15 febrero 2006

PELIGRO... PILLOS TRABAJANDO

¿Los sudcalifornianos están a punto de explotar porque están hartos de que los gasolineros les roben? Desde luego que no. Todos continuamos durmiendo la mona: las autoridades federales, las autoridades estatales, las municipales, las organizaciones de consumidores, la PROFECO... todos.
Mientras los gasolineros nos siguen robando.
Han conjugado el verbo saquear a placer.
Las 72 gasolinerías que existen en el estado continúan desvalijándonos a todos los sudcalifornianos. Años de impunidad y complicidades.
A manos llenas y con total impunidad. No tienen llenadera.
Su cinismo es imperdonable y punible.
En un país de a deveras ya los hubieran metido a la cárcel además de obligarlos a regresarnos a los consumidores todo lo que por años nos han robado. A resarcir el daño según dirían algunos abogados.
¿Por qué debemos permitirles a estos “empresarios” que nos asalten? ¿Porqué debemos “pagarles” un porcentaje de nuestro escaso salario a estas ratas cada vez que vamos a uno de sus malditos negocios? ¿Por qué cuando pago 100 pesos de gasolina sólo me dan una parte? ¿Por qué nunca venden litros de 1,000 mililitros? Siempre venden menos de lo que el consumidor paga, nunca de más. Todos los “errores” de las máquinas son siempre a su favor. La Ley de Herodes.
¿Qué se creen estos ladrones sinvergüenzas?
¡Ya basta! Porque no van a desvalijar a su...
Pero veamos que han hecho los diversos ámbitos de gobierno para solucionar este problema que ocasionan un conjunto de pandilleros dizque “empresarios” mafiosos y ladrones. Le adelanto algo: nuestras autoridades doblaron las manitas y les están pidiendo perdón por haberlos ofendido.
El gobierno federal que fue quien “descubrió” el atraco por conducto de la Secretaría de Seguridad Pública Federal generó un estudio técnico, serio y documentado, y con datos y pruebas de los robos en la mano no ha querido hacer nada. Pero resulta que Fernando Canales Clariond, un verdadero zopenco foxista que no ata ni desata, Secretario de Energía, reconoció que “ninguna dependencia gubernamental tiene un censo exacto de cuántas gasolineras despachan litros incompletos... en un plazo menor a un año se tendrá un diagnóstico confiable que permitirá conocer cuáles son las estaciones de servicio que continúan defraudando al público consumidor.” ¡Bolas! Para rematar les otorga un año más de absoluta impunidad. Otra vez nos demuestran que el gobierno federal no sabe qué hace el gobierno federal. Sólo queda el ruido y la confusión. ¡Que país! ¡Pobre país! ¡Pobres mexicanos y pobres sudcalifornianos!
La opinión pública tiene la certeza de que las autoridades federales no han actuado en contra de estos criminales porque algunos de ellos están involucrados en uno de los negocios más antiguos y productivos de México y que únicamente movieron el avispero para obtener más lana.
Ahora nadie les peló los machetes para que recularan, los mafiosos simplemente alardearon con darnos sólo un chisguete de gasolina intimidaron a las autoridades con esa babosada de que cerrarían las bombas si continuaban con sus “amenazas” de meter en cintura a estos pandilleros mafiosos. Con eso tuvieron Fox y sus aguerridas huestes. El gobierno de “los empresarios para empresarios” respondió con la ya clásica actitud blandengue conocida por todos los mexicanos, que ya es un icono y materia de exportación a todos los rincones del mundo.
Y en el colmo de la sinrazón, las complicidades y las amenazas de los gasolineros, Pemex ¡les aumentó! las comisiones por venta de combustibles; además, les van a dar financiamientos a modo para ver si nos hacen el favor de cambiar las bombas hasta dentro de un año o dos o nunca; tampoco tendrán que pagar las comisiones por emitir facturas cuando se pague con tarjeta de crédito; les dieron un año más de robo impune... y recibieron la promesa de que a los consumidores nos pueden seguir esquilmando y empinando para servirnos los litros de gasolina como ellos quieran. Todo a su gusto y medida. Todo en la impunidad absoluta como si no estuviera pasando nada. Es el cuento sin fin. Una más de las tragedias de México.
Así pues, con el gobierno federal no contamos y como dijo Don Teofilito... ni contaremos. No sirven para nada. Los funcionarios federales son los dueños de ese pastel. Solamente ellos pueden intervenir en estos negocios porque la legislación establece que corresponde al ámbito federal porque es una franquicia de Pemex.
