17 agosto 2005

INDÍCES DE DESARROLLO HUMANO EN BCS

En el caso de Baja California Sur (BCS), nada para presumir ni para bajar el paso. Y mucho para ocuparnos todos. Ya veremos porqué lo afirmamos.
La Organización de las Naciones Unidas a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó recientemente su Informe Sobre Desarrollo Humano México 2004. Las 240 páginas del documento no tienen desperdicio y resultan muy valiosas porque incorporan la vertiente estatal y municipal para medir el desarrollo humano en el país. El documento debería ser de lectura obligatoria para quienes tienen la responsabilidad del desarrollo de BCS, autoridades estatales, municipales y federales que aquí actúan, porque de sus páginas se pueden derivar un sinfín de políticas públicas para mejorar las condiciones de vida en el estado. Y son útiles en gran medida “para focalizar las políticas de reducción de la desigualdad del desarrollo humano local, pues contribuyen de forma importante y persistente a las disparidades nacionales, tanto por la población que concentran como por la desigualdad interna que padecen”. Insisto, debería ser obligatoria su lectura, y sobre todo el análisis por parte del gobernador, sus secretarios, los presidentes municipales, el poder judicial y demás funcionarios, ahora que se encuentran en preparación los planes estatal y municipales de desarrollo para este periodo de gobierno. Les puedo asegurar que valdrá la pena y encontrarán varias sorpresas.
El índice general se construyó haciendo uso de otros tres índices que tienen que ver con la salud, la educación y el ingreso per capita. Los autores nos dicen al respecto, “Como primera etapa en el cálculo del IDH se establecen los logros en cada dimensión respecto de ciertos valores de referencia: para la esperanza de vida se mide el logro respecto a un máximo de 85 años y un mínimo de 25; para la educación se calcula el promedio de las tasas de alfabetización y matriculación considerando un máximo de 100% y un mínimo de cero; por último, el logro en ingreso se calcula comparando el PIB per cápita respecto de un valor máximo de 40,000 dólares y un mínimo de 100. La segunda etapa en la medición del IDH calcula el promedio simple de los indicadores de cada dimensión; de esta forma se obtiene como medida de desarrollo un índice con valores entre cero y uno”.
Según el Informe, BCS ocupa el cuarto lugar en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Están por arriba de nosotros el Distrito Federal, en primer lugar, Nuevo León en segundo y Coahuila en tercero. Es un buen esfuerzo si lo vemos en el tiempo, porque en el 2000 ocupábamos el sexto lugar y fuimos evolucionando hasta ocupar en el 2002 el cuarto lugar. En el 2003 continuábamos en el cuarto lugar y ahí supongo que seguimos, para ser optimistas. Hay estados como el vecino de Baja California que han perdido cuatro lugares entre 2000 y 2003, así que, sin ninguna duda, hay que felicitarnos por el esfuerzo, pero no ser presumidos ni lanzar las campanas al vuelo. Ya verán por qué.
El IDH calculado para los estados del país es bastante flexible porque se le pueden asociar otros índices para tener visiones distintas del estado o municipio y esto nos permite saber qué tan bien estamos considerando otras variables. Por los escasos comentarios y análisis de prensa del estudio en BCS parece que solo vimos lo que nos favorecía y negamos otras conclusiones que no nos dejan bien parados.
Muchos tendrán razón en sentirse satisfechos por este honroso cuarto lugar, pero el gozo se va directo al caño cuando en un “ejercicio heurístico” (manera de buscar la solución de un problema mediante métodos no rigurosos: R.A.E.), se le incorpora al IDH un índice de inseguridad publica también construido con la base de datos de delitos del fuero común, los cuales, son alrededor del 90% de los cometidos en el estado. Yo no sé en dónde van a meter la cabeza todos los representantes del aparato de procuración de justicia del estado: la Procuraduría, el Tribunal Superior de Justicia, la policía y las autoridades políticas y administrativas. Es para no salir a la calle de vergüenza porque la solución de este asunto solamente depende de ellos en primerísimo lugar y no tanto de la población. Aunque vale la pena aclarar que le pega durísimo a la administración anterior y su equipo, porque los actuales apenas llevan 100 días en el poder pero algunos de aquellos, de los responsables directos, son miembros distinguidos del aparato actual tanto en el ejecutivo como en el poder judicial
Miren ustedes, humanistas lectores, lo que sucede en el momento en que los autores del estudio incorporan al IDH una medida o índice de inseguridad: hay un cataclismo que nos lleva directo a una fosa séptica, y del lugar numero cuatro nos vamos sin tocar baranda ¡hasta el 30! sobre un total de 32 estados considerados, incluido el Distrito Federal. A la cola. Es decir, justicieros lectores, con este ejercicio simplemente perdemos ¡26 posiciones!. Con otro agravante, somos el único estado que pierde más lugares en todo el país debido al inservible aparato de justicia que padecemos todos los sudcalifornianos. Buen provecho señores y señoras del poder judicial y de la procuraduría. Espero que no sigan pensando después de conocer este perturbador dato que somos “uno de los estados más desarrollados del país” y de los más “seguros”. En términos de esta variante del IDH no es así. Hay otra realidad que se quiere esconder o que no se quiere ver. El desarrollo de los países, de los estados y municipios en México debería medirse en términos del Índice de Desarrollo Humano como el generado por el PNUD, a pesar de que no es propiamente un índice de coyuntura. Todo lo demás es parcial y son indicadores que únicamente sirven para darnos atole con el dedo a todos y para fines estadísticos que miden el “gran avance” que hemos logrado.
