Hay varios antídotos, según la intensidad y frecuencia de la tortura. Uno sería aplicar la ley, así sin más; casi imposible. Otro método nos lo dio recientemente El Sudcaliforniano en la nota roja, donde se reportó que una persona de 56 años, desquiciado por el ruido, tundió a su vecino por escandaloso ya que tenía, por enésima ocasión, “su” música a todo volumen para amenizar sus continuas borracheras. El vecino enfadado, harto, desesperado, se metió a la casa del ruidoso y al grito de “Ya me tienes harto con tantos gritos y música a todo volumen...”. ¡Zas!, le abrió la cabeza a golpes con la ayuda de un ladrillo. Seguramente habrá otras formas porque este caso es como aquel reportero que sostenía “para que discutir algo que puedes arreglar a madrazos”. Es seguro que el vecino molesto por el ruido, se dirigió en muchas ocasiones al escandaloso para que le bajara el volumen a su fiesta particular a la que se le forzaba a asistir.
¿Sabe usted que dice el Plan Municipal de Desarrollo 2005-2008 en el apartado de Política Ambiental? Pues que pretenden “Mejorar la atención y el seguimiento a denuncias ciudadanas por emisión de elementos contaminantes en agua, aire, ruido, suelo”. Y en el apartado de este mismo documento, pero en materia de salud pública, se comprometen a “Eficientar la atención a las denuncias ciudadanas en materia de contaminación ambiental por ruido, emisión de partículas o gases contaminantes y depósitos de residuos sólidos”. Juro que así dice.
¿Sabe usted que dice al respecto el Bando de Policía y Buen Gobierno del municipio de La Paz? Pues que el ruido está absolutamente prohibido. Por todos lados. Así nomás. ¿Y... ? Usted debe saber, avecindado lector, que existe un papelucho que lleva ese título, así se llama, aunque pocos ciudadanos conocen de su existencia y pocas autoridades lo conozcan y apliquen. De verdad no estoy inventando su existencia, y para demostrárselo, incrédulo lector, citaré algunas partes que contienen disposiciones muertas y enterradas sobre el tema del ruido.
Aclaro que lo copio de la página de Internet del Ayuntamiento, tal cual, porque en realidad parece que lo redactó algún iletrado que pasaba en ese momento por el Cabildo de la época, lo cual quiere decir, que está escrito con las patas. Sin exagerar, de verdad así está concebido y les pido a los celosos correctores de casa que no le metan la mano a nada de lo que sigue. Las citas no se corrigen, son citas.
Y yo no fui.
Pero ese no es el punto. Vamos al contenido.
El Capítulo VIII, que se refiere al tema “Del orden público” en su Artículo 34 nos dice, entre otros incisos, que son contravenciones del orden público: “I. Causar escándalo en la vía o lugares públicos... VII. Operar aparatos amplificadores de sonido en lugares públicos, establecimientos comerciales o vehículos, emitiéndolo hacia la vía pública, sin el permiso correspondiente o contraviniendo este (Obsérvese el grado de discrecionalidad a cargo de la autoridad.) VIII. Turbar la tranquilidad social con ruidos, gritos, aparatos mecánicos, magna voces u otros semejantes... XIV. Organizar o formar parte de grupos o pandillas en la vía pública que causen molestias a las personas que por ellas transitan, o a las familias que habitan cerca del lugar en que se reúnan dichos grupos, así como a cualquier tipo de vehículo...”.
Y perdóneme usted la tortura cívica, sosegado lector, pero le tengo que transcribir todo el Artículo 35 de este fantasmagórico y olvidado monumento que tenemos para el “Buen Gobierno” de los paceños, a ver si de chiripa lo lee alguna autoridad municipal competente y se apiada de nosotros aplicándolo.
“ARTICULO 35.- Queda prohibida la emisión de ruido, cuyo nivel máximo dea de 112 decibeles, durante un lapso superior a 15 segundos, o de nivel que exceda a los 140 decibeles, con duración superior a un segundo. (Si alguien logra entender esto ultimo por favor que me lo explique).
Para efectos de este capítulo, los volúmenes de sonido de fuentes fijas autorizados en el Municipio de La Paz, son los siguientes:
a) De las seis a las veintidos horas: 68 decibeles.
b) De las veintidos horas a las seis horas del dia siguiente: 55 decibeles.
El ruido producido por instrumentos, animales, personas o cualquier cosa, de manera que moleste a los habitantes transéuntes y vecinos, deberá ser evitado.
Los particulares que tengan instalaciones fábriles en las zonas urbanas, deberán prevenir la producción de ruidos, de manera que no molesten a los vecinos.
Para que en la vía pública y durante el día pueda hacerse uso de instrumentos musicales y aparatos mecanicos o eléctricos que produzcan sonido, se requiere de licencia que deberá expedir el Presidente Municipal. Las sinfonolas en establecimientos comerciales, sujetos a la licencia que expida la Presidencia Municipal, queda estrictamente prohibido que los funcionen a mayor volúmen del límite autorizado, y con molestia a los vecinos del lugar en donde se encuentren instalados.
Los aparatos amplificadores de sonido y otros dispositivos similares que produzcan ruido en la vía publica o en el medio ambiente de la comunidad, solo podran ser usados en caso de servicio de beneficio colectivo, no comercial y requerirán de permiso, siempre y cuando no exceda un nivel de 75 decibeles.
Los circos, ferias y juegos mecánicos que se instalen en la cercanía de centros hospitalarios, guarderías, escuelas, asilos, lugares de descanso y otros sitios donde el ruido entorpezca cualquier actividad, se deberán ajustar a un nivel máximo permisible de emisión de ruido de 55 decibeles. Este nivel se medira en forma contínua o semicontínua en las colindancias del predio afectado durante un lapso menor de 15 minutos, conforme a las normas correspondientes”. Termina la larga cita. ¿Y...?
Hay párrafos “técnicos” de risa loca pero les juro, ruidosos dos lectores, que así está escrito. Insisto, la cita fue textual.
Por último, y para que normen su criterio, sólo les recuerdo que una licuadora emite entre 65 y 70 decibeles, depende del modelo, según lo comentamos en la columna que sobre el mismo tema se publicó el 19/04/2005 en este mismo espacio.
Sé que estos son los retos que les gustan a Víctor Castro y a algunos regidores, así que ahí les mando una recta. El mamotreto actual para el “Buen Gobierno” está de pechito como para que metan un golazo diseñando un moderno Código de convivencia vecinal o ciudadano con la participación de todos y con dientes suficientes como para que se cumpla cabalmente.
Una más, sería muy fácil darle a conocer a toda la población los contenidos y artículos más importantes de los principales ordenamientos cívicos que facilitan la convivencia vecinal en el municipio, como el caso de este Bando (aún como está, mientras se cambia) y otros reglamentos. Sería suficiente armar un sencillo programa de medios (prensa, radio y televisión) para dar a conocer diariamente uno o dos de los principales artículos y sus sanciones así tendríamos un poco más de la educación cívica que nos falta.
¿Qué se requiere? Simplemente voluntad y ganas. No más.
¿Qué el costo sería alto? De ninguna manera, sería una bicoca pero de muy alto impacto social.
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
04 junio 2006
19 mayo 2006
LOS ABOMINABLES RUIDOSOS
Esta es la columna original. En el periódico se publicó una versión ligth parecida.
Si hay algo que me desquicia en este recochino mundo es el ruido. No lo soporto. Y tolero menos a esos patanes quienes a pesar de pedirles de buena manera que le bajen a su sinfonola móvil o fija no lo hacen y asumen con cara de sorpresa que el enfermo soy yo.
No soy un experto, pero conozco algo de música, de todo tipo, y cuando tengo oportunidad la disfruto, pero cuando alguno de estos energúmenos escandalosos pretende “invitarme” de manera forzosa y soez a que escuche lo que él parece gozar tanto, lo resisto menos. ¿Qué mueve a éstos zánganos mal educados a contaminarnos a todos los demás con las muestras de sus refinados gustos musicales? Muy suyos, es cierto y ni lo discuto. Yo no puedo impedirle a nadie que escuche lo que le plazca, a que se alboroce con el género musical objeto de su pasión desenfrenada, es su derecho y lo respeto. Pero lo que sí me enerva, es la agresión, la falta de cortesía y civilidad para la convivencia de quienes piensan que todos tenemos la obligación de soportar el martirizador ruido que producen en sus casas, en sus comercios, en la calle, en sus carros, en los estadios o en los antros al aire libre.
¿Qué tendrán en la cabeza estas personas? ¿Chuniques? ¿Frijoles negros? ¿Nada? ¿O tal vez padecen algún tipo de sordera y yo los estoy increpando injustamente? Bueno, si no lo están poco les faltará, seguramente. El caso es que ensordecen a cualquiera con o sin permiso. ¿Y...?
Poseer un potente sistema de sonido no le da derecho a nadie para forzar a otros a escuchar esos berridos infernales. ¿Que porque le gusta mucho su ruidazo nos “invita”? No gracias. Alguien tendría que indicarle a esos patanes que disfruten solos de sus placenteros aullidos pero sin ofender a nadie ni obligar a los que no quieran escuchar, y mucho menos, sin permiso u opinión de las hostigadas víctimas. Y entonces sí, que les aproveche.
Otra. ¿Quién les garantiza impunidad a esos perturbados, absolutos retrasados mentales, quienes manejan carros con altavoces “anunciando” toda clase de eventos, chucherías, anuncios y noticias por todas las calles de la ciudad, a todo volumen, pasando varias veces por nuestras casas desde las seis de la mañana? ¿Quién los autoriza a comportarse como unos barbajanes? ¿Con qué derecho estos orangutanes insolentes arremeten para fastidiar con sus chirridos indescifrables a quien ya está despierto y a quienes aún se encuentran descansando? Y no le importa que sea sábado o domingo o lunes ¿Pensarán estos obtusos descerebrados que va a vender más mientras más ruidos emitan? Y así, aparece el que avisa la llegada del circo, el que vocea las tortas o anuncia restaurantes, el que vende periódicos y todo aquel que decide, por sus pistolas, notificarnos las bondades de sus productos y servicios, de viva voz, agrediéndo con sus aullidos a los indefensos vecinos. ¿Y...?
Como éstos tarados hay varios por toda la ciudad. Sin freno ni autoridad que los detenga.
Simplemente cualquier bobo irracional saca sus potentes bocinas, impunemente, y comienza a jodernos a todos con su ruido abarcando tres o cuatro calles a la redonda.
A veces, incrédulo ante tanta malignidad, me detengo en el lugar estridente para ver la cara del pelafustán alborotador tratando de investigar en silencio porqué lo hace. Lo primero que veo es que el desquiciado está feliz con su gran desmadre, hasta se ríe, ni siquiera logra percibir o entender que su escándalo provoca una gran molestia a todas las personas que tienen la desgracia de escuchar, por la fuerza, sus anuncios idiotas al pasar o circular cerca del lugar donde estaciona sus bocinas. Los simples como éstos, “piensan” que se trata de hacer ruido “para vender más”. Y no sé quién les introdujo, en ese balón de fútbol que tienen por cabeza, que mientras más ruido hagan es mejor, porque así van a vender mucho más. Es insultante la torpeza que exhiben.
Convoco a mis dos lectores a que no compren ni consuman nada en lugares ruidosos, a ver si así entienden el tamaño de su perturbado y antisocial comportamiento.
Otra. A un lado de mi casa, en una construcción en marcha, trabajan dos o tres trastornados que nos quieren contagiar a todos los vecinos de su gran “alegría de vivir” y se la pasan emitiendo alaridos emballenados todo el maldito día, excitados por el tipo de música que se estila en estos oficios, y como llevan más de un año construyendo pues ya se imaginará usted. La verdad, es que ya me tienen hasta la madre.
En honor a la verdad, he de reconocer que cuando el escándalo rebasó ciertos límites y nuestra desesperación rayaba en la locura, decidimos llamar al 060, y asómbrese lector, ¡sí fueron! Tardaron, es cierto, pero sí asistieron a atender la queja, y para mi mayor sorpresa, porque nadie se los pidió, sostuvieron una vigilancia discreta y efectiva ¡durante varios días! Les aclaro, atónitos lectores, que el primer extrañado con este cambio de actitud en la policía fui yo.
Los resultados de estas visitas disuasivas fueron eficaces, porque bajaron mucho las muestras de su mexicana alegría aunque no desaparecieron por completo. Y es natural que así sea, por varias razones, aunque les aseguro que si hubieran levantado una infracción por tal comportamiento el problema hubiera terminado de inmediato y tal vez para siempre. Recordemos la teoría de “las ventanas rotas” de Giuliani y Brattons que comenté con amplitud el 2/6/2005 en este mismo espacio.
La ansiada cultura de la legalidad y el respeto al otro como un valor esencial de la convivencia aún se encuentran muy pero muy lejos.
Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que en la añeja historia del municipio no existe una sola multa levantada por la autoridad con motivo de la emisión abusiva de ruido.
Y como dijo Don Teofilito... Pero si existiera, me como una copia de la boleta.
Si hay algo que me desquicia en este recochino mundo es el ruido. No lo soporto. Y tolero menos a esos patanes quienes a pesar de pedirles de buena manera que le bajen a su sinfonola móvil o fija no lo hacen y asumen con cara de sorpresa que el enfermo soy yo.
No soy un experto, pero conozco algo de música, de todo tipo, y cuando tengo oportunidad la disfruto, pero cuando alguno de estos energúmenos escandalosos pretende “invitarme” de manera forzosa y soez a que escuche lo que él parece gozar tanto, lo resisto menos. ¿Qué mueve a éstos zánganos mal educados a contaminarnos a todos los demás con las muestras de sus refinados gustos musicales? Muy suyos, es cierto y ni lo discuto. Yo no puedo impedirle a nadie que escuche lo que le plazca, a que se alboroce con el género musical objeto de su pasión desenfrenada, es su derecho y lo respeto. Pero lo que sí me enerva, es la agresión, la falta de cortesía y civilidad para la convivencia de quienes piensan que todos tenemos la obligación de soportar el martirizador ruido que producen en sus casas, en sus comercios, en la calle, en sus carros, en los estadios o en los antros al aire libre.
¿Qué tendrán en la cabeza estas personas? ¿Chuniques? ¿Frijoles negros? ¿Nada? ¿O tal vez padecen algún tipo de sordera y yo los estoy increpando injustamente? Bueno, si no lo están poco les faltará, seguramente. El caso es que ensordecen a cualquiera con o sin permiso. ¿Y...?
Poseer un potente sistema de sonido no le da derecho a nadie para forzar a otros a escuchar esos berridos infernales. ¿Que porque le gusta mucho su ruidazo nos “invita”? No gracias. Alguien tendría que indicarle a esos patanes que disfruten solos de sus placenteros aullidos pero sin ofender a nadie ni obligar a los que no quieran escuchar, y mucho menos, sin permiso u opinión de las hostigadas víctimas. Y entonces sí, que les aproveche.
Otra. ¿Quién les garantiza impunidad a esos perturbados, absolutos retrasados mentales, quienes manejan carros con altavoces “anunciando” toda clase de eventos, chucherías, anuncios y noticias por todas las calles de la ciudad, a todo volumen, pasando varias veces por nuestras casas desde las seis de la mañana? ¿Quién los autoriza a comportarse como unos barbajanes? ¿Con qué derecho estos orangutanes insolentes arremeten para fastidiar con sus chirridos indescifrables a quien ya está despierto y a quienes aún se encuentran descansando? Y no le importa que sea sábado o domingo o lunes ¿Pensarán estos obtusos descerebrados que va a vender más mientras más ruidos emitan? Y así, aparece el que avisa la llegada del circo, el que vocea las tortas o anuncia restaurantes, el que vende periódicos y todo aquel que decide, por sus pistolas, notificarnos las bondades de sus productos y servicios, de viva voz, agrediéndo con sus aullidos a los indefensos vecinos. ¿Y...?
Como éstos tarados hay varios por toda la ciudad. Sin freno ni autoridad que los detenga.
Simplemente cualquier bobo irracional saca sus potentes bocinas, impunemente, y comienza a jodernos a todos con su ruido abarcando tres o cuatro calles a la redonda.
A veces, incrédulo ante tanta malignidad, me detengo en el lugar estridente para ver la cara del pelafustán alborotador tratando de investigar en silencio porqué lo hace. Lo primero que veo es que el desquiciado está feliz con su gran desmadre, hasta se ríe, ni siquiera logra percibir o entender que su escándalo provoca una gran molestia a todas las personas que tienen la desgracia de escuchar, por la fuerza, sus anuncios idiotas al pasar o circular cerca del lugar donde estaciona sus bocinas. Los simples como éstos, “piensan” que se trata de hacer ruido “para vender más”. Y no sé quién les introdujo, en ese balón de fútbol que tienen por cabeza, que mientras más ruido hagan es mejor, porque así van a vender mucho más. Es insultante la torpeza que exhiben.
Convoco a mis dos lectores a que no compren ni consuman nada en lugares ruidosos, a ver si así entienden el tamaño de su perturbado y antisocial comportamiento.
Otra. A un lado de mi casa, en una construcción en marcha, trabajan dos o tres trastornados que nos quieren contagiar a todos los vecinos de su gran “alegría de vivir” y se la pasan emitiendo alaridos emballenados todo el maldito día, excitados por el tipo de música que se estila en estos oficios, y como llevan más de un año construyendo pues ya se imaginará usted. La verdad, es que ya me tienen hasta la madre.
En honor a la verdad, he de reconocer que cuando el escándalo rebasó ciertos límites y nuestra desesperación rayaba en la locura, decidimos llamar al 060, y asómbrese lector, ¡sí fueron! Tardaron, es cierto, pero sí asistieron a atender la queja, y para mi mayor sorpresa, porque nadie se los pidió, sostuvieron una vigilancia discreta y efectiva ¡durante varios días! Les aclaro, atónitos lectores, que el primer extrañado con este cambio de actitud en la policía fui yo.
Los resultados de estas visitas disuasivas fueron eficaces, porque bajaron mucho las muestras de su mexicana alegría aunque no desaparecieron por completo. Y es natural que así sea, por varias razones, aunque les aseguro que si hubieran levantado una infracción por tal comportamiento el problema hubiera terminado de inmediato y tal vez para siempre. Recordemos la teoría de “las ventanas rotas” de Giuliani y Brattons que comenté con amplitud el 2/6/2005 en este mismo espacio.
La ansiada cultura de la legalidad y el respeto al otro como un valor esencial de la convivencia aún se encuentran muy pero muy lejos.
Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que en la añeja historia del municipio no existe una sola multa levantada por la autoridad con motivo de la emisión abusiva de ruido.
Y como dijo Don Teofilito... Pero si existiera, me como una copia de la boleta.
21 abril 2006
LA TRAGEDIA DE LAS PENSIONES
Los problemas que más atraen la atención en el mundo y que mantienen alertas universales de diferentes colores son unos cuantos. En realidad no son muchos: el petróleo, la gripe aviar y... las pensiones.
En México los problemas que atañen a la mayoría también son unos cuantos bien identificados: la pobreza del 60% de la población nacional, la inseguridad, el empleo, el narcotráfico, la incertidumbre y riesgos inherentes a la elección en el 2006 y... las pensiones. Hay información abrumadora que así lo demuestra.
Del total de mexicanos en edad de recibir una pensión, ya no digamos razonable o digna sino para vivir en una medianía juarista, el 75% de los adultos mayores están excluidos. Solo uno de cada cuatro personas mayores tiene garantizada una pensión. En México existen alrededor de 8.2 millones de personas adultas mayores según el Instituto Nacional para la Atención a las Personas Adultas Mayores (INAPAM), de los cuales, un poco más de seis millones no tienen una pensión para vivir. La explicación del porqué es muy simple, no cotizaron durante su vida a ningún sistema institucional o privado de pensiones para poder recibir este beneficio. Así de simple. A esta desventura súmele usted la imprevisión cobarde de autoridades y Congreso y se revelará el tamaño de la tragedia nacional.
Todas estas personas mayores viven en una gran penuria por la falta de ingresos a pesar de que trabajaron toda su vida para vivir su vejez con cierta dignidad y hoy son unos viejos miserables que viven de la caridad de los parientes, o pública, o continúan con algún trabajo de mierda porque de otra manera no comerán ese día. Es muy difícil hacerle entender esta precaria y penosísima situación a quien no la vive ni la conoce de cerca.
Los diversos sistemas de pensiones se encuentran en crisis en la mayoría de los países del mundo y entre ellos de manera destacada, México. Según cifras disponibles del Banco Mundial no hay un solo país que haya resuelto a cabalidad este complejo asunto y cada vez serán mayor la cantidad de adultos mayores en desventaja. La Unión Europea subsidia su sistema de pensiones con un monto equivalente al 45% del PIB y espera en el año 2050 que por cada cien trabajadores 75 sean adultos mayores con derecho a una pensión. En China la política restrictiva de crecimiento de su población los llevará a un problema definido como 1-2-4, lo que significa que cada hijo deberá mantener en el futuro a dos padres y cuatro abuelos, y por ahora, su pujante economía le permite atender con alguna eficacia el problema pero con los focos rojos encendidos.
Vea usted, enterado lector, algunas de las instituciones con problemas graves para financiar sus pensiones en México: el ISSSTE, fuerzas armadas, Petróleos Mexicanos, CFE, Luz y Fuerza del Centro, todos los estados, todos los municipios, la banca de desarrollo y las universidades públicas, sin contar aquellos casos en los cuales los posibles beneficiarios de algún sistema de pensiones no contribuyeron de manera suficiente para recibir una pensión al final de su vida laboral, es decir, se quedan a medias porque sus años y montos de cotización no les alcanza para obtener una pensión mínima.
Según la fuente que se consulte, la deuda o déficit de las pensiones en México para los que ahora tienen derechos reales para recibir una pensión, alcanza cifras estratosféricas si las relacionamos con el Producto Interno Bruto de México, es decir, con el valor total de todos los bienes y servicios que producimos los mexicanos en un año. Hace solamente unos meses, la Secretaría de Hacienda proporcionó un dato al respecto y nos dijo que este déficit equivale al 116% del PIB. Digámoslo de otra forma, para resolver hoy el problema de las pensiones en México sería necesario poner sobre la mesa el valor de todo el PIB más un 16% adicional para resolver el problema actual. Esto significa poner en la mesa 9.2 billones de pesos, calculado con datos del valor del PIB de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para 2005. Sin embargo, otros analistas insisten y demuestran que esa estimación de la dependencia federal está por debajo de la realidad y estiman que el déficit de los sistemas de pensiones en México puede alcanzar un valor cercano al 174% del PIB, lo que nos da la pasmosa cantidad de 13.8 billones de pesos. Y esto es aparte de la deuda interna y externa, la contingente, o escondida como le llaman algunos, cuyas cifras aturden a cualquiera y por eso, atónito lector, no se las doy a conocer en esta entrega.
