07 mayo 2007

ENTRE LA MEMORIA Y EL OLVIDO. EL II INFORME PACEÑO

Los paceños tenemos la memoria flaca. Nuestros recuerdos del pasado reciente se encuentran atrofiados. Y francamente no sé porqué me vienen a la mente algunas emblemáticas canciones de Paquita la del Barrio cuando comparo esta administración municipal de La Paz con otras de infausta nostalgia.
Los paceños estuvimos sumidos en un destino miserable al que ya casi nos tenían acostumbrados: a las penurias, a la pobreza intelectual, a la depredación administrativa como sistema de gobierno, a la falta de transparencia, a la desaparición de archivos, a la falta de registros contables sistemáticos y al orden en la finanzas públicas, a que no rindieran cuentas de sus actos, en suma, no merecíamos a esos políticos metidos a administradores para medrar, ni a mafias y pandillas políticas tribales.
Los paceños, postizos y naturales, somos parcos para el recuerdo. Somos adoradores de lo inmediato. Es una forma de ser, y tal vez, sea un mecanismo de autodefensa de la sociedad contra los malos políticos y frente a los desastres.
En el pasado reciente fuimos administrados por equipos cimentados en la complicidad y la corrupción para conducir el saqueo indiscriminado. Y recurrimos al olvido, como si no quisiéramos acordarnos o para intentar salir de una tormentosa pesadilla. Cada una de aquellas administraciones hacía lo imposible por superar a la anterior en sus niveles de pillaje y tragedia. Por eso, tal vez, nos cobijamos en el olvido y la indiferencia para hundirnos en un síndrome de inconsciencia y de incompetencia colectiva.
Se nos olvida también, que los políticos conocen a la perfección nuestra patológica vocación por la desmemoria, aún hoy la usan, juegan y jugarán siempre a su favor con el olvido de la gente.
Se nos olvidó que hoy, por segundo año consecutivo, cobran puntualmente su salario todos los empleados del Ayuntamiento y si hubiera algún infrecuente retraso, de apenas unos días, éste nunca ha afectado a los empleados de base; no hay demoras de cinco y ocho quincenas para cobrar su sueldo, ni vergonzosos rechazos en las ventanillas de los bancos. También se nos olvidó que los proveedores de bienes y servicios que surten al Ayuntamiento ahora sí están cobrando sus facturas con oportunidad dentro de los usos y costumbres que privan en el sistema comercial; hasta hoy no han recibido como pago cientos de cheques de hule. No hace mucho, vimos a decenas de pequeñas empresas quebradas por ese sistema de pago de 30, 60 y 90 vueltas al abismo y acabaron empujándolas al despeñadero. Eso también se nos olvidó.
Olvidamos que las administraciones municipales de los últimos diez años dejaron a las finanzas del Ayuntamiento de La Paz en la más espantosa ruina, se heredaban uno a otro una institución completamente quebrada por su pésima y depredadora gestión.
Se nos olvida que hoy existe información relevante del Ayuntamiento, al alcance de todos y sometida al escrutinio público. Que el presupuesto municipal se encuentra a la disposición de cualquiera en Internet. Que las cuentas públicas pueden ser consultadas por quien lo desee porque se publican en la página Web del Ayuntamiento.
También olvidamos que ahora existe un programa consistente de auditorias a las dependencias y entidades municipales. Hay vigilancia y control. Olvidamos también que se aplica, y funciona, un programa coherente y realista de austeridad para todos. Hay orden en el ejercicio de los escasos fondos captados por el Ayuntamiento.
Sumidos en la inmediatez, olvidamos rápidamente las filas interminables e indignas de cientos de menesterosos, más fingidos que reales, formados en las oficinas de aquellos presidentes municipales esperando su turno para recibir migajas o limosnas a cargo del erario sin ninguna justificación ni vergüenza.
Todo eso y mucho más dejamos en el olvido.
Hace muchos años que los paceños no escuchábamos a un alcalde informando logros consistentes, modestos avances y equilibrios financieros razonables, rindiendo cuentas y sometiéndose al escrutinio público informado. Parecen logros simples pero esa simpleza requirió de voluntad, principios, honestidad y compromiso. No hay quejas interminables sobre los servicios que otorga el Ayuntamiento y cuando las hay de peso, debemos buscar las razones de fondo en otros tiempos y no en el actual porque ninguno de aquellos bandoleros trabajó para el futuro. Se nos olvidó que hoy existe un sistema responsable de atención a quejas y denuncias ciudadanas, que no hay una sola queja formal sin atender.
El olvido y la indiferencia nos hacen injustos, nos vuelven ingratos y no permiten reconocer las diferencias, los modos, las formas, los progresos moderados pero constantes obtenidos con la participación de la comunidad. En el pasado informe de Víctor Castro atestiguamos, asombrados, y por primera vez en lustros, que no habíamos caminado para atrás. Desapareció la reversa.
Es una tragedia pensar que este XII Ayuntamiento paceño nació de la nada, sin historia ni principio, tal cual, cargado de miserias de toda índole, de problemas aparentemente insuperables porque así nos dijeron que era y así lo atestiguamos durante años. Y nos llevaron a pensar que así fue siempre el ayuntamiento: quebrado y en ruinas, polvoso y sin esperanza, carente de fondos para el pago de lo más indispensable, y lo más grave, lograron convencernos que esa era su naturaleza. Aceptamos con resignación un destino fatal. Estuvimos condenados a padecer por siempre la subadministración y el cinismo. Jodidos pero contentos abrazados al olvido.
Ahora mismo vemos que este fenómeno comenzó a morir, y espero que sea para siempre.
Por eso es importante no perder la memoria. Debemos tener presente quién es quién en la historia de las torpezas municipales, y también debemos saber, con claridad, a quién cargarle los aciertos cuando los hay, sin regateos ni egoísmos. No basta decirlo una vez, hay que repetirlo para exorcizar a los demonios del olvido y recuperar la memoria colectiva.
Hay quien reclama, debo suponer que de buena fe, la ausencia de cifras y datos en el informe, a la manera de aquellos larguísimos y aburridos discursos, en los que después de la danza de los millones y las mentiras descomunales nos vencían por cansancio y se atenían siempre a la amnesia y la indiferencia de los paceños. Ahora mismo el que quiera datos y cifras precisos, puede recurrir al apéndice estadístico que contiene el mismo informe. Pero no es válido recurrir al olvido como método de análisis o reclamar datos y cifras que, por una economía premeditada del acto mismo, ya no era posible sostener porque se convertía en un suplicio para aturdir a los invitados. Por cierto, así fue diseñado y decidido por el mismo Alcalde.
Algunos pensaron que en el acto mismo obtendrían información de fondo y datos duros para sus análisis, y en parte se equivocaron, esa información no esta contenida solamente en el informe que leyó el Alcalde, pero sí la encontrarán en el texto ampliado y en el anexo estadístico completo publicado en Internet el mismo día del informe.
Hoy tuvimos un evento más político, más reflexivo, más serio, más de reconocimiento a la comunidad toda: trabajadores, empresarios, sociedad civil, organizaciones ciudadanas y Cabildo. Más corto, sin espacio para el fastidio. Todo el informe duró alrededor de una hora y media. Sin listas ni acarreos, y estuvo presente quien quiso asistir.
Uno puede estar de acuerdo o no con el formato del informe. Eso es otra cosa. Lo que no va a desaparecer nunca es el acto político. Es parte del ritual indispensable que requieren de tiempo en tiempo la sociedad y el político, y forma parte de la pedagogía de lo público. Para bien o para mal. Para engañar o decir la verdad. Y también es probable, aunque muy discutible porque depende de estilos personales, que no se hayan mencionado asuntos públicos importantes para algunos, enfoques, ideas, énfasis, análisis y definiciones. No hubo triunfalismo y se destacaron puntualmente los problemas y retos que aún padecemos. Y tampoco hubo mentiras. Y como no hay informe perfecto, habrá tiempo para la crítica constructiva y las propuestas informadas. Ah, y Narciso Agúndez se comprometió públicamente a ayudar, para resolver en definitiva, las carencias en el abastecimiento de agua en la capital. Ya veremos.
Por estas y muchas otras razones que ya no caben aquí, quiero decirle al Alcalde de La Paz, a Víctor Castro Cosío, que lo felicito por su II informe y por su chamba comprometida. Sin regateos ni mezquindades porque los logros de los servidores públicos merecen un reconocimiento público.

