Nunca he tenido una persona cercana que se haya suicidado. Ni quiero. Y menos aquí en Baja California Sur donde todo mundo asegura que vivimos casi en el paraíso y no habría razón para matarse. Ha de ser una verdadera tragedia para los familiares cercanos y amigos, padecer la cercanía de un suicida. Y supongo que en alguna medida se culparán de lo sucedido, y tal vez, sin razón. No lo sé. Desde hace años escucho decir a amigos, regularmente bien informados, que nuestro estado ocupa el primer lugar en suicidios en el país lo cual me llenó de incertidumbre por la contradicción que ello representaba en un estado cuya calidad de vida es evidente. Estamos considerados como una de las entidades más prósperas del país y uno se pone a pensar si los suicidios vienen con el progreso material, en qué momento ya no vale nada esa buena calidad de vida; o simplemente llega el momento en que a éstos infelices nada de lo humano les importa. Ni la familia ni la novia ni nada. Ni las ganas de vivir que todos tenemos por instinto natural. Es el salto al vacío en segundos de decisión. Es la cobardía de vivir que se resuelve en el momento más valiente de sus vidas. ¿Valientes o cobardes, quién lo decide? Por lo pronto los suicidas ya lo hicieron.
No quiero adentrarme en los razonamientos y motivos profundos, únicos, que orillan a una persona a cometer suicidio. Sus angustias tendrá, y para él o ella serán de peso, puesto que ha decidido tomarse el tiempo necesario para quitarse la vida por su propia mano, haciendo uso de métodos diferentes, aunque tradicionales, pero la mayoría de ellos violentos. Y desoyendo su propia conciencia en ese ultimo momento clave, si es que logran escuchar algo durante esos trágicos segundos que preceden a su propia muerte. En ese momento especial, cuando se aprieta el gatillo o se tira de la cuerda o como sea que se maten, todo ha perdido valor, no hay nada excepto esa angustia monumental que no tiene ya mengua ni remedio en el presente, y al atisbar el futuro, menos. O tal vez lo que les pesa es el puro y simple presente. O tal vez el negro futuro que logran vislumbrar. Tampoco lo sé. Así que adiós y que batallen los que se quedan, tal vez a ellos les vaya mejor. Probablemente en el puerto de arribo, si es que llegan a algún lado, no sufrirán tanto o simplemente no padecerán ya nada.
Las estadísticas del INEGI tienen cosas curiosas en relación a estos desalmados, como un reporte sobre el porcentaje de muertes por suicidio con respecto al total de muertes violentas por entidad federativa y sexo, 2001-2003, indicador al que nos referiremos a lo largo del texto aún cuando no se mencione. Así que abusado, y no se confunda.
Y mire usted, impenetrable lector, resulta que mis amigos me engañaron, porque en el 2001 el estado no fue ni el primer lugar, ni el segundo ni el tercero en suicidios, es más, ni siquiera el séptimo, ni el décimo, alcanzamos el lugar numero 12º en el porcentaje de suicidios respecto al total de muertes violentas de todos los estados del país con un 9.3% del indicador, superior, eso sí, al 7.4% del promedio nacional; el 10.4% fueron hombres y el 4.4% mujeres. Los estados de Campeche, Yucatán y Tabasco en ese año se llevaron los tres primeros sitios en el país con 19.8%, 16.4% y 14% respectivamente. Insisto, es el porcentaje de suicidios con respecto al total de muertes violentas en cada estado.
En el 2002, y para estar a tono con el tema, pegamos un triple salto mortal, y los suicidas que nos dejaron sufriendo en este recochino mundo empujaron a los sudcalifornianos a ocupar ni más ni menos que el mismísimo 3er lugar nacional con el 15.7% de estos actos como porcentaje de las muertes violentas en el estado; el 17.9% fueron hombres y el 7.4% mujeres. En ese año seguramente se presentó algún desasosiego mayor que influyó para incrementar el número de suicidas sudcalifornianos y por poco llegamos al doble de la cifra del año anterior. Algún estudioso de éstos temas deberá investigar qué sucedió para que este curioso fenómeno ocurriera. ¿Porqué hay más suicidios en un año que en otros? ¿Porqué a veces en un año determinado se suicidan más hombres que mujeres y viceversa? ¿Porqué los primeros lugares los ocupan estados costeros?
Pero en el 2003 los sudcalifornianos nos estacionamos ya en un destacado lugar nacional, aunque nos bajamos del podio y retrocedimos dos espacios respecto al año anterior porque ocupamos un deshonroso 5º lugar con el 13.9% de suicidios con respecto a las muertes violentas en el estado; a esta cifra negra contribuyeron el 15.9% de hombres y el 6% de mujeres. Por encima de nosotros, en ese año, destacaron estados como Yucatán, el edén de Tabasco, Sonora y Coahuila con el 20.3%, 14.8%, 14.3% y 14%, respectivamente. De hecho nos separó solamente una décima del cuarto lugar nacional. Nuevamente una tríada de estados costeros ocuparon los primeros lugares en ese año. ¿Será que el mar tendrá algo que ver con aguas tan distintas entre esos mares?
Los promedios nacionales se conservaron en 2001 y 2002 en un 7.4% y subieron ligeramente en 2003 a 7.8% de suicidios con respecto a las muertes violentas registradas.
