Esta colaboración podría haberse llamado Las Calenturas de los Tres Chiflados, desde luego con una disculpa a los tres geniales cómicos en donde quiera que se encuentren.
También le podría haber puesto como título Orates en Fuga.
O El Loco, La Lumbrera y El Sabio.
O Los Cruzados de la Venerabilísima Trinidad Complotista.
El primer chiflado, Andrés, es el desquiciado en jefe, padre actual y alcahuete protector de los otros dos devotos entenados, antes acérrimo defensor de la institución presidencial con Zedillo a la cabeza y ahora convertido en tirador de presidentes. El segundo chiflado, Camacho, es el espíritu omnisciente que todo puede resolver, gracias a sus poderes cósmicos de paciente negociador infalible que le ha vendido a todo el que lo quiere oír, y padre político primigenio de los otros dos. Y el tercer chiflado, Porfirio, El Pérfido, o El Perito Pensador como es mejor conocido por las masas universales que han tenido el privilegio de escucharlo, admirarlo, tocarlo y de que les resuelva la vida a millones de seres humanos mediante sus penetrantes consejos y conocimiento infinito de la ciencia política, la administración pública, la teoría del estado moderno y la metafísica consensuada de la política mexicana y universal.
Los dos últimos son descendientes postizos del célebre y esclarecido dirigente nacional conocido por todos los mexicanos como El Movimiento Soy Yo, y son, desde luego, sus hijos putativos en esta etapa de la farsa. Uno pensaría que la calidad de putativo es exclusiva de Ebrard, pero no es correcto, con todo y que así lo parezca por la gran entrega y fidelidad del carnal Marcelo a El Insigne Movedor de Multitudes y a sus grandes causas nacionales.
Los Tres Dionisiacos Incomparables juntaron sus talentos deslumbrantes para regocijo de la muchedumbre que los aclama a cada paso histórico que dan, para alabarlos después de cada palabra pronunciada por ellos con pasión, sabiduría y veracidad absoluta. Los mexicanos, distinguidos por el orgásmico placer de oír sus sesudas teorías y planes de acción por el bien de la patria, debemos entregarnos a la adoración sagrada de su imagen por el solo hecho de escuchar los sonidos de sus casi celestiales pronunciamientos, los cuales quedan convertidos, por ese solo hecho, en una sentencia irrebatible, en un dogma de fe, en un conjunto de frases célebres, en una aspiración y en una forma de vida para quienes tienen el privilegio de escucharlos.
Ellos, Los Tres Paradigmas del Electorado Nacional nunca han emitido algún rebuzno ni mugidos incomprensibles, siempre han sido lúcidos, claros, directos y trascendentes cuando se trata de defender a los pobres y desamparados mexicanos.
Los tres están convertidos en El libro Rojo del siglo XXI.
Y aunque no los entienda nadie, ellos, Los Tres Grandes Alucinados por la Verdad Revelada, siempre tienen la razón; los demás no, esos otros son los que quieren vender la patria a los extranjeros y tener relaciones indecentes con contratistas privados para que les financien sus acciones corruptas y desvergonzadas a fin de mantener el poder y el control político de la nación mexicana.
Y cuando terminan de hilvanar este discurso revolucionario, agresivo, radical y retador de los poderes fácticos, que pone a temblar a cualquiera que no tenga sus mismas convicciones y su hercúlea entrega social, un hilillo de sangre les resbala de la comisura de los labios, que aspiran con deleite malsano, sin pena ni gloria, y se lamen los restos de baba con su lengua larga y pegajosa, para limpiarse, después, con el dorso de su mano izquierda, naturalmente.
Los Caballeros del Soliloquio Ilustrador de los Mexicanos en Extrema Pobreza, han luchado toda su vida contra los ricachones abusivos, los industriales desnacionalizados, los partidos hegemónicos, la falta de justicia, el liberalismo y la anti democracia. Ellos nunca han mudado sus convicciones para apoyar a otras causas que no sean la de los pobres y librar la guerra a muerte contra los corruptos.
Ellos tres no son así, jamás se han dejado afrentar ni descarriar por el monstruo de mil cabezas de la corrupción ni por el brillo del dinero, las huestes de El Magnificente, Él mismo y sus dos corifeos enajenados son, y así han sido toda su vida, impolutos, fraternos, comprometidos con lo mejor de México, intachables y solidarios. Sostienen y defienden su verdad porque así es la realidad que sólo ellos pueden ver gracias a su preclaro y penetrante instinto político, social y filosófico. La esencia de las cosas y de los escenarios nacionales son como ellos lo aseguran, porque poseen el fundamento inescrutable desvelado, y porque en su mística y profunda iluminación concentrada e incognoscible para cualquier mortal, lograron ver los contextos nacionales con tal cegadora claridad que es como si a sus ojos se apareciera de pronto la nueva realidad, la única y verdadera, la suya, como una virgen blanca, virtuosa y adolescente.
