22 abril 2009

VOTAR, ÚNICA FUENTE DE LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA

Tomar la decisión de ejercer el voto, presentarse en la casilla, y en ese acto consciente y razonado, votar anulando el voto con una gran cruz a lo largo y ancho de la boleta. Este hecho implicaría, claramente, que no estamos de acuerdo con las opciones presentadas en la boleta. Eso es abstención activa. No la otra, cuando ni siquiera se va a la casilla.
Abstenerse de votar lo único que garantiza es que el ganador con menos votos se alce con la victoria y se perciba como el gran triunfador en la contienda.
Nuestro sistema electoral no anula elecciones aún cuando se registre una votación del 5 o del 10% del padrón electoral. Tampoco se incluye en las boletas electorales alguna opción que diga, por ejemplo, “ninguna” en donde pudiéramos registrar nuestra protesta al no sentirnos representados por los candidatos o los partidos participantes en la elección.
Un argumento demoledor en contra de los abstencionistas simples, irracionales o conscientes, radica en que nadie sabrá nunca los motivos reales de su abstención: tal vez llovió, hacía mucho calor, o estaba crudo, hartazgo de los políticos, tuvo que trabajar, no encontró la casilla y miles de justificaciones o explicaciones adicionales, en donde cabe, por supuesto, el hecho de que no ir a votar fue el ejercicio de una forma de protesta que solamente el votante conoce. Todo mundo asume, sin muchos asideros, que la abstención es una forma consciente de protesta en contra de candidatos y partidos sin demostrar en qué basan sus razones, porque simplemente no existen, o mejor dicho, existen muchas y es imposible identificar con precisión esos motivos y enumerarlos para que se conviertan en un argumento político.
Lamentablemente los ganadores, a pesar de sus escasos votos, leerán el mensaje de que ellos vencieron porque les conviene y así venderán su triunfo después de las elecciones. Luego buscarán alcanzar la legitimidad real que los votos de la mayoría de los electores no les dieron.
Sin embargo, la temida ilegitimidad, aquella que ocurre cuando se obtiene el triunfo con una mínima votación, es completamente irrelevante. Que un gobierno, un diputado o un senador carezcan de ella no importa, en tanto las instituciones los provean de la misma al declararse la validez de las elecciones, con lo cual, pueden desempeñar sus funciones sin riesgo de caer en la ilegalidad. Se puede alegar, pelear, hacer berrinches sin límite, y paralizar (o al menos intentarlo) al gobierno, aduciendo que es ilegítimo, pero el entramado institucional seguirá funcionando sin mayores contratiempos.
Los argumentos que expongo a su juicio en esta columna, ortodoxo lector, no son de ninguna manera una invitación a no votar. Claro que no. Al contrario. Son una defensa acendrada del voto, pero con sentido, con alguna utilidad clara y contundente para que las fuerzas políticas al revisar la cantidad de votos nulos, caigan en cuenta que ya no representan a nadie, si ese fuera el caso. Es reconocer la validez de las instituciones con que contamos, pero significa, también, una afirmación inequívoca de que partidos y candidatos no nos representan en absoluto.
Esa sería la única forma de ejercer un voto de castigo activo, no pasivo.
Lo otro, abstenerse a lo tonto, y simplemente no ir a votar, carece de significado propio, es un desperdicio de la democracia porque nadie sabrá las razones por las cuales no se votó.
Decidir no votar es caer en el cinismo y en la irresponsabilidad cívica. Es aceptar que, independientemente del resultado, las cosas seguirán igual, o peor.
Por algo la tendencia abstencionista continúa en aumento durante los últimos 25 años.
No votar por algún partido o candidato, o no anular el voto si esa fuera la intención, es tirar a la basura un derecho y una obligación para permitir que las cosas no mejoren.
Bajo estos criterios, es conveniente separar los votos nulos típicos de aquellos otros emitidos con una genuina y clara intención de rechazo, al anular la boleta con una gran cruz por no estar de acuerdo con las opciones actuales. En el primer caso, es imposible saber el criterio del votante por el hecho de marcar dos casillas o tres en la boleta, o dejar su voto en blanco, así su voto se va al cajón de los errores, de los que no supieron votar, de los que no saben que hay que marcar una sola casilla con partido y candidato. Al bote de la basura.
Los jóvenes, y quienes no lo sepan, deben estar vivos para marcar una opción en alguno de los cuadros con partido y candidato, una. Puede ser una raya, un círculo, una cruz, un punto, lo que sea, siempre y cuando quede claramente expresado su deseo en el cuadro correspondiente. La otra opción es una gran cruz a lo largo y ancho de la boleta para manifestar nuestro rechazo, en caso de que lo hubiera.
A pesar de la innegable evolución democrática de México, que nos permite contar con la certidumbre necesaria para legitimar una elección, hoy es altísimo el porcentaje de los que no tienen confianza en las elecciones al sostener que no son limpias, tantos como el 66% de los ciudadanos; solamente el 16% de ellos creen en la limpieza de las elecciones (ENCUP 2008). Para llorar. Cesar Cansino considera una abstención probable del 62% en las próximas elecciones (El Universal 17/04/2008).
El 92% de los ciudadanos no pertenecen a ningún partido pero el 95.2% tiene credencial de elector, y ese plástico es, ahora mismo, un arma poderosísima. Todo es cosa de que nos decidamos a usarla con sentido. Para que las cosas no sigan igual.
En estas próximas elecciones el 67.4% de los electores está poco o nada interesado en participar, de manera que esperamos un incremento notable en la abstención. Y bien que así sea, siempre y cuando se manifiesten con claridad las razones de tal abstención. El 74.3% de los electores sostiene que diputados y senadores están más preocupados por legislar en función de los intereses de sus propios partidos y atendiendo a sus fines personales; por esa y otras razones se mantienen con el peor nivel de confianza entre todos los grupos poblacionales (Mitofsky 2008) y entre diversas instituciones: en el último lugar.
A pesar de estos datos la mitad de los ciudadanos piensa que vivimos en una democracia pero uno de cada tres está insatisfecho con los resultados.
Para fortuna de todos ya se acabaron aquellos tiempos en donde el gobernante en turno y el candidato oficial se daban el lujo de ordenarle a las autoridades responsables con cuántos votos querían ganar la elección, como sucedió, no hace mucho tiempo, en Baja California Sur. De verdad así ocurría, tal como usted lo acaba de leer.
Los protagonistas todavía andan por ahí.
El segundo paso sería exigir que en las boletas aparezca un campo que diga “ninguno” para que pueda ser correcta y concluyentemente contada como un rechazo.Por un voto con sentido, válido o anulado con propósito, pero hay que ir a votar.

15 abril 2009

¿Y TU NIEVE DE QUÉ LA QUIERES?

Apenas en el mes de marzo que terminó, tomaron protesta los nuevos integrantes del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado, Municipios e Instituciones Descentralizadas del estado de BCS, el cual aglutina a todos los trabajadores de base, considerados servidores públicos por la Constitución Política del estado.
Atrás quedaron las campañas y las promesas en donde plantearon beneficios sin límite para los trabajadores agremiados al sindicato.
El nuevo secretario General de Comité Ejecutivo Estatal del Sindicato de Burócratas es Maximino Iglesias Caro, quien lleva años en las lides sindicales, y en ese acto hizo el compromiso de dar continuidad al trato de colaboración y cooperación que ha caracterizado la relación entre el patrón o patrones y el sindicato.
Y también reiteró, sin decirlo, el silencio acomodaticio que les caracteriza, agregaría yo, ante incumplimientos flagrante de las autoridades que eluden pagos al trabajador o no reportan el entero de sus cuotas que obligatoriamente deberían cumplir.
Pero ese no es el tema.
El tema de esta columna es la formulación de un prontuario del servidor público, en una veintena de juramentos para mejorar su desempeño. Lo propone un ciudadano común quien les exige a los nuevos dirigentes sindicales que sea implantado en el gremio; estas promesas deben quedar cinceladas en sus prosélitos en la parte más profunda de su memoria de largo plazo, para que se obliguen a asumir la majestad del servicio público cambiando su comportamiento y disposición para el trabajo productivo; además, les será útil para que se exijan a sí mismos, otorgar un mejor trato y asistencia a los usuarios de los servicios otorgados por los tres poderes.
El atento y respetuoso mensaje, como diría un clásico, es para el nuevo prócer, el Secretario General del Comité Ejecutivo Estatal, Maximino Iglesias Caro, quien ocupará este encargo durante el periodo 2009-2012, cuatro largos años, después de relevar a Gabino Ceseña Ojeda, quien fue premiado con una diputación local por su patrón. Un largo lapso en el cual, agremiados y dirigentes, no solamente deben extender la mano para exigir y recibir prebendas y privilegios insostenibles, sino también dar algo a cambio. Están obligados por la ética y la modernidad.
Estas son promesas y acciones a las que debería comprometerse un empleado público. Todas están orientadas, literalmente, a resucitar el espíritu de servicio del 85% de los servidores públicos agrupados en este sindicato. El 15% restante no lo necesita, porque asumen sus responsabilidades y funciones con el decoro y compromiso que el servicio público les requiere. Helas aquí.
1. Llegaré temprano, registraré mi asistencia y cumpliré, sin pretextos, mi horario de trabajo, aceptando los descuentos por retardos y faltas injustificadas que ocasione mi falta de responsabilidad.
2. No convertiré mi espacio de trabajo en una pestilente fonda. Ni volveré a comer tortas, vasos inmensos de frutas, fritangas, birrias, chatarra, tacos, ni frutas durante mi horario de trabajo, y menos sobre mi escritorio, ni frente a los usuarios de los servicios. Desayunaré en mi casa todos los días.
3. Juro respetar la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado y de los Municipios de Baja California Sur, actuar con ética y convencer a mis compañeros para que hagan lo mismo.
4. No venderé zapatos, ni ropa de catálogo, ni joyas, ni chácharas a mis compañeros aprovechando mis labores diarias; tampoco organizaré tandas, ni rifas o actividades lucrativas particulares durante mi horario de trabajo. Los aboneros me cobrarán en mi casa.
5. No abandonaré mi espacio de trabajo para dedicarme a la chorcha. Los cumpleaños y otros agasajos a mis compañeros los haré fuera de mi horario de trabajo y en instalaciones ubicadas fuera de las oficinas.
6. No defenderé a compañeros que son una lacra, a quienes las autoridades no pueden dar de baja por la influencia perversa del sindicato.
7. Trataré con cortesía, diligencia y rapidez a los ciudadanos a los cuales debo servir.
8. No le sacaré copias fotostáticas a los libros de mis hijos en las copiadoras de la oficina.
9. Repetiré mil veces, o hasta que logre entenderlo, que el municipio no es de mi propiedad, por ello, no heredaré ni venderé mi plaza de trabajo.
10. Seré más productivo cada día, y por el sueldo que me pagan, daré un servicio de calidad y produciré el doble de lo que ahora hago.
11. Durante mis horas laborales no iré por mis hijos a la escuela, ni al mercado, ni a las tortillas. No usaré los vehículos oficiales para asuntos personales ni utilizaré la gasolina del municipio para mi vehículo particular, ni para venderla.
12. No solicitaré licencia sindical para cobrar sin trabajar.
13. Trabajaré ocho horas tal como lo manda la Ley.
14. No sustraeré, ni usaré para mi provecho personal, materiales ni equipo y ningún artículo de mi lugar de trabajo, porque son bienes públicos a nuestro cuidado.
15. Renunciaremos al pago de terceros del 2.5% porque es una retención ilegal.
16. Implantaremos el servicio civil de carrera. Por ello nos someteremos a los principios de equidad e igualdad de oportunidades, y las plazas de base y confianza que se desocupen por cualquier causa, serán concursadas y otorgadas con base en el mérito, en convocatoria abierta y pública.
17. Asistiré a los cursos de capacitación que me indique la autoridad para mejorar mi desempeño.
18. Aceptaremos que el municipio liquide, conforme a la Ley, a los trabajadores que no sean necesarios.
19. Pagaré, sin excusas, todo aquello que destruya o dañe por causa de mi negligencia.
20. Predicaré con el ejemplo y pagaré, sin descuentos ni ventajas, y puntualmente, los servicios que otorga el municipio pagando los impuestos y servicios a mi cargo, sin privilegios, por ser un servidor público.
Sí Chucha ¿Y tu nieve de qué la quieres?

