1. No existe riesgo de contaminación porque los procesos y sustancias peligrosas estarán confinados.
La precipitación pluvial en la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna es la más alta de todo el estado, alrededor de 700 milímetros anuales, y los factores de riesgo como la ocurrencia de sismos y huracanes, cada vez más potentes, no permiten garantizar una seguridad adecuada y estable en el largo plazo de la zona destinada a la presa de jales. Por ello el riesgo de contaminación es alto porque son factores fuera de su control. En estudios realizados en 2005 sobre la calidad del agua en 500 pozos de Baja California Sur, se detectó que el 17 por ciento de los pozos analizados rebasan la Norma Mexicana de 25 microgramos por litro de arsénico y el 24 por ciento rebasan la Norma de la Organización Mundial de la Salud de 10 microgramos por litro. Ya tenemos un problema, no lo hagamos más grave. Una simple consulta en Internet ofrece, aproximadamente, 669,000 referencias a accidentes y derrames de cianuro en el mundo relacionados con minas de oro a cielo abierto y los problemas que ello ha provocado en varios países y poblaciones. Vayan algunos ejemplos, (http://alainet.org/active/33816&lang=es). “Uno de los más trágicos accidentes ocurrió en Italia (1985), cuando un derrame de 200.000 metros cúbicos provocó la muerte de más de 250 personas.
En diciembre de 1992 se registró la catástrofe de Summitville, en Colorado (Estados Unidos), por derrame de cianuro y metales pesados. La compañía quebró dejando daños ambientales cuya reparación se estiman en 150 millones de dólares y eliminó la vida acuática a lo largo de 27 kilómetros del río Alamosa.
En 1992 en Carolina del Sur (Estados Unidos) más de 11.000 peces muertos en 80 kilómetros, por derrame de cianuro.
En 1994 en Sudáfrica, diez mineros murieron al ser cubiertos por un mezcla de barro cianurado cuando cedió una barrera de un “dique de cola”.
En 1995, 2.59 billones de litros de aguas residuales contaminadas con cianuro se derramaron por una brecha en el estanque de escorias de la mina Omai, en Guyana.
En 1998 en Dakota del Sur (Estados Unidos): se derramaron 7 toneladas de solución de cianuro, con la consecuente muerte de peces y vida acuática.
En el año 2000 se produjo la catástrofe de Baia Mare, en Rumania, por derrame de cianuro que afectó a Hungría, Rumania y Yugoslavia, perjudicando al suministro de agua potable de 2.5 millones de personas y a las actividades económicas de más de un millón y medio de personas que viven del turismo, la agricultura y la pesca a lo largo del Río Tisza”.
Los derrames de cianuro ponen en riesgo de muerte a la vegetación, impactan negativamente la fotosíntesis y la capacidad reproductiva de las plantas; en cuanto a los animales, el cianuro puede ser absorbido a través de la piel, ingerido o aspirado y existe un alto riesgo de muerte o incapacidad cuando cualquiera de estos casos ocurre.
2. Se repondrá la totalidad de la cubierta forestal que se remueva por efecto de los trabajos de la mina mediante un programa de rescate y reubicación de la vegetación.
El solo hecho de plantear esta hipótesis es un absurdo y refleja un desconocimiento de estos complejos procesos biológicos. La experiencia de varios años de trabajo en la Sierra La Laguna, y en otras zonas del estado, en tareas de restauración y reforestación, indica que los niveles de prendimiento de especies nativas han sido inferiores al 5%, y en varias ocasiones 0%. Y será así en el caso de especies que se remuevan para su trasplante en otras zonas de la Reserva. La vegetación removida se perderá sin remedio, y no hay que olvidarlo, la minera removerá toda la capa vegetal, reponerla es casi imposible, y el proceso natural puede tardar cientos de años en un ecosistema tan frágil. En relación con el rescate y reubicación de la vegetación para su reforestación mediante trasplante fuera de la micro cuenca en donde se pretende desarrollar el proyecto, y dirigida hacia otras regiones de la Reserva, es inviable, la experiencia generada en la materia nos indica que los resultados serían irrisorios.
3. Se crearán alrededor de 900 empleos directos e indirectos debido al proyecto.
La prometida creación de empleos será temporal y con ingresos “un poco mejores” a lo que perciben actualmente los rancheros de la zona, los cuales, hoy mismo, son miserables y apenas de subsistencia. En el mejor de los casos, si el precio del oro no baja, el empleo solamente durará 9 años y posteriormente no habrá nada, excepto desamparo social, mayor población y contaminación, dejándole la solución de estos problemas al gobierno del estado y al municipio de La Paz. Los desechos quedan en nuestra tierra por siempre, el oro no.
