pero muy ambiciosos. Me imagino a este espécimen de museo representándonos en el Congreso apoderado de la tribuna y del micrófono, recetándonos “sesudos” discursos huecos, carentes de sustancia y fondo que agravarán más la desgraciada imagen del Congreso. Mi mejor esperanza es que la gente de ese distrito electoral reaccione con energía para rechazar en las urnas a este tipo de charros anclados en el siglo pasado, forjadores del desastre educativo nacional que padecemos en el país. El distrito cinco es, sin duda, el más competido de los XVI que entrarán en elección, pero haciendo uso de mis dotes de pitoniso, me parece que ganará una discreta, seria y ocupada profesora, Diana Von Borstel, tal vez con alguna dificultad, pero ganará. En este caso pesará mucho su trabajo y el voto favorable al partido que la postula, el PRD. Insisto, la competencia será aparentemente reñida, por los alaridos que escuchamos, pero la fuerza del partido que la promueve le dará el triunfo.
En política hay un hecho esencial para ganar y los actuales gobernantes lo aprendieron ya en la dura competencia por conservar el poder: contra el buen gobierno no hay antídoto. La gente lo sabe y también las autoridades políticas del estado y municipios. En el horizonte político no veo autoridades abusivas ni vejatorias de los derechos de los ciudadanos, no digo que no las haya, o que no existan algunos casos, pero la regla, me parece, es que el desempeño del poder ejecutivo estatal y el del municipio de La Paz han sido razonablemente acertados.
Serán los electores quienes calificarán a los candidatos mejor que yo, sin duda, y pondrán a los aventureros y ambiciosos en el basurero que les corresponde, como a ese otro gritón, abogado merolico, lenguaraz, estridente y codicioso en el quinto distrito, a quien los votantes no tolerarán en el Congreso. De eso estoy seguro porque nunca lo han elegido para nada.
Ah, sobre los candidatos del segundo grupo, los nacidos para perder, ni me ocupo, porque a lo más que llegarán es a jugar sin esperanza alguna de ganar, y son la mayoría, su foto y “propuestas” serán consumidas, en un instante, por el polvo del olvido. Y a los ilusos que juegan pues que sigan jugando.
Respecto a los candidatos a la Presidencia Municipal me ocuparé próximamente porque sí hay algunos candidatos que vale la pena analizar, desgraciadamente, pocos.

