05 febrero 2010

VISTA GOLD Y PAREDONES AMARILLOS VS SIERRA LA LAGUNA

La Corporación no tiene un historial de producción de metales a partir de sus propiedades mineras actuales y su experiencia es limitada en la producción minera; no puede haber ninguna garantía de que va a establecer con éxito las operaciones de extracción o producción rentable de metales preciosos.

Tal vez me haya equivocado en la traducción porque el inglés no es precisamente mi fuerte. Por esa razón le transcribo, poliglota lector, la frase completa en inglés para que usted, con mayor sabiduría que este humilde columnista, extraiga la verdad de esta frase de oro sólido.

“The Corporation has no history of producing metals from its current mineral properties and limited experience with producing mines; there can be no assurance that it will successfully establish mining operations or profitably produce precious metals”.

Lo que yo entiendo a partir de esta sorprendente afirmación, podríamos considerarla casi una acusación, es lo siguiente: la compañía Vista Gold dueña de Paredones Amarillos (empresa supuestamente “mexicana”, según sus voceros) no ha producido en toda su existencia un solo kilo de metal amarillo, ni de ningún metal, en ninguna parte del mundo y en ninguna de las minas que dice tener.

Esto quiere decir que a Narciso Agúndez, a Rosa Delia Cota Montaño, a la Semarnat, a la Conanp, a la Secretaría de Economía y a no sé cuántos más, les vendieron un mito, compraron las calenturas de una empresa que les vendió varios litros de saliva en lugar de kilos de oro y desarrollo, porque en su vida han producido nada. Me extraña, porque nuestras autoridades locales y federales ya deberían estar curadas de espanto con tantas empresas que han venido al estado a ofrecer el oro y el moro y resultan de humo, de saliva o grandes capos.

Vista Gold no ha producido ni un gramo de oro. Menos un kilo.

El oro que conocen es el que han visto en las joyerías o el de sus anillos.

Pudiera pensarse que les tengo mala voluntad, pero no, de veras. Hay empresas serias que me causan respeto y hasta cierta admiración por su empuje y desarrollo exitoso. Pero esta, Vista Gold y Paredones Amarillos, no es el caso, sólo me producen espanto.

No es una aseveración que yo haya extraído de la caja fuerte de alguno de los enemigos de estas empresas, no. Yo simplemente copié el párrafo inicial de la Unites States Securities and Exchange Commission (SEC), organismo federal de los Estados Unidos, creado en 1934 quien tiene a su cargo la responsabilidad de llevar el control, supervisión y funcionamiento de los mercados de valores norteamericanos.

Le doy más datos.

El párrafo con el que inicia esta columna, se encuentra en el informe que la empresa Vista Gold está obligada a rendir y a hacer público, por ley, mediante la forma 10-Q, y para el caso, corresponde al trimestre que terminó el 30 de septiembre de 2009, es decir, cubre los meses de julio, agosto y septiembre de 2009. El informe en cuestión consta de dos partes la I y la II (aunque usted no lo crea) y una última parte contiene las firmas de quienes realizaron los análisis. La sección I contiene información financiera y la II consigna datos diversos agrupados bajo el rubro de “otra información”. Está fechado el 9 de noviembre de 2009. Calientito.

Es en la parte II, página 24, en donde se detallan algunos de los pecadillos de esta compañía y aparecen en el apartado “Item 1 A. Risk Factors”.

Dice el informe de marras, que Vista Gold nunca ha declarado o pagado dividendos a sus accionistas, y tampoco tiene un plan para hacerlo con quienes han invertido en acciones ordinarias para que recuperen su inversión.

Al carecer la Corporación de un historial productivo en esta especialidad, y por la limitada experiencia real en la producción minera, sostiene la SEC que “no puede haber ninguna garantía de que establecerá con éxito las operaciones de extracción o producción rentable de metales preciosos”. ¡En la madre! ¿Qué? ¿Cómo dijo?

Dicho de otra manera, con estos principiantes que nunca han producido un kilo de otra cosa que no sea saliva, la única “ganancia” que tendremos en Baja California Sur, si se les permite operar una mina de oro a cielo abierto en la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna, es un pasaporte al fracaso y la certeza de una catástrofe ambiental de proporciones bíblicas.

Y hay más, mucho más.

La SEC indica que la Corporación tiene un largo historial de pérdidas, y pueden incurrir en más en el futuro, de manera que su falta de experiencia en la materia, entre otras razones, contenidas en el informe, puede llevar a la empresa a perderlo todo en su aventura californiana. Y nosotros con ella.

Además, no tiene con qué responder.

La empresa tiene un déficit acumulado (pérdidas) de 191 millones de dólares al 31 de diciembre de 2008 y las conserva intactas al 30 de septiembre de 2009. Lo cual quiere decir que están ávidos de capital y comenzarán a buscar financiamientos e inversionistas incautos (no creo que Carlos Slim esté interesado en invertir en este proyecto), para embarcarlos en una aventura productiva, en la cual, nunca han generado una onza de nada.

La falta de previsión tampoco queda fuera. La SEC sostiene que la empresa Vista Gold no se asegura contra todos los riesgos a los que puede estar sujeta en sus operaciones. “La Corporación no mantiene un seguro que cubra todos los riesgos potenciales asociados con sus operaciones. La Corporación también puede ser incapaz de obtener un seguro para cubrir otros riesgos con primas económicamente viables. La cobertura del seguro pudiera no estar disponible, o puede no ser suficiente para cubrir todos sus pasivos. La Corporación también podría ser objeto de responsabilidad por la contaminación del medio ambiente, u otros peligros asociados a la exploración y producción de minerales al carecer de un seguro, o por superar los límites de la cobertura, o porque no puedan optar por un seguro a causa de los costos de las primas u otras razones. Las pérdidas en estos eventos pueden llevar a la Corporación a incurrir en costos significativos que podrían afectar materialmente su situación financiera y su capacidad para financiar operaciones en sus propiedades. Una pérdida significativa podría obligar a la Corporación a reducir, o poner fin a sus operaciones, en un proyecto específico o por completo”. ¡Bolas!

La tal Corporación a la que se refiere el informe de la SEC es, ni más ni menos, que Vista Gold y a su hijita Paredones Amarillos.

En el informe hay otras consideraciones importantes sobre la empresa Vista Gold – Paredones Amarillos, pero me parece suficiente con las que he transcrito para llenarnos de terror, y tomar las providencias necesarias para impedir que una firma de este tipo, con esas “virtudes” gestione un proyecto de gran magnitud en una área tan sensible y frágil como es la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna. Su nula experiencia en minería es un boleto directo a la catástrofe.

Quienes tengan que tomar la decisión de decir no, o sí, a la operación de la empresa, les será imposible hacerse los occisos ante el cúmulo de información negativa que contiene el informe de la SEC. Los interesados en conocer más detalles del reporte, lo pueden consultar en el sitio de la Corporación Vista Gold porque, aun siendo público, muy poca gente lo conoce y a la empresa no le interesa, ni le conviene, presumir su contenido.