El espejismo tendrá consecuencias en la gente común en varios sentidos. El valor de sus tierras decrecerá dramáticamente; sus productos como el queso, la carne y las agroindustrias artesanales serán tocados por la desconfianza y el temor de que estén contaminados; las actividades relacionadas con el turismo alternativo desaparecerán porque nadie tendrá interés en explorar áreas contaminadas o con el riesgo de estarlo; habrá efectos negativos sobre el sistema de cultivos orgánicos, en donde se han invertido años y años de esfuerzos públicos y privados, pues su cultivo y consumo será asociado a la contaminación y la inseguridad causando con ello daños colaterales imposibles de medir en este momento. Ni hablar de la mortalidad que ocurrirá con las especies animales silvestres y domésticas en la Reserva debido a su contacto con agua, polvos y gases contaminantes a los que estarán expuestos al trasladarse y alimentarse.
La empresa no tiene manera de garantizar, sólidamente y en el largo plazo, con seriedad, el bienestar de la población ni la reparación de daños colaterales una vez que cierre la mina; y menos se hará responsable de que se puedan atender los daños ocasionados posteriormente, en diez o quince años, porque no habrá forma de obligarlos a cumplir con su responsabilidad. Los trabajos de cierre y posterior restauración podrían durar no menos de cinco años a partir del cese de actividades de la mina.
Y cinco años después del cierre de la mina a ver quién los encuentra y obliga.
Si cierran la mina antes del plazo previsto por una baja abrupta del precio del oro, que puede ocurrir, porque ya ha pasado, dejarán todo su cochinero abandonado como sucedió en San Juan de la Costa con Roca Fosfórica, sin importarles empleados, equipos, terrenos, reparación de los daños ocasionados ni la restauración del sitio.
4. En el Programa de Manejo (PM) de la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna sí se permite la minería por lo cual “estamos dentro de la Ley”.
Verdad a medias. El PM no es una Ley, y las Reglas Administrativas menos. En efecto, en este PM existe una Sub zona de Aprovechamiento Especial en la zona de amortiguamiento, en donde se permite la minería estableciendo al respecto, claramente, “que deben ser explotadas sin deteriorar el ecosistema ni causar impactos irreversibles en los elementos naturales que lo conforman”. También se indica en el PM que “Son actividades compatibles con los objetivos de esta subzona: … la explotación de recursos mineros acordes con políticas de conservación;”. Bajo estas premisas la empresa no pasa los estándares exigidos en relación con la conservación, respeto a la biodiversidad, impactos irreversibles y sustentabilidad, y causarán el deterioro de todo el ecosistema.
5. ¿No es contradictorio que un proyecto minero se lleve a cabo en una Área Natural Protegida como la Sierra La Laguna?
Un proyecto de este tipo en cualquier Reserva de la Biósfera o Área Natural Protegida es un disparate y en la Sierra La Laguna es, por decir lo menos, irracional y sería el único caso en el mundo. El PM (Pág. 58) dice con toda claridad que “La minería a cielo abierto se presenta como una amenaza para la conservación de la biodiversidad en la zona de amortiguamiento de la Reserva, particularmente en la región noroeste”, Para atender este peligro, las autoridades de la Reserva proponen priorizar acciones encaminadas a la disminución o combate de amenazas de exploración y explotaciones mineras. Se establece asimismo, que todo proyecto de exploración y explotación minera, deberá ser compatible con los objetivos de conservación de la biodiversidad en la Reserva, y los criterios establecidos por las Normas Oficiales Mexicanas aplicables, para el aprovechamiento y desarrollo sustentable de los recursos naturales. Dice la UNESCO “En determinados aspectos, las Reservas de Biosfera sirven de “laboratorio viviente” para el ensayo y la demostración de métodos integrados de gestión de las tierras, las aguas y la biodiversidad”.
El proyecto minero de esta empresa “mexicana” Paredones Amarillos será un ensayo de muerte y devastación, no quedará nada vivo, lo que servirá para demostrar cuál es la mejor manera de producir una catástrofe y destruir, en sólo nueve años, una Área Natural Protegida y la integridad del ecosistema en todo un estado, limpio y ambientalmente sano.
6. Solamente estamos esperando el permiso de cambio de uso del suelo para iniciar las operaciones del proyecto.
Este es uno de los pendientes que tiene que cumplir la minera para operar. Otros permisos que tampoco tiene son: el resolutivo de impacto ambiental del proyecto actualizado debido a los cambios registrados en el mismo, y su análisis conforme a las nuevas regulaciones ambientales nacionales e internacionales que México ha suscrito; les faltan todos los permisos para la desalación de agua en Todos Santos; para la construcción del acueducto; las autorizaciones de los propietarios de los predios por donde pasará el supuesto acueducto; les faltan los permisos definitivos para el uso y aprovechamiento de zonas federales, en donde la prelación le corresponde a la Comisión Nacional de Áreas Protegidas porque existe una solicitud en curso. La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable establece que se podrán expedir, por excepción, las autorizaciones de cambio de uso del suelo de los terrenos forestales, “previa opinión técnica de los miembros del Consejo Estatal Forestal de que se trate y con base en los estudios técnicos justificativos que demuestren que no se compromete la biodiversidad, ni se provocará la erosión de los suelos, el deterioro de la calidad del agua o la disminución en su captación; y que los usos alternativos del suelo que se propongan sean más productivos a largo plazo”.
Además, la propia Ley comentada indica que es un criterio obligatorio de política forestal, ambiental y silvícola la estabilización del uso del suelo forestal a través de acciones que impidan el cambio en su utilización, promoviendo las áreas forestales permanentes.