No es mi afán asustarlo pero debo recordarle, matemático lector, que un billón es igual a un millón de millones, es decir, se escribe con un uno acompañado de doce ceros. Y para este caso en la estimación más alta del déficit pensionario no es solamente un uno sino un 13 seguido de doce ceros.
Es una locura de dinero.
¿Porqué llegamos a este aterrador problema? Bueno, la respuesta es muy simple: nadie lo ha querido resolver y aquellos que lo han intentado no obtuvieron ningún resultado. Es tan grande y complejo el problema de las pensiones que se requiere de la participación de todos los actores políticos y económicos del país para acordar una propuesta viable, lo cual significa que a todos nos costará, y por eso no ha sido posible.
El caso es que nadie le quiere entrar al toro. Cuando hay una propuesta de las autoridades o del Congreso o de alguna institución interesada porque está a punto de quebrar, los trabajadores no están de acuerdo y viceversa. Finalmente se resuelve la dificultad aplicando un criterio miope, de corto plazo, a partir de subsidios obtenidos del presupuesto que continuarán creciendo entre un 8% y un 12% anual mientras no se resuelva a fondo. Inclusive, en países como Chile de donde copiamos el modelo actual del sistema de pensiones mediante cuentas individuales, les cuesta alrededor del 5% del PIB, según nos cuenta Ramón Cota Meza en su columna de El Universal. Con el agravante de que la pensión para la mayoría de los trabajadores chilenos alcanza apenas el 70% de su salario, y muchos otros, no logran siquiera pensionarse. La pensión mínima en Chile es de 100 dólares porque todos los pronósticos de rendimiento en el sistema fallaron y con esa cantidad no se vive ni aquí ni allá. El mismo columnista nos informa que el sistema de pensiones chileno ya se encuentra en crisis y están encaminando sus pasos hacia otro nuevo que no es precisamente el de las cuentas individuales porque en estas se pierde por la vía de las voraces comisiones entre el 25 y el 30% de las aportaciones.
En México todos quieren poner lo menos posible o... nada, y que la peliaguda cuestión se resuelva casi por obra y gracia de la Guadalupana o del espíritu santo. Y nadie quiere pagar el costo político y monetario que implicará una solución viable y definitiva de las pensiones.
Así no se puede.
Muchos otros adultos mayores se encuentran en otro verdadero infierno por la falta de un marco jurídico adecuado y olvidados por todos. Son aquellas personas que han cotizado tanto al IMSS como al ISSSTE pero que no pueden recibir una pensión porque, en el colmo del absurdo, ambos sistemas son incompatibles y simplemente no se pueden juntar los años de trabajo. Son miles los afectados y son adultos mayores que llegan a sumar más de 35 años de trabajo. Si uno de estos adultos mayores decide pensionarse con base en las cotizaciones del ISSSTE resulta que le darán una bicoca que no le alcanzara ni para comprarse calzones, y en consecuencia, es casi obligatorio que continúe trabajando para obtener ingresos adicionales, si es que encuentra algún acomodo, lo cual es imposible porque es un adulto mayor.
Es una realidad miserable y tramposa para la mayoría de los adultos mayores que se encuentran en esta encrucijada. Mientras, los políticos, los sindicatos, el Congreso y las autoridades discuten estupideces como chachalacas y se refugian en su cobardía para no atender el drama de miles de personas mayores.
¿Ha escuchado usted a alguno de los candidatos qué hacer y cómo atacar este problema con seriedad? Yo tampoco. Hablo de un Sistema que resuelva el acertijo, no de dádivas a los adultos mayores, o de limosnas según sea el caso.
¿Cómo es posible que les hayamos dado a unos cuantos banqueros más de cien mil millones de dólares para resolverles su crisis y no atendamos un problema mayor y más trascendente?
Si ya los chilenos, que son los creadores del modelo, están intentando innovar corrigiendo el rumbo para diseñar un mejor sistema de pensiones y solucionar de otra manera menos onerosa el rompecabezas ¿porqué en México las únicas soluciones a la vista insisten en un camino que ya demostró su ineficacia para los trabajadores en el país que lo creó? La única ventaja del actual sistema de pensiones con sus cuentas individuales es para los insaciables banqueros, de la misma manera que lo es en Chile.
Lo que los chilenos están planteando nos lo dice Andrés Velasco, asesor económico de Michelle Bachelet (The New York Times, 10/01/06) citado por Ramón Cota: "Es una gran reforma, no unos cuantos parches. Mientras el resto del mundo sigue enamorado del modelo chileno original, nosotros nos estamos moviendo sin guía hacia un modelo Chile II. Tenemos que crearlo de la nada."
¿Hacia dónde van, o mejor dicho hacia dónde iremos?
¿Por qué seguimos aferrados al sistema de cuentas individuales?
Muy probablemente los chilenos se dirigen hacia un Sistema Universal de Pensiones que es también lo que necesitamos diseñar en México. A este Sistema deberán de cotizar todos los trabajadores sin importar en donde trabajen. Debemos de crear en México un Sistema Nacional en donde todos quepan, más justo y parejo, diseñado con inteligencia y talento, y con la participación de todos los actores porque, salvo los fallidos, todos seremos viejos un día. El Sistema deberá ser administrado sin afanes de lucro, con la autonomía necesaria y sin pagar las altísimas comisiones que hoy nos desangran. No hacerlo con la prontitud que se requiere será un crimen contra los trabajadores que ya dejaron su vida en los empleos y en el desarrollo del país.
Lo que debemos tener claro es que remediar el problema de las pensiones tendrá un costo para todos, incluyendo por supuesto a los trabajadores.
Así que los congresistas, el gobierno federal, sindicatos y autoridades tienen ante sí un reto descomunal.
Pero lo que no veo por ningún lado, son tamaños suficientes en los responsables obligados a zanjar el problema. Vamos, no veo inteligencia e ingenio, ni compromiso real siquiera para sostener una discusión informada, razonada y con argumentos sobre el tema con el afán de decidir y resolverlo.
Cada uno se encuentra montado en su macho. Queremos seguir por un puente que ya se derrumbó.
Por lo pronto, yo votaré por aquél candidato que se comprometa, públicamente, no sólo a atender el asunto, sino por quien nos diga cómo va a resolver la bomba de las pensiones.
¿Y usted, joven o viejo lector, quiere un buen Sistema Nacional de Pensiones o una limosna?
Ya regresaremos al tema más adelante.
En México los problemas que atañen a la mayoría también son unos cuantos bien identificados: la pobreza del 60% de la población nacional, la inseguridad, el empleo, el narcotráfico, la incertidumbre y riesgos inherentes a la elección en el 2006 y... las pensiones. Hay información abrumadora que así lo demuestra.
Del total de mexicanos en edad de recibir una pensión, ya no digamos razonable o digna sino para vivir en una medianía juarista, el 75% de los adultos mayores están excluidos. Solo uno de cada cuatro personas mayores tiene garantizada una pensión. En México existen alrededor de 8.2 millones de personas adultas mayores según el Instituto Nacional para la Atención a las Personas Adultas Mayores (INAPAM), de los cuales, un poco más de seis millones no tienen una pensión para vivir. La explicación del porqué es muy simple, no cotizaron durante su vida a ningún sistema institucional o privado de pensiones para poder recibir este beneficio. Así de simple. A esta desventura súmele usted la imprevisión cobarde de autoridades y Congreso y se revelará el tamaño de la tragedia nacional.
Todas estas personas mayores viven en una gran penuria por la falta de ingresos a pesar de que trabajaron toda su vida para vivir su vejez con cierta dignidad y hoy son unos viejos miserables que viven de la caridad de los parientes, o pública, o continúan con algún trabajo de mierda porque de otra manera no comerán ese día. Es muy difícil hacerle entender esta precaria y penosísima situación a quien no la vive ni la conoce de cerca.
Los diversos sistemas de pensiones se encuentran en crisis en la mayoría de los países del mundo y entre ellos de manera destacada, México. Según cifras disponibles del Banco Mundial no hay un solo país que haya resuelto a cabalidad este complejo asunto y cada vez serán mayor la cantidad de adultos mayores en desventaja. La Unión Europea subsidia su sistema de pensiones con un monto equivalente al 45% del PIB y espera en el año 2050 que por cada cien trabajadores 75 sean adultos mayores con derecho a una pensión. En China la política restrictiva de crecimiento de su población los llevará a un problema definido como 1-2-4, lo que significa que cada hijo deberá mantener en el futuro a dos padres y cuatro abuelos, y por ahora, su pujante economía le permite atender con alguna eficacia el problema pero con los focos rojos encendidos.
Vea usted, enterado lector, algunas de las instituciones con problemas graves para financiar sus pensiones en México: el ISSSTE, fuerzas armadas, Petróleos Mexicanos, CFE, Luz y Fuerza del Centro, todos los estados, todos los municipios, la banca de desarrollo y las universidades públicas, sin contar aquellos casos en los cuales los posibles beneficiarios de algún sistema de pensiones no contribuyeron de manera suficiente para recibir una pensión al final de su vida laboral, es decir, se quedan a medias porque sus años y montos de cotización no les alcanza para obtener una pensión mínima.
Según la fuente que se consulte, la deuda o déficit de las pensiones en México para los que ahora tienen derechos reales para recibir una pensión, alcanza cifras estratosféricas si las relacionamos con el Producto Interno Bruto de México, es decir, con el valor total de todos los bienes y servicios que producimos los mexicanos en un año. Hace solamente unos meses, la Secretaría de Hacienda proporcionó un dato al respecto y nos dijo que este déficit equivale al 116% del PIB. Digámoslo de otra forma, para resolver hoy el problema de las pensiones en México sería necesario poner sobre la mesa el valor de todo el PIB más un 16% adicional para resolver el problema actual. Esto significa poner en la mesa 9.2 billones de pesos, calculado con datos del valor del PIB de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para 2005. Sin embargo, otros analistas insisten y demuestran que esa estimación de la dependencia federal está por debajo de la realidad y estiman que el déficit de los sistemas de pensiones en México puede alcanzar un valor cercano al 174% del PIB, lo que nos da la pasmosa cantidad de 13.8 billones de pesos. Y esto es aparte de la deuda interna y externa, la contingente, o escondida como le llaman algunos, cuyas cifras aturden a cualquiera y por eso, atónito lector, no se las doy a conocer en esta entrega.
No es mi afán asustarlo pero debo recordarle, matemático lector, que un billón es igual a un millón de millones, es decir, se escribe con un uno acompañado de doce ceros. Y para este caso en la estimación más alta del déficit pensionario no es solamente un uno sino un 13 seguido de doce ceros.
Es una locura de dinero.
¿Porqué llegamos a este aterrador problema? Bueno, la respuesta es muy simple: nadie lo ha querido resolver y aquellos que lo han intentado no obtuvieron ningún resultado. Es tan grande y complejo el problema de las pensiones que se requiere de la participación de todos los actores políticos y económicos del país para acordar una propuesta viable, lo cual significa que a todos nos costará, y por eso no ha sido posible.
El caso es que nadie le quiere entrar al toro. Cuando hay una propuesta de las autoridades o del Congreso o de alguna institución interesada porque está a punto de quebrar, los trabajadores no están de acuerdo y viceversa. Finalmente se resuelve la dificultad aplicando un criterio miope, de corto plazo, a partir de subsidios obtenidos del presupuesto que continuarán creciendo entre un 8% y un 12% anual mientras no se resuelva a fondo. Inclusive, en países como Chile de donde copiamos el modelo actual del sistema de pensiones mediante cuentas individuales, les cuesta alrededor del 5% del PIB, según nos cuenta Ramón Cota Meza en su columna de El Universal. Con el agravante de que la pensión para la mayoría de los trabajadores chilenos alcanza apenas el 70% de su salario, y muchos otros, no logran siquiera pensionarse. La pensión mínima en Chile es de 100 dólares porque todos los pronósticos de rendimiento en el sistema fallaron y con esa cantidad no se vive ni aquí ni allá. El mismo columnista nos informa que el sistema de pensiones chileno ya se encuentra en crisis y están encaminando sus pasos hacia otro nuevo que no es precisamente el de las cuentas individuales porque en estas se pierde por la vía de las voraces comisiones entre el 25 y el 30% de las aportaciones.
En México todos quieren poner lo menos posible o... nada, y que la peliaguda cuestión se resuelva casi por obra y gracia de la Guadalupana o del espíritu santo. Y nadie quiere pagar el costo político y monetario que implicará una solución viable y definitiva de las pensiones.
Así no se puede.
Muchos otros adultos mayores se encuentran en otro verdadero infierno por la falta de un marco jurídico adecuado y olvidados por todos. Son aquellas personas que han cotizado tanto al IMSS como al ISSSTE pero que no pueden recibir una pensión porque, en el colmo del absurdo, ambos sistemas son incompatibles y simplemente no se pueden juntar los años de trabajo. Son miles los afectados y son adultos mayores que llegan a sumar más de 35 años de trabajo. Si uno de estos adultos mayores decide pensionarse con base en las cotizaciones del ISSSTE resulta que le darán una bicoca que no le alcanzara ni para comprarse calzones, y en consecuencia, es casi obligatorio que continúe trabajando para obtener ingresos adicionales, si es que encuentra algún acomodo, lo cual es imposible porque es un adulto mayor.
Es una realidad miserable y tramposa para la mayoría de los adultos mayores que se encuentran en esta encrucijada. Mientras, los políticos, los sindicatos, el Congreso y las autoridades discuten estupideces como chachalacas y se refugian en su cobardía para no atender el drama de miles de personas mayores.
¿Ha escuchado usted a alguno de los candidatos qué hacer y cómo atacar este problema con seriedad? Yo tampoco. Hablo de un Sistema que resuelva el acertijo, no de dádivas a los adultos mayores, o de limosnas según sea el caso.
¿Cómo es posible que les hayamos dado a unos cuantos banqueros más de cien mil millones de dólares para resolverles su crisis y no atendamos un problema mayor y más trascendente?
Si ya los chilenos, que son los creadores del modelo, están intentando innovar corrigiendo el rumbo para diseñar un mejor sistema de pensiones y solucionar de otra manera menos onerosa el rompecabezas ¿porqué en México las únicas soluciones a la vista insisten en un camino que ya demostró su ineficacia para los trabajadores en el país que lo creó? La única ventaja del actual sistema de pensiones con sus cuentas individuales es para los insaciables banqueros, de la misma manera que lo es en Chile.
Lo que los chilenos están planteando nos lo dice Andrés Velasco, asesor económico de Michelle Bachelet (The New York Times, 10/01/06) citado por Ramón Cota: "Es una gran reforma, no unos cuantos parches. Mientras el resto del mundo sigue enamorado del modelo chileno original, nosotros nos estamos moviendo sin guía hacia un modelo Chile II. Tenemos que crearlo de la nada."
¿Hacia dónde van, o mejor dicho hacia dónde iremos?
¿Por qué seguimos aferrados al sistema de cuentas individuales?
Muy probablemente los chilenos se dirigen hacia un Sistema Universal de Pensiones que es también lo que necesitamos diseñar en México. A este Sistema deberán de cotizar todos los trabajadores sin importar en donde trabajen. Debemos de crear en México un Sistema Nacional en donde todos quepan, más justo y parejo, diseñado con inteligencia y talento, y con la participación de todos los actores porque, salvo los fallidos, todos seremos viejos un día. El Sistema deberá ser administrado sin afanes de lucro, con la autonomía necesaria y sin pagar las altísimas comisiones que hoy nos desangran. No hacerlo con la prontitud que se requiere será un crimen contra los trabajadores que ya dejaron su vida en los empleos y en el desarrollo del país.
Lo que debemos tener claro es que remediar el problema de las pensiones tendrá un costo para todos, incluyendo por supuesto a los trabajadores.
Así que los congresistas, el gobierno federal, sindicatos y autoridades tienen ante sí un reto descomunal.
Pero lo que no veo por ningún lado, son tamaños suficientes en los responsables obligados a zanjar el problema. Vamos, no veo inteligencia e ingenio, ni compromiso real siquiera para sostener una discusión informada, razonada y con argumentos sobre el tema con el afán de decidir y resolverlo.
Cada uno se encuentra montado en su macho. Queremos seguir por un puente que ya se derrumbó.
Por lo pronto, yo votaré por aquél candidato que se comprometa, públicamente, no sólo a atender el asunto, sino por quien nos diga cómo va a resolver la bomba de las pensiones.
¿Y usted, joven o viejo lector, quiere un buen Sistema Nacional de Pensiones o una limosna?
Ya regresaremos al tema más adelante.
08 abril 2006
ROJAS MONEDERO: LA TRAMPA O LA VISIÓN DE LOS VENCIDOS
Esta es la versión completa leída por el autor en la inauguración de la instalación escultórica de Eduardo Rojas Monedero y que fue publicada en una versión resumida los días 7 y 8 de abril de 2006. La exposición fue apoyada por el Instituto Sudcaliforniano de Cultura por conducto de la Galería de Arte Carlos Olachea Burcsiéguez de la Unidad Cultural Jesús Castro Agundez, y se inauguró el viernes 7 de abril a las ocho de la noche. La obra permanecerá expuesta hasta el 28 del mismo mes para el disfrute de todos los sudcalifornianos.
Exégesis para celebrar la primera exposición escultórica de Eduardo Rojas Monedero en la ciudad de La Paz, Baja California Sur. Primavera del 2006
Sobre Eduardo Rojas Monedero se ha dicho casi de todo.
Una ocasión escuché por ahí a un efímero iluminado, cuyo nombre me niego a recordar, una frase que con algún cambio nos daría un esbozo del escultor: Rojas es un tipo incalumniable porque todo lo que digan de él... es cierto.
La concluyente afirmación pudiera ser acertada, eventualmente, para la obra artística de Rojas pero no puedo ni siquiera sospechar lo mismo en el caso de su vida personal la cual se encuentra imbricada, tejida con intangibles hilos acerados en el fondo de su vasta obra creativa.
Pero tampoco se vale decir solamente eso de Eduardo Rojas Monedero, porque no lo abarca ni lo describe. Para tener un bosquejo cabal, faltaría todo por decir, de sus múltiples y elocuentes temperamentos creativos, cada uno con sus naturalezas y talentos. Si acaso, el retrato íntegro lo obtendríamos al saber más del dibujante, del arquitecto, del diseñador, del grabador, del acuarelista, del pintor, del ambientalista, del guía, del filosofo, del estudioso, del crítico permanente, del atesorador de cachivaches y artilugios inverosímiles, del viajero frecuente y sus andanzas por el ancho mundo y... es larguísimo el etcétera que acumula este hombre sin tiempo. Y abarcarlo todo sería una tarea imposible.
Pero quién es este Rojas Monedero, el escultor de hoy, ¿Es un creador francés nacido en la Costa Azul? ¿Un refugiado español? ¿Será un artista mexicaliforniano? ¿O tal vez será un escultor y pintor español?¿O un artista sin tiempo que dejó atrás su sentido de pertenencia? El amasijo resultante nos impedirá saber, para siempre, cuál de sus atributos nacionales o regionales hace resplandecer más sus talentos universales. Nadie lo sabrá nunca.
Por lo pronto aquí lo albergamos, sin poder descifrar hasta cuándo porque eso dependerá de sus humores y ciclos, de sus búsquedas, y de sus ansiedades estéticas.
Ahora mismo es un bonachón paceño de El Centenario, y no es lo mismo decir que Rojas Monedero es un centenario paceño. No. Al menos no todavía.
Todos esos Rojas que coexisten, son diferentes y cambiantes, y por eso la producción de sus obras también es distinta. Cada uno de estos Rojas Monedero revelado en múltiples formas, nos regala el testimonio de su espacio y circunstancia precisa, la de ese tiempo, el suyo, en estilos y técnicas que pueden perdurar en su trabajo creativo durante días, meses o años.
Irrumpen desde su pasado recóndito.
O reflejan el futuro.
Esta afirmación se comprueba al comparar algunos de sus oleos del 2000, por ejemplo el titulado “Pareja” que forma parte de una travesía emocional durante la cual produjo una serie homogénea, contra una parte de su producción del 2003 como el cuadro titulado “Llegando a puerto. Farrapo”, con técnicas de arena y acrílico. Y ahora... sus esculturas. Mundos disímbolos de un mismo ingenio.
Los ejemplos como este son extensos en toda su obra pictórica. No es así en sus esculturas porque las inicia ahora formalmente y todo es un mundo nuevo a pesar de que ya cuenta con una producción.
Nos han dicho siempre que no se puede ser todo ni saber todo, es una evidencia de nuestro tiempo. Pero ese no es el caso de Rojas.
Rojas es uno de esos personajes paradigmáticos del Renacimiento en donde sólo algunos creadores selectos pueden ser y saber todo al mismo tiempo; en un intervalo de su larga historia logran ser una síntesis de su tiempo, donde se conjuga, decanta y destila todo el saber de su vasto y productivo mundo personal en esos precisos instantes creativos de su vida.
Cuando Rojas Monedero emprendió esta nueva aventura tridimensional que hoy nos maravilla, no tenía ni la menor idea de cómo soldar y... aprendió; pero tampoco sabía cómo retorcer mejor el metal y ensortijarlo de determinada forma y... también aprendió. A veces preguntando y haciendo, y en ocasiones, ejerciendo el oficio más humano, más antiguo y meritorio: el del autodidacta. Y recientemente me dijo, gozoso y lleno de orgullo, que ya había aprendido también a cortar bien el vidrio porque este oficio tampoco lo dominaba con la precisión que él requería para aplicarlo en sus obras.
Lo curioso del fenómeno Rojas, este incansable sujeto a quien todo le interesa, es que cuando uno ve sus obras parece que siempre ha dominado estos dignísimos oficios y muchos otros más. Porque ustedes deben enterarse también, que en ocasiones, oficia de carpintero; escoge y cachondea trozos de maderas muertas, abandonadas y maltrechas, las trata con un erotismo delicado y sensual, digno talvez de mejores destinos, las acaricia y maquilla con paciencia y sabiduría hasta convertir esos deshechos y sus fibras en algo nuevo y distinto para incorporarlas a sus obras.
Y... bueno, el caso es que para este renacentista hoy avecindado en La Paz ya son menos los oficios que le faltan para dominarlos todos. Y cuando esto ocurra, Rojas lo expresará de cualquier forma: en un cuadro, en una escultura o en insólitas piezas integrando materiales novedosos e incorporándoles viejos oficios, nuevas artes y artilugios y piezas raras.