04 febrero 2010

10 FALACIAS DE PAREDONES AMARILLOS EN LA SIERRA LA LAGUNA

1. No existe riesgo de contaminación porque los procesos y sustancias peligrosas estarán confinados.

La precipitación pluvial en la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna es la más alta de todo el estado, alrededor de 700 milímetros anuales, y los factores de riesgo como la ocurrencia de sismos y huracanes, cada vez más potentes, no permiten garantizar una seguridad adecuada y estable en el largo plazo de la zona destinada a la presa de jales. Por ello el riesgo de contaminación es alto porque son factores fuera de su control. En estudios realizados en 2005 sobre la calidad del agua en 500 pozos de Baja California Sur, se detectó que el 17 por ciento de los pozos analizados rebasan la Norma Mexicana de 25 microgramos por litro de arsénico y el 24 por ciento rebasan la Norma de la Organización Mundial de la Salud de 10 microgramos por litro. Ya tenemos un problema, no lo hagamos más grave. Una simple consulta en Internet ofrece, aproximadamente, 669,000 referencias a accidentes y derrames de cianuro en el mundo relacionados con minas de oro a cielo abierto y los problemas que ello ha provocado en varios países y poblaciones. Vayan algunos ejemplos, (http://alainet.org/active/33816&lang=es). “Uno de los más trágicos accidentes ocurrió en Italia (1985), cuando un derrame de 200.000 metros cúbicos provocó la muerte de más de 250 personas.
En diciembre de 1992 se registró la catástrofe de Summitville, en Colorado (Estados Unidos), por derrame de cianuro y metales pesados. La compañía quebró dejando daños ambientales cuya reparación se estiman en 150 millones de dólares y eliminó la vida acuática a lo largo de 27 kilómetros del río Alamosa.
En 1992 en Carolina del Sur (Estados Unidos) más de 11.000 peces muertos en 80 kilómetros, por derrame de cianuro.
En 1994 en Sudáfrica, diez mineros murieron al ser cubiertos por un mezcla de barro cianurado cuando cedió una barrera de un “dique de cola”.
En 1995, 2.59 billones de litros de aguas residuales contaminadas con cianuro se derramaron por una brecha en el estanque de escorias de la mina Omai, en Guyana.
En 1998 en Dakota del Sur (Estados Unidos): se derramaron 7 toneladas de solución de cianuro, con la consecuente muerte de peces y vida acuática.
En el año 2000 se produjo la catástrofe de Baia Mare, en Rumania, por derrame de cianuro que afectó a Hungría, Rumania y Yugoslavia, perjudicando al suministro de agua potable de 2.5 millones de personas y a las actividades económicas de más de un millón y medio de personas que viven del turismo, la agricultura y la pesca a lo largo del Río Tisza”.

Los derrames de cianuro ponen en riesgo de muerte a la vegetación, impactan negativamente la fotosíntesis y la capacidad reproductiva de las plantas; en cuanto a los animales, el cianuro puede ser absorbido a través de la piel, ingerido o aspirado y existe un alto riesgo de muerte o incapacidad cuando cualquiera de estos casos ocurre.

2. Se repondrá la totalidad de la cubierta forestal que se remueva por efecto de los trabajos de la mina mediante un programa de rescate y reubicación de la vegetación.

El solo hecho de plantear esta hipótesis es un absurdo y refleja un desconocimiento de estos complejos procesos biológicos. La experiencia de varios años de trabajo en la Sierra La Laguna, y en otras zonas del estado, en tareas de restauración y reforestación, indica que los niveles de prendimiento de especies nativas han sido inferiores al 5%, y en varias ocasiones 0%. Y será así en el caso de especies que se remuevan para su trasplante en otras zonas de la Reserva. La vegetación removida se perderá sin remedio, y no hay que olvidarlo, la minera removerá toda la capa vegetal, reponerla es casi imposible, y el proceso natural puede tardar cientos de años en un ecosistema tan frágil. En relación con el rescate y reubicación de la vegetación para su reforestación mediante trasplante fuera de la micro cuenca en donde se pretende desarrollar el proyecto, y dirigida hacia otras regiones de la Reserva, es inviable, la experiencia generada en la materia nos indica que los resultados serían irrisorios.

3. Se crearán alrededor de 900 empleos directos e indirectos debido al proyecto.

La prometida creación de empleos será temporal y con ingresos “un poco mejores” a lo que perciben actualmente los rancheros de la zona, los cuales, hoy mismo, son miserables y apenas de subsistencia. En el mejor de los casos, si el precio del oro no baja, el empleo solamente durará 9 años y posteriormente no habrá nada, excepto desamparo social, mayor población y contaminación, dejándole la solución de estos problemas al gobierno del estado y al municipio de La Paz. Los desechos quedan en nuestra tierra por siempre, el oro no.

El espejismo tendrá consecuencias en la gente común en varios sentidos. El valor de sus tierras decrecerá dramáticamente; sus productos como el queso, la carne y las agroindustrias artesanales serán tocados por la desconfianza y el temor de que estén contaminados; las actividades relacionadas con el turismo alternativo desaparecerán porque nadie tendrá interés en explorar áreas contaminadas o con el riesgo de estarlo; habrá efectos negativos sobre el sistema de cultivos orgánicos, en donde se han invertido años y años de esfuerzos públicos y privados, pues su cultivo y consumo será asociado a la contaminación y la inseguridad causando con ello daños colaterales imposibles de medir en este momento. Ni hablar de la mortalidad que ocurrirá con las especies animales silvestres y domésticas en la Reserva debido a su contacto con agua, polvos y gases contaminantes a los que estarán expuestos al trasladarse y alimentarse.

La empresa no tiene manera de garantizar, sólidamente y en el largo plazo, con seriedad, el bienestar de la población ni la reparación de daños colaterales una vez que cierre la mina; y menos se hará responsable de que se puedan atender los daños ocasionados posteriormente, en diez o quince años, porque no habrá forma de obligarlos a cumplir con su responsabilidad. Los trabajos de cierre y posterior restauración podrían durar no menos de cinco años a partir del cese de actividades de la mina.

Y cinco años después del cierre de la mina a ver quién los encuentra y obliga.

Si cierran la mina antes del plazo previsto por una baja abrupta del precio del oro, que puede ocurrir, porque ya ha pasado, dejarán todo su cochinero abandonado como sucedió en San Juan de la Costa con Roca Fosfórica, sin importarles empleados, equipos, terrenos, reparación de los daños ocasionados ni la restauración del sitio.

4. En el Programa de Manejo (PM) de la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna sí se permite la minería por lo cual “estamos dentro de la Ley”.

