03 febrero 2010

¿CUÁNTO VALE LA SIERRA LA LAGUNA?

De entrada, diremos que todo aquello que se puede comprar con dinero, es barato.

Pero solamente para el que lo tiene, como las grandes empresas mineras o el gobierno que gasta con cargo a sus impuestos, cautivo lector, y a los míos.

Los jodidos nomás milamos, como el chinito.

Los precios que se han registrado en la compra venta de algunos terrenos ubicados en la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna son extremadamente dispares. Dos ejemplos nos dan la dimensión de las diferencias: en un caso, se vendieron 10 hectáreas en 150,000 pesos; en el otro, la venta fue de 100 hectáreas y se cerró la operación por 300,000 pesos. Esto quiere decir que los precios alcanzaron un rango de 3 mil a 15 mil pesos por hectárea. No hay una explicación clara del porqué tamañas diferencias. Tal vez se explique el fenómeno disparatado de los precios de venta, en función de lo que ocurre en el mercado inmobiliario en general, y en todo el estado: cada quien vende a como le da la gana, según el humor con el que amanezca, y si hay compradores que paguen lo que el vendedor pide por su predio, así sea una locura, éste se va a vender sin problema.

Recordemos, por lo pronto, que la Sierra La Laguna tiene una superficie de 112 mil hectáreas en números redondos.

La empresa Paredones Amarillos reconoce que tienen interés en producir alrededor de 40 toneladas de oro en el desarrollo minero que pretenden se les autorice, y lo harán mediante el proceso de 11 mil toneladas diarias de material terrígeno que, al término de la jornada, convertirán en desechos y en una monumental fuente de contaminación de la que nadie se podrá escapar. El precio que puede alcanzar esta producción de oro en el mercado asciende hoy a 1,130.57 dólares por onza según datos de la bolsa de valores de Nueva York (El Financiero 15/01/2010); aunque, recientemente, el metal alcanzó un record histórico en el precio de venta al llegar a 1,226.10 dólares por onza (el 03/12/2009) y hay quien sostiene que llegará a 5,000.

Con el dato inicial calculamos que los ingresos de la empresa andarán alrededor de los 2,333 millones de pesos anuales, y si Pitágoras no miente, en nueve años tendrán ingresos por, más o menos, 21 mil millones de pesos. Es un dineral.

Hay meses que no los gano.

Me, ni que fueras ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Paul Robinson, Director de investigación Centro de Información e Investigación del Suroeste en Albuquerque, (Southwest Research and Information Center), menciona en su estudio sobre el tema que “Los ingresos procedentes de las ventas de oro, se basan en un precio en el mercado de $850 dólares por onza durante los primeros 3 años de producción, y de $725 dólares después de los primero 3 años”. De manera que, a estos precios por onza, ya era negocio la minería de oro, imagínese a 1,200 dólares por onza. O más. Y subiendo. Esa es la razón de que no hubieran iniciado el negocio antes, los precios estaban deprimidos y no habría mucha utilidad. Ahora es cuando. Y serán imparables.

Entonces, elucubremos. Pongamos a la venta la totalidad de las 112 mil hectáreas de la Sierra La Laguna. Hay que venderla toda, de un jalón, sin miramientos, qué Reserva ni qué madres. El dinero obtenido lo destinaremos a algo muy productivo como el pago de salarios a los sindicatos de la UABCS o al gasto corriente del estado y municipios que mucho necesitan sus sindicatos también, en fin, el ingreso obtenido será destinado a algo realmente productivo y de impacto social en el largo plazo.

Para el cálculo de esta bizarra operación de compraventa vamos a utilizar el precio más bajo y el más alto de venta registrados, según los datos disponibles de las ventas ya consumadas. Si la vendemos, cara, en 15 mil pesos la hectárea, obtendríamos ingresos por un total de 1,680 millones de pesos. Una minucia. En cambio, si la rematamos en 3 mil pesos por hectárea solamente obtendremos miserables 336 millones de pesos. Para llorar.

Ni para las despensas de los sindicatos. Ni para el Choco Milk de la UABCS.

Con la lana en la mano esta última sería la cantidad que se pagaría por la Reserva.

No tengo ninguna duda.

¿Qué significa todo esto? ¿A dónde nos quiere llevar este desquiciado columnista?

¿Qué quieren decir estos numerillos que parecen cálculos del californio más turbado, habitante de los más lejanos confines peninsulares?

Si usted no lo ha visto, se lo digo.

Estamos ante el poder inconmensurable del capital que todo lo puede… cuando se lo propone. Evidencias, las que usted quiera. Ya se decidieron. Y van por todo.

Si comparamos el ingreso obtenido por la imaginaria venta de la Reserva, a 15 mil pesos por hectárea, contra el total de ingresos generados por los nueve años de operación de la mina, el valor de la Reserva corresponde, apenas, al 8% de las ventas estimadas del metal amarillo. Con el 72% de los ingresos anuales que les dé su mina, podrían comprar toda la Reserva y aún les quedaría el 28% para sus chicles de ese año, más ocho años de ingresos brutos generados en “su” Reserva en caso de que la compraran.

Los costos estimados de “tratamiento y refinación son de solamente 4 dólares por onza incluyendo transporte y los cargos de seguro”. Para reírse.

Olvídense del valor natural, biológico, paisajístico, social, antropológico, arqueológico, histórico, y todo lo demás que se les ocurra a los biólogos, antropólogos e historiadores. Esas frivolidades carecen de valor para una empresa enorme jugadora de altos vuelos en las grandes ligas de inversionistas internacionales que cotizan en la bolsa de valores. Su negocio es hacer dinero.

Para los Paredones la Reserva solamente tiene precio, carece de valor.

Las 738 personas que la habitan (año 2000) y los 80 ranchos que las albergan les importan menos.

Paredones Amarillos invertirá centavos y ganará a lo grande. Lana como arroz