7. Este proyecto no tiene posibilidades de contaminar a ningún acuífero.
La empresa minera supone que la presa de jales será estable para toda la eternidad, que no va a llover, que no habrá ciclones ni vientos o sismos, ni descuidos ni negligencias, que puedan poner en riesgo el contenido de la presa de jales, y en consecuencia, arrastrar los desechos y contaminar todo el entorno. Dan por sentado que no habrá derrames accidentales en el traslado y manejo del cianuro, pero si ocurriera un incidente grave, no habría forma de mitigar los daños. “En el Estado de Montana (USA) se encuentra prohibida la utilización de cianuro en la lixiviación de oro a raíz de la contaminación producida en suelos, napas y aguas como consecuencias de 50 escapes de cianuro entre los años 1982 y 1998 (año en que se prohibió). La más prevalente es la contaminación de las aguas freáticas”.
Pero olvidémonos del cianuro. Los desechos que depositarán en la presa de jales (desperdicios) contienen arsenopirita con un 46% de arsénico, y reaccionará con el agua de lluvia produciendo arsénico que se expandirá por todos lados. Más tarde o más temprano, el arsénico terminará en nuestros arroyos y acuíferos. La Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna contribuye en forma directa e indirecta a la recarga de los mantos acuíferos que abastecen, aproximadamente, al 67 % de la población total del estado; de ella dependen directamente los habitantes de 80 ranchos, la flora y fauna silvestre, la ganadería, las pequeñas superficies agrícolas y la vida toda en la región.
En resumen, el problema ambiental de esta tecnología (contaminación del agua, suelo, subsuelo y aire) se desprende no sólo de las cantidades enormes de cianuro de sodio y otras sustancias químicas utilizadas, “sino fundamentalmente del cambio en la química de millones de toneladas de minerales durante el proceso de molienda, que produce una dramática variación en la biodisponibilidad de metales pesados y otros compuestos”.
Por último, la cuenca de El Carrizal corre un serio peligro si se llegara a contaminar con residuos de metales pesados, cianuro y arsénico porque esta cuenca surte el agua que se consume en la ciudad de La Paz y también a Todos Santos. El riesgo incluye la contaminación de mantos freáticos por infiltración y también por arrastre de materiales en arroyos como el de la Muela que nace en la Sierra La Laguna y desagua en el Pacífico, además de que hay varios afluentes que desembocan en la Presa Santa Inés.
De manera que basándonos en la Ley de Murphy no tendremos escapatoria: Si algo puede salir mal, saldrá mal.
No es fatalismo o infortunio, la historia negra de las minas de oro a cielo abierto lo demuestra.
8. No habrá un desmonte absoluto del predio en las 348 hectáreas del proyecto.
Tal vez esta sea la falacia mayor. El proyecto de minería a cielo abierto iniciará sus acciones por partes, en etapas, es cierto, primero arrasará con toda la cubierta vegetal de 59 hectáreas, y luego devastará otras 60 y así sucesivamente, hasta aniquilar todo. No quedará nada vivo sobre el suelo. Ante este hecho irrefutable, también será evidente la destrucción absoluta y total del paisaje natural. Lo más que podrán dejar al cierre de la mina, en términos fisiográficos, y después de la incierta restauración del sitio, será una escenografía estilo Hollywood, tal vez “bonita”, pero totalmente muerta.
9. Se van a construir presas de gavión para evitar posibles arrastres.
Qué bueno que así sea pero eso no ayudará en nada. Es casi del dominio público que las presas de gavión, y otros tipos de represas parecidas, destinadas a retener el agua, se azolvan al paso de los años por efecto de la lluvia y el viento; captan agua, es cierto, y también pueden infiltrar sustancias químicas, pero no detienen o frenan los arrastres una vez que se llenan de tierra y arena. Las presas de piedra acomodada menores a 1.5 metros, se pueden azolvar en un año.
10. Permitan que la empresa opere y confiemos en la vigilancia que ejercerán las autoridades ambientales.
Es imposible controlar este tipo de empresas una vez que se instalan. Tienen a su disposición grandes cantidades de dinero, ejercen un control casi absoluto sobre las autoridades locales y pueden, en última instancia, ejercer su vasto poder corruptor para lograr sus objetivos. Las autoridades ambientales no cuentan con personal suficiente ni infraestructura para tener un estricto control de las operaciones de una empresa minera de ese tamaño.
Qué podríamos esperar de las autoridades si sabemos que uno de los gerentes de Paredones Amarillos se dedicaba, no hace mucho, a procurar justicia ambiental en el estado, y ahora se empeña en su depredación por estar al servicio de una industria que es, por definición, altamente destructiva del ambiente. Este ex funcionario, hoy ejecutivo de altos vuelos en Paredones Amarillos, lo sabe porque lo pudo confirmar en las inspecciones y denuncias que, en su tiempo, él mismo formuló en contra de la empresa que ahora le da cobijo.
No es ilegal que trabaje en la empresa, simplemente, no es ético y raya en la inmoralidad.
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