Verdad a medias. El PM no es una Ley, y las Reglas Administrativas menos. En efecto, en este PM existe una Sub zona de Aprovechamiento Especial en la zona de amortiguamiento, en donde se permite la minería estableciendo al respecto, claramente, “que deben ser explotadas sin deteriorar el ecosistema ni causar impactos irreversibles en los elementos naturales que lo conforman”. También se indica en el PM que “Son actividades compatibles con los objetivos de esta subzona: … la explotación de recursos mineros acordes con políticas de conservación;”. Bajo estas premisas la empresa no pasa los estándares exigidos en relación con la conservación, respeto a la biodiversidad, impactos irreversibles y sustentabilidad, y causarán el deterioro de todo el ecosistema.

5. ¿No es contradictorio que un proyecto minero se lleve a cabo en una Área Natural Protegida como la Sierra La Laguna?

Un proyecto de este tipo en cualquier Reserva de la Biósfera o Área Natural Protegida es un disparate y en la Sierra La Laguna es, por decir lo menos, irracional y sería el único caso en el mundo. El PM (Pág. 58) dice con toda claridad que “La minería a cielo abierto se presenta como una amenaza para la conservación de la biodiversidad en la zona de amortiguamiento de la Reserva, particularmente en la región noroeste”, Para atender este peligro, las autoridades de la Reserva proponen priorizar acciones encaminadas a la disminución o combate de amenazas de exploración y explotaciones mineras. Se establece asimismo, que todo proyecto de exploración y explotación minera, deberá ser compatible con los objetivos de conservación de la biodiversidad en la Reserva, y los criterios establecidos por las Normas Oficiales Mexicanas aplicables, para el aprovechamiento y desarrollo sustentable de los recursos naturales. Dice la UNESCO “En determinados aspectos, las Reservas de Biosfera sirven de “laboratorio viviente” para el ensayo y la demostración de métodos integrados de gestión de las tierras, las aguas y la biodiversidad”.

El proyecto minero de esta empresa “mexicana” Paredones Amarillos será un ensayo de muerte y devastación, no quedará nada vivo, lo que servirá para demostrar cuál es la mejor manera de producir una catástrofe y destruir, en sólo nueve años, una Área Natural Protegida y la integridad del ecosistema en todo un estado, limpio y ambientalmente sano.

6. Solamente estamos esperando el permiso de cambio de uso del suelo para iniciar las operaciones del proyecto.

Este es uno de los pendientes que tiene que cumplir la minera para operar. Otros permisos que tampoco tiene son: el resolutivo de impacto ambiental del proyecto actualizado debido a los cambios registrados en el mismo, y su análisis conforme a las nuevas regulaciones ambientales nacionales e internacionales que México ha suscrito; les faltan todos los permisos para la desalación de agua en Todos Santos; para la construcción del acueducto; las autorizaciones de los propietarios de los predios por donde pasará el supuesto acueducto; les faltan los permisos definitivos para el uso y aprovechamiento de zonas federales, en donde la prelación le corresponde a la Comisión Nacional de Áreas Protegidas porque existe una solicitud en curso. La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable establece que se podrán expedir, por excepción, las autorizaciones de cambio de uso del suelo de los terrenos forestales, “previa opinión técnica de los miembros del Consejo Estatal Forestal de que se trate y con base en los estudios técnicos justificativos que demuestren que no se compromete la biodiversidad, ni se provocará la erosión de los suelos, el deterioro de la calidad del agua o la disminución en su captación; y que los usos alternativos del suelo que se propongan sean más productivos a largo plazo”.

Además, la propia Ley comentada indica que es un criterio obligatorio de política forestal, ambiental y silvícola la estabilización del uso del suelo forestal a través de acciones que impidan el cambio en su utilización, promoviendo las áreas forestales permanentes.

7. Este proyecto no tiene posibilidades de contaminar a ningún acuífero.

La empresa minera supone que la presa de jales será estable para toda la eternidad, que no va a llover, que no habrá ciclones ni vientos o sismos, ni descuidos ni negligencias, que puedan poner en riesgo el contenido de la presa de jales, y en consecuencia, arrastrar los desechos y contaminar todo el entorno. Dan por sentado que no habrá derrames accidentales en el traslado y manejo del cianuro, pero si ocurriera un incidente grave, no habría forma de mitigar los daños. “En el Estado de Montana (USA) se encuentra prohibida la utilización de cianuro en la lixiviación de oro a raíz de la contaminación producida en suelos, napas y aguas como consecuencias de 50 escapes de cianuro entre los años 1982 y 1998 (año en que se prohibió). La más prevalente es la contaminación de las aguas freáticas”.

Pero olvidémonos del cianuro. Los desechos que depositarán en la presa de jales (desperdicios) contienen arsenopirita con un 46% de arsénico, y reaccionará con el agua de lluvia produciendo arsénico que se expandirá por todos lados. Más tarde o más temprano, el arsénico terminará en nuestros arroyos y acuíferos. La Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna contribuye en forma directa e indirecta a la recarga de los mantos acuíferos que abastecen, aproximadamente, al 67 % de la población total del estado; de ella dependen directamente los habitantes de 80 ranchos, la flora y fauna silvestre, la ganadería, las pequeñas superficies agrícolas y la vida toda en la región.

En resumen, el problema ambiental de esta tecnología (contaminación del agua, suelo, subsuelo y aire) se desprende no sólo de las cantidades enormes de cianuro de sodio y otras sustancias químicas utilizadas, “sino fundamentalmente del cambio en la química de millones de toneladas de minerales durante el proceso de molienda, que produce una dramática variación en la biodisponibilidad de metales pesados y otros compuestos”.

Por último, la cuenca de El Carrizal corre un serio peligro si se llegara a contaminar con residuos de metales pesados, cianuro y arsénico porque esta cuenca surte el agua que se consume en la ciudad de La Paz y también a Todos Santos. El riesgo incluye la contaminación de mantos freáticos por infiltración y también por arrastre de materiales en arroyos como el de la Muela que nace en la Sierra La Laguna y desagua en el Pacífico, además de que hay varios afluentes que desembocan en la Presa Santa Inés.

De manera que basándonos en la Ley de Murphy no tendremos escapatoria: Si algo puede salir mal, saldrá mal.

No es fatalismo o infortunio, la historia negra de las minas de oro a cielo abierto lo demuestra.

8. No habrá un desmonte absoluto del predio en las 348 hectáreas del proyecto.

Tal vez esta sea la falacia mayor. El proyecto de minería a cielo abierto iniciará sus acciones por partes, en etapas, es cierto, primero arrasará con toda la cubierta vegetal de 59 hectáreas, y luego devastará otras 60 y así sucesivamente, hasta aniquilar todo. No quedará nada vivo sobre el suelo. Ante este hecho irrefutable, también será evidente la destrucción absoluta y total del paisaje natural. Lo más que podrán dejar al cierre de la mina, en términos fisiográficos, y después de la incierta restauración del sitio, será una escenografía estilo Hollywood, tal vez “bonita”, pero totalmente muerta.