24 marzo 2009

NO ES CRÍTICA ES DIAGNÓSTICO

Tuve la pésima idea de renovar mi licencia de manejo, pagar la revista y la tenencia en el municipio de La Paz. Confirmé aquella vieja conseja de que resulta más fácil no hacer las cosas que tratar de hacerlas del lado de la ley. Estar chueco paga.
No puedo creer que esos míseros trámites que le representan muy buenos ingresos al municipio, por hacer nada, requiera el paso tortuoso por tantas ventanillas y tres días hábiles de espera para recibir una tarjeta de circulación, previo pago de todo lo que haya que pagar. Lo cual quiere decir dos vueltas a Tránsito. O tres, depende de su tiempo.
No puedo creer que en cualquier ventanilla se requieran copias de varios documentos que ya obran en los archivos de la misma Dirección de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal, ¡Uuffff!, casi me ahogo. Florece la desconfianza entre una ventanilla y otra y entre los diferentes departamentos porque quieren certificar, y cuidarse, de que en realidad sí se hizo el trámite previo.
Los archivos son un asco, de hecho, no existen a pesar de que en su momento todos los automovilistas entregamos oportunamente los documentos en original y copia que se les ocurrió pedir, con los cuales podrían, si quisieran, integrar una base de datos consistente y universal.
No veo porqué un ciudadano común, como usted y como yo, tenga que perder horas y horas de trabajo para realizar algún trámite en esas oficinas remodeladas apenas.
Esa tortuosidad en la realización de los trámites es la causa fundamental de la corrupción y de que el ciudadano caiga en la ayuda de “terceros”, los infaltables coyotes, para que realicen el trámite en tu nombre por 100 o 150 pesos.
Mucha gente que trabaja ahí hace lo que puede y lo que le dicen que haga, no es un problema personal de ellos o de que sean incapaces o indolentes, no. Se trata del diseño de un sistema retorcido y arcaico que tiene como propósito el agotamiento del contribuyente para perderlo en una maraña de vueltas y ventanillas.
No es el caso de Finanzas del estado, en donde el trámite es sencillo y rápido, por algo lograron la certificación ISO 9001-2000 que no es fácil obtener. Con ellos puedo dar mi nombre, o el número de serie del vehículo o algún dato para que pueda pagar sin necesidad de llevar otro documento ni copias de nada. O pagarlo en un banco después de obtener el formato y la cantidad a pagar por Internet. Fácil y rápido. Un minuto de trámite más el tiempo de la fila.
Sin embargo en el municipio de La Paz, en la Dirección del kilométrico nombre que cité allá arriba, lo que priva es un sistema de trabajo típico basado en la suspicacia en donde nadie confía en ningún compañero de trabajo, en donde el departamento A desconfía de los trámites que se realizaron en el departamento B y estos dos desconfían del trámite que hizo el departamento C y exigen constancia o copia. Es un absurdo que obedece a un largo historial de temores y corrupción. Ah, y no pregunte el porqué de tal o cual modalidad o requisito, o el porqué de las copias, nadie le dirá nada, excepto “porque así es, así debe ser o así nos dijeron”, y punto. Es el reino del papel y de las copias en abundancia para llenar estantes que no le sirven a nadie.
Es el paraíso de las vueltas y de la ineficacia.
Es la pérdida de un tiempo productivo que no es de estos servidores públicos.
Y es la exasperación de los usuarios por el pésimo servicio del Ayuntamiento.
Vale decir que no observé ningún hecho de corrupción grande ni chiquito. Nadie me pidió nada por hacer algo debido o indebido o por facilitar alguna parte del proceso. Ni la ofrecí.
Se carece de un sistema racional, rápido, oportuno y accesible al contribuyente para la realización de cualquier trámite. No han logrado integrar una sola base de datos para realizar las gestiones de pago en una sola ventanilla. La idea no es nueva, la hemos propuesto y tratado de empujar desde hace años y no se la logrado avanzar nada por causas que desconozco pero puedo imaginar. Los trámites involucionan y se complican. Los cambios nada cambian.
Los elementos necesarios para que usted pague en una sola ventanilla existen en las bases de datos de cada una de las dependencias involucradas. El municipio cuenta, o contaba al menos, con gente capaz en el diseño de programas e informática que les permitirían concretar este proyecto. ¿Por qué no lo han hecho? Ya perdieron un año.
Hoy tengo que dar las mismas vueltas y acudir a las mismas ventanillas que hace 22 años.
El Ayuntamiento de La Paz sigue de pleito con la modernidad.
Mi teoría para explicar el porqué, es la siguiente: a las autoridades les faltan ganas, rumbo e ideas para mejorar la administración municipal y atender con diligencia y compromiso real, de verdad, las necesidades del contribuyente.
Lo que ya se ha propuesto en múltiples ocasiones, es un esquema de atención que he llamado “ventanillas universales” y consiste más o menos en lo siguiente.
Usted llega a cualquiera ventanilla del municipio a hacer un trámite, y ahí mismo debe iniciarlo y terminarlo, con la misma persona que lo está atendiendo. Así la licencia, el pago de infracciones, el trámite de placas, los desplegados, el pago de tenencia, el pago de la revista, el pago del agua, y cualquier otro trámite, se debería realizar sin mayor inconveniente ni pérdida de tiempo en una sola ventanilla. Habrá casos, desde luego, en los cuales se tenga que ir a otra área, pero solamente una más, como en el caso de la licencia para que le tomen la foto, le den su licencia y adiós. O cuando después de pagar la revista debe llevar a la revisión obligatoria su vehículo. De hecho, ésta es la gestión que debería arrancar cualquier trámite. En esa misma “ventanilla universal” que propongo, debo poder pagar lo que sea y tramitar algunos asuntos adicionales relacionados con los servicios del ayuntamiento. Si no me entregaran en ese momento las placas, las autoridades deben obligarse a llevármelas a mi casa, porque ahora el que tiene que dar las vueltas y gastos soy yo, y no ellos, quienes reciben, comodinamente, el ingreso.
En ese mismo sistema único, que contenga una sola base de datos de los contribuyentes, tendrá que aparecer lo que yo ya pagué y lo que me falta por pagar, esta simpleza permitiría decirle adiós a las copias y vueltas que con tanto entusiasmo solicitan; tiene la ventaja, además, de que el documento que se me entregue serviría como notificación para fines fiscales.
Las autoridades municipales pueden tener el historial completo de los compromisos de pago que tenemos los ciudadanos en una sola base de información. Para ello cuentan con la gente capaz que lo puede realizar, y principalmente, con la información en plataformas de datos ahora dispersas en cada departamento y dependencias que forman el Ayuntamiento de La Paz.
De que se puede se puede.
Solamente habrá que tener la intención de hacerlo.
Y si no pueden, me avisan, para estar preparado y resignado los siguientes 22 años.

26 febrero 2009

LOS ENGENDROS DE CIUDAD JUÁREZ

El embarazoso y mal llamado tema de las muertas de Juárez, describe una serie de asesinatos impunes de mujeres, casi en masa, y es conocido por toda la población nacional, en buena parte por el trabajo de los medios, debido a la descomunal cifra negra y la perversidad de los crímenes.
Es y ha sido, porque continua, un feminicidio impune, un crimen de género que se multiplica todos los días gracias a la corrupción y a la incompetencia de las autoridades locales de Juárez, a las del estado de Chihuahua, y de manera destacada, a las federales.
La difusión sistemática de los crímenes cometidos en ciudad Juárez en contra de una infinidad de mujeres, anónimas para todos excepto para su familia y amigos, ha ocasionado que la sociedad de consumo no reaccione ni se enerve con estos datos y el fenómeno en sí mismo, el cual, para nuestra desgracia, se ha convertido en una parte del paisaje noticioso donde se describe un crimen tras otro hasta insensibilizar al receptor que ve pasar los cadáveres a través de su canal preferido de televisión o en la prensa misma.
El fenómeno es equivalente a los asesinatos relacionados con el crimen organizado, a fuerza de escuchar cómo se matan todos los días, pasan a un segundo plano y pierden impacto. El análisis, cuando lo hay, pasa por la comodidad de nuestras casas en donde pensamos, ingenuamente, que aún estamos a salvo y que esa pesadilla no nos puede ocurrir a nosotros. Pensamos que este tipo de crímenes están muy lejos y por ello nos preocupamos menos, si acaso nos alcanza el desasosiego.
Especulamos de manera absurda que el problema es de “otros”, mexicanos también pero “otros” al fin, pero no nuestro ni de nuestra realidad inmediata.
Pues ya hicieron una película sobre esta pesadilla infame.
La fui a ver en cuanto se estrenó y he de confesar que me causó una gran desazón, rabia, impotencia, incredulidad, molestia, inquietud por tratar de ayudar, afán por hacer algo, lo que fuera, para que los juarenses pudieran vivir su vida simple y su infierno laboral sin la pesadilla de ser asesinados con tal saña que supera cualquier fantasía hollywoodense. Durante y después de ver el filme, el estómago queda hecho pinole y el hígado inflamado por las escenas de alto impacto visual.
El tema es muy cinematográfico y la película logra su cometido de inquietar a los cinéfilos, de causarles un hondo malestar. Horror. Tiene de todo, excepto fantasía, porque no es ficción, no es un cuento, los cuerpos de esas mujeres mancilladas, asesinadas y destruidas existen por cientos.
Yo no puedo entender cómo los juarenses han aguantado tanto. Nno puedo concebir cómo se han tragado sus gritos, su coraje, su miedo y su iniciativa si es que alguna vez los tuvieron. Asumen, tal vez, estoicos, que “así es la vida” en Juárez y como ninguna de las mujeres asesinadas era o es su pariente, ni conocida, pues no les afecta. O tal vez los agobia el peso de la dura sobrevivencia diaria que les otorga a los juarenses una gran insensibilidad y esclerosis mermando su ánimo para, apenas, irla pasando hasta desligarlos de su propia condición de seres humanos solidarios. Autómatas, zombis, que ven pasar la vida y la muerte en los de la acera de enfrente aportando más del 60% de los muertos por la narcoviolencia en el país sin contar a sus propias mujeres exterminadas.
La situación es gravísima. Corren por la misma pendiente el narco, el terrorismo, la degradación social, la miseria, el desempleo y la crisis económica que golpean a Juárez; también la migración de paso y la rechazada que permanece, la corrupción, el crecimiento explosivo de las extorsiones de toda índole y la falta de ejercicio de la autoridad local y estatal y desde luego, de la federación. Hace muchos años que las autoridades municipales fueron anuladas, imposibilitadas para hacer algo como no sea ver lo que pasa. Y tengo la impresión de que la sociedad misma tolera esta situación humillante llegando al grado de que la base social del crimen organizado crece fatalmente dejando su secuela de muerte, terror y degradación. La población juarense está siendo intimidada y asesinada permanentemente por el crimen organizado y sus autoridades han sido sentenciadas a muerte por los narcos. Estos criminales han amenazado a todas las autoridades locales legalmente constituidas dando la impresión, errónea a mi juicio, de que van ganando la batalla.
Y exactamente del otro lado, en El Paso Texas, los juarenses coexisten y comparten su vida y economía con la segunda o tercera ciudad más segura de los Estados Unidos.
¿En dónde perdieron los juarenses la dignidad, el decoro y el respeto por sí mismos para no hacer lo que haga falta y terminar con este horror que ha durado años?
La inmensa mayoría de los juarenses tratan de sobrevivir. Su vida es precaria como el entorno que los rodea. Para desgracia mayor de los juarenses, las autoridades federales han sido sordas, mudas y omisas ante el problema, y las locales inexistentes.
Uno se pregunta ¿Dónde están ahora y dónde estuvieron las autoridades? ¿En dónde se perdió la función principal de los tres órdenes de gobierno para brindar protección y seguridad a sus ciudadanos?
La película que da puntual cuenta de este flagelo, tiene el poder de inquietar y angustiar, como pocas. La parte oscura de nuestra realidad. Se llama Backyard Traspatio. Es de muy buena factura, fotografía realista, sin el maquillaje dulzón del melodrama, buen guión y excelente dirección. Exhibe el problema y no pontifica sobre el fenómeno.
Cine mexicano de calidad por los cuatro costados.
A pesar de que, tramposamente, la cartelera en Internet del Cinepolis no anuncia la película, sí se encuentra en exhibición. Quiero pensar que, como es cine mexicano, esperan su fracaso, que nadie la vea, y por esa misma razón, la ubican, además, en su peor sala para alegar que hay poca asistencia y quitarla lo más pronto posible.
Usted véala, cinéfilo lector, le aseguro que no se va a arrepentir.

