07 octubre 2008

LOS DEPREDADORES DE LA EDUCACIÓN

Nadie sabe a ciencia cierta cuándo, dónde y por quien o quienes tenemos el desastre educativo que padecemos y los pésimos maestros que toleramos los mexicanos gracias al síndrome sado masoquista que forma parte ya de nuestra cultura nacional. Somos adoradores de caciques. Unos culpan a Jonguitud, a Elba, otros al gobierno federal, otros más a la Coordinadora. Muchos más culpan a los padres de familia, invitados de piedra en la fijación de la política educativa, y un cero a la izquierda en las tareas formativas de los centros escolares donde sus hijos hacen como que estudian y los maestros como que enseñan. Los padres de familia, a través de sus fantasmales e inservibles organizaciones, todas oficiales controladas por el gobierno federal o por los estados, no tienen claros sus propósitos, sus márgenes de maniobra son nulos para incidir la política educativa y no pintan ni en los centros escolares donde estudian sus propios hijos. Los padres de familia les sirven de ariete a autoridades escolares locales y nacionales para concretar programas y exacciones en contra de otros padres de familia por la vía de las cuotas y las amenazas, hasta ahí su gran aportación.
Y con la descentralización educativa zedillista el problema se multiplicó por 31.
Pero no nos hagamos bolas, el único responsable de la catástrofe educativa nacional es el gobierno federal porque tiene y tuvo al sector educativo bajo su responsabilidad durante décadas. No fue el gobierno de ahora ni el anterior, o el previo, no, fueron todos. El problema es añejo y se origina, principalmente, a partir del sexenio del General Cárdenas cuando se formaron los grandes sindicatos nacionales promovidos desde el gobierno porque requería bases sociales de apoyo político más amplias. Es entonces que nace formalmente el sindicato de maestros, y con él, en algún punto, el secuestro de la educación nacional. También se evidenció la necesidad del gobierno de tener controlados a los maestros para obtener apoyos incondicionales. Los maestros son un gremio temible para los políticos, problemático, rijoso, informado, politizado y demandante de prebendas justas e injustas, éticas unas e inmorales otras. Tan inmorales que llegamos hasta el punto en que sus plazas de trabajo fueron consideradas como parte del patrimonio del sindicato y personalísimo de cada maestro. Durante años el gobierno logró mantener más o menos quietos a los docentes, otorgándoles palo en unos casos y canonjías laborales en otras ocasiones, sin exigirles nada a cambio por los premios otorgados excepto el apoyo incondicional al gobierno. Lo único importante para el gobierno federal era que los maestros no hicieran olas, y en realidad no las hicieron, excepto en el periodo del movimiento de Othon Salazar a fines de los 50´s que de inmediato zanjó el gobierno mediante una represión brutal y el encarcelamiento, posterior liberación y cese de su líder. Fue la década turbulenta de las grandes movilizaciones sindicales de telegrafistas, petroleros, ferrocarrileros y de los médicos a mediados de los sesentas. Todos estos gremios fueron quirúrgicamente aniquilados, reprimidos, comprados, encarcelados o asesinados, según conviniera a los intereses del gobierno en turno.
Y desde entonces en el gremio magisterial priva la santa paz.
Dirigidos por el oficialista SNTE todo fue recibir y recibir para tenerlos contentos al amparo de líderes y políticos corruptos hasta la médula. Carlos Jonguitud, patrocinado por Luís Echeverría, se eternizó y controló 17 años el poder sindical hasta que llegó la güerita, con su poder corruptor retrocargado asistida por Salinas, a emprender una nueva “modernización” del sindicato, y ya lleva 19 años en el poder absoluto. Ahora es líder vitalicia gracias a las votaciones tumultuarias y unánimes de sus propios secuaces dirigentes que ella misma colocó para fortalecer y proteger su red de complicidades.