9. Se van a construir presas de gavión para evitar posibles arrastres.

Qué bueno que así sea pero eso no ayudará en nada. Es casi del dominio público que las presas de gavión, y otros tipos de represas parecidas, destinadas a retener el agua, se azolvan al paso de los años por efecto de la lluvia y el viento; captan agua, es cierto, y también pueden infiltrar sustancias químicas, pero no detienen o frenan los arrastres una vez que se llenan de tierra y arena. Las presas de piedra acomodada menores a 1.5 metros, se pueden azolvar en un año.

10. Permitan que la empresa opere y confiemos en la vigilancia que ejercerán las autoridades ambientales.

Es imposible controlar este tipo de empresas una vez que se instalan. Tienen a su disposición grandes cantidades de dinero, ejercen un control casi absoluto sobre las autoridades locales y pueden, en última instancia, ejercer su vasto poder corruptor para lograr sus objetivos. Las autoridades ambientales no cuentan con personal suficiente ni infraestructura para tener un estricto control de las operaciones de una empresa minera de ese tamaño.

Qué podríamos esperar de las autoridades si sabemos que uno de los gerentes de Paredones Amarillos se dedicaba, no hace mucho, a procurar justicia ambiental en el estado, y ahora se empeña en su depredación por estar al servicio de una industria que es, por definición, altamente destructiva del ambiente. Este ex funcionario, hoy ejecutivo de altos vuelos en Paredones Amarillos, lo sabe porque lo pudo confirmar en las inspecciones y denuncias que, en su tiempo, él mismo formuló en contra de la empresa que ahora le da cobijo.

No es ilegal que trabaje en la empresa, simplemente, no es ético y raya en la inmoralidad.

03 febrero 2010

¿CUÁNTO VALE LA SIERRA LA LAGUNA?

De entrada, diremos que todo aquello que se puede comprar con dinero, es barato.

Pero solamente para el que lo tiene, como las grandes empresas mineras o el gobierno que gasta con cargo a sus impuestos, cautivo lector, y a los míos.

Los jodidos nomás milamos, como el chinito.

Los precios que se han registrado en la compra venta de algunos terrenos ubicados en la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna son extremadamente dispares. Dos ejemplos nos dan la dimensión de las diferencias: en un caso, se vendieron 10 hectáreas en 150,000 pesos; en el otro, la venta fue de 100 hectáreas y se cerró la operación por 300,000 pesos. Esto quiere decir que los precios alcanzaron un rango de 3 mil a 15 mil pesos por hectárea. No hay una explicación clara del porqué tamañas diferencias. Tal vez se explique el fenómeno disparatado de los precios de venta, en función de lo que ocurre en el mercado inmobiliario en general, y en todo el estado: cada quien vende a como le da la gana, según el humor con el que amanezca, y si hay compradores que paguen lo que el vendedor pide por su predio, así sea una locura, éste se va a vender sin problema.

Recordemos, por lo pronto, que la Sierra La Laguna tiene una superficie de 112 mil hectáreas en números redondos.

La empresa Paredones Amarillos reconoce que tienen interés en producir alrededor de 40 toneladas de oro en el desarrollo minero que pretenden se les autorice, y lo harán mediante el proceso de 11 mil toneladas diarias de material terrígeno que, al término de la jornada, convertirán en desechos y en una monumental fuente de contaminación de la que nadie se podrá escapar. El precio que puede alcanzar esta producción de oro en el mercado asciende hoy a 1,130.57 dólares por onza según datos de la bolsa de valores de Nueva York (El Financiero 15/01/2010); aunque, recientemente, el metal alcanzó un record histórico en el precio de venta al llegar a 1,226.10 dólares por onza (el 03/12/2009) y hay quien sostiene que llegará a 5,000.

Con el dato inicial calculamos que los ingresos de la empresa andarán alrededor de los 2,333 millones de pesos anuales, y si Pitágoras no miente, en nueve años tendrán ingresos por, más o menos, 21 mil millones de pesos. Es un dineral.

Hay meses que no los gano.

Me, ni que fueras ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Paul Robinson, Director de investigación Centro de Información e Investigación del Suroeste en Albuquerque, (Southwest Research and Information Center), menciona en su estudio sobre el tema que “Los ingresos procedentes de las ventas de oro, se basan en un precio en el mercado de $850 dólares por onza durante los primeros 3 años de producción, y de $725 dólares después de los primero 3 años”. De manera que, a estos precios por onza, ya era negocio la minería de oro, imagínese a 1,200 dólares por onza. O más. Y subiendo. Esa es la razón de que no hubieran iniciado el negocio antes, los precios estaban deprimidos y no habría mucha utilidad. Ahora es cuando. Y serán imparables.

Entonces, elucubremos. Pongamos a la venta la totalidad de las 112 mil hectáreas de la Sierra La Laguna. Hay que venderla toda, de un jalón, sin miramientos, qué Reserva ni qué madres. El dinero obtenido lo destinaremos a algo muy productivo como el pago de salarios a los sindicatos de la UABCS o al gasto corriente del estado y municipios que mucho necesitan sus sindicatos también, en fin, el ingreso obtenido será destinado a algo realmente productivo y de impacto social en el largo plazo.

Para el cálculo de esta bizarra operación de compraventa vamos a utilizar el precio más bajo y el más alto de venta registrados, según los datos disponibles de las ventas ya consumadas. Si la vendemos, cara, en 15 mil pesos la hectárea, obtendríamos ingresos por un total de 1,680 millones de pesos. Una minucia. En cambio, si la rematamos en 3 mil pesos por hectárea solamente obtendremos miserables 336 millones de pesos. Para llorar.

Ni para las despensas de los sindicatos. Ni para el Choco Milk de la UABCS.

Con la lana en la mano esta última sería la cantidad que se pagaría por la Reserva.

No tengo ninguna duda.

¿Qué significa todo esto? ¿A dónde nos quiere llevar este desquiciado columnista?

¿Qué quieren decir estos numerillos que parecen cálculos del californio más turbado, habitante de los más lejanos confines peninsulares?

Si usted no lo ha visto, se lo digo.

Estamos ante el poder inconmensurable del capital que todo lo puede… cuando se lo propone. Evidencias, las que usted quiera. Ya se decidieron. Y van por todo.

Si comparamos el ingreso obtenido por la imaginaria venta de la Reserva, a 15 mil pesos por hectárea, contra el total de ingresos generados por los nueve años de operación de la mina, el valor de la Reserva corresponde, apenas, al 8% de las ventas estimadas del metal amarillo. Con el 72% de los ingresos anuales que les dé su mina, podrían comprar toda la Reserva y aún les quedaría el 28% para sus chicles de ese año, más ocho años de ingresos brutos generados en “su” Reserva en caso de que la compraran.