19 enero 2009

GOBERNAR ES NO ABUSAR

En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno.
Konrad Adenauer

Algunos de mis fieles cuatro lectores recordarán, tal vez con molestia, mi acendrada defensa de la Propuesta de Adecuación de Valores Catastrales para el ejercicio fiscal 2009 correspondientes al municipio de La Paz y en general las de los otros cuatro municipios del estado. Mi columna fue publicada antes de las aprobaciones del Congreso a diversas propuestas de los municipios sudcalifornianos. Pero, de manera especial, mi defensa a favor del respeto de las propuestas municipales obedeció a la necesidad de que estas entidades de gobierno fueran reconocidas y considerados mayores de edad, capaces de gobernarse a sí mismas “sin la intervención de terceros”, y que sus decisiones para impulsar políticas públicas tuvieran un costo político por la vía electoral a favor o en contra, atendiendo a los efectos nocivos o benéficos de sus impactos en la mayoría de la población afectada por sus decisiones.
Yo sabía que el impuesto predial aumentaría en el 2009 pero pensé, con la ingenuidad que me caracteriza, que lo harían de manera razonable, gradual, equitativa y proporcional, tomando en consideración lo que tradicionalmente venía pagando año tras año.
En mi caso particular, este incremento fue absolutamente desproporcionado, ilegal e inequitativo, incluso podría decir, abusivo, respecto al pagado el año anterior. Es decir, yo pagué en el 2008, 312.20 pesos de impuesto predial. Este año pagué también por adelantado el 2009, y aún con el descuento, liquidé un total de 1,067.89 pesos y si Pitágoras no miente, pagué un 342% más respecto al año pasado.
Pues bien, pagué por ver, como en el juego de azar, y me costó mucho en el año cumplir con mis obligaciones impositivas como el predial. Sin embargo, no estoy de ninguna manera de acuerdo con la cifra pagada ya que el incremento aplicado es significativamente alto y fuera de toda proporción. Me declaro cliente del amparo para evitar estos abusos de autoridades gandallas. Aclaro, yo sí estaba de acuerdo en pagar más, ese no era el problema, pero un 40% o 50% de incremento que ya es de por sí alto pero significaba en los hechos un aumento de alrededor de 120 o 150 pesos más, respecto a lo que venía pagando años atrás.
Tengo dos opciones, una me lleva al amparo no porque yo no pueda pagar, ya lo hice con algún esfuerzo, es sólo que me parece un arbitrariedad de las autoridades municipales. Mi segunda opción es más simple: votaré en contra de Rosa Delia Cota Montaño cuando ocupe votos, y de cualquiera otro de los regidores que votaron por el aumento sin considerar estos factores de equidad, gradualidad y proporcionalidad en el incremento de los impuestos.
¡Ay que miedo! Dirán con sorna, y seguramente les dará risa que mi voto les sea negado por abusivos. Pero yo sé que, en el fondo, estos políticos municipales están temblando de miedo porque a la hora de contar los votos les van a sudar hasta las enaguas porque un solo voto puede ser la diferencia para ganar o perder una elección, lo hemos visto con frecuencia.
En las dos opciones les voy a ganar. Sin duda.
Y como dijo el tinterillo guasón: nos vemos en la barandilla.
Y por el lado electoral nos vemos en la casilla, ya falta muy poco.
Realmente me da hueva meterme en estos vericuetos legales y electorales como medio de defensa y venganza. Pero no hay alternativa.
Usted, agudo lector, se preguntará la razón por la cual manifiesto tanta inquina ante este abuso. Pues es muy sencillo y se lo voy a explicar, es pura aritmética.
Al término de la administración anterior, el municipio de La Paz contaba con alrededor de 3,121 empleados. Lo que me molesta y me indigna más, es el hecho de que ahora mismo el municipio cuenta con alrededor de 3,302 empleados por lo que la carga financiera para liquidar la nómina se incrementó de manera notable. Lo que esos números nos dicen, es que en esta administración contrataron a 181 empleados nuevos, aproximadamente, en lugar de aprovechar el viaje para reducir la nómina municipal que está, insisto, excedida. Los nuevos empleados son de pago único y de confianza, es decir, puros incondicionales y compromisos de campaña. Lo saben las autoridades, lo perciben los trabajadores y conocen el fenómeno los dirigentes sindicales.
Al final de la XII administración municipal, iniciaron su proceso de jubilación o pensión más o menos 131 trabajadores con lo cual quedarían aproximadamente 2,990 empleados porque saldrán antes del mes de febrero de 2009. Sin considerar a los herederos de esas plazas. Aún con esas salidas al municipio le sobrarán, todavía, casi mil trabajadores. Desde luego que el pago de la nómina es un martirio quincenal porque los ingresos del municipio son más bien raquíticos y apenas sacan los compromisos de pago, no se diga en el caso de los gastos extraordinarios de diciembre donde los egresos se multiplican por tres.
El impuesto predial abusivo que nos endilgaron será destinado para pagar la nómina de sus amigos, compadres y cómplices, es decir, de los 181 empleados nuevos que ingresaron a las filas municipales con esta administración sin necesidad, según números al mes de diciembre del 2008. Y sin duda alguna, los ingresos extraordinarios que se obtengan por el incremento del predial, van directo al pago de sueldos y privilegios para los nuevos “trabajadores” y las nuevas autoridades municipales.
A propósito, ¿ya le cobraron a la tal Kikey lo que le debe al municipio?
Este municipio nuestro, el de La Paz, funcionaría de maravilla con un total de 2,000 empleados capaces que se dedicaran realmente a trabajar con espíritu de servicio y compromiso con la gente a la que están obligados a servir. Bastaría visitar al azar alguna oficina municipal para constatar que hay empleados sobrantes. Hay algunos trabajadores que desempeñan sus labores con responsabilidad y compromiso, apenas unos cuantos. El denominador común es la chorcha y la improductividad.
El asistencialismo se ha convertido en política pública con fines electoreros rapaces.
Por estas razones no acepto, de ninguna forma, que me incrementen los impuestos y menos en la proporción desmedida y abusiva en que lo hicieron.
No tienen vergüenza.
Este abuso lo tendrán que pagar con lo que más les duele: el voto y el amparo en su contra.
En efecto, gobernar es no abusar.
En mi columna anterior “Gobernar es no estorbar”, alusiva a la defensa de las propuestas municipales en torno a los nuevos valores catastrales, dije “Quienes realizaron los trabajos no propondrían alguna tontería fuera de la realidad económica local en perjuicio de sus habitantes, o algo carente de sustento”.
Me equivoqué. Lo reconozco.
No nos propusieron una tontería, en efecto, cometieron un gran atraco. Sencillamente lograron concretar un abuso indiscriminado para sangrar a los paceños.
Qué poca…
Ahora saldrá más caro vivir en La Paz que en New York.

22 noviembre 2008

EL CONGRESO CALIFORNIO, BRILLOS Y SOMBRAS

A pesar de que Borges (Jorge Luis, no José Luis, el foxista) sostenía que la democracia es un abuso de la estadística, por ahora fue suficiente que los diputados ejercieran el peso de su número para aprobar, por mayoría, los nuevos valores catastrales propuestos por los municipios para fortalecer sus haciendas públicas.
Con las razones de la mayoría se gobierna. Las que hayan sido. Las democracias a secas, sin adjetivos, tienen ese propósito: gobernar con base en las decisiones de una mayoría, y en este caso fue por una mayoría construida en el Congreso con tres minorías: PRD (9), Convergencia (2) y PT (3). Fueron 14 votos a favor de las propuestas municipales de 20 posibles, sin incluir uno del fantasmal MRPS porque no supe el sentido de su voto.
El voto documentado en contra de los nuevos valores catastrales fue de los dos diputados del PANAL, y básicamente sus argumentos fueron: será un duro golpe a la ciudadanía, no existe equidad ni proporcionalidad y consideraron que tampoco era el momento más propicio para incrementar los impuestos. Las razones tienen validez política, pero en el fondo, son irrelevantes y su pretensión es lucrar políticamente con la impopularidad asociada a cualquier impuesto, además de que nunca existe un tiempo propicio para la creación o incremento de los impuestos. Su postura es legítima y característica de la oposición, obtendrán por ello, tal vez, algún dividendo político y continuarán construyendo la base social que, según ellos, les reportará este tipo de señalamientos.
En el ejercicio de la democracia sudcaliforniana, y en general la de México, toda decisión, por pequeña que sea, cuesta más trabajo. Armar acuerdos y consensos es más complicado, y es imposible construir nada cuando la información para la toma de decisiones se encuadra en un manejo donde la transparencia no es una virtud.
Así lo percibí y así lo entendió la población habitante de los municipios involucrados.
Cuando hablo de la población de los municipios y de su conocimiento sobre estos temas, me refiero a aquel segmento de población que tiene, cuando menos, acceso a un periódico de circulación estatal y que tuvo el interés de enterarse del sentido y alcances de la aprobación de los diputados. O sea unas tres o cuatro personas. El resto de la población lo sabrá cuando pase a la ventanilla a pagar sus impuestos o cuando reciba una notificación fiscal por parte de la Tesorería Municipal que es como un llamado a misa.
A Armando Cota le pregunté hace algunas semanas, previas al estudio y propuesta de los valores catastrales aprobados por los cabildos, si él estaría de acuerdo en respetar las decisiones de los ayuntamientos, y si en esa óptica, aprobaría lo que enviaran los municipios dejándoles la responsabilidad absoluta por estas decisiones a los ayuntamientos con todos los costos políticos implícitos. Me contestó que sí y cumplió lo que dijo.
Serán ahora los ayuntamientos quienes tendrán la obligación de rendir cuentas claras de los ingresos y los gastos. Y aquí es donde la puerca tuerce el rabo.
En relación con la Ley de Ingresos de varios municipios, trascendió que a los diputados de los partidos opositores les faltó información respecto a los posibles ingresos que se obtendrían, la cual se omitió en los dictámenes porque, al parecer, la Comisión responsable fundamentó su omisión en la inexistencia de un señalamiento específico en las normas que los obligaran a hacerlo. El argumento es un desatino. Unos diputados dicen que no se les dio, y otros que sí, pero a destiempo. Trampa y confusión.
Debo reconocer que todos los diputados, sin excepción, estuvieron de acuerdo en lo general con la Ley de Ingresos de los municipios. La oposición fue por detalles relativos a falta de información que debieron haber subsanado en tiempo sus propias autoridades para evitar sospechas y malos entendidos.
Las omisiones reflejan una falta de operación política y un menoscabo absoluto de la transparencia en los flujos de información que deben conocer todos los diputados. Hay un desinterés en que este tipo de factores se resuelvan mediante el ejercicio comprometido de la transparencia y el acceso a la información, en especial, cuando se trata de los diputados de la oposición y se les niegan o se esconden datos relevantes. Por ahí no es.
Yo no encuentro el sentido o la utilidad de escatimarle a nadie estas cifras cuando más temprano que tarde serán del conocimiento público. A menos que la finalidad sea encubrir información considerada de “riesgo político”. Otro absurdo. El hecho es que no debe escamotearse la información, especialmente a quienes tienen a su cargo la tarea de analizar y aprobar leyes y decretos, por la sencilla razón de que es el sustento que le da consistencia y legitimidad a lo que aprueban. Negar elementos indispensables para el análisis implica carencia de oficio político y nos lleva a la especulación, a la sospecha.
Pero existen otras áreas en donde los resultados del Congreso no son para presumir de ninguna manera. Es el caso del manejo opaco o diremos mejor, traslucido, de los asuntos públicos, y cualquiera lo puede constatar, de inmediato, en la página Web del Congreso. Es verdaderamente patética. Un asco. El último boletín que usted puede consultar corresponde al número 1090 ¡del 18 de diciembre de año pasado!, es decir del 2007, información de hace un año. Esto es vergonzoso.
Si comparamos los “avances” actuales con la anterior legislatura vemos un triple salto mortal pero hacia atrás en cuanto a transparencia, acceso a la información y registro cotidiano de sus actividades.
No comunican, no informan. No rinden cuentas en su propio espacio. He dicho en repetidas ocasiones, con base en mediciones nacionales e internacionales, que la opacidad es una característica consustancial de los gobiernos perredistas. Simplemente no se les da.
Si usted busca cuánto gana un diputado jamás lo sabrá.
Si usted busca saber cuánto dinero le asignan a cada diputado para sus trabajos de gestoría, jamás lo conocerá. ¿Cuál es el presupuesto del Congreso y cuál su destino? Quién sabe.
Si quiere saber cuántos vehículos tienen no se enterará. Si quiere usted saber qué dijo cada diputado en las sesiones, tampoco se podrá enterar porque no tienen versiones estenográficas ni herramientas para registrar la historia diaria del Congreso. La única fuente es la prensa, la especulación y el chisme. O martirizarse asistiendo a las sesiones completas los martes y los jueves.
En el colmo del absurdo, se aduce falta de recursos. Los responsables del diseño y autorización de los ingresos y del presupuesto de egresos no pueden asignarse los fondos necesarios para su propia modernización que les permitiría una adecuada rendición de cuentas.
Por ahora quedó acreditado el compromiso de la mayoría del Congreso con los municipios. Sabemos hoy que esta factura, si la hubiera, debe ser cobrada a las autoridades de los ayuntamientos. Con votos a favor o en contra. Así duele más.
A reserva de su mejor opinión, crítico lector, y en relación con los valores catastrales propuestos por los ayuntamientos, los diputados cumplieron a cabalidad su compromiso municipalista.

