Usted qué prefiere, desarrollado lector, el vaso medio lleno o el vaso medio vacío. Sin ninguna duda nuestros gobernantes prefieren siempre el que está medio lleno porque les permite construir y manipular una serie de justificaciones para explicar las grandes carencias del país. Pero, dígame, no se molestaría usted, sediento lector, si después de caminar media hora en el verano por la Sierra de la Giganta llega a su casa y descubre que quien le está sirviendo el agua en su vaso, se guardó la jarra quedándose con más de la mitad de la que debería servirle, es decir, que pudo llenarle el vaso si hubiera querido y no lo hizo dejándolo sediento e insolado. Yo sí me encabritaría y mucho. Además habiendo muy poca agua para darle y usted con una sed incontenible. ¿Le daría por ahorcar al que le sirve el agua de la jarra? ¿O simplemente agacharía la cabeza y tomaría la cantidad que le dieran?
Pues, piense usted en esto, ufano lector. En Baja California Sur hemos gastado en infraestructura de todo tipo un 75% más de la que realmente tenemos construida. ¿Qué le parece está afirmación? ¿Le satisface? ¿Lo deja perplejo? Pues esta aseveración es válida para los últimos 30 años, desde 1973 hasta 2003, prácticamente desde que somos estado libre y soberano. Esto quiere decir que si las cosas se hubieran hecho como Dios manda, hoy tendríamos totalmente resueltos nuestros problemas de infraestructura básica en todo el estado que incluye entre otros conceptos importantes: urbanización, escuelas, electrificación, hospitales, carreteras de todo tipo, puentes, puertos, telefonía, de irrigación, agua potable y alcantarillado y muchos otros conceptos más. Pero también como país, por lo que se ha gastado y lo que realmente hemos construido, tendríamos resuelta la extracción de petróleo y gas natural, por ejemplo,. No habría una sola calle sin pavimentar en la ciudad de La Paz y en ninguna ciudad del estado. Hubiéramos resuelto ya, al 100%, la cobertura y los múltiples problemas que hoy nos aquejan en bienes públicos como la salud, vivienda y educación y el agua, cuando menos.
En promedio cada uno de los estados del país deberían tener cuando menos el doble de la infraestructura que actualmente tienen de acuerdo a lo que han gastado. ¿No le parece que esto es una tragedia nacional?
Y usted, acucioso lector, se preguntará: si lo que hemos gastado en el curso de los años vale menos de lo que se gastó ¿dónde esta el dinero?. Puesto de otra manera, si toda la infraestructura construida en el estado en los últimos 30 años valiera, por ejemplo, 100 pesos ¿dónde están los 75 que faltan y que según los datos disponibles fueron gastados por nuestros paladines gobernantes manejadores de presupuestos? La neta pues... quién sabe. Aunque conjeturas hay muchas, sobran. El promedio nacional de desperdicio de recursos públicos anda mas o menos por el 60%. En el caso de nuestro estado maravilla, superamos el promedio nacional y nos vamos hasta el 75% de recursos desperdiciados en los últimos 30 años. Dineros gastados que fueron a dar a un gran hoyo negro y desaparecieron.
La palomilla camelaba que algo andaba mal pero no sabía de cierto qué tan mal estaban las cosas. Ahora ya lo sabemos con alguna certeza: hemos tirado al bote de la basura, o al bolsillo de nuestros próceres, una cantidad colosal de dinero. Nos dice la empresa consultora que realizó el estudio, que “existe la percepción más o menos generalizada de que en México, los gobiernos municipales, estatales y federal gastan más de lo que realmente dejan al final de sus gestiones, en términos de puentes, escuelas, carreteras, tendido eléctrico...” Afortunadamente esto ya se midió y se ha cuantificado con el respaldo de una metodología consistente e interesante. Los estudiosos investigadores sostienen que “El argumento central de este estudio es que las diferencias entre infraestructura existente y gasto público ejercido representan recursos que se han perdido en fraudes, malversación de fondos, despilfarro o mala administración, es decir, existe un problema importante de corrupción”.
Aquel gobernante Sudcaliforniano que sostiene haber construido durante su administración obras por un valor de 10 mil millones de pesos, en realidad debería haber construido y entregado infraestructura a la sociedad por un valor de 17 mil 500 millones de pesos que fue lo que realmente se gastó o pagó, como usted quiera. Esté índice, mide la diferencia entre “lo que se construyó” y lo “que se gastó” y le da sustento a la afirmación empírica de todos los ciudadanos cuando afirman que todos los gobiernos gastan más de lo que realmente hacen, para decirlo con suavidad.