04 mayo 2007

LA LEY DEL EMBUDISSSTE. AHORRO SOCIAL UTILIDADES PRIVADAS

La nueva Ley del Issste habría que analizarla con la metodología que utilizan los detectives cuando investigan un crimen. Me explico. La pregunta básica que habría que responder sería: ¿a quién o a quienes beneficia? Y de ahí hacia delante veremos cuál de las partes que intervienen en el proceso obtiene mayores ventajas.
Tengamos todos en cuenta que no hay leyes perfectas, porque a menudo se nos olvida y nos ponemos chiquiones cuando no las obtenemos, sin pensar que, en ocasiones, no existen condiciones para la perfección legislativa por la cantidad de intereses que entran en juego y porque para tener buenas leyes se requiere que todos los actores políticos se encuentren en sintonía. Si vemos con objetividad el significado de haber logrado la nueva Ley del Issste debemos concluir que es casi un milagro, solamente hubo consenso en lo básico y a jalones. Pero la sacaron.
Para la aprobación de la nueva Ley del Issste hubo datos duros que convencieron a los actores políticos, y se consideraron suficientes para aprobar la reforma: cambios impresionantes en la estructura demográfica, la quiebra del issste, la falta de atención médica y hospitalaria, los retrasos de meses en las consultas, el deterioro general de los servicios, la carencia de doctores, medicinas y especialistas, obsolescencia tecnológica, costos pensionarios que acabarían devorándose no sólo al Issste sino a todo el país, y cien cosas más todas ellas aberrantes y de alto impacto negativo que justificaron esta reforma de gran calado. Las razones expuestas llevaron a los derechohabientes del Issste a un deterioro sistemático de la calidad de vida impactando a una franja poblacional de alrededor de 10 millones de personas y conducirían a las finanzas públicas directo a la ruina.
Lo que no se ha dicho, es que hubo una decisión deliberada del nefasto régimen federal anterior por llevar a la quiebra no solamente a esta institución sino a muchas otras más con el avieso propósito de promover y sustentar sus reformas privatizadoras como la que hoy analizamos.
La discusión de fondo sobre la reforma, se dio entre los que deseaban un sistema de reparto, solidario, consistente en una gran bolsa de dinero presupuestal a cargo del gobierno federal y con aportaciones de los propios trabajadores de donde saldría y sale el pago para las pensiones. La posición contraria sostiene que este esquema no es viable, es paternalista, propiciador del evidente saqueo y pésimamente administrado, y desemboca, fatalmente, en la ruina de las finanzas públicas.
La propuesta contraria, la que ganó, le entrega al trabajador la responsabilidad absoluta, y especialmente el riesgo, en el manejo de sus cuotas y aportaciones mediante una cuenta individual, a su nombre, que nadie más, juran, podrá volver a saquear, en donde se prevé la participación solidaria del gobierno federal para hacer crecer este ahorro personal aportando un porcentaje bajo la figura de la Cuota Social a los ahorros voluntarios realizados por el trabajador. Solamente preguntémonos ¿qué pasa si los ahorros no rinden lo suficiente? Pues es culpa del trabajador porque no ahorró lo suficiente. Serán los trabajadores del gobierno quienes tendrán toda la carga. Quienes manejan los recursos de los trabajadores, Afores privadas o públicas, tampoco serán culpables de las afectaciones al patrimonio ahorrado de los trabajadores porque, hasta ahora, nadie las ha señalado como responsables de que se engullan el 25% de los fondos pensionarios mediante el cobro de diversas comisiones. Así que será el trabajador el único que corra con los riesgos del manejo de su patrimonio.
La fuente de inspiración de la reforma mexicana nos viene de Chile: es básicamente el sistema de cuentas individuales, un gran invento chileno exportado a más de 35 países. Su creación se dio en el contexto de la dictadura pinochetista en donde todo se podía hacer porque los actores políticos estaban alineados. Se dio, si usted quiere, a la fuerza, porque la oposición chilena no existía para fines prácticos (en realidad fue casi exterminada). A la hora de medir los resultados de las cuentas individuales entregadas a las administradoras chilenas de los fondos de pensiones (AFP) observamos que estos dependen fundamentalmente del tipo de balcón en que nos situemos para mirarlos. En el país andino, objetivamente los trabajadores no han alcanzado los resultados esperados a pesar de que con sus ahorros han obtenido rendimientos netos constantes positivos en un promedio del 10% anual durante más de 20 años en los fondos depositados en sus cuentas individuales y solamente les alcanza para jubilarse con una pensión apenas equivalente al 70-75% del salario que estaban ganando cuando se retiraron porque el patrimonio no dio para más. En México el rendimiento promedio neto histórico de los fondos que administran las Afores fue de 3.23%. Allá, en Chile, esto ocurrió por varias razones y una de ellas, tal vez la principal, fue el cobro excesivo de comisiones por parte de las Afores que alcanzó alrededor del 25% del patrimonio de los trabajadores y afectó en consecuencia sus rendimientos; también influyeron los bajos salarios y la carencia de empleos permanentes que les permitieran a los trabajadores chilenos cotizar de manera constante durante 30 años. Pues exactamente lo mismo ocurrirá en México en tanto no se regule el cobro de comisiones para que las Afores no se coman los ahorros del trabajador. En la Cámara de Senadores ya fue aprobada a fines de marzo la iniciativa que contiene el proyecto de decreto que adiciona y reforma varios artículos de la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro la cual, entre otras cosas, impone, desde la Ley misma, que las Afores cobren por sus servicios un porcentaje sobre el saldo y no sobre los flujos o sobre ambos conceptos, ni por la administración de los fondos, con esa disposición los trabajadores podrán saber de manera sencilla, cuál es el Rendimiento Neto logrado por su Afore y cuánto se llevan las Afores, sean públicas o privadas. Así dice el punto específico aprobado por la Cámara de Senadores “Para promover un mayor Rendimiento Neto a favor de los trabajadores, las comisiones por administración de las cuentas individuales sólo podrán cobrarse como un porcentaje sobre el valor de los activos administrados. Las administradoras sólo podrán cobrar cuotas fijas por los servicios que se señalen en el reglamento de esta ley, y en ningún caso por la administración de las cuentas”.
Entre 1997 y 2006 las Afores en México tuvieron utilidades superiores a los 95 mil millones de pesos y no se necesita ser muy abusado para saber de dónde salieron esas utilidades: de las inversiones realizadas con los ahorros de las cuentas individuales de los trabajadores y fueron a parar a las Administradoras de los Fondos para el Retiro, y en última instancia, a los bancos extranjeros y nacionales. Sobre todo si tomamos en cuenta que los fondos acumulados por los ahorros de los trabajadores en sus cuentas individuales son hoy una fortuna inmensa, al cierre de febrero de 2007 acumulaban una bolsa de 1,052,073.9 millones de pesos, es decir, poco más de un billón de pesos, o dicho de otra manera, poco más de un millón de millones. Esto quiere decir que las Afores tuvieron utilidades equivalentes al 14% a los ahorros de los trabajadores y eso es muchísimo dinero aquí y en China. Los bancos, dueños de las Afores, jamás soñaron que en este paraíso mexicano donde tienen solamente el 20 de sus activos mundiales obtendrían el 80% de sus utilidades consolidadas.
De manera que tienen razón quienes sostienen que la chatarra que es hoy el Issste no se privatizará. A nadie le importa quedarse con ese sistema de salud. Es un yonque. Lo que interesaba, y lo lograron, es la administración de los fondos multimillonarios de pensiones. Comparado con lo que estos significan, todo lo demás vale madre.

25 abril 2007

EL ISSSTE Y EL CHAMUCO

Al gobierno del Estado y a los cinco Ayuntamientos de Baja California Sur se les apareció el Chamuco justo en el momento que la nueva Ley del Issste entró en vigor. Y no lo han querido ver. Por lo pronto han guardado un prudente silencio pensando, tal vez, que con un poquito de tiempo saldrán del problema.
Por eso ni siquiera han leído la Ley. Esperan que sus sollozos, bien dosificados y en el momento oportuno, ablanden los corazones enhielados de las autoridades gordillistas del Issste o de la Secretaría de Hacienda o del Presidente Calderón.
El caso es que se acabó la guasanga y el desmadre de años. De manera que Narciso Agúndez, Víctor Castro y el resto de los alcaldes tendrán que recoger las varas, imponer orden en la casa porque no hay espacio para discutir si ellos son los culpables o no. Ahora hay que pagar todo y hacerlo a tiempo. En lo que se tendrán que ocupar el gobierno del estado y los municipios de aquí al mes de junio de 2008 es en definir con qué van a pagar, si a duras penas pueden liquidar una nómina que engorda fatalmente cada mes. Con las nuevas disposiciones se pretende reordenar el sistema de pago y afiliaciones al Issste de los gobiernos de estados y municipios que al amparo de convenios previos se incorporaron a este régimen de seguridad social.
Es precisamente en el Artículo 22 de la Ley del Issste en donde se aclaran las reglas y la cosa se pone dura, durísima:“Cuando las Dependencias y Entidades sujetas a los regímenes de esta Ley no enteren las Cuotas, Aportaciones y Descuentos dentro del plazo establecido, deberán cubrir a partir de la fecha en que éstas se hicieren exigibles en favor del Instituto o, tratándose del seguro de retiro , cesantía en edad avanzada y vejez, en favor del Trabajador, intereses moratorios a razón de uno punto veinticinco veces la tasa de los Certificados de la Tesorería de la Federación con vencimiento a veintiocho días. Asimismo, deberán cubrir la actualización de dichas Cuotas, Aportaciones y Descuentos, en los términos establecidos en el Código Fiscal de la Federación”.
La Ley también identifica por nombre a los responsables de errores y omisiones que resulten en perjuicio de la Dependencia o Entidad para la que laboren, del Instituto, de los Trabajadores o Pensionados, independientemente de la responsabilidad civil, penal o administrativa en que incurran. Los oficiales mayores, administrativos y financieros ahora deberán de ponerse las pilas porque hasta el bote los pueden meter o cesarlos u obligarlos a que paguen los estropicios que cometan por sus descuidos o mala leche.
En caso de que el gobierno del estado o alguno de sus municipios no paguen o lo hagan mal y existan diferencias a favor del Instituto, éste simplemente le solicitará a la Tesorería de la Federación, el pago de los adeudos vencidos con cargo al presupuesto de los deudores. La Tesorería, previa comprobación del adeudo, le pagará directamente al Issste lo que se le deba, en un plazo de cinco días. Ni para donde hacerse. El cargo se podrá aplicar directamente a las participaciones y transferencias federales programadas. Además, no se condonarán adeudos por concepto de cuotas, aportaciones, descuentos, actualizaciones y recargos. Para que no quepa ninguna duda, y ya encarrerados, sostienen que “si las participaciones federales afectadas no fueren suficientes para cubrir el adeudo, el Instituto deberá requerir a las Entidades Federativas y municipios morosos y ejercer las vías legales procedentes para hacer efectivos los adeudos. En este caso, el Instituto hará públicos los adeudos en el periódico de mayor circulación en la localidad y en un periódico de circulación nacional”. Y rematan cerrando la pinza mortal otorgándole a la Secretaría de Hacienda la facultad de vigilar que los enteros de cuotas y aportaciones se realicen en tiempo y forma.
La cereza del pastel viene en el Artículo 25 en donde ya no se deja ninguna duda: a quienes no cumplan, primero los exhibirán haciendo público el monto de sus adeudos y si estos continúan durante un periodo de doce meses consecutivos o dentro de un periodo de dieciocho meses entonces el Issste podrá suspender parcial o totalmente, los seguros, prestaciones y servicios que correspondan al adeudo. ¿Cómo van a cumplir esta amenaza? Simplemente con una notificación por escrito al titular del ejecutivo del estado o a los presidentes municipales con sesenta días de anticipación. Y afirman que el moroso asumirá la responsabilidad y las consecuencias legales que resulten por la suspensión de los beneficios previstos en la Ley.
Las autoridades del gobierno local y de los ayuntamientos ¿tendrán cabal conciencia del significado que tiene esta Ley para sus respectivos erarios? ¿Sacarán dinero del zapato? ¿Habrán siquiera leído la Ley? ¿La habrán estudiado? ¿Tendrán un plan B?
El gobierno estatal y los ayuntamientos del estado maravilla no pueden esconder la cabeza porque ya no hay lugar seguro en donde hacerlo. Deben enfrentar el problema con inteligencia y agarrados de la manita de los trabajadores porque es con ellos la gran deuda, con ellos se tienen las cargas financieras principales por cuotas que siempre les descontaron de la nómina pero que nunca le entregaron al Issste. Nadie sabe donde quedaron estos recursos y tal vez sea lo que menos importa. El caso es que a más tardar el 31 de julio de 2007 el Issste está obligado por la nueva Ley a publicar cuál es el estado de los adeudos, según sus cuentas, a cargo de quién están y ahí aparecerá la cruda realidad de nuestra historia de morosidad estatal y municipal y el tamaño de la pedrada que recibiremos. El Issste otorgará facilidades para que estados y municipios morosos paguen, y hará algunos descuentos hasta del 80% si se firma un convenio de reconocimiento de adeudos antes de junio del 2008.
La firma del convenio de reconocimiento de adeudos, lleva implícita la cláusula de garantía incondicional del pago de las Cuotas y Aportaciones a su cargo, es decir, los estados y municipios deberán estar de acuerdo en que si no pagan los compromisos con sus trabajadores y el Issste, aceptarán en el convenio que se les descuenten estos adeudos de sus presupuestos y participaciones federales. En caso de que el estado maravilla y sus autoridades no acepten adecuar el convenio existente, entonces los convenios anteriores de incorporación se deberán rescindir dentro de los seis meses siguientes al término del plazo previsto, el día último de junio de 2008. Parece mucho tiempo pero no lo es, sobre todo si tomamos en cuenta que habrá movimientos de equipos y personal experto hacia campañas y la misma actividad política contaminará las negociaciones porque nadie se atreverá a comprometerse a firmar un convenio de tal naturaleza en tiempos electorales. No olvidemos a los trabajadores que son los grandes afectados porque también votan. Son muchos y pueden ser la diferencia.
Mi estimación personal del costo implícito de la Ley del Issste para el estado maravilla asciende, más o menos, a 2,500 millones de pesos, equivalentes al 43% del presupuesto anual autorizado por el Congreso para este ejercicio fiscal, sin considerar otros adeudos a cargo del estado y municipios. Y es una cifra conservadora.