11 diciembre 2007

EL ASCO DE LA CORTE

Lo volvieron a hacer.
Lo hicieron con Lydia Cacho quien denunció a pederastas y pornógrafos que operaron al amparo del gober precioso y al cobijo una red de autoridades protectoras que se dedican a este lucrativo negocio. La recompensa es mucho más que las supuestas botellas de coñac, cualquier cosa que esto signifique.
No voy a abundar en los detalles de este caso típico de abuso de autoridad y protectores de pederastas porque éstos han sido públicos desde hace tiempo y quien los conoce resulta asqueado hasta el vómito. Hoy el asco que siento supera el que me produjeron los detalles enfermizos de las aventuras de quienes abusan de niñas y niños por simple “placer”, impunes gracias a sus protectores poderosos.
Ahora la vergüenza recayó solamente seis “defensores de la legalidad”, entre ellos dos mujeres: Margarita Luna Ramos, Olga Sánchez Cordero, Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela, Guillermo Ortiz Mayagoitia, y Sergio Valls.
Los otros cuatro fueron consistentes con lo que muchos esperábamos de la Corte.
Hubo algunos ingenuos que llegamos a pensar que los vividores de la Corte serían, por fin, la tabla de salvación de la legalidad en este país, que podrían cambiar y defendernos. Nos equivocamos rotundamente. Algunos de estos vividores fueron consistentes pero el resto no podrá cambiar. El mal está en su ADN. Están criados y cebados en un estercolero pletórico de complicidades y blindados en contra de las demandas de los molestos ciudadanos. Únicamente responden a sus propios intereses mezquinos, conservadores, misóginos (incluidas las dos señoras que asisten a la Corte), tolerantes y sórdidos.
¿En manos de quién estamos los mexicanos? ¿A qué o a quién se pueden atener los hombres y mujeres de bien, esforzados, de buena fe, cuando denuncian con pruebas y reclaman justicia?
Lo que nos dijeron los “impartidores de justicia” a los mexicanos, en cadena nacional, fue que el sistema de justicia existente hay que echarlo al bote de la basura y enterrarlo, comenzando por quienes dicen estar a cargo de esta tarea pero a la hora buena resultan blandengues y leguleyos. Una de las señales ominosas que nos enviaron tiene el significado de que cada quien se defienda como pueda, que cada quien se haga justicia por su propia cuenta y riesgo porque no hay quien nos defienda. O callar por miedo, porque denunciar y exigir justicia puede ser peligroso.
El mensaje que enviaron los vividores de la Corte es pavoroso para todos los mexicanos. Nos dijeron que podemos ser vejados, violados, torturados, maltratados y sometidos por las autoridades confabuladas y en complicidad con el crimen organizado, siempre y cuando estos abusos “no sean graves”. La inmensa mayoría de los que han tenido que ver con aquellos que procuran justicia y con quienes la administran, dan testimonio de los abusos, maltratos, torturas y vejaciones producto de la ilegalidad impune bajo la cual operan las autoridades de todos los niveles de gobierno, en más de una ocasión. También nos dijeron los vivillos, claro y fuerte, que hay que acostumbrarse a ser vejados y a respetar a los abusadores de niños y niñas.
Algo está mal en esta Corte. Algo no funciona bien. Los intereses que defienden no son los de la justicia y menos los de la gente común como usted y como yo.
Qué pena, que gran tragedia. Pobres mexicanos que padecemos a este conjunto de vividores que ya nos demostraron una vez más, por si había dudas, que no sirven más que para cobrar sus insólitos y desvergonzados emolumentos y privilegios.
La mayoría de estos cortesanos parásitos a quienes mantenemos, a costa de la indigencia de millones de compatriotas miserables, no tienen la estatura moral que hace falta para comprometerse con las mejores causas de este país, en una época en la que se requiere de hombres y mujeres valerosos que luchen por las mejores causas de la verdad y la justicia, esas grandes ausentes en nuestra sociedad.
A los vividores les pusieron una rolita para que pegaran un gran palo de vuelta entera y contentos se batieron en el lodo de su propia ineptitud, de su rancio conservadurismo e intereses. ¿No les dará pena? ¿No sentirán lástima de sí mismos cuando sus hijos, parejas o amigos los interrogan sobre el tema de Lydia Cacho y los pederastas y la pornografía, al enterarse de cómo votaron, mejor dicho, de cómo se exhibieron en la Corte?
Nos han demostrado que nada los apena, porque están forrados de su propio cinismo.
¿Qué les hizo falta para darnos, y darse a sí mismos, una lección ética y recuperar la confianza ahora totalmente perdida entre las montañas de sus prerrogativas?
El olor repugnante que emana la Corte de los vividores volvió a inundar a la República con su nauseabunda fetidez. Ad náuseam para que me entiendan.
Hemos quedado inermes.
A la señora Lydia Cacho y a las otras decenas de víctimas, y a nosotros con ellas, les queda recurrir a los organismos internacionales de justicia y derechos humanos, ante quienes, seguramente, presentarán las denuncias correspondientes.
Mientras, atribulado lector, haga caso del mensaje enviado por los inservibles vividores de la Corte y búsquese una pistola o de perdida una resortera para que se defienda, porque con esta Corte no vamos ni a la esquina.

06 diciembre 2007

¿GOBERNADOR INMUNE O IMPUNE?