La mayoría de las personas que conocen, directa o indirectamente, a Los Tres Grandes Reveladores de las Verdades Absolutas, ya los han identificado y fichado, y el juicio del pueblo, como le llama a la gente común El Perturbado Mayor, es y será inapelable; así quedó acreditado en el caso de Salinas, cuya imagen de pérfido, traidor y asesino no ha sido borrada del imaginario colectivo a pesar de los millones de pesos gastados y los miles de litros de tinta utilizados para tratar de cambiar esta percepción. Así quedó también grabada en el registro de la historia, la imagen del alto vacío, Fox, el más grande traidor a la democracia que haya existido en este alucinante país.
Todavía no se explican Los Tres Iluminados con la Luz Auténtica cuál es la razón por la que han bajado su presencia en el ánimo de la gente, no de los pobres, sino de las otras personas que habían aprendido a quererlos después de recibir la luz cegadora de sus ideas y los llevaron a ganar su quimérica presidencia de la república.
Las encuestas, que los mismos adictos de El Azote de los Ricos y el dúo dinámico, reconocen, así lo demuestran; y parece que ya no habrá tiempo de enderezar el cayuco de los pantanos de Nacajúca en que se mueven, para lograr algunos huesos de menor tamaño en el Congreso en las próximas elecciones intermedias del 2009, que ya están encima. Los Tres Directores del Circo Nacional de la Revolución Perpetua ven con pánico desarmador que están a punto de quedarse sin nada, es decir, sin poder, ni fondos legales para sus excelsos proyectos en beneficio de todo el pueblo mexicano (menos de los ricos), quien les ha reconocido, desde siempre, su capacidad de sacrificio y entrega a los millones de miserables nacionales.
Pero el gran líder de los tres, El Sublime Preboste Justiciero, sabe que con un puñado de discípulos podrá defender, aún a costa de su vida -pero especialmente la de los demás- y hasta la ignominia, a las grandes mayorías del pueblo que lo quiere mucho, y lo respetan más, tanto, que algunos hasta lloran durante sus sentidos y patrióticos discursos. Otros, con solo verlo pasar o mirarlo subido en el templete arengando multitudes de pobres, vierten lágrimas de mística contemplación.
El pueblo es lo máximo. Al pueblo lo que es del pueblo. El pueblo sí sabe lo que quiere.
Con absoluta sabiduría, El Perpetuo Turbador de Multitudes percibe que el pueblo, su pueblo querido, es el guía superior y el supremo hacedor de todas las cosas, es quien da y quita. Pero también sabe que es necesario guiarlo con rectitud, disciplina y celo, a fin de que elija la dirección correcta y esa es la que Los Tres Grandes Alumbrados han diseñado, para que el pueblo no se abandone a la concupiscencia ni cambie lingotes de oro por cacahuates. Por esas razones superiores, los Tres Grandes Hacedores de la Utopía han asumido la representación de todo el pueblo mexicano con un gran sentimiento de responsabilidad ética y social, y el pueblo ha estado de acuerdo porque así lo votó en el Zócalo capitalino, centro nacional del mundo, en donde se han tomado todas las grandes decisiones de México que definen el camino seguro para todo el país. Y no han votado una sola vez, sino varias, y de manera unánime.
Siempre hay un roto para un descocido, así que por el destino y su propia historia personal de complicidades, y movilizados por los pies del interés, se juntaron estos Tres Imperecederos Líderes Nacionales, tres resentidos salvadores de la patria con ánimo de venganza. Ya se enteraron que mucha gente les inventó, con rencor y sin ningún fundamento, que son un trío de mediocres fracasados, que ya no podrán llegar más allá de la banqueta o del tendido en donde se quedaron estacionados por siempre en una “toma patriótica” para defender los intereses nacionales del pueblo.