17 abril 2007

EL ISSSTE Y SUS MENTIRAS

La nueva Ley ya se encuentra vigente a partir del 1 de abril de 2007, según el Artículo Primero transitorio que establece su entrada en vigor al día siguiente de la publicación en el Diario Oficial de la Federación, cosa que ocurrió el sábado 31 de marzo de 2007. Así que hay nuevas reglas del juego para todos los trabajadores afiliados al Issste, sin importar ni respetar las múltiples ventajas laborales que establecía la Ley anterior, por cierto, muy favorables a los trabajadores, mientras duraron, porque acaban de terminar. Los trabajadores comunes no supieron ni por dónde les pasó. Ahora mismo no los saben.
El siguiente paso, después de aprobar rapidísimo y sin dolor la Ley del Issste, estará dirigido a darla a conocer y convencer primero a las propias autoridades y a los pasmados trabajadores después. Les dirán que la nueva Ley es un paraíso laboral y que los nuevos pensionados se podrán ir a vivir a Europa con la fortuna de pensión que van a obtener. Que es la salvación del país. Que ahora sí los trabajadores tendrán pensiones dignas, suficientes y remuneradoras para premiar sus esfuerzos cuando cumplan 30 años de servicios los varones y 28 las mujeres. Nada más lejano de la realidad para los actuales trabajadores de la burocracia. Y menos en el caso de los quienes ingresen a cualquier institución del gobierno federal, entidad o dependencia afiliada al Issste, ellos no tendrán opción, se les aplicará la nueva Ley y punto. Pero los que ya están, los activos actuales, tienen varios problemas encima. No quiero decir que estarán desprotegidos sino que van a perder ingresos pensionarios porque los requisitos aumentaron y les alcanzará para media cobija.
Acabaron de tajo con las ventajas históricas para los trabajadores del gobierno.
Conforme a la Ley anterior, los trabajadores que hasta el 30 de marzo de 2007 tenían derechos laborales claros y muy ventajosos para su jubilación, amanecieron con nuevas reglas y perderán, prácticamente por la fuerza, los logros sindicales a su favor contenidos en la Ley abrogada, nulificándolos casi todos. Con la nueva Ley los derechos también están claros, clarísimos, pero en contra de los trabajadores. La Ley anterior quedó abolida con la publicación de la nueva norma del Issste. Y esta acción introduce una medida inconstitucional porque la nueva Ley establece cambios que se aplicarán de manera retroactiva en perjuicio de los trabajadores actuales especialmente en sus derechos pensionarios.
Ahora el trabajador activo estará obligado a decidir entre dos sopas, a cual más de amargosas: en la primera opción podrá decidir si se queda como está, pero aceptando algunos cambios en la edad de jubilación, en los años de servicio y en los montos de sus cuotas para financiar los cuatro seguros en donde se agrupan las 21 prestaciones del Issste; la otra sopa del menú consistirá en decidir si se cambian a la nueva Afore pública llamada Pensioniste en donde será reconocida su antigüedad mediante Bonos de Pensión del Issste, y una vez ahí, o antes los que tengan una Afore, resolverán si permanecen o trasladan los fondos de su cuenta individual a una Afore privada. No hay salida.
Con estas medidas se privatizará en el corto plazo, y para beneficio de unos cuantos, sin ninguna duda, el manejo de los fondos pensionarios de los trabajadores. Vean si no, en este caso sus ahorros serán administrados, y legal e impunemente ordeñados, por una Afore privada, los seguros para sus pagos de pensiones serán realizados por una aseguradora privada. ¿De dónde sacarán que el ISSSTE no se privatiza, lo hará, y claramente en el manejo de los multimillonarios fondos de pensiones al término del plazo de 36 meses o antes cuando así lo dedica el trabajador. Esto es lo que realmente importa: los cuantiosos fondos de pensiones que al cierre de febrero de 2007 acumulaban una bolsa de 1,052,073.9 millones de pesos, es decir, poco más de un billón de pesos.

Los perjuicios son varios y los veremos uno por uno.
El primer daño patrimonial importante para quienes se pretenden jubilar pronto, consiste en que ya no tomarán en cuenta su salario del último año para definir el monto de su pensión, a menos que tengan cumplidos 30 años de servicios o más los trabajadores y 28 años o más las trabajadoras; ventaja que prevalecerá únicamente hasta el 2009. A partir del 2010 esto se terminará. Si no tienen esos años de servicio pero tienen 55 años de edad y quince años o más de cotizaciones, se les calcularásu pensión conforme al sueldo del ultimo año, siempre y cuando, el trabajador tenga una antigüedad de tres años en ese mismo puesto; pero si no cumple con este requisito, definido en la nueva Ley, el monto de su pensión se determinará con base en el promedio salarial de los tres años previos al puesto actual que ocupa sin importar la antigüedad, lo que desembocará en una pensión de migajas. El perjuicio es evidente, si un trabajador llega a una posición mejor con un salario más alto no le servirá de nada porque para el cálculo de su pensión le tomarán en cuenta el promedio salarial de los tres años del puesto anterior que tuvo, seguramente, peor salario que el actual. Su nuevo salario no servirá de nada. Vamos ni siquiera plantean usar el mismo método del IMSS, donde se utiliza como criterio de cálculo el promedio salarial de los últimos cinco años para definir el monto de la pensión a la que tiene derecho el trabajador. Prepárense las autoridades para los miles de amparos por la inconstitucionalidad de algunas disposiciones de la nueva Ley, y les adelanto, los van a perder todos.
El trabajador que con la Ley anterior podría jubilarse con una pensión de cinco mil pesos, ahora, con los “beneficios” la nueva Ley, alcanzará la mitad y en automático accederá a la pensión garantizada que asciende a la fabulosa cantidad de 3,034.28 pesos, entre otras razones porque los ahorros de su cuenta individual no le alcanzarán para una mejor pensión.
En otras entregas continuaremos con el análisis de la Ley del Issste. Su examen requiere de tiempo, reflexión y estudio para evitar caer en afirmaciones de loro o lugares comunes. Es imposible su análisis en una sola entrega. Por lo pronto le diré que esta nueva Ley es farragosa, complicada, vasta, compleja, simplifica unas cosas y pervierte otras; es media tramposa porque primero hace afirmaciones que suponen un beneficio y artículos o fracciones más adelante las modifica sustancialmente. Fue elaborada por verdaderos especialistas de diversas ramas, profesionales conocedores de las lagunas inmensas que tenía el Issste, taparon todos los hoyos y recovecos que por años habían abierto y construido pacientemente los líderes sindicales y sus cómplices los políticos, pero abrieron otros y se llevaron entre las patas a cientos de trabajadores. Como siempre.
También analizaremos las ventajas que tiene esta norma porque debe usted saber, pensionado lector, que algunas ha de tener. Primero veremos en una serie de entregas las deficiencias y daños que, a mi juicio, provoca la nueva Ley del Issste.

22 febrero 2007

LA PAZ, UNA CIUDAD DE PRIMERA

Lamento frustrar sus altas expectativas turísticas, esperanzado lector, pero el título de esta columna obedece a un viejo chiste. El chascarrillo estaba destinado a aquellas ciudades que en su afán de ser “modernas” comenzaron a invadir las calles con semáforos, topes y altos sin ton ni son, por toda la ciudad, entonces, algún ingenioso que nunca falta, sacó la frase que le da el nombre a la columna. “Esta ya es una ciudad de primera… porque nadie alcanza a meter la segunda”. Aceleradamente La Paz se convierte, cada vez más, en una ciudad “de primera” de la que no escaparán ni los carros automáticos. Las ciudades “de primera”, las reales, tratan de acortar los tiempos de trayecto y de aumentar las velocidades crucero para hacer más fluido el tráfico.
Pero a los paceños nos atacó desde hace un tiempo la fiebre de los altos simples, de los cuatro altos, de los topes y ya se inventaron las gruesas riatas de muelle para colocar topes temporales. Para acabarla de amolar, si a algún dadivoso empresario le da por apoyar a la ciudad lo primero que se le ocurre es donar un semáforo. Los términos “topelandia” y “topetown” son cada vez más frecuentes en las conversaciones de toda índole. Y en el colmo de la tontería hay topes y bordos al por mayor hasta en el estacionamiento del mismísimo Teatro de la Ciudad. De veras, que se pasan.
Los despavoridos ciudadanos de La Paz aquellos que ondean la bandera de “nativos y con arraigo” y muchos postizos, ven con preocupación que a pesar de bordos, topes y semáforos, los niveles de velocidad aumentan por toda la ciudad, en especial, cuando ven pasar un vehículo a 60 km/h, y piensan que va a la velocidad de la luz; y lo primero que hacen es quejarse ante las autoridades de Tránsito, con el Profe Víctor Castro, en el radio, y solicitan, exigen, por cientos, que se instale una barda (tope) o ya de perdida un cuatro altos porque los semáforos son muy caros. Como si no fueran suficientes los cientos de vados que construye el SAPA después de arreglar algún drenaje colapsado o cuando tapa las miles de fugas de agua potable que ocurren por toda la ciudad; no hay elección, imposible escaparse: o construyen un bordo cuando repavimentan o nos heredan un vado, el caso es que nunca le atinan, y aunque se esfuercen, nos han demostrado que jamás dejarán parejo el pavimento. Son muy diligentes para romper las calles y reparar las fugas pero a la hora de dejar las calles como estaban, o tal vez hasta mejor, algo les sucede y no lo hacen bien. Las razones son un misterio: porque no saben, no se les da, no quieren, no les importa, o sencillamente son indolentes en el cumplimiento de su trabajo. A estos esforzados trabajadores nadie les enseñó cómo pavimentar bien, con un mínimo de calidad, como la gente, con la técnica que se requiere para hacer las cosas bien. Los he observado aplanando carpeta caliente ¡¡ con los pies¡¡ En 20 años no les he visto un solo trabajo bien hecho y estoy seguro que usted tampoco, vigilante lector.
Los polis no tienen otra opción que medir la velocidad “a ojo”, ellos sabrán con precisión absoluta si va usted a 60, 80 o a 120 km/h, con sólo verlo, y nos detienen porque, según el chip medidor que traen en el cerebro, excedimos la velocidad permitida. Ni hablar de los radares. Los letreros que fijan la velocidad máxima de circulación en las calles de La Paz, se quedaron pasmados, como parte del paisaje citadino, en velocidades de 1980 cuando andábamos a 15 o a 20 km/h por las interminables calles de tierra. He visto un solo letrero por la Forjadores que dice “velocidad máxima 30 km”, en cambio en el malecón paceño permiten 40 km/h, con esas velocidades quieren convertirnos en un pueblo bicicletero. Hoy eso ya no es posible aunque traten de detener los vehículos en cada esquina. Polis les van a faltar.
Un indicio del desarrollo, nos guste o no, es el incremento de vehículos y de la velocidad de circulación pero este síntoma no va acompañado por un cambio en la mentalidad de los funcionarios, o más bien de los “técnicos”, que se encargan de fijar y vigilar los límites de velocidad, ni en el chip de los polis. Y la consecuencia es clara, no hay un señalamiento en toda la ciudad que respeten los automovilistas; así hay altos totales que no lo son tanto, y cuatro altos en los que nadie se detiene por completo o nomás tantito, ni siquiera los polis con su radar cerebral hacen alto total en los cruceros con disco, ellos son los primeros en infringir el Reglamento de Tránsito que están obligados a cumplir. Otros señalamientos ni se ven o no existen.
Es entonces que entran en acción nuestros “expertos en tráfico” y en automático piensan que debe bajarse la velocidad, a como dé lugar. Asumen que todo tiene que ver con la “gran velocidad” a la que circulamos por las calles de ciudad. Jamás pensarán en hacerla más fluida para acortar los tiempos de traslado sino en cómo detener mejor a los automovilistas. Aún existiendo señales, los policías no alcanzan a explicarse porqué los tercos automovilistas no se detienen y aprenden a ir más despacio (a velocidad de bípedos). En el colmo de la tontería hay vialidades principales que, en varios tramos, cuentan ya con un estúpido e inexplicable disco de alto o un tope en cada anodina esquina. O ambos.
Esa es la inequívoca señal de que ya entraron en acción los expertos en tráfico chollero. ¿Sabe usted cuántos especialistas de esos tenemos en Tránsito? Decenas. Pero ninguno de verdad. Las ciudades modernas han logrado resolver sus grandes problemas de tráfico mediante el uso de tecnología apropiada cuando se aplica por gente capaz, especializada y responsable. Según me informan solamente existen cuatro expertos en esta materia en el estado y no trabajan en Tránsito.
¿Sabe usted cómo definen nuestros expertos cholleros si un lugar debe o no tener un cuatro altos o un tope? Bueno, primero por algo muy relacionado con las mejores técnicas de tráfico: la presión vecinal. ¿El argumento principal? “Es que pasan muy rápido”. En otros casos determinan cuántos accidentes han ocurrido en ese lugar sin importar a qué se debieron aunque siempre asumen que fueron por exceso de velocidad y siempre el conductor es el culpable; después, cuentan los vehículos que circulan por la zona y supongo que si pasan de determinada cantidad establecida en un manual de la SCT pues deciden poner un obstáculo para que no vayan tan aprisa, según el librito y su criterio bicicletero, y así, como autómatas, deciden que un alto o varios impedirán la ocurrencia de accidentes. Determinan también que los flujos en ambos sentidos sean equilibrados pero no crea usted que cuentan los vehículos con un aparato, no, los cuenta una persona, uno a uno, durante las horas pico en lapsos de 15 minutos varios días o uno solo.
Un altísimo porcentaje de los 220 accidentes mensuales, en promedio, que ocurren en la ciudad, es atribuido por los otros expertos, los “peritos” cholleros, al exceso de velocidad cuando no necesariamente es la causa primera que provoca los accidentes. Los accidentes de tránsito son producidos por impericia y falta de concentración; en ambos casos el catalizador puede ser el alcohol y la estupidez. Así el conductor puede ser un pazguato para manejar y tener o provocar un accidente. El orden en el tráfico de las ciudades se confunde frecuentemente con el hecho de poner obstáculos para impedir que los autos circulen a mayor velocidad, suponen que de esa forma se impedirán los accidentes si todos circulamos a velocidad de bicicleta.
En las recientes “Jornadas sobre Tráfico Urbano”, organizadas por la Asociación de Sistemas de Transporte Inteligente ITS España y la Asociación de Ingenieros Municipales y Provinciales de España (Aimpe) insistieron en que “la falta de recursos humanos incide de forma directa en los problemas que genera el tráfico, ya que la mayoría de éstos -60 por ciento- procede de una planificación deficiente que podría mejorarse de forma sustantiva si aumentase la contratación de ingenieros especialistas en tráfico urbano. El resto de los problemas procede, en un 30 por ciento por una ordenación del tráfico inconveniente y el diez por ciento por una regulación semafórica inadecuada”. Estos profesionales de verdad no evidencian el problema de la velocidad “excesiva” como una de las causas principales de accidentes en las ciudades.
Pero ¿cuántos son “muchos” vehículos como para poner un cuatro altos? Este es el secreto mejor guardado en las computadoras de nuestros técnicos cholleros. También supongo que investigan si ha habido “muchos” accidentes o “pocos”. Nadie sabe si los 97 muertos por año son “muchos” o “pocos”. Pero ¿cuántos son “muchos” accidentes, 10 al mes o 50? Todas las ciudades tienen un porcentaje irreducible de accidentes, digamos normales, para sus niveles de tráfico, tamaño y número de automóviles. Estos expertos nunca piensan en que los pésimos diseños en la circulación o una señalización deplorable son una de las causas principales de los accidentes. Tampoco piensan que circulamos por calles que son verdaderos deslizaderos cuando frenamos, debido a un pequeño detalle que nadie toma en cuenta: la arena y tierra que contiene el pavimento provoca que la distancia de frenado total sea mucho más larga que en un pavimento limpio, se pierde fricción. ¿Quién y cómo resolverán este problema? El diseño de la circulación actual es básicamente el mismo que hace 20 años y es fundamental estudiar, diseñar y planear la circulación. El diseño de las vialidades de La Paz es de “pueblote” que funciona a la buena de Dios. Los pocos semáforos que existen en la ciudad no están sincronizados, nunca lo han estado, y como dijo Don Teofilito…
¿Hay algún ingeniero especialista en tráfico? No.
¿Hay un solo ingeniero especialista en transporte urbano o vialidades? Menos. ¿Lo habrá algún día? No.
Continuemos pues con el 5° lugar en lesionados por accidentes en el país, 526 cada año y contando. ¿Y dónde están los criminalistas que se forman cada año? Seguramente trabajando en algún supermercado, sus lugares los ocupan varios trabajadores carentes de formación profesional que escalaron posiciones burocráticas hasta convertirse en “peritos expertos”. Esa es la regla.