Esta columna no fue publicada en el periódico por causas que desconozco.
Hace unos días, me enteré, como todos, de una noticia inusitada en el medio político local: el Gobernador del Estado fue denunciado ante el Congreso Local por violaciones recurrentes al Artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley suprema en este país. Por cierto, apenas reformado de manera polémica pero clara y contundente, en el marco de los cambios constitucionales relacionados con asuntos electorales, especialmente, en lo concerniente a la prohibición para los tres órdenes de gobierno de realizar propaganda que promueva la imagen de cualquier servidor público en la que se incluyan nombres, imágenes, voces o símbolos que evidencien su promoción personal.
En esta demanda los denunciantes exigieron que el Jefe del Poder Ejecutivo fuera sometido a juicio político.
En el supuesto, que conste, es una hipótesis, de que el juicio político solicitado se lleve a cabo y culminara con éxito en una resolución condenatoria contra el gobernante acusado, ello implicaría castigar al actual gobernador del estado con la única sanción prevista en la Constitución Federal y Local para este tipo de actos: la destitución del servidor público y su inhabilitación para desempeñar funciones, empleos, cargos o comisiones de cualquier naturaleza en el servicio público. ¿A poco sí? Pues sí, al menos eso es lo que dicen.
¿O sea que, en donde florece la justicia pronta y expedita, existe el riesgo de que nos quedemos sin gobernador? En la madre. Qué susto. Que meio.
Calma, calma, que nadie se apanique. Cero manifestaciones de desagravio, todavía.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, les da a los gobernadores de los estados inmunidad casi absoluta, ¿o será impunidad?, y sólo pueden ser juzgados por delitos federales y por violaciones graves a esa misma Ley Suprema. La Norma Federal establece en el artículo 110 que “Los Gobernadores de los Estados, Diputados Locales, Magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia Locales y, en su caso, los miembros de los Consejos de las Judicaturas Locales, sólo podrán ser sujetos de juicio político… por violaciones graves a esta Constitución y a las leyes federales que de ella emanen, así como por el manejo indebido de fondos y recursos federales…”. Gulp. Tranquilos todos, porque el mismo artículo señalado termina reculando en la parte final del párrafo al señalar ” …pero en este caso la resolución será únicamente declarativa y se comunicará a las Legislaturas Locales para que, en ejercicio de sus atribuciones, procedan como corresponda”. ¡Uffffff¡ Sin embargo, la denuncia fue presentada ante el Congreso Local y no en la Cámara de Diputados.
Aquí es donde todo se convierte en un mal chiste al estilo de la Suprema Corte.
Pero supongamos que se hubiera presentado ante la Cámara de Diputados.
¿Entonces, bajo nuestro supuesto, qué van a hacer los próceres diputados locales una vez que reciban la resolución declarativa condenatoria, en contra del gobernador?
Pues nada, excepto darle el uso que mejor les convenga al papel en que va escrita la tal demanda.
Y le voy a tratar de explicar porqué, jurisperito lector, cuando menos hasta donde el seso me alcance. Les aclaro a mis dos lectores que este es un punto de vista sobre el tema y estoy seguro de que habrá más, y seguramente, mejor documentados que estos garabatos que ahora escribo.
Vea usted, justiciero lector, el artículo 158 de la Constitución Local no señala específicamente al Gobernador del Estado como uno de los servidores públicos que pueda ser sujeto a juicio político. Sí incluye, en cambio, a diputados, magistrados, secretarios, presidentes municipales, síndicos y regidores, directores, y otros muchos servidores públicos, y hasta los delegados municipales. Pero no aparece por ningún lado el Gobernador del Estado.
¡Ufffff¡ ¡Qué salvada!
Y en lo que se refiere al procesamiento penal de los servidores públicos que establece el artículo 159 de la Constitución Local, solamente se aplica a los servidores públicos señalados en el artículo 158 ya citado en donde no figura el gobernador del estado. Cualquiera supondría que el Gobernador es un servidor público, suena lógico y consistente por la función que desempeña. Así lo reconocen ambas Constituciones, la Federal y la Estatal, al señalar ésta última en el artículo 156 que es servidor público toda persona que desempeñe un empleo, cargo o comisión de cualquier naturaleza, en la administración pública estatal o municipal; y en su primer párrafo indica que se reputarán como servidores públicos a los representantes de elección popular, a los miembros del poder Judicial y a los funcionarios y empleados. Insisto, no se menciona específicamente al Gobernador del Estado. Por los argumentos ya citados estamos obligados a suponer que el Gobernador sí es un servidor público pero la Constitución local no lo incluye en la lista de quienes pueden ser sujetos a juicio político.
El camino a seguir sería presentar la denuncia ante la Cámara de Diputados quien procedería a la acusación respectiva ante la Cámara de Senadores, previa declaración de la mayoría absoluta del número de los miembros presentes en sesión de aquella Cámara, después de haber sustanciado el procedimiento respectivo y con audiencia del inculpado. De ahí, el Senado de la República emitiría una resolución puramente declarativa, la cual se comunicará al Congreso Local para que, en ejercicio de sus atribuciones, procedan como corresponda, según reza la Constitución Federal.
¿Y que es lo que corresponde? Nada porque según la Constitución Local y la Ley de Responsabilidades vigente en nuestro estado maravilla, el Gobernador no se encuentra entre los servidores públicos citados en el artículo 158 a quienes puede someterse a juicio político. Todo se convertiría en una especie de condena moral. Y tan tan.
Este hecho es una omisión grave en la Constitución Local y no creo que sea accidental o producto de la ignorancia. Recuerde usted el viejo refrán “el que hace la ley hace la trampa” que se cumple fatalmente en la legislación estatal. Pero en vez de ocuparse de estos asuntos nimios, y en calidad de mientras, nuestros próceres diputados locales continúan atareados en asuntos de enorme trascendencia, como pedirle a la Secretaría de la Función Pública que revisen la correcta construcción de ¡toda la obra pública del estado! sólo porque se cayó la cimbra de un puente. Para Rypley.
Lo bueno es que ya se van.

