12 mayo 2005

OTRA DE AGUA, AGUADORES Y AGUAFIESTAS

En cualquier oficina de una empresa grande, o del sector público federal, estatal o municipal, acontece un fenómeno que no por frecuente deja de ser curioso y muy dañino para cualquier organización. Hay una gran cantidad de actividades que se desarrollan de manera sistemática pero también sin ninguna reflexión sobre su utilidad. Ya me pasó en alguna ocasión, cuando le pregunte a un empleado que preparaba, afanosamente, como tres kilos de papel conteniendo información, que para qué realizaba esa actividad o para qué preparaba tal cantidad de datos y la contestación que me dio fue sorprendente: “pues es que siempre lo hemos hecho así”. Para probarle al empleado y a la institución la inutilidad de la cantidad de información que solicitaban y que, a su vez, era remitida a otra oficina, ordené que se dejara de enviar para ver qué pasaba y lo que ocurrió a la vuelta de tres meses también fue sorprendente: nada. Hacer por hacer. Mandar por mandar. Joder por joder.
Tengo la impresión de que en Sapa ocurre exactamente lo mismo. Llegan funcionarios que únicamente se suben al caballo, a hacer lo mismo que todos han hecho siempre, sin análisis de nada, sin reflexión, sin cuestionarse nada, desperdiciando el tiempo de mucha gente que podría ser destinada a otros menesteres. Trabajan con los mismos datos y repiten hasta el cansancio las mismas mentiras que venimos escuchando desde hace 25 años.
Con los recibos del Sapa en la mano, y con un reporte que solicité en sus oficinas relativo al consumo de los últimos 12 meses voy a refutar, una vez más, y ya, porque me da güeva, los datos mentirosos que dio a conocer a la opinión pública el director del organismo el 5.04.2005 en el Sudcaliforniano. Dijo que un metro cúbico de agua surtida para consumo doméstico tiene un costo de producción de 6.50 pesos (para efectos de nuestro análisis no tenemos más remedio que creerle, ya tendremos oportunidad con más y mejores datos para demostrar si estaba equivocado, como suponemos que lo está).
En otro dato que nos da el director, en la misma fecha y fuente, señala que los usuarios gastalones, despilfarradores, e irresponsables derrochadores de agua de La Paz le pagamos solamente 2.80 pesos por metro cúbico al Sapa, afirmando que “en otras ciudades como Monterrey, Tijuana, Querétaro y otras se cobra el agua al costo real de producción.” Esto significa que el Sapa sostiene que nos subsidia con un promedio del 57% del valor real de nuestro consumo de agua. O sea solo pagamos el 43% del costo.
Pues le tengo buenas noticias antes de que se vaya, señor director. Después de analizar lo que yo pago, con base en sus propios y dudosos datos, le informo lo siguiente esperando que le sea útil la información. Desde luego la muestra soy yo y los datos de un año de consumo (tamaño de muestra n = 12) pero recordemos que en el muestreo estadístico mientras más homogénea sea la población menor tamaño tendrá la muestra. Entiendo que la muestra tendría que ser mayor para darle consistencia a los datos obtenidos, pero valga la licencia, únicamente para demostrar una teoría: no somos derrochadores de agua en la ciudad de La Paz y quienes sostengan lo contrario mienten.
El promedio de mis consumos de agua de los últimos doce meses y de las cantidades que he pagado por ese concepto, me dan un promedio aritmético de 5.22 pesos por metro cúbico de agua, con una desviación estándar promedio de 1.2, es decir, les pague el 79% de su costo de producción y no el 43% que erróneamente el director del Sapa supone que le pagamos. En este periodo de análisis, hubo meses en los cuales pague 6.60 pesos por metro cúbico, que fue el más caro y, según sus datos, la institución que usted representa se ganó un total de 10 centavos por metro cúbico, porque le cubrí su costo de producción y le quedaron utilidades. Durante cinco meses el pago que le hice al Sapa fue superior al costo de producción por ustedes reconocido. El mes en el que menor cantidad pague por metro cúbico de agua, fue de 3.52 pesos, el 54% de su costo reconocido. Ninguna de las cantidades se parece a la que usted dio de 2.80 pesos por metro cúbico.
Mi familia es una familia promedio de 5 miembros de manera que mis consumos de agua son los típicos que tiene una familia sudcaliforniana. Tengo tres perros que toman agua y se bañan de vez en cuando. También tengo alrededor de 25 plantas entre árboles, macetas y plantas pequeñas que requieren agua. O sea, mas o menos como todos ¿No? Digamos que soy una muestra representativa de los usuarios.
El consumo de agua en mi casa, sumando todo lo que requiere agua, es de 158.6 litros por día por persona, menos del 50% de lo que usted dice que consumimos, más precisamente es el 45.3% del consumo sobre los 350 l/p/día que usted supone, mentirosamente, que tenemos cada uno de los habitantes de ciudad de La Paz. En este caso la desviación estándar de la muestra obtenida nos da un total de 15.21, o sea un jalón, más o menos, del WC.
Las autoridades y funcionarios del Sapa siempre han supuesto, porque no lo han demostrado, que los usuarios del agua en la ciudad de La Paz somos unos irresponsables derrochadores del líquido y yo sostengo que esa es una mentira que, a fuerza de ser repetida machaconamente, durante los últimos 25 años, todo mundo se las ha comprado. La población ha sido muy receptiva a las campañas contra el desperdicio del agua que se han llevado a cabo desde hace cuando menos dos décadas, desde los tiempos dorados de Don Pancho King. Así que señores del Sapa ¿ustedes piensan que mayoritariamente los ciudadanos paceños tiran el agua con toda intención, sin tener conciencia de lo que están haciendo?, me parece que no es correcto pensar así. Las campañas a favor del ahorro del agua han tenido un gran impacto en la población pero, lamentablemente, no se ha medido este impacto mediante un estudio serio por parte del organismo operador y me parece, que tampoco les ha interesado hacerlo. Siempre será más fácil repetir y copiar las simplezas de siempre para evadir la reflexión y el trabajo creativo.
No tengo duda de que existan habitantes de la ciudad que desperdician el agua, no sé si son pocos o muchos, porque no se ha medido, solo se ha sospechado. Pero eso no nos convierte a todos en irresponsables, ni les da derecho a las autoridades del Sapa a inventar este tipo de pretextos inútiles e infantiles para justificar su incompetencia para dotarnos de agua potable las 24 horas del día y todo el año.
Las cantidades indicadas en los cálculos, son de una familia que paga, sin falta, sus consumos de agua. No incluyen a los cientos de personas que no la pagan o que no la han pagado en años. Tampoco incluye instituciones morosas para el pago del agua que luego son beneficiadas con el borrón y cuenta nueva de los magazos del Sapa. Tampoco se está considerando a todos aquellos usuarios que reciben aire por la tubería en vez de agua cuando las bombas del Sapa funcionan como compresores de alta presión. Tampoco cuenta lo que tiran por las tuberías y el agua que no facturan. Así que vamos midiendo en serio el problema y arribemos a soluciones viables para no echarle la culpa a los usuarios.
Es más, si usted y yo decidiéramos no pagar el agua, nunca más, sabe usted que pasaría: ¡¡ nada!!.Pero de veras ¡ ¡ NADA ! !
De las desaladoras ni hablar porque no creo que en el Sapa tengan alguna idea al respecto, más adelante trataremos el tema. Y usted, acuoso y derrochador lector, ¿ya hizo sus cuentas? ¿No? Pues... ¡Hágalas

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