Los costos estimados de “tratamiento y refinación son de solamente 4 dólares por onza incluyendo transporte y los cargos de seguro”. Para reírse.

Olvídense del valor natural, biológico, paisajístico, social, antropológico, arqueológico, histórico, y todo lo demás que se les ocurra a los biólogos, antropólogos e historiadores. Esas frivolidades carecen de valor para una empresa enorme jugadora de altos vuelos en las grandes ligas de inversionistas internacionales que cotizan en la bolsa de valores. Su negocio es hacer dinero.

Para los Paredones la Reserva solamente tiene precio, carece de valor.

Las 738 personas que la habitan (año 2000) y los 80 ranchos que las albergan les importan menos.

Paredones Amarillos invertirá centavos y ganará a lo grande. Lana como arroz. A puños.

Ellos no andan con babosadas.

Su mira son los grandes negocios, no las vaciladas que se hacen en el estado.

Este asunto de la minera en la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna me preocupa cada vez más, me produce insomnio. Es el coraje y la impotencia ante un atraco que pasará a la historia negra del estado, porque van a pisotear el patrimonio natural de todo un pueblo, sin más explicación o justificación que el poder del dinero, al amparo de políticos negociantes.

¿Los sudcalifornianos reaccionaremos a esta afrenta? ¿Tendremos con qué?

Yo tengo mis dudas.

Por si usted no cree que nos pasarán por encima, recuerde que estamos gobernados por gerentes, cuya divisa es hacer negocios en donde todos ganan (funcionarios y empresarios).

Vea esto. De acuerdo a la Ley Minera, en su artículo 7, la Secretaría de Economía cuenta con facultades para “VII.- Integrar el expediente y resolver en los términos de la presente Ley y la de la materia sobre las solicitudes de expropiación, ocupación temporal o constitución de servidumbre de terrenos indispensables para llevar a cabo la exploración, explotación y beneficio de minerales o sustancias sujetos a la aplicación de esta Ley;”. Adiós.

En una de esas, ni cuenta nos damos (¿dimos?).

Es más, tal vez ya hasta les dieron las bendiciones necesarias.

Y si así fuera, los Paredones deben de estar amarillos pero de la risa.

02 febrero 2010

GOBERNAR ES PROTEGER LA SIERRA LA LAGUNA

Hay varias formas de establecer una Área Natural Protegida (ANP), pero de manera esquemática digamos que hay dos: declaratoria y expropiatoria.

La primera de ellas se da al emitir un decreto mediante el cual se hace la declaratoria que modifica la condición legal de ese entorno o polígono en donde se contiene el área a proteger. Los derechos de propiedad de los dueños del predio o predios en donde se ubique la ANP, permanecen inalterables, es decir, los ejidatarios, propietarios y posesionarios continúan disfrutando de sus propiedades y del espacio que habitan amparados por la ley. Pueden vender, comprar y comercializar sus predios y productos sin restricciones, excepto por aquellas incluidas en el decreto de la ANP, otras que se consideran en el Programa de Manejo y algunas más dispuestas en su Reglamento.

Y son muchas prohibiciones, la lista es impresionante.

A partir de que se determina legalmente una ANP (un proceso que puede durar varios lustros, y que en el caso de la Sierra La Laguna se inició desde 1986), los pobladores, visitantes asiduos o temporales, así como las autoridades de los tres órdenes de gobierno quedan sujetos a una serie de restricciones ambientales rigurosas destinadas a preservar ese espacio considerado vital para la población por diferentes razones, pero principalmente, debido a su importancia ecológica.

La otra modalidad, es mediante una expropiación del sitio, en donde el dominio o la propiedad del polígono o entorno a proteger cambian de dueño y ese espacio pasa a ser propiedad de todos los mexicanos bajo la administración del gobierno federal.

En ambas modalidades de la declaratoria de una ANP existe la obligación de inscribir los datos del área natural a proteger en el Registro Público de la Propiedad de los lugares en donde se encuentren.

Cuando se aprobaron las actividades de la minera Paredones Amarillos, y de otras concesiones mineras que existen en la zona, la Sierra La Laguna no había sido declarada Área Natural Protegida. Su autorización la obtuvo la empresa una vez que cumplió los requisitos prevalecientes en aquel entonces, hace más de una década, ante la instancia responsable, y sobre esa base, se emitió la aprobación, sujeta a una serie de restricciones contenidas en el propio permiso. Conviene señalar que hay otras autoridades federales que se encargan de autorizar las concesiones mineras cuando estas proceden. Todo esto es materia federal, nada tienen que ver los estados y mucho menos los municipios en donde se ubique alguna ANP, que para el caso de la Sierra La Laguna son los municipios de La Paz y de Los Cabos.

No es Némesis el espacio para analizar si esto es justo o conveniente, el caso es que, por el momento, así están definidos los ámbitos de competencia.

Para decirlo con claridad meridiana, los estados y municipios no pintan.

Pero tampoco nos podríamos atener, si fuera el caso, a que el gobierno del estado cumpla con su función en la defensa del patrimonio natural de los sudcalifornianos, porque cuando se les dice que hay severas restricciones ambientales que impedirían la puesta en marcha del proyecto, ¡se enojan más que los propios empresarios!

Lo que sirvió de base para otorgarle la concesión a la empresa minera se dio cuando la zona no estaba protegida; en consecuencia, la circunstancia de hoy es radicalmente distinta porque ahora sí es una ANP, desde el 6 de junio de 1994, hace 16 años. Por lo tanto, es indispensable que se vuelva a analizar en sus méritos el proyecto de explotación minera a cielo abierto en la Sierra La Laguna, a la luz de las nuevas normas y restricciones ambientales a las que se debe sujetar.

Y si así fuera, sencillamente, el proyecto no operará. Claro y fácil.

Y no es el único peligro. En la Reserva existen 21 denuncios mineros, 11 de ellos para exploración y 10 para explotación en favor de diversas empresas y personas físicas, entre ellas Echo Bay México, S.A. de C.V., Productos Metálicos y Derivados, S.A. de C.V., Paredones Amarillos S.A. de C.V. y el Consejo de Recursos Minerales.

Si hay consistencia y congruencia en materia ambiental, y respeto por las normas nacionales y mundiales que rigen ahora a la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna, el proyecto no será autorizado y podremos seguir disfrutando de esta maravilla natural por siempre.

Hay signos alentadores, sólo signos, aclaro, de que este crimen no se cometerá.

En su columna Derrotero (2/1/2010) mi colega de espacio Fernando Amaya Guerrero cita declaraciones del Delegado de la Semarnat en el estado, Marco Antonio González Vizcarra, indicando que “se está estudiando la posibilidad de otorgar el permiso a la Minera Paredores Amarillo (sic), para explotar, oro en una zona adyacente a la Sierra de la Laguna (sic) en la zona de amortiguamiento de esa área natural protegida y que será en el plazo no mayor de 60 días cuando se determine o no la factibilidad”.