12 octubre 2007

LOS EFÍMEROS DE LA UABCS

Pues ya tenemos nuevo Rector interino.
Caminata, mensajes, abrazos, prohombres felices, parabienes y sindicatos ganones porque les dieron todo lo que estaba en disputa.
Juego nuevo, baraja nueva. Nuevos talladores. Vaya que hay que hay materia para tallar.
En la euforia de la fiesta que todos celebramos, parece que se nos olvidó un pequeño detalle: el nuevo Rector, tendrá esa condición exclusivamente durante 180 días a partir de su designación. Nada más.
En las repetidísimas y abundantes declaraciones del nuevo funcionario se puede apreciar que, independientemente de su aparente buena fe y entusiasmo desbordante, ya tiene proyectos para la universidad, no solamente para los próximos seis meses sino para los próximos veinticinco años. Ojalá que pronto lo alcance la cordura.
Qué bueno que tenga esa visión, pero quiero decirle al Rector interino, con todo respeto, que no agarre monte como dicen los rancheros. Su función es de transición. Su trabajo es temporal y solamente durará 180 días en el cargo. No más. Tiene un trabajo específico que está definido en las reformas aprobadas a Ley Orgánica. No más.
Claro, a menos que ya alguien tenga pensado que el interino de hoy sea él próximo Rector de la UABCS, pero lamentablemente para unos y afortunadamente para otros, eso no será posible porque en las reformas aprobadas a Ley Orgánica no existe la reelección. Simplemente no se puede. El Rector de cuatro años será elegido por los universitarios “mediante voto universal, secreto y ponderado”, no será designado por el gobernador Agúndez. Quien ahora mismo sea Rector no podrá volver a serlo jamás según al artículo 13 de la reforma aprobada: “…durará en su cargo hasta cuatro años y no podrá ser reelecto para un periodo inmediato o futuro, asimismo, no podrá volver a ocupar dicho cargo como provisional, interino o sustituto”. Esas son las nuevas reglas del juego, así que a este Rector le abrieron la puerta seis meses y se la cerraron, al mismo tiempo, por los próximos cuatro años y toda la eternidad.
Este hecho convierte al Rector interino, a quien no tengo el gusto de conocer mas que por la prensa, el radio o la televisión, en un peón de sacrificio, pero que tendrá en sus manos la trascendental misión de quitarle las arrugas al conjunto de fuerzas que luchan dentro y fuera de la UABCS para dotar a la institución de un piso mínimo de orden, sensatez y estructuras nuevas que prevé la reforma.
Es más si lograra abatir la hueva inmensa que inunda a maestros, investigadores y autoridades ya sería un gran logro porque son los maestros y sus autoridades quienes pueden convertir a la universidad en una institución de a de veras, respetable. Son estos dos actores quienes han llevado a la universidad a ser lo que hoy es: casi nada. No son los padres de familia ni los alumnos, ni el gobierno del estado ni el federal. Los responsables están adentro.
De todas formas el nuevo Rector ya alcanzó un lugar en la historia, haga lo que haga, y podría concluir sus funciones de mejor manera si realmente se dedica a trabajar preparando el terreno para que la elección del Rector, dentro de seis meses, se lleve a cabo sin contratiempos mayores, en un ambiente democrático y limpio. Es todo. Nadie le pide más. Con que haga bien lo que la propia Ley Orgánica le manda es más que suficiente. Sobra.
Entiendo el ánimo festivo y el gusto que todos los sectores tienen por el término del conflicto. Pero de ahí a plantear que se van a certificar todas las carreras, que se va a evaluar a la UABCS con base en no sé que indicadores y otras complejas tareas que requieren de estabilidad, largo plazo y del concurso de todos los universitarios, es un sueño guajiro. Son buenos deseos producidos por la sorpresa del nombramiento y la calentura del término del conflicto. Es evidente que para llevar a cabo los colosales planes del Rector interino se requiere de mucho más tiempo que el determinado por la Ley al nuevo funcionario designado.
Los indicadores de calidad y eficiencia nadie los va a mejorar en seis meses. ¿Con qué? ¿De dónde? ¿Con quién? Se requieren cuando menos 25 años de trabajo constante para que esta universidad pinte en los primeros lugares del país. O tal vez más.
El Rector interino nombrado por el gobernador Agúndez tendrá 180 días, improrrogables, para convocar a elecciones y elegir al Rector que será votado por los universitarios en 165 días, y contando. Y tan tan. Adiós.
La estructura que está armando el Rector interino será efímera e inútil porque el artículo sexto de la reforma, que dispone cesar en sus funciones a todas las autoridades de la Universidad, entrará en vigor “una vez que sea electo el nuevo Rector”, y no ahora, porque así lo manda el artículo quinto, y solamente cuando asuma sus funciones el Rector elegido entrará en vigencia el artículo sexto en donde se establece claramente que “los funcionarios cesarán de inmediato en sus funciones”. Por esta razón, se tendrá que armar, otra vez, el Consejo General Universitario, la Junta Consultiva, la Junta Hacendaria, designar a los nuevos Jefes de Departamento y… lo que venga. De manera que los funcionarios ahora designados serán tan efímeros e interinos como el propio Rector.
Ojalá y alguien explique lo que está pasando.
Y también, a partir de ahora, la UABCS se tendrá que sujetar a lo que dispone el artículo 22 de la reforma que obliga a los universitarios a ceñirse a lo establecido en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado.
Estabilidad, orden, transparencia y responsabilidades supervisadas de trabajadores y académicos, esa es la tarea inmediata y fatal. Por lo pronto, con eso bastará. Y es mucho si lo hace bien.