Al tercer chiflado, Porfirio, El Pérfidio, llamado así por todos quienes lo conocen, enemigos y amigos, pronto lo mermará su ancianidad, nació en 1933 y ya rebasó los 75 años, en poco tiempo es probable que se le quite lo vociferante y soberbio y comience a olvidar que es uno de Los Tres Tremendos Invulnerables de la Orgía Política y extraviar el día de la semana en que se encuentra, para convertirse en un primate de circo que se puede ver gratis en alguna conferencia universitaria, donde le recordará a la muchedumbre de jóvenes asistentes que él fue protagonista, único, principalísimo e irrepetible, en la historia nacional de los últimos 50 años, por lo menos; les recordará que este país no se explica sin su idolatrada presencia; les dirá a los jóvenes, ávidos de conocer su inacabable historia de éxitos políticos, todo el bien ha hecho en su paso dignificador por las administraciones priístas, panistas, perredistas, petistas, de partidos propios y de otras agrupaciones y partidos que ya se encuentran en el féretro de la historia; y les recitará con voz engolada y de gran maestro sabio y reflexivo, lo mucho que todavía le falta por regalarnos de sus inagotables y espectaculares dotes intelectuales y de gran vedette en el podrido y corrupto lodazal político mexicano. El Rey del Yo Yo se verá obligado a leer los discursos escritos porque ya habrá perdido la capacidad de improvisar frases geniales y ocurrencias, que eran su fuerte, y cuando quiso hacerlo, recordando sus campeonatos juveniles de oratoria y de jilguero oficial, se le olvidó hilvanar el discurso y terminó haciendo el ridículo por la cantidad de incoherencias que surgían a borbotones de su verbo sabihondo y doctoral.
Muy pronto, el tercer chiflado, Porfirio, El Maquiavélico Apóstata, será parte del anecdotario nacional y no trascenderá más allá de una mesa de buen café para ser conocido por la posteridad, cuando sea citado como el personaje de un chiste de humor negro montado dentro de una gran farsa carnavalesca, y señalado, simplemente, como Porfirio El Tribuno Adelantado. Su talento de otros tiempos fue carcomido por su ambición política y roído por la frustración, la inquina y el resentimiento masoquista.
Afortunadamente, para las paupérrimas e históricamente abandonadas mayorías nacionales, El Mesías Tropical, El Único Líder Legítimo Mexicano de los Últimos Tiempos, solamente tiene 55 años de edad y una cuerda atómica inagotable que mamó con fruición de las ubres de otros caudillos tropicales, admirados y estudiados por Él, como Tomás Garrido y Carlos Madrazo, ellos lo dotarán de movimiento perenne en que nada tienen que ver los oscuros fondos que financian sus periplos nacionales.
A El Esplendor de la Sabana le queda una larguísima vida inútil de frustraciones y chascos, alrededor de 30 años más, de luchar para no ganar nada excepto más odio y menos querencias. Le restan a su vida inútil cinco sexenios más apareciendo en fotos y videos que lo convertirán en un objeto de estudio. Su magnanimidad e inmensa fuerza ética y moral nos obsequiará con su presencia cinco sexenios más en el pandero nacional, encabezando imposibles y causas perdidas, soñando quimeras que solamente Él y sólo Él puede ver, lo que le dará la fortaleza espiritual, y el impulso para ser capaz de resolver todos los problemas del país.
Lo único que necesita este exaltado lunático es un chance, un voto. Necesita que le demos nuestra confianza en una boleta electoral que su grupo compacto y leal se encargará de cuidar y contabilizar como es debido, para que entonces sí, nos demuestre con hechos todo el bien que sus acciones, apoyadas por su dilecto equipo de trabajo, pueden hacer por todos los mexicanos y mexicanas, con la única condición de que sean pobres. Y si quieren pruebas de su honestidad valiente, su círculo cercano y Él mismo, ya nos demostraron que salieron airosos de todas las trampas de corrupción, deshonestidad, abusos de autoridad y tropelías que les prepararon hábilmente sus enemigos para que cayeran en esa trampa. Pero todo el pueblo de México sabe que tienen las manos y los bolsillos limpios y sólo viven de su trabajo.
Para cuidarse mejor las espaldas en contra de sus enemigos, toda la documentación de su gran y honesto gobierno, que sus enemigos consideran comprometedora, fue reservada dentro de la ley y no podrá ser ni siguiera vista, ya no digamos consultada, por sus archienemigos hasta dentro de 50 años.
Pero El Austero Intachable insiste y promete que si le damos un voto de confianza, Él hará lo que el pueblo diga. Para cumplir su sagrada encomienda, necesitará tomar las calles y plazas que hagan falta, secuestrar a su propio partido o al Congreso de los traidores, y lo que haga falta para arengar con pasión a las multitudes que lo siguen y lo veneran. Así, con la tensión de las tomas patrióticas, en una lucha pacífica que podrá ver desde la tele en su casa o mediante el celular, concebirá una pléyade de propuestas salvadoras de la dignidad nacional, organizará mítines en donde cada una de sus sabias, informadas y veraces palabras sean un chispazo salvador de la patria, y un tónico revitalizador para que sus discípulos no desfallezcan. Si fuera necesario. El Inmanente Irreprochable se convertirá en un dique, más alto que los construidos en la ribera del Grijalva, y casi tan alto como el Cañón del Sumidero, para contener así a los saqueadores, corruptos malditos y a todos los malignos traficadores de influencias, a las víboras prietas y a las tepocatas.
