Partamos de la base de que estamos gobernados por un loco resentido cuyo único afán es la destrucción del país sea por la vía legal o ilegal. Este orate piensa que todo lo que hemos construido en los últimos 30 años no sirve para nada y él tiene o tuvo (según él y su imaginaria realidad) el mandato de que todo lo tiene que destruir. De hecho, piensa (es un decir) que lo creado en los últimos treinta años por los gobiernos “neoliberales” nada sirve. Solamente lo que él hace está bien hecho, claro, según él, pero nos legará puros fracasos, uno tras otro y el posterior más grande y sonado que el anterior.
El invento de país cada seis años, la tragedia que nos persigue desde hace décadas con cada Tlatoani iluminado y que en este sexenio ha sido llevado al paroxismo en sus afanes de invención y dizque de transformación de la realidad nacional.
Vivimos desde hace cinco años en un país de ocurrencias diseñadas por un orate que se levanta de madrugada a ver a quien se chinga ese día, escoge la actividad económica o social que se le ocurra destruir durante su ardua jornada laboral. O a cuál de sus enemigos políticos debe destruir o meter a la cárcel o investigarlo para distraerlo y que responda legalmente a sus mentiras, inventos y calumnias, así como a los supuestos delitos creados por su fiscal carnal o por su utilísimo juguete de la UIF dirigido por uno de sus cómplices predilectos.
Justamente eso es lo que les ha enseñado a sus huestes este miserable loco tempranero.
Les está enseñando a su pléyade de fanáticos la metodología para la destrucción de un país. Un cursillo rápido de solamente seis años: ¡cómo empobrecer y destruir un gran país!
Con entusiasmo, amlo hace su mejor esfuerzo todos los días en el único trabajo que desempeña en el día a día a través de la mañanera, su agotadora tarea de gobierno. Dos o tres horas al día, a eso se dedica en todo el santísimo día: a joder a sus reales o imaginarios enemigos, más imaginarios que reales. Y a rumiar y rumiar de qué manera se puede chingar a Xóchitl o cómo la puede desprestigiar o manchar. O cómo se puede chingar a cualquiera de sus enemigos políticos en esa mañanera.
Ya lo he dicho y lo repito: amlo es un tipo resentido, vengativo, mala leche y psicópata. No es un invento o un cuento mío. Claro que no, esta diagnosticado por psiquiatras profesionales, solamente tienen que buscar con cuidado en las redes sociales para darse cuenta de lo enfermo mental que es.
Para demostrar esas características bastaría con observar de qué manera quiere financiar a sus nuevos amigos de las fuerzas armadas en su modalidad de administradores de los aeropuertos que les regaló sin consultar a nadie. O lo que les ha hecho a los ahorradores a quienes se chingó “pero poquito” por medio de sus cómplices y abyectos legisladores de morena, todos unidos a una sola orden, como el Layin nayarita. O el atraco de los fideicomisos del poder judicial sin siquiera haber analizado antes el tema y desconocer por completo, como buen ignorante que es, en qué consiste cada uno y para que sirven estos instrumentos financieros. Eso no le importa. Pero no olvidemos que “Existen 136 (fideicomisos) hasta 2023, a través de los cuales la administración de López Obrador otorga pensiones, prestaciones laborales, subsidios y apoyos económicos a los trabajadores federales…” Y sigue diciendo la nota de El Universal “El gobierno federal también tiene sus fideicomisos para apapachar a sus burócratas, son 136 en los que se acumulan 542 mil 60 millones de pesos al segundo trimestre de 2023, y a través de los cuales la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador otorga pensiones, prestaciones laborales, subsidios y apoyos económicos a los trabajadores de varias dependencias federales”. [1]
Lo que pretende robarse el ya famoso Rey del Cash asciende únicamente a 15 mil millones de pesos y son apoyos para los trabajadores del poder judicial, no solo para sus, ahora, enemigos (excepto dos o tres, según el caso), los once ministros de la Corte. Sus fideicomisos, los de amlo, tienen 36 veces más dinero pero son los que destina para mimar y premiar a sus funcionarios ineptos y corruptos y a las fuerzas armadas, quienes le ayudarán a “tranformar el país” (según dicen) pero, claro, esos son muuuuy diferentes fideicomisos porque estos son “sus fideicomisos”. Es clarísimo, no es el dinero ni la austeridad lo que lo mueve a acabar con ellos. Lo hace porque sus “enemigos de la Corte” no le han aprobado sus proyectos ilegales por inconstitucionales, van en contra, de manera flagrante y cínica, de nuestra Constitución. Y respecto a los fideicomisos que tienen las fuerzas armadas, pues con esos no se mete ni reniega porque les tiene miedo, más bien pánico. Y eso que es su jefe.
Culero, mejor dicho culerísimo. Puede usted, amable lector, poner en lugar de mis altisonantes palabrejas, si así lo desea, cobarde y cobardísimo si fuera su gusto o si le dolieran las orejas.
Cada día que amanece se levanta, muy temprano, por cierto, para ver a quien se chinga, y definir a quién o a qué sector le toca agredir ese día, o qué puede ser destruido con la ayuda de sus abyectos legisladores y seguidores. Es decir, comienza a hacer pendejada tras pendejada casi de madrugada, desde antes de que amanezca. Acuérdense del dicho: mientras más temprano te levantes más pendejadas harás…
No se me puede olvidar la frase de algunos de los legisladores opositores a amlo en la Cámara de los diputados:
“Es un honor robar con Obrador…”
Si no tiene nada mejor qué hacer, estimado lector, lea algo de mi blog en esta dirección: https://diosagriega.blogspot.com
Chairos absténganse.
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