05 octubre 2007

REQUIEM PARA UN RECTOR

Se va, se va, se va y… se fue.
Al señor Fidel Velásquez le pasó lo que al señor Pámanes: permaneció mucho tiempo en la dirigencia obrera sin darse cuenta de que en realidad ya no estaba; de hecho, cuando se murió, hacía tiempo que el país sabía que había fallecido cinco o seis años antes. Igual sucedió con este rector autoritario, incapaz y falto de transparencia, defensor a ultranza de impunidades propias y ajenas, que pasó a la historia negra de la Universidad como un pelele impuesto por Vale, que terminó como un rector que rompió el record de huelgas y que llevó a la UABCS a la ignominia de ocupar el ultimo o penúltimo lugar entre las universidades publicas nacionales, para revelarse, finalmente, como un rector absolutamente incompetente y mediocre para el cumplimiento de esa honrosísima función que le regalaron.
Para bien o para mal los diputados nos representan a todos los sudcalifornianos en el Congreso, por lo menos a quienes votamos, y estos próceres, gracias a una serie de milagrosas circunstancias, aprobaron la nueva Ley Orgánica de la UABCS. Excelente.
¿Por qué ahora sí tomaron la decisión de aprobarla? ¿En qué preciso instante la mayoría de los diputados mutaron cuando el único que estaba de acuerdo con el nuevo ordenamiento era el diputado Martínez Mora? ¿A quien le cargaremos los aciertos, los muertos y el tremendo golazo? Sin ninguna duda a éste último, a quien mantuvieron predicando en el desierto durante poco más de dos años.
Hoy he decidido iluminar a los sudcalifornianos con la cegadora luz del conocimiento.
La tragicomedia universitaria tuvo el desenlace conocido por todos, porque alguien juzgó los hechos en forma acertada, definitiva y contundente, en el momento justo en este tipo de escenarios. Ese juicio tiene que ver más con la identificación del momento preciso en el cual se debe de tomar una decisión eficaz, es un solo instante, irrepetible, y es indispensable distinguir el tiempo exacto en que los elementos se alinean dentro del caos al que llegó el conflicto. La identificación de los tiempos políticos idóneos es una virtud notable que solamente tienen algunos políticos para identificar la circunstancia exacta en que las ganancias sociales son máximas y las pérdidas despreciables. Pero solamente uno puede decidir. La gloria o el infierno en una sola jugada. Parece una jugada de pizarrón, pero no lo es. ¿Quién fue?
Narciso Agúndez dijo ¡ya basta! Pero lo hizo en el momento justo.
Y bastó, porque todos los diputados mutaron, perdón, quise decir votaron, alineaditos, con 18 votos a favor de un total de 18 asistentes a la sesión, y no precisamente porque estuvieran convencidos de pronto sobre las bondades de la nueva Ley Orgánica de la UABCS. La situación en la Universidad llegó a un punto de no retorno en el que todos los participantes en el conflicto se quedaron sin interlocutor, hablando solos y chiflando en la loma, cada quien montado en su macho, rotos los lazos de comunicación entre un fantasma que sostenía ser el rector y los dos sindicatos de trabajadores de la institución que lo desconocieron más la Junta y el gobierno del estado. ¿Y tú… quién eres, le dijeron al hoy ex rector? Y adiós al rector si es que alguna vez hubo uno. Baraja nueva para disputar un gran botín autónomo que al parecer, dependerá ahora sí, solamente de la mayoría de los universitarios.
No hace mucho tiempo el propio gobernador Agúndez les llamo la atención a sus colegas de partido en el Congreso, y al resto de sus integrantes, para que tomaran en cuenta las “propuestas” que de manera preocupada y responsable harían el ahora ex rector y sus corifeos. Sí jefe, le dijeron los tribunos. Fue evidente que esos fingidos deseos de los mafiosos de rectoría de hacer aportaciones geniales e inteligentes, únicas y enriquecedoras de la propuesta de Ley Orgánica jamás las quisieron presentar, jamás aportaron nada que no fuera saliva y obstáculos, simplemente porque no les dio la gana. Los miembros de esta pequeña pandilla se quisieron comer solos el pastelote. Les fallaron los tiempos. Pensaron, y aún lo piensan, que esa universidad de juguete en que han convertido a la UABCS era nomás de ellos y solamente su mafia podría meterle la mano a su antojo como lo han hecho desde hace 10 años.
El gobernador Agúndez dirá: ¿Yoooo? No señor, les juro que yo no fui, soy profundamente respetuoso de la autonomía de la universidad. ¿Pues que, no se fijaron? Fueron los señores diputados quienes en una histórica y responsable votación lograron ponerse de acuerdo y decidieron terminar con 30 años de legislación universitaria obsoleta y mafiosa Ellos fueron quienes levantaron el dedo para votar, yo no fui, ¡se los juro! Es más, ni siquiera me encontraba en el estado porque andaba en la ciudad de México junto con medio gabinete, gestionando, sin descanso, con lluvia y con granizo y malpasándome, recursos e inversiones para nuestro estado. Alguien solidario le murmurará al oído “ya no le siga mi gober porque se va a terminar la caja de Kleenex”.
Desgraciadamente esta genial jugada universitaria no le será adjudicada al gobernador Agúndez, al menos no en público, porque sería aceptar una intromisión en asuntos de la universidad y hay que guardar las formas.
Fue una carambola de varias bandas, en donde los ahora consecuentes diputados también les pasaron por encima a un conjunto de autoridades incompetentes que la posteridad conocerá como las viudas de Vale.
Deberíamos aprovechar ahora que el gobernador Agúndez se encuentra en la ciudad de México para que le proponga a Juan Ramón de la Fuente, todavía rector de la UNAM, que cuando termine su periodo nos pudiera venir a asesorar cómo hacer una universidad de excelencia.
Finalmente, también, salieron ganando otros dos olvidados sectores que en este desmadre parece que a nadie le importan: los estudiantes y los padres de familia. Sí, aunque usted no lo crea, existen y los han tenido comiendo basura por dos lustros.