Según el señor Kafka, el Delegado Federal de la Profeco no puede ir a cualquier gasolinería ni siquiera con una botellita a medir cuánta gasolina despachan de menos estos bribones; tampoco pueden ir a revisar las bombas ni los sistemas electrónicos que controlan el despacho del combustible y en consecuencia nada puede hacer para impedir el robo infame y artero que cometen en contra de usted, atracado lector porque “esa tarea corresponde a nuestras autoridades centrales”, dicen sin el menor decoro. ¿Para que nos sirve a los sudcalifornianos una delegación federal a la que no se le delega nada, que supuestamente está obligada por ley a proteger a los consumidores en el estado? ¿Su función se reducirá a que los centros comerciales no vendan un miserable cuaderno de tres pesos en tres veinte? Encima de todo cuando logran llegar a una gasolinería se topan con un amparo otorgado por algún juez que protege a estos malvivientes atracadores. Y ya con el permiso en la mano nos siguen robando.
¿Y que pasa con los del equipo del señor “Vamos-por-más”? ¿Adónde irán por más? ¿A una gasolinería? Esta es su gran oportunidad de ir por más... si quieren. Aplícate Narciso. Tienen ante sí un monumental robo, un delito gigantesco cometido en perjuicio de los sudcalifornianos y no han dicho esta boca es mía. Amparados por el clásico “no es mi ámbito de competencia” nadie se quiere meter. Las autoridades estatales también permiten, por omisión, que los gasolineros nos sigan asaltando y a la larga resultan cómplices de estos rateros tramposos. ¿No tendremos ningún resquicio legal en el estado para que se impida este despojo? ¿No sería posible que nuestros diputados y diputadas en el Congreso legislaran con ingenio e inteligencia alguna disposición para que se impida este inmenso robo a sus representados? ¿Será tan difícil hacer algo?
¿De verdad no hay un solo político o autoridad en el estado puede hacer nada para detener esta rapiña?
¿El marco legal del estado y de los municipios les permite a estos bandidos que nos atraquen? ¿Será posible que localmente no podamos hacer nada más que agachar la cerviz?
Deben de hacer algo. Tienen que pensar en algo. En este caso particular los consumidores no podemos hacer nada porque no es un servicio como el de los celulares o la luz eléctrica en donde sí podemos tomar represalias en contra de las empresas. Dejar de consumir combustibles nos paralizaría y esos resultados negativos operarían en contra nuestra. A eso se atienen estos delincuentes rapaces.
¿Porque a las personas que se roban un jabón y un par de calzones en un centro comercial los meten a la cárcel?
Si en un restaurante le sirven a usted, martirizado lector, cucarachas en la comida o no cumplen disposiciones de protección civil o de salubridad con toda certeza ese lugar será multado o cerrado sin importar que sea una franquicia. ¿O no? Y si reinciden, adiós.
¿Porqué a quien se roba una chatarra de carro lo condenan a varios años de prisión?
¿Por qué a los que se roban alambres de cobre los refunden en la cárcel casi de por vida?
A quienes cometen un fraude simplemente los meten a la cárcel.
A quien extorsiona también. A los que se roban la gasolina marina también.
¿Cuántas personas viven hoy en la cárcel por robarse unos centavos?
¿PORQUÉ A UN CONJUNTO DE VIVALES GASOLINEROS LADRONES QUE NOS ASALTAN ROBÁNDOSE ¡192,000 PESOS DIARIOS! NADIE LES HACE NADA?
¿Usted, lector vejado y atracado, entiende algo de este desmadre?
¿Por qué nos dejamos humillar de esa manera los mexicanos?
¿Qué perverso karma tenemos que estar pagando para soportar a estos tramposos?
Y con toda esta confusión inmovilizante de competencias federales, estatales y municipales, los gasolineros continúan dedicados con alegría e impunidad a robarnos, sin recato alguno, sin consecuencias, a todos los automovilistas del estado. Protegidos y amparados por SU ley, la de Herodes.
Son 20 mil millones de pesos en todo el país lo que nos roban estos mal nacidos a usted, a mí y a todos los mexicanos.
Malditos miserables ladrones.
Y ojo, no son los empleados que le despachan el combustible porque ellos también son víctimas de los mismos estafadores cuando compran gasolina y porque ni siquiera son empleados formales con plenos derechos. Así que no los escupa cuando los vea, ellos no lo merecen.
Pero como decía mi abuela cuando se convertía en víctima de los pérfidos gandallas, ladrones, prevaricadores y mezquinos: ¡se han de morir con una rata atravesada en el hocico!
Y que les haga buen provecho.A ver hasta cuando vamos por más. Mientras sigamos durmiendo la mona.

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