Y confiscaron la educación convirtiéndola en rehén de caciques y pésimos maestros gracias a la red de sátrapas que, pacientemente, construyeron con la venia del gobierno federal. No solamente fueron secuestradores de un bien estratégico de la nación, sino que expropiaron la totalidad del sistema educativo nacional hasta que lo convirtieron en su propiedad. El sindicato decide a quién pone como autoridad en la SEP y Elba puso a su yerno como subsecretario, a otro cómplice en el Issste; decide también a quién y en cuánto, dinero o acostones, ahora sí que dependiendo, se venden y heredan las plazas de maestros en todo el país; y para rematar, les entregó a cada uno de los maestros la propiedad, ad perpétuam, de su plaza para que dispongan de ella como quieran, por generaciones sin fin. Al reconocer, cínicamente, el tráfico inmoral, indecente e ilegal de puestos de trabajo federales, deberían ser procesados y encarcelados, primero su dirigente y luego quienes hayan cometido este delito. Los delincuentes organizados merecen la cárcel.
Mientras tanto, los maestros se sacaron el premio mayor, tienen una plaza inmortal e indestructible, nunca desaparecerá; y sus hijos, sobrinos, nietos, biznietos, tíos, papás, mamás, hermanos, abuelas, primos lejanos o cercanos, todos tienen posibilidades de heredar la plaza al momento en que su propietario lo decida. Y cuando no tienen a quien heredarle ese puesto del gobierno federal, pues sencillamente lo venden al mejor postor confabulados con el sindicato y autoridades. Lo siniestro del asunto es que estos maestros, hijos de la ignominia, piensan que es ético su proceder, porque es un “derecho” que alguien les dijo que se ganaron.
A veces la porquería se premia cuando se confunde con la excelencia.
Cuando me refiero a la propiedad personal de una plaza de trabajo federal es así, tal cual. Disponen de ella como si fuera su casa o su carro o cualquier otro bien que posean, como un refrigerador o un juego de sala, que pueden comprar, regalar o vender porque en realidad, aseguran, es de ellos. Y en su desfachatez, se dan el lujo de amenazar a las autoridades y a la sociedad con que van a defender este “derecho sindical” como López Portillo dijo que protegería al peso: como perros.
A veces estos abusos resultan increíbles pero son ciertos. Los maestros son propietarios absolutos de su plaza y punto. ¡No te acabes México! Además, nadie los despide por incompetentes o faltistas porque de inmediato interviene el sindicato, para defenderlos de lo que sea. Son incorribles, estamos condenados a padecerlos de por vida, a ellos y a sus herederos, por generaciones.
Lo mismo sucede en PEMEX, en varias burocracias estatales y municipales del país, en la CFE y otras muchas instituciones pervertidas por el poder político y los sindicatos campeones de la exacción y el abuso. Es la práctica ilegal de la visión patrimonialista de los bienes públicos por parte de los poderes fácticos en su máxima expresión. La propiedad social de los bienes comunes que administra el estado se convertido en patrimonio personal y familiar.
Su voracidad no tiene límites. Son los alegres vividores de la educación.
Son intocables por la cobardía y complicidad de las autoridades.
Con asombro atestiguamos acciones federales y sindicales mediante un acuerdo llamado Alianza por la Calidad de la Educación para que, entre otras cosas importantes, esta insolente y obscena depredación convertida en costumbre, se termine para siempre, y la reacción es, en efecto, perruna y rabiosa.
Vea usted, incrédulo lector, lo que dicen estos buenos para nada, esgrimiendo sus argumentos como la razón central de su movimiento opositor a la ACE[1]: “vulnera los derechos sociales y laborales del magisterio, pero que en el fondo sólo busca la privatización de la educación pública y la desaparición de la escuela como un espacio comunitario, laico y de acceso gratuito”. Puros inventos. Lo dicho, son marrulleros abusadores, quieren mamar y dar topes.
Ahora resulta que estos iracundos traidores de la educación nacional serán los defensores de la educación laica y gratuita, y que, además, entre sus manifestaciones de protesta, se dan tiempo de luchar contra la desaparición de la escuela como “su” espacio público. Ah, también dicen que combatirán, hasta la muerte, la intención de privatizar la educación nacional.
¿Qué carajos les pasa a estos inútiles, a quién quieren engañar?