Cuando el movimiento lo considere indispensable, El Ungido por Siempre, estará eternamente al frente de sus cruzados, de sus mártires, de sus adelitas y adelitos, en una lucha descarnada y purificadora, combatiendo la descomposición y la podredumbre en que los demás, los ricos y sus sirvientes los políticos, han convertido a este pobre y abusado país. El Gran Interprete de las Voluntades Nacionales irá al frente del pueblo, de su pueblo sufrido y olvidado, y éste lo escoltará para defenderlo hasta la muerte, motivados simplemente por el sortilegio y el poder que emanan de su presencia, de su fuerza y autoridad moral inagotable, y de su honestidad ferviente, incorruptible e indestructible. Y temible.
Es cosa nomás de verlo.
El Pacífico sabe, porque ese es su destino, saber, que contará toda su inútil vida de lucha sin cuartel con la pujanza formidable de las masas, con su pueblo, de donde Él salió, y lo seguirán hasta que lo alcance La Catrina, la mismísima muerte, hasta su último quejido. Pero su desaparición física no terminará con la omnipotencia de El Líder Majestuoso de los Pobres, Él continuará desde el más allá emanando sus efluvios dignificadores en toda la conciencia nacional; y aún más lejos, su espíritu encabezará, la lucha esforzada de los infelices mexicanos en contra de la corrupción y la degradación social, el vicio, la ignominia, la iniquidad y toda clase de vilezas, hasta el final de los tiempos. Hasta que la felicidad nos alcance.
La lucha de El Intacto es una cruzada letal en donde a cada paso se juega la vida junto con los otros aguerridos combatientes. Pero así son las grandes causas, hay que vivir en un conflicto infinito y al borde de la muerte para ganarlo todo o morir en el intento.
El Escogido de los Pobres tiene, entre sus más preciados tesoros, la rarísima virtud de la integridad. Sus falsos seguidores, sus acérrimos enemigos y los traidores, se la han querido arrebatar cometiendo toda clase de actos abominables de corrupción en contra de Él y de sus amigos cuando les mataba el hambre con una chamba, cuando trabajaban de sol a sol en el desarrollo de la capital y les dio la oportunidad de que lo pudieran ver a Él, en persona, algunos días de la semana. Sus enemigos, que son muchos, no lograron vencerlo y tampoco le quitaron una sola pluma a su gallo y El Inverosímil de los Menesterosos pudo caminar sobre los pantanos de la perdición política con su plumero intacto y con algunos de sus enemigos ahumados en la cárcel.
Él nunca ha sido corrupto. Pero eso sí, El Purísimo tiene la ventaja de conocer a la perfección a todos los inmundos deshonestos, que pululan por la geografía nacional, Conoce las guaridas en donde se meten y los territorios que usan para arrastrarse. Estos desalmados pretenden acabar con su prestigio, con su luminosa presencia y con su brillantísima carrera política a donde lo han llevado los desheredados, Quieren impedir que siga haciendo el bien, frenar su lucha en favor de los pobres, de su pueblo. No ha denunciado todavía a ninguno de estos perfectos corruptos porque continua investigando el indecente comportamiento de sus correligionarios y enemigos para detenerlos en el momento oportuno y cortarles la cabeza cual viles delincuentes organizados. Él sabia que todas estas ratas de alcantarilla iban a Las Vegas a jugar con el patrimonio nacional, conoce de sus inclinaciones por hacer negocios puercos con los reos de los penales de la capital de la república. El Escogido y Perfecto Justiciero tiene preparada la lista negra de todos los rufianes que presumen ser sus correligionarios y seguidores reverentes, quienes comercian contrabando, productos piratas, prostitución y controlan los giros negros de la capital, con el único fin de hacerse de dinero sucio, de hacer política para su santo y para sus dirigentes.
Y eso, Él, El Incorruptible Invulnerable no lo permitirá nunca.
Sus enemigos luchan contra Él a la mala. Desde dentro y desde afuera.
El Impoluto nunca ha sido corrupto ni ha violado la ley. Bueno, en realidad si lo hizo un poquito, pero cuando esas anómalas ocasiones han ocurrido fueron, entre otras, por la defensa de los indigentes en pobreza extrema y en contra de los malvados ricos que no querían que construyera un hospital. Nunca se había visto tal inquina.
La pérdida de la razón de El Insigne Orientador de las Muchedumbres lo llevará a vivir más allá de los 90 años porque los enfermos de insana, los que padecen esta maldita enfermedad son longevos por definición, y le sobreviven a todos sus enemigos, y aún a sus escasos amigos. Él vivirá más que Carlota, la de Maximiliano, quien murió enloquecida y encerrada, sin contacto con las masas, perdido el amor, extraviados los seguidores, sin sentido ni conciencia de sí misma y sin el poder que afanosamente buscaron para ser los bienhechores del pueblo.