Eduardo Rojas es tan pertinaz y obstinado que nunca reconoce lo poco que ignora, pero al paso del tiempo, y sin que nadie jamás se entere, aparece como un docto en la materia sin decirnos cómo y dónde se ilustró; es tan rápida su absorción cognoscitiva que hasta parece saberlo desde siempre, dando la impresión de que ya nació con ese conocimiento.
Sus obras pueden ser indescifrables, impactar o no, ser admiradas o rechazadas, no hay medias tintas. Tal vez suceda lo mismo con otros artistas plásticos, pero en el caso de Rojas, este fenómeno es más acentuado por las fuertes cargas emocionales, políticas, profesionales y de intrincada historia personal que contienen sus obras. No es un pintor más, y no es un escultor más tampoco. Es mucho más que eso.
En esta etapa creativa, y de su obra que hoy nos convoca, se reúnen varios engaños, comenzando por el título tramposo y mareador de la exposición que el mismo autor le asignó, para convertirnos a todos sus espectadores en víctimas e intérpretes de un fascinante artificio.
Uno pensaría que el nombre de la exposición obedece a reminiscencias paradigmáticas de otros genios del arte como el del cineasta Buñuel, pero no es así, no al menos de una manera clara o explícita.
Uno pensaría también, en destellos angustiosos que tendrían que ver con la obra poética del español León Felipe, quien también fue un refugiado en México, igual que Rojas, pero no es así. Al menos no de una forma indudable.
Uno pensaría en León Portilla, pero éste historiador tampoco tiene nada que ver con la obra escultórica que admiramos, ni con el título, a pesar de que la segunda parte del nombre de la exposición corresponda a una de sus obras emblemáticas, en donde recupera “la visión de los vencidos”, aquellos sabios indígenas que sobrevivieron a la conquista de México.
Sin embargo, sí es todo eso y... algo más.
Parecería un empeño imposible fundir en un trabajo escultórico las concepciones estéticas, sociales y políticas de un cineasta, las reflexiones eternas de un poeta español en el exilio y las de un mexicano escudriñador de la historia, pero esas son algunas, y subrayo, sólo algunas, de las pasiones ontológicas de Rojas, y hoy nos reúne la consecuencia de esta visión única.
La razón del nombre que ofrece el propio artista es simple: no existen vencedores ni vencidos, eso es un mito, y quienes nos han dicho a través de la historia que sí los hay, nos han tendido una trampa y quedamos atrapados para siempre en los hilos de esa tela. No es el ejercicio del poder absoluto sobre los demás lo que nos convierte en vencidos, es nuestra actitud frente a los retos grandes y pequeños de la vida, y es el resultado de la mísera ética personal lo que nos puede mantener en una genuflexión perpetua y completamente subyugados, en una angustia permanente.
La trampa que nos instaló Rojas Monedero es ingeniosa. Puede representar la cobardía y el espanto para enfrentar lo desconocido, agravado porque hay personas a las que una obra de arte solamente puede producirles terror. La trácala que concibió el escultor, se encuentra en el mismísimo acceso a este recinto —transformado en una instalación de texturas, colores y proporciones— en el camino específico para observar el conjunto o enfrentar cada obra; el reto engañoso, aparece en el hecho de cruzar o no cruzar los obstáculos para aproximarse a las obras; esta en la decisión personal de cada espectador entre salvar o no una puerta móvil para contemplar una obra o el conjunto; o en la decisión de saltar un tubo de albañal que parece cerrarnos el paso sin remedio. O perdernos en un laberinto.
La actitud asumida por el espectador, que va a explorar este mundo mágico, le permitirá situarse en la periferia o en el centro de la galería, venciendo o no algunos obstáculos dando paso a nuevos y variados desasosiegos existenciales que provocarán una definición personal ante los dilemas cotidianos con los cuales nos desafía la instalación escultórica de Rojas Monedero en un juego de humor cáustico y sutil.
El espectador saldrá victorioso o vencido si ante el gran obstáculo principal de la entrada o frente a los muy pequeños del interior, decide, con plena conciencia, transgredir o no los espacios y retos prohibidos a base de mínimos esfuerzos y resuelve brincar tubos o girar las puertas movibles, para abrirse paso y obtener como recompensa la contemplación del conjunto o de cada una de las obras. Para ello no se precisa ser un valiente espectador, en este caso no es necesaria tanta osadía, solamente se ocupa decisión y actitud para someter los obstáculos que el artista forjó y acomodó, tramposamente, para provocarnos y exigir que les pasemos por encima. Con esa simpleza, Rojas logrará reírse a carcajadas de nosotros. Y al final del juego, sabedores todos de su sentido humorístico nos uniremos a él en una risotada monumental.
En el fondo, el artista nos ofrece una opción, una salida: pretende que seamos nosotros mismos los pregoneros de nuestra propia victoria o del fracaso. Al final del recorrido tendremos una efímera fotografía instantánea de nuestra propia condición humana, impregnada con la fuerza magnífica de la obra escultórica de Rojas Monedero. Y en ese instante, ya no importará cómo accedimos a las obras ni tampoco si hubo victoriosos o derrotados. Al aceptar el desafío todos vencimos aún cuando escuchemos, a lo lejos, el eco de su risa irónica.
Como hemos dicho, la originalidad de las obras de Eduardo Rojas Monedero dimana de su formación constante, esto es particularmente cierto en las obras que hoy admiramos aquí con asombro y alegría, porque representan una nueva faceta de Rojas en donde el uso de la despreciable chatarra, la basura moderna, los fierros viejos e informes y los esqueletos carcomidos por la muerte, son el medio de expresión que el artista rescata y despliega para someterlos a su férrea inspiración, hasta convertirlos en un sueño fantástico.
Además, Rojas utiliza otros productos y objetos de la naturaleza, poseedores de una intrínseca y contundente sencillez, pero poderosos e intensos, como las grandes piedras que integra a su obra, esos cantos rodados gigantes, con formas redondeadas y caprichosas, humanoides y vigilantes, poseedores de la fuerza seductora de la simplicidad.
No se trata de aglomerar cualquier objeto sin arreglo ni concierto.
Estas obras tienen un alto grado de complejidad producto de esa lucha cuerpo a cuerpo que se da entre Rojas y sus materiales y objetos. Les impone un orden y estructura armónicas de acuerdo a sus implacables y originales criterios estéticos, lo que distinguirá para siempre a estos objetos al convertirlos en una obra de arte y perder su condición vulgar y ordinaria.
Rojas colecta sus objetos cómplices en largas caminatas y excursiones a lugares ignotos y secretos, en donde estas moles lo incitan con susurros indicándole el camino preciso para dar con ellas; y en ocasiones, estas masas parecen emerger de la tierra y van rodando a su encuentro para que sólo él las vea y las acoja. Para ello, es imprescindible que los materiales seleccionados por Rojas Monedero en esta feliz comunión, posean “algo” en sus formas; que los objetos se diferencien por sus colores y texturas, por sus vetas e incrustaciones, sus recovecos minúsculos o mayores, por sus oquedades, de tal suerte que al sólo verlos, convenzan al artista de que es ese, y no otro elemento, el que expresará a plenitud y con luminosidad, toda la carga estética y espiritual que él desea reflejar en esa obra. Lo trascendente de este denso proceso creativo es que desembocará en las varias piezas que hoy exploramos, y culminará en una instalación escultórica integral, en donde ninguna de las partes perderá un ápice de su valor, porque en sí mismas, tienen dosis abundantes de belleza, sencillez, poder y armonía.
Rojas intuye con la certeza del alquimista moderno, que esa es la piedra o el objeto que deben fundirse con él, y ese otro será el engrane preciso que necesita; también asume la misma convicción sobre ese fragmento de fierro viejo seleccionado en un yonque o en un tiradero; o de ese tornillo nuevo o de aquél otro con la herrumbre exacta indispensable para producir la obra.
A pesar de todas estas certezas, ocurre lo inimaginable: Rojas aún no conoce a cabalidad lo que va a inventar, a crear, no lo tiene resuelto en su totalidad y a veces, ni en una mínima parte. Sólo obedecerá los inescrutables mandamientos de su instinto creador. Ni él mismo tiene claro qué es lo que hará exactamente; lo que sí sabe con certeza, es que esas son las piezas y los materiales que se incorporarán a la obra.
De ahí que Rojas no encuadre en absoluto en la definición del arte conceptual que nos aporta Sol LeWitt, uno de los creadores de esta corriente creativa al sostener que: “Cuando un artista se expresa en una forma de arte conceptual, significa que todo los planes y decisiones están pensadas de antemano y la ejecución es un asunto superficial. La idea se convierte en una maquina que hace el arte.” [2] En este poderoso afluente de la creación artística, Fabián Lebenglik concluye de manera terminante que: “la existencia misma del objeto no es condición necesaria: basta con las ideas.” [3] Así que ya sabemos lo que Rojas no es.
Pero no sólo es Rojas y su sensibilidad quien modela y acomoda las piedras y la chatarra, los vidrios y los espejos, los esqueletos, las calaveras y los metales con la madera junto a otros elementos y objetos insólitos; éstos zafios materiales también le sugieren al artista, y a veces le exigen, revelar sus mejores atributos y ser colocados en la posición perfecta. En este dialogo fantástico, que es un instante único del proceso creativo, los objetos que intervendrán en la obra se comunican con el artista y se conducen mutuamente, en idiomas indescifrables, de otros universos, y totalmente herméticos para los demás. Es en esos momentos cuando el objeto y el creador se confiesan sus secretos y se insinúan la mejor manera para integrarse en su aventura sin fin.
Y entonces, ocurre el milagro: los objetos se transmutan y acomodan para nacer en las obras que hoy descubrimos hechizados.
Pero el trabajo creativo no siempre es tan místico y sensual o misterioso; porque, vean ustedes la parte de la obra negra que permanece siempre olvidada: primero, es indispensable buscar e identificar las piedras, después cargarlas, luego transportar los cantos rodados. Y ese sí que es otro cantar porque no se los puede llevar en la bolsa. Para Rojas, estos retos serán lo de menos. Y ahí es donde comienza la otra hazaña.
Si Rojas no puede llevarse esas poderosas piedras por cualquier extraña razón, regresará después por ellas con una grúa o con un carro, o a pie ayudado por sus amigos para dominarlas y poseerlas. Si Rojas Monedero no obtiene esa roca, en el preciso instante en que la ve, marcará el lugar con su astrolabio renacentista para no perderla jamás, y regresará al día siguiente a cumplir el rapto acordado, u otro día cualquiera, no le importará el tamaño ni el tiempo invertido, será suya al costo que sea, porque ya se vincularon, ya comulgaron, y ambos saben, que su suerte está echada.
Y mejor no les digo a ustedes nada sobre los inmensos y coloridos tubos que nos dan la bienvenida a la instalación; el relato de esas peripecias colectoras de Rojas, que serían más propias de un experto en cañerías, las voy a dejar a su imaginación. Sólo les diré esto: cualquier cosa que especulen sobre la cosecha de estos tubos de albañal que vemos no será una exageración.
Recuerdo que en los prolegómenos de la creación de las obras comenté con este artista singular, (que entre las profusas virtudes que lo salvan en la vida tiene la de ser mi compadre), le decía a Rojas, sobre mi impresión de que su obra respondía a un concepto creativo llamado constructivista postmoderno, cuyas ideas básicas en el terreno de la creación artística nos legaron los rusos desde principios del siglo XX. Yo sostenía que el concepto es válido hoy y valdrá también mañana porque es una idea que ha evolucionado continuamente, es dialéctica, y por lo tanto, dinámica y actual.
En aquella agria discusión no logramos nada, como siempre que alegamos cualquier cosa, pero ambos sabíamos que lo importante no era descubrir algo contundente ni definitivo para explicar su trabajo creativo en el curso de aquellas extendidas parrandas discursivas, eso era en realidad lo que menos nos importaba, porque hay manifestaciones artísticas, tal vez todas, que no requieren explicaciones, ni marcos, ni clasificaciones, ni manifiestos, ni nada. Lo trascendente de una obra artística para un espectador radicará en sentir, en saber, o simplemente intuir, si le produce ese inexplicable y profundo placer estético personal al verla. Lo demás realmente no importa. Ni corrientes ni escuelas. Ni filias ni fobias.
Yo me refería en varios momentos de aquella álgida discusión, al hecho de que la construcción creativa de la obra de Rojas es un producto permanentemente renovado de su entorno personal, en cada momento particular de su vida. Su obra la concibe y construye a partir de la infinita dialéctica de su evolución personal, es una suma de instantes creativos únicos e irrepetibles, diferentes y sintéticos.
Mi aseveración sobre el posible origen conceptual de la obra de Rojas, provocó la ira mayéutica y afectuosa de mi querido interlocutor, lo cual no es nada inusual en él (no crean ustedes que se requiere la menor provocación para incitarlo a refutar cualquier argumento), y tuvimos una discusión circadiana sobre el tema, al lado de dos botellas de vino, algo más de buen güisqui, y probablemente, también nos acompañaron unos tragos de anís. A pesar de los furibundos y espirituosos argumentos de ambos, no logramos acuerdo alguno. Y terminamos la discusión con una rotunda negativa de Rojas, el escultor, a ser limitado o definido con una fórmula presuntamente clasificatoria de algo que ya existía, la cual, según su leal saber y entender sobre esta corriente creativa, el concepto constructivista post moderno no corresponde plenamente a las orientaciones expresivas de su trabajo fecundo. Talvez así sea, pero la verdad es que ayer y ahora, no me importa si Rojas se encuentra inmerso en alguna corriente artística, o si navega en la vanguardia o en la retaguardia. Ese es un asunto que, como diría el irreverente Rojas, me vale pito.
Rojas Monedero es poseedor de un dinamismo creativo vital e imparable, porque lo nutre todos los días con experiencias propias y prestadas, para expresarse con claridad en una obra de arte intemporal. Por ese motivo, Rojas, el escultor de hoy, tiene, tuvo y tendrá momentos, épocas, ciclos y estaciones, tendencias, fuerza o suavidad, penumbras y luces en las que produce obras con cargas emocionales diversas y temáticas homogéneas. Unas veces utilizando líneas secas, o formas y figuras sombrías, mansas o penetrantes, o fantasmales y oníricas; y en otras ocasiones, apoyándose en materiales inverosímiles en una obra de arte, por ser ordinarios, extraídos del monte, de un basurero, o de los despojos que aparecen en los panteones de la naturaleza y que responden mejor, en ese momento de su vida, a sus preocupaciones existenciales.
Y a veces, extenuado de tanto indagar, simplemente se cobija en su expresión más subterránea y personal, la de siempre: se acurruca en el surrealismo como si regresara a su casa. A mí esa es la vertiente de Rojas Monedero que más me gusta, y la disfruto enormemente.
Toda esta armónica obra escultórica junto a la de formatos mayores, alude a esa vigorosa sencillez tan difícil de alcanzar. Son formas salvajes y sugerentes, poderosas y sencillas. Ahí está la fuerza del metal con sus líneas rectas o ensortijadas, fundidas con la fuerza ancestral de la roca libre o aprisionada, para ofrecernos un conjunto integrado, moderno y totémico, que provoca un primer impacto áspero en el ánimo de quien la ve, despertando en el espectador una sensibilidad profunda y especial, usualmente adormecida, pero esencial para que se nos revele el sentido más íntimo de la obra de Rojas.
También en esta obra que hoy se expone, descubriremos que son exuberantes las vivencias de Rojas en donde extrajo el zumo creativo de todo lo que ha visto, de lo que escuchó y tocó, o pintó, y de los aromas y paisajes que lo inundaron, o de los vinos que degustó junto con la palomilla en tertulias, viejas cantinas, acogedores hostales, sórdidos burdeles y un sinfín de galerías. Todo aquello fue decantando en sus viajes por medio mundo, y lo llevaron a tener, ahora mismo, ese fino y delicado sentido, al fin, de entregarse a sí mismo y a su vocación, para regalarnos a todos los destellos de una vida completa y compleja.
No sé si feliz pero tengo la impresión de que hoy se acerca un poco. Al menos está en paz y sosegado. De manera que en el caso de Rojas, la fuente de su creatividad original no es producto de la melancolía, de la bilis negra[4] de los antiguos, que lo puede conducir a la desesperación o a Dios como sostenía Kierkegaard; así ocurrió con talentos de la talla de Da Vinci, Miguel Ángel, Lord Byron, Lord Tennyson, R. Schumann, H. Melville, V. van Gogh, E. Hemingway, y muchísimos genios más, afectados durante toda su vida por la manía y la depresión, por el genio y la locura. El germen creativo de Rojas arranca más claramente desde un concepto que expresa el propio filosofo cristiano cuando se confiesa a sí mismo y afirma categórico: "Tengo que encontrar una verdad que sea verdadera para mí… la idea por la que pueda vivir o morir". Rojas es uno de esos raros y afortunados seres que ya eligió su camino, encontró su verdad y vocación en el arte, lo explora y ha decidido continuar por ese sendero para vivir sin angustia ni melancolía, y morir por él.
Otro filosofo existencialista, ateo declarado, Jean-Paul Sartre, nos acerca más a los abrevaderos de Rojas al sustentar que: “El hombre no es otra cosa que lo que él se hace...”. Y así, en una decisión crucial, existencial, Rojas se hizo escultor, y más que eso, se convirtió en un admirable artista plástico.
En buena hora.
Suena fácil, pero es algo casi imposible de lograr para la mayoría de los creadores y ya no se diga para los seres humanos ordinarios.
Ahora mismo pienso que la creación artística en Rojas Monedero se explica mejor en las concepciones estéticas definidas por el filosofo Hans Georg Gadamer, por lo que en este sentido tendríamos que hablar de un arte contemporáneo, en donde la obra se convierte en “un organismo vivo” que conduce a cada espectador a una pluralidad de interpretaciones, infinitas y cambiantes, inherentes a la hermenéutica[5]. Es decir, la obra de arte se nos presenta como un medio de reflexión e interpretación entre el mundo personal del autor que originó la obra y el presente de cada observador. Al respecto nos dice Gadamer “... todo encuentro con el lenguaje del arte es encuentro con un acontecer inconcluso y él mismo (es) una parte de ese acontecer” [6]
En las manifestaciones estéticas de Rojas Monedero encontraremos: arte, historia y lenguaje, categorías que Ricoeur identifica como las tres esferas de la hermenéutica contenidas en la obra filosófica emblemática de Gadamer[7].
De una cosa estoy seguro, la obra de Rojas Monedero a nadie dejará sin reaccionar. Tal vez quedemos pasmados, pero no sin reacción.
Al final terminaremos vencidos, pero no ante las trampas del risueño escultor sino ante la expresión magnífica de sus obras.
Así que disfrutemos de los tremendos impactos visuales que nos ofrece Eduardo Rojas Monedero en cada una de sus obras y en el conjunto que hoy nos entrega, regocijado e ingenioso, haciendo gala de un críptico sentido del humor.
Y disfrutemos también de sus trampas. Muchas gracias.
[2] Sol LeWitt: When an artist uses a conceptual form of art, it means that all of the planning and decisions are made beforehand and the execution is a perfunctory affair.The idea becomes a machine that makes the art.”
[3] Paredón y Después. Por Fabián Lebenglik. Pagina 12. Radar. 23 diciembre 2001
[4] Del griego melankholía compuesto con “melas”, negro, y “kholé”, bilis. María Moliner, Diccionario de uso del español.
[5] Anales II E 78, UNAM, 2001. Las exigentes preguntas de Hans Georg Gadamer (1900-2002)
PETER KRIEGER Instituto de Investigaciones estéticas, UNAM. Aproximaciones a los libros: La actualidad de lo bello. El arte como juego, símbolo y fiesta.
[6] http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/gadamer_1.htm. Cita de Lucas S. Fragasso tomado de Wahrheit und Methode (“Verdad y Método”).
[7] Ibid. Lucas S. Fragasso
Una ocasión escuché por ahí a un efímero iluminado, cuyo nombre me niego a recordar, una frase que con algún cambio nos daría un esbozo del escultor: Rojas es un tipo incalumniable porque todo lo que digan de él... es cierto.
La concluyente afirmación pudiera ser acertada, eventualmente, para la obra artística de Rojas pero no puedo ni siquiera sospechar lo mismo en el caso de su vida personal la cual se encuentra imbricada, tejida con intangibles hilos acerados en el fondo de su vasta obra creativa.
Pero tampoco se vale decir solamente eso de Eduardo Rojas Monedero, porque no lo abarca ni lo describe. Para tener un bosquejo cabal, faltaría todo por decir, de sus múltiples y elocuentes temperamentos creativos, cada uno con sus naturalezas y talentos. Si acaso, el retrato íntegro lo obtendríamos al saber más del dibujante, del arquitecto, del diseñador, del grabador, del acuarelista, del pintor, del ambientalista, del guía, del filosofo, del estudioso, del crítico permanente, del atesorador de cachivaches y artilugios inverosímiles, del viajero frecuente y sus andanzas por el ancho mundo y... es larguísimo el etcétera que acumula este hombre sin tiempo. Y abarcarlo todo sería una tarea imposible.
Pero quién es este Rojas Monedero, el escultor de hoy, ¿Es un creador francés nacido en la Costa Azul? ¿Un refugiado español? ¿Será un artista mexicaliforniano? ¿O tal vez será un escultor y pintor español?¿O un artista sin tiempo que dejó atrás su sentido de pertenencia? El amasijo resultante nos impedirá saber, para siempre, cuál de sus atributos nacionales o regionales hace resplandecer más sus talentos universales. Nadie lo sabrá nunca.
Por lo pronto aquí lo albergamos, sin poder descifrar hasta cuándo porque eso dependerá de sus humores y ciclos, de sus búsquedas, y de sus ansiedades estéticas.
Ahora mismo es un bonachón paceño de El Centenario, y no es lo mismo decir que Rojas Monedero es un centenario paceño. No. Al menos no todavía.
Todos esos Rojas que coexisten, son diferentes y cambiantes, y por eso la producción de sus obras también es distinta. Cada uno de estos Rojas Monedero revelado en múltiples formas, nos regala el testimonio de su espacio y circunstancia precisa, la de ese tiempo, el suyo, en estilos y técnicas que pueden perdurar en su trabajo creativo durante días, meses o años.
Irrumpen desde su pasado recóndito.
O reflejan el futuro.
Esta afirmación se comprueba al comparar algunos de sus oleos del 2000, por ejemplo el titulado “Pareja” que forma parte de una travesía emocional durante la cual produjo una serie homogénea, contra una parte de su producción del 2003 como el cuadro titulado “Llegando a puerto. Farrapo”, con técnicas de arena y acrílico. Y ahora... sus esculturas. Mundos disímbolos de un mismo ingenio.