Una pequeña precisión, la mina estará, si la autorizan, dentro de la Sierra La Laguna, no en una zona adyacente ni afuera.

Y agregó, “como lo ha dicho el propio titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) Ernesto Enkerlin, hasta ahora la posición de la SEMARNAT, es que este proyecto no es viable”.

En efecto, Ernesto Enkerlin, Comisionado Nacional, señaló textualmente “Estas declaraciones se toman de algunas que hice algún tiempo. Efectivamente nosotros en principio nos oponemos al establecimiento de minas a cielo abierto y en la mayor parte de las áreas protegidas eso no sería posible. En el caso de Sierra de La Laguna (sic) hay un área dentro del Programa de Conservación y Manejo de Aprovechamiento Especial que hipotéticamente permitiría una mina sin embargo en nuestra opinión les faltan muchos otros requisitos ambientales, ajenos a CONANP, y por ello mantenemos que hasta este momento no vemos que el proyecto sea viable”.

La CONANP es un órgano desconcentrado de la SEMARNAT, tiene a su cargo la administración de 173 áreas naturales de carácter federal que representan actualmente 24,406,886 hectáreas. Por lo que hemos sabido y escuchado en diversos medios, sus autoridades nacionales y locales honrarán su función y harán lo necesario para cumplir con su obligación de salvaguardar el interés público por el cual la Sierra La Laguna se declaró Área Natural Protegida bajo la categoría de Reserva de la Biosfera, y patrimonio natural de todos los mexicanos y del mundo.

Ojalá y no me equivoque.

México es ya el quinto país del planeta por el número de espacios protegidos, detrás de Estados Unidos, Rusia, España y China.

Por ahora, les otorgo a nuestras autoridades ambientales, sin recelos, el beneficio de la duda.

Porque como dijo el insigne filósofo de Güemes, ¿Lloverá a la noche?... Mañana te digo.

No se trata de ser conservacionista a ultranza o un trasnochado ambientalista.

El punto es evitar, con lo que tengamos a nuestro alcance, la estúpida destrucción de la naturaleza por unos miserables gramos de oro.

Y si es con la ley en la mano, mejor.

01 febrero 2010

LOS FUNERALES DE LA SIERRA LA LAGUNA

Habrá que comenzar a prepararse.

Convocar a los chamanes y espíritus del monte, a los nahuales y dioses de la montaña.

No tendremos manera de defendernos del ataque contra natura que prepara la minera Paredones Amarillos para entrar, a sangre y fuego, a realizar la explotación del oro en el corazón de la mismísima Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna.

La ayuda sobrenatural es indispensable, les pediremos que vengan Naguales en tropel por las cuatro regiones de la Sierra La Laguna: por San Antonio de la Sierra, por San Simón, por Todos Santos y por San Dionisio. Con su presencia milagrosa, asistirán a los pobladores ancestrales de la Sierra para irradiarlos con una luz que no sea cegadora como la del oro sino luminosa y limpia como la tierra que hoy habitan, para evitar este crimen.

Tengo la certeza, tal vez porque soy un pesimista informado, de que los paredones amarillos nos pasarán por encima. Nos van a sepultar. Lo poco que hemos podido saber es ominoso.

La sociedad civil organizada es débil, sin estructuras fuertes para enfrentarse a un monstruo productor de oro, un metal asociado a la riqueza, al crimen y a la corrupción.

Las empresas productoras de oro, en especial las de cielo abierto, son típicamente destructivas del medio natural, está en su naturaleza, no podrían ser de otra forma. Su poder económico para demoler los entornos naturales es impresionante. No quedará nada cuando se vayan.

La minera sólo estará ocho o nueve años en la Sierra La Laguna, y si el precio del oro baja, se largará antes, y en el naufragio, dejarán todo tirado, podrido y sin vida. Devastación.

Haga lo que haga la empresa y diga lo que diga, acabarán con la Sierra La Laguna para los próximos 300 años. Es decir, para siempre. No se podrá recuperar.

Hoy quedan alrededor de 80 ranchos en la Reserva, habitados por gente que conserva un cierto equilibrio con su medio, pero gracias a la mina, pronto no quedará nadie.

Ni hombres ni mujeres, ni plantas ni animales, nada. Ni agua.

Nos invadirán sus polvos llenos de venenos, contaminarán los acuíferos y las cuencas, levantarán y destruirán la cubierta vegetal en decenas de kilómetros cuadrados, y dejarán montañas de desperdicios en la zona con un altísimo poder contaminante.

No habrá posibilidades de recuperación como ya lo hemos visto en la región de El Triunfo y San Antonio, poblaciones que durante un siglo sufrieron las fiebres de la explotación del oro, y su depredación asociada hizo desaparecer el monte y la selva baja existente en esa extensa región. Si la producción de oro fuera de un gramo por tonelada de roca o de suelo removido, entonces tendríamos 40 millones de toneladas de mugre, montañas de residuos, que permanecerán ahí por cientos de años.

Un sistema ambiental tan frágil no soportará una depredación tan colosal.

Abrirán caminos en las brechas para el paso de sus máquinas descomunales.

Explotarán montañas y cañadas para extraer, apenas, unos cuantos gramos de oro.

El ruido y la contaminación serán infernales y provocará que las especies que han habitado allí por miles de años, desaparezcan.

Al final de su depredación se irán al carajo dejándonos su cochinero, después de llevarse su oro miserable. Poco o mucho, eso realmente no me importa.

Comenzarán a revivir artificialmente los pueblos muertos. Aparecerán vivales que rentarán lo que no es suyo, y firmarán contratos piratas que nadie reclamará en tribunales porque eso no serviría de nada. Lo vemos hoy en San Luis Potosí, no hay defensa.

Como por arte de magia se habitarán los ranchos y parajes abandonados. Se iniciará la especulación con terrenos y viviendas. Le prometerán a la gente sueldos e ingresos jugosos, que para sus niveles de vida actual son deslumbrantes. Y muchos caerán en la trampa para vivir de un buen salario durante algunos años. Habrá más gente de fuera que de la Sierra. Y basura por montones.

La gente caerá en las garras de los ofrecimientos monetarios para que se vayan, para que vendan o para que renten sus ranchos, casas y predios. Lo que no sabe la gente, lo que no le han dicho, es que a la vuelta de unos años no encontrarán nada vivo, ni cachoras. Todo quedará extinto y el entorno condenado a no producir más vida natural.

Millones de años de evolución de este ecosistema señero en el mundo se irán al bote de la basura, directo al caño. Las 86 especies, únicas en el planeta, desaparecerán sin remedio. Los pinos y los encinos morirán por la ambición del oro y del supuesto “desarrollo” que promete la empresa.