Sigo con avidez insoluta cualquier noticia, aún la más nimia, que me permita abrevar en los acueductos de la infinita sapiencia de Los Tres Insignes Colmadores de Felicidad, y recurro para ello a la prensa nacional y local, el radio y la televisión, a revistas, a la información generada en el país y en el extranjero. Persigo con malsano y desenfrenado placer insatisfecho, las actividades protectoras de los pobres que emprenden sin tregua ni descanso Los Tres Próceres Designados por las Masas y las propuestas salvadoras de la dignidad nacional que hacen estos Tres Grandiosos Genios de la Política Patriota. Ellos tres son los más famosos, acreditados, decentes, limpios, virtuosos, transparentes, honestos, incorruptibles, valientes y confiables que hayan existido jamás en este México nuestro, reino único y soberano de las maravillas kafkianas.
Una de sus propuestas más recientes, y tal vez la más sólida de todas las que su brillante y privilegiado intelecto hubiese creado, la hicieron al amparo y complicidad del fantasmal Frente Amplio Progresista y bajo el manto protector, la solidez intelectual, política, ideológica y filosófica de Los Inmaculados Tres Chiflados: Andrés Manuel López, Porfirio Muñoz Ledo y Manuel Camacho Solís (padre, hijo y ánima casi santa).
Los Tres Grandes Enciclopédicos Protectores de la Virtud Nacional encarnados por esta divina trinidad, quienes se han mantenido a lo largo de varias décadas en la brega política, siempre luchando por los más débiles, por los desposeídos y moviéndose continuamente en los delicados terrenos gelatinosos de la mediocridad política con la que, sacrificados, se ven obligados a tratar todos los días.
Los Tres Grandes Escogidos vivieron en el ya casi, en el ya merito, en el estar sin trascender, en el encuentro fallido. Nunca flaquearon, ni en los peores momentos especialmente cuando a El Selecto lo tuvieron a un milímetro de las mazmorras y logró escaparse, cual magazo de la tele, gracias a la cobardía de sus enemigos y el apoyo generoso recibido de las multitudes que protestaban pacíficamente en las calles del Centro Histórico.
Los Tres Diamantinos asediaron en su momento la candidatura a la presidencia de la República, con enfermizo y demencial afán, y sólo uno la logró, el más mórbido, el tocado por la insania. Y oficialmente la perdió. Los otros dos ni siquiera figuraron y culparon de su pérdida a la falta de oficio y visión de futuro de quien, en ese momento histórico, mandaba.
Pero El Preclaro Amparador de Pobres Extremos, que todo lo sabe, porque tiene el don de visión verdadera e infalible, y un recóndito conocimiento del más allá del sistema político mexicano, se percató, en su intimidad más honda, la suya personal, que Él ganó la Presidencia de los Estados Unidos Mexicanos el 2 de julio de 2006. De calle.
Los impuros y depravados ricos, los políticos de la derecha y la ultra derecha se la arrebataron a la mala asesorados por mefíticos y perversos representantes de los gringos, de los europeos, los traidores japoneses, los impúdicos franceses, los tailandeses y la participación ultra secreta de expertos fraudeadores electorales priístas traídos de Chiconcuac y de Ciudad Neza. Lo trampearon a la mala con miles y miles de spots en todos los corruptos medios nacionales.
En este país, dignísimo de las maravillas kafkianas, no importa que José A. Crespo haya demostrado, hoy, con los datos disponibles de las actas de escrutinio y cómputo, que nadie sabe, a ciencia cierta, cuál de los dos contendientes más fuertes ganó la codiciada corona de Tlatoani.
Una presidencia resuelta en la barandilla de los tribunales.
Y fue entonces, el 3 de julio del 2006, que Los Tres Súper Políticos de Hondura Nacional comenzaron a deschavetarse. De pronto se nos fueron a las tierras del nunca jamás, marcharon como clientes distinguidos de la casa de la risa y se treparon a horcajadas en una nube de incienso y mirra impartiendo exorcismos a diestra y siniestra. Aún ahora no han parado de reír ni de bendecir. Y no han detenido su arduo navegar por los indómitos paisajes del desvarío, persistiendo en sus empeños cada vez con más ímpetus y alimentados por la energía que les infunden sus seguidores bajo el grito mexicanísimo de Si Se Puede.
Los tres enloquecieron al influjo de la flauta mágica de El Indestructible.
Para su solaz esparcimiento Los Tres Alegres Golpistas del Nintendo, inventaron su guerra de guerritas que les durará los próximos cuatro años y para la cual no requieren más que una dotación abundante de baba y de saliva, así que por las características de sus glándulas superdotadas tienen parque suficiente para inundar al país y ahogarnos en su miasma a todos los sufridos mexicanos.