14 septiembre 2007

CHIAPAS, CLXXXIII ANIVERSARIO DE LA ADHESIÓN DEL ESTADO A LA FEDERACIÓN

Un día como hoy, 14 de septiembre, fue declarado día de fiesta nacional por el entonces Presidente de la República, General Abelardo L. Rodríguez, en un decreto expedido el 22 de diciembre de 1933, con el fin de conmemorar la federación de Chiapas a México, transcurrieron 109 años después de aquel histórico suceso.
La celebración de este aniversario contiene todos los elementos para ser un acto festivo de singular relevancia histórica porque son escasos los estados que libremente deciden unirse a otros por su propia elección.
Celebramos un cumpleaños muy importante que debemos recordar para siempre.
El hecho histórico que ahora conmemoramos tiene, desde luego, una alta significación política. Ponderemos, pues, la decisión de los chiapanecos porque resolvieron una parte importante de su destino: pertenecer al conjunto de estados federados que hoy es México.
Con ese acto soberano, los chiapanecos de ayer nos enriquecieron, y contribuyeron a hacer más grande esta patria mexicana nuestra, de todos.
Porque conviene subrayarlo, para no ser injustos por olvidos involuntarios o aviesos, es legítimo insistir en que los propios chiapanecos fueron quienes decidieron a principios del siglo 19 ser mexicanos de pleno derecho, lo que sea que esto haya significado en esa época. Lo decidieron así el 14 de septiembre de 1824 y dejaron constancia de su decisión en el documento que llamaron “Acta del Pronunciamiento Solemne de Federación del Estado Libre de Chiapas”.
Solamente los seres libres pueden decidir y los chiapanecos lo hicieron.
El dilema de su destino y pertenencia fue resuelto por los chiapanecos en una histórica votación plebiscitaria que arrojó los siguientes resultados: 96,829 chiapanecos se decidieron por la federación de Chiapas a México; 60,400 por la anexión a Guatemala; y 15,724 se declararon neutrales.
Eran los tiempos ya muy lejanos en que los mismísimos presidentes de la república y los gobernadores dirigían personalmente sus batallas por la patria y también las personales.
Eran los tiempos del imperio fallido de Agustín de Iturbide, de Antonio López de Santa Anna gobernador de Veracruz, y de Guadalupe Victoria primer presidente mexicano designado en 1824. Eran los tiempos de Nicolás bravo, de Vicente Guerrero, y de tantos héroes más que ayudaron a construir con su sangre, y el fuego apasionante de sus ideas, la nación mexicana. Todos actuando en un México que apenas nacía a la independencia, cuando la disputa de fondo por la nación se daba entre centralistas y federalistas.
Los chiapanecos decidieron unirse a la federación de los Estados Unidos Mexicanos. Se unificó formalmente lo que la geografía y la historia ya habían unido desde tiempos remotos.
Los chiapanecos se federaron.
Porque deben saber ustedes que el verbo federar sí existe y significa “unir por alianza, liga, unión o pacto entre varios”.
Tomar este tipo de decisiones, en cualquier tiempo, debe ser muy difícil, pero concede a quienes la asumen un hondo sentido de pertenencia, tal vez mayor si lo comparamos con quienes solamente nacieron en ese territorio sin decidir previamente pertenecer a él.
Y es más trascendente este hecho histórico porque los chiapanecos de entonces bien pudieron haber decidido convertirse en un estado independiente de tamaño medio parecido, más o menos, al promedio de superficie que hoy ocupal algunos países de Centroamérica.
Pero también tuvieron en sus manos la decisión de anexarse a Guatemala y no lo hicieron.
Por eso celebramos que en aquellos lejanos tiempos, hace 183 años, los chiapanecos de entonces hubieran decidido federarse a México.
No hubo grandes batallas ni guerras de conquista para ganar el territorio chiapaneco.
En ese tiempo, no hubo exterminio de pueblos indígenas ni de mestizos ni criollos, tampoco hubo ambición de oros y tesoros para apropiarse del territorio chiapaneco.
No se derramó sangre de ningún mexicano ni de ningún chiapaneco de entonces por la codicia de apropiarnos de un espacio habitado, patrimonio de etnias y pletórico de riquezas naturales.
En Chiapas, después de 183 años, existen 12 de las etnias mexicanas reconocidas, entre las que se encuentran los pueblos Tseltal, Tsotsil, Ch´ol, Tojol-ab´al, Zoque, Chuj, Kanjobal, Mam, Jacalteco, Mochó, Cakchiquel y Lacandón o Maya Caribe.
