04 mayo 2005

EL POTRILLO Y SU MANDA... TO

Estoy convencido que el nombre y, en ocasiones, el apellido de una persona, en ciertas condiciones, puede determinar su existencia, definir su vida, y acotarlo o lanzarlo por caminos insospechados.
Este es el caso del resplandeciente nuevo presidente municipal de Comondú, Marcos Covarrubias, quien tomó posesión el 27 de abril pasado. Hoy, más que en cualquier otro periodo de gobierno, todo influye en el desempeño de la tarea, para bien o para mal. Entre otros factores, influye el acreditado historial de su hermano, El Chato para los amigos, quien contaba con una imagen pública muy consistente pero que fue acorralado en su accionar de gobierno por la miseria del municipio y la indigencia moral de los políticos locales de la época en que gobernó; y es precisamente, en un auditorio que lleva su nombre en donde se dio el cambio de estafeta. La manifestación, nada desdeñable, de los símbolos. Este es un comienzo con buenos augurios y seguramente el potrillo pondrá lo que haga falta.
El ambiente actual se ve muy negro en el corto plazo. El nuevo edil será acosado por un entorno sumamente complejo en las finanzas del Ayuntamiento, que al parecer ha identificado con certidumbre y precisión. En la ceremonia de toma de posesión reconoció con objetividad y crudeza que “... Por nuestra parte ajustaremos el gasto publico acorde a las prioridades municipales porque llegó el momento de terminar con el dispendio y con el saqueo”. Pero si alguien conoce el entorno en el que se desenvolverá, es precisamente Marcos debido a una razón muy simple: ahí vive y trabaja, ahí están su familia y sus amigos, su historia; algunas de sus empresas y su equipo de trabajo. Pero, sobre todo, seguro estoy de que contará con el soporte de gente muy valiosa que habita, disfruta y padece aquellas polvorientas tierras. Menuda tarea le espera a este servidor publico recientemente estrenado, porque el municipio que decidió gobernar desde hace varios años, le dará un margen constitucional de solamente tres años para obtener resultados en el espacio municipal más difícil y problemático del estado. Sin ninguna duda, también el carisma de María Elena lo favorecerá, una mujer preparada y con talento siempre inspira y apoya.
El abandono en Comondú no es reciente. Se remonta a más de 15 años de deterioro económico y social sistemático. Hasta parece que lo hicieron a propósito. Y nadie le ha encontrado la cuadratura al círculo. Seguro no buscará culpables, no perderá el escaso tiempo de gobierno en pleitos estériles. No habrá lloriqueos por el amargo pasado, no es un gobernante quejumbrosos ni dejado. Y menos blandengue.
No hay logros extraordinarios en los tres años que le preceden. Solo “pequeñas y modestas obras” como apuntó en su informe el presidente saliente, quien soportó estoico el cambio de autoridades y las presiones mezquinas de los últimos días de su gobierno, por parte de los buitres que se resistían a dejar siquiera un mendrugo de los despojos.
Hace mucho que la bonanza y el desarrollo abandonaron las tierras de Comondú. Desde las épocas del oro blanco que duraron varios años, y le llevaron a la gente la anhelada prosperidad, hasta que los precios internacionales del algodón su fueron por el caño y se inició una severa crisis que, hasta ahora, nadie ha podido controlar y, mucho menos, resolver. Habrá que definir, con objetividad, que es lo que tiene remedio y que no, y aquello que sí tenga solución habrá que valorar sus costos porque los fondos disponibles no son precisamente abundantes; y aquellos sin remedio posible o razonable, simplemente habrá que darle la vuelta a la página después de ayudarlos a bien morir. O enterrarlos. Y vaya que varios gobernantes le hicieron la lucha a este municipio no solo con esfuerzo de gobierno sino con cantidades exuberantes de dinero; gracias a esta respiración artificial que lograron suministrarle en el pasado al Valle de Santo Domingo, nos daba a muchos la impresión de que sí saldría adelante, pero a los meses o pocos años, se manifestaba de nuevo el terrible el cáncer económico y social que aún lo devora.
El talón de Aquiles en el municipio son mas o menos un tercio de los agricultores que han llegado a un callejón sin salida. Las infinitas deudas los aniquilaron. Y no vale la pena siquiera repartir culpas, pienso que muchos colaboraron, autoridades timoratas y agricultores en un entorno difícil y complicado para producir y vender y, en general, para el desarrollo del sector agropecuario y pesquero.