Los ejemplos como este son extensos en toda su obra pictórica. No es así en sus esculturas porque las inicia ahora formalmente y todo es un mundo nuevo a pesar de que ya cuenta con una producción.
Nos han dicho siempre que no se puede ser todo ni saber todo, es una evidencia de nuestro tiempo. Pero ese no es el caso de Rojas.
Rojas es uno de esos personajes paradigmáticos del Renacimiento en donde sólo algunos creadores selectos pueden ser y saber todo al mismo tiempo; en un intervalo de su larga historia logran ser una síntesis de su tiempo, donde se conjuga, decanta y destila todo el saber de su vasto y productivo mundo personal en esos precisos instantes creativos de su vida.
Cuando Rojas Monedero emprendió esta nueva aventura tridimensional que hoy nos maravilla, no tenía ni la menor idea de cómo soldar y... aprendió; pero tampoco sabía cómo retorcer mejor el metal y ensortijarlo de determinada forma y... también aprendió. A veces preguntando y haciendo, y en ocasiones, ejerciendo el oficio más humano, más antiguo y meritorio: el del autodidacta. Y recientemente me dijo, gozoso y lleno de orgullo, que ya había aprendido también a cortar bien el vidrio porque este oficio tampoco lo dominaba con la precisión que él requería para aplicarlo en sus obras.
Lo curioso del fenómeno Rojas, este incansable sujeto a quien todo le interesa, es que cuando uno ve sus obras parece que siempre ha dominado estos dignísimos oficios y muchos otros más. Porque ustedes deben enterarse también, que en ocasiones, oficia de carpintero; escoge y cachondea trozos de maderas muertas, abandonadas y maltrechas, las trata con un erotismo delicado y sensual, digno talvez de mejores destinos, las acaricia y maquilla con paciencia y sabiduría hasta convertir esos deshechos y sus fibras en algo nuevo y distinto para incorporarlas a sus obras.
Y... bueno, el caso es que para este renacentista hoy avecindado en La Paz ya son menos los oficios que le faltan para dominarlos todos. Y cuando esto ocurra, Rojas lo expresará de cualquier forma: en un cuadro, en una escultura o en insólitas piezas integrando materiales novedosos e incorporándoles viejos oficios, nuevas artes y artilugios y piezas raras.
Eduardo Rojas es tan pertinaz y obstinado que nunca reconoce lo poco que ignora, pero al paso del tiempo, y sin que nadie jamás se entere, aparece como un docto en la materia sin decirnos cómo y dónde se ilustró; es tan rápida su absorción cognoscitiva que hasta parece saberlo desde siempre, dando la impresión de que ya nació con ese conocimiento.
Sus obras pueden ser indescifrables, impactar o no, ser admiradas o rechazadas, no hay medias tintas. Tal vez suceda lo mismo con otros artistas plásticos, pero en el caso de Rojas, este fenómeno es más acentuado por las fuertes cargas emocionales, políticas, profesionales y de intrincada historia personal que contienen sus obras. No es un pintor más, y no es un escultor más tampoco. Es mucho más que eso.
En esta etapa creativa, y de su obra que hoy nos convoca, se reúnen varios engaños, comenzando por el título tramposo y mareador de la exposición que el mismo autor le asignó, para convertirnos a todos sus espectadores en víctimas e intérpretes de un fascinante artificio.
Uno pensaría que el nombre de la exposición obedece a reminiscencias paradigmáticas de otros genios del arte como el del cineasta Buñuel, pero no es así, no al menos de una manera clara o explícita.
Uno pensaría también, en destellos angustiosos que tendrían que ver con la obra poética del español León Felipe, quien también fue un refugiado en México, igual que Rojas, pero no es así. Al menos no de una forma indudable.
Uno pensaría en León Portilla, pero éste historiador tampoco tiene nada que ver con la obra escultórica que admiramos, ni con el título, a pesar de que la segunda parte del nombre de la exposición corresponda a una de sus obras emblemáticas, en donde recupera “la visión de los vencidos”, aquellos sabios indígenas que sobrevivieron a la conquista de México.
Sin embargo, sí es todo eso y... algo más.
Parecería un empeño imposible fundir en un trabajo escultórico las concepciones estéticas, sociales y políticas de un cineasta, las reflexiones eternas de un poeta español en el exilio y las de un mexicano escudriñador de la historia, pero esas son algunas, y subrayo, sólo algunas, de las pasiones ontológicas de Rojas, y hoy nos reúne la consecuencia de esta visión única.
La razón del nombre que ofrece el propio artista es simple: no existen vencedores ni vencidos, eso es un mito, y quienes nos han dicho a través de la historia que sí los hay, nos han tendido una trampa y quedamos atrapados para siempre en los hilos de esa tela. No es el ejercicio del poder absoluto sobre los demás lo que nos convierte en vencidos, es nuestra actitud frente a los retos grandes y pequeños de la vida, y es el resultado de la mísera ética personal lo que nos puede mantener en una genuflexión perpetua y completamente subyugados, en una angustia permanente.
La trampa que nos instaló Rojas Monedero es ingeniosa. Puede representar la cobardía y el espanto para enfrentar lo desconocido, agravado porque hay personas a las que una obra de arte solamente puede producirles terror. La trácala que concibió el escultor, se encuentra en el mismísimo acceso a este recinto —transformado en una instalación de texturas, colores y proporciones— en el camino específico para observar el conjunto o enfrentar cada obra; el reto engañoso, aparece en el hecho de cruzar o no cruzar los obstáculos para aproximarse a las obras; esta en la decisión personal de cada espectador entre salvar o no una puerta móvil para contemplar una obra o el conjunto; o en la decisión de saltar un tubo de albañal que parece cerrarnos el paso sin remedio. O perdernos en un laberinto.
La actitud asumida por el espectador, que va a explorar este mundo mágico, le permitirá situarse en la periferia o en el centro de la galería, venciendo o no algunos obstáculos dando paso a nuevos y variados desasosiegos existenciales que provocarán una definición personal ante los dilemas cotidianos con los cuales nos desafía la instalación escultórica de Rojas Monedero en un juego de humor cáustico y sutil.
El espectador saldrá victorioso o vencido si ante el gran obstáculo principal de la entrada o frente a los muy pequeños del interior, decide, con plena conciencia, transgredir o no los espacios y retos prohibidos a base de mínimos esfuerzos y resuelve brincar tubos o girar las puertas movibles, para abrirse paso y obtener como recompensa la contemplación del conjunto o de cada una de las obras. Para ello no se precisa ser un valiente espectador, en este caso no es necesaria tanta osadía, solamente se ocupa decisión y actitud para someter los obstáculos que el artista forjó y acomodó, tramposamente, para provocarnos y exigir que les pasemos por encima. Con esa simpleza, Rojas logrará reírse a carcajadas de nosotros. Y al final del juego, sabedores todos de su sentido humorístico nos uniremos a él en una risotada monumental.
En el fondo, el artista nos ofrece una opción, una salida: pretende que seamos nosotros mismos los pregoneros de nuestra propia victoria o del fracaso. Al final del recorrido tendremos una efímera fotografía instantánea de nuestra propia condición humana, impregnada con la fuerza magnífica de la obra escultórica de Rojas Monedero. Y en ese instante, ya no importará cómo accedimos a las obras ni tampoco si hubo victoriosos o derrotados. Al aceptar el desafío todos vencimos aún cuando escuchemos, a lo lejos, el eco de su risa irónica.
Como hemos dicho, la originalidad de las obras de Eduardo Rojas Monedero dimana de su formación constante, esto es particularmente cierto en las obras que hoy admiramos aquí con asombro y alegría, porque representan una nueva faceta de Rojas en donde el uso de la despreciable chatarra, la basura moderna, los fierros viejos e informes y los esqueletos carcomidos por la muerte, son el medio de expresión que el artista rescata y despliega para someterlos a su férrea inspiración, hasta convertirlos en un sueño fantástico.
Además, Rojas utiliza otros productos y objetos de la naturaleza, poseedores de una intrínseca y contundente sencillez, pero poderosos e intensos, como las grandes piedras que integra a su obra, esos cantos rodados gigantes, con formas redondeadas y caprichosas, humanoides y vigilantes, poseedores de la fuerza seductora de la simplicidad.
No se trata de aglomerar cualquier objeto sin arreglo ni concierto.
Estas obras tienen un alto grado de complejidad producto de esa lucha cuerpo a cuerpo que se da entre Rojas y sus materiales y objetos. Les impone un orden y estructura armónicas de acuerdo a sus implacables y originales criterios estéticos, lo que distinguirá para siempre a estos objetos al convertirlos en una obra de arte y perder su condición vulgar y ordinaria.
Rojas colecta sus objetos cómplices en largas caminatas y excursiones a lugares ignotos y secretos, en donde estas moles lo incitan con susurros indicándole el camino preciso para dar con ellas; y en ocasiones, estas masas parecen emerger de la tierra y van rodando a su encuentro para que sólo él las vea y las acoja. Para ello, es imprescindible que los materiales seleccionados por Rojas Monedero en esta feliz comunión, posean “algo” en sus formas; que los objetos se diferencien por sus colores y texturas, por sus vetas e incrustaciones, sus recovecos minúsculos o mayores, por sus oquedades, de tal suerte que al sólo verlos, convenzan al artista de que es ese, y no otro elemento, el que expresará a plenitud y con luminosidad, toda la carga estética y espiritual que él desea reflejar en esa obra. Lo trascendente de este denso proceso creativo es que desembocará en las varias piezas que hoy exploramos, y culminará en una instalación escultórica integral, en donde ninguna de las partes perderá un ápice de su valor, porque en sí mismas, tienen dosis abundantes de belleza, sencillez, poder y armonía.
Rojas intuye con la certeza del alquimista moderno, que esa es la piedra o el objeto que deben fundirse con él, y ese otro será el engrane preciso que necesita; también asume la misma convicción sobre ese fragmento de fierro viejo seleccionado en un yonque o en un tiradero; o de ese tornillo nuevo o de aquél otro con la herrumbre exacta indispensable para producir la obra.
A pesar de todas estas certezas, ocurre lo inimaginable: Rojas aún no conoce a cabalidad lo que va a inventar, a crear, no lo tiene resuelto en su totalidad y a veces, ni en una mínima parte. Sólo obedecerá los inescrutables mandamientos de su instinto creador. Ni él mismo tiene claro qué es lo que hará exactamente; lo que sí sabe con certeza, es que esas son las piezas y los materiales que se incorporarán a la obra.
De ahí que Rojas no encuadre en absoluto en la definición del arte conceptual que nos aporta Sol LeWitt, uno de los creadores de esta corriente creativa al sostener que: “Cuando un artista se expresa en una forma de arte conceptual, significa que todo los planes y decisiones están pensadas de antemano y la ejecución es un asunto superficial. La idea se convierte en una maquina que hace el arte.” [2] En este poderoso afluente de la creación artística, Fabián Lebenglik concluye de manera terminante que: “la existencia misma del objeto no es condición necesaria: basta con las ideas.” [3] Así que ya sabemos lo que Rojas no es.
Pero no sólo es Rojas y su sensibilidad quien modela y acomoda las piedras y la chatarra, los vidrios y los espejos, los esqueletos, las calaveras y los metales con la madera junto a otros elementos y objetos insólitos; éstos zafios materiales también le sugieren al artista, y a veces le exigen, revelar sus mejores atributos y ser colocados en la posición perfecta. En este dialogo fantástico, que es un instante único del proceso creativo, los objetos que intervendrán en la obra se comunican con el artista y se conducen mutuamente, en idiomas indescifrables, de otros universos, y totalmente herméticos para los demás. Es en esos momentos cuando el objeto y el creador se confiesan sus secretos y se insinúan la mejor manera para integrarse en su aventura sin fin.
Y entonces, ocurre el milagro: los objetos se transmutan y acomodan para nacer en las obras que hoy descubrimos hechizados.
Pero el trabajo creativo no siempre es tan místico y sensual o misterioso; porque, vean ustedes la parte de la obra negra que permanece siempre olvidada: primero, es indispensable buscar e identificar las piedras, después cargarlas, luego transportar los cantos rodados. Y ese sí que es otro cantar porque no se los puede llevar en la bolsa. Para Rojas, estos retos serán lo de menos. Y ahí es donde comienza la otra hazaña.
Si Rojas no puede llevarse esas poderosas piedras por cualquier extraña razón, regresará después por ellas con una grúa o con un carro, o a pie ayudado por sus amigos para dominarlas y poseerlas. Si Rojas Monedero no obtiene esa roca, en el preciso instante en que la ve, marcará el lugar con su astrolabio renacentista para no perderla jamás, y regresará al día siguiente a cumplir el rapto acordado, u otro día cualquiera, no le importará el tamaño ni el tiempo invertido, será suya al costo que sea, porque ya se vincularon, ya comulgaron, y ambos saben, que su suerte está echada.
Y mejor no les digo a ustedes nada sobre los inmensos y coloridos tubos que nos dan la bienvenida a la instalación; el relato de esas peripecias colectoras de Rojas, que serían más propias de un experto en cañerías, las voy a dejar a su imaginación. Sólo les diré esto: cualquier cosa que especulen sobre la cosecha de estos tubos de albañal que vemos no será una exageración.
Recuerdo que en los prolegómenos de la creación de las obras comenté con este artista singular, (que entre las profusas virtudes que lo salvan en la vida tiene la de ser mi compadre), le decía a Rojas, sobre mi impresión de que su obra respondía a un concepto creativo llamado constructivista postmoderno, cuyas ideas básicas en el terreno de la creación artística nos legaron los rusos desde principios del siglo XX. Yo sostenía que el concepto es válido hoy y valdrá también mañana porque es una idea que ha evolucionado continuamente, es dialéctica, y por lo tanto, dinámica y actual.
En aquella agria discusión no logramos nada, como siempre que alegamos cualquier cosa, pero ambos sabíamos que lo importante no era descubrir algo contundente ni definitivo para explicar su trabajo creativo en el curso de aquellas extendidas parrandas discursivas, eso era en realidad lo que menos nos importaba, porque hay manifestaciones artísticas, tal vez todas, que no requieren explicaciones, ni marcos, ni clasificaciones, ni manifiestos, ni nada. Lo trascendente de una obra artística para un espectador radicará en sentir, en saber, o simplemente intuir, si le produce ese inexplicable y profundo placer estético personal al verla. Lo demás realmente no importa. Ni corrientes ni escuelas. Ni filias ni fobias.
Yo me refería en varios momentos de aquella álgida discusión, al hecho de que la construcción creativa de la obra de Rojas es un producto permanentemente renovado de su entorno personal, en cada momento particular de su vida. Su obra la concibe y construye a partir de la infinita dialéctica de su evolución personal, es una suma de instantes creativos únicos e irrepetibles, diferentes y sintéticos.
Mi aseveración sobre el posible origen conceptual de la obra de Rojas, provocó la ira mayéutica y afectuosa de mi querido interlocutor, lo cual no es nada inusual en él (no crean ustedes que se requiere la menor provocación para incitarlo a refutar cualquier argumento), y tuvimos una discusión circadiana sobre el tema, al lado de dos botellas de vino, algo más de buen güisqui, y probablemente, también nos acompañaron unos tragos de anís. A pesar de los furibundos y espirituosos argumentos de ambos, no logramos acuerdo alguno. Y terminamos la discusión con una rotunda negativa de Rojas, el escultor, a ser limitado o definido con una fórmula presuntamente clasificatoria de algo que ya existía, la cual, según su leal saber y entender sobre esta corriente creativa, el concepto constructivista post moderno no corresponde plenamente a las orientaciones expresivas de su trabajo fecundo. Talvez así sea, pero la verdad es que ayer y ahora, no me importa si Rojas se encuentra inmerso en alguna corriente artística, o si navega en la vanguardia o en la retaguardia. Ese es un asunto que, como diría el irreverente Rojas, me vale pito.
Rojas Monedero es poseedor de un dinamismo creativo vital e imparable, porque lo nutre todos los días con experiencias propias y prestadas, para expresarse con claridad en una obra de arte intemporal. Por ese motivo, Rojas, el escultor de hoy, tiene, tuvo y tendrá momentos, épocas, ciclos y estaciones, tendencias, fuerza o suavidad, penumbras y luces en las que produce obras con cargas emocionales diversas y temáticas homogéneas. Unas veces utilizando líneas secas, o formas y figuras sombrías, mansas o penetrantes, o fantasmales y oníricas; y en otras ocasiones, apoyándose en materiales inverosímiles en una obra de arte, por ser ordinarios, extraídos del monte, de un basurero, o de los despojos que aparecen en los panteones de la naturaleza y que responden mejor, en ese momento de su vida, a sus preocupaciones existenciales.
Y a veces, extenuado de tanto indagar, simplemente se cobija en su expresión más subterránea y personal, la de siempre: se acurruca en el surrealismo como si regresara a su casa. A mí esa es la vertiente de Rojas Monedero que más me gusta, y la disfruto enormemente.
Toda esta armónica obra escultórica junto a la de formatos mayores, alude a esa vigorosa sencillez tan difícil de alcanzar. Son formas salvajes y sugerentes, poderosas y sencillas. Ahí está la fuerza del metal con sus líneas rectas o ensortijadas, fundidas con la fuerza ancestral de la roca libre o aprisionada, para ofrecernos un conjunto integrado, moderno y totémico, que provoca un primer impacto áspero en el ánimo de quien la ve, despertando en el espectador una sensibilidad profunda y especial, usualmente adormecida, pero esencial para que se nos revele el sentido más íntimo de la obra de Rojas.
También en esta obra que hoy se expone, descubriremos que son exuberantes las vivencias de Rojas en donde extrajo el zumo creativo de todo lo que ha visto, de lo que escuchó y tocó, o pintó, y de los aromas y paisajes que lo inundaron, o de los vinos que degustó junto con la palomilla en tertulias, viejas cantinas, acogedores hostales, sórdidos burdeles y un sinfín de galerías. Todo aquello fue decantando en sus viajes por medio mundo, y lo llevaron a tener, ahora mismo, ese fino y delicado sentido, al fin, de entregarse a sí mismo y a su vocación, para regalarnos a todos los destellos de una vida completa y compleja.
No sé si feliz pero tengo la impresión de que hoy se acerca un poco. Al menos está en paz y sosegado. De manera que en el caso de Rojas, la fuente de su creatividad original no es producto de la melancolía, de la bilis negra[4] de los antiguos, que lo puede conducir a la desesperación o a Dios como sostenía Kierkegaard; así ocurrió con talentos de la talla de Da Vinci, Miguel Ángel, Lord Byron, Lord Tennyson, R. Schumann, H. Melville, V. van Gogh, E. Hemingway, y muchísimos genios más, afectados durante toda su vida por la manía y la depresión, por el genio y la locura. El germen creativo de Rojas arranca más claramente desde un concepto que expresa el propio filosofo cristiano cuando se confiesa a sí mismo y afirma categórico: "Tengo que encontrar una verdad que sea verdadera para mí… la idea por la que pueda vivir o morir". Rojas es uno de esos raros y afortunados seres que ya eligió su camino, encontró su verdad y vocación en el arte, lo explora y ha decidido continuar por ese sendero para vivir sin angustia ni melancolía, y morir por él.
Otro filosofo existencialista, ateo declarado, Jean-Paul Sartre, nos acerca más a los abrevaderos de Rojas al sustentar que: “El hombre no es otra cosa que lo que él se hace...”. Y así, en una decisión crucial, existencial, Rojas se hizo escultor, y más que eso, se convirtió en un admirable artista plástico.
En buena hora.
Suena fácil, pero es algo casi imposible de lograr para la mayoría de los creadores y ya no se diga para los seres humanos ordinarios.
Ahora mismo pienso que la creación artística en Rojas Monedero se explica mejor en las concepciones estéticas definidas por el filosofo Hans Georg Gadamer, por lo que en este sentido tendríamos que hablar de un arte contemporáneo, en donde la obra se convierte en “un organismo vivo” que conduce a cada espectador a una pluralidad de interpretaciones, infinitas y cambiantes, inherentes a la hermenéutica[5]. Es decir, la obra de arte se nos presenta como un medio de reflexión e interpretación entre el mundo personal del autor que originó la obra y el presente de cada observador. Al respecto nos dice Gadamer “... todo encuentro con el lenguaje del arte es encuentro con un acontecer inconcluso y él mismo (es) una parte de ese acontecer” [6]
En las manifestaciones estéticas de Rojas Monedero encontraremos: arte, historia y lenguaje, categorías que Ricoeur identifica como las tres esferas de la hermenéutica contenidas en la obra filosófica emblemática de Gadamer[7].
De una cosa estoy seguro, la obra de Rojas Monedero a nadie dejará sin reaccionar. Tal vez quedemos pasmados, pero no sin reacción.
Al final terminaremos vencidos, pero no ante las trampas del risueño escultor sino ante la expresión magnífica de sus obras.
Así que disfrutemos de los tremendos impactos visuales que nos ofrece Eduardo Rojas Monedero en cada una de sus obras y en el conjunto que hoy nos entrega, regocijado e ingenioso, haciendo gala de un críptico sentido del humor.
Y disfrutemos también de sus trampas. Muchas gracias.
[2] Sol LeWitt: When an artist uses a conceptual form of art, it means that all of the planning and decisions are made beforehand and the execution is a perfunctory affair.The idea becomes a machine that makes the art.”
[3] Paredón y Después. Por Fabián Lebenglik. Pagina 12. Radar. 23 diciembre 2001
[4] Del griego melankholía compuesto con “melas”, negro, y “kholé”, bilis. María Moliner, Diccionario de uso del español.
[5] Anales II E 78, UNAM, 2001. Las exigentes preguntas de Hans Georg Gadamer (1900-2002)
PETER KRIEGER Instituto de Investigaciones estéticas, UNAM. Aproximaciones a los libros: La actualidad de lo bello. El arte como juego, símbolo y fiesta.
[6] http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/gadamer_1.htm. Cita de Lucas S. Fragasso tomado de Wahrheit und Methode (“Verdad y Método”).