Los Tres Grandes Maestros del Cerebro de Chunique, se han convertido en expertos en Derecho Masturbatorio, especialidad de última generación impartida en una de las universidades del gobierno de la capital de la república, recetado, vengativamente y con mala leche, por un furibundo panista al conocer las propuestas que en materia energética presentaron sus seguidores, bajo las órdenes y el guión detallado que preparó El Virtuoso que se Entrega a las Mejores Causas. Lograron esta alta distinción debido al desconocimiento del derecho, del trabajo legislativo y de la realidad.
Los Reyes del Catastrofismo, la Impostura y el Camuflaje, son capaces de mover en un santiamén a miles de seguidores incondicionales por las mejores causas de México, las de ellos, las de a de veras, porque ellos tienen siempre el cerebro caliente y producen ideas de valor universal y líneas de acción inmediatas y de largo plazo, incuestionables para la liberación de la patria. Las grandes ideas cuestan y no se pueden comprar en la tienda de la esquina ni en las más afamadas universidades, sólo ellos las pueden generar porque tienen una conexión especial con la realidad mexicana y la del mundo entero.
Estos tres saludables y connotados histriones, Los Príncipes de la Arrogancia Suicida, son dignos protagonistas de la vida política nacional que merecemos los agachados mexicanos; son artistas refinados del saltimbanqui y de los dobles y triples brincos mortales hacia atrás y hacia delante, pero siempre y cuando dispongan de una potente red de protección construida con billetes de alta denominación extraídos del erario o de proveedores agradecidos, y presupuesto a puños, para caer, como siempre han caído: en terreno flacidito y fértil para no abandonar jamás las arcas de la nación.
Como cualquier experto siquiatra egresado de las escuelas superiores de alta especialidad creadas por el gobierno del Distrito Federal lo podrá confirmar, esta clase de maniáticos llegan a tener, en sus tremendos delirios de grandeza nacional, aunque muy eventualmente, lagunas de sensatez, de inteligencia y juicio pero cada vez más y más espaciadas y de corta duración, apenas unos segundos, suficientes para dictar una idea genial salvadora de la honra nacional. Lamentablemente esos baches de lucidez y entendimiento duran un suspiro, y cuando ocurren esas exhalaciones de cordura, con tintes de brillantez alucinante, son tomados inmediatamente por el altavoz de los medios de comunicación para hacerles el caldo gordo ante la opinión pública y fortalecer la imagen de estos venerables dementes ante sus fieles devotos, quienes aplauden a rabiar sus propuestas comprometidas con las mejores causas nacionales.
Después de meses de sudar calenturas tercianas altísimas y visiones gloriosas de la República, todas relacionadas con el más grande beneficio nacional exclusivo para los pobres, los Tres Impolutos Paladines de Masas lograron ponerse de acuerdo en un objetivo de trascendencia universal para pasar a la historia: iniciar una intriga monumental, solemne, y de aplicación nacional en el muy corto plazo, para alcanzar el poder presidencial y derrotar y derrocar al pelele Calderón, mozo de la ultra derecha, de los gringos y de los europeos.
No importa ya, que lo haya tirado un simple bicicleta, no, ellos quieren hacerlo por sí mismos.
Ellos Los Arcángeles de la Democracia Sibilina han decidido tumbar al presidente del poder ilegítimo porque el asunto de la fractura bicicletera no fue más que una premonición de los grandes triunfos y luchas que vienen a favor del pueblo empobrecido y atropellado, por eso se rompió el brazo izquierdo y no el derecho.
El Inmaculado ha dicho ya, y todos estuvieron de acuerdo porque así lo votaron a mano alzada y por unanimidad en la plaza más importante de la república, que la bicicaída de Calderón no fue un accidente, fue una señal, un símbolo, porque se fracturó el hombro izquierdo que es la corriente histórica con la que perderá la Presidencia de la República.
Por algo esa bicicleta lleva por nombre La Ipiranga.
No lo ve quien no quiere verlo.
La meta golpista de Los Herméticos Quijotes Insobornables es inconmensurable, soberbia, brillante, ardua, histórica y casi imposible de alcanzar. Pero no para ellos ni para sus seguidores, porque tienen mucho, pero mucho, de lo que hace falta para ganar. Tienen lo mero principal.
Es más, Los Tres Alegres Amantes de la Camorra, no han querido dar con precisión, aunque ellos sí lo saben, el día exacto y la hora precisa del mes de diciembre de 2008 en que Calderón renunciará el poder, y abandonará el país muerto de miedo, apanicado por la venganza revolucionaria de las masas depauperadas por el liberalismo capitalista feroz del imperio de los ricos y poderosos. Ellos, Los Tres Reyes Guerreros del Nintendo Nacionalista Contra el Mal, impedirán que se le haga daño al cobarde casi ex presidente, porque no quieren sangre inocente ni violencia, solamente quieren el poder, pero por la vía pacífica, ordenada y constitucional.