27 octubre 2008

DE LA GLORIA POLÍTICA A LA ESQUIZOFRENIA PARANOIDE

El jueves 24 de octubre la Cámara de Senadores aprobó la reforma petrolera. Debo suponer que todos vimos o escuchamos los prolegómenos y nos enteramos por los medios de los resultados finales. Hay reforma de PEMEX, y hasta donde sé, contiene modificaciones de fondo y tendrá repercusiones importantes en la principal industria nacional.
La buena noticia es que finalmente se impidió el intento de privatizar algunas actividades de la empresa. Y no porque no lo hayan intentado, lo hicieron con esmero, y no les resultó simplemente porque el Presidente Calderón no tiene la mayoría en el Congreso.
Pero lo que a mí me interesa compartir con usted, petrolizado lector, es la catártica entrevista que le hizo Ciro Gómez Leyva a Carlos Navarrete (23-X-08), Coordinador de los senadores perredistas, realizada en la sede de las nuevas y relucientes instalaciones de Milenio televisión. Se juntaron para la charla en los estudios que acaban de estrenar para el arranque de sus trasmisiones.
En la entrevista que me importa comentar, se evidencia el catastrófico perfil del perturbado Andrés. Hay un momento en que Ciro le pregunta a Carlos Navarrete, palabras más palabras menos, si habían logrado impedir, exitosamente, la privatización de las actividades de PEMEX. La respuesta fue, sin dudarlo, sí. Señaló que estaba satisfecho con los resultados porque los expertos convocados por el PRD sostenían que el tamaño de la victoria fue del 85 o 90% porque de 13 propuestas que hicieron ganaron, contundentemente, ocho de ellas, dos a medias y tres más quedaron en el tintero. Es un triunfo político por donde se le vea debido a la complejidad de las negociaciones.
El problema aparente que generó la oposición de Andrés, por enésima ocasión, fue porque en una de las reformas aprobadas aparecía un breve texto en donde decía que PEMEX “podrá autorizar campos o bloques completos para explotar” y Andrés Manuel insistía que había un riesgo por la ambigüedad de esos términos, por lo cual, exigía que apareciera en su lugar la frase “no podrá autorizar”. Pero según Navarrete únicamente lograron quitar el término “autorizar”. Con esa acción, al desaparecer el término “autorizar” y no incluirse en la Ley, entonces los servidores públicos de PEMEX no podrían “autorizar” nada en ese sentido porque solo tienen permitido hacer lo que la propia ley les faculta, no otra cosa. En caso de que hicieran algo que no les está atribuido expresamente por la Ley, merecerían ser sujetos de responsabilidad.
Y Ciro insistía, ¿Y lo entendió Andrés Manuel, se lo explicaste bien? Sí, siete veces o más, y detalladamente se lo explicó también Pablo Gómez, le replicó Navarrete.
¿Y entonces, qué pasó? Preguntó azorado el entrevistador.
No lo sé, no lo sé, era lo único que respondía el senador Navarrete. Y ejemplificó: de manera que si alguien construye su casa, al precio de un gran esfuerzo, y al final le quedan mal unos vidrios y la puerta principal ¿hay que tirar toda la casa? No. Eso no es posible. Yo no lo creo, remato contundente el senador.
¿Qué pasa con la sicología de Andrés Manuel? Lo cuestionaba Ciro casi con angustia.
No lo sé, repetía Navarrete, no lo sé.
Ciro fustigaba, ¿entonces porqué Andrés Manuel asume que no se logró nada con las reformas? No lo sé, le respondió Carlos Navarrete, no lo sé.
Destacó Navarrete que todo estaba listo para festejar el triunfo por las reformas logradas, después de una ardua negociación con sus pares y de una presión social importante. Dijo que él propuso hacer una gira por todo el país, encabezada por Andrés Manuel, para celebrar el triunfo de las ideas y propuestas perredistas plasmadas en la reforma petrolera.
Y Andrés… no quiso, dijo que no había nada que festejar.
Para un líder es una tragedia no saber ganar y una vileza no saber perder con honor; y peor aún, cuando sin importar si gana o pierde, de cualquier forma induce a sus seguidores y a su propio partido al despeñadero.
“No logro entender cómo un movimiento tan enérgico, tan vigoroso cuando tiene el triunfo enfrente no lo toma y lo hace suyo. Eso no lo puedo entender”, se lamentó el senador.
Navarrete finalizó expresando que ellos eran patriotas, que habían ganado al lograr un triunfo legislativo incuestionable en beneficio de los mexicanos; enfatizó que no permitirían, de ninguna manera, que se eche por el caño el esfuerzo de meses y meses, no solo nuestro, dijo, sino de mucha gente en el país. Reiteró que los legisladores del PRD pertenecen a una izquierda congruente, de ideas y propuestas.
La frase final de Navarrete es un estímulo a sus seguidores, “queremos darle un triunfo a nuestra gente que tanto ha hecho por eso”.
Lo que hoy está haciendo Andrés y sus delirantes seguidores es una trifulca vacía y sin destino para satisfacer a esa turba desquiciada que increpó a Carlos Navarrete llamándolo traidor, para después insultarlo, amenazarlo y correrlo de un mitin convocado por un Andrés ya instalado en la esquizofrenia paranoide.
Me parece que los perredistas de cepa, la izquierda madura, y algunos bien nacidos y honorables, agradecerán esta trascendente victoria legislativa en donde se impuso la fuerza de las ideas defendidas con dignidad e inteligencia por sus senadores.
A la izquierda sensata de este país le hacía muchísima falta relamerse las heridas y el rencor con el sabor de la victoria que un conjunto de perturbados intentan aplastar basados en una votación grotesca, perversa y embustera. A los luchadores de la izquierda les hace falta reconocerse como ganadores en buena lid y lucir sus medallas con orgullo en el podio de los triunfadores.
No lo lograron porque merced al extravío de su deschavetado líder volvieron a botar a la basura el único triunfo, ese sí legítimo, que han obtenido después del 2006. Gracias a este líder ardido y chiflado, la izquierda ha perdido casi todo su capital político, imagen y electores por montones.
Y ahora que acariciaban una buena tajada de gloria y legitimidad política frente a la sociedad, el desquiciado Andrés prefirió, una vez más, conducirlos al pantano de la confusión y a la estupidez del suicidio político. El tiempo decantará aún más las posiciones dándole a cada quien los frutos de lo que ha sembrado. Por eso la izquierda realista y democrática todavía tiene oportunidad y esperanza.

07 octubre 2008

LOS DEPREDADORES DE LA EDUCACIÓN

Nadie sabe a ciencia cierta cuándo, dónde y por quien o quienes tenemos el desastre educativo que padecemos y los pésimos maestros que toleramos los mexicanos gracias al síndrome sado masoquista que forma parte ya de nuestra cultura nacional. Somos adoradores de caciques. Unos culpan a Jonguitud, a Elba, otros al gobierno federal, otros más a la Coordinadora. Muchos más culpan a los padres de familia, invitados de piedra en la fijación de la política educativa, y un cero a la izquierda en las tareas formativas de los centros escolares donde sus hijos hacen como que estudian y los maestros como que enseñan. Los padres de familia, a través de sus fantasmales e inservibles organizaciones, todas oficiales controladas por el gobierno federal o por los estados, no tienen claros sus propósitos, sus márgenes de maniobra son nulos para incidir la política educativa y no pintan ni en los centros escolares donde estudian sus propios hijos. Los padres de familia les sirven de ariete a autoridades escolares locales y nacionales para concretar programas y exacciones en contra de otros padres de familia por la vía de las cuotas y las amenazas, hasta ahí su gran aportación.
Y con la descentralización educativa zedillista el problema se multiplicó por 31.
Pero no nos hagamos bolas, el único responsable de la catástrofe educativa nacional es el gobierno federal porque tiene y tuvo al sector educativo bajo su responsabilidad durante décadas. No fue el gobierno de ahora ni el anterior, o el previo, no, fueron todos. El problema es añejo y se origina, principalmente, a partir del sexenio del General Cárdenas cuando se formaron los grandes sindicatos nacionales promovidos desde el gobierno porque requería bases sociales de apoyo político más amplias. Es entonces que nace formalmente el sindicato de maestros, y con él, en algún punto, el secuestro de la educación nacional. También se evidenció la necesidad del gobierno de tener controlados a los maestros para obtener apoyos incondicionales. Los maestros son un gremio temible para los políticos, problemático, rijoso, informado, politizado y demandante de prebendas justas e injustas, éticas unas e inmorales otras. Tan inmorales que llegamos hasta el punto en que sus plazas de trabajo fueron consideradas como parte del patrimonio del sindicato y personalísimo de cada maestro. Durante años el gobierno logró mantener más o menos quietos a los docentes, otorgándoles palo en unos casos y canonjías laborales en otras ocasiones, sin exigirles nada a cambio por los premios otorgados excepto el apoyo incondicional al gobierno. Lo único importante para el gobierno federal era que los maestros no hicieran olas, y en realidad no las hicieron, excepto en el periodo del movimiento de Othon Salazar a fines de los 50´s que de inmediato zanjó el gobierno mediante una represión brutal y el encarcelamiento, posterior liberación y cese de su líder. Fue la década turbulenta de las grandes movilizaciones sindicales de telegrafistas, petroleros, ferrocarrileros y de los médicos a mediados de los sesentas. Todos estos gremios fueron quirúrgicamente aniquilados, reprimidos, comprados, encarcelados o asesinados, según conviniera a los intereses del gobierno en turno.
Y desde entonces en el gremio magisterial priva la santa paz.
Dirigidos por el oficialista SNTE todo fue recibir y recibir para tenerlos contentos al amparo de líderes y políticos corruptos hasta la médula. Carlos Jonguitud, patrocinado por Luís Echeverría, se eternizó y controló 17 años el poder sindical hasta que llegó la güerita, con su poder corruptor retrocargado asistida por Salinas, a emprender una nueva “modernización” del sindicato, y ya lleva 19 años en el poder absoluto. Ahora es líder vitalicia gracias a las votaciones tumultuarias y unánimes de sus propios secuaces dirigentes que ella misma colocó para fortalecer y proteger su red de complicidades.
Y confiscaron la educación convirtiéndola en rehén de caciques y pésimos maestros gracias a la red de sátrapas que, pacientemente, construyeron con la venia del gobierno federal. No solamente fueron secuestradores de un bien estratégico de la nación, sino que expropiaron la totalidad del sistema educativo nacional hasta que lo convirtieron en su propiedad. El sindicato decide a quién pone como autoridad en la SEP y Elba puso a su yerno como subsecretario, a otro cómplice en el Issste; decide también a quién y en cuánto, dinero o acostones, ahora sí que dependiendo, se venden y heredan las plazas de maestros en todo el país; y para rematar, les entregó a cada uno de los maestros la propiedad, ad perpétuam, de su plaza para que dispongan de ella como quieran, por generaciones sin fin. Al reconocer, cínicamente, el tráfico inmoral, indecente e ilegal de puestos de trabajo federales, deberían ser procesados y encarcelados, primero su dirigente y luego quienes hayan cometido este delito. Los delincuentes organizados merecen la cárcel.
Mientras tanto, los maestros se sacaron el premio mayor, tienen una plaza inmortal e indestructible, nunca desaparecerá; y sus hijos, sobrinos, nietos, biznietos, tíos, papás, mamás, hermanos, abuelas, primos lejanos o cercanos, todos tienen posibilidades de heredar la plaza al momento en que su propietario lo decida. Y cuando no tienen a quien heredarle ese puesto del gobierno federal, pues sencillamente lo venden al mejor postor confabulados con el sindicato y autoridades. Lo siniestro del asunto es que estos maestros, hijos de la ignominia, piensan que es ético su proceder, porque es un “derecho” que alguien les dijo que se ganaron.
A veces la porquería se premia cuando se confunde con la excelencia.
Cuando me refiero a la propiedad personal de una plaza de trabajo federal es así, tal cual. Disponen de ella como si fuera su casa o su carro o cualquier otro bien que posean, como un refrigerador o un juego de sala, que pueden comprar, regalar o vender porque en realidad, aseguran, es de ellos. Y en su desfachatez, se dan el lujo de amenazar a las autoridades y a la sociedad con que van a defender este “derecho sindical” como López Portillo dijo que protegería al peso: como perros.
A veces estos abusos resultan increíbles pero son ciertos. Los maestros son propietarios absolutos de su plaza y punto. ¡No te acabes México! Además, nadie los despide por incompetentes o faltistas porque de inmediato interviene el sindicato, para defenderlos de lo que sea. Son incorribles, estamos condenados a padecerlos de por vida, a ellos y a sus herederos, por generaciones.
Lo mismo sucede en PEMEX, en varias burocracias estatales y municipales del país, en la CFE y otras muchas instituciones pervertidas por el poder político y los sindicatos campeones de la exacción y el abuso. Es la práctica ilegal de la visión patrimonialista de los bienes públicos por parte de los poderes fácticos en su máxima expresión. La propiedad social de los bienes comunes que administra el estado se convertido en patrimonio personal y familiar.
Su voracidad no tiene límites. Son los alegres vividores de la educación.
Son intocables por la cobardía y complicidad de las autoridades.
Con asombro atestiguamos acciones federales y sindicales mediante un acuerdo llamado Alianza por la Calidad de la Educación para que, entre otras cosas importantes, esta insolente y obscena depredación convertida en costumbre, se termine para siempre, y la reacción es, en efecto, perruna y rabiosa.
Vea usted, incrédulo lector, lo que dicen estos buenos para nada, esgrimiendo sus argumentos como la razón central de su movimiento opositor a la ACE[1]: “vulnera los derechos sociales y laborales del magisterio, pero que en el fondo sólo busca la privatización de la educación pública y la desaparición de la escuela como un espacio comunitario, laico y de acceso gratuito”. Puros inventos. Lo dicho, son marrulleros abusadores, quieren mamar y dar topes.
Ahora resulta que estos iracundos traidores de la educación nacional serán los defensores de la educación laica y gratuita, y que, además, entre sus manifestaciones de protesta, se dan tiempo de luchar contra la desaparición de la escuela como “su” espacio público. Ah, también dicen que combatirán, hasta la muerte, la intención de privatizar la educación nacional.
¿Qué carajos les pasa a estos inútiles, a quién quieren engañar?
Al inicio de su movimiento defensor de la exacción pandillera argumentaron, claramente, con todas sus letras, que no aceptaban el ACE porque ellos se habían ganado el derecho de propiedad de sus plazas y que no renunciarían, jamás, al “legítimo” logro “histórico” para comprar y vender sus plazas federales, puesto que son suyas. Después del contundente rechazo de la opinión pública a sus patéticos argumentos, que los convirtieron inmediatamente en una vergüenza nacional, cambiaron su rollo y salieron con la vacilada que entrecomillé arriba, pero en el fondo, pelean y pelearán por sus supuestas propiedades ilegales con las banderas adecuadas para no quedar en evidencia ante la sociedad que ya los rechazó categóricamente.
Ahora, cuando ven la ira de la gente en su contra por sus insostenibles peticiones para conservar privilegios ilegales, vuelven a inventar, cínicamente, que sus enemigos les quieren echar encima a la muchedumbre para provocar su linchamiento social.
Chillan como puercos al ver que están perdiendo el control, al darse cuenta que su placita se aleja y que su mafioso negocio se difumina casi hasta la desaparición.
La desvergüenza total.
Después de escuchar sus discursos tengo que hacer un esfuerzo por retener el vómito.
Pero no puedo.
Pasada la náusea, sólo me queda, igual que a cientos de miles, la rabia impotente y la esperanza de que las autoridades federales y la parte sensata del SNTE firmantes del ACE, no den marcha atrás, ni un centímetro, por la presión de unos cuantos guarros que se dicen maestros. Veremos una batalla campal, insólita, entre la morenaza Vázquez Mota, ladina y aguerrida, en frágil alianza con la mañosa mafia magisterial más la influencia política de la Gordillo, contra las huestes de pandilleros mal llamados maestros.
Ya basta de tanto saqueo ¿no les parece?
Y para rematar, a los maestros en activo y solicitantes de una plaza, no les produjo el más mínimo sonrojó, que el 67% de los aspirantes hayan reprobado el examen de ingreso. En estados como Colima hubo casos en donde únicamente acertaron a 2 preguntas de un total de 80. Entre las 11 entidades donde aprobaron más docentes en servicio estuvo Baja California Sur, y sólo en nuestra entidad, el Distrito Federal y Querétaro los concursantes que buscaban entrar al magisterio lograron superar en número a los que reprobaron.
¿Y?
Pues nada, algunos maestros reprobados continúan, con su alegre descaro, dándoles clase a nuestros hijos.
Por mi parte, vaya mi gratitud y estima a todos los buenos y excelentes maestros que tuve y tengo, aunque no son abundantes; y también para aquellos que conozco y admiro, los menos; igual aprecio para otros maestros, que no conozco, pero sé de su sensatez y compromiso con el país.
Pero los patrimonialistas, los secuestradores y parásitos traidores de la educación se pueden ir al carajo o al paraíso de los pollinos: Burrolandia. Si prefirieran esta mítica tierra, creada por los amigos y protectores de los burros, ahí tienen una plaza segura, de las eternas, de las que saborean a nuestras costillas. En esa lejana y fantástica región también existe otra ACE, pero inocua y con un nombre que los retrata: Asociados y Cojonudos por la Exacción, organismo sindical de altos vuelos al que ya pertenecen por derecho propio, ese sí, ganado a pulso y sin molestos exámenes para ingresar.
Y allá pueden poner su fecundo negocio de plazas.
Malditos traidores.
Con la desaparición de estos apócrifos maestros, lacras, impunes y saqueadores, el país mejoraría de inmediato.
De verdad, no tengo ninguna duda, sería otro.
[1] Para todos aquellos que quieren conocer la más reciente información disponible sobre este tema pueden consultar el sitio de la SEP: http://alianza.sep.gob.mx/pdf/avances/Avances011008.pdf
También el sitio http://basica.sep.gob.mx/alianza/sitio/pdf/alianzabreve.pdf
Hay que desenmascarar a los maistros sátrapas vividores, traidores de la educación, y la única forma es conociendo el contenido de la ACE, en donde se evidencia que no hay un solo elemento en contra de la educación nacional, al contrario. ¡Ya basta de tanta lacra incompetente!