[7] Ibid. Lucas S. Fragasso
13 marzo 2006
MENTIRAS INOLVIDABLES. LOS ESCALPELOS DE LUPA CIUDADANA
Es meritorio y muy agradecible el esfuerzo ciudadano que impulsa la estupenda revista Letras Libres dirigida por el historiador Enrique Krauze para crear un espacio público ciudadano de análisis político en Internet llamado Lupa Ciudadana (http://www.lupaciudadana.com.mx), en donde se lleva un implacable registro y análisis de las propuestas que hacen los tres candidatos más fuertes en competencia por la presidencia de la república. Krauze, uno de los progenitores de ese espacio cibernético al alcance de cualquier interesado, afirma: “La idea, original de Gabriel Zaid, es crear una memoria crítica de las declaraciones y promesas de los candidatos a la Presidencia de la República. Se trata, según indican en el sitio, de “Impedir o por lo menos acotar la impunidad declarativa... Es un trabajo de años, que se logra luego de una presión sostenida de la sociedad organizada a través de los medios”. Agregan, además, “De forma gradual, la sociedad tenderá a hacerse más exigente, a no contentarse con escuchar las propuestas disparatadas de los candidatos pasivamente, a llevar el registro de lo que dicen y exigir su cumplimiento”. Y disponen también de una tribuna de fácil acceso para comentarios del público.
Es tan contundente y eficaz el nivel de análisis aportado por esta Lupa, que sus conclusiones me obligan a pensar hasta ahora, que tenemos candidatos con inclinaciones fanáticas hacia el humorismo involuntario; o que en lugar de tomarse la hierba buena en una infusión, se la fumaron. No conocen la cruda moral ni la mesura. Lo único que existe para estos próceres es el presente del mitin y la apasionada rendición de la muchedumbre entregada cual virgen a un fauno. Ahí no existen los límites.
Cuando examinamos las propuestas y sus reales alcances recitadas por los candidatos de los tres partidos grandes, recopiladas sistemática y ordenadamente por Lupa Ciudadana, se confirma la tesis de que las masas son entes fácilmente manipulables porque sus niveles de conocimiento de la realidad pertenecen, únicamente al ámbito irracional de las emociones y nunca de la razón.
Para los exaltados políticos no importa el mañana, les interesa el mitin del día y la muchedumbre que tienen enfrente convertida en un animal sediento de esperanza, de una ilusión que morirá en cuanto regresen a su realidad cotidiana para renovarse dentro de seis años o en cada elección.
Y también subsiste la impresión, ahora rigurosamente documentada, de que los candidatos son, en esencia, abusivos y malintencionados en sus frecuentes ataques de incontinencia verbal, en especial cuando analizamos sus propuestas y las llevamos a otros ámbitos de estudio y análisis que no están afectados por la pasión partidaria o la algarabía esperanzada de la masa popular, sino por la luz perturbadora de la inteligencia informada.
Desde luego que las plazas de los mítines, la escenografía, los ambientes festivos y sus manifestantes se confabulan para que no existan preguntas incómodas a los cándidos candidatos, ni oposiciones que los inquieten, y mucho menos críticas fundadas a sus ofrecimientos paradisíacos. La muchedumbre que asiste a un mitin, de cualquier color y geometría, sólo está obligada a escuchar, si acaso a emocionarse y aplaudir cuando le sugieren que debe hacerlo o cuando es arrastrado por la ola del “entusiasmo” contagioso de las otras víctimas. La forma de protestar del típico asistente a un mitin, cuando lo obligan a padecer esa tortura, será el mutismo; pero las más de las veces, quien asista, alabará y gritará a rabiar si lo que “piensa” que le están diciendo coincide con lo que él cree que puede ser “bueno”, que estaría “bien”; o tal vez se pondrá eufórico cuando escuche algo “provocador”, o cuando en ultima instancia simplemente “sienta” que le conviene porque oyó el verbo “dar” conjugado varias veces en futuro asociado con “millones”. El irreflexivo integrante de esa masa, festejará todo lo que diga “su” candidato si alguna de las cosas que propone tienen que ver “la ideología del partido”, lo que sea que signifiquen estos términos para quien escucha el flamígero discurso y para quien lo pronuncia. Los perspicaces candidatos siempre tendrán a la mano recetas incendiarias garantizadas, fórmulas discursivas que han resistido la prueba del tiempo y demostraron ser de alto impacto para excitar el arrebato y el aplauso fácil de la multitud.
Durante el mitin, el líder guiará su camino con el aplausómetro, tendrá en cuenta las expresiones corporales de la muchedumbre y su calentura masiva; percibirá en aquella concentración informe y pasiva, gratuita y dispuesta, las emociones que le produzcan alegría o enardecimiento. Ese es el momento crucial, en que el candidato descubre las claves, y encuentra el camino correcto para hilar un discurso “exitoso” y salir triunfante del mitin. Comenzará a provocar esas reacciones “espontáneas” en la masa manipulando los botones correctos para causar el mayor impacto en los oyentes, usando demoledoras frases que rematen en promesas, y lleven a su audiencia al paroxismo, a la lisonja, a las porras por contagio, y tal vez, hasta las lágrimas, si tiene suerte y es su día. Ese es también el momento en que el candidato supone que existe la sensibilidad indispensable para dar a conocer sus lúcidas “propuestas”, y entonces verterá torrentes de ideas, gestos y acciones futuras que le permitirá, a él y sólo a él, salvar al país de la miseria y el atraso en que se encuentra, según jurará el prometedor en turno. En esos momentos de afinidad con la masa, importará muy poco si lo que promete o dice el candidato es una verdadera estupidez, algo incumplible o un auténtico y descomunal disparate, él lo dirá de todas maneras aunque sepa que no es real lo que está proponiendo; no se detendrá aún cuando tenga la seguridad de que le será imposible cumplir su interminable retahíla de ofertas. Y prometerá más, una y otra vez, porque en su discurso se escuchan bien, impactan duro, suenan reales, y sabe que con ellas tendrá en el bolsillo a la multitud por unos minutos. Mañana será otro día. Los fantasiosos candidatos tienen, además, la certeza de que nadie les reclamará sus incumplimientos, asumen que ningún decepcionado ciudadano les pedirá cuentas de sus actos y promesas, inmediatamente convertidas en quimeras, porque todos los que aspiran al poder juegan un viejo juego perverso que nunca se desgasta: las multitudes no tienen memoria. Y los mexicanos menos.
Pues les tengo buenas noticias a los señores candidatos. Resulta que la impunidad propositiva, esa gelatinosa diarrea que los ataca provocándoles incontinencia verbal, se terminó. Y la catástrofe inició con la aparición del primer regurgitador nacional de dislates que más y mejor se ha registrado en la historia de México: el señor Fox, durante su campaña y a lo largo de toda su patética administración. Hoy todos tenemos en la memoria sus tremendos disparates declarativos y propositivos que funcionaron como un gancho emocional para lograr votos de los ingenuos y desinformados mexicanos. El registro de los infinitos dislates foxistas quedó grabado para la historia en los efímeros medios de información, y a pesar de que no se tenía una memoria ordenada ni un análisis crítico sistemático de sus desmesuradas propuestas, eran tan grandes las tonterías y tan festejadas las barbaridades expresadas, que subsistieron en el recuerdo colectivo gracias a la insistencia de los medios y a la labor pertinaz y comprometida de algunos analistas y columnistas.
Para fortuna de todos, ahora existe un espacio ciudadano para la memoria y la historia política, que registra y ordena las propuestas de los candidatos, y después, las somete a un riguroso análisis con expertos de verdad en cada uno de los temas, quienes las califican del cero al diez según su viabilidad. Casi la totalidad de las “mentiras inolvidables” que nos recetan los suspirantes del poder son reprobadas, no se salvan ni de panzazo, lo cual quiere decir que dichas “propuestas” son inviables por diversas razones, entre otras, por limitaciones presupuestales, otras de orden político, de equilibrio de poderes, entorno internacional problemático, por la previsible ausencia de acuerdos, incultura política, errores de cálculo, restricciones de orden sindical y laboral, rígidos marcos jurídicos, carencia de cuadros capaces, distintos ámbitos de competencia, corrupción infinita y una extensa variedad de argumentos y limitantes de carácter técnico, social, político e histórico. O reprueban simplemente porque sus propuestas alcanzan la categoría de auténticas estupideces, que reflejan el gran desconocimiento del tema por parte del candidato hablador y mentiroso. Sus promesas no pasan las pruebas de “consistencia, cantinflismo y factibilidad” que les aplican en la Lupa Ciudadana. Y que decir de aquellas sesudas ofertas que suponen estar descubriendo el hilo negro y resultan tragicómicas en la realidad de hoy porque ¡ya existen!, están funcionando y tienen un marco legal que las acota.
Los amigos de la Lupa Ciudadana están haciendo su labor, muy encomiable insisto, y ahora le toca a usted, inquieto lector, informarse para impedir que uno o varios políticos le vean la cara de tonto en las próximas elecciones por dejarse convencer mediante grandilocuentes promesas huecas.
Un votante informado siempre será mejor para el país porque no votará por aquellos candidatos alucinados o rabiosos, ni por sus propuestas disparatadas e inviables.
Votar sin un razonamiento mínimo de lo que fueron y representan hoy los partidos y sus candidatos nos puede llevar a los mexicanos al suicidio político.
Las consecuencias de emitir un voto mayoritario a favor de un sectario chivo en cristalería serán incalculables para el país. Un error de apreciación o una irritación mal resuelta a la hora de votar, nos puede costar a los mexicanos cuando menos 12 años de reparaciones y cirugía mayor, menos desarrollo para todos y estaremos en riesgo de perder una generación por llevar a un bufón mentiroso, incompetente e ignorante a la presidencia de la república.
Sin embargo hay que ser optimistas y pensar que la mayoría de los electores ahora sí decidirá con el cerebro y no con las encuestas. De usted depende, suertudo lector, el barco es suyo. Ah, nomás no se le olvide que en la panguita vamos todos, unos de aventón y otros remando con fuerza.
Es tan contundente y eficaz el nivel de análisis aportado por esta Lupa, que sus conclusiones me obligan a pensar hasta ahora, que tenemos candidatos con inclinaciones fanáticas hacia el humorismo involuntario; o que en lugar de tomarse la hierba buena en una infusión, se la fumaron. No conocen la cruda moral ni la mesura. Lo único que existe para estos próceres es el presente del mitin y la apasionada rendición de la muchedumbre entregada cual virgen a un fauno. Ahí no existen los límites.
Cuando examinamos las propuestas y sus reales alcances recitadas por los candidatos de los tres partidos grandes, recopiladas sistemática y ordenadamente por Lupa Ciudadana, se confirma la tesis de que las masas son entes fácilmente manipulables porque sus niveles de conocimiento de la realidad pertenecen, únicamente al ámbito irracional de las emociones y nunca de la razón.
Para los exaltados políticos no importa el mañana, les interesa el mitin del día y la muchedumbre que tienen enfrente convertida en un animal sediento de esperanza, de una ilusión que morirá en cuanto regresen a su realidad cotidiana para renovarse dentro de seis años o en cada elección.
Y también subsiste la impresión, ahora rigurosamente documentada, de que los candidatos son, en esencia, abusivos y malintencionados en sus frecuentes ataques de incontinencia verbal, en especial cuando analizamos sus propuestas y las llevamos a otros ámbitos de estudio y análisis que no están afectados por la pasión partidaria o la algarabía esperanzada de la masa popular, sino por la luz perturbadora de la inteligencia informada.
Desde luego que las plazas de los mítines, la escenografía, los ambientes festivos y sus manifestantes se confabulan para que no existan preguntas incómodas a los cándidos candidatos, ni oposiciones que los inquieten, y mucho menos críticas fundadas a sus ofrecimientos paradisíacos. La muchedumbre que asiste a un mitin, de cualquier color y geometría, sólo está obligada a escuchar, si acaso a emocionarse y aplaudir cuando le sugieren que debe hacerlo o cuando es arrastrado por la ola del “entusiasmo” contagioso de las otras víctimas. La forma de protestar del típico asistente a un mitin, cuando lo obligan a padecer esa tortura, será el mutismo; pero las más de las veces, quien asista, alabará y gritará a rabiar si lo que “piensa” que le están diciendo coincide con lo que él cree que puede ser “bueno”, que estaría “bien”; o tal vez se pondrá eufórico cuando escuche algo “provocador”, o cuando en ultima instancia simplemente “sienta” que le conviene porque oyó el verbo “dar” conjugado varias veces en futuro asociado con “millones”. El irreflexivo integrante de esa masa, festejará todo lo que diga “su” candidato si alguna de las cosas que propone tienen que ver “la ideología del partido”, lo que sea que signifiquen estos términos para quien escucha el flamígero discurso y para quien lo pronuncia. Los perspicaces candidatos siempre tendrán a la mano recetas incendiarias garantizadas, fórmulas discursivas que han resistido la prueba del tiempo y demostraron ser de alto impacto para excitar el arrebato y el aplauso fácil de la multitud.
Durante el mitin, el líder guiará su camino con el aplausómetro, tendrá en cuenta las expresiones corporales de la muchedumbre y su calentura masiva; percibirá en aquella concentración informe y pasiva, gratuita y dispuesta, las emociones que le produzcan alegría o enardecimiento. Ese es el momento crucial, en que el candidato descubre las claves, y encuentra el camino correcto para hilar un discurso “exitoso” y salir triunfante del mitin. Comenzará a provocar esas reacciones “espontáneas” en la masa manipulando los botones correctos para causar el mayor impacto en los oyentes, usando demoledoras frases que rematen en promesas, y lleven a su audiencia al paroxismo, a la lisonja, a las porras por contagio, y tal vez, hasta las lágrimas, si tiene suerte y es su día. Ese es también el momento en que el candidato supone que existe la sensibilidad indispensable para dar a conocer sus lúcidas “propuestas”, y entonces verterá torrentes de ideas, gestos y acciones futuras que le permitirá, a él y sólo a él, salvar al país de la miseria y el atraso en que se encuentra, según jurará el prometedor en turno. En esos momentos de afinidad con la masa, importará muy poco si lo que promete o dice el candidato es una verdadera estupidez, algo incumplible o un auténtico y descomunal disparate, él lo dirá de todas maneras aunque sepa que no es real lo que está proponiendo; no se detendrá aún cuando tenga la seguridad de que le será imposible cumplir su interminable retahíla de ofertas. Y prometerá más, una y otra vez, porque en su discurso se escuchan bien, impactan duro, suenan reales, y sabe que con ellas tendrá en el bolsillo a la multitud por unos minutos. Mañana será otro día. Los fantasiosos candidatos tienen, además, la certeza de que nadie les reclamará sus incumplimientos, asumen que ningún decepcionado ciudadano les pedirá cuentas de sus actos y promesas, inmediatamente convertidas en quimeras, porque todos los que aspiran al poder juegan un viejo juego perverso que nunca se desgasta: las multitudes no tienen memoria. Y los mexicanos menos.
Pues les tengo buenas noticias a los señores candidatos. Resulta que la impunidad propositiva, esa gelatinosa diarrea que los ataca provocándoles incontinencia verbal, se terminó. Y la catástrofe inició con la aparición del primer regurgitador nacional de dislates que más y mejor se ha registrado en la historia de México: el señor Fox, durante su campaña y a lo largo de toda su patética administración. Hoy todos tenemos en la memoria sus tremendos disparates declarativos y propositivos que funcionaron como un gancho emocional para lograr votos de los ingenuos y desinformados mexicanos. El registro de los infinitos dislates foxistas quedó grabado para la historia en los efímeros medios de información, y a pesar de que no se tenía una memoria ordenada ni un análisis crítico sistemático de sus desmesuradas propuestas, eran tan grandes las tonterías y tan festejadas las barbaridades expresadas, que subsistieron en el recuerdo colectivo gracias a la insistencia de los medios y a la labor pertinaz y comprometida de algunos analistas y columnistas.
Para fortuna de todos, ahora existe un espacio ciudadano para la memoria y la historia política, que registra y ordena las propuestas de los candidatos, y después, las somete a un riguroso análisis con expertos de verdad en cada uno de los temas, quienes las califican del cero al diez según su viabilidad. Casi la totalidad de las “mentiras inolvidables” que nos recetan los suspirantes del poder son reprobadas, no se salvan ni de panzazo, lo cual quiere decir que dichas “propuestas” son inviables por diversas razones, entre otras, por limitaciones presupuestales, otras de orden político, de equilibrio de poderes, entorno internacional problemático, por la previsible ausencia de acuerdos, incultura política, errores de cálculo, restricciones de orden sindical y laboral, rígidos marcos jurídicos, carencia de cuadros capaces, distintos ámbitos de competencia, corrupción infinita y una extensa variedad de argumentos y limitantes de carácter técnico, social, político e histórico. O reprueban simplemente porque sus propuestas alcanzan la categoría de auténticas estupideces, que reflejan el gran desconocimiento del tema por parte del candidato hablador y mentiroso. Sus promesas no pasan las pruebas de “consistencia, cantinflismo y factibilidad” que les aplican en la Lupa Ciudadana. Y que decir de aquellas sesudas ofertas que suponen estar descubriendo el hilo negro y resultan tragicómicas en la realidad de hoy porque ¡ya existen!, están funcionando y tienen un marco legal que las acota.
Los amigos de la Lupa Ciudadana están haciendo su labor, muy encomiable insisto, y ahora le toca a usted, inquieto lector, informarse para impedir que uno o varios políticos le vean la cara de tonto en las próximas elecciones por dejarse convencer mediante grandilocuentes promesas huecas.
Un votante informado siempre será mejor para el país porque no votará por aquellos candidatos alucinados o rabiosos, ni por sus propuestas disparatadas e inviables.
Votar sin un razonamiento mínimo de lo que fueron y representan hoy los partidos y sus candidatos nos puede llevar a los mexicanos al suicidio político.
Las consecuencias de emitir un voto mayoritario a favor de un sectario chivo en cristalería serán incalculables para el país. Un error de apreciación o una irritación mal resuelta a la hora de votar, nos puede costar a los mexicanos cuando menos 12 años de reparaciones y cirugía mayor, menos desarrollo para todos y estaremos en riesgo de perder una generación por llevar a un bufón mentiroso, incompetente e ignorante a la presidencia de la república.
Sin embargo hay que ser optimistas y pensar que la mayoría de los electores ahora sí decidirá con el cerebro y no con las encuestas. De usted depende, suertudo lector, el barco es suyo. Ah, nomás no se le olvide que en la panguita vamos todos, unos de aventón y otros remando con fuerza.
09 marzo 2006
GRIPE AVIAR
¿LA PESTE A LA VUELTA DE LA ESQUINA?
No es juego. No es un simulacro. Tampoco es una exageración ni un chiste. No es ficción.
Es cierto que el virus H5N1 no se contagia de humano a humano todavía, pero las personas que se han infectado continúan muriéndose. Por ahora van más de 100 víctimas. Más de 200 millones de aves muertas o sacrificadas para tratar de controlar la epidemia. La demanda de pollo y huevo ya comenzó su caída, no sólo en Europa sino en México.
Las aves que contraen el virus H5N1 se mueren irremediablemente una vez que se infectan. Los gatos y otros felinos sucumben también al contagio. Los seres humanos se mueren cuando el virus logra “saltar” de aves enfermas a su organismo y el porcentaje de mortalidad es muy alto. Cuando estalle la pandemia que todo el mundo científico espera, no será posible que ningún sistema de salud del país o de los estados, atiendan con suficiencia y eficacia los casos que se presenten cuando se transmita el virus entre humanos, lo que ocurrirá, fatalmente, según se observa por el desarrollo y crecimiento de la infección en varios países del mundo. Debemos entender con la franqueza que el caso amerita, que no habrá clínicas suficientes, ni hospitales, ni centros de salud, que alcancen para atender a los mexicanos contagiados. No es película. Así que las autoridades no se la deben tomar a la ligera porque este asunto significará una altísima mortalidad una vez que se presente la enfermedad en su modalidad de humano a humano.
Por lo pronto no sobrará ninguna medida de control. No será un inconveniente que inclusive se exageren las medidas sanitarias de control para impedir una epidemia en México y posterior pandemia.
El riesgo de infección por el virus H5N1 avanza sin freno por todo el mundo. Las noticias sobre el tema de la gripe aviar en la prensa internacional aumentan su frecuencia y gravedad, lo que antes eran notas perdidas en las secciones interiores de los periódicos ahora ocupan páginas editoriales y primeras planas, lo que refleja el temor existente en todo el mundo.
Las personas que mueren por contagio directo de aves aumentan día a día.
Hasta ahora ya son tres continentes afectados: Asia (18 países), África (3 países) y Europa (14 países). Nadie está a salvo. La enfermedad comenzó en una perdida región rural de un pequeño país asiático, y el caso es que ahora ya se expandió a 35 naciones más y continúa extendiéndose para alcanzar ya a tres continentes. Con un solo país que se descuide o trate de esconder la presencia del virus, será suficiente para que se propague entre los seres humanos, ya lo han hecho algunos países asiáticos como China.
¿Cuánto tiempo tardará en llegar al continente americano y a México? ¿Por dónde llegará?
En varios países el ejército ha comenzado a tomar el control de la situación. En Alemania destinaron 300 soldados para recolectar aves muertas en la isla Ruegen y envían aviones militares para observar si existen más aves muertas en su territorio; las autoridades locales de la isla no tienen capacidad para atender el problema que, por ahora, se presenta sólo en aves salvajes. En México el ejercito mantiene bajo resguardo un millón de dosis de vacunas contra la gripe aviar, en su variante peligrosa H5N1, que serán utilizadas en caso de que se detecten los primeros casos de contaminación, según informó el secretario de Salud, Julio Frenk Mora. Y eso que la tal por cual vacuna específica para el H5N1 no existe por lo que las vacunas disponibles no curan la infección de este bicho mortal. Este funcionario que para su fortuna y la nuestra no es precisamente foxista sino un científico nacional bien calificado, tiene clara la película y conoce con certeza el real e inminente peligro que implicaría la aparición del virus en nuestro país. El gobierno de los Estados Unidos por conducto del Departamento de Seguridad Interior realizó a fines de diciembre de 2005 un ejercicio de simulación para enfrentar una eventual pandemia de gripe aviar.
