¿Qué se piensan estos gringos drogadictos? ¿A quien pretenden darle atole con el dedo? ¿Su cinismo ha hecho que pierdan la vergüenza? Si quieren cerrar su embajada o consulados pues que las cierren todas y que se vayan al carajo. Así sea el consulado más antiguo del continente americano. Adiós. No vamos a perder nada. De veras nada. Bueno, tal vez uno que otro no irá de compras o a Las Vegas. Y hasta ahí. La otra paisanada continuará cruzando, a cualquier costo, sin papeles y jugándose la vida porque el mercado laboral en los Estados Unidos está regido por las leyes de la oferta y la demanda. Como casi todo. Es imposible luchar contra ellas y ganar. Me extraña que no lo sepan los gringos. El comercio normal, el legal, continuará bajo el TLC aún con sus consulados cerrados.
¿Quiénes son los principales consumidores y demandantes de droga del mundo? ¿Los somalíes, los turcos, los mexicanos, los marcianos, los peruanos, los bolivianos, los cubanos o... los gringos?
¿De dónde sacan tanta pureza el embajador Garza y el presidente Bus? Los gringos tienen el honroso primer lugar en asesinatos por arma de fuego ¡en el mundo! ¿A quien quieren engañar? ¿De qué se asustan? Lástima que tenemos un gobierno federal tan entreguista y pusilánime para responderles a los representantes de los drogadictos estadounidenses que no vean la paja en el ojo ajeno para que puedan ver la viga que tienen en sus propias narices, tapándoles no uno, sino los dos ojos.
Casi toda la droga del mundo se la devoran ellos, con gusto, con adicción, con fruición, con placer, con deleite y hasta con éxtasis. Y se la aplican en cualquier presentación: con jeringas, inhalada, tragada, untada, en fin, se la meten de cualquier manera. Ahora resulta que quieren ir en contra de las leyes del mercado. Ellos que son fieles adoradores de las teorías de la oferta y la demanda.
Ahora sí se columpiaron. Algunos gringos que todavía están lúcidos lo han reconocido: el problema no son los países de América Latina que producen drogas, sino que existe una descomunal demanda por parte de los gringos, en tales cantidades, que siempre habrá alguien que se las venda, a cualquier precio y por cualquier medio. Y si no la hubiera, los propios gringos se encargarán de promover su producción en cualquier parte del mundo para abastecer su voraz e inacabable demanda. Ya lo han hecho en el pasado, así que esto no sería novedoso. En tanto exista demanda de un producto tan bien pagado como las drogas, siempre habrá un oferente que la satisfaga. Los drogadictos gringos harán lo que esté a su alcance y darán cualquier cosa por obtenerla, transportarla y venderla. Ellos, los gringos, sin ayuda de nadie, la distribuirán al menudeo en su propio país con una gran eficiencia y complicidad. Por eso no hay guerras de narcos como en México: hay acuerdos, protección a todos los niveles, y mucho dinero de por medio. Hasta presidentes gringos han reconocido que consumieron alguna droga en su juventud. Y quién sabe si continúan con sus adicciones ya de viejos. No lo sabemos.
Todo el dinero que le metan al control de la producción en los países del cono sur y de Centroamérica incluido México, “será dinero tirado a la basura”, han dicho ellos mismos. Si no compran su dotación de droga en América lo harán en Asia. O en Europa o en donde haya. El problema real está en otro lado. En su lado. En su país. En sus habitantes. Los gringos son forjados en la cultura del consumo de drogas desde el kinder; a través de su familia, sus películas, su teatro, sus canciones, sus antros, sus universidades y sus calles; en todos lados promueven y favorecen el consumo de alguna droga, no lo ven mal, es el símbolo de la modernidad del imperio. Han esparcido su cultura de la muerte y drogadicción por todo el mundo. A donde vayan los gringos llevaran su cultura de la droga. En México la drogadicción en ascenso que padecemos se la debemos precisamente a los gringos al exportarnos su cultura de las drogas, de la violencia, de sus paraísos artificiales y del pago en especie por llevarles la droga. ¿Quién surte el armamento militar a los narcos mexicanos? ¿Quién les provee las granadas de fragmentación y las bazucas y los cuernos de chivo? Los gringos. Nos las venden tan bien que los decomisos de armas en México se han reducido en 50% entre 2002 y 2004, según la OEA. En México no se produce este tipo de armamento. ¿Porqué lo hacen? Pues porque para ellos es un excelente y lucrativo negocio porque hay una gran demanda. Se juntan el hambre y la necesidad. Y nos venden sus juguetes de muerte y destrucción porque son las leyes del mercado que los gringos reverencian como a un Dios.