Al inicio de su movimiento defensor de la exacción pandillera argumentaron, claramente, con todas sus letras, que no aceptaban el ACE porque ellos se habían ganado el derecho de propiedad de sus plazas y que no renunciarían, jamás, al “legítimo” logro “histórico” para comprar y vender sus plazas federales, puesto que son suyas. Después del contundente rechazo de la opinión pública a sus patéticos argumentos, que los convirtieron inmediatamente en una vergüenza nacional, cambiaron su rollo y salieron con la vacilada que entrecomillé arriba, pero en el fondo, pelean y pelearán por sus supuestas propiedades ilegales con las banderas adecuadas para no quedar en evidencia ante la sociedad que ya los rechazó categóricamente.
Ahora, cuando ven la ira de la gente en su contra por sus insostenibles peticiones para conservar privilegios ilegales, vuelven a inventar, cínicamente, que sus enemigos les quieren echar encima a la muchedumbre para provocar su linchamiento social.
Chillan como puercos al ver que están perdiendo el control, al darse cuenta que su placita se aleja y que su mafioso negocio se difumina casi hasta la desaparición.
La desvergüenza total.
Después de escuchar sus discursos tengo que hacer un esfuerzo por retener el vómito.
Pero no puedo.
Pasada la náusea, sólo me queda, igual que a cientos de miles, la rabia impotente y la esperanza de que las autoridades federales y la parte sensata del SNTE firmantes del ACE, no den marcha atrás, ni un centímetro, por la presión de unos cuantos guarros que se dicen maestros. Veremos una batalla campal, insólita, entre la morenaza Vázquez Mota, ladina y aguerrida, en frágil alianza con la mañosa mafia magisterial más la influencia política de la Gordillo, contra las huestes de pandilleros mal llamados maestros.
Ya basta de tanto saqueo ¿no les parece?
Y para rematar, a los maestros en activo y solicitantes de una plaza, no les produjo el más mínimo sonrojó, que el 67% de los aspirantes hayan reprobado el examen de ingreso. En estados como Colima hubo casos en donde únicamente acertaron a 2 preguntas de un total de 80. Entre las 11 entidades donde aprobaron más docentes en servicio estuvo Baja California Sur, y sólo en nuestra entidad, el Distrito Federal y Querétaro los concursantes que buscaban entrar al magisterio lograron superar en número a los que reprobaron.
¿Y?
Pues nada, algunos maestros reprobados continúan, con su alegre descaro, dándoles clase a nuestros hijos.
Por mi parte, vaya mi gratitud y estima a todos los buenos y excelentes maestros que tuve y tengo, aunque no son abundantes; y también para aquellos que conozco y admiro, los menos; igual aprecio para otros maestros, que no conozco, pero sé de su sensatez y compromiso con el país.
Pero los patrimonialistas, los secuestradores y parásitos traidores de la educación se pueden ir al carajo o al paraíso de los pollinos: Burrolandia. Si prefirieran esta mítica tierra, creada por los amigos y protectores de los burros, ahí tienen una plaza segura, de las eternas, de las que saborean a nuestras costillas. En esa lejana y fantástica región también existe otra ACE, pero inocua y con un nombre que los retrata: Asociados y Cojonudos por la Exacción, organismo sindical de altos vuelos al que ya pertenecen por derecho propio, ese sí, ganado a pulso y sin molestos exámenes para ingresar.
Y allá pueden poner su fecundo negocio de plazas.
Malditos traidores.
Con la desaparición de estos apócrifos maestros, lacras, impunes y saqueadores, el país mejoraría de inmediato.
De verdad, no tengo ninguna duda, sería otro.
[1] Para todos aquellos que quieren conocer la más reciente información disponible sobre este tema pueden consultar el sitio de la SEP: http://alianza.sep.gob.mx/pdf/avances/Avances011008.pdf
También el sitio http://basica.sep.gob.mx/alianza/sitio/pdf/alianzabreve.pdf
Hay que desenmascarar a los maistros sátrapas vividores, traidores de la educación, y la única forma es conociendo el contenido de la ACE, en donde se evidencia que no hay un solo elemento en contra de la educación nacional, al contrario. ¡Ya basta de tanta lacra incompetente!

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