La vacuna en contra del virus H5N1 aún se encuentra lejos, pero muy lejos. Lo que tenemos como remedio a resguardo del ejército mexicano es un antiviral llamado Tamiflu que podría ayudar pero que no cura, como ya lo explicamos en otras colaboraciones; tiene además, el alto riesgo de que si el medicamento es aplicado erróneamente, puede generar resistencia en el virus desatando otra infección imparable. La revista New England Journal of Medicine, describió este descubrimiento como “atemorizador” y agrega “... el uso indiscriminado de ese medicamento podría impulsar el crecimiento de un virus resistente, lo cual desencadenaría una segunda ola de infección contra la que podría no haber defensa”. Vea usted lo que nos dice el boletín de actualización No. 4 de la OMS “Antes de que una nueva vacuna antigripal esté lista para ser utilizada en el ser humano son necesarios varios requisitos. A los virus utilizados en las vacunas antigripales se les hace crecer en huevos de gallina. Sin embargo, como el virus H5N1 es tan mortal para los embriones de pollo, para preparar el virus H5N1 prototípico destinado a la producción de la vacuna se necesita una nueva técnica, conocida como genética inversa. La genética inversa combina información genética seleccionada del virus tomado de los casos reales con un virus de laboratorio. El virus resultante es reconocido por el sistema inmunitario humano, generando una respuesta inmunitaria protectora, pero no la enfermedad. El virus también puede ser modificado genéticamente, de forma que deje de ser mortal para los embriones de pollo. Otra ventaja del uso de la técnica de genética inversa es que proporciona un virus prototípico cuyo crecimiento durante la producción de la vacuna es previsible”. Lo que en cristiano quiere decir que no son enchiladas. Hay buenas intenciones e investigación pero lo que no existe hoy es una vacuna efectiva contra el H5N1.
Los términos para designar la enfermedad van cambiando con el tiempo. Antes se hablaba de epidemia, ahora el término pandemia es de uso general por el impacto que ya tiene la enfermedad en varios países del mundo. Y no crea usted que lo estoy inventando, de ninguna manera, nos lo recuerda a usted y a mí, ni más ni menos el Director General de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE), Bernard Vallat, el funcionario internacional agregó en el más reciente conclave mundial de veterinarios sobre los avances y el control del virus H5N1 celebrada en París que “con la excepción de Australia y Nueva Zelanda, que no son afectadas por la migración de aves provenientes de las zonas afectadas, el resto del mundo está directamente expuesto”.
¿Cómo y con qué vamos a detener en México a este nanométrico bicho?
Al paso que vamos existe el riesgo de quedarnos sin aves de corral, sin cerdos, sin perros, sin gatos, sin tigres en los zoológicos y por si fuera poco, la humanidad puede disminuir su numero significativamente. Se especula sobre una posible muerte del 25% de la población mundial una vez que se declare la pandemia.
Como lo apunté en este mismo espacio en las seis colaboraciones que escribí sobre el tema entre el 14 y el 21 de noviembre del 2005, la fuente de contagio principal, por ahora, serán las aves salvajes migratorias principalmente, las que contagiarán sin remedio a las aves de corral y enseguida es factible que también enfermen otras especies en cautiverio como los cerdos; no escaparán los gatos ni los perros y menos, desde luego, los seres humanos. Todos mamíferos. En el caso de los felinos, hay investigaciones que consignan el contagio de gato a gato en pruebas de laboratorio que se realizaron desde el 2004. El patólogo Thijs Kuiken del Centro Médico Erasmus en la ciudad holandesa de Rótterdam, nos hace saber: “nosotros intentamos infectar en total a siete gatos con el virus H5N1. Colocamos el virus en las vías respiratorias de algunos animales, a otros les dimos de comer carne de pollos infectados y en otro caso mezclamos gatos sanos con animales enfermos en jaulas. Pudimos enfermar a los gatos en tres días y por las tres vías. Se encontró el agresivo virus H5N1 en el hígado, el cerebro, los riñones y el bazo. Los gatos enfermos eliminaron el virus por las heces, la orina y la saliva”.
Ante los últimos brotes en Alemania, infinidad de apanicados propietarios que tienen un gato como mascota, han inundado los lugares destinados al sacrificio de estos animales por el temor a ser contagiados por el virus. La Sociedad Protectora de Animales de ese país europeo señaló: "Nos han traído a centenares de gatos. La gente tiene miedo de que tengan la gripe aviaria". De ahí que los gatos y los perros que no se encuentren encerrados y a buen resguardo de sus dueños representen un peligro inminente de contagio.
¿Por qué no remediarlo desde ahora con pequeñas acciones? ¿Qué nos cuesta prevenir?
Los municipios del estado deben acelerar la recolección de animales sueltos y callejeros porque éstos se podrían alimentar de aves silvestres contagiadas. Las autoridades de SAGARPA y de la Secretaría de Salud deben extremar sus precauciones, sistemas de vigilancia y monitoreos.
Dudo que exista un laboratorio de alta tecnología en el estado que pueda identificar el virus porque la OMS sólo tiene unos cuantos centros certificados en todo el mundo. ¿Ya hicimos algo al respecto? ¿Los científicos del estado ya están preparados para enfrentar el problema y divulgar las medidas preventivas que debe seguir la población? Ninguno ha dicho nada, ni científicos ni autoridades. Sólo han indicado que, como no ha llegado el virus se mantienen vigilantes. Tan tan.
La FAO insiste en que la gente debe evitar cualquier tipo de contacto con animales muertos o con síntomas de la enfermedad, y exhortó a que en las áreas donde se han producido brotes, no se consuma carne de pollo o huevos. Recomienda, además, algo fundamental, "indemnizar a los campesinos por la pérdida de sus animales... para lograr que se denuncien en forma rápida la aparición de brotes, porque sin incentivos económicos, la gente ocultará los brotes y venderá los pollos infectados". Y remata con algo fundamental: un urgente llamado para realizar una campaña masiva de información pública en apoyo de los esfuerzos en la lucha contra la gripe aviar. ¿Conoce usted alguna campaña en BCS? Yo tampoco.
Estamos a tiempo para un razonable control de daños. Hay todo un sistema de alerta y monitoreo mundial y no debemos pensar que como estamos ubicados en la quinta madre, casi aislados, en nuestro estado no va a pasar nada.
El exceso de confianza, el silencio y el miedo son los verdaderos enemigos que nos pueden enterrar.
Ojalá no tenga nada que reclamarles a nuestras autoridades en un futuro cercano. Y si hubiera tal reproche, no desearía hacerlo desde el epitafio de un sepulcro en el frío panteón de Los Sanjuanes en donde todos podrían leer: “se los dije...”.
Eso si alcanzan los lugares.
No es juego. No es un simulacro. Tampoco es una exageración ni un chiste. No es ficción.
Es cierto que el virus H5N1 no se contagia de humano a humano todavía, pero las personas que se han infectado continúan muriéndose. Por ahora van más de 100 víctimas. Más de 200 millones de aves muertas o sacrificadas para tratar de controlar la epidemia. La demanda de pollo y huevo ya comenzó su caída, no sólo en Europa sino en México.
Las aves que contraen el virus H5N1 se mueren irremediablemente una vez que se infectan. Los gatos y otros felinos sucumben también al contagio. Los seres humanos se mueren cuando el virus logra “saltar” de aves enfermas a su organismo y el porcentaje de mortalidad es muy alto. Cuando estalle la pandemia que todo el mundo científico espera, no será posible que ningún sistema de salud del país o de los estados, atiendan con suficiencia y eficacia los casos que se presenten cuando se transmita el virus entre humanos, lo que ocurrirá, fatalmente, según se observa por el desarrollo y crecimiento de la infección en varios países del mundo. Debemos entender con la franqueza que el caso amerita, que no habrá clínicas suficientes, ni hospitales, ni centros de salud, que alcancen para atender a los mexicanos contagiados. No es película. Así que las autoridades no se la deben tomar a la ligera porque este asunto significará una altísima mortalidad una vez que se presente la enfermedad en su modalidad de humano a humano.
Por lo pronto no sobrará ninguna medida de control. No será un inconveniente que inclusive se exageren las medidas sanitarias de control para impedir una epidemia en México y posterior pandemia.
El riesgo de infección por el virus H5N1 avanza sin freno por todo el mundo. Las noticias sobre el tema de la gripe aviar en la prensa internacional aumentan su frecuencia y gravedad, lo que antes eran notas perdidas en las secciones interiores de los periódicos ahora ocupan páginas editoriales y primeras planas, lo que refleja el temor existente en todo el mundo.
Las personas que mueren por contagio directo de aves aumentan día a día.
Hasta ahora ya son tres continentes afectados: Asia (18 países), África (3 países) y Europa (14 países). Nadie está a salvo. La enfermedad comenzó en una perdida región rural de un pequeño país asiático, y el caso es que ahora ya se expandió a 35 naciones más y continúa extendiéndose para alcanzar ya a tres continentes. Con un solo país que se descuide o trate de esconder la presencia del virus, será suficiente para que se propague entre los seres humanos, ya lo han hecho algunos países asiáticos como China.
¿Cuánto tiempo tardará en llegar al continente americano y a México? ¿Por dónde llegará?
En varios países el ejército ha comenzado a tomar el control de la situación. En Alemania destinaron 300 soldados para recolectar aves muertas en la isla Ruegen y envían aviones militares para observar si existen más aves muertas en su territorio; las autoridades locales de la isla no tienen capacidad para atender el problema que, por ahora, se presenta sólo en aves salvajes. En México el ejercito mantiene bajo resguardo un millón de dosis de vacunas contra la gripe aviar, en su variante peligrosa H5N1, que serán utilizadas en caso de que se detecten los primeros casos de contaminación, según informó el secretario de Salud, Julio Frenk Mora. Y eso que la tal por cual vacuna específica para el H5N1 no existe por lo que las vacunas disponibles no curan la infección de este bicho mortal. Este funcionario que para su fortuna y la nuestra no es precisamente foxista sino un científico nacional bien calificado, tiene clara la película y conoce con certeza el real e inminente peligro que implicaría la aparición del virus en nuestro país. El gobierno de los Estados Unidos por conducto del Departamento de Seguridad Interior realizó a fines de diciembre de 2005 un ejercicio de simulación para enfrentar una eventual pandemia de gripe aviar.
La vacuna en contra del virus H5N1 aún se encuentra lejos, pero muy lejos. Lo que tenemos como remedio a resguardo del ejército mexicano es un antiviral llamado Tamiflu que podría ayudar pero que no cura, como ya lo explicamos en otras colaboraciones; tiene además, el alto riesgo de que si el medicamento es aplicado erróneamente, puede generar resistencia en el virus desatando otra infección imparable. La revista New England Journal of Medicine, describió este descubrimiento como “atemorizador” y agrega “... el uso indiscriminado de ese medicamento podría impulsar el crecimiento de un virus resistente, lo cual desencadenaría una segunda ola de infección contra la que podría no haber defensa”. Vea usted lo que nos dice el boletín de actualización No. 4 de la OMS “Antes de que una nueva vacuna antigripal esté lista para ser utilizada en el ser humano son necesarios varios requisitos. A los virus utilizados en las vacunas antigripales se les hace crecer en huevos de gallina. Sin embargo, como el virus H5N1 es tan mortal para los embriones de pollo, para preparar el virus H5N1 prototípico destinado a la producción de la vacuna se necesita una nueva técnica, conocida como genética inversa. La genética inversa combina información genética seleccionada del virus tomado de los casos reales con un virus de laboratorio. El virus resultante es reconocido por el sistema inmunitario humano, generando una respuesta inmunitaria protectora, pero no la enfermedad. El virus también puede ser modificado genéticamente, de forma que deje de ser mortal para los embriones de pollo. Otra ventaja del uso de la técnica de genética inversa es que proporciona un virus prototípico cuyo crecimiento durante la producción de la vacuna es previsible”. Lo que en cristiano quiere decir que no son enchiladas. Hay buenas intenciones e investigación pero lo que no existe hoy es una vacuna efectiva contra el H5N1.
Los términos para designar la enfermedad van cambiando con el tiempo. Antes se hablaba de epidemia, ahora el término pandemia es de uso general por el impacto que ya tiene la enfermedad en varios países del mundo. Y no crea usted que lo estoy inventando, de ninguna manera, nos lo recuerda a usted y a mí, ni más ni menos el Director General de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE), Bernard Vallat, el funcionario internacional agregó en el más reciente conclave mundial de veterinarios sobre los avances y el control del virus H5N1 celebrada en París que “con la excepción de Australia y Nueva Zelanda, que no son afectadas por la migración de aves provenientes de las zonas afectadas, el resto del mundo está directamente expuesto”.
¿Cómo y con qué vamos a detener en México a este nanométrico bicho?
Al paso que vamos existe el riesgo de quedarnos sin aves de corral, sin cerdos, sin perros, sin gatos, sin tigres en los zoológicos y por si fuera poco, la humanidad puede disminuir su numero significativamente. Se especula sobre una posible muerte del 25% de la población mundial una vez que se declare la pandemia.
Como lo apunté en este mismo espacio en las seis colaboraciones que escribí sobre el tema entre el 14 y el 21 de noviembre del 2005, la fuente de contagio principal, por ahora, serán las aves salvajes migratorias principalmente, las que contagiarán sin remedio a las aves de corral y enseguida es factible que también enfermen otras especies en cautiverio como los cerdos; no escaparán los gatos ni los perros y menos, desde luego, los seres humanos. Todos mamíferos. En el caso de los felinos, hay investigaciones que consignan el contagio de gato a gato en pruebas de laboratorio que se realizaron desde el 2004. El patólogo Thijs Kuiken del Centro Médico Erasmus en la ciudad holandesa de Rótterdam, nos hace saber: “nosotros intentamos infectar en total a siete gatos con el virus H5N1. Colocamos el virus en las vías respiratorias de algunos animales, a otros les dimos de comer carne de pollos infectados y en otro caso mezclamos gatos sanos con animales enfermos en jaulas. Pudimos enfermar a los gatos en tres días y por las tres vías. Se encontró el agresivo virus H5N1 en el hígado, el cerebro, los riñones y el bazo. Los gatos enfermos eliminaron el virus por las heces, la orina y la saliva”.
Ante los últimos brotes en Alemania, infinidad de apanicados propietarios que tienen un gato como mascota, han inundado los lugares destinados al sacrificio de estos animales por el temor a ser contagiados por el virus. La Sociedad Protectora de Animales de ese país europeo señaló: "Nos han traído a centenares de gatos. La gente tiene miedo de que tengan la gripe aviaria". De ahí que los gatos y los perros que no se encuentren encerrados y a buen resguardo de sus dueños representen un peligro inminente de contagio.
¿Por qué no remediarlo desde ahora con pequeñas acciones? ¿Qué nos cuesta prevenir?
Los municipios del estado deben acelerar la recolección de animales sueltos y callejeros porque éstos se podrían alimentar de aves silvestres contagiadas. Las autoridades de SAGARPA y de la Secretaría de Salud deben extremar sus precauciones, sistemas de vigilancia y monitoreos.
Dudo que exista un laboratorio de alta tecnología en el estado que pueda identificar el virus porque la OMS sólo tiene unos cuantos centros certificados en todo el mundo. ¿Ya hicimos algo al respecto? ¿Los científicos del estado ya están preparados para enfrentar el problema y divulgar las medidas preventivas que debe seguir la población? Ninguno ha dicho nada, ni científicos ni autoridades. Sólo han indicado que, como no ha llegado el virus se mantienen vigilantes. Tan tan.
La FAO insiste en que la gente debe evitar cualquier tipo de contacto con animales muertos o con síntomas de la enfermedad, y exhortó a que en las áreas donde se han producido brotes, no se consuma carne de pollo o huevos. Recomienda, además, algo fundamental, "indemnizar a los campesinos por la pérdida de sus animales... para lograr que se denuncien en forma rápida la aparición de brotes, porque sin incentivos económicos, la gente ocultará los brotes y venderá los pollos infectados". Y remata con algo fundamental: un urgente llamado para realizar una campaña masiva de información pública en apoyo de los esfuerzos en la lucha contra la gripe aviar. ¿Conoce usted alguna campaña en BCS? Yo tampoco.
Estamos a tiempo para un razonable control de daños. Hay todo un sistema de alerta y monitoreo mundial y no debemos pensar que como estamos ubicados en la quinta madre, casi aislados, en nuestro estado no va a pasar nada.
El exceso de confianza, el silencio y el miedo son los verdaderos enemigos que nos pueden enterrar.
Ojalá no tenga nada que reclamarles a nuestras autoridades en un futuro cercano. Y si hubiera tal reproche, no desearía hacerlo desde el epitafio de un sepulcro en el frío panteón de Los Sanjuanes en donde todos podrían leer: “se los dije...”.
Eso si alcanzan los lugares.
03 marzo 2006
LAS ARCADAS DE LA MUERTE. MINAS DE CARBÓN
Las minas de carbón son siempre un riesgo y sinónimo de un entierro en vida.
Sus honduras y recovecos son un recordatorio irrevocable del largo viaje hacia la oscuridad absoluta, al aire enrarecido, a la muerte cotidiana.
Los mineros del carbón conviven y toleran todo: el polvo de carbón siempre presente, la perpetua presencia del gas grisú, el gas metano, una visibilidad disminuida y sueldos miserables, ausencia de sindicatos reales que los defiendan y apoyen, sus “lideres” se venden por unas monedas, sin equipos especializados, carentes de tecnología y herramientas, mal comidos, atacados por una conjuntivitis incurable, ojos llorosos, durísimas jornadas de trabajo, dolores de cabeza persistentes, pulmones con fibrosis, piel cianótica de tonos grises y azules... viven en la antesala del infierno por un pago promedio de 400 pesos por semana de seis días de agotador trabajo cuando les va bien.
La mano de obra original es casi siempre rural en primer término. Campesinos que cambian un suplicio por otro infierno que al menos les permitirá mal comer a riesgo de su propia vida. Muchos se convierten en carne de cañón porque entran a trabajar a las minas con más necesidad que información o conocimientos, sin una mínima preparación. Nadie los induce y conduce para ser mineros del carbón con un mínimo de oficio, todo lo aprenden al paso del tiempo gracias a la comunicación con los compañeros más viejos y expertos, a quienes la vida en las profundidades de los socavones y la práctica adquirida convirtió en maestros del oficio. Nadie les dijo antes de entrar a las grandes cuevas y túneles interminables a lo que se enfrentarían: accidentes, disminución de esperanza de vida y la muerte pronta si tienen suerte, miseria y pobreza. Deplorable calidad de vida por toda su existencia.
El cambio de actividad para muchos mineros del carbón es sólo un sueño mítico acariciado en sus noches eternas y oscuras soledades: “ya casi completo para largarme de este maldito antro infernal”. Pero lo que llega antes, sin falta, es siempre la muerte, dentro de la mina o afuera, cuando se retiran por alguna enfermedad asociada a su trabajo. Están también los condenados de la tierra, quienes jamás saldrán de esas negras tinieblas porque no tienen otra opción y sólo así logran mal vivir en la mayor de las miserias; no tienen ni tendrán oportunidades en otro trabajo. Para las autoridades y la empresa son un numero, no existen, ni ellos ni los trabajos alternos. Saldrán de la mina enfermos o muertos, sin pensión, sin servicio médico, sin atención de ninguna clase, únicamente para morirse de “viejos” antes de los 50. Desde tiempos inmemoriales en las zonas mineras de carbón de Coahuila no existe otra actividad productiva. Es la mina o la muerte, ambas serán inseparables para estos mexicanos abandonados a su suerte y a la explotación más infame.
Los viejos mineros que extraen el carbón y logran sobrevivir a años de explotación y sufrimiento tienen una esperanza de vida no mayor a los 55 años y en condiciones de enfermedad y pobreza extremas. Es probable que este sector productivo del país sea el más olvidado de todos y el más explotado. Apenas en 1972 los carboneros se incorporaron a los beneficios de la seguridad social institucional, y no todos, sólo una minoría lo logra por las trampas y ambiciones de los patrones y por los sátrapas que dirigen un sindicato corrupto hasta la médula.
Como en todas las profesiones y oficios de alto riesgo el margen de error dentro de la mina es cero. Quien cometa una equivocación en sus tareas, por negligencia o ignorancia, lo pagará caro con su propia muerte y la de sus compañeros, porque cualquier accidente en las profundidades involucrará, sin escapatoria, al resto de los que se encuentren presos en la misma ruina de túneles.
En ocasiones la naturaleza les cobra a los mineros por adelantado enterrando a sus trabajadores debido a los derrumbes frecuentes de los que difícilmente saldrán vivos. Los que se salvan quedarán impedidos y condenados a vivir una muerte más lenta y atormentada porque quedarán discapacitados en alguna medida, sin trabajo y sin ingresos. Nula protección social.
El gas grisú que se acumula en la mina es producto de la propia explotación del carbón. Viene con el producto, forma parte de él, emana de los pedazos de carbón que desprenden porque está en sus poros. Y en toda la mina. Su composición es gas metano, anhídrido carbónico y nitrógeno; es altamente inflamable y tóxico en determinadas concentraciones. El poder calórico del este gas es varias veces superior a la del gas propano y butano y aún del propio carbón. En determinadas concentraciones es el enemigo mortal de los mineros porque la explosión puede ser inminente y fulminante. Una sola chispa bastaría para causar una catástrofe multitudinaria como ya vimos.
Las tareas propias de la extracción del carbón, el tráfico y el ajetreo al interior de la mina, provocan la aparición de otro mortífero enemigo de quienes se dedican a esta actividad: el polvo de carbón. Mientras más fino es mayor su poder explosivo. Por esta razón la pólvora de los fuegos artificiales que disfrutamos durante las fiestas contiene el 15% de finísimo polvo de carbón.
La combinación apocalíptica se presenta cuando existen grandes concentraciones de gas metano o de grisú y de polvo de carbón flotando en la atmósfera de la mina en una misma nube letal. Y éste puede ser el inicio de una sucesión de calamidades mortales para los mineros que ahí se encuentren. Si los encargados de la seguridad de la mina no detectan el problema por negligencia, por complicidades con los patrones de la mina o por ignorancia y no se dedican a bajar las altas concentraciones de los gases, y por otro lado, a disminuir el potencial poder explosivo existente debido a la presencia del polvo de carbón, sólo hará falta una chispa para encender la mecha del infierno. O un lamentable accidente.
Cuando se produce la explosión, suponiendo que se origine primero por una alta concentración de grisú o de metano, cualquiera de éstos gases sería el detonante que producirá una descomunal reacción en cadena porque al estallar el gas, de inmediato se comienzan a encender, una a una, las millones de partículas de polvo de carbón y los gases que flotan al interior de toda la mina produciéndose una enorme explosión que desatará temperaturas de hasta 800 grados centígrados por todos los rincones del laberinto de túneles.
Los desgraciados mineros que se encuentren en el interior serán alcanzados primero por una enorme presión de cientos de kilos por centímetro cuadrado que les desgarrará los oídos, y puede desviscerarlos o descoyuntarlos y estrellarlos contra las paredes de la mina al levantarlos del suelo con una fuerza inaudita matándolos en forma instantánea. Apenas se darán cuenta de lo que ocurrió. Los insepultos, alcanzarán a ver por unos instantes el mismísimo infierno antes de morir; en fracciones de segundo, se les vendrá encima un gigantesco torrente de fuego blanco y amarillo que aparecerá inmediatamente después del trueno y provendrá desde el sitio en que se causó la explosión para recorrer todos los túneles de la mina; la ola de fuego los arrollará calcinándolos de inmediato convirtiéndolos instantáneamente en ceniza. En micro segundos les quemará la carne de todo el cuerpo hasta desaparecerla y enseguida les calcinará todos los huesos del cuerpo. No quedará nada para rescatar. Imposible salvar a nadie, su tumba eterna será el túnel en donde se tropezaron con la muerte.