La puntilla, o una de tantas, fue el programa de reducción de extracciones de agua para el riego agrícola, que no tiene precedentes en el país, por su eficacia y resultados, y por la coordinación en los acuerdos que se dieron entre los actores políticos y económicos del municipio para llevarlo a cabo. Este programa provocó que se redujera la superficie agrícola en forma considerable si la comparamos con la que se sembraba en los años de bonanza.
Hoy Comondú es tierra predominante de agricultores, no de campesinos porque hay una diferencia notable entre estos dos términos. Disponen de cultivos y desarrollos de alta tecnología gracias a la instalación de invernaderos y hay agricultores valiosos por su eficiencia y alta productividad. Eso ayuda. Y mucho. Pero también hay ganaderos, pescadores, turisteros y comerciantes que reclamarán sus propios espacios y decisiones a un gobierno municipal que es para todos.
Y ya no quiero enumerar más cosas pendientes, porque siento como si le estuviera explicando al Papa Benedicto XVI como decir misa.
Hoy queda mucho por rescatar y más por construir. Empiezan prácticamente desde cero, o mejor dicho, por debajo de ese nivel, con números muy negativos, porque según destacó el nuevo Presidente en el acto formal en el que asumió el poder: “encuentro una administración publica caótica, con graves limitaciones económicas y materiales, sin parque vehicular, una deuda demasiado elevada y una nomina de personal sindicalizado que sobrepasa con mucho las expectativas del ingreso municipal”. Y no es que esté descubriéndole las espinas a la Uña de Gato, ni el agua caliente y menos el hilo negro, pero identificar el problema con crudeza y claridad y además decirlo frente a quien se puede solidarizar con él, autoridades y gobernados, es un buen inicio para emprender la curación de un enfermo casi en perpetua agonía. Mejor y hasta más fácil, pues así se harán evidentes en el corto plazo los resultados.
Pero se requiere el “con qué”, no basta solamente una palmadita solidaria en la espalda, porque todo lo demás ya lo tienen, y aquí le ha entrado al quite el gobernador Agundez, quien públicamente y con sensibilidad, se ha comprometido con los comundeños, a quienes les ha dirigido varios mensajes para darles, a todos, alguna esperanza: “Venimos a cambiarle el rostro a Comondú... Quiero manifestarles que el compromiso que hice de que Comondú será nuestra prioridad, hoy lo estamos demostrando a ustedes, a los pescadores a los agricultores, a ganaderos, a las familias que viven en este municipio de Comondú, que vamos a trabajar muy coordinadamente con... Marcos Covarrubias, pero sobre todo con cada uno de ustedes”. Bien. Este es otro buen comienzo.
Comondú es de los pocos municipios que expulsa población. Y este fenómeno solo ocurre en aquellas poblaciones en las que no se le pueden ofrecer expectativas de vida digna a sus habitantes. En las proyecciones de la CONAPO, se concluye que han abandonado el municipio 15,823 personas entre 1990 y 2005 en busca de mejores niveles de vida.
Marcos será perseguido por los hechos y por los resultados, en ellos encontrará su renacimiento y brújula o su tumba política. Su nombre de pila, Marcos, lo obliga a dar resultados, simboliza “hombre combativo que trabaja con el martillo” aunque otras fuentes le otorgan una significación complementaria que se relaciona con Marte, el dios de la guerra, dándole a quien lleva este comprometedor nombre los atributos de “bravo y valiente”. No hay escapatoria el nombre nos condena por todos los flancos.
Pero Marcos tiene varias ventajas: no es un gobernante que llegue desacreditado; no tiene fama publica ni privada de ladrón ni depredador, es honorable; tampoco es flojo ni indolente; tiene talento; y goza de las características de un buen ejecutivo. Pero también tiene aquello que dice un famoso corrido revolucionario: “lo mero principal” que lo ha distinguido en el trato a sus amigos y en las respuestas a sus adversarios. Así que dispone de todos los atributos para realizar un buen gobierno. Su única y evidente carencia es el dinero, que enfrentará, y seguramente resolverá con imaginación Rafael Gallo, un buen administrador, aunado a la creatividad de otros miembros de su equipo, como Andrés Córdova.Tengo la certeza de que este Marcos, el gobernante de hoy, le hará honor a su nombre y a su estirpe, porque el otro Marcos, el que construyó la iglesia de Alejandría y escribió el segundo evangelio ya pasó a la historia. Así que, prohibido fallar.

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