14 noviembre 2006

EL FRAUDE PERFECTO

Se puede engañar a algunos
todo el tiempo y a todos algún tiempo,
pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Abraham Lincoln

“Orientar a la República es la modesta misión que me he fijado”, tal como lo asegura el mismísimo Catón en una reciente colaboración periodística. Y eso es justamente lo que voy a hacer con esta columna durante las próximas cinco entregas, para no atropellar su infinita paciencia con una sola entrega, estoico lector, y para que Don Pepe Escobar, caudillo supremo de este diario, no me desaloje por abusar del espacio que gentilmente me proporciona. Será mi modesta colaboración a la democracia, con honradez y humildad. Mi opinión no es a favor ni en contra de persona alguna o partido, es en apoyo a la democracia, que les quede claro a los sectarios de todos los signos. No es neutra.
Nuevos datos y testimonios de los cuales dispongo, me permiten asegurar, que en efecto se maquinó un monumental fraude en las elecciones del 2 de julio. Lo afirmo sin tener a mi alcance, por ahora, pruebas contundentes, sólo indicios, por las obvias limitaciones del columnista para emprender una investigación de este tamaño que confirme la maquinación. Algunos pensarán que es una novela de misterio o una ficción. Usted lector, elegirá y decidirá.
Los mexicanos participamos, sin saberlo, en un fraude pensado y ejecutado con premeditación, alevosía y ventaja. Así fue calculado y operado, con la paciencia infinita de los perversos inteligentes, aquellos cuya misión primera, en su retorcido fanatismo, consistió en no perder el poder bajo ninguna circunstancia, costara lo que costara.
Y menos permitirían la tragedia implícita al perder sus privilegios frente a un maniático desquiciado, según califican sus enemigos a AMLO, bautizado por Krauze como el Mesías tropical y diseccionado sin piedad por el historiador en un ensayo que no tiene desperdicio, por el conocimiento que aporta a la caracterización de este caudaloso político, publicado en la revista Letras Libres en junio de 2006. Los mafiosos no le dejarían el poder a un tipo populista y vengativo, purificador, que pusiera en riesgo los nuevos y viejos patrimonios de las pandillas políticas, empresariales y confesionales producto de los latrocinios cometidos, y en particular, el de los perpetrados a lo largo de los últimos seis años. Impedirían a cualquier precio, la pérdida del poder frente a un iracundo “ungido” que viniera a alterar el venero inagotable de negocios privados que hoy representa la República.
Primero revisaremos algunas partes del proceso electoral en dónde no hubo manera de cometer el fraude, y donde era y es, imposible obtener evidencias claras de este timo “patriótico” descomunal. Desde luego no lo encontraremos en las actas de escrutinio y cómputo generadas en cada una de las 130 477 casillas, en donde nadie pudo presentar pruebas irrebatibles de alteraciones deliberadas que configuraran un fraude. Nunca lo hallaremos en el conteo efectuado en cada uno de los Comités Distritales de los 300 distritos electorales realizado unos días después de la elección. Tampoco tendremos evidencias claras y contundentes del fraude en la campaña mediática desplegada por los poderes fácticos de la ultraderecha confesional y empresarial que se apoderó del PAN, representada digna y exaltadamente por Fox, aunque sí influyeron, sin ninguna duda, en el ánimo de millones de mexicanos para votar en contra de AMLO; y sostengo que se puede medir su efecto con alguna certeza si se hubiera querido hacer. El gran engaño tampoco lo descubriremos en los resultados del conteo rápido o en el PREP, éste solamente reflejó los resultados de un muestreo profesionalmente diseñado por cinco científicos mexicanos, técnicamente impecable, sólido, preciso y concluyente, porque se contó estrictamente lo que había a partir de las actas de escrutinio y cómputo, y allí no existió nada oscuro, sólo errores, explicables unos e inverosímiles otros. Señalan los expertos que en el caso de la elección presidencial “la variación en la diferencia de porcentaje de votos entre el cómputo distrital y el PREP fue de 0.04% entre los dos candidatos que recibieron el mayor número de votos”. ¿Quiere usted más precisión? Pues ya no se puede. Sólo Dios.
Según mis fuentes, los perpetradores intentaron el fraude cibernético por todos los medios posibles y seguros, evaluaron a conciencia sus peligros, y se dieron cuenta de que esta opción resultaba insostenible porque era irrealizable la manipulación de los sistemas del IFE, de hecho era difícil de ejecutar con niveles de seguridad aceptables, además de que su alteración dejaría huellas reconocibles e innegables del fraude cometido. No hubo algoritmo.
Allí no había nada. A partir de las actas generadas en cada casilla no hay muestras certeras del fraude. Nadie va a encontrar pruebas en donde no existen porque los resultados posteriores a la jornada electoral no muestran evidencias francas de que en cada una de estas partes del proceso electoral se hubieran alterado los resultados. Todos los investigadores han buscado evidencias en donde no existen. Los funcionarios electorales contaron los votos existentes y se dejó constancia de los resultados en las actas. Más claro, se contó lo que ya estaba alterado, manipulado y así se registró.
El fraude se cometió antes del cómputo de los votos en las casillas, mucho antes. Lo que se contó y revisó después del cierre de la votación en las casillas, fue simplemente un reflejo de lo que ya estaba viciado, en consecuencia, lo único que contaron fueron los votos válidos, nulos y sobrantes ya manipulados en cada una de las casillas, y con esos datos se generaron las actas. Fue un proceso corrupto de origen y ocurrió previo al conteo.
Aprovecharon la ley en lo que se refiere al concepto de “definitividad”. Los paquetes electorales no serían abiertos si no existían los escritos de impugnación, hecho que otorgaba la calidad de definitiva a la elección en esas casillas.
Lo que estaba en juego era demasiado para no actuar. Era, ni más ni menos, todo el poder, el inmenso costal del erario, los negocios y el enorme accionar político desde el espacio privilegiado de la Presidencia de la República, aún cuando haya quien diga que se encuentra acotada y agotada. Ni lo uno ni lo otro. Continúa siendo una fuente de poder casi inacabable en nuestro actual sistema político.
Porfirio Muñoz Ledo sostiene que cuando llegó esta mafia al poder “En vez de reformar al Estado, optaron por colonizarlo, por usufructuarlo y por convertirlo en botín de intereses privados”.
Los perpetradores tuvieron ayer y tienen hoy, de nuevo, la plena posesión del aparato del estado para garantizarles a los fraudeadores impunidad absoluta. Y premios. Por eso los diseñadores de la gran estafa comenzaron a trabajar en serio desde temprano: hace cuando menos dos años. Debo reconocer que lo hicieron muy bien. Tan bien, que ha sido imposible encontrar evidencias certeras o testimonios suficientes de que el atraco sí se cometió y cómo. Por ahora, dicen, no hay pruebas ni testigos, y por lo tanto, no existe delito y sin delito pues no hay pena ni reversa, por eso los habitantes de foxilandia están felices. Y no es para menos. Aún con las pruebas en la mano que demostraban los delitos cometidos por varios de los actores malandrines, el TRIFE no castigó ni denunció a nadie. Leyó usted bien, incrédulo lector, a nadie. Lo peor del caso es que estos mafiosos ya descubrieron un camino impune, probado y eficaz, para volverlo a cometer si lo desean, cuando se ofrezca. Y siempre se ofrece.
Conozcamos pues la historia de cómo unos modernos cruzados tejieron un conjunto de acciones cuidadosamente articuladas que examinadas integralmente, como un todo, en el contexto correcto y objetivo, revelarán la trama y la intencionalidad de lo sucedido. El robo del siglo ocurrió más o menos así.
1. Recomposición de los distritos electorales con lo que se le quitó presencia y distritos a zonas o estados en donde la oposición era notoria. Uno por aquí, otro por allá, tal vez no muchos, pero usaron este criterio en la estrategia global. Además de que la razón esgrimida para llevar a cabo la redistritación del país era claramente justificable y entendible en ese momento. Sólo se aprovecho para la causa.
2. Era indispensable que el aparato electoral dispusiera de personal comprometido con quienes urdieron la idea el fraude porque se requería información veraz, de primera mano para el diseño global. Para eso pusieron ahí al señor Ugalde.
3. Después había que desmontar al viejo, honesto e incorruptible primer IFE y comenzaron la operación hormiga tendiente a sustituir al personal de decisión en las posiciones claves del Instituto. Quien tenga dudas al respecto, debe analizar la significativa rotación y bajas del personal del Instituto a partir de que el nuevo presidente entró en funciones. Con esta acción controlaron todos los puestos influyentes del IFE.
4. Cualquier empleado inquieto dentro del IFE sabía desde hace cuando menos dos años, los nombres de quienes serían sorteados para ocupar los puestos de funcionarios en cada casilla. Su nombre tendría que comenzar con la letra “w”, de donde no era posible conseguir 130 mil funcionarios de casilla y menos si le sumamos a los secretarios y escrutadores, entonces tuvieron que avanzar en el alfabeto y ocurrió el milagro: el abanico de opciones se multiplicó, resultando inmejorable para manipular sus nombres y puestos en cada sección electoral y en cada casilla. Bendita “w”.
5. A partir de ese momento comenzó la tarea clave más difícil, silenciosa, delicada y minuciosa: identificar, escrupulosamente, a aquellos ciudadanos que podrían ser funcionarios de casilla en todo el país: presidentes, secretarios y escrutadores, a quienes en confianza y absoluta secrecía se les propuso el gran plan. Aquellos que aceptaron, fueron fichados en sus características más recónditas y se les pidió que participaran, no en una enorme trampa nacional, sino en una inmolación beatífica que los llevaría a cumplir con un destino glorioso y sagrado: “sacrificarse en defensa de la patria”. Los patronos de esta leva de modernos cruzados conocieron a fondo al equipo de fanáticos: su ficha política, tendencias, inclinación a votar, familia, historia, posesiones, ingresos, disposición, corruptibilidad, filias y fobias, amor por México (el de ellos), por sus líderes y por su partido. ¿Complicado? Si, pero posible.
6. Una vez registrados estos soldados de la fe en cada casilla, se les pidió también que en la misma sección electoral consiguieran amigos, familiares o personas de su absoluta confianza, unidos por lealtades indestructibles, a toda prueba, engarzados por compromisos ideológicos, familiares, religiosos, políticos, laborales, e inclusive económicos, o todos entrelazados, para consumar ese bochornoso acto y pudieran incorporarse a la pandilla nacional para acometer esta obra negra monumental. Y se armó la lista completa de los funcionarios con todo y suplentes en la cual ya se tenían plenamente identificados a quienes estaban comprometidos para realizar el trabajo sucio en “defensa de la patria”. Con la ley en la mano.
7. En la memoria histórica de los perpetradores resonaban los gritos desaforados de algunos de sus mayores que supieron defender con la vida, su credo fanático y martirizante: “¡Viva Cristo Rey!” de los cristeros, sinarquistas, sucesores y seguidores. Todo junto: la política, el fanatismo, la religión, sus rústicos alcances, la secrecía de sus inclinaciones fundamentalistas, las sectas, los juramentos indestructibles y sobre todo la fe, antes por sus creencias y ahora por la política, el dinero, los negocios y el poder, todo fundido en una mezcla enfermiza de pasiones inexplicables donde no cabe la razón. La filosofía de los cruzados.
