Esta columna no fue publicada el El Sudacaliforniano porque al momento de seleccionarla la Ley Electoral del Estado de B.C.S. ya impedía tratar el tema de las encuestas.
Yo no sé quien vaya a ganar la presidencia municipal en las votaciones del cercanísimo 3 de febrero. Lo puedo suponer, o decir yo quiero que gane tal o cual candidato por la razón que mejor me acomode. Hay incertidumbre y nerviosismo en los candidatos y en sus equipos de campaña porque lo que está en juego es mucho. Imagínese, despierto lector, que el PRD y sus aliados perdieran el municipio de Los Cabos o el de La Paz, sería una tragedia de efectos múltiples y de consecuencias desastrosas para el partido en el poder. Podemos imaginar también, en caso de perder los dos municipios más importantes del estado, la cantidad de muertos que saldrían del closet y las filas para ingresar a ese hotel de cinco estrellas que llaman Cereso. Perder significaría un reconocimiento de la población votante de que las obras y servicios de los actuales gobiernos, o más bien, las funciones de gobierno no las han desempeñado con eficiencia ni en beneficio de la población. Y aquí debemos entender que la gobernabilidad no es una responsabilidad exclusiva de los presidentes municipales o del gobernador, también hacen gobierno los diputados y los mandos medios y superiores que trabajan cotidianamente en los distintos niveles de gobierno. También hace gobierno el Poder Judicial del estado. En síntesis, el gobierno lo realizan los tres poderes, unos de manera directa y otros como apoyo aun cuando no aparezcan en la prensa escrita o en los noticieros de la televisión.Todo este conjunto de servidores públicos son percibidos por la población por lo que hacen, y de manera más importante, por lo que dejan de hacer. Y los califican. Cuando la evaluación es aprobatoria lo más seguro es que los candidatos del partido o partidos en el gobierno repitan porque tendrán el reconocimiento y la confianza de los votantes. No digo que haya unanimidad respecto a la aprobación de la obra de gobierno, afortunadamente no existe, pero sí hay mayoría, y con eso, se construye la democracia, para bien o para mal.
Pero si yo quisiera saber con certeza matemática cuáles podrían ser los resultados o las intenciones de voto de los electores ahora mismo, en una foto del instante en que le pregunto a algún posible votante, pues simplemente realizo una encuesta con determinada metodología, universalmente válida y bajo ciertas condicionantes. La primera, es que no debo contratar a una empresa patito para que me ofrezca resultados a modo, porque si yo fuera candidato, de nada me serviría el resultado porque no me estaría reflejando las intenciones reales del voto de los electores, ni tampoco mostraría objetivamente los resultados del trabajo hecho durante la campaña, ni me permitiría dimensionar el tamaño del esfuerzo que tengo que hacer para remontar, si fuera el caso. La segunda condición es que debo investigar cuáles son las empresas encuestadoras serias, profesionales, que realizan este tipo de estudios para que me den un resultado fidedigno; y debo constatar, también, que no tengan fama pública o privada de que se venden al mejor postor o de que no saben hacer su trabajo. Encuestadoras serias hay varias, y una de ellas, Mitofsky, acaba de publicar los resultados del muestreo realizado apenas entre el 15 y el 20 de enero anterior y es continuación de otra parcial que hicieron entre el 28 de diciembre y el 2 de enero. La primera proporciona los resultados obtenidos en los cinco municipios del estado y el Distrito 12, midiendo las intenciones de voto para cada uno de los partidos o coaliciones contendientes. Estos resultados ya fueron oportunamente publicados por El Sudcaliforniano y otros medios.
¿Y qué dicen las encuestas? Pues dicen carro completo para el PRD, PT y Convergencia. Arrasarían en todo el estado, quedándose con todas las diputaciones y presidencias municipales en disputa. Todas.
Vea usted. En La Paz hay una diferencia a favor de la candidata de esta coalición de 18.7 puntos porcentuales con respecto al candidato más cercano, el priista. También hay un 27.8% de los encuestados que no manifiesta su preferencia y serán quienes inclinen la balanza. Eso si quieren y amanecen sanos y con ganas de ir a votar. Y el 57.2% de los encuestados cree que ganará Rosa Delia.
Mis poderes de pitoniso resultaron certeros: el Panal y sus candidos ocupan el penúltimo lugar en la intención de voto, es decir, de abajo para arriba ocupan el segundo lugar, apenas superan a la candidata promovida por una entelequia que llaman MRPS y eso me devuelve la confianza en los electores.
En Los Cabos, el artista del momento, el de la coalición PRD, PT y Convergencia le lleva a su más cercano contendiente 18.5 puntos porcentuales y el 65% de los encuestados cree que ganará. En Comondú el candidato de esta coalición tripartita tiene una diferencia a su favor de 37.4 puntos arriba de su contendiente más cercano y la diferencia es mayor cuando se le pregunta a los encuestados quién cree que ganará la elección. En Mulegé se acorta la diferencia porque el candidato del PRD, PT y Convergencia va arriba “solamente” por 12.6 puntos. La más baja diferencia entre dos contendientes se dio en Loreto, allá el candidato de esta coalición tiene una mínima ventaja de 3.6 puntos sobre el candidato verde panista, en términos técnicos es un empate, pero la diferencia a favor del puntero es abrumadora cuando se les pregunta a los votantes quién cree usted que ganará.
Las encuestas bien hechas son producto de la ciencia matemática. No son cuentos. Son el producto acabado de un muestreo estadístico con validez científica. En cambio el 3 de febrero, que ya se nos vino encima, haremos un censo que incluirá a toda la población inscrita en el listado nominal, y entonces veremos cómo han cambiado los electores desde la encuesta. Lo que sí está en chino es remontar estas diferencias en el tiempo que resta, eso es casi imposible. ¿Mutarán los electores del estado? Yo no lo creo.Ganará quien decida la mayoría, no las minorías. Lo demás sí son cuentos chinos. Nos vemos en la casilla. Ah y apunten las placas.
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