Baja California Sur está considerado como uno de los estados con un alto desperdicio de recursos.
El dato numérico simple es importante, porque nos da órdenes de magnitud del derroche. Pero trasladando la cifra a diversos tipos de infraestructura los datos de los faltantes impresionan a cualquiera, hasta al más cínico. Tal vez ya hubiéramos llegado al primer mundo. Mire usted, para nuestro estado maravilla no tengo traducido el dato en infraestructura porque no viene desagregado en el estudio. Lo que sí le puede decir es que ocupamos el lugar numero 26 entre 32 estados, seis estados impiden que nos vayamos hasta la cola. Pero vienen otros ejemplos que nos darán una clara idea del monumental atraco, derroche o desperdicio que hemos sufrido todos los mexicanos.
El estado mejor evaluado en el estudio es Michoacán, sin embargo, el factor obtenido nos indica que, aparte de la infraestructura que ya tiene, debería existir ésta otra adicional porque se gastó el dinero equivalente en ella: 6.41 hospitales, 128.7 unidades de consulta médica, 7.45 camas y 6.10 consultorios por cada 100,000 habitantes;1,533 escuelas de educación básica y 25 escuelas de educación media; 120,344 viviendas con energía eléctrica, 112,144 viviendas con suministro de agua potable y 94,231 viviendas con servicio de drenaje. Sin embargo, esta infraestructura no existe, se esfumó, a pesar de que se gasto el dinero correspondiente.
Vea usted otro caso, dispendioso lector, es Jalisco, que en el estudio resultó la segunda entidad mejor evaluada del país. Aparte de lo que ya tienen como infraestructura, a los jaliscienses les deben: 14.7 hospitales y 327 unidades de consulta médica, 30.6 camas y 15.29 consultorios por cada 100,000 habitantes; 3,345 escuelas de educación básica y 73.19 escuelas de educación superior; 441,201 viviendas con energía eléctrica, 420,385 viviendas con agua potable y 415,408 con drenaje. ¿Dónde están?
El caso más patético es el del Distrito Federal. Es la entidad peor evaluada de los 32 estados de la república. Y vea usted lo deberían tener los defeños, adicional a lo que ya tienen, si en realidad se hubiera gastado el presupuesto con tino y honradez: 631 hospitales más, 4,049 unidades de consulta médica más y 1,093 camas más; 517 consultorios por cada 100,000 habitantes, más de lo que en realidad tienen. En educación: 27,645 escuelas de educación básica y 1,558 escuelas de educación media más de lo que ahora tienen. Y en materia de vivienda “debería tener cubierta la demanda por los servicios de drenaje, agua entubada y energía eléctrica, además de tener capacidad instalada de más de 500% de cada uno de los servicios. En otras palabras: dado el gasto que se ha hecho debería tener 12,126,639 hogares extras con energía eléctrica, 11, 931,638 hogares con servicio de agua potable y 11, 968,201 hogares con drenaje más de lo que en realidad se cuenta”. Y tampoco los tiene. Así que imagínese, derrochador lector, como estará Sudcalifornia ocupando el lugar numero 26 en el ranking nacional. ¡Para escondernos!
A estas alturas del partido ya no sé si cambiarme de país o suicidarme. Algún desvergonzado dirá “eso sucede en todo el país para que haces tanto tango”. Ni hago ni digo, solo le informo el tamaño del desastre, del suyo, del mío y el de todos. Al leerlo, ustedes sabrán si se ríen o lloran por su desventura. O si les cuidan las manos a sus gobiernos municipales, estatales y federal. Ustedes, lectores, tienen el remedio y el trapito. No será nada fácil porque el lugar que ocupamos en otro estudio, relativo al índice de trasparencia de la información fiscal nacional 2005, estamos en el lugar numero 27, también casi a la cola, con los burros, somos de los oscuros. Y ya vimos las causas por las cuales no queremos ser transparentes, la clase política sudcaliforniana se resiste a asumir su condición de servidores públicos y a admitir su compromiso con la transparencia. Éste índice lo daremos a conocer en otra colaboración.
Los datos que le di a conocer, esperando que no sufra un ataque cardiaco por la impresión, fueron obtenidos del estudio Análisis Acumulado en la Generación de Infraestructura Pública en los Últimos 30 años elaborado por la empresa Consulting & Research, S.C. y publicados en éste 2005. Si usted, inquieto lector, quiere una copia se la envío solicitándola a mi dirección de correo. De nada. Y ya no gima del coraje, esa no es la solución. jmes_24@hotmail.com
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
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