20 septiembre 2008

GOLPISTAS DE CARICATURA

Esta colaboración podría haberse llamado Las Calenturas de los Tres Chiflados, desde luego con una disculpa a los tres geniales cómicos en donde quiera que se encuentren.
También le podría haber puesto como título Orates en Fuga.
O El Loco, La Lumbrera y El Sabio.
O Los Cruzados de la Venerabilísima Trinidad Complotista.
El primer chiflado, Andrés, es el desquiciado en jefe, padre actual y alcahuete protector de los otros dos devotos entenados, antes acérrimo defensor de la institución presidencial con Zedillo a la cabeza y ahora convertido en tirador de presidentes. El segundo chiflado, Camacho, es el espíritu omnisciente que todo puede resolver, gracias a sus poderes cósmicos de paciente negociador infalible que le ha vendido a todo el que lo quiere oír, y padre político primigenio de los otros dos. Y el tercer chiflado, Porfirio, El Pérfido, o El Perito Pensador como es mejor conocido por las masas universales que han tenido el privilegio de escucharlo, admirarlo, tocarlo y de que les resuelva la vida a millones de seres humanos mediante sus penetrantes consejos y conocimiento infinito de la ciencia política, la administración pública, la teoría del estado moderno y la metafísica consensuada de la política mexicana y universal.
Los dos últimos son descendientes postizos del célebre y esclarecido dirigente nacional conocido por todos los mexicanos como El Movimiento Soy Yo, y son, desde luego, sus hijos putativos en esta etapa de la farsa. Uno pensaría que la calidad de putativo es exclusiva de Ebrard, pero no es correcto, con todo y que así lo parezca por la gran entrega y fidelidad del carnal Marcelo a El Insigne Movedor de Multitudes y a sus grandes causas nacionales.
Los Tres Dionisiacos Incomparables juntaron sus talentos deslumbrantes para regocijo de la muchedumbre que los aclama a cada paso histórico que dan, para alabarlos después de cada palabra pronunciada por ellos con pasión, sabiduría y veracidad absoluta. Los mexicanos, distinguidos por el orgásmico placer de oír sus sesudas teorías y planes de acción por el bien de la patria, debemos entregarnos a la adoración sagrada de su imagen por el solo hecho de escuchar los sonidos de sus casi celestiales pronunciamientos, los cuales quedan convertidos, por ese solo hecho, en una sentencia irrebatible, en un dogma de fe, en un conjunto de frases célebres, en una aspiración y en una forma de vida para quienes tienen el privilegio de escucharlos.
Ellos, Los Tres Paradigmas del Electorado Nacional nunca han emitido algún rebuzno ni mugidos incomprensibles, siempre han sido lúcidos, claros, directos y trascendentes cuando se trata de defender a los pobres y desamparados mexicanos.
Los tres están convertidos en El libro Rojo del siglo XXI.
Y aunque no los entienda nadie, ellos, Los Tres Grandes Alucinados por la Verdad Revelada, siempre tienen la razón; los demás no, esos otros son los que quieren vender la patria a los extranjeros y tener relaciones indecentes con contratistas privados para que les financien sus acciones corruptas y desvergonzadas a fin de mantener el poder y el control político de la nación mexicana.
Y cuando terminan de hilvanar este discurso revolucionario, agresivo, radical y retador de los poderes fácticos, que pone a temblar a cualquiera que no tenga sus mismas convicciones y su hercúlea entrega social, un hilillo de sangre les resbala de la comisura de los labios, que aspiran con deleite malsano, sin pena ni gloria, y se lamen los restos de baba con su lengua larga y pegajosa, para limpiarse, después, con el dorso de su mano izquierda, naturalmente.
Los Caballeros del Soliloquio Ilustrador de los Mexicanos en Extrema Pobreza, han luchado toda su vida contra los ricachones abusivos, los industriales desnacionalizados, los partidos hegemónicos, la falta de justicia, el liberalismo y la anti democracia. Ellos nunca han mudado sus convicciones para apoyar a otras causas que no sean la de los pobres y librar la guerra a muerte contra los corruptos.
Ellos tres no son así, jamás se han dejado afrentar ni descarriar por el monstruo de mil cabezas de la corrupción ni por el brillo del dinero, las huestes de El Magnificente, Él mismo y sus dos corifeos enajenados son, y así han sido toda su vida, impolutos, fraternos, comprometidos con lo mejor de México, intachables y solidarios. Sostienen y defienden su verdad porque así es la realidad que sólo ellos pueden ver gracias a su preclaro y penetrante instinto político, social y filosófico. La esencia de las cosas y de los escenarios nacionales son como ellos lo aseguran, porque poseen el fundamento inescrutable desvelado, y porque en su mística y profunda iluminación concentrada e incognoscible para cualquier mortal, lograron ver los contextos nacionales con tal cegadora claridad que es como si a sus ojos se apareciera de pronto la nueva realidad, la única y verdadera, la suya, como una virgen blanca, virtuosa y adolescente.
La mayoría de las personas que conocen, directa o indirectamente, a Los Tres Grandes Reveladores de las Verdades Absolutas, ya los han identificado y fichado, y el juicio del pueblo, como le llama a la gente común El Perturbado Mayor, es y será inapelable; así quedó acreditado en el caso de Salinas, cuya imagen de pérfido, traidor y asesino no ha sido borrada del imaginario colectivo a pesar de los millones de pesos gastados y los miles de litros de tinta utilizados para tratar de cambiar esta percepción. Así quedó también grabada en el registro de la historia, la imagen del alto vacío, Fox, el más grande traidor a la democracia que haya existido en este alucinante país.
Todavía no se explican Los Tres Iluminados con la Luz Auténtica cuál es la razón por la que han bajado su presencia en el ánimo de la gente, no de los pobres, sino de las otras personas que habían aprendido a quererlos después de recibir la luz cegadora de sus ideas y los llevaron a ganar su quimérica presidencia de la república.
Las encuestas, que los mismos adictos de El Azote de los Ricos y el dúo dinámico, reconocen, así lo demuestran; y parece que ya no habrá tiempo de enderezar el cayuco de los pantanos de Nacajúca en que se mueven, para lograr algunos huesos de menor tamaño en el Congreso en las próximas elecciones intermedias del 2009, que ya están encima. Los Tres Directores del Circo Nacional de la Revolución Perpetua ven con pánico desarmador que están a punto de quedarse sin nada, es decir, sin poder, ni fondos legales para sus excelsos proyectos en beneficio de todo el pueblo mexicano (menos de los ricos), quien les ha reconocido, desde siempre, su capacidad de sacrificio y entrega a los millones de miserables nacionales.
Pero el gran líder de los tres, El Sublime Preboste Justiciero, sabe que con un puñado de discípulos podrá defender, aún a costa de su vida -pero especialmente la de los demás- y hasta la ignominia, a las grandes mayorías del pueblo que lo quiere mucho, y lo respetan más, tanto, que algunos hasta lloran durante sus sentidos y patrióticos discursos. Otros, con solo verlo pasar o mirarlo subido en el templete arengando multitudes de pobres, vierten lágrimas de mística contemplación.
El pueblo es lo máximo. Al pueblo lo que es del pueblo. El pueblo sí sabe lo que quiere.
Con absoluta sabiduría, El Perpetuo Turbador de Multitudes percibe que el pueblo, su pueblo querido, es el guía superior y el supremo hacedor de todas las cosas, es quien da y quita. Pero también sabe que es necesario guiarlo con rectitud, disciplina y celo, a fin de que elija la dirección correcta y esa es la que Los Tres Grandes Alumbrados han diseñado, para que el pueblo no se abandone a la concupiscencia ni cambie lingotes de oro por cacahuates. Por esas razones superiores, los Tres Grandes Hacedores de la Utopía han asumido la representación de todo el pueblo mexicano con un gran sentimiento de responsabilidad ética y social, y el pueblo ha estado de acuerdo porque así lo votó en el Zócalo capitalino, centro nacional del mundo, en donde se han tomado todas las grandes decisiones de México que definen el camino seguro para todo el país. Y no han votado una sola vez, sino varias, y de manera unánime.
Siempre hay un roto para un descocido, así que por el destino y su propia historia personal de complicidades, y movilizados por los pies del interés, se juntaron estos Tres Imperecederos Líderes Nacionales, tres resentidos salvadores de la patria con ánimo de venganza. Ya se enteraron que mucha gente les inventó, con rencor y sin ningún fundamento, que son un trío de mediocres fracasados, que ya no podrán llegar más allá de la banqueta o del tendido en donde se quedaron estacionados por siempre en una “toma patriótica” para defender los intereses nacionales del pueblo.
Al tercer chiflado, Porfirio, El Pérfidio, llamado así por todos quienes lo conocen, enemigos y amigos, pronto lo mermará su ancianidad, nació en 1933 y ya rebasó los 75 años, en poco tiempo es probable que se le quite lo vociferante y soberbio y comience a olvidar que es uno de Los Tres Tremendos Invulnerables de la Orgía Política y extraviar el día de la semana en que se encuentra, para convertirse en un primate de circo que se puede ver gratis en alguna conferencia universitaria, donde le recordará a la muchedumbre de jóvenes asistentes que él fue protagonista, único, principalísimo e irrepetible, en la historia nacional de los últimos 50 años, por lo menos; les recordará que este país no se explica sin su idolatrada presencia; les dirá a los jóvenes, ávidos de conocer su inacabable historia de éxitos políticos, todo el bien ha hecho en su paso dignificador por las administraciones priístas, panistas, perredistas, petistas, de partidos propios y de otras agrupaciones y partidos que ya se encuentran en el féretro de la historia; y les recitará con voz engolada y de gran maestro sabio y reflexivo, lo mucho que todavía le falta por regalarnos de sus inagotables y espectaculares dotes intelectuales y de gran vedette en el podrido y corrupto lodazal político mexicano. El Rey del Yo Yo se verá obligado a leer los discursos escritos porque ya habrá perdido la capacidad de improvisar frases geniales y ocurrencias, que eran su fuerte, y cuando quiso hacerlo, recordando sus campeonatos juveniles de oratoria y de jilguero oficial, se le olvidó hilvanar el discurso y terminó haciendo el ridículo por la cantidad de incoherencias que surgían a borbotones de su verbo sabihondo y doctoral.
Muy pronto, el tercer chiflado, Porfirio, El Maquiavélico Apóstata, será parte del anecdotario nacional y no trascenderá más allá de una mesa de buen café para ser conocido por la posteridad, cuando sea citado como el personaje de un chiste de humor negro montado dentro de una gran farsa carnavalesca, y señalado, simplemente, como Porfirio El Tribuno Adelantado. Su talento de otros tiempos fue carcomido por su ambición política y roído por la frustración, la inquina y el resentimiento masoquista.
Afortunadamente, para las paupérrimas e históricamente abandonadas mayorías nacionales, El Mesías Tropical, El Único Líder Legítimo Mexicano de los Últimos Tiempos, solamente tiene 55 años de edad y una cuerda atómica inagotable que mamó con fruición de las ubres de otros caudillos tropicales, admirados y estudiados por Él, como Tomás Garrido y Carlos Madrazo, ellos lo dotarán de movimiento perenne en que nada tienen que ver los oscuros fondos que financian sus periplos nacionales.
A El Esplendor de la Sabana le queda una larguísima vida inútil de frustraciones y chascos, alrededor de 30 años más, de luchar para no ganar nada excepto más odio y menos querencias. Le restan a su vida inútil cinco sexenios más apareciendo en fotos y videos que lo convertirán en un objeto de estudio. Su magnanimidad e inmensa fuerza ética y moral nos obsequiará con su presencia cinco sexenios más en el pandero nacional, encabezando imposibles y causas perdidas, soñando quimeras que solamente Él y sólo Él puede ver, lo que le dará la fortaleza espiritual, y el impulso para ser capaz de resolver todos los problemas del país.
Lo único que necesita este exaltado lunático es un chance, un voto. Necesita que le demos nuestra confianza en una boleta electoral que su grupo compacto y leal se encargará de cuidar y contabilizar como es debido, para que entonces sí, nos demuestre con hechos todo el bien que sus acciones, apoyadas por su dilecto equipo de trabajo, pueden hacer por todos los mexicanos y mexicanas, con la única condición de que sean pobres. Y si quieren pruebas de su honestidad valiente, su círculo cercano y Él mismo, ya nos demostraron que salieron airosos de todas las trampas de corrupción, deshonestidad, abusos de autoridad y tropelías que les prepararon hábilmente sus enemigos para que cayeran en esa trampa. Pero todo el pueblo de México sabe que tienen las manos y los bolsillos limpios y sólo viven de su trabajo.