8. Luego comenzó el trabajo fino. Convencimiento a fondo y lavado de cerebro. Las tareas superiores por la patria y por el dogma. Los empeños de la fe. El clásico “debemos impedir que la patria sea tomada por un loco que nos lleve al despeñadero”, también las promesas de dinero a montones y de trabajo permanente con salarios tipo IFE. Pero no crean ustedes, ingenuos dos lectores, que fue una cooptación masiva, a lo tonto, a lo Fox, claro que no, fue la conformación de selectas y leales redes de confianza atadas por vínculos intensamente unidos. Contra eso ya no había defensa posible.
9. Con los inminentes funcionarios electorales de su absoluta confianza, reclutados y adoctrinados para formar parte de esta mafia electoral, ya todo fue bordar y cantar, y los conspiradores se dedicaron a urdir el entramado fino del plan, a consolidarlo y operarlo con la paciencia y perseverancia de un santo, probablemente aquel de las causas imposibles. Había tiempo de sobra y el botín lo valía. Se comenzaron a definir el qué y el cómo, quiénes, cuándo, dónde y a qué hora. Y por cuántos votos. El plan: un fraude masivo pero milimétrico o nanométrico, si usted lo prefiere. Y la gran definición: por cuántos votos debería “triunfar” el panista, estableciéndose la meta de lograr una diferencia máxima de 3 puntos porcentuales arriba de López Obrador, porque esa distancia haría explicable y creíble, casi natural, la separación entre el primero y segundo lugar; y porque los errores estadísticos de las encuestas el término de las campañas se encontraban en los terrenos gelatinosos del empate técnico, sin un claro ganador.
10. Se manejaron varias opciones para concretar el engaño, dependiendo de las oportunidades y circunstancias que se presentaran en las casillas, todas milimétricas y precisas, una por una. La clave de esta asombrosa, perversa y admirable iniciativa fue la extraordinaria dispersión de los mártires perpetradores del fraude: estaban repartidos por todo el país, lo que hizo imposible su detección e investigación en un lapso razonable, y la volvió invisible frente a nuestras propias narices. Vea usted porqué, sagaz lector, en la mayor complejidad del plan, dispondrían, en teoría al menos, de 130,477 aguerridos compinches, uno por casilla; y en el mejor de los casos de 260,000 libertadores, dos por casilla, distribuidos por todos los rincones del territorio nacional dispuestos, según ellos, a defender a México, el mismo que le ha pertenecido a esta mafia por seis cortísimos años. Querían más y trabajaron sin descanso para lograrlo.
11. El plan era impecable, indetectable, casi perfecto, tejido con finura y precisión. Su diseño era tan descomunal e inverosímil que resultaba genial e imperceptible. ¿Quién dispondría de los cuantiosos recursos materiales y humanos para investigar y probar un fraude armado con tal meticulosidad en el cortísimo tiempo legal disponible para impugnar las elecciones con solidez? Sólo el estado tiene los medios para una investigación de ese corte y dimensiones, y ya era patrimonio absoluto de los complotistas. Además, a todo mundo le pasó de noche. Ni se las olieron. ¿Quién lo creería después de que los foxistas navegaron todo un sexenio con la bandera de badulaques e incapaces? Pero no fueron ellos. Solamente lo autorizaron, y otras mentes y manos operaron el plan con eficacia incuestionable.
12. Partieron de los resultados de una encuesta precisa, confiable, científicamente diseñada y secreta que realizaron a unos días de la elección. Con este instrumento tuvieron cifras confiables para dimensionar el tamaño del esfuerzo y para guiar los tiros de precisión.
13. Llegado el gran día todo estaba a punto. Se trataba solamente de garantizar que habría un promedio de nueve miserables votos más por casilla a favor de Calderón para ganar la elección, el 3% de la votación esperada, esa era la meta. Las cifras no eran descabelladas y lograrlas era un juego de niños si todo resultaba de acuerdo al milimétrico plan. Recordemos que para su preparación tuvieron todo el tiempo, todo el dinero, toda la gente que se ocupara, expertos a su servicio y el aparato de seguridad nacional a su entera disposición. Además, estructuras propias y prestadas, éstas ultimas conformadas por resentidos capaces y perversos de a deveras, dispuestos a todo, gente a la medida, con poder real, dinero a montones, una organización eficaz para trabajar a su favor y una legión de fanáticos luchando por un fin superior: salvaguardar la santa patria mexicana que un loco quería mancillar, según el catecismo que le recitaban a su séquito. El primer pago por los servicios prestados ya se hizo público: del presupuesto federal saldrá la friolera de 42 mil millones de pesos en apoyo de los maestros que pertenecen al sindicato aliado de los triunfadores.
14. Previamente, con todo el sigilo que les ha dado la experiencia en el manejo de las sectas fanáticas ultra secretas, y como parte medular del plan, mandaron a hacer varios millones de clones de las 74 millones de boletas, infalsificables según ellos, para su distribución a los miembros de la cofradía ya ubicados de acuerdo al plan. Unos tendrían la altísima responsabilidad de meter votos a las urnas, y otros, de sacarlos en el momento oportuno. Los siniestros luchadores de la fe, sabían de antemano cuáles folios y cuantas boletas serían entregadas en cada casilla y a qué personas porque contaban con información privilegiada.
15. Y así dio inicio la “operación taco”. Los portadores del “taco” fueron cómplices externos a la casilla, votantes “normales” que acudían a cumplir con su deber ciudadano y el otro. Aparte de sus propias boletas, les repartieron un promedio de 15 más a cada cómplice por casilla, cinco votos más por elección. ¿Cuántos taqueros hubo por casilla? Aún no lo sabemos. ¿Lograron meter todos los votos espurios en cada una de las tres urnas? En buena medida sí, recordemos que fue evidente en cientos de casillas la evidencia inexplicable de votos de más o de menos, y que los errores detectados fueron considerables.
16. Recuérdese que el impresor de todo el material electoral fue la empresa Talleres Gráficos de México, organismo (negocio) público descentralizado, en manos del panismo empresarial. La custodia militar fue un adorno que le dio el oropel necesario al proceso democrático ante la opinión pública nacional para aderezarlo con tintes de seguridad y transparencia que remataban con el Internet.
17. Y súmele, atónito lector, la bulla adicional en 10 entidades federativas donde también se celebrarían elecciones concurrentes.
18. La segunda parte del plan fue esta. Cada uno de los cómplices externos tenía la obligación de meter alrededor de 5 votos a cada urna, por cada elección: presidente, diputados y senadores y si no se podía en las tres, por la razón que fuera, lo harían solamente en la presidencial. Acto seguido, y ya conociendo los votos ilegítimos que habían logrado meter, entonces los cómplices internos, uno o varios funcionarios electorales ubicados en cada casilla, harían el resto: extraer la misma cantidad de votos a favor de AMLO, o de cualquier otro partido si las cosas se complicaban. La operación se perfeccionaría al sacar cinco votos de cada mazo por elección. Así lograron parte de la meta. Recordemos que para ganar “limpiamente” se requerían 9.34 votos por casilla que representaban una diferencia del 3% de los votos emitidos entre los dos punteros. Pero el ganador triunfó por un promedio de menos de dos votos por casilla, más precisamente, 1.8 votos. No llegaron a la meta pero ganaron. El plan funcionó a pesar de los errores. A veces sólo tenían oportunidad de meter votos a favor de su candidato porque no había descuidos que les permitieran a los cómplices internos sacar otros tantos, por eso las inexplicables casillas con más votos que votantes porque fue imposible completar el ciclo de meter y sacar; y en otras ocasiones, por problemas de comunicación, los cómplices internos simplemente extrajeron los votos comprometidos sin saber que el cómplice externo falló en el intento porque no pudo meter los votos a las urnas, no hubo manera de conseguirlo, y esta es la razón de los votos de menos.
19. Para eso se usaron los clones de las boletas porque, además, éstas no conservan el folio impreso. ¿En que circunstancia lo lograrían? Lo haría cualquiera de los cómplices internos en el momento oportuno, porque tendrían tiempo de sobra durante las 14 horas de la jornada. O cuando fuera posible, pero antes de llenar las actas de escrutinio y computo.
20. Pero hubo casos en los que sí fue posible meter más de 15 votos a las urnas y sacar otros tantos; con este lance repetido por cientos de cruzados a lo largo y ancho del país, se compensarían las fallas del plan porque habría casillas, tal vez un buen numero, en donde no sería posible consumar el método “retaca y saca” por razones imprevistas: desde funcionarios de casilla honestos hasta representantes de partidos que lograron impedir el fraude sencillamente con estar atentos a todo el proceso.
21. La riqueza de las opciones a la mano de los delincuentes fue vasta. Cuando por diversas circunstancias no había manera de extraer la misma cantidad de votos que ya habían logrado meter a las urnas los cómplices externos, el plan se completaba por conducto del secretario de la casilla, cómplice importantísimo, quien era poseedor absoluto del sello que dice “votó”, y lo imprimió a escondidas al calce de varios nombres de la lista nominal cuando el caso lo ameritaba. Si lo hacía bien, con eso cuadrarían las cuentas y sólo faltaría destruir las boletas en blanco para que todo encajara. No olvidemos que la prioridad era la elección presidencial.
El crimen perfecto.
22. Cuando para equilibrar las cuentas no era posible la extracción de votos a favor de AMLO, ni estampar el sello “voto” en la lista nominal, entonces el o los cómplices desprendían y destruían la misma cantidad de boletas arrancándolas del bloc. Era sencillo destruir boletas, con la ventaja de que el folio no se repite en la boleta sólo queda impreso en la pestaña del bloc de donde se desprende. Así las cuentas cuadrarían al final en términos de votos emitidos y boletas utilizadas pero faltaría que ambos datos coincidieran con los votantes de la lista nominal. Les faltaban votantes que no tenían el sello de “voto”, pero como todo “estaba bien”, alegaron olvidos o descuidos, y con esos argumentos le podrían poner el sello a tantos nombres como hiciera falta para armonizar las cuentas, a la vista de algunos o a escondidas, como se pudiera. Y cero rastro.
23. La boruca de las cuentas, la buena fe de los funcionarios que no estaban al tanto de la intriga, el cansancio, el hambre, la chorcha, las discusiones, las protestas, las distracciones, los conteos y recuentos de los votos una y otra vez y la avanzada hora para el término de la jornada, hicieron propicia la ocasión a lo largo de 14 horas de trabajo o más. Hubo fallas en el plan porque los “yerros” de los ciudadanos que participaron como funcionarios, según la muestra de casillas revisadas por el TRIFE, afectaron al 63 por ciento de las 11 mil 839 casillas (9.07% del total de casillas instaladas en el país). Pero en el 37% las cuentas salieron perfectas: no sobraron ni faltaron votos, en este caso todo les resultó impecable si asumimos que la intención y ejecución del fraude abarcó, y se pudo hacer, en la mayoría de las casillas.