Ellos son Los Reyes del Pacifismo a Ultranza que salvaguardan serenamente la unidad nacional de los mexicanos.
Según ellos, bajo la guía de El Iluminado Indescifrable, acabarán con el mandato del espurio Calderón a fines del mes de diciembre de 2008, a más tardar.
La llegada al poder legítimo de El Gran Salvador de la Patria será como un regalo de navidad para todos los compatriotas esperanzados desde siempre por alcanzar el bienestar nacional y de sus familias, sin olvidad que primero, y sin excusas, serán beneficiados los pobres. Los Reyes Magos lo encontrarán sentado en la silla, en la grande.
Es más, el todavía Presidente de la República, Calderón, sabe que ya casi se cae, y que muy pronto se irá.
La gran presión nacional de los adictos, voluntarios y contagiados seguidores de Los Defensores de la Honra Democrática Nacional, ha provocado lo que parecía imposible: llevar hasta las puertas de Los Pinos el desprestigio y la ingobernabilidad. Para ganar esta dura batalla han contado con toneles de saliva y una decena de sus cruzados representantes hostigan, un día sí y otro no, al impostor de Calderón, quien ya no ve la hora de largarse. Para esa tarea descomunal y delicada, recuerdan, contamos con un arma secreta, indestructible y de probada efectividad, hemos destinado a uno de nuestros próceres más ilustres e inteligentes para que esté pendiente ahí mismo, in situ, en Los Pinos, y nos informe el instante mismo en que caiga Calderón. La operación de esta tarea se le ha encargado a El Trastornado Adalid de las Causas Perdidas, Noroña, quien debió ser el verdadero ganador del título de Doctor Honoris Causas Perdidas concedido equivocadamente a Monsivais por la Universidad de la Ciudad de México, institución de altísima excelencia educativa concebida por El Impoluto en sus reflexivas y creativas soledades de palacio. Sabemos que El Grafiti Verbal que Camina, cumplirá la encomienda a riesgo de su propia existencia, se jugará la vida en ese lance y enfrentará al clima adverso, a soldados, policías y guaruras, a los espías del imperio gringo y europeo, haciendo uso de su letal verbo penetrante y filoso, además de emplear sus otros armamentos revolucionarios para rendirnos buenas cuentas. Sabemos también que este militante distinguido, desmedido y vasto ha logrado superar, con creces, cualquier absurdo temor al ridículo, y a la historia, que lo pudiera limitar para tomar las acciones insurrectas que se ocupen en esta insondable misión patriótica.
Para tirar al Presidente de la República, aseguran Los Príncipes del Complot Entusiástico, les bastará su deseo voluntarioso, producto de la utopía del más allá social, de las larguísimas sesiones permanentes con sus correligionarios y de las emanaciones de millones de metros cúbicos de saliva que segregan sus líderes y devotos siempre que se enfrentan a una causa infinita o a un conflicto de trascendencia nacional, como éste, de gran beneficio social y resonancia universal en favor los millones de desheredados hijos del nopal que los idolatran.
En apoyo a este gran movimiento social, histórico y prestigioso, Los Formadores de la Única Conciencia Nacional Progresista congregarán solamente a unos cuantos de sus leales y adictos de toda laya, porque a estas alturas descubrieron que ya no se necesitan muchos fieles convencidos para derribar, de un solo golpe, al Presidente ilegítimo, sino habilidad y precisión para operar las acciones patrióticas adecuadas, cuya efectividad e impunidad han probado durante lustros, a saber: paralizar carreteras con tráfico de alta densidad, invadir y detener la operación de aeropuertos como el Benito Juárez, impedir el paso a oficinas gubernamentales claves y a algunas calles del Distrito Federal. Con eso tendrá Felipe para irse con la cola entre las patas, como perro pulguiento, fraudulento y usurpador. Así aprenderán, a golpes de historia viva y de revolución pacífica y democrática, la derecha, la ultra derecha, los españoles, los gringos, las transnacionales del petróleo, los saqueadores de las aguas profundas y los riquillos, que se creen los dueños de México.
Así lo dijo El Notable.
Y en sus exquisitas ensoñaciones, más turbados y aturdidos que nunca, El Trío Maravilla de los Alegres Idos pensará, tal vez, que es tan, pero tan fácil su misión, que hasta sería posible tirar al Presidente de la República con un soplido que emita El Soñador de los Milagros Incontinentes, sin tener siquiera que levantar la pierna para abrir espacio. Así de fácil está la tarea. Pero ni siquiera será necesario hacer uso de las excrecencias de El Divino Formador de Nuevas Generaciones.