Para cuidarse mejor las espaldas en contra de sus enemigos, toda la documentación de su gran y honesto gobierno, que sus enemigos consideran comprometedora, fue reservada dentro de la ley y no podrá ser ni siguiera vista, ya no digamos consultada, por sus archienemigos hasta dentro de 50 años.
Pero El Austero Intachable insiste y promete que si le damos un voto de confianza, Él hará lo que el pueblo diga. Para cumplir su sagrada encomienda, necesitará tomar las calles y plazas que hagan falta, secuestrar a su propio partido o al Congreso de los traidores, y lo que haga falta para arengar con pasión a las multitudes que lo siguen y lo veneran. Así, con la tensión de las tomas patrióticas, en una lucha pacífica que podrá ver desde la tele en su casa o mediante el celular, concebirá una pléyade de propuestas salvadoras de la dignidad nacional, organizará mítines en donde cada una de sus sabias, informadas y veraces palabras sean un chispazo salvador de la patria, y un tónico revitalizador para que sus discípulos no desfallezcan. Si fuera necesario. El Inmanente Irreprochable se convertirá en un dique, más alto que los construidos en la ribera del Grijalva, y casi tan alto como el Cañón del Sumidero, para contener así a los saqueadores, corruptos malditos y a todos los malignos traficadores de influencias, a las víboras prietas y a las tepocatas.
Cuando el movimiento lo considere indispensable, El Ungido por Siempre, estará eternamente al frente de sus cruzados, de sus mártires, de sus adelitas y adelitos, en una lucha descarnada y purificadora, combatiendo la descomposición y la podredumbre en que los demás, los ricos y sus sirvientes los políticos, han convertido a este pobre y abusado país. El Gran Interprete de las Voluntades Nacionales irá al frente del pueblo, de su pueblo sufrido y olvidado, y éste lo escoltará para defenderlo hasta la muerte, motivados simplemente por el sortilegio y el poder que emanan de su presencia, de su fuerza y autoridad moral inagotable, y de su honestidad ferviente, incorruptible e indestructible. Y temible.
Es cosa nomás de verlo.
El Pacífico sabe, porque ese es su destino, saber, que contará toda su inútil vida de lucha sin cuartel con la pujanza formidable de las masas, con su pueblo, de donde Él salió, y lo seguirán hasta que lo alcance La Catrina, la mismísima muerte, hasta su último quejido. Pero su desaparición física no terminará con la omnipotencia de El Líder Majestuoso de los Pobres, Él continuará desde el más allá emanando sus efluvios dignificadores en toda la conciencia nacional; y aún más lejos, su espíritu encabezará, la lucha esforzada de los infelices mexicanos en contra de la corrupción y la degradación social, el vicio, la ignominia, la iniquidad y toda clase de vilezas, hasta el final de los tiempos. Hasta que la felicidad nos alcance.
La lucha de El Intacto es una cruzada letal en donde a cada paso se juega la vida junto con los otros aguerridos combatientes. Pero así son las grandes causas, hay que vivir en un conflicto infinito y al borde de la muerte para ganarlo todo o morir en el intento.
El Escogido de los Pobres tiene, entre sus más preciados tesoros, la rarísima virtud de la integridad. Sus falsos seguidores, sus acérrimos enemigos y los traidores, se la han querido arrebatar cometiendo toda clase de actos abominables de corrupción en contra de Él y de sus amigos cuando les mataba el hambre con una chamba, cuando trabajaban de sol a sol en el desarrollo de la capital y les dio la oportunidad de que lo pudieran ver a Él, en persona, algunos días de la semana. Sus enemigos, que son muchos, no lograron vencerlo y tampoco le quitaron una sola pluma a su gallo y El Inverosímil de los Menesterosos pudo caminar sobre los pantanos de la perdición política con su plumero intacto y con algunos de sus enemigos ahumados en la cárcel.
Él nunca ha sido corrupto. Pero eso sí, El Purísimo tiene la ventaja de conocer a la perfección a todos los inmundos deshonestos, que pululan por la geografía nacional, Conoce las guaridas en donde se meten y los territorios que usan para arrastrarse. Estos desalmados pretenden acabar con su prestigio, con su luminosa presencia y con su brillantísima carrera política a donde lo han llevado los desheredados, Quieren impedir que siga haciendo el bien, frenar su lucha en favor de los pobres, de su pueblo. No ha denunciado todavía a ninguno de estos perfectos corruptos porque continua investigando el indecente comportamiento de sus correligionarios y enemigos para detenerlos en el momento oportuno y cortarles la cabeza cual viles delincuentes organizados. Él sabia que todas estas ratas de alcantarilla iban a Las Vegas a jugar con el patrimonio nacional, conoce de sus inclinaciones por hacer negocios puercos con los reos de los penales de la capital de la república. El Escogido y Perfecto Justiciero tiene preparada la lista negra de todos los rufianes que presumen ser sus correligionarios y seguidores reverentes, quienes comercian contrabando, productos piratas, prostitución y controlan los giros negros de la capital, con el único fin de hacerse de dinero sucio, de hacer política para su santo y para sus dirigentes.
Y eso, Él, El Incorruptible Invulnerable no lo permitirá nunca.
Sus enemigos luchan contra Él a la mala. Desde dentro y desde afuera.
El Impoluto nunca ha sido corrupto ni ha violado la ley. Bueno, en realidad si lo hizo un poquito, pero cuando esas anómalas ocasiones han ocurrido fueron, entre otras, por la defensa de los indigentes en pobreza extrema y en contra de los malvados ricos que no querían que construyera un hospital. Nunca se había visto tal inquina.
La pérdida de la razón de El Insigne Orientador de las Muchedumbres lo llevará a vivir más allá de los 90 años porque los enfermos de insana, los que padecen esta maldita enfermedad son longevos por definición, y le sobreviven a todos sus enemigos, y aún a sus escasos amigos. Él vivirá más que Carlota, la de Maximiliano, quien murió enloquecida y encerrada, sin contacto con las masas, perdido el amor, extraviados los seguidores, sin sentido ni conciencia de sí misma y sin el poder que afanosamente buscaron para ser los bienhechores del pueblo.
Sigo con avidez insoluta cualquier noticia, aún la más nimia, que me permita abrevar en los acueductos de la infinita sapiencia de Los Tres Insignes Colmadores de Felicidad, y recurro para ello a la prensa nacional y local, el radio y la televisión, a revistas, a la información generada en el país y en el extranjero. Persigo con malsano y desenfrenado placer insatisfecho, las actividades protectoras de los pobres que emprenden sin tregua ni descanso Los Tres Próceres Designados por las Masas y las propuestas salvadoras de la dignidad nacional que hacen estos Tres Grandiosos Genios de la Política Patriota. Ellos tres son los más famosos, acreditados, decentes, limpios, virtuosos, transparentes, honestos, incorruptibles, valientes y confiables que hayan existido jamás en este México nuestro, reino único y soberano de las maravillas kafkianas.
Una de sus propuestas más recientes, y tal vez la más sólida de todas las que su brillante y privilegiado intelecto hubiese creado, la hicieron al amparo y complicidad del fantasmal Frente Amplio Progresista y bajo el manto protector, la solidez intelectual, política, ideológica y filosófica de Los Inmaculados Tres Chiflados: Andrés Manuel López, Porfirio Muñoz Ledo y Manuel Camacho Solís (padre, hijo y ánima casi santa).
Los Tres Grandes Enciclopédicos Protectores de la Virtud Nacional encarnados por esta divina trinidad, quienes se han mantenido a lo largo de varias décadas en la brega política, siempre luchando por los más débiles, por los desposeídos y moviéndose continuamente en los delicados terrenos gelatinosos de la mediocridad política con la que, sacrificados, se ven obligados a tratar todos los días.
Los Tres Grandes Escogidos vivieron en el ya casi, en el ya merito, en el estar sin trascender, en el encuentro fallido. Nunca flaquearon, ni en los peores momentos especialmente cuando a El Selecto lo tuvieron a un milímetro de las mazmorras y logró escaparse, cual magazo de la tele, gracias a la cobardía de sus enemigos y el apoyo generoso recibido de las multitudes que protestaban pacíficamente en las calles del Centro Histórico.
Los Tres Diamantinos asediaron en su momento la candidatura a la presidencia de la República, con enfermizo y demencial afán, y sólo uno la logró, el más mórbido, el tocado por la insania. Y oficialmente la perdió. Los otros dos ni siquiera figuraron y culparon de su pérdida a la falta de oficio y visión de futuro de quien, en ese momento histórico, mandaba.
Pero El Preclaro Amparador de Pobres Extremos, que todo lo sabe, porque tiene el don de visión verdadera e infalible, y un recóndito conocimiento del más allá del sistema político mexicano, se percató, en su intimidad más honda, la suya personal, que Él ganó la Presidencia de los Estados Unidos Mexicanos el 2 de julio de 2006. De calle.
Los impuros y depravados ricos, los políticos de la derecha y la ultra derecha se la arrebataron a la mala asesorados por mefíticos y perversos representantes de los gringos, de los europeos, los traidores japoneses, los impúdicos franceses, los tailandeses y la participación ultra secreta de expertos fraudeadores electorales priístas traídos de Chiconcuac y de Ciudad Neza. Lo trampearon a la mala con miles y miles de spots en todos los corruptos medios nacionales.
En este país, dignísimo de las maravillas kafkianas, no importa que José A. Crespo haya demostrado, hoy, con los datos disponibles de las actas de escrutinio y cómputo, que nadie sabe, a ciencia cierta, cuál de los dos contendientes más fuertes ganó la codiciada corona de Tlatoani.
Una presidencia resuelta en la barandilla de los tribunales.
Y fue entonces, el 3 de julio del 2006, que Los Tres Súper Políticos de Hondura Nacional comenzaron a deschavetarse. De pronto se nos fueron a las tierras del nunca jamás, marcharon como clientes distinguidos de la casa de la risa y se treparon a horcajadas en una nube de incienso y mirra impartiendo exorcismos a diestra y siniestra. Aún ahora no han parado de reír ni de bendecir. Y no han detenido su arduo navegar por los indómitos paisajes del desvarío, persistiendo en sus empeños cada vez con más ímpetus y alimentados por la energía que les infunden sus seguidores bajo el grito mexicanísimo de Si Se Puede.
Los tres enloquecieron al influjo de la flauta mágica de El Indestructible.
Para su solaz esparcimiento Los Tres Alegres Golpistas del Nintendo, inventaron su guerra de guerritas que les durará los próximos cuatro años y para la cual no requieren más que una dotación abundante de baba y de saliva, así que por las características de sus glándulas superdotadas tienen parque suficiente para inundar al país y ahogarnos en su miasma a todos los sufridos mexicanos.
Los Tres Grandes Maestros del Cerebro de Chunique, se han convertido en expertos en Derecho Masturbatorio, especialidad de última generación impartida en una de las universidades del gobierno de la capital de la república, recetado, vengativamente y con mala leche, por un furibundo panista al conocer las propuestas que en materia energética presentaron sus seguidores, bajo las órdenes y el guión detallado que preparó El Virtuoso que se Entrega a las Mejores Causas. Lograron esta alta distinción debido al desconocimiento del derecho, del trabajo legislativo y de la realidad.
Los Reyes del Catastrofismo, la Impostura y el Camuflaje, son capaces de mover en un santiamén a miles de seguidores incondicionales por las mejores causas de México, las de ellos, las de a de veras, porque ellos tienen siempre el cerebro caliente y producen ideas de valor universal y líneas de acción inmediatas y de largo plazo, incuestionables para la liberación de la patria. Las grandes ideas cuestan y no se pueden comprar en la tienda de la esquina ni en las más afamadas universidades, sólo ellos las pueden generar porque tienen una conexión especial con la realidad mexicana y la del mundo entero.
Estos tres saludables y connotados histriones, Los Príncipes de la Arrogancia Suicida, son dignos protagonistas de la vida política nacional que merecemos los agachados mexicanos; son artistas refinados del saltimbanqui y de los dobles y triples brincos mortales hacia atrás y hacia delante, pero siempre y cuando dispongan de una potente red de protección construida con billetes de alta denominación extraídos del erario o de proveedores agradecidos, y presupuesto a puños, para caer, como siempre han caído: en terreno flacidito y fértil para no abandonar jamás las arcas de la nación.