Otros estados que pierden sus “buenos” lugares en la clasificación nacional al incorporarles el índice de inseguridad son Baja California, con 25 posiciones perdidas; Quintana Roo, otro estado peninsular pierde la friolera de 23 posiciones; Tlaxcala baja 19 posiciones y para no seguir con la lista de descensos sólo anotaremos a Michoacán con 17 posiciones perdidas.
La nueva clasificación provocada por este agregado de inseguridad al IDH, modifica todos los lugares y reacomoda a otros estados en sitios destacados. Y en esta nueva clasificación los flamantes triunfadores son Campeche que pasa a ocupar el sitio de honor con el primer lugar, Sonora el segundo, Coahuila el tercero y nuestro “perdido” cuarto lugar lo ocupa el estado de Colima. Los resultados son totalmente distintos cuando la inseguridad hace su aparición y de inmediato termina con los impertinentes discursos de “justicia pronta y expedita” que escuchamos todos los días. Esta afectación del IDH al asociarle el índice de inseguridad afecta a todos los estados por el peso tan importante que tiene en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población junto con los otros tres ya señalados.
El mismo documento nos proporcionan una estadística sobre el comportamiento de posibles hechos delictivos denunciados en Sudcalifornia tanto del fuero común como del fuero federal en porcentaje por cada mil habitantes. En el periodo 2000-2003 la tasa de crecimiento de los primeros bajó 8.73%; en cambio, los segundos tuvieron una tasa de crecimiento del 20.63%. Al obtener el total de ambos tipos la tasa que se obtiene nos refleja una reducción global del 7.24%, lo cual es positivo porque se observa una reducción sistemática y constante en el periodo considerado. Pero aclaremos, la participación de los posibles hechos delictivos denunciados en el ámbito federal es realmente despreciable ya que pasa de 1.6% a 1.93% por cada mil habitantes en los cuatro años considerados. Así que el crimen y los delitos denunciados en BCS son mayoritariamente locales y somos nosotros los que tenemos la solución. Con otro dato muy importante, más del 40% de los delitos no son denunciados en BCS según información del 2001.
Pero ¿cuáles estados contribuyen en buena parte a que se afecte el índice nacional en un alto porcentaje? Son estados bien identificados por su inequidad y abandono como son Veracruz (8.9%), Oaxaca (7.1%), Chiapas (6.9%), Puebla (6.3%), Guerrero (6.1%) y estado de México (5.0%). La participación de estos estados afecta negativamente el IDH nacional en 40.3% “y deberían ser foco de las políticas de reducción de la desigualdad en desarrollo humano por el potencial que presentan para contribuir a una mayor equidad nacional.
Vale la pena destacar que según el informe, todos los estados muestran incrementos en el IDH entre 2000 y 2003. Pero las entidades que lograron el mayor avance en el periodo son los estados de Zacatecas y Chiapas, aun cuando éste ocupa el último lugar en el país, está situado en el lugar numero 32. En el Informe también se indica que “Para las entidades federativas el IDH máximo es de 0.88 (Distrito Federal), y el mínimo es de 0.70 (Chiapas); entre los municipios el máximo corresponde a la delegación Benito Juárez en el Distrito Federal (0.91) y Metlatónoc, en Guerrero, tiene el menor IDH (0.38). Así, mientras la brecha de IDH entre entidades federativas es de 26.2%, entre municipios alcanza 51.1%, es decir, más del doble”.
Y también me llaman la atención algunos otros resultados, porque cuando en otro ejercicio heurístico se incorpora un índice sobre la desigualdad entre hombres y mujeres entonces la medición del IDH pierde hasta el 50% de su valor. Por ello hay que estudiar el Informe completo aunque duela.
Entre las conclusiones valiosas del Informe destaca que la promoción del desarrollo humano a partir del ámbito local, municipal, es posible y su impacto en el IDH es considerable. “El entorno institucional abre posibilidades reales para acciones públicas exitosas en educación, salud y generación de ingresos... Así, en complementariedad con la acción federal y estatal, los gobiernos locales pueden incidir en la generación de dinámicas de desarrollo humano desde sus ámbitos de competencia”. Sostienen también que “El desarrollo humano es la expansión de la libertad de las personas. La libertad es el conjunto de oportunidades para ser y actuar y la posibilidad de elegir con autonomía. Tanto las oportunidades como la participación de los individuos para generarlas están influidas por el entorno en el que viven, y en ese sentido el desarrollo humano es local”.
¿Quieren mis dos lectores conocer el informe? ¿O tal vez algunas autoridades inquietas y preocupadas genuinamente por el desarrollo del estado para que no basen sus planes en manuales de autoayuda? Bueno pues es muy sencillo bájenlo de la página del PNUD y estúdienlo. O yo se los mando con mucho gusto. De nada.

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