Años de conservación, de cuidados y de inversiones para conservar la vida natural terminarán en un suspiro, como si nada. Impunidad sin límite para hacer lo que les venga en gana.

Las noticias en la prensa auguran un negro panorama para la conservación y la sustentabilidad de la Sierra La Laguna. La causa será la enorme ambición que los hace babear, debido a los elevados precios del oro a partir del año entrante: “El repunte del mercado del oro está madurando y podría tocar su techo arriba de los mil 300 dólares la onza en 2010…” según Morgan Stanley (Milenio 16/12/09).

Esto significa que si los planes de la empresa son como dicen, entonces intentarán producir alrededor de 40 toneladas de oro en más o menos 8 o 9 años. Por lo tanto, debemos esperar lo peor, porque estamos hablando de un negociazo, tan grande como 3 mil 800 millones de pesos de ingresos anuales, por lo bajo, la mitad del presupuesto del gobierno del estado en el 2009. Y si las tendencias alcistas más atrevidas atinan en los futuros del oro del mercado mundial, los precios podrían ser considerablemente más altos, tanto que se podrían mover en un tramo de los 2,000 a 5,000 dólares la onza. La Sierra La Laguna les quedaría chiquita y está condenada a muerte.

Con eso aumentarán sus calenturas, y su avaricia no conocerá límites ni obstáculos.

La empresa tiene montones de dinero, tan grandes como el daño y el desperdicio que producirán, y con ello tendrán argumentos incontestables para “convencer” a las autoridades federales, estatales y municipales para que les permitan operar su mina. Ya lo vimos.

Unas autoridades duran seis años y otras solamente tres, y pensarán en su mentalidad cortoplacista, que al permitir la operación de la mina favorecen el “desarrollo” y el empleo durante su periodo y los que vengan atrás que arreen. El futuro no les importa.

En su ceguera, pensarán que las próximas generaciones, sus hijos y nietos, podrán limpiar el cianuro, el arsénico, el ácido sulfúrico, el plomo, el mercurio y otros metales pesados que quedarán ahí, y sus miasmas podrán ser arrastrados hasta La Paz, hasta Todos Santos, a San Antonio de la Sierra y al Triunfo. Y al mar. ¿Y los centenarios pinos y encinos?

Por donde quiera que se vea, la operación de la mina será una tragedia para la Sierra La Laguna. Y para todos nosotros porque acabarán con una parte entrañable del patrimonio natural del estado y del mundo.

Los 600 paseantes diarios que llegaron a visitar la Sierra La Laguna durante los puentes de noviembre y semana santa ya no lo podrán hacer. ¿Quién querría ir a explorar una Sierra convertida en porquería en donde no habrá nada más que podredumbre y contaminación? La mayoría de los fanáticos de la Sierra son jóvenes, y si se organizan con pobladores y ONG´s, tengo la leve esperanza de que algo puedan hacer para detener este acto criminal disfrazado de desarrollo.

01 noviembre 2009

MUNICIPIOS Y REGISTROS PÚBLICOS DE LA PROPIEDAD

Continúa desarrollándose, exitosamente, el Diplomado Gestión Territorial y Desarrollo Sustentable, con una nutrida asistencia del personal a cargo de los Registros Públicos y oficinas de Catastro de los cinco Ayuntamientos de la Entidad. La organización del Diplomado está a cargo del Programa de Modernización del Catastro y del Registro Público de la Propiedad y del Comercio del Gobierno del Estado, con el apoyo de la Secretaría de Finanzas y el eficaz respaldo de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Uno de los aspectos que más interés causó en los asistentes fue el tema desarrollado por el Lic. Pedro Cárdenas, experto en Derecho Registral. En su intervención expuso a los asistentes la naturaleza y sustento jurídico del Registro Público de la Propiedad y del Comercio (RPP) y la organización del mismo. Señaló que tanto el RPP como el Catastro tienen sustento legal en la mismísima Constitución Política del Estado de Baja California Sur y en la Ley Orgánica del Gobierno Municipal del Estado; además ambas instituciones están regidas por reglamentaciones específicas: el Catastro por una Ley y el RPP por un Reglamento.

En su intervención, el ponente destacó una de las características particulares de las oficinas de los RPP y Catastros en nuestro estado: ambos se encuentran descentralizados a los Ayuntamientos, un hito en el país ya que somos el único caso en que los municipios son los responsables directos de las dos oficinas. En el resto de la República estos trámites se encuentran centralizados causando un sinnúmero de inconvenientes a los usuarios de los servicios catastrales y registrales, en especial a quienes se encuentran distantes de las capitales de los estados.

El propio Reglamento del Registro Público establece que las oficinas municipales del Registro Público serán coordinadas por el Estado para “la promoción de planes, programas y métodos que contribuyan a la unificación estatal del sistema, para el eficaz funcionamiento del mismo, así como de las demás funciones que le señalen las leyes”.

El experto en Derecho Registral despejó dudas diversas que le plantearon los asistentes, en donde se analizaron casos concretos, como por ejemplo ¿Qué pasa si, debiendo hacerlo, yo no registro un bien inmueble en Catastro y tampoco en el RPP? La respuesta es que, si eso sucede, y no hay inscripción en el RPP se tiene el riesgo de que algún vivales se quede con la propiedad si logra aparecer en el RPP como propietario legal.

O esta otra, ¿quién define legalmente la propiedad de un inmueble, el Catastro o el RPP? La respuesta fue precisa: el Catastro tiene atribuciones solamente para registrar las características del predio, sus medidas, planos, etc. En cambio el RPP es el que tiene las facultades legales para señalar quién es el dueño de un inmueble, nadie más.

De acuerdo a la distribución de competencias que tenemos en BCS no le corresponde al Catastro señalar quién es el dueño de un predio. Desde luego que Catastro sí me puede decir quién aparece como dueño en sus archivos, pero su validación sólo tiene efectos censales, estadísticos o informativos, pero quien jurídicamente sí tiene la facultad legal para decir quién es el dueño es el RPP.

De manera que, bajo determinadas condiciones, el primero en inscribir el inmueble en el RPP es el primero en derecho, aquí no opera el viejo dicho de que “el primero en tiempo es primero en derecho”, al menos no es así en materia registral. Para eso existe el aviso preventivo, el cual tiene la finalidad de que se respete la prelación o preferencia en los derechos sobre un inmueble. Por esta razón, está reglamentado que debe existir una oficialía de partes en donde es obligatorio realizar el asiento, estrictamente, conforme al orden de entrada.

El Reglamento del RPP es claro al indicar cuál es la función de esta institución “ARTÍCULO 20.- El Registro Público de la Propiedad, es la institución mediante la cual el Estado proporciona al servicio de dar publicidad a los actos jurídicos que conforme a la ley deben surtir efectos contra terceros”.