En Pasta de Conchos, en Coahuila, nunca hubo 65 mineros vivos para salvar después de la aterradora explosión. Los viejos mineros lo supieron desde que sintieron el temblor en el suelo y al escuchar el gran estallido. De milagro no sucumbieron los rescatistas porque el nivel de gas metano superaba el 52% cuando el permisible debe ser del 1%. Lo midieron hasta que llegaron los gringos ¿y antes con qué lo median, con la nariz, a ojo? Criminales, ni siquiera tenían equipo para medir la concentración de gas.
Las autoridades federales y los dueños de la mina se enteraron desde el inicio que no habría ni un solo sobreviviente y lo ocultaron especulando con la esperanza de los familiares. No fue solamente un simple derrumbe sino una explosión gigantesca que demolió parte de la mina cancelando toda posibilidad de vida al interior de ese catafalco. Todos lo sabíamos.
El manejo de la crisis fue estúpido y convenenciero a favor de los intereses de la empresa.
Jugaron con el dolor de las familias por cuidar sus indecentes cochupos.
Nuevamente los foxistas con un representante del yunque a la cabeza dieron una muestra más de la gran indigencia moral y estupidez que les caracteriza. Y continuarán con sus infinitas torpezas ahora con la rebatinga sindical para inflar el problema en tiempos por demás inconvenientes.
Esta será una de las grandes tragedias mineras que tendremos que lamentar y recordar por muchos años.
Las autoridades federales y los dueños de la mina merecen nuestro más profundo desprecio.
Desde mi modesto espacio les envío un abrazo solidario y confortante a todas las familias afectadas.
A los mineros del carbón hoy conocidos y a los cientos que permanecerán en el anonimato los saludo con respeto y asombro.
Le recomiendo, inquieto lector, una estupenda novela de donde obtuve algunos datos para esta columna: La noche eterna en las minas. El autor es el ingeniero minero, Alfonso Mario Cárdenas Berrueto, y lo editó la Universidad de Nuevo León en el 2003. Consígalo, le va a gustar, es apasionante y aprenderá un poco más sobre el arduo trabajo que desempeñan estos seres excepcionales que son los mineros del carbón.
Sus honduras y recovecos son un recordatorio irrevocable del largo viaje hacia la oscuridad absoluta, al aire enrarecido, a la muerte cotidiana.
Los mineros del carbón conviven y toleran todo: el polvo de carbón siempre presente, la perpetua presencia del gas grisú, el gas metano, una visibilidad disminuida y sueldos miserables, ausencia de sindicatos reales que los defiendan y apoyen, sus “lideres” se venden por unas monedas, sin equipos especializados, carentes de tecnología y herramientas, mal comidos, atacados por una conjuntivitis incurable, ojos llorosos, durísimas jornadas de trabajo, dolores de cabeza persistentes, pulmones con fibrosis, piel cianótica de tonos grises y azules... viven en la antesala del infierno por un pago promedio de 400 pesos por semana de seis días de agotador trabajo cuando les va bien.
La mano de obra original es casi siempre rural en primer término. Campesinos que cambian un suplicio por otro infierno que al menos les permitirá mal comer a riesgo de su propia vida. Muchos se convierten en carne de cañón porque entran a trabajar a las minas con más necesidad que información o conocimientos, sin una mínima preparación. Nadie los induce y conduce para ser mineros del carbón con un mínimo de oficio, todo lo aprenden al paso del tiempo gracias a la comunicación con los compañeros más viejos y expertos, a quienes la vida en las profundidades de los socavones y la práctica adquirida convirtió en maestros del oficio. Nadie les dijo antes de entrar a las grandes cuevas y túneles interminables a lo que se enfrentarían: accidentes, disminución de esperanza de vida y la muerte pronta si tienen suerte, miseria y pobreza. Deplorable calidad de vida por toda su existencia.
El cambio de actividad para muchos mineros del carbón es sólo un sueño mítico acariciado en sus noches eternas y oscuras soledades: “ya casi completo para largarme de este maldito antro infernal”. Pero lo que llega antes, sin falta, es siempre la muerte, dentro de la mina o afuera, cuando se retiran por alguna enfermedad asociada a su trabajo. Están también los condenados de la tierra, quienes jamás saldrán de esas negras tinieblas porque no tienen otra opción y sólo así logran mal vivir en la mayor de las miserias; no tienen ni tendrán oportunidades en otro trabajo. Para las autoridades y la empresa son un numero, no existen, ni ellos ni los trabajos alternos. Saldrán de la mina enfermos o muertos, sin pensión, sin servicio médico, sin atención de ninguna clase, únicamente para morirse de “viejos” antes de los 50. Desde tiempos inmemoriales en las zonas mineras de carbón de Coahuila no existe otra actividad productiva. Es la mina o la muerte, ambas serán inseparables para estos mexicanos abandonados a su suerte y a la explotación más infame.
Los viejos mineros que extraen el carbón y logran sobrevivir a años de explotación y sufrimiento tienen una esperanza de vida no mayor a los 55 años y en condiciones de enfermedad y pobreza extremas. Es probable que este sector productivo del país sea el más olvidado de todos y el más explotado. Apenas en 1972 los carboneros se incorporaron a los beneficios de la seguridad social institucional, y no todos, sólo una minoría lo logra por las trampas y ambiciones de los patrones y por los sátrapas que dirigen un sindicato corrupto hasta la médula.
Como en todas las profesiones y oficios de alto riesgo el margen de error dentro de la mina es cero. Quien cometa una equivocación en sus tareas, por negligencia o ignorancia, lo pagará caro con su propia muerte y la de sus compañeros, porque cualquier accidente en las profundidades involucrará, sin escapatoria, al resto de los que se encuentren presos en la misma ruina de túneles.
En ocasiones la naturaleza les cobra a los mineros por adelantado enterrando a sus trabajadores debido a los derrumbes frecuentes de los que difícilmente saldrán vivos. Los que se salvan quedarán impedidos y condenados a vivir una muerte más lenta y atormentada porque quedarán discapacitados en alguna medida, sin trabajo y sin ingresos. Nula protección social.
El gas grisú que se acumula en la mina es producto de la propia explotación del carbón. Viene con el producto, forma parte de él, emana de los pedazos de carbón que desprenden porque está en sus poros. Y en toda la mina. Su composición es gas metano, anhídrido carbónico y nitrógeno; es altamente inflamable y tóxico en determinadas concentraciones. El poder calórico del este gas es varias veces superior a la del gas propano y butano y aún del propio carbón. En determinadas concentraciones es el enemigo mortal de los mineros porque la explosión puede ser inminente y fulminante. Una sola chispa bastaría para causar una catástrofe multitudinaria como ya vimos.
Las tareas propias de la extracción del carbón, el tráfico y el ajetreo al interior de la mina, provocan la aparición de otro mortífero enemigo de quienes se dedican a esta actividad: el polvo de carbón. Mientras más fino es mayor su poder explosivo. Por esta razón la pólvora de los fuegos artificiales que disfrutamos durante las fiestas contiene el 15% de finísimo polvo de carbón.
La combinación apocalíptica se presenta cuando existen grandes concentraciones de gas metano o de grisú y de polvo de carbón flotando en la atmósfera de la mina en una misma nube letal. Y éste puede ser el inicio de una sucesión de calamidades mortales para los mineros que ahí se encuentren. Si los encargados de la seguridad de la mina no detectan el problema por negligencia, por complicidades con los patrones de la mina o por ignorancia y no se dedican a bajar las altas concentraciones de los gases, y por otro lado, a disminuir el potencial poder explosivo existente debido a la presencia del polvo de carbón, sólo hará falta una chispa para encender la mecha del infierno. O un lamentable accidente.
Cuando se produce la explosión, suponiendo que se origine primero por una alta concentración de grisú o de metano, cualquiera de éstos gases sería el detonante que producirá una descomunal reacción en cadena porque al estallar el gas, de inmediato se comienzan a encender, una a una, las millones de partículas de polvo de carbón y los gases que flotan al interior de toda la mina produciéndose una enorme explosión que desatará temperaturas de hasta 800 grados centígrados por todos los rincones del laberinto de túneles.
Los desgraciados mineros que se encuentren en el interior serán alcanzados primero por una enorme presión de cientos de kilos por centímetro cuadrado que les desgarrará los oídos, y puede desviscerarlos o descoyuntarlos y estrellarlos contra las paredes de la mina al levantarlos del suelo con una fuerza inaudita matándolos en forma instantánea. Apenas se darán cuenta de lo que ocurrió. Los insepultos, alcanzarán a ver por unos instantes el mismísimo infierno antes de morir; en fracciones de segundo, se les vendrá encima un gigantesco torrente de fuego blanco y amarillo que aparecerá inmediatamente después del trueno y provendrá desde el sitio en que se causó la explosión para recorrer todos los túneles de la mina; la ola de fuego los arrollará calcinándolos de inmediato convirtiéndolos instantáneamente en ceniza. En micro segundos les quemará la carne de todo el cuerpo hasta desaparecerla y enseguida les calcinará todos los huesos del cuerpo. No quedará nada para rescatar. Imposible salvar a nadie, su tumba eterna será el túnel en donde se tropezaron con la muerte.
En Pasta de Conchos, en Coahuila, nunca hubo 65 mineros vivos para salvar después de la aterradora explosión. Los viejos mineros lo supieron desde que sintieron el temblor en el suelo y al escuchar el gran estallido. De milagro no sucumbieron los rescatistas porque el nivel de gas metano superaba el 52% cuando el permisible debe ser del 1%. Lo midieron hasta que llegaron los gringos ¿y antes con qué lo median, con la nariz, a ojo? Criminales, ni siquiera tenían equipo para medir la concentración de gas.
Las autoridades federales y los dueños de la mina se enteraron desde el inicio que no habría ni un solo sobreviviente y lo ocultaron especulando con la esperanza de los familiares. No fue solamente un simple derrumbe sino una explosión gigantesca que demolió parte de la mina cancelando toda posibilidad de vida al interior de ese catafalco. Todos lo sabíamos.
El manejo de la crisis fue estúpido y convenenciero a favor de los intereses de la empresa.
Jugaron con el dolor de las familias por cuidar sus indecentes cochupos.
Nuevamente los foxistas con un representante del yunque a la cabeza dieron una muestra más de la gran indigencia moral y estupidez que les caracteriza. Y continuarán con sus infinitas torpezas ahora con la rebatinga sindical para inflar el problema en tiempos por demás inconvenientes.
Esta será una de las grandes tragedias mineras que tendremos que lamentar y recordar por muchos años.
Las autoridades federales y los dueños de la mina merecen nuestro más profundo desprecio.
Desde mi modesto espacio les envío un abrazo solidario y confortante a todas las familias afectadas.
A los mineros del carbón hoy conocidos y a los cientos que permanecerán en el anonimato los saludo con respeto y asombro.
Le recomiendo, inquieto lector, una estupenda novela de donde obtuve algunos datos para esta columna: La noche eterna en las minas. El autor es el ingeniero minero, Alfonso Mario Cárdenas Berrueto, y lo editó la Universidad de Nuevo León en el 2003. Consígalo, le va a gustar, es apasionante y aprenderá un poco más sobre el arduo trabajo que desempeñan estos seres excepcionales que son los mineros del carbón.
21 febrero 2006
CACATITLÁN
Hoy es Puebla. Mañana quien sabe. Ésta mítica tierra cambia de lugar casi todos los días.
Gracias a las campañas políticas de los últimos 20 años el deporte nacional de nuestros políticos se ha convertido en una absurda y deprimente guerra de caca para la que muestran una enorme y enfermiza afición. En los últimos siete años la lluvia cacalotera ha arreciado. Es un huracán grado cinco. Nos inundaron de aguas negras.
Lo fundamental para ganar esta guerra infernal, ya inscrita en lo más selecto de la escatología política, es que se localicen, primero, suficientes depósitos de inmundicia pública o privada en cualquier lugar del país. Ésta inmundicia siempre es exuberante, lo que comprueba la certeza de aquel cuento que les enseñaban en la primaria a los niños en el siglo pasado: México es el cuerno de la abundancia. Y si.
Estamos sobrados y con mucho parque. No hay un solo estado del país que no disponga de arsenales hediondos, nauseabundos, rebosantes de asquerosidades para ventilarlas y repartir sus efluvios en los ámbitos públicos o privados por todo el país.
Las torpezas y los intereses juegan.
El aderezo de este plato fuerte es la corrupción infinita.
Para que se le pueda jalar al WC hace falta acumular suficiente inmundicia para volver dejar el agua limpia y preparar el baño para la otra deyección que ya viene, porque será mejor que la previa y de mayor daño y escándalo.
No sirven de protección ni las sombrillas ni los biombos.
Ni los trajes especiales.
Los especialistas en control de daños se cotizan altísimo. Todos han fracasado.
Los atacantes tienen mucho parque y harto material fétido en sus alforjas para que les alcance hasta 40 días antes de la elección, plazo que determinó el IFE en su acuerdo de neutralidad electoral. La inercia de la diarrea hará añicos plazos y restricciones.
Y si algo no se les va a terminar a los contrincantes es precisamente la caca. Los adversarios y enemigos políticos tienen cientos de miles de toneladas en sus pestilentes reservorios para que no les pase lo que les sucede a aquellos que pierden la guerra por falta de municiones. Todos tienen metralla para dar y repartir.
En los estercoleros de los partidos, del gobierno federal, y en los estatales y municipales disponen de estrategias bien definidas en sus cuartos de guerra sobre la mejor forma de acomodar la boñiga en el poderoso ventilador nacional para asegurarse de que todos, contendientes y espectadores, queden permanentemente embarrados de mierda y con eso destruir a sus enemigos y de paso la frágil dignidad nacional, lo que sea que esto signifique.
La consigna es que nadie quede limpio. Todos de clavado en el albañal.
Es tal la fuerza distribuidora del abanico, que alcanza a quienes suponen no deber nada y alegan que ni tienen vela en el entierro, pero saldrán de todas formas embarrados y hediondos. Y aquellos ilusos que piensan que su plumaje no queda manchado están errados, porque en esta guerra interminable no hay lejos ni cerca, todos estamos ya en uno de los infiernos pestilentes de Dante, y tomados de la mano del poeta atestiguaremos como se degrada y castiga a la escoria humana con el desprestigio mediático sin importar la validez jurídica de los argumentos.
Sin salvación.
Esta por escribirse el mejor libro de escatología (“tratado de cosas excrementicias”) en el cual aportarán su granito de arena los mejores políticos nacionales, empresarios y prohombres de la sociedad. En su papel de autores, forman ya una kilométrica fila para que sus obras se publiquen en lo que será el libro más vendido. Los futuros dramaturgos de esta fenomenal obra del siglo XXI se encuentran eufóricos por demostrar sus grandes talentos para generar montañas de inmundicia y podredumbre.
Los problemas nacionales como la pobreza, la corrupción del FONDEN, el desempleo, la salud, la educación, la gripe aviar y decenas más, pasan a segundo, tercero o ultimo término en las listas de pendientes de los gobernantes, los partidos políticos y sus candidatos.
Sus prédicas quedan sepultadas en toneladas de caca.
La obligación de estos modernos cruzados es destruir al contrario al costo que sea, bajarle puntos en las encuestas con sus carambolas de tres y cuatro bandas en las que nadie queda limpio porque no hay control que contenga la fuerza del oleaje. El fin justifica los medios.
Todos compiten por ocupar el primerísimo lugar en la lista de los record Guinness en donde la competencia para definir un ganador absoluto será la persona, grupo, partido o gobierno que logre quedar más y mejor embarrado de mierda. Los competidores enlodados también se pueden ganar varios puntos adicionales acreditando que despiden el mayor grado de fetidez midiéndose ellos mismos con un pestilómetro o un tufometro de alta tecnología.
Así vemos proliferar los bejaranazos, los ahumadazos, la pareja presidencial, los martitos, los montielazos, el negociazo de los gasolineros, los asesinatos de periodistas en donde México ocupa el primer lugar mundial, los líderes sindicales, los marinazos poblanos y... con un poco de paciencia veremos desfilar hasta los más prístinos políticos cuando los cadáveres que tienen escondidos en el closet salgan y se comiencen a orear en los tribunales inapelables y justicieros de la opinión pública nacional.
Más funesto aún, es el hecho de que no son las instituciones que procuran justicia ni el poder judicial quienes procesan estos cerros de caca como seria deseable en una democracia con instituciones sólidas, no es esa la intención. Lo que se busca es el desprestigio del enemigo, provocar que su sola presencia contamine con su miasma todo su entorno y el ajeno.
Hasta ahora los perjuicios han sido incalculables.
Sálvese el que pueda porque todavía no vemos nada. Lo “mejor” del estercolero está por llegar desde Puebla y Cancún. Provendrá de los expedientes de la PGR sobre el caso (Averiguación previa 447/2003-IV) contra el pederasta y pornógrafo infantil más famoso del mundo en vías de extradición desde los Estados Unidos. Ah y del “gober precioso” y sus amiguitos. En este desfile fecal, el hedor anuncia que continuarán apareciendo santo y seña de quienes menos esperamos: dignísimos empresarios y ejecutivos de prosapia, financieros, ejecutivos de medios, columnistas, legisladores y gobernantes en activo y en la banca. Todos ellos asistentes a las grandes orgías llamadas “fiestas infantiles” donde los invitados “degustaban” con furor ”hermosas botellas de cognac”, lo que en su clave siniestra significó el abuso y la violación de niñas y niños.
El escándalo anterior quedará como un relato costumbrista comparado con el siguiente aquelarre y así seguiremos moviéndonos en un eterno vomitivo.
El poder excrementicio es de tal magnitud que no se agotará.
Sucede como en aquel chiste, en donde los encausados pueden escoger uno de tres cuartos llenos a rebozar de heces pestilentes; en el primero la caca llega hasta las rodillas pero pasa frecuentemente una filosa cuchilla que obligará al castigado a hacer un bucito para no morir y queda destilando porquería y embarrado sin remedio; en el segundo aposento el nivel de caca llega hasta el corazón pero pasa un tubo con cuchillos que obliga al condenado a meter el cuerpo totalmente en esa pútrida alberca para no morir degollado; y en la tercera cámara no hay cuchillas ni riesgos de muerte, la caca le llega al condenado hasta el bigote y aquí lo único que pide el presunto inculpado es que, por piedad, nadie haga olas. Los mexicanos ya llegamos al tercer cuarto gracias a estos engendros dantescos llamados políticos y sus cómplices “empresarios” corruptos y depravados.
La historia reciente de México nos ha demostrado que tenemos verdaderos especialistas en producir no solamente olas y grandes mareas sino devastadores Tsunamis mexicanos de caca, y logran salpicarnos a todos, de costa a costa y de frontera a frontera. Y la cresta que ya se asoma producirá un daño descomunal. Prepárese.
Usted, paciente e impoluto lector, tome su silla, disfrute de este nuevo deporte nacional y prepárese a votar en las próximas elecciones para elegir a su presidente, a sus senadores y a sus diputados.
Para no sentirnos fuera de lugar, nuestras sacrosantas autoridades han dispuesto que las casillas electorales sean instaladas en un obrador portátil y las boletas para elegir a los “mejores” prohombres estarán impresas en papel higiénico suavecito, de triple hoja para no batallar.
Y para no errarle.
¡Diooooss que país!
Gracias a las campañas políticas de los últimos 20 años el deporte nacional de nuestros políticos se ha convertido en una absurda y deprimente guerra de caca para la que muestran una enorme y enfermiza afición. En los últimos siete años la lluvia cacalotera ha arreciado. Es un huracán grado cinco. Nos inundaron de aguas negras.
Lo fundamental para ganar esta guerra infernal, ya inscrita en lo más selecto de la escatología política, es que se localicen, primero, suficientes depósitos de inmundicia pública o privada en cualquier lugar del país. Ésta inmundicia siempre es exuberante, lo que comprueba la certeza de aquel cuento que les enseñaban en la primaria a los niños en el siglo pasado: México es el cuerno de la abundancia. Y si.
Estamos sobrados y con mucho parque. No hay un solo estado del país que no disponga de arsenales hediondos, nauseabundos, rebosantes de asquerosidades para ventilarlas y repartir sus efluvios en los ámbitos públicos o privados por todo el país.
Las torpezas y los intereses juegan.
El aderezo de este plato fuerte es la corrupción infinita.
Para que se le pueda jalar al WC hace falta acumular suficiente inmundicia para volver dejar el agua limpia y preparar el baño para la otra deyección que ya viene, porque será mejor que la previa y de mayor daño y escándalo.
No sirven de protección ni las sombrillas ni los biombos.
Ni los trajes especiales.
Los especialistas en control de daños se cotizan altísimo. Todos han fracasado.
Los atacantes tienen mucho parque y harto material fétido en sus alforjas para que les alcance hasta 40 días antes de la elección, plazo que determinó el IFE en su acuerdo de neutralidad electoral. La inercia de la diarrea hará añicos plazos y restricciones.
Y si algo no se les va a terminar a los contrincantes es precisamente la caca. Los adversarios y enemigos políticos tienen cientos de miles de toneladas en sus pestilentes reservorios para que no les pase lo que les sucede a aquellos que pierden la guerra por falta de municiones. Todos tienen metralla para dar y repartir.
En los estercoleros de los partidos, del gobierno federal, y en los estatales y municipales disponen de estrategias bien definidas en sus cuartos de guerra sobre la mejor forma de acomodar la boñiga en el poderoso ventilador nacional para asegurarse de que todos, contendientes y espectadores, queden permanentemente embarrados de mierda y con eso destruir a sus enemigos y de paso la frágil dignidad nacional, lo que sea que esto signifique.
La consigna es que nadie quede limpio. Todos de clavado en el albañal.
Es tal la fuerza distribuidora del abanico, que alcanza a quienes suponen no deber nada y alegan que ni tienen vela en el entierro, pero saldrán de todas formas embarrados y hediondos. Y aquellos ilusos que piensan que su plumaje no queda manchado están errados, porque en esta guerra interminable no hay lejos ni cerca, todos estamos ya en uno de los infiernos pestilentes de Dante, y tomados de la mano del poeta atestiguaremos como se degrada y castiga a la escoria humana con el desprestigio mediático sin importar la validez jurídica de los argumentos.