24. Un dato adicional, que nos refleja la cantidad de errores cometidos. En una carta dirigida a Carlos Alazraki por el ahora Senador perredista Ricardo Monreal Ávila, éste se pregunta y responde “¿Por qué se impugnó únicamente la elección presidencial y no la de senadores, diputados, jefe de Gobierno del DF y las delegacionales? Por una sencilla razón: la mayor disparidad y comportamiento irregular en el número de votos se presentó en la presidencial, no en alguna de las otras instancias. ¿Sabías, por ejemplo, que en el conteo presidencial HAY CASI 900 MIL BOLETAS DE MÁS O DE MENOS, que en el cómputo de las otras instancias sí aparecen, checan y cuadran debidamente? 900 mil boletas son casi cuatro veces la diferencia oficial entre AMLO y Felipe Calderón”. No hay plan perfecto, y este dato citado por Monreal nos da una idea de la cantidad de errores cometidos por los perpetradores por la simple razón de que no pudieron completar el proceso fraudulento. El descomunal tamaño de la operación hizo difícil su control y precisión.
25. Ciudadanos y organizaciones independientes han revisado a conciencia los resultados del conteo ordenado por el TRIFE. Es el caso de Comité Ciudadano de Seguimiento del Proceso Electoral quien después de examinar los resultados finales en 11,654 casillas llegó a la conclusión de que “sí hubo fraude”. Afirman: “En muchos casos los votos que están en los paquetes no coinciden con las actas y la alteración es sistemática, se prueba claramente, y no puede ser producto de errores humanos”. Señalan también, que como resultado de los errores encontrados, el PAN tenía 27.5% más votos localizando el origen de este problema en el trabajo tramposo de los escrutadores, principalmente. La organización supone, con razón, que desde dentro de la casilla se promovió el atraco porque el 25% de los ciudadanos que aceptaron ser funcionarios de casilla finalmente no lo fueron, porque ni siquiera fueron llamados para la capacitación de rigor. A mi juicio esta organización tiene fundamentos certeros de lo que sucedió en una parte del proceso, pero les faltan otros elementos que explicarían con mayor claridad el procedimiento completo que siguieron los fraudeadores, lo que nos daría el fundamento cabal del porqué y cómo se obtuvieron los resultados conocidos.
26. Si el éxito coronaba sus esfuerzos, con estas primeras opciones no requerían hacer más: triunfo garantizado. Pero la cantidad de fallas cometidas los apanicó y sus temores los llevaron a utilizar el plan B. Son las variantes que se presentan más adelante. Fueron por todo.
27. El plan B ya fue posterior a la jornada, menos frecuente pero esencial. Se extrajeron de los paquetes electorales suficientes votos originales a favor de AMLO y se sustituyeron por votos clonados a favor de Calderón, especialmente en aquellos casos en donde había la certeza del triunfo de AMLO. La recomendación fue que no querían casillas zapato sino una diferencia mínima a favor de Calderón, apretada pero creíble. Además, esta opción les funcionaría de maravilla en el caso de que los paquetes se abrieran para un recuento, pero no era posible realizarla en muchos lugares porque se requería entrar a las bodegas en donde se resguardaban los paquetes electorales. Sin embargo, hay constancia documentada de personas que entraron ilegalmente a las bodegas de algunos de los 300 distritos electorales, dizque para atender mandatos del TRIFE sin que éste hubiera girado instrucciones al respecto. Recordemos que había personal clave implicado en todas las instancias de decisión y en todos los estados del país. Pero los descubrieron en la apertura de paquetes electorales en las bodegas. Y cuando hubo recuento las cifras no cuadraron en muchos casos por los errores, de ahí la gran cantidad de casillas y votos que anuló el TRIFE porque los delincuentes también se equivocaron propiciando con ello que los resultados fueran inverosímiles en un sinnúmero de casillas. Pero en buena parte de las casillas, la suma de votos válidos, nulos y boletas canceladas cuadró perfecto pero a favor de Calderón por la mínima diferencia.
28. En una variante más de este plan increíble por sus dimensiones, se abrió y sustituyó el sobre con los votos válidos contenidos en el paquete electoral, acto que se pudo realizar durante el trayecto de los cómplices funcionarios de casilla al Consejo Distrital porque quien lleva el paquete es el presidente de la casilla por sus propios medios, sin testigos ni controles.
29. También se abrieron los paquetes en las bodegas sustituyéndose el sobre completo que contenía los votos válidos por los clones con votación a favor de Calderón puesto que ya se sabía cuáles y cuántos folios fueron utilizados y los votos de cada uno, bajo el criterio de que la diferencia entre los dos punteros no superara el 3% a favor del panista. No habría manera de demostrar los cambios. Los números globales cuadraban y si había recuento ganarían sin ninguna duda.
30. La prioridad fue siempre ganar, a como diera lugar, la elección para Presidente de la República, las de diputados y senadores no les importaban.
Los conjurados jugaron con el librito y éste dice que “las elecciones cuyos cómputos no sean impugnados en tiempo y forma se considerarán válidas, definitivas e inatacables”.
Y casi no hubo escritos de protesta en las casillas. Nadie tendría los medios ni fondos para investigar hechos armados con tal detalle, y menos el tiempo para llegar a conclusiones antes de que el TRIFE declarara válida la elección e hiciera la declaración de presidente electo. Aún hoy es imposible. ¿Anotaste las placas? Los de la Coalición tampoco dispondrían del tiempo necesario para armar jurídicamente y con solidez técnica las impugnaciones, porque ni siquiera cubrieron el 100% de las casillas con un representante, dejaron solas 4 de cada 10 y sumaron más de 52 mil descuidos. Así que fundamentar de manera consistente las impugnaciones era imposible en el tiempo de cuatro días para su presentación al Tribunal. Los perpetradores jugaron con los postulados de la ley con relación a los tiempos definidos en la misma. Por eso los tremendos errores jurídicos en el sustento de las impugnaciones por parte de la Coalición, ahí no ganaron nada, no se podía ganar. Por ahí no es Andrés.
El tamaño de la “operación despeje” fue inmenso, articulado y de amplio espectro, y por lo tanto, sujeto a múltiples fallas en su operación. Y las hubo. Tan fue así que no se logró la meta de ganar por un 3% de diferencia que habían establecido, pero les alcanzó para llevarse la cereza del pastel por la mínima diferencia con la sorpresiva decisión del TRIFE. El Tribunal contribuyó con su parte, haciendo caer uno a uno, de manera fraccionada, desarticulada e inconexa, los argumentos esgrimidos por la Coalición, en vez de considerarlos como partes de un todo vinculado en contra de uno de los candidatos.
Cuando en el recuento de casillas autorizado por el TRIFE se detectaron errores que resultaban inexplicables, por ejemplo más votos que votantes registrados en la lista nominal con la leyenda que dice “votó” debajo de su nombre, la anulación fue obligada y automática, lo que implicó alrededor de 233 mil votos invalidados para ambos contendientes, curiosamente muy cercanos a la diferencia oficial entre el primero y segundo lugar, modificando la cuenta final en 0.017% a favor de AMLO. No le alcanzó. Hubo, seguramente, decenas o miles de casos en que los otros funcionarios de la casilla no fueron comprados ni convencidos y menos cooptados, como los representantes de los partidos quienes estuvieron atentos al proceso, muy vigilantes, y no permitieron distracciones que les facilitaran a los complotistas culminar el fraude y no lo pudieron hacer, o en todo caso, les fue imposible completar el ciclo de meter y sacar. Estos honorables ciudadanos metidos a funcionarios electorales, jamás se dieron cuenta de que estuvieron en medio de un muladar y salieron limpios. Por eso falló la meta.
Pero el TRIFE hizo lo que faltaba.
¿De qué hubiera servido el conteo voto por voto y casilla por casilla? De nada. ¿Cómo ganar así? ¿Quién, que no fuera el beneficiario del complot, ganaría así? Con el tiempo sabremos la verdad, alguien nos la contará a detalle. Sucederá cuando a algunos autores de la gran estafa, los asalte el remordimiento que suele atacar a los cruzados, o cuando se sientan estimulados por la celebridad, o mejor, cuando movidos por el dinero confiesen sus pecados. Sólo hay que tener paciencia para que aparezcan los testimonios, porque tienen ustedes que saber, pacientes dos lectores, que sí los hay. Ya saldrán los pestilentes cadáveres del closet. Paciencia, pero mientras ya nos vieron la cara.
Hay expertos en la UNAM que han estudiado los resultados de la elección presidencial, por arriba y por debajo y sostienen, al amparo de sesudas investigaciones, que incluso anulando todas las casillas que presentan errores de cualquier tipo, ganaría el panista, lo que demuestra la genialidad de la maniobra. De ahí la puntada ventajosa de Calderón para tratar de quedar bien ante la opinión pública al solicitarle al IFE que la documentación electoral se “preserve” hasta el máximo que la ley lo permita; al hacer esta petición, no tiene ningún temor de que los resultados cambien en su contra, porque todo el entramado del fraude que le dio el triunfo es prácticamente indetectable y solamente se revelarán los errores humanos naturales y aleatorios en un proceso de este tipo, los cuales serán muy parecidos a procesos electorales anteriores y se repartirán al azar entre los principales contendientes.
El TRIFE tuvo en sus manos la solución histórica y la dejó ir, limpiamente, jurídicamente, cual leguleyos de postín en una barandilla de rancho. No resolvieron el problema a fondo y lo dejaron vivo por años. Serán culpables de ello ante el juicio irremediable de la historia que ubica a cada uno en el lugar que le toca. Decidieron acabar, impunemente, con precisión quirúrgica y técnica jurídica discutible, más de 30 años de construcción de instituciones electorales que gozaban de la más alta confianza, credibilidad y eficacia en el ánimo de los mexicanos.
Es irresistible el deseo de compartir con ustedes, avispados lectores, una idea inquietante. Quienes hayan leído las 308 páginas del dictamen del TRIFE tendrán el convencimiento, más o menos claro por los argumentos utilizados, de la validez jurídica electoral del análisis fraccionado que contiene el Dictamen de los magistrados, para declarar que las ilegalidades y abusos cometidos flagrantemente por el presidente Fox y sus aliados, no fueron “determinantes” para el resultado. En mi hipótesis, si utilizamos los mismos hechos que tomaron en cuenta los magistrados pero articulados, vinculados y diseñados para dañar a un candidato, más algunas variaciones creativas por parte de los juzgadores dentro de los márgenes flexibles de la ley, como ya lo han hecho, era perfectamente posible declarar la anulación de la elección presidencial. Insisto, con base en los mismos hechos hubieran podido fallar en sentido contrario al veredicto emitido. La decisión habría tenido sustento y aceptación entre la gran mayoría de los mexicanos, hubiera sido un resultado natural, porque para todos fue evidente la actuación aviesa del ejecutivo federal, motivada por el pavor, y el odio que le profesa Fox a López Obrador, sin olvidar la ambición fanática por el botín de la República de sus aliados.
