El 30 de abril termina el periodo constitucional del XII Ayuntamiento de La Paz.
Fueron apenas tres años de gobierno municipal. Para algunos muy pocos si vemos el tamaño de la tarea en el momento en que iniciaron. Para otros, esta administración municipal significó un reto desocomunal al que había que aplicarse al máximo para tener resultados en un plazo tan corto como un periodo de gobierno municipal.
Al inicio de esta administración, el ruinoso barco llamado municipio de La Paz, se encontraba semi hundido, casi a pique, con la proa bajo el mar. No es que sólo hiciera agua, no, la nave estaba a punto de hundirse en ese momento. Se ocupaba un buen capitán. Llegaron las elecciones y la gente votó mayoritariamente por Víctor Castro Cosío, depositó en él sus esperanzas y le otorgó un mandato claro: dedíquese a gobernar, sin poses ni trapacerías, con orden y honestidad; con sentido común y sensatez. No más.
Hubo que entrarle al desafío con algo más que ganas y saliva. La aplicación de la pura política no era suficiente, había que administrar técnicamente. Se requirió primero de la integración de un equipo de navegantes que contara con un espíritu de cuerpo, un equipo consistente, confiable y comprometido para rescatar al municipio.
No se trataba de reunir palomilla buena para nada, de esos que solamente asisten con entusiasmo a las farras y al desmadre. No. Tampoco se trató de dar premios a nadie por meritos en campaña para beneficiarse del saqueo y el pillaje. Había que enfrentar una tarea trascendental y para ello se requería de gente probada, leal y eficaz. Muchos de ellos ya estaban trabajando en el ayuntamiento pero sin una clara idea del propósito ni de sus fines por la falta de liderazgo. Sus referentes durante la “administración” anterior en donde les tocó colaborar eran ineficaces y depredadores. Eran víctimas o piezas simples de ajedrez en un juego perverso.
Simplemente no hay comparación entre los resultados de la administración anterior y la que termina. Es más, los paceños memoriosos, que hay algunos, podrán evaluar con certeza los avances logrados durante los últimos tres años, y calificarán, seguramente mejor que yo, el desempeño del XII Ayuntamiento de La Paz presidido por Víctor Castro Cosío. El equipo de trabajo del XII ayuntamiento se integró con personal eficaz y comprometido, conocedor de sus materias en la gran mayoría de los casos, lo que les permitió obtener resultados en un plazo breve.
El primer paso estratégico consistió en implantar un programa de austeridad obligatorio e integral, parejo, había que administrar la miseria y el cascajo que dejaron. Y construir.
Después, con el enojo y la molestia de muchos, se cancelaron los privilegios y vieron su fin los bonos, el pago de celulares, el consumo particular de gasolina, los premios, los prestamos, el uso personal de los carros, los descuentos en el pago de los servicios municipales, el gasto sin sustento presupuestal y decenas de gastos devastadores y abusivos. Un dato le dará a usted lector, la dimensión clara del impacto de estas medidas. El consumo anual de gasolina en el 2004, fue de poco más de dos millones de litros, y cayó a 1.7 millones en el 2005 para terminar con 1.9 millones de litros en el 2007, pero con una pequeña diferencia: la flota vehicular ahora es 10 veces mayor que en la anterior administración.
Antes, la prioritaria tarea de la seguridad pública contaba apenas con 11 patrullas en el 2004, eso fue lo que dejaron, destartaladas, viejas o descompuestas para el servicio de la ciudad capital del estado y de sus cinco delegaciones municipales; hoy existen 64 funcionando. Antes, el grado de corrupción en la función pública alcanzó niveles vergonzozos de impunidad pero no hubo un solo servidor público sancionado y a los escasos cuatro funcionarios que tenían en capilla no los quisieron sancionar y se hizo justicia hasta que inició la XII administración. En estos tres años se han castigado a cien servidores públicos municipales por diversas faltas y grados de responsabilidad, y las sanciones van desde la destitución del empleo hasta la suspensión y amonestación. Se acabó la impunidad y se escuchó y atendió a la población agraviada por servidores públicos, bajo la premisa de que toda queja o denuncia tuviera una respuesta.
Antes, en 2004, el municipio captaba apenas 183 millones de pesos anuales de recursos propios, ahora son 320 millones, un 75% mayor. El presupuesto total del ayuntamiento se incrementó en más del 54% entre 2004 y 2007.
Antes casi no existían computadoras ni conectividad; el numero de estos equipos por trabajador era bajísimo, sin servidores ni Internet y cero sistemas integrados para dar un mejor servicio a los paceños; hoy cada trabajador que ocupa una computadorea para desarrollar mejor su trabajo, la tiene; hay conexión a la red de alta velocidad, bases de datos y sistemas en proceso de integración. Existe una página de Internet del Ayuntamiento alojada en un servidor propio y con contenidos relevantes que facilitan los procesos de transparencia y acceso a la información pública, y además, premiada por un organismo intenacional.
Nunca, no me equivoqué, dije nunca, en la historia del municipio de La Paz se había hecho una entrega recepción como la que se hará a la XIII administración: todo documentado, con orden y finanzas claras acompañadas por una auditoría externa. Y una organización de la administración pública municipal totalmente modernizada.
Víctor Castro entrega buenas cuentas. Tan buenas que hizo ganar a su partido porque la gente se dio cuenta de que hubo un desempeño sensato y eficaz. No tengo referencia de servidores públicos del equipo cercano del alcalde que fueran abusivos o que dejaran fama pública de corruptos o de ser nuevos ricos. Víctor Castro y su equipo cercano de colaboradores podrán pasear por las calles de su pueblo sin oprobio ni riesgo de ser insultados. Al contrario, serán saludados con respeto, afecto y reconocimiento.
Hay, seguramente, infinidad de cosas por hacer, pendientes que cumplir, pero ya no habrá tiempo para este equipo, ahora viene un relevo para continuar y dispondrán de una ventaja extraordinaria: tendrán algo de dinero en caja, lo cual es insólito, además de un equipo consolidado y en marcha en las áreas operativas.
A los que llegan y a los que se vayan, buena suerte. Y un buen desempeño para los que continuen. Las nuevas autoridades tienen, para empezar, un digno referente en el ayuntamiento que termina y en su líder que entrega.
Y como la política no es gripa, es decir, no hay cura posible, habrá oportunidad de revalidar con votos, en el futuro cercano, el buen desempeño al que lo merezca.
Por lo pronto, bien vale agradecer, sin mezquindades, el esfuerzo personal invertido: gracias, pues, a Don Víctor Castro Cosío y a su equipo. Hasta siempre.
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
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