Si recordamos que Don Miguel Hidalgo y Costilla decretó la abolición de la esclavitud en 1810, que suprimió los tributos pagados por los indígenas a la corona y restituyó las tierras usurpadas a los indios por los hacendados, tendremos la certeza de que los habitantes indígenas originales de esa gran región no fueron consultados, ni mucho menos, participaron en la decisión de formar parte de México porque su condición de indios, casi esclavos, en aquellos lejanos tiempos, los marginó de la toma de las grandes decisiones en el estado, a pesar de que estos pueblos fueron los dueños oroginales de ese vasto territorio y nativos naturales del dilatado espacio que hoy ocupa el estado de Chiapas.
Aún antes de que existieran las fronteras, estos pueblos indígenas ya habitaban y explotaban la región, conviviendo con otras culturas que abarcaban desde los confines del imperio Azteca y Tolteca hasta la zona Olmeca del Golfo de México pasando por las regiones mayas de Yucatán y Guatemala. Todavía quedan restos maravillosos del esplendor de sus culturas.
Al paso de la historia y a la luz de indicadores recientes de bienestar y de desarrollo humano, habrá que preguntarnos hoy, si aquéllos frailes promotores de la unión y los notables mestizos y criollos que participaron en la federación del estado de Chiapas a México en 1824, decidieron correctamente.
Pensemos bien, objetivamente, ¿qué han recibido los chiapanecos a cambio de pertenecer a la federación de los Estados Unidos Mexicanos, a la que decidieron incorporarse por su propia convicción?
En esta polémica cada quien tendrá un punto de vista.
Apuntemos solo algunos datos.
En el Índice de Desarrollo Humano que publica el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la ONU, Chiapas está en el fondo del desarrollo nacional: ocupa el lugar número 32, el último sitio entre las 32 entidades federativas que forman hoy los Estados Unidos Mexicanos asociados en una federación.
Chiapas no es un estado pobre, nunca lo ha sido.
Al contrario, es y continua siendo, un estado olvidado por los políticos nacionales y locales aún cuando dispone de un potencial extraordinario de riquezas materiales, naturales y de capital humano.
Chiapas es ahora mismo el octavo estado más grande del país. Sin embargo, uno de sus indicadores básicos en materia de educación primaria en español, revela que ocupan la última posición tanto en primaria como en secundaria comparado con el resto de los estados del país; mientras que el nivel de conocimientos en matemáticas de primaria ocupan el lugar numero 30 y en secundaria ascienden al lugar numero 19, entre los 32 estados del país.
La grata sorpresa que nos dieron las evaluaciones educativas recientes es que en Chiapas se encuentra la mejor escuela primaria del país, la que obtuvo los mejores resultados entre 76,428 escuelas primarias. ¿Cómo fue que lograron esta hazaña con sólo dos maestros para impartir la primaria completa a un puñado de alumnos indígenas y en una escuela escondida en plena selva chiapaneca, en medio de la nada?
Dato insólito para la reflexión de los maestros.
Los chiapanecos han logrado alcanzar un honrosísimo segundo lugar como uno de los estados menos corruptos del país. Desde el 2001 han avanzado de manera sistemática para lograr este envidiable segundo lugar nacional (16º ,6 º y 2º).
También destaca su extraordinaria posición en el Índice de Transparencia Fiscal y Administrativa en donde han ocupado el primer lugar durante los últimos tres años, destacando como el estado con mayor transparencia fiscal y administrativa en relación con el resto de las entidades del país.
Estos avances no son cosa menor, pero no son suficientes para mejorar los niveles de vida de los chiapanecos.
Chiapas es un estado abundante y generoso en recursos humanos y productivos los cuales pueden apuntalar y garantizar su desarrollo. Y en contraste, es un estado habitado por gente que ronda, desde siempre, los peores niveles de bienestar y pobreza en el país.
Cuatro estados del sur y sureste mexicano comparten los más bajos niveles de desarrollo humano. Sin embargo, es Chiapas el estado que ocupa el último lugar.
El 30% del agua superficial de todo México se concentra en Chiapas. También generan alrededor del 54% de la energía hidroeléctrica del país. Aportan el 21% de la producción nacional de petróleo crudo y el 47% de la producción nacional de gas natural.
El estado de Chiapas aporta solamente el 1.7% del producto interno bruto nacional.
