Una noche el entonces ministro Zaldívar, de pronto, sin previo aviso, dijo que se aburría en el Poder Judicial, luego renunció y al día siguiente se fue de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Pero no crea usted que se fue para disfrutar de su jugosa pensión de alrededor de 200,000 pesos mensuales al ritmo de las olas del mar y con una cerveza bohemia por un lado. ¡Claro que no!
Al día siguiente de su renuncia su exjefe en el Poder Ejecutivo lo mandó a que se presentara con Claudita para que se ofreciera de matraquero o porrista de lujo y para volverse un esquirol majestuoso en contra del mismo Poder Judicial porque le encargaron la elaboración de la propuesta de su exjefe López Obrador para reformar el Poder Judicial y que los jueces sean elegidos por el voto popular como si fueran diputados, senadores o alcaldes.
De jurisconsulto distinguido a miserable matraquero y esquirol al servicio de la 4T.
Decidió dejar el poco o mucho prestigio construido a través de toda una vida de trabajo jurídico-legal, en el bote de la basura, y cambiarlo por el de matraquero y aplaudidor de la 4T.
Qué triste papel haber acabado así, en esa podredumbre, y encima acusado por un supuesto anónimo de más de cien páginas que contiene nombres y apellidos de los más de 70 jueces que se vieron amenazados, chantajeados y sobornados por órdenes de Zaldívar y sus personeros. Por cierto, hoy premiados: uno de estos delincuentes está desempeñándose como subsecretario en Gobernación y otro (pariente político del señor de las ligas y de la Padierna) de ellos ascendido por meter a la cárcel, sin ninguna evidencia, a Rosario Robles.
Y todo por un “supuesto” anónimo.
Pues miente el tal Zaldívar, porque él promovió y aceptó, cuando era todavía presidente de la Corte, claro, las denuncias anónimas. Él aceptó si no me falla la memoria, 283 denuncias de este tipo, les dio entrada y las procesó. Son tan legales las denuncias anónimas que están en una ley que se llama Ley General de Responsabilidades Administrativas en su artículo 91 segundo párrafo.[1]
Se valían, pero cuando involucran al reciente matraquero pues no valen.
Después renunció y luego buscó un lugar en la historia y lo obtuvo: el basurero de la 4T.
Dice Leonardo Kourchenko en su columna del diario El Universal de hoy 18 de abril que: “Me dicen en el mundo de los abogados: no existe relación laboral, profesional o incluso personal alguna, que Zaldívar no haya concluido en conflicto. Algo pasa con este personaje”.[2]
Triste panorama nos presenta este caso.
Un personaje con cierto prestigio jurídico alojado y encubierto por los miembros más “distinguidos” de la 4T: el huachicolero dirigente de Morena, junto con su actual candidata de morena y rémoras y el infaltable, ¡el mismísimo presidente de la república!
¿El presidente de la república podría salir embarrado en asuntos de corrupción?
Bueno eso no le suena mal a nadie medianamente informado. Siempre ha sido un “gran corruptor” y un bandido.
Es conocido en todo el país por la gente que le interesan estos temas, que el presidente de la república intervino (de hecho, no ha dejado de hacerlo desde que su amiga la plagiaria ministra de la Corte, Jazmín Esquivel, no pudo apropiarse de la Presidencia de la Corte), indebidamente, en varias ocasiones para revertir, o tratar de hacerlo, reveses judiciales de jueces independientes por el mierdero que traían con obras y decisiones estúpidas tanto de él como de sus abyectos congresistas y gabinete de incapaces.
Él mismo amlo lo reconoció en una celebre mañanera que no cito textual porque me da vergüenza porque es de pena ajena. El bocón mayor describió cómo intervenía a través del presidente de la Suprema Corte, el tal Zaldívar, para impedir reveses judiciales de los jueces, especialmente contra las mega obras de amlo que, por cierto, estuvieron, están y estarán hechas con las patas, si es que algún día se terminan y serán subsidiadas hasta la eternidad.
Cómo dicen en mi tierra: ¡se hicieron a lo pendejo!
Que conste, no estoy diciendo que otros presidentes de la república no hayan tratado de intervenir en la Suprema Corte, pero nadie lo había hecho con tales niveles de descaro y cinismo como lo ha hecho amlo. Él mismo amlo lo ha reconocido así que no estoy levantándole falsos testimonios.
A tal grado fue el agradecimiento de amlo que, por sus puros huevos, quiso alargarle la estadía en la presidencia de la Corte al tal Zaldívar.
¿Y que hizo el tal Zaldívar?
Calló como momia y salió a decir algunas ambigüedades.
Se hizo pendejo hasta que ya no pudo más, y solo entonces, dijo que no continuaría porque su periodo en la Presidencia de la Corte se terminaba. Sus pares se lo impidieron.
Luego renunció y se fue de matraquero de la 4T con Claudita.
Pero primero el favor al gran jefe. Al renunciar, en contra de lo que establece la Ley Orgánica del Poder Judicial porque no hubo ninguna “causa grave” para renunciar, y al hacerlo, quiero suponer que por órdenes de su exjefe, y con eso le dio la oportunidad a amlo de nombrar a una nueva ministra sirviente de la 4T.
Ya son tres ministras las que respaldan en todo a amlo, solamente le falta un ministro de la Corte para tener manga ancha y pasarse por el arco del triunfo la Constitución y todas las demás leyes que le estorben. Eso lo completarán con las reformas a la Ley de Amparo ahora mismo en proceso de aprobación en el Congreso.
En diciembre de este año saldrá otro ministro de la Corte, pero para esa fecha resulta que amlo ya no será el presidente de la república, y en una de esas, tampoco lo lograría la carismática y simpatiquísima Claudita.
De los votantes dependerá.
Así es la vida.
Y así es la democracia. O lo poco que nos dejen de ella.
Nos vemos el 2 de junio.