21 mayo 2005

LOS JORNALEROS DE LA CORTE

¿Cuál Corte, la de Mónaco? No. Es claro que nos referimos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no vaya usted a creer que a alguna de las varias cortes europeas que conservan a sus reyes y príncipes y a toda la realeza que les acompaña. Éstos últimos son un anacronismo de nuestro tiempo, pero quien los padezca que le ponga remedio o, en todo caso, quien los disfrute, pues que con su pan se los coma y buen provecho.
Hay otra clase de realeza que se encuentra entre nosotros, la padecemos y además les pagamos. Lo curioso es que son servidores públicos cuyas acciones, se supone, están sujetas a las leyes que nos rigen. Es más, lector, para su asombro, le diré que son los custodios superiores del orden constitucional y guardianes de la correcta aplicación e interpretación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Estos conspicuos señores y una dama, porque hay una Ministra, son la casta divina del país, los jornaleros de lujo, a quienes les pagamos hasta el agua de sus casas.
Pobres de los pobres. Que pensarían 55 millones de miserables que habitan en México, más de la mitad de los habitantes del país, de las cantidades que estos señores y señora “ganan” mientras que ellos solo podrían ver reunido ese dinero acumulando su salario durante tres o cuatro generaciones.
Si usted va a pedir trabajo o chamba a una empresa privada, como buen profesionista que es, entrega su curriculum, sostiene una o dos entrevistas con sus posibles contratantes y posteriormente, si tiene suerte y resulta ser usted el que requieren, lo aceptan y a trabajar. Recibirá por sus servicios un promedio de ocho mil pesos mensuales brutos, lo que quiere decir que usted tendrá que pagar los impuestos generados. No es así con la casta divina, a ellos se los pagamos nosotros. Y no utilicemos ejemplos de personas que alquilan su fuerza de trabajo para ganar, con un gran esfuerzo, el salario mínimo, porque entonces todos nos pondremos a gimotear después de hacer las odiosas comparaciones. Le recomiendo que por su salud emocional no lo haga.
El Presidente de la República gana, por disposición del Decreto de Presupuesto de Egresos 2005, alrededor de 154 mil pesos mensuales netos. Un subdirector en el ámbito publico federal gana alrededor de 25 mil pesos brutos al mes. Hay directores generales que rebasan los 50 mil pesos mensuales, también brutos. En este maravilloso país hay servidores públicos de primera, de segunda, de tercera... y la cuenta puede ser infinita y serán tantos los niveles como categorías tenga el catalogo de puestos en el servicio publico federal.
La empresa Mercer Human Resource Consulting, realizó un estudio mundial sobre los diferentes salarios que se pagan en los altos niveles gerenciales en una muestra de 50 naciones en el mundo; una vez que convertimos los dólares a pesos al tipo de cambio, surge Chile con una remuneración bruta anual de 1.3 millones de pesos al año; nuestro país, México aparece con 1.05 millones de pesos al año de sueldo bruto. En tanto que Suiza es el país que mejor retribuye a sus empleados con 1.98 millones de pesos al año. En la Encuesta de Sueldos 2005 de la Cámara Americana de Comercio, se consigna que el promedio salarial a directores de área, supervisores y gerentes oscila en un rango mínimo de 52,240 pesos al año y un máximo de 1.93 millones de pesos anuales, aproximadamente.
Nada que ver con nuestros excelsos y desmedidos Ministros de la Corte.
Hay algunos pocos elegidos que no caben en ninguna categoría, son una especie rara, no precisamente en extinción, que se encuentran en el paraíso salarial, en un lugar muy parecido a la gloria. Usted se preguntará porqué, y muchos periodistas se los han preguntado directamente a estos altísimos ganones y solamente recibieron un largo e incomodo silencio como respuesta.
¿Sabe usted, asalariado lector, cuánto gana el Ministro Presidente al año?
Pues la bagatela de ¡¡¡ 7.8 millones de pesos al año !!!
Según estos datos, el Ministro Presidente de la Corte ganaría 21,369 pesos ¡diarios!
Mas o menos esa es la cantidad que estos ilustrísimos señores, y señora, han decidido embolsarse del dinero que usted y yo pagamos de impuestos. Cuatro veces más que lo devengado por el Presidente de la República, según cálculos de algunos diputados federales, a pesar de que la Ley lo prohíbe. Puede ser legal lo que hacen, según ellos dirán. No lo sé. Pero sí sé que es profundamente inmoral y cínico.
¿Y la justa medianía republicana de Juárez en donde quedó? ¿Y la indispensable autoridad moral?
Esta anomalía, por llamarle de alguna forma, viola el artículo 45 del Decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación, en donde se indica con claridad que ningún servidor público puede ganar más que el Presidente de la República. Asómbrese usted más, si le es posible: cuando la Auditoria Superior de la Federación intentó profundizar en la investigación para saber si violaban la legislación vigente en materia presupuestal, entonces los ilustrísimos se ampararon, ¿en que cree usted?, pues según ellos, en la “autonomía” del Poder Judicial. Esta es una de las formas más abusivas que conozco del concepto de autonomía. Casos como este me convencen, cada vez más, de que, en efecto, a este país le urge una purificación.
Además, la singularidad de los Ministros de la Corte, también es violatoria de diversas disposiciones relativas a los recortes al gasto corriente de la alta burocracia de todas las dependencias del ámbito federal que aprobó la Cámara de Diputados para este año.
En las leyes y decretos que regulan estas materias, se emiten una serie de normas a las cuales deben sujetarse TODOS los servidores públicos federales del país. Nadie puede sustraerse y alegar de manera tramposa: “nosotros nos manejamos aparte porque somos uno de los poderes republicanos y tenemos autonomía para todo lo que se nos ocurra hacer con nuestro presupuesto”. Ya basta.
¿Quiénes son estos privilegiados? ¿Quién demonios se creen? ¿De que méritos goza este grupito de abusivos? ¿Quiénes son este conjunto de vividores que creen merecer estos ofensivos sueldazos insultando con ello a todos los mexicanos?
En el mundo, en todo el ancho mundo, no hay un solo servidor publico que gane lo que ganan estos célebres caballeros y la distinguida dama. Ni siquiera los presidentes de naciones ricas y poderosas ¿Cómo es posible que en el servicio publico mexicano, unos pocos, quienes sean, se concedan como sueldo tales carretadas de dinero sin pudor alguno?
Lo que sea que hagan estos “sabios”, óigase bien, lo que sea, no es justo ni ético lo que se meten al bolsillo. Ningún servidor publico merece ese bárbaro salario y sus canonjías, menos en un país de miserables. Insisto, no importa que hagan.
Si ya el sueldo de la alta burocracia del poder ejecutivo nos parecía una insolencia pues estos datos que fueron dados a conocer a la luz publica, nos parecen un auténtico descaro y un atentado contra la justicia y el buen gobierno.
De veras que no tienen vergüenza.
Me parece que le deben una buena explicación al pueblo de México.
Para rematar, el Magistrado Presidente reconoce que los rezagos existentes en la impartición de justicia en su ámbito de competencia es ¡por falta de recursos! Pero lo que les sobra de presupuesto en el año, lo mandan a sus inexpugnables fideicomisos violando la ley de nuevo. Sin comentarios.
Como ya no tengo espacio, en una próxima entrega les daremos conocer las “prestaciones” que estos exclusivos mexicanos clase premier, se reparten en la más absoluta impunidad y como usan la figura del fideicomiso para “esconder” otros muchos de sus magnánimos y desmedidos privilegios.¡Que país tan maravilloso!

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