En sus febriles calenturas tercianas y dirigidos con tino y valentía por El Hombre Feliz, aseguran que, si en Bolivia pudieron tirar a un presidente, aún cuando la mayoría son indios analfabetas, aquí en México será más fácil porque participa la crema y nata de la intelectualidad nacional.
Y con Los Tres Alegres Orates Protervos, a la cabeza o atrás, depende, dirigiendo y coordinando a sus ejércitos comprometidos con las mejores causas de México, será más simple todavía darle cuello a este presidente falsificado, chaparrito, pelón y de lentes.
Como quitarle un dulce a un niño de la derecha.
Como matar a un pirruris.
Como en la prepa.
Los Tres Incólumes Lideres Inmanentes saben que van a ganar porque tienen saliva de sobra y reserva para 50 años más de lucha, y cumplirán a matacaballo su misión de tumbar al presidente. Sienten que la tienen segura y ganada, que la victoria está a la vuelta de la esquina, que agarraron un barco, porque los ricos, la derecha, la ultra derecha y los clasemedieros con aspiraciones de pertenecer a la alta sociedad, se apanican cuando ven a un traga fuego en la calle o a un franelero, ya no digamos a 100, o 1000 concentrados en el Zócalo y con muchos intelectuales en el templete. Ahí sí se van a cagar de miedo e inmediatamente se va a ir Calderón, dejándoles todo el poder para que, ahora sí, con la ayuda de su probado, eficiente y honestísimo equipo puedan recomponer al país dándole cauce, ritmo y el destino glorioso que solamente ellos pueden lograr con su visión de futuro retrocargado.
Los Tres Guerreros del Paradigma Encarnado están seguros de que los jodidos irán a todas con ellos. Los pobres, sus pobres y los humildes, el norte, el sur y el centro, los seguirán a cualquier lugar, sin miedo y con alegría porque van a ganr. Tienen la certeza de que ese pueblo, el de ellos, es decir, todo el pueblo, se la jugará por sus ideales, hasta la victoria siempre. Afirman que el infelizaje nacional no tiene nada que perder, excepto su propia miseria, abandono e ignominia. Por eso marchará la muchedumbre al son que Los Tres Directores del Recto Camino tengan a bien ordenarles, porque para saber mandar hay que saber obedecer. Sí señor.
Los Inmaculados Creadores del Futuro Feliz, siempre irán a la retaguardia de sus purificados seguidores, para cuidarlos con celo y salvaguardar así a los líderes del movimiento bienhechor de cualquier intento de soborno, del escupitajo, de algún loco derechista desquiciado, de la piedras a mano escondida, o de un cobarde asesinato ordenado desde las más altas esferas del poder espurio.
Por la seguridad personal de la tripleta de Los Inmanentes Contra el Pasado Incierto, líderes incontestables del movimiento, la plebe de prosélitos comprometida, informada, sagaz y lúcida, irá hasta las mismísimas puertas del averno, y se meterán a fondo para alcanzar, un poco después, de hecho casi de inmediato, el paraíso del poder, y casi en seguida, el edén para todos, como en Tabasco o el Distrito Federal, lugares paradisíacos en donde el buen gobierno, la ética, la transparencia y la honestidad han sentado sus reales desde que fueron tocados por la sapiencia política y la eficacia de gobierno de Los Inmunes a la Birria de Perro.
Al darse cuenta del tamaño del rechazo de la población a su súper ideota, recularon. Dicen que ellos, Los Oráculos de la Verdad Absoluta y Revelada, no dijeron lo que dicen los medios que dijeron y que éstos mienten tramposamente. Y todavía el 12-09-08 en El Universal, El Arrogante Poseedor de la Inteligencia Patriótica y Restaurador de la República Alucinada, Porfirio, insiste, ya no en tumbar al Presidente, sino en señalar que se cae, al rematar su columna con otra de sus sabihondas ocurrencias, después de compararse con Hidalgo, claro: “Diremos con el sabio: y sin embargo, se cae”.
Finalmente, en su desparpajo, posterior a la toma del poder, una vez tumbado el espurio Calderón, El Soberano de las Tomas Patrióticas de las Grandes Avenidas nos ofrendará una de sus más penetrantes propuestas: le pegarán a la bandera nacional, abajo del águila, una leyenda en letras doradas que diga, Primero los Pobres. Y en la parte central, arriba, le pondrán el remate que diga ¡Viva México Cabrones!
Eso completará sus agotadoras jornadas de trabajo en el nuevo y luminoso país que ya comenzaron a construir, no de ahora, sino desde hace mucho y que ya casi disfrutamos todos los mexicanos, especialmente los desheredados, porque, no se les olvide, primero serán los pobres.
Hasta siempre.