Como cualquier experto siquiatra egresado de las escuelas superiores de alta especialidad creadas por el gobierno del Distrito Federal lo podrá confirmar, esta clase de maniáticos llegan a tener, en sus tremendos delirios de grandeza nacional, aunque muy eventualmente, lagunas de sensatez, de inteligencia y juicio pero cada vez más y más espaciadas y de corta duración, apenas unos segundos, suficientes para dictar una idea genial salvadora de la honra nacional. Lamentablemente esos baches de lucidez y entendimiento duran un suspiro, y cuando ocurren esas exhalaciones de cordura, con tintes de brillantez alucinante, son tomados inmediatamente por el altavoz de los medios de comunicación para hacerles el caldo gordo ante la opinión pública y fortalecer la imagen de estos venerables dementes ante sus fieles devotos, quienes aplauden a rabiar sus propuestas comprometidas con las mejores causas nacionales.
Después de meses de sudar calenturas tercianas altísimas y visiones gloriosas de la República, todas relacionadas con el más grande beneficio nacional exclusivo para los pobres, los Tres Impolutos Paladines de Masas lograron ponerse de acuerdo en un objetivo de trascendencia universal para pasar a la historia: iniciar una intriga monumental, solemne, y de aplicación nacional en el muy corto plazo, para alcanzar el poder presidencial y derrotar y derrocar al pelele Calderón, mozo de la ultra derecha, de los gringos y de los europeos.
No importa ya, que lo haya tirado un simple bicicleta, no, ellos quieren hacerlo por sí mismos.
Ellos Los Arcángeles de la Democracia Sibilina han decidido tumbar al presidente del poder ilegítimo porque el asunto de la fractura bicicletera no fue más que una premonición de los grandes triunfos y luchas que vienen a favor del pueblo empobrecido y atropellado, por eso se rompió el brazo izquierdo y no el derecho.
El Inmaculado ha dicho ya, y todos estuvieron de acuerdo porque así lo votaron a mano alzada y por unanimidad en la plaza más importante de la república, que la bicicaída de Calderón no fue un accidente, fue una señal, un símbolo, porque se fracturó el hombro izquierdo que es la corriente histórica con la que perderá la Presidencia de la República.
Por algo esa bicicleta lleva por nombre La Ipiranga.
No lo ve quien no quiere verlo.
La meta golpista de Los Herméticos Quijotes Insobornables es inconmensurable, soberbia, brillante, ardua, histórica y casi imposible de alcanzar. Pero no para ellos ni para sus seguidores, porque tienen mucho, pero mucho, de lo que hace falta para ganar. Tienen lo mero principal.
Es más, Los Tres Alegres Amantes de la Camorra, no han querido dar con precisión, aunque ellos sí lo saben, el día exacto y la hora precisa del mes de diciembre de 2008 en que Calderón renunciará el poder, y abandonará el país muerto de miedo, apanicado por la venganza revolucionaria de las masas depauperadas por el liberalismo capitalista feroz del imperio de los ricos y poderosos. Ellos, Los Tres Reyes Guerreros del Nintendo Nacionalista Contra el Mal, impedirán que se le haga daño al cobarde casi ex presidente, porque no quieren sangre inocente ni violencia, solamente quieren el poder, pero por la vía pacífica, ordenada y constitucional.
Ellos son Los Reyes del Pacifismo a Ultranza que salvaguardan serenamente la unidad nacional de los mexicanos.
Según ellos, bajo la guía de El Iluminado Indescifrable, acabarán con el mandato del espurio Calderón a fines del mes de diciembre de 2008, a más tardar.
La llegada al poder legítimo de El Gran Salvador de la Patria será como un regalo de navidad para todos los compatriotas esperanzados desde siempre por alcanzar el bienestar nacional y de sus familias, sin olvidad que primero, y sin excusas, serán beneficiados los pobres. Los Reyes Magos lo encontrarán sentado en la silla, en la grande.
Es más, el todavía Presidente de la República, Calderón, sabe que ya casi se cae, y que muy pronto se irá.
La gran presión nacional de los adictos, voluntarios y contagiados seguidores de Los Defensores de la Honra Democrática Nacional, ha provocado lo que parecía imposible: llevar hasta las puertas de Los Pinos el desprestigio y la ingobernabilidad. Para ganar esta dura batalla han contado con toneles de saliva y una decena de sus cruzados representantes hostigan, un día sí y otro no, al impostor de Calderón, quien ya no ve la hora de largarse. Para esa tarea descomunal y delicada, recuerdan, contamos con un arma secreta, indestructible y de probada efectividad, hemos destinado a uno de nuestros próceres más ilustres e inteligentes para que esté pendiente ahí mismo, in situ, en Los Pinos, y nos informe el instante mismo en que caiga Calderón. La operación de esta tarea se le ha encargado a El Trastornado Adalid de las Causas Perdidas, Noroña, quien debió ser el verdadero ganador del título de Doctor Honoris Causas Perdidas concedido equivocadamente a Monsivais por la Universidad de la Ciudad de México, institución de altísima excelencia educativa concebida por El Impoluto en sus reflexivas y creativas soledades de palacio. Sabemos que El Grafiti Verbal que Camina, cumplirá la encomienda a riesgo de su propia existencia, se jugará la vida en ese lance y enfrentará al clima adverso, a soldados, policías y guaruras, a los espías del imperio gringo y europeo, haciendo uso de su letal verbo penetrante y filoso, además de emplear sus otros armamentos revolucionarios para rendirnos buenas cuentas. Sabemos también que este militante distinguido, desmedido y vasto ha logrado superar, con creces, cualquier absurdo temor al ridículo, y a la historia, que lo pudiera limitar para tomar las acciones insurrectas que se ocupen en esta insondable misión patriótica.
Para tirar al Presidente de la República, aseguran Los Príncipes del Complot Entusiástico, les bastará su deseo voluntarioso, producto de la utopía del más allá social, de las larguísimas sesiones permanentes con sus correligionarios y de las emanaciones de millones de metros cúbicos de saliva que segregan sus líderes y devotos siempre que se enfrentan a una causa infinita o a un conflicto de trascendencia nacional, como éste, de gran beneficio social y resonancia universal en favor los millones de desheredados hijos del nopal que los idolatran.
En apoyo a este gran movimiento social, histórico y prestigioso, Los Formadores de la Única Conciencia Nacional Progresista congregarán solamente a unos cuantos de sus leales y adictos de toda laya, porque a estas alturas descubrieron que ya no se necesitan muchos fieles convencidos para derribar, de un solo golpe, al Presidente ilegítimo, sino habilidad y precisión para operar las acciones patrióticas adecuadas, cuya efectividad e impunidad han probado durante lustros, a saber: paralizar carreteras con tráfico de alta densidad, invadir y detener la operación de aeropuertos como el Benito Juárez, impedir el paso a oficinas gubernamentales claves y a algunas calles del Distrito Federal. Con eso tendrá Felipe para irse con la cola entre las patas, como perro pulguiento, fraudulento y usurpador. Así aprenderán, a golpes de historia viva y de revolución pacífica y democrática, la derecha, la ultra derecha, los españoles, los gringos, las transnacionales del petróleo, los saqueadores de las aguas profundas y los riquillos, que se creen los dueños de México.
Así lo dijo El Notable.
Y en sus exquisitas ensoñaciones, más turbados y aturdidos que nunca, El Trío Maravilla de los Alegres Idos pensará, tal vez, que es tan, pero tan fácil su misión, que hasta sería posible tirar al Presidente de la República con un soplido que emita El Soñador de los Milagros Incontinentes, sin tener siquiera que levantar la pierna para abrir espacio. Así de fácil está la tarea. Pero ni siquiera será necesario hacer uso de las excrecencias de El Divino Formador de Nuevas Generaciones.
En sus febriles calenturas tercianas y dirigidos con tino y valentía por El Hombre Feliz, aseguran que, si en Bolivia pudieron tirar a un presidente, aún cuando la mayoría son indios analfabetas, aquí en México será más fácil porque participa la crema y nata de la intelectualidad nacional.
Y con Los Tres Alegres Orates Protervos, a la cabeza o atrás, depende, dirigiendo y coordinando a sus ejércitos comprometidos con las mejores causas de México, será más simple todavía darle cuello a este presidente falsificado, chaparrito, pelón y de lentes.
Como quitarle un dulce a un niño de la derecha.
Como matar a un pirruris.
Como en la prepa.
Los Tres Incólumes Lideres Inmanentes saben que van a ganar porque tienen saliva de sobra y reserva para 50 años más de lucha, y cumplirán a matacaballo su misión de tumbar al presidente. Sienten que la tienen segura y ganada, que la victoria está a la vuelta de la esquina, que agarraron un barco, porque los ricos, la derecha, la ultra derecha y los clasemedieros con aspiraciones de pertenecer a la alta sociedad, se apanican cuando ven a un traga fuego en la calle o a un franelero, ya no digamos a 100, o 1000 concentrados en el Zócalo y con muchos intelectuales en el templete. Ahí sí se van a cagar de miedo e inmediatamente se va a ir Calderón, dejándoles todo el poder para que, ahora sí, con la ayuda de su probado, eficiente y honestísimo equipo puedan recomponer al país dándole cauce, ritmo y el destino glorioso que solamente ellos pueden lograr con su visión de futuro retrocargado.
Los Tres Guerreros del Paradigma Encarnado están seguros de que los jodidos irán a todas con ellos. Los pobres, sus pobres y los humildes, el norte, el sur y el centro, los seguirán a cualquier lugar, sin miedo y con alegría porque van a ganr. Tienen la certeza de que ese pueblo, el de ellos, es decir, todo el pueblo, se la jugará por sus ideales, hasta la victoria siempre. Afirman que el infelizaje nacional no tiene nada que perder, excepto su propia miseria, abandono e ignominia. Por eso marchará la muchedumbre al son que Los Tres Directores del Recto Camino tengan a bien ordenarles, porque para saber mandar hay que saber obedecer. Sí señor.
Los Inmaculados Creadores del Futuro Feliz, siempre irán a la retaguardia de sus purificados seguidores, para cuidarlos con celo y salvaguardar así a los líderes del movimiento bienhechor de cualquier intento de soborno, del escupitajo, de algún loco derechista desquiciado, de la piedras a mano escondida, o de un cobarde asesinato ordenado desde las más altas esferas del poder espurio.
Por la seguridad personal de la tripleta de Los Inmanentes Contra el Pasado Incierto, líderes incontestables del movimiento, la plebe de prosélitos comprometida, informada, sagaz y lúcida, irá hasta las mismísimas puertas del averno, y se meterán a fondo para alcanzar, un poco después, de hecho casi de inmediato, el paraíso del poder, y casi en seguida, el edén para todos, como en Tabasco o el Distrito Federal, lugares paradisíacos en donde el buen gobierno, la ética, la transparencia y la honestidad han sentado sus reales desde que fueron tocados por la sapiencia política y la eficacia de gobierno de Los Inmunes a la Birria de Perro.
Al darse cuenta del tamaño del rechazo de la población a su súper ideota, recularon. Dicen que ellos, Los Oráculos de la Verdad Absoluta y Revelada, no dijeron lo que dicen los medios que dijeron y que éstos mienten tramposamente. Y todavía el 12-09-08 en El Universal, El Arrogante Poseedor de la Inteligencia Patriótica y Restaurador de la República Alucinada, Porfirio, insiste, ya no en tumbar al Presidente, sino en señalar que se cae, al rematar su columna con otra de sus sabihondas ocurrencias, después de compararse con Hidalgo, claro: “Diremos con el sabio: y sin embargo, se cae”.
Finalmente, en su desparpajo, posterior a la toma del poder, una vez tumbado el espurio Calderón, El Soberano de las Tomas Patrióticas de las Grandes Avenidas nos ofrendará una de sus más penetrantes propuestas: le pegarán a la bandera nacional, abajo del águila, una leyenda en letras doradas que diga, Primero los Pobres. Y en la parte central, arriba, le pondrán el remate que diga ¡Viva México Cabrones!
Eso completará sus agotadoras jornadas de trabajo en el nuevo y luminoso país que ya comenzaron a construir, no de ahora, sino desde hace mucho y que ya casi disfrutamos todos los mexicanos, especialmente los desheredados, porque, no se les olvide, primero serán los pobres.
Hasta siempre.