Un criterio tramposo y decisivo que utilizaron los magistrados para declarar la validez de la elección, consistió en analizar una a una las impugnaciones y argumentos y no de manera integrada, en el marco de un fino y evidente entramado cuyas acciones articuladas y sumadas evidenciaban con claridad la maquinación en contra de uno de los contendientes. Además de que no utilizaron una sola de las tesis de jurisprudencia que ellos mismos generaron a lo largo de diez años de fallos impecables. Los magistrados analizaron la elección presidencial como si fueran nuevos en el cargo, sin aplicar la experiencia generada. No quisieron ver la clara urdimbre de un plan ni su conspiración. Y mucho menos definieron castigos para quienes violaron la ley a pesar de sus incuestionables excesos. Todos los perpetradores gozarán de impunidad absoluta. Dice el maestro Raúl Carrancá y Rivas, constitucionalista de prosapia, “…esa sentencia fue injusta, arbitraria, inequitativa, negadora de la razón jurídica y del Derecho…”. Y agrega, “Yo estoy convencido por mi parte de que la elección del 2 de julio no correspondió a los principios constitucionales consagrados en la fracción III del artículo 41 de la Constitución, o sea, se violó la norma suprema…”. Yo también, como miles de mexicanos, tengo la certeza de que la intervención de los complotistas, con Fox a la cabeza, sí fue claramente determinante en el resultado de las elecciones.
Sin tomar en cuenta los tremendos errores cometidos, producto de la soberbia y la necedad de AMLO, sus caídas en la intención de voto son excesivas e inexplicables en su magnitud. Y eso es matemáticamente demostrable a partir de los datos siguientes: tómese un conjunto de encuestas y sus variaciones en las intenciones de voto, desde el inicio hasta el término de las mismas hacia el fin de las campañas; relacionémoslas con la propaganda sucia de medios en contra de AMLO durante la campaña y se descubrirá que existe una estrecha correlación, estadísticamente significativa, entre ambos factores y se podría definir, con un margen de confianza razonable, cuántos votos le costó a AMLO la campaña de desprestigio y la conjura autorizada por el presidente. Con este ejercicio estadístico quedaría demostrada la maquinación y hubiera sido razón suficiente para anular la elección presidencial, si hubieran querido hacerlo. Pero ya es tarde.
Conforme avanzaba la campaña indecente de Fox y sus corifeos, disminuían las intenciones de voto para AMLO. Las líneas de tendencia resultarán bastante claras para quien las quiera ver. Esta hipótesis hay que analizarla en el contexto complejo de las ramificaciones para llevar a cabo el gran fraude, habrá que tomar en cuenta que no fue una sola acción sino un conjunto de medidas diseñadas, vinculadas y ejecutadas a conciencia, bien hechas. Todas con éxito relativo en torno a un solo objetivo: ganar la Presidencia de la República de manera más o menos creíble.
En términos de opinión pública, el Congreso vale madre, los diputados han llevado a esa importantísima institución a su nivel más infame, ocupa el último lugar en credibilidad y confianza entre los mexicanos, más abajo que la policía y el Senado, hasta el mero fondo. Así que estas dos elecciones nunca le importaron a nadie. El objetivo era otro.
Lo que sí es imposible medir es el costo electoral que tuvieron las influyentes columnas de renombrados periodistas, historiadores y analistas. ¿Cuántos votos le quitarían a AMLO los artículos de Gilly o los de Krauze, de Cárdenas, de Hiriart, entre muchos otros.
Sostener, como lo hizo el TRIFE, en forma unánime, en el “Dictamen Relativo al Cómputo Final de la Elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Declaración de Validez de la Elección y de Presidente Electo”, que el complot, la campaña sucia y grotesca del presidente y del sector empresarial, entre otros, no fueron determinantes en los resultados electorales, equivale a aplicar la justicia con una venda muy negra en los ojos para no ver lo evidente, para no hacer valer lo que en su propio dictamen reconocieron con aspereza los magistrados. A pesar de conocer el cúmulo de irregularidades cometidas de manera concertada y precisa, perdieron la oportunidad de honrar su propia historia de aciertos ahora que ya se van. Que tragedia. Los integrantes del poder judicial nos quedaron a deber, una vez más, lo que desde hace décadas nos adeudan a los mexicanos: justicia, certeza jurídica y en consecuencia, la paz y la tranquilidad del país.
Ello a pesar de que los magistrados reconocieron en el Dictamen que “…esta Sala Superior no pasa por alto que las declaraciones analizadas del Presidente de la República Vicente Fox Quesada, se constituyeron en un riesgo para la validez de los comicios que se califican en esta determinación que, de no haberse debilitado su posible influencia con los diversos actos y circunstancias concurrentes examinados detenidamente, podrían haber representado un elemento mayor para considerarlas determinantes para el resultado final, de haber concurrido otras irregularidades de importancia que quedaran acreditadas”. Niegan lo que todos vimos día a día en los medios. Niegan los cientos de millones de pesos gastados abusiva y torpemente por el presidente para sostener su intriga en los medios con dinero público. Los magistrados lo atestiguaron también y simplemente replicaron, en el filo de la navaja, que las intromisiones no fueron determinantes para los resultados de la votación. Cientos de miles por todo el país que nunca estarán de acuerdo con ustedes.
Vencieron pero no convencieron.
Dudo que el TRIFE haya tomado la mejor decisión, es incierto que hayan hecho lo más conveniente para el país. Lo que mal empieza mal acaba. Sin embargo, un amplio sector de la población ha quedado satisfecho con la sentencia del TRIFE, básicamente porque nadie quiere conflictos ni problemas, todos queremos vivir en paz, con la esperanza de que, en el fondo, quien ganó, no resulte “tan peor”. Esta hipótesis se hizo evidente en los resultados de las elecciones de Tabasco celebradas el 15 de octubre, las primeras después de la decisión del TRIFE y posteriores a la incineración del capital político personal de AMLO en los altares sacrificiales del Paseo de la Reforma y del Zócalo.
Y en otros sectores, no menos importantes, hay más oscuridad y frustración que antes. Incluso rabia con su carga de violencia contenida, que se evidenciará cuando todas las puertas acaben de cerrarse.
Con el dictamen del TRIFE quedó zanjada la elección. Jurídicamente no hay más. Los poderes fácticos operarán con eficacia toda su inmensa y poderosa red para implantar la decisión tomada.
Por lo pronto los magistrados se van bien pagados, cobrarán su retiro del TRIFE sin gestos, con la frente en alto: se llevarán un promedio de 20 millones de pesos cada uno. Rompieron su cochinito y se repartirán lo que “ahorraron” en sus fideicomisos ilegales y secretos. Encima de que se zurraron en el país todavía les pagaremos hasta la risa con dinero público, como si el sueldo que se zampan mes a mes no fuera, sobradamente, más de lo que se merecen. Se embolsarán más dinero que el que gana el Presidente de la República. Vea usted, en el colmo del cinismo, hasta un magistrado muerto cobrará. Más lo que se acumule. El TRIFE está convertido, al igual que la Suprema Corte, en un engendro de millonarios sinvergüenzas. He dicho, y lo volveré a decir, que nadie puede ni debe ganar esos salarios; ningún mexicano que se desempeñe como servidor público merece ganar ese salario, haga lo que haga. Eso es un atraco.
¡Que tengan buen provecho!, les gritarán educadamente 60 millones de pobres que no tienen ni para comer.
¡Que impudicia de gente!
Ya ni le cuento lo que cobrarán en el IFE por los servicios prestados, también con dinero público, porque ya tengo diarrea del coraje. Pero sus premios ya se publicaron en la prensa y si usted quiere contagiarse del tremendo malestar que a muchos mexicanos nos invade al conocer estos datos, pues revise los periódicos. La lista de premios y facturas por cobrar será abundante e interminable y todos con cargo a la gorda talega del erario. Al final lo pagaremos usted y yo.
Así que… pierdes y te vas. Te atraco y te callas chachalaca.
Conservar el poder bien valía no dar el emblemático grito de independencia en el zócalo, o no rendir un informe, aunque fuera el último. Esos son cacahuates, los lingotes de oro ya los tenían a resguardo.
A AMLO le dejaron el salto al vacío, pletórico de ira, amargura, frustración y desengaño, acompañado por ahora, de cientos de miles de mexicanos inconformes; con su líder vagando en la incertidumbre y la soledad al quedarse a un pasito de la gloria pero sin nada en la buchaca, sin un pedacito siquiera del poder formal, institucional, afanosamente buscado.
Un tabasqueño me recuerda que hoy, ahora mismo, después de varios lustros todavía existen grupos en resistencia civil organizados por AMLO en el edén tropical. Para que le midan el agua…
En estas elecciones mexicanas diseñadas por la desconfianza, el que gana, gana todo, y el que pierde, pierde todo. Es una democracia de pirinola, sin salidas dignas y honorables para los contendientes. En la resaca, quedó también un líder atrapado por la incertidumbre y el riesgo, el desgaste y el caos, la trascendencia y el carisma, buscando, febrilmente, la mejor manera de sobrevivir tratando de encontrar siquiera una salida decorosa, un resquicio y un antídoto que parece haber descubierto. Ya no busca el triunfo, quiere trascender.
Un líder al que se le pueden ir encima todas las instituciones del estado con una orden de aprensión pendiente de ejecutar en la PGR por el delito de desacato, por si se ocupa.
En el balance electoral ya quedaron también los pobres sobre la mesa, no abajo ni al lado sino arriba, como parte fundamental de la agenda nacional y no es un logro despreciable.
A pesar del líder que todo lo avasalla, o tal vez gracias a él, ahí quedó también un triunfo histórico, memorable e incalculable para el PRD y su futuro. No ganó AMLO pero sí ganó el PRD. Y mucho, por donde se vea. Ganaron lo que sólo habían soñado en las oscuras y largas noches de persecución y olvido salinista.
Lo que le queda en el morral a este líder profesional, acusado de orate y trastornado, populista y vacío, lo apostará a sus últimas cartas, abrigando la vaga esperanza del jugador de albures de las ferias de pueblo al decir: “va mi resto” para ganar algo o perderlo todo para siempre. Fue y es una aventura histórica para él, sin puerto seguro para una retirada honrosa. Eso es imposible.
Será el todo por el todo.
López Obrador padecerá en vida el riesgo de que la historia lo defina como un líder trágico, cualidad fatídica asociada siempre a los grandes guías, o se desmoronará, a fuego lento, en el abismo pantanoso de la farsa, con su carga monumental de ridículo. Sobre todo si analizamos las afirmaciones de personajes relevantes como Slim diagnosticándole locura kafkiana a AMLO; de Vargas Llosa advirtiéndonos a los mexicanos “de la que se salvaron” al impedir el triunfo de López Obrador; o de Fuentes afirmando que ya es una payasada; y de Cárdenas al señalar que cometió un craso error, en relación a las acciones tomadas después de conocerse los resultados de la elección.
Esta fue, pacientes dos lectores, la única manera viable de realizar el gran fraude. Monumental y milimétrico, aunque parezca contradictorio o sin sentido.
De otra forma era imposible. Tuvo que ser diseñado y ejecutado más o menos como aquí se describe o sencillamente no intervenir y dejar en libertad a los mexicanos para que ejercieran el sagrado derecho republicano de acertar o equivocarse por seis años.
Y perder el poder.
¿Mito o realidad? Usted decídalo lector. Pero lo único que le pido es que no sea ingenuo. Lo que muchos mexicanos demandamos de los demás es la reflexión crítica de las personas respecto a la elección del 2 de julio. No es demasiado pedir.