Sin salvación.
Esta por escribirse el mejor libro de escatología (“tratado de cosas excrementicias”) en el cual aportarán su granito de arena los mejores políticos nacionales, empresarios y prohombres de la sociedad. En su papel de autores, forman ya una kilométrica fila para que sus obras se publiquen en lo que será el libro más vendido. Los futuros dramaturgos de esta fenomenal obra del siglo XXI se encuentran eufóricos por demostrar sus grandes talentos para generar montañas de inmundicia y podredumbre.
Los problemas nacionales como la pobreza, la corrupción del FONDEN, el desempleo, la salud, la educación, la gripe aviar y decenas más, pasan a segundo, tercero o ultimo término en las listas de pendientes de los gobernantes, los partidos políticos y sus candidatos.
Sus prédicas quedan sepultadas en toneladas de caca.
La obligación de estos modernos cruzados es destruir al contrario al costo que sea, bajarle puntos en las encuestas con sus carambolas de tres y cuatro bandas en las que nadie queda limpio porque no hay control que contenga la fuerza del oleaje. El fin justifica los medios.
Todos compiten por ocupar el primerísimo lugar en la lista de los record Guinness en donde la competencia para definir un ganador absoluto será la persona, grupo, partido o gobierno que logre quedar más y mejor embarrado de mierda. Los competidores enlodados también se pueden ganar varios puntos adicionales acreditando que despiden el mayor grado de fetidez midiéndose ellos mismos con un pestilómetro o un tufometro de alta tecnología.
Así vemos proliferar los bejaranazos, los ahumadazos, la pareja presidencial, los martitos, los montielazos, el negociazo de los gasolineros, los asesinatos de periodistas en donde México ocupa el primer lugar mundial, los líderes sindicales, los marinazos poblanos y... con un poco de paciencia veremos desfilar hasta los más prístinos políticos cuando los cadáveres que tienen escondidos en el closet salgan y se comiencen a orear en los tribunales inapelables y justicieros de la opinión pública nacional.
Más funesto aún, es el hecho de que no son las instituciones que procuran justicia ni el poder judicial quienes procesan estos cerros de caca como seria deseable en una democracia con instituciones sólidas, no es esa la intención. Lo que se busca es el desprestigio del enemigo, provocar que su sola presencia contamine con su miasma todo su entorno y el ajeno.
Hasta ahora los perjuicios han sido incalculables.
Sálvese el que pueda porque todavía no vemos nada. Lo “mejor” del estercolero está por llegar desde Puebla y Cancún. Provendrá de los expedientes de la PGR sobre el caso (Averiguación previa 447/2003-IV) contra el pederasta y pornógrafo infantil más famoso del mundo en vías de extradición desde los Estados Unidos. Ah y del “gober precioso” y sus amiguitos. En este desfile fecal, el hedor anuncia que continuarán apareciendo santo y seña de quienes menos esperamos: dignísimos empresarios y ejecutivos de prosapia, financieros, ejecutivos de medios, columnistas, legisladores y gobernantes en activo y en la banca. Todos ellos asistentes a las grandes orgías llamadas “fiestas infantiles” donde los invitados “degustaban” con furor ”hermosas botellas de cognac”, lo que en su clave siniestra significó el abuso y la violación de niñas y niños.
El escándalo anterior quedará como un relato costumbrista comparado con el siguiente aquelarre y así seguiremos moviéndonos en un eterno vomitivo.
El poder excrementicio es de tal magnitud que no se agotará.
Sucede como en aquel chiste, en donde los encausados pueden escoger uno de tres cuartos llenos a rebozar de heces pestilentes; en el primero la caca llega hasta las rodillas pero pasa frecuentemente una filosa cuchilla que obligará al castigado a hacer un bucito para no morir y queda destilando porquería y embarrado sin remedio; en el segundo aposento el nivel de caca llega hasta el corazón pero pasa un tubo con cuchillos que obliga al condenado a meter el cuerpo totalmente en esa pútrida alberca para no morir degollado; y en la tercera cámara no hay cuchillas ni riesgos de muerte, la caca le llega al condenado hasta el bigote y aquí lo único que pide el presunto inculpado es que, por piedad, nadie haga olas. Los mexicanos ya llegamos al tercer cuarto gracias a estos engendros dantescos llamados políticos y sus cómplices “empresarios” corruptos y depravados.
La historia reciente de México nos ha demostrado que tenemos verdaderos especialistas en producir no solamente olas y grandes mareas sino devastadores Tsunamis mexicanos de caca, y logran salpicarnos a todos, de costa a costa y de frontera a frontera. Y la cresta que ya se asoma producirá un daño descomunal. Prepárese.
Usted, paciente e impoluto lector, tome su silla, disfrute de este nuevo deporte nacional y prepárese a votar en las próximas elecciones para elegir a su presidente, a sus senadores y a sus diputados.
Para no sentirnos fuera de lugar, nuestras sacrosantas autoridades han dispuesto que las casillas electorales sean instaladas en un obrador portátil y las boletas para elegir a los “mejores” prohombres estarán impresas en papel higiénico suavecito, de triple hoja para no batallar.
Y para no errarle.
¡Diooooss que país!
15 febrero 2006
PELIGRO... PILLOS TRABAJANDO
¿Los sudcalifornianos están a punto de explotar porque están hartos de que los gasolineros les roben? Desde luego que no. Todos continuamos durmiendo la mona: las autoridades federales, las autoridades estatales, las municipales, las organizaciones de consumidores, la PROFECO... todos.
Mientras los gasolineros nos siguen robando.
Han conjugado el verbo saquear a placer.
Las 72 gasolinerías que existen en el estado continúan desvalijándonos a todos los sudcalifornianos. Años de impunidad y complicidades.
A manos llenas y con total impunidad. No tienen llenadera.
Su cinismo es imperdonable y punible.
En un país de a deveras ya los hubieran metido a la cárcel además de obligarlos a regresarnos a los consumidores todo lo que por años nos han robado. A resarcir el daño según dirían algunos abogados.
¿Por qué debemos permitirles a estos “empresarios” que nos asalten? ¿Porqué debemos “pagarles” un porcentaje de nuestro escaso salario a estas ratas cada vez que vamos a uno de sus malditos negocios? ¿Por qué cuando pago 100 pesos de gasolina sólo me dan una parte? ¿Por qué nunca venden litros de 1,000 mililitros? Siempre venden menos de lo que el consumidor paga, nunca de más. Todos los “errores” de las máquinas son siempre a su favor. La Ley de Herodes.
¿Qué se creen estos ladrones sinvergüenzas?
¡Ya basta! Porque no van a desvalijar a su...
Pero veamos que han hecho los diversos ámbitos de gobierno para solucionar este problema que ocasionan un conjunto de pandilleros dizque “empresarios” mafiosos y ladrones. Le adelanto algo: nuestras autoridades doblaron las manitas y les están pidiendo perdón por haberlos ofendido.
El gobierno federal que fue quien “descubrió” el atraco por conducto de la Secretaría de Seguridad Pública Federal generó un estudio técnico, serio y documentado, y con datos y pruebas de los robos en la mano no ha querido hacer nada. Pero resulta que Fernando Canales Clariond, un verdadero zopenco foxista que no ata ni desata, Secretario de Energía, reconoció que “ninguna dependencia gubernamental tiene un censo exacto de cuántas gasolineras despachan litros incompletos... en un plazo menor a un año se tendrá un diagnóstico confiable que permitirá conocer cuáles son las estaciones de servicio que continúan defraudando al público consumidor.” ¡Bolas! Para rematar les otorga un año más de absoluta impunidad. Otra vez nos demuestran que el gobierno federal no sabe qué hace el gobierno federal. Sólo queda el ruido y la confusión. ¡Que país! ¡Pobre país! ¡Pobres mexicanos y pobres sudcalifornianos!
La opinión pública tiene la certeza de que las autoridades federales no han actuado en contra de estos criminales porque algunos de ellos están involucrados en uno de los negocios más antiguos y productivos de México y que únicamente movieron el avispero para obtener más lana.
Ahora nadie les peló los machetes para que recularan, los mafiosos simplemente alardearon con darnos sólo un chisguete de gasolina intimidaron a las autoridades con esa babosada de que cerrarían las bombas si continuaban con sus “amenazas” de meter en cintura a estos pandilleros mafiosos. Con eso tuvieron Fox y sus aguerridas huestes. El gobierno de “los empresarios para empresarios” respondió con la ya clásica actitud blandengue conocida por todos los mexicanos, que ya es un icono y materia de exportación a todos los rincones del mundo.
Y en el colmo de la sinrazón, las complicidades y las amenazas de los gasolineros, Pemex ¡les aumentó! las comisiones por venta de combustibles; además, les van a dar financiamientos a modo para ver si nos hacen el favor de cambiar las bombas hasta dentro de un año o dos o nunca; tampoco tendrán que pagar las comisiones por emitir facturas cuando se pague con tarjeta de crédito; les dieron un año más de robo impune... y recibieron la promesa de que a los consumidores nos pueden seguir esquilmando y empinando para servirnos los litros de gasolina como ellos quieran. Todo a su gusto y medida. Todo en la impunidad absoluta como si no estuviera pasando nada. Es el cuento sin fin. Una más de las tragedias de México.
Así pues, con el gobierno federal no contamos y como dijo Don Teofilito... ni contaremos. No sirven para nada. Los funcionarios federales son los dueños de ese pastel. Solamente ellos pueden intervenir en estos negocios porque la legislación establece que corresponde al ámbito federal porque es una franquicia de Pemex.
Según el señor Kafka, el Delegado Federal de la Profeco no puede ir a cualquier gasolinería ni siquiera con una botellita a medir cuánta gasolina despachan de menos estos bribones; tampoco pueden ir a revisar las bombas ni los sistemas electrónicos que controlan el despacho del combustible y en consecuencia nada puede hacer para impedir el robo infame y artero que cometen en contra de usted, atracado lector porque “esa tarea corresponde a nuestras autoridades centrales”, dicen sin el menor decoro. ¿Para que nos sirve a los sudcalifornianos una delegación federal a la que no se le delega nada, que supuestamente está obligada por ley a proteger a los consumidores en el estado? ¿Su función se reducirá a que los centros comerciales no vendan un miserable cuaderno de tres pesos en tres veinte? Encima de todo cuando logran llegar a una gasolinería se topan con un amparo otorgado por algún juez que protege a estos malvivientes atracadores. Y ya con el permiso en la mano nos siguen robando.
¿Y que pasa con los del equipo del señor “Vamos-por-más”? ¿Adónde irán por más? ¿A una gasolinería? Esta es su gran oportunidad de ir por más... si quieren. Aplícate Narciso. Tienen ante sí un monumental robo, un delito gigantesco cometido en perjuicio de los sudcalifornianos y no han dicho esta boca es mía. Amparados por el clásico “no es mi ámbito de competencia” nadie se quiere meter. Las autoridades estatales también permiten, por omisión, que los gasolineros nos sigan asaltando y a la larga resultan cómplices de estos rateros tramposos. ¿No tendremos ningún resquicio legal en el estado para que se impida este despojo? ¿No sería posible que nuestros diputados y diputadas en el Congreso legislaran con ingenio e inteligencia alguna disposición para que se impida este inmenso robo a sus representados? ¿Será tan difícil hacer algo?
¿De verdad no hay un solo político o autoridad en el estado puede hacer nada para detener esta rapiña?
¿El marco legal del estado y de los municipios les permite a estos bandidos que nos atraquen? ¿Será posible que localmente no podamos hacer nada más que agachar la cerviz?
Deben de hacer algo. Tienen que pensar en algo. En este caso particular los consumidores no podemos hacer nada porque no es un servicio como el de los celulares o la luz eléctrica en donde sí podemos tomar represalias en contra de las empresas. Dejar de consumir combustibles nos paralizaría y esos resultados negativos operarían en contra nuestra. A eso se atienen estos delincuentes rapaces.
¿Porque a las personas que se roban un jabón y un par de calzones en un centro comercial los meten a la cárcel?
Si en un restaurante le sirven a usted, martirizado lector, cucarachas en la comida o no cumplen disposiciones de protección civil o de salubridad con toda certeza ese lugar será multado o cerrado sin importar que sea una franquicia. ¿O no? Y si reinciden, adiós.
¿Porqué a quien se roba una chatarra de carro lo condenan a varios años de prisión?
¿Por qué a los que se roban alambres de cobre los refunden en la cárcel casi de por vida?
A quienes cometen un fraude simplemente los meten a la cárcel.
A quien extorsiona también. A los que se roban la gasolina marina también.
¿Cuántas personas viven hoy en la cárcel por robarse unos centavos?
¿PORQUÉ A UN CONJUNTO DE VIVALES GASOLINEROS LADRONES QUE NOS ASALTAN ROBÁNDOSE ¡192,000 PESOS DIARIOS! NADIE LES HACE NADA?
¿Usted, lector vejado y atracado, entiende algo de este desmadre?
¿Por qué nos dejamos humillar de esa manera los mexicanos?
¿Qué perverso karma tenemos que estar pagando para soportar a estos tramposos?
Y con toda esta confusión inmovilizante de competencias federales, estatales y municipales, los gasolineros continúan dedicados con alegría e impunidad a robarnos, sin recato alguno, sin consecuencias, a todos los automovilistas del estado. Protegidos y amparados por SU ley, la de Herodes.
Son 20 mil millones de pesos en todo el país lo que nos roban estos mal nacidos a usted, a mí y a todos los mexicanos.
Malditos miserables ladrones.
Y ojo, no son los empleados que le despachan el combustible porque ellos también son víctimas de los mismos estafadores cuando compran gasolina y porque ni siquiera son empleados formales con plenos derechos. Así que no los escupa cuando los vea, ellos no lo merecen.
Pero como decía mi abuela cuando se convertía en víctima de los pérfidos gandallas, ladrones, prevaricadores y mezquinos: ¡se han de morir con una rata atravesada en el hocico!
Y que les haga buen provecho.A ver hasta cuando vamos por más. Mientras sigamos durmiendo la mona.
Mientras los gasolineros nos siguen robando.
Han conjugado el verbo saquear a placer.
Las 72 gasolinerías que existen en el estado continúan desvalijándonos a todos los sudcalifornianos. Años de impunidad y complicidades.
A manos llenas y con total impunidad. No tienen llenadera.
Su cinismo es imperdonable y punible.
En un país de a deveras ya los hubieran metido a la cárcel además de obligarlos a regresarnos a los consumidores todo lo que por años nos han robado. A resarcir el daño según dirían algunos abogados.
¿Por qué debemos permitirles a estos “empresarios” que nos asalten? ¿Porqué debemos “pagarles” un porcentaje de nuestro escaso salario a estas ratas cada vez que vamos a uno de sus malditos negocios? ¿Por qué cuando pago 100 pesos de gasolina sólo me dan una parte? ¿Por qué nunca venden litros de 1,000 mililitros? Siempre venden menos de lo que el consumidor paga, nunca de más. Todos los “errores” de las máquinas son siempre a su favor. La Ley de Herodes.
¿Qué se creen estos ladrones sinvergüenzas?
¡Ya basta! Porque no van a desvalijar a su...
Pero veamos que han hecho los diversos ámbitos de gobierno para solucionar este problema que ocasionan un conjunto de pandilleros dizque “empresarios” mafiosos y ladrones. Le adelanto algo: nuestras autoridades doblaron las manitas y les están pidiendo perdón por haberlos ofendido.
El gobierno federal que fue quien “descubrió” el atraco por conducto de la Secretaría de Seguridad Pública Federal generó un estudio técnico, serio y documentado, y con datos y pruebas de los robos en la mano no ha querido hacer nada. Pero resulta que Fernando Canales Clariond, un verdadero zopenco foxista que no ata ni desata, Secretario de Energía, reconoció que “ninguna dependencia gubernamental tiene un censo exacto de cuántas gasolineras despachan litros incompletos... en un plazo menor a un año se tendrá un diagnóstico confiable que permitirá conocer cuáles son las estaciones de servicio que continúan defraudando al público consumidor.” ¡Bolas! Para rematar les otorga un año más de absoluta impunidad. Otra vez nos demuestran que el gobierno federal no sabe qué hace el gobierno federal. Sólo queda el ruido y la confusión. ¡Que país! ¡Pobre país! ¡Pobres mexicanos y pobres sudcalifornianos!
La opinión pública tiene la certeza de que las autoridades federales no han actuado en contra de estos criminales porque algunos de ellos están involucrados en uno de los negocios más antiguos y productivos de México y que únicamente movieron el avispero para obtener más lana.
Ahora nadie les peló los machetes para que recularan, los mafiosos simplemente alardearon con darnos sólo un chisguete de gasolina intimidaron a las autoridades con esa babosada de que cerrarían las bombas si continuaban con sus “amenazas” de meter en cintura a estos pandilleros mafiosos. Con eso tuvieron Fox y sus aguerridas huestes. El gobierno de “los empresarios para empresarios” respondió con la ya clásica actitud blandengue conocida por todos los mexicanos, que ya es un icono y materia de exportación a todos los rincones del mundo.
Y en el colmo de la sinrazón, las complicidades y las amenazas de los gasolineros, Pemex ¡les aumentó! las comisiones por venta de combustibles; además, les van a dar financiamientos a modo para ver si nos hacen el favor de cambiar las bombas hasta dentro de un año o dos o nunca; tampoco tendrán que pagar las comisiones por emitir facturas cuando se pague con tarjeta de crédito; les dieron un año más de robo impune... y recibieron la promesa de que a los consumidores nos pueden seguir esquilmando y empinando para servirnos los litros de gasolina como ellos quieran. Todo a su gusto y medida. Todo en la impunidad absoluta como si no estuviera pasando nada. Es el cuento sin fin. Una más de las tragedias de México.
Así pues, con el gobierno federal no contamos y como dijo Don Teofilito... ni contaremos. No sirven para nada. Los funcionarios federales son los dueños de ese pastel. Solamente ellos pueden intervenir en estos negocios porque la legislación establece que corresponde al ámbito federal porque es una franquicia de Pemex.
Según el señor Kafka, el Delegado Federal de la Profeco no puede ir a cualquier gasolinería ni siquiera con una botellita a medir cuánta gasolina despachan de menos estos bribones; tampoco pueden ir a revisar las bombas ni los sistemas electrónicos que controlan el despacho del combustible y en consecuencia nada puede hacer para impedir el robo infame y artero que cometen en contra de usted, atracado lector porque “esa tarea corresponde a nuestras autoridades centrales”, dicen sin el menor decoro. ¿Para que nos sirve a los sudcalifornianos una delegación federal a la que no se le delega nada, que supuestamente está obligada por ley a proteger a los consumidores en el estado? ¿Su función se reducirá a que los centros comerciales no vendan un miserable cuaderno de tres pesos en tres veinte? Encima de todo cuando logran llegar a una gasolinería se topan con un amparo otorgado por algún juez que protege a estos malvivientes atracadores. Y ya con el permiso en la mano nos siguen robando.
¿Y que pasa con los del equipo del señor “Vamos-por-más”? ¿Adónde irán por más? ¿A una gasolinería? Esta es su gran oportunidad de ir por más... si quieren. Aplícate Narciso. Tienen ante sí un monumental robo, un delito gigantesco cometido en perjuicio de los sudcalifornianos y no han dicho esta boca es mía. Amparados por el clásico “no es mi ámbito de competencia” nadie se quiere meter. Las autoridades estatales también permiten, por omisión, que los gasolineros nos sigan asaltando y a la larga resultan cómplices de estos rateros tramposos. ¿No tendremos ningún resquicio legal en el estado para que se impida este despojo? ¿No sería posible que nuestros diputados y diputadas en el Congreso legislaran con ingenio e inteligencia alguna disposición para que se impida este inmenso robo a sus representados? ¿Será tan difícil hacer algo?
¿De verdad no hay un solo político o autoridad en el estado puede hacer nada para detener esta rapiña?
¿El marco legal del estado y de los municipios les permite a estos bandidos que nos atraquen? ¿Será posible que localmente no podamos hacer nada más que agachar la cerviz?
Deben de hacer algo. Tienen que pensar en algo. En este caso particular los consumidores no podemos hacer nada porque no es un servicio como el de los celulares o la luz eléctrica en donde sí podemos tomar represalias en contra de las empresas. Dejar de consumir combustibles nos paralizaría y esos resultados negativos operarían en contra nuestra. A eso se atienen estos delincuentes rapaces.
¿Porque a las personas que se roban un jabón y un par de calzones en un centro comercial los meten a la cárcel?
Si en un restaurante le sirven a usted, martirizado lector, cucarachas en la comida o no cumplen disposiciones de protección civil o de salubridad con toda certeza ese lugar será multado o cerrado sin importar que sea una franquicia. ¿O no? Y si reinciden, adiós.
¿Porqué a quien se roba una chatarra de carro lo condenan a varios años de prisión?
¿Por qué a los que se roban alambres de cobre los refunden en la cárcel casi de por vida?
A quienes cometen un fraude simplemente los meten a la cárcel.
A quien extorsiona también. A los que se roban la gasolina marina también.
¿Cuántas personas viven hoy en la cárcel por robarse unos centavos?
¿PORQUÉ A UN CONJUNTO DE VIVALES GASOLINEROS LADRONES QUE NOS ASALTAN ROBÁNDOSE ¡192,000 PESOS DIARIOS! NADIE LES HACE NADA?
¿Usted, lector vejado y atracado, entiende algo de este desmadre?
¿Por qué nos dejamos humillar de esa manera los mexicanos?
¿Qué perverso karma tenemos que estar pagando para soportar a estos tramposos?
Y con toda esta confusión inmovilizante de competencias federales, estatales y municipales, los gasolineros continúan dedicados con alegría e impunidad a robarnos, sin recato alguno, sin consecuencias, a todos los automovilistas del estado. Protegidos y amparados por SU ley, la de Herodes.
Son 20 mil millones de pesos en todo el país lo que nos roban estos mal nacidos a usted, a mí y a todos los mexicanos.
Malditos miserables ladrones.
Y ojo, no son los empleados que le despachan el combustible porque ellos también son víctimas de los mismos estafadores cuando compran gasolina y porque ni siquiera son empleados formales con plenos derechos. Así que no los escupa cuando los vea, ellos no lo merecen.
Pero como decía mi abuela cuando se convertía en víctima de los pérfidos gandallas, ladrones, prevaricadores y mezquinos: ¡se han de morir con una rata atravesada en el hocico!
Y que les haga buen provecho.A ver hasta cuando vamos por más. Mientras sigamos durmiendo la mona.
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