El top ten de los suicidios en el 2003 como porcentaje de las muertes violentas registradas se presentó de esta manera: Yucatán (20.3%), Tabasco (14.8%), Sonora (14.3%), Coahuila (14%), Baja California Sur (13.9%), Nuevo León (12.9%), Campeche (12.6%), Aguascalientes (12.6%), Quintana Roo (12.6%) y Tamaulipas (10.3%). Vemos que los yucatecos en ese año estuvieron graves porque una quinta parte de las muertes violentas registradas en su estado fueron por suicidio; y también más de una quinta parte fueron hombres.
Aunque no se encuentra en el top ten, el estado de Nayarit tuvo sus singularidades en el 2003, porque ahí se suicidaron significativamente más mujeres que hombres (10.6% y 6.7%), y es el más alto indicador en su serie de tres años. Lo mismo sucede en los estados de Colima, Puebla, Michoacán y Oaxaca: se quitaron la vida mas mujeres que hombres. Pero en Guerrero, único caso en el país, se suicidaron exactamente la misma cantidad de mujeres que de hombres (4.1%) en relación con las muertes violentas registradas; y por sólo una décima de diferencia ocurre lo mismo en el Estado de México (4.6% y 4.7%). En Tabasco fueron muy semejantes los indicadores de hombres y mujeres suicidas: ambos géneros se quitan la vida casi por igual, con solo tres décimas de diferencia entre unos y otros; es de los pocos estados en que ocurre este fenómeno en el país.¿Porqué en unos estados hay más mujeres suicidas en determinados años?
El top five 2003, pero de abajo hacia arriba, es decir, los estados que menos suicidas presentan respecto a las muertes violentas registradas son: Chiapas (2.6%), Guerrero (4.1%), México (4.6%), Oaxaca (5.1%), Morelos (5.3%) e Hidalgo (5.3%). Los porcentajes de estos cinco estados en los tres años del análisis se conservan mas o menos constantes, sin grandes variaciones año con año, sobre todo si los comparamos con otras entidades que de un año a otro casi duplican sus cifras como en Sudcalifornia. Y mires usted, son tres estados costeros y tres interiores.
El estado de Campeche es destacable porque el numero de suicidas entre 2001 y 2003 bajó de manera consistente y constante (19.8%, 18.4% y 12.6% cada año); lo mismo sucede en Michoacán aunque los decrementos no son tan significativos pero son constantes en los tres años (6.3%, 6% y 5.4%). En cambio en Guerrero, caso curioso, las tasas de suicidio son constantes porque se mantienen en 4% para 2001 y 2002 y en el 4.1% en el 2003. En el caso del Estado de México también es muy constante el indicador, aunque con variaciones decimales en su comportamiento anual: 4.7% en 2001; 4.9% en el 2002; y 4.6% en el 2003. Lo mismo ocurre en San Luis Potosí, con el 10.2% en 2001, el 10.4% en el 2002 y un 10.1% en 2003.
Y finalmente para terminar con la estadística de todos aquellos que en algún momento de su vida tomaron la determinación de matarse, adivine usted, desesperado lector, cuáles son los estados en los que creció de manera significativa el suicidio comparando 2001 y 2003, ¿no adivinó? pues son estos: el primer lugar indisputado, y con la tendencia más consistente de crecimiento del 5.3% en el periodo, el estado más rico del país, Nuevo León, quien lo dijera; en segundo lugar nuestro estado maravilla, Sudcalifornia, con el 4.6% con el agravante de que su tendencia es consistente en el crecimiento del indicador respecto al 2001; el tercer lugar lo ocupan los yucatecos con un crecimiento significativo y constante del 3.9% en el periodo; en cuarto lugar se encuentra el estado de Quintana Roo con un crecimiento de suicidios en ese lapso del 3.1%; y en quinto lugar Sonora, también con un crecimiento significativo en el periodo del 2.7% entre el primero y el ultimo año.
Pero algo ocurrió en ciertos estados del país en donde las mujeres simplemente decidieron ¡hasta aquí! Y determinaron no inmolarse más bajando su tasa de participación en la estadística de la muerte de una manera firme y constante en el curso de los tres años considerados. El primer caso notable es el de Campeche en donde bajo la tasa de mujeres suicidas en un formidable 12.6% en el periodo 2001-2003, que es el decremento más significativo en el país. En Durango las mujeres también resolvieron sacrificarse menos y bajaron su participación en ésta especial matricula de las defunciones, y decidieron continuar vivas un 3.5% de ellas en el mismo periodo de manera consistente, es decir, siempre a la baja. El tercero que decrece es Zacatecas en donde también de manera consistente bajo la tasa de suicidio de mujeres en un 3.1% en relación con las muertes violentas registradas; y finalmente, en San Luis Potosí también se redujo el indicador de mujeres suicidas en un 2.2% también con decrementos constantes año con año. Tres estados sin litoral y un costero. Mmmh.Esperemos los resultados de los años 2004 y 2005 para ver cuál es la nueva distribución de los suicidas en el país y cuáles son los estados que contribuyen más al despoblamiento nacional por propia voluntad de sus habitantes. Y tal vez algún día sabremos, con certeza, las causas de fondo que llevan a una buena cantidad de mexicanos a decidir que no quieren vivir un día más en la maravilla de país que, dicen algunos, que tenemos. Por lo pronto, apanicado lector, al menos por hoy, toquemos madera.
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
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