Entre las muchas contribuciones chiapanecas a lo mexicano destacan: sus 12 etnias reconocidas, el instrumento de maderas preciosas cuyos ejecutantes son capaces de producir melodías sorprendentes; la formación de la Brigada de Chiapas que luchó y ganó en la batalla de Puebla.
En su territorio construyeron las imponentes presas de Malpaso y Chicoasén. Son los dueños del Cañón del Sumidero y de la Reserva de Montes Azules, primera en su tipo, ubicada en la selva lacandona.
Los chiapanecos nos legaron, también, al poeta Jaime Sabines y a la voz fogosa de Amparo Montes; y también a don Belisario Domínguez; su suelo cobijó a Rosario Castellanos y a Fray Bartolomé de las Casas.
Y ahora mismo abriga, también, al Subcomandante Marcos.
En su suelo residen los sorprendentes murales de Bonampak que son, hoy por hoy, una de las más acabadas aportaciones indígenas a la cultura universal.
Chiapas también cuenta con la mayor cantidad de áreas protegidas del país (37) lo que representa una quinta parte de su territorio (20%) y están distribuidas en las diversas regiones (9) en que se han dividido sus 118 municipios: el Centro, los Altos, la región Fronteriza, la Frailesca, el Norte, la Selva, la Sierra, el Soconusco y el Istmo-Costa.
Ante la realidad actual de Chiapas y el historial de pobreza y explotación ancestral de los pueblos indios originales y recientes, quienes nunca fueron beneficiarios del aprovechamiento de sus grandes riquezas naturales, surgió el 1 de enero de 1994 un movimiento reivindicador de las causas indígenas chiapanecas. Y así, sin más, le declararon la guerra al estado mexicano. Nadie esperaba esta aparición, sorprendente e intempestiva, de una fuerza beligerante indígena, potente y generalizada en una buena parte del estado de Chiapas.
El súbito movimiento indigenista chiapaneco y su declaración de guerra, tuvieron efectos directos y colaterales de amplio espectro. La primera consecuencia fue de gran beneficio porque pusieron el foco de atención en los pueblos indios chiapanecos y nacionales, propiciando la inversión y el desarrollo en la entidad; y tuvieron otro efecto adicional: causaron una gran alarma en todo el país, que sumada a otros factores negativos estructurales y circunstanciales, produjeron una profunda crisis económica de la cual no nos hemos recuperado del todo.
El movimiento indígena chiapaneco se aglutinó en un conglomerado que llamaron Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, el EZLN, y buscaba, por medio de las armas, el desarrollo de los pueblos indios chiapanecos. Pero también buscaban que se atendiera su justo y ancestral reclamo de libertad, justicia, desarrollo y autonomía, para los más pobres y los más explotados.
El movimiento indígena chiapaneco cumple ya, este año, 13 de existencia pacífica. Aunque en realidad nunca hubo ninguna guerra en Chiapas, sí se generó un gran movimiento social nacional que reclamó la atención de todo los mexicanos.
Y ahí está.
También, en ultima instancia, la convulsión social originada en Chiapas perseguía aquello que Octavio Paz llamó “la reconciliación final con nuestros orígenes”.
El movimiento social indígena continúa desarrollándose hasta la fecha, pero hace tiempo que ya no transita por los cauces de la guerra fraticida entre mexicanos, sino por otros caminos que conducen más hacia la concordia y a la atención urgente de los problemas que aquejan a los pueblos indios chiapanecos.
Frente a esta panorámica del estado de Chiapas comparto la opinión del historiador Enrique Krauze cuando señala que “con la sublevación de Chiapas uno siente que la historia se le viene encima. La historia como sinónimo de atrasos terribles, ancestrales, de mentalidades antiguas, y hasta de mitos arraigados en el pueblo. Chiapas encarna toda esa historia latente, irresuelta y viva“.
La historia aún se está escribiendo.
Esos son hoy, 14 de septiembre de 2007, algunos claroscuros del estado de Chiapas, quien un día como hoy pero de 1824, hace 183 años, se federaron a la nación mexicana.
Fue un instante glorioso que hoy nos convoca para conmemorar la vigencia de esta unión.
Felicidades, pues, a los chiapanecos.
Y felicidades a México.

TRUMP QUIERE QUE SÍ SE PRODUZCAN DROGAS… PERO EN EU

Es de sobra conocido el hecho de que uno de los postulados que llevaron a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, consistió en ...