31 agosto 2006

UNIVERSIDADES PATITO

Así se les llama a las instituciones dizque de educación superior y son universidades fundamentalmente privadas. Esta denominación genérica la reciben también todos aquellos negocios privados que han crecido como hongos para ofrecer una mercancía con la que, huecamente, prometen “carreras profesionales de excelencia”. Pero a la hora de los análisis rigurosos sobre las características de la formación que imparten no satisfacen, ni de panzazo, los requerimientos mínimos de calidad en la educación que venden. Muchas de estos negocios venden estatus, otras más, grados e ilusiones, pero no conocimientos. Juegan con la ingenuidad de padres y alumnos que suponen, sin mayor información, que las universidades en donde se paga, garantizan, por ese sólo hecho, una buena educación para sus hijos. El daño es siempre para los más pobres y para la clase media emergente en busca de ascenso social. En un reciente estudio de la UNAM, auspiciado por la Academia Mexicana de la Ciencia (AMC) y el Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU), al que llamaron “De la Privatización a la Mercantilización de la Educación Superior”, se realizó un análisis contundente y dramático conforme a diversas variables e indicadores, el cual destaca en una de sus conclusiones esenciales que estos negocios educativos “...dan cuenta de la existencia de un enorme fraude educativo en el país”.
En Baja California Sur disponemos solamente de una carrera profesional certificada que ofrece la UABCS de un total de 14 disponibles. Esta huerfanita, imparte formación profesional de acuerdo a estándares internacionales de calidad. Sí, incrédulo lector, es solamente una licenciatura. La certificación obtenida es para esa carrera solamente, no abarca a la universidad en su conjunto ni se incluye en esta validación a todas las carreras que se ofrecen.
No lo digo yo.
Quien lo afirma es el organismo denominado Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A. C. (COPAES), fundado el 24 de octubre de 2000, quien a juzgar por su página de Internet (http://www.copaes.org.mx/index.htm) “es la única instancia validada por la Secretaria de Educación Publica para conferir reconocimiento oficial a los organismos acreditadores de los programas académicos que se imparten en este nivel educativo en México”. Los organismos acreditadores a los que se refiere el COPAES y que cuentan con su reconocimiento para certificar carreras y estudios a nivel de licenciatura o equivalentes “están facultados para llevar a cabo los procesos de evaluación conducentes a la acreditación de programas de nivel de licenciatura y de técnico superior universitario o profesional asociado, en áreas definidas del conocimiento, en las instituciones publicas y privadas de todo el país”.
Según información pública de uno de estos organismos certificadores especializados denominado Asociación Nacional de Profesionales del Mar, A.C. (ANPROMAR), autorizado por el COPAES para cumplir con esta función desde el 9 de octubre de 2002, la Licenciatura en Biología Marina de la UABCS es la única carrera profesional certificada existente en todo el estado de Baja California Sur. En 30 años de existencia, nuestra universidad pública, ha logrado la certificación de una sola licenciatura, hecho insólito logrado casi a fines de la administración universitaria anterior. Y tendrá que pasar por el mismo proceso de legitimación, una vez que termine la vigencia otorgada que vence el 11 de marzo de 2010.
Como yo no puedo enviar a mis hijas a Finlandia o a Japón o ya de perdida a alguna universidad gringa, hoy mi única opción sería elegir a alguna de las universidades privadas de la pléyade existente en nuestro estado, o de plano recurrir a la universidad pública sin tener la certeza mínima de que, al final de sus desvelos, y después de cuatro o cinco años de gastos, esfuerzos, preocupaciones y tiempo, tendrían una aceptable y competitiva preparación profesional.
Cuando mis inteligentísimas y hermosas hijas iniciaron sus estudios no había ninguna carrera profesional certificada, es decir, no existía una sola institución local de enseñanza superior que cubriera los requisitos mínimos de calidad en la formación profesional de sus alumnos, ni pública ni privada. En ese tiempo apenas había algo que se parecía a una universidad. Y ni modo, aún dentro de sus grandes carencias es indiscutible que las universidades públicas son una razonable opción para quienes desean estudiar una carrera profesional, aunque tampoco están a salvo de ser timados. No hay garantía. Es claro que si no se han certificado 13 licenciaturas es porque no tienen la calidad requerida.
Un ejemplo destacable de universidad pública es el de la UNAM la cual, según The Times, de un estudio de 500 universidades en el mundo, se ubicó entre las mejores 100, más precisamente en el lugar numero 95.
Usted, perspicaz lector, dígame si las parvadas de universidades patito ayudarán en algo para superar este reto descomunal: “la primera vez la humanidad tardó mil 750 años en duplicar el volumen de sus conocimientos; la siguiente, le tomó 150 años duplicarlo, la subsiguiente 50. Hoy se duplica cada cinco años y se estima que en 2020 se duplicará cada 73 días”.
¿Quiere usted responsables de la proliferación de universidades patito que forman profesionales cua cua en nuestro estado maravilla? Pues vaya a la Secretaría de Educación Pública del estado y que le informen porqué se les otorgó el permiso para operar sin estar certificadas. Para crear y operar una universidad patito sólo se ocupa un puñado de dinero y un conjunto de vivales. Ah, y también contar con autoridades complacientes y dispuestas a todo.

01 agosto 2006

LAS PLAZAS ETERNAS

Son las que tienen los llamados “empleados de base”. Así se les conoce a los abnegados trabajadores que logran obtener, para siempre, la permanencia en un empleo en los municipios o en el gobierno del estado, a través de una de esas codiciadas plazas. Es una garantía perenne en la exacción de los fondos públicos. Quienes la consiguen, no la dejarán nunca, ni siquiera muertos y la pelearán hasta con las uñas. Una vez obtenida, esta plaza se transmuta en un patrimonio familiar, es como si de pronto tuvieran una casa que le pueden heredar a la familia, con la diferencia de que nunca se acaba. Sin testamento de por medio, los dueños formales de este bien lo pueden regalar como si fuera un carro, como si formara parte de su riqueza personal para el disfrute de ellos y su familia, por siempre y para siempre. Por los siglos de los siglos. Las plazas de base son indestructibles.
Tienen una especie de logro sindical que se formaliza, con todas las de la ley, en algo que el propio Mister Ripley llamaría “Condiciones Generales de Trabajo”, donde se les autoriza a heredar la plaza a su esposa, a sus hijos, a sus yernos, a sus nietos o a cualquier familiar cercano o lejano. Estos trabajadores poseen un bien de incalculable valor: la certeza jurídica de que nunca perderán sus derechos sobre la plaza que ostentan y que tampoco sus familiares quedarán en el abandono si el titular de la plaza muere, se jubila o incapacita. El feliz poseedor de la plaza simplemente decide a quién se la hereda, y lo puede hacer en vida o dejar en manos de la familia la decisión crucial de quién podrá beneficiarse con tan apetecida colocación.
Los dueños actuales de la plaza de base, hicieron, en su momento, hasta lo imposible para cambiar los bienes intangibles de sus buenas relaciones con los poderosos y la fuerza de su sindicato, por un bien tangible, contante y sonante, ambicionado por cualquiera. Y lo lograron. No están sujetos a recortes, ni a evaluaciones de su desempeño, no pierden su empleo por cambios de administración, no están obligados a elevar la productividad; de hecho, están a salvo de cualquier vendaval que ponga en riesgo su patrimonio laboral familiar. Las autoridades pueden correr a todos los empleados... menos a ellos o a ellas ¿porqué?, pues porque tienen “base”. Así que, filántropo lector, becaremos a la familia beneficiaria por varias generaciones. Aunque usted no lo crea.
Escucharemos todos los años a los basificados exigiendo más salario, más prestaciones, más bonos, más premios, útiles escolares, vacaciones, ropa y zapatos, nieve de chunique y prebendas al por mayor; siempre piden más de todo... y se los dan. Y jamás escuchará usted, pagano y optimista lector, que a cambio de los aumentos de salario y prestaciones recibidas, se comprometen a servir con mayor tesón y productividad o a aportar mayor eficacia en su desempeño, no, esos raros conceptos ni siquiera los mientan en sus chorizos interminables de peticiones a las autoridades. Reciben demasiado por lo que aportan.
Ninguno de los heredados comienza desde abajo, no ascienden mediante la cultura del esfuerzo y la productividad, no logran mejores puestos de acuerdo a sus capacidades o a la formación profesional y a la experiencia obtenida. Nada, el beneficiario simplemente asume su puesto regalado con el mismo sueldo y privilegios que tenía su familiar benefactor. No importa cuanto sea el ingreso y tampoco si gana más que otros empleados con mejores aptitudes.
Tampoco importa que el heredero carezca de un perfil idóneo para desempeñarse en el servicio público, o si dispone de formación profesional pertinente o alguna calificación que lo certifique para desempeñar el puesto del titular que se lo heredó. Parten del sencillo razonamiento de que el dueño real les heredó la plaza, no el Ayuntamiento, su patrón, ese ni cuenta. Y si hubiera algún problema, ahí estará al sindicato para defender el sagrado derecho patrimonial en que se han convertido las plazas laborales en el municipio y en el estado. Por eso en cada administración las nóminas engordan hasta la obesidad más delirante, porque se tienen que contratar empleados de confianza, prescindibles, que tengan los perfiles necesarios para los trabajos. Y como no se puede despedir a los de base... pues sobran cientos en un lugar y faltan decenas en otros. Sin exagerar, es la neta.
Tampoco importa mucho que el beneficiario de la herencia familiar nunca en su vida haya trabajado, y por lo tanto, no disponga de ninguna calificación laboral. Eso será lo de menos, “sobran” los lugares en los que se pueden colocar. Así vemos trabajadores que no saben ni trapear un piso, ni hacer una carta, pero refunfuñan cada vez que se les pide ser productivos y trabajar con un mínimo de calidad. Ellos no están para eso. Al fin que nadie los podrá despedir nunca por exceso de personal o por incompetentes. Es más, este calificativo no se les puede aplicar a los empleados de base, ellos no son competentes ni incompetentes, simplemente están ahí, abultando cada año, esa masa amorfa de los llamados empleados de base, de los cuales, sólo una minúscula parte trabaja de a deveras y es eficaz.
¿Cuándo llegamos a este enredo que nadie puede ni quiere resolver?
Porque al final del día, usted, heredero lector, y yo, y miles más, costeamos su salario con los impuestos que nos quitan, y lo que es peor, se los pagaremos durante toda su existencia, generaciones enteras, primero al titular de la plaza y después, al miembro de la familia que se saque el premio de una plaza de base.
Es “su” municipio, “su” inamovible e indestructible fuente de ingresos, pero no porque ahí se ocupen sino porque simplemente les pertenece. Son los propietarios del Ayuntamiento. Ni más ni menos. Olvídese usted del Cabildo, del Presidente Municipal, ellos van de paso, y rápido, los dueños reales y permanentes del municipio son los empleados de base.
Es la visión patrimonialista del estado, que se concreta en su propia entraña. Es un “logro” laboral inconmensurable de los compañeros trabajadores.
¿Usted lector puede entender qué está pasando? ¿O qué pasó? ¿O quién fue?
Yo, confieso que no lo entiendo.

TRUMP QUIERE QUE SÍ SE PRODUZCAN DROGAS… PERO EN EU

Es de sobra conocido el hecho de que uno de los postulados que llevaron a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, consistió en ...