Así, un contrato de compra venta sin registrarse en el RPP solamente tiene validez entre los particulares que lo celebraron, pero si el vendedor revende la misma propiedad a un segundo comprador de buena fe, y éste registra la transferencia de dominio en el RPP, la operación del segundo comprador será la que tendrá validez legal sobre la primera. Es cierto que aquí hay un fraude pero ese es otro cuento.

Con motivo de errores, daños dolosos y documentación falsa en los registros, desde 1930 o 1940 proviene uno de los artículos del Código Civil actual, el 2913, en donde se señala que “Los encargados y los empleados del Registro Público de la Propiedad, además de las penas que les sean aplicables por los delitos en que puedan incurrir, responderán civilmente de los daños y perjuicios a que dieren lugar…”. Lo cual quiere decir que deberán responder hasta con su patrimonio por cualquier acto de corrupción o transa para su provecho.

De manera que los funcionarios registrales están sometidos a un draconiano régimen de responsabilidades y pueden ser sujetos de una demanda civil cuando por errores, omisiones o corrupción rehúsen admitir el título; o si no practican el asiento de presentación por el orden de entrada del documento o del aviso; también tienen riesgo cuando practiquen algún asiento indebidamente o rehúsen practicarlo sin motivo fundado; o cuando retarden, sin causa justificada, la práctica del asiento a que dé lugar el documento inscribible; o cuando cometan errores, inexactitudes u omisiones en los asientos que practiquen o en los certificados que expidan; y cuando no expidan los certificados en el término reglamentario.

Tenemos referencia de un caso en que se demandó por la vía civil a un funcionario registral por daños y también fue demandado como responsable solidario al gobierno de ese estado, el resultado fue que el demandante ganó, y al declararse insolvente el funcionario registral, entonces se le cobraron los daños al gobierno del estado. Los daños ocasionados por un funcionario registral pueden alcanzar cifras millonarias.

De manera que si los funcionarios registrales reciben un aviso preventivo o un certificado de libertad de gravamen y no hacen el asiento respectivo, se hacen acreedores a una responsabilidad civil ante la que deberán de responder con su patrimonio. Igualmente ocurre si el oficio de embargo no se registra bien y faltara el monto por el que se embarga, entonces es evidente que el procedimiento se hizo mal. En estos casos, los servidores públicos registrales pueden ser culpables por errores, omisiones, o franca corrupción en el peor de los casos, y si fueran procesados, y un juez resuelve a favor del denunciante, deben pagar los daños ocasionados. Lo sorprendente es que la ley establece que deben pagar con su propio patrimonio los perjuicios ocasionados por su incompetencia. Eso sin contar con la aplicación de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos que los podría inhabilitar después de un proceso administrativo que resuelva su culpabilidad, y también condenarlos a la reparación del daño por la vía administrativa.

También existen penas cuando se expide un certificado con omisiones o mal elaborado, como sería el caso de un inmueble que está hipotecado y el registrador no lo consigna en el certificado, en consecuencia, estaría incurriendo en una responsabilidad y daños en contra de poseedor de los derechos hipotecarios.

El sistema registral está diseñado para que no haya conflictos, para que no aparezcan dos propietarios o derechos improcedentes sobre un predio. Para eso hay avisos preventivos. Cuando hay alguna complicación, esta se debe a errores, omisiones y en ocasiones, a la corrupción.

Pero ocurre que el RPP es potestativo, voluntario. En nuestro estado maravilla no es obligatorio registrar los inmuebles como sí lo es en el caso de Quintana Roo.

En cambio en los actos de comercio sí se establece la obligación de registrarlos. Si no inscribo a una sociedad en el RPP, ésta operará irregularmente y en caso de problemas su condición de irregularidad les transfiere responsabilidad a los socios quienes deberán responder con su patrimonio si fuera el caso. En cambio, una Sociedad Anónima que esté registrada, solamente responderá hasta con el patrimonio de la empresa, con el valor de su capital social.

También destacó el ponente la importancia de unificar las bases de datos, y en general, la información tanto del propio Catastro como del RPP lo que permitiría abatir los costos en la generación y uso de la misma.

En relación con el Programa Nacional de Modernización de los Registros Públicos de la Propiedad, el Lic. Salomón Otra destacó que está definida una estrategia y una metodología que descansa en una herramienta de medición para el diagnóstico llamada “línea de base” con la cual se estima el avance en la modernización asignando una calificación entre 0 y 100%. Conducen este Programa la Sociedad Hipotecaria Nacional y la Secretaría de Gobernación; ambas instituciones forman un Comité de Modernización y atienden, previa firma de un convenio, los programas de modernización que presentan los estados para la modernización de los Registros Públicos y Catastros.

En el proceso de modernización de los Registros Públicos de la Propiedad del estado de BCS se han observado avances modestos. En la primera medición realizada en el 2007 se obtuvo una calificación de 12% sobre un puntaje máximo de 100%; en la segunda, efectuada en el 2009, se alcanzó un puntaje total de 26%, en promedio. Es el municipio de Los Cabos el que presenta los avances más importantes, el 30%, aunque todavía está por debajo de lo deseable que sería el 100%. Sin embargo el Programa sigue su camino.

Los avances en el Programa de Modernización Nacional son tan variados como Registros Públicos existen en el país. Por ejemplo, Sonora y Zacatecas descentralizaron sus RPP y el Catastro; el primer estado lo hizo a través de un Instituto.

Es por ello que el Programa de Modernización se plantea como meta, inducir de manera ordenada, sistemática y homogénea, criterios para alcanzar nueve componentes definidos para la modernización, entre los cuales, destaca la modificación del marco jurídico para lograr con ello, entre otras cosas, que los RPP ya no continúen llevando sus registros en libros de papel sino en forma electrónica, digital.

El Programa de Modernización es multidimensional y las entidades deben cumplir varios lineamientos entre los que sobresalen: modificaciones al marco jurídico; determinación de procesos registrales; implantación de sistemas de gestión de la calidad; uso de tecnologías de información; profesionalización de la función registral; definición de indicadores del desempeño; gestión y acervo documental; avanzar por estado, de manera evolutiva y en etapas; determinar procesos controlables; trabajar con flexibilidad; capitalizar los esfuerzos previos sobre modernización; y finalmente, desarrollar los trabajos con un enfoque al usuario de los servicios.

Otro de los elementos importantes del Programa es la reingeniería de los procesos que llevan a cabo los RPP, y esto tiene que ver con la definición de sistemas de gestión de la calidad que mejoren los procesos para darle al usuario: seguridad jurídica, certeza en el cumplimiento de los principios registrales, minimizar los riesgos en las operaciones, dar fluidez al mercado inmobiliario, otorgar servicios de calidad, cobrar tarifas razonables, uniformar las normas de operación de los registros en el país y definir los estándares para mejorar la calidad en los servicios registrales.

Con estos temas vamos a continuar hasta el mes de enero del 2010, que es la fecha prevista para terminar el Diplomado.

Ya casi.

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