03 septiembre 2008

CIUDADANOS CORRUPTOS, SOCIEDADES PODRIDAS

Si usted aprieta por aquí, sale pus. Si aprieta por allá, emerge suciedad excrementicia.
Y si no oprime nada esa inmundicia purulenta nos seguirá invadiendo poco a poco hasta carcomernos el hueso y la propia existencia como nación.
Hemos visto con asombro que el tamaño del animal engendrado por la corrupción, la ilegalidad y la impunidad invadió todos los espacios de gobierno y autoridad. Yo ya lo sabía, lo suponía, pero francamente, no pensé, jamás, que los niveles de penetración del crimen organizado en las estructuras del poder político y en las autoridades fuera tan grande y variado. Es una red delincuencial vastísima. Casi no hay asunto ilegal, corrupto o de impunidad, en donde no intervenga un policía de cualquier ámbito de gobierno, un juez, un ministerio público o alguna autoridad política o administrativa. La dimensión y los ámbitos de infiltración delincuencial eran impensables. Según la Secretaría de la Defensa Nacional son 500 mil delincuentes en el país dedicados solamente al narco; 300 mil siembran droga en todo el país; alrededor de 40 mil ocupan algún liderazgo en diferentes niveles y el resto son, narcomenudistas, transportistas, distribuidores, y personas que funcionan como orejas. Y súmele el resto de los otros maleantes.
Es una locura.
A la inromación anterior, habrá que agregarle, también, lo que nos cuesta la inseguridad en México. Según cifras de la Secretaría de Hacienda el daño al patrimonio de la nación causado por esta lacra asciende, más o menos, a un punto porcentual del producto interno bruto. Este dato equivale a alrededor de 100, 000 millones de pesos y afecta a todo el conjunto de la economía nacional con sus extensas ramificaciones y, de hecho, altera todo el sistema de convivencia nacional, desde el ámbito familiar hasta las estructuras del estado.
Hasta aquí nos trajo la impunidad, hija putativa de la corrupción y la indolencia.
No me cabe la menor duda de que la mayoría de la población es más o menos corrupta y solamente unas cuantas personas, apenas, tienen la virtud de la integridad. Éstas confirman la regla. Pensemos en ello antes de condenar y quejarnos. La gran mayoría de los ciudadanos hemos prohijado actitudes ilegales que tienen que ver con la corrupción. En México, a excepción de aquellas personas integras que ahora mismo habría que buscar con lupa o con la lámpara del buen Diógenes, todos hemos hecho o solapado, en más de una ocasión, actos corruptos o ilegales, chicos y grandes, otros inmensos, que por su repetición y falta de consecuencias, generaron impunidad y han reproducido el monstruo de corrupción que encarnamos y padecemos hoy en el país. La lista de los latrocinios impunes es larga, larguísima, y comienza con pequeñas tropelías que no son atendidas a tiempo por la autoridad, como quedó demostrado en el programa de tolerancia cero que se aplicó en Nueva York con el alcalde Giuliani.
Por cada cien delitos denunciados hay una condena. Es demencial.
Nuestra cultura de la legalidad aquí en La Paz, y en todo el país, es convenenciera y frívola. Acatamos la ley cuando nos acomoda, y si no andamos de humor sencillamente nos vale madre y pagamos, gustosos, tres pesos para perderle el respeto, pisotearla y escupirla.
Si no, dígame usted, prístino lector, cuántas veces puede rechazar un modesto agente de policía un soborno de 500 pesos cuando su salario no rebasa los 2500 pesos a la quincena, tal vez lo pueda hacer 100 veces si tiene principios y vocación de servicio, pero como somos miles de ciudadanos los que promovemos la corrupción, llegará, fatalmente, un momento en que le será imposible seguir rechazándolos. Peor todavía, cuando algún cuasi delincuente le ofrece a los agentes 1500 pesos para que no lo detengan ni lo infraccionen porque manejaba ebrio perdido, y tendría que pagar más de cuatro mil pesos en infracciones más el arresto correspondiente; tal vez rechacen la mordida una vez o dos, o cien, gracias a su acendrada vocación de servidores públicos pero, sin duda, terminarán cayendo en la maldición del soborno después del centésimo ofrecimiento. Al cabo que por corruptos no paramos, somos muchos y muy cínicos, y también muy insistentes.
Y si nos infraccionan pues vamos de inmediato con la máxima autoridad municipal para que nos haga un jugoso descuento, o de plano, nos cancele la multa. No importa que el artículo 56 inciso VIII de la nueva Ley Orgánica de la Administración Municipal prohíba expresamente a esa máxima autoridad municipal “Conceder cualquier tipo de descuento que cause perjuicio al erario municipal.” ¿Entonces porqué tendría que hacerle un descuento a un ebrio o a quien sea? Y si está prohibido, tajantemente, hacer este tipo de descuentos a la máxima autoridad de la administración pública municipal, pues también, se entiende, estará prohibido hacerlo para el resto de los servidores públicos municipales.
Pongo estos ejemplos porque tal vez sean los más comunes o los que vemos todos los días.
Es tan familiar la corrupción que ya a nadie sorprende. Forma parte de nuestra cotidianidad. Vivimos con ella. La respiramos. Es parte de la cultura nacional. Está por todos lados.
El inventario de los actos corruptos que conocemos usted y yo es interminable, monumental.
Y ahora estamos asustados por el monstruo que todos hemos ayudado a crear, simplemente por hacer o dejar de hacer, la parte que nos toca como ciudadanos: señalar y exigir que se cumpla lo que es legal y legítimo. En cambio, hemos optado por el soborno y la corrupción para resolver casi cualquier cosa, y en el colmo, hasta nos extrañamos cuando en alguna dependencia municipal o estatal no se tiene que pagar soborno o mordida por un trámite.
Han sido años de solapar este comportamiento, son lustros de tolerar corruptelas, décadas en las cuales hemos escarbado, más hondo cada vez, en el pozo enorme de la corrupción y la ilegalidad para hundirnos más abajo, sin salida fácil. Pero ahora estamos apanicados.
Hoy nos llamamos sorprendidos por la delincuencia cuando el temor nos alcanzó, cuando estamos asediados por este cáncer, cuando ya nos han victimizado de diversas formas en quince o más ocasiones, y no ha ocurrido nada. Las estructuras de poder y autoridad fueron infiltradas hasta la médula por la delincuencia hace muchos años, en una labor callada, perversa y persistente. Quienes estaban a cargo de esas estructuras, callaron porque esa tolerancia y oscura complicidad también significaba una fuente inagotable de ingresos para ellos en lo personal, para sus grupos y partidos, o para sus bandas delictivas. Con el dinero negro se puede hacer política, y siempre hace falta. El poder judicial, todo, no se salva.
El jueves, 21 de agosto de 2008, cuando el clamor social y el miedo a desmoronarnos en un charco de impunidad y corrupción, los políticos y autoridades se juntaron presurosos a firmar el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad. Son 75 compromisos y casi ninguno es nuevo. Más atole y más dedos en la reunión 23 de este tipo. La mayoría de esos compromisos son un conjunto de viejas ilusiones, deseos frustrados y buenas intenciones incumplidas en el pasado, aunque todos tenemos la esperanza de que, ahora sí, se cumplan a cabalidad algunos de ellos. Con la exitosa megamarcha del 30 de agosto, la tercera en 11 años, se reiteró esta exigencia a las autoridades, aún cuando ellas sean solamente un tramo del problema. La otra parte, somos usted y yo, los ciudadanos comunes. Si nosotros no cambiamos, todo será inútil. Estamos asustados de la bestia que juntos, usted, yo y todos, ayudamos a construir con nuestro silencio, complicidad, tolerancia y beneficios. Hoy reaccionamos más por el temor de ser robados, extorsionados, secuestrados, infectados por el consumo de narcóticos y alcanzados por la violencia, sabiendo que la infiltración de la delincuencia ya se dio a todos los niveles y en todos los estados del país.
Estamos invadidos por delincuentes y corruptos, por los impunes, y no se vale repartir culpas para lavarnos la cara. No. Habrá que aceptar la gran parte de responsabilidad que como sociedad nos toca en este laberinto, y hacer también, con valentía, lo que nos corresponde para que las cosas cambien. Pero se ocupan dos. Y ambos, autoridades y ciudadanos juntos, cada uno en su espacio, con madurez y compromiso, curaremos esta llaga emponzoñada y haremos que deje de supurar.
Ya apesta.

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