¿Que hacer cuando más de 35 millones de gringos mayores de 12 años consumió alguna droga, es el 15% de una población total en ese rango de edad que sumó alrededor de 237 millones de habitantes de los Estados Unidos en el 2002, según datos del Departamento de Salud de ese país? ¿Qué hacer cuando más del 30% de su población reconoce haber probado cuando menos alguna vez la marihuana? ¿Qué hacer cuando se tienen 6.8 millones de adictos declarados más los que están en el closet y los eventuales? ¿Qué hacer cuando un kilo de metanfetaminas cuesta en su mercado 42 mil dólares? ¿Qué hacer cuando el mercado mundial de las drogas vale 400 mil millones de dólares anuales al menudeo, de los cuáles ustedes, gringos, colaboran con una tercera parte? La segunda cifra es nada menos que el 60% del PIB de México en el 2004. Los gringos quieren que entremos a un combate de esta magnitud con pistolitas y resorteras. Y solos porque, según ellos, nosotros somos los culpables de tanto drogadicto que tienen y debemos resolverles su problema. Ellos ponen los toxicómanos y nosotros ponemos los 900 o 1000 muertos en lo que va del año. ¿Qué hacer cuando en el sistema financiero gringo se lavan 245 mil millones de dólares, el 40% de todo el dinero sucio del mundo? ¿Qué hacer cuando hoy el cinco por ciento de la población mundial, entre los 15 y 64 años, han consumido algún tipo de droga, al menos una vez en el último año? ¿Qué hacer cuando cualquier gringo descerebrado puede comprar hasta un tanque de guerra en un almacén del ejército, ya no digamos una metralleta antiaérea o una simple pistolita?¿No les parece que el problema es global?
¿No tienen cerebro para pensar en esto o ya se los atrofiaron las drogas?
Su problema, gringos, no lo van a resolver acusándonos ni cerrando sus consulados o embajadas. Pero siempre será más fácil repartir culpas a México, Bolivia, Perú, Venezuela, y muchos más, conforme a la lista negra de los representantes de los gringos consumidores de droga. Según los gringos y sus sentencias, ciertamente afectadas por su alto consumo de drogas, todos los demás somos los culpables... menos ellos. ¡Que chingones! Su hipocresía y desvergüenza no tienen límites.
Que la bronca es de Nuevo Laredo, de México, dicen. Por México nos llega el 65% de la cocaína, dicen. Pero no, gringos, no se engañen, el problema son ustedes y es de ustedes, porque de los miles de traileres que cruzan por esa frontera solo se revisan por parte de México alrededor del 6% o uno de cada 10. ¿Ustedes qué revisan? ¿Qué hacen o qué dejan de hacer para que se inunde su país de droga procedente, según ustedes, de México? Pues seguramente nada, o hacen como que revisan. Toda la droga les pasa frente a sus propias narices. Y ya dentro de los Estados Unidos, las drogas, todas, incluyendo el 25-30% que los mismos gringos producen, se distribuyen en su territorio con una facilidad impresionante, pasmosa, en santa paz y con todo un sistema corrupto de acuerdo, trabajando para lo mismo: para alimentar a una población amante de los paraísos artificiales. Y llegan hasta las primarias y las prepas. Que otra cosa se puede esperar cuando existe ese altísimo porcentaje de población drogadicta. Ustedes gringos, siempre han sido muy buenos para vender, para comercializar, ustedes desarrollaron magistralmente estos conceptos para la modernidad, a tal grado que su país se encuentra desbordado por la droga que venden, ¡y vaya que la venden muy bien!, en todo su país, de costa a costa, venga de donde venga. Así son de buenos para las ventas.
¿No les parece, gringos, que ya es tiempo de que se acusen a sí mismos y no a los demás? ¿No les parece que ya es tiempo de que asuman su condición de ser los mayores drogadictos y lavadólares del mundo? Ustedes mismos han demostrado que es cierto. Con sus propias estadísticas. ¿No lo sabían o se están haciendo como el tío Lolo? Un día nos felicitan y el otro cierran un consulado. Quién los entiende. Tienen un gran problema de salud pública que no han resuelto y ya tienen a su sociedad pervertida y corrupta, contaminando gravemente a las nuestras con el crimen, la violencia, la cultura de las drogas y la muerte, el consumo creciente, y los culpables, gringos, no somos nosotros.
Métanselo en la cabeza, gringos, si las drogas todavía se los permiten.
No sería mala idea que solicitaran el apoyo de la ONU para que les diseñen un tratamiento especial, con apoyo internacional de alto nivel, para que los habitantes de Estados Unidos abandonen sus perniciosas aficiones, para que no haya tanto gringo drogadicto. Ya son un problema mundial. Lo que tienen que atacar es la cultura de la muerte y de las drogas, sí, pero dentro de su propio país, no en los demás. Si bajan su consumo desaforado de drogas, entonces verán que los productores se acaban solos, por falta de compradores, como lo mandan las sagradas leyes de la economía de mercado que ustedes veneran. Como sucede cuando no hay mercado para el tomate, y ya no se los mandamos porque no tiene precio, y ni siquiera se levanta la cosecha.
Así que, gringos, ¡pongan atención!, ¡concéntrense! Hagan una breve pausa en su pericazo, o detengan unos segundos el toque, ésta es la receta para que acaben con estos embrutecedores menjurjes en su país, si realmente quieren hacerlo, se las doy gratis: no las compren, ni las demanden. Y santo remedio.
¿O tal vez yo soy el que no entiende y lo que tratan de hacer los políticos gringos es acrecentar el embrutecimiento sistemático de su población, o parte de ella, con propósitos aviesos que sólo ellos conocen? Por lo pronto buen provecho, y ojalá resuelvan algún día su problema ya que estamos repartiendo culpas. jmes_24@hotmail.com
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
15 agosto 2005
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