Esta es la réplica de la respuesta que recibí del Director de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Baja California Sur a mi columna "Santa Paola y Santa Tatiana" publicada el 29 de agosto de 2008.
UNA COMEDIDA REPLICACon todos sus explícitos y crípticos alcances, acuso recibo de la respuesta que formula el señor Antonio Alcantar L. Director de Comunicación Social del Gobierno del Estado a la columna Némesis, publicada el 29 de agosto en este mismo espacio, en donde ambos ejercimos, él y yo, nuestro derecho constitucional a la libre expresión.
Algunos columnistas buscamos, y tratamos de conservar a toda costa, un bien invaluable: la credibilidad de nuestros cuatro lectores; eso nos impide, al menos a mí, decir mentiras, calumniar o insultar a nadie, u obedecer a alguna consigna de grupo o partidaria. No tengo pandilla. Puedo ser impreciso o cometer errores, pero no escribo chismes ni difamaciones en contra de nadie, y cuando los temas que trato merecen algún señalamiento, lo fundo en la certeza y confiabilidad de los elementos de juicio que tengo, y los publico bajo mi propia responsabilidad.
Y este es el primer caso en que recibo una reclamación en donde se me dice que no tengo elementos para decir lo que dije, que son hechos irreales y exagerados. Me inquieta porque los lectores del Sudcaliforniano podrían pensar, a partir de esta respuesta en demérito de mi trabajo, que mis juicios no son objetivos por carecer de los soportes necesarios.
A final de cuentas, yo y todos los que estamos bajo el escrutinio público, debemos someternos al juicio crítico de lectores y gobernados.
Tengo la impresión de que el celo defensor de la honra pública del gobierno del estado, llevó a mi crítico a pensar que yo descalifiqué la política deportiva del gobernador Narciso Agúndez, esa es una apreciación errónea, si atendemos al contexto de mis afirmaciones. No he criticado la política deportiva del gobierno estatal en ningún momento, ni antes ni ahora, sencillamente porque no tengo elementos para hacerlo, de manera que no era necesario hacer un informe de los logros del gobernador en su respuesta. Es simple, el asunto no es de la competencia directa del gobernador del estado sino de sus subalternos, como sea que se llamen. Nomás faltaba que el gobernador se hiciera cargo de este tipo de quejas. Y tampoco es posible inferir, a partir de la columna criticada, una descalificación de la política deportiva del gobierno del estado. Eso es un despropósito. Hay una distancia enorme entre descalificar una política de gobierno y señalar una negligencia en una instalación deportiva.
Respecto al señalamiento de las condiciones sanitarias de los baños del GUM sostengo lo que dije, porque existen testigos absolutamente creíbles y confiables que así lo vieron y tal cual me lo refirieron, y si fuera necesario, los puedo presentar ante cualquier instancia en el momento en que lo juzgue usted conveniente.
La queja, que no es más que eso, una simple queja, sobre la desastrosa situación en que se encuentran los baños del gimnasio, fue presentada, en su momento, ante la instancia responsable, es decir, ante el personal del GUM y se obtuvo la respuesta consignada en mi columna. En el señalamiento no hay nada irreal, ni exagerado. Insistí varias veces ante mis testigos en que eso no era creíble, pero me lo confirmaron de manera irrefutable. Para su desgracia, todo es cierto. El problema es que salió en el periódico.
Me extraña también, aunque es clarísimo el motivo de la defensa, que una simple queja como esta, amerite una respuesta descalificadora cuando en otras columnas he señalado aspectos verdaderamente importantes y de repercusión directa en todos los habitantes del estado, cuya única respuesta fue el silencio absoluto.
Ya casi para terminar, es mi derecho encomendarme al santoral completo, si ese fuera mi deseo, para solicitar, fervorosamente, la solución de algún imposible. Lo voy a seguir haciendo, con fe y esperanza, a pesar de que tres de los cuatro santos que cité no existen en el santoral oficial Vaticano, esos sí los inventé yo; otro, San Juditas es real y muy efectivo, según dicen sus más fieles seguidores, aunque el faltante también, porque su fuerza es terrenal y tiene lo suyo. Usted debe saber, mejor que nadie, preocupado director, que hay santos muy poderosos y cumplidores aunque no estén incorporados al almanaque ni sean oficialmente reconocidos.
Sé que puedo presentar mi queja en un buzón de quejas real o virtual del gobierno estatal o ir personalmente a la Contraloría General del Estado, o usar el teléfono, hacerlo por Internet, o abordar al gobernador. Y puedo, también, publicar la queja en El Sudcaliforniano para tener una respuesta inmediata y propiciar que se resuelva, sin dilación ni formalidades, el motivo de la denuncia pública.
El medio es lo de menos, de veras, lo importante, estimado director de Comunicación Social, es que el problema se arregle de inmediato, y si mi columna sirve para que mantengan limpios y relucientes los baños del GUM pues que bueno por los más de 600 asistentes.
Para eso era.
Pero si a pesar de mi columna, y la pronta respuesta y defensa de su parte, no han solventado el problema, pues resuélvanlo. Limpien lo que haya que limpiar y sancionen, si así lo deciden, la negligencia del personal que lo amerite. Y en cuanto a las autoridades del gobierno del estado que tengan responsabilidad en esta materia, deben aplicarse, más y mejor, a supervisar que las condiciones sanitarias de esta importante y única instalación deportiva sean de primera, y sin pretextos.
Lo merecemos.Termino. En lugar de increparme endilgándome varios calificativos, deberían haber investigado la queja con seriedad, asumir su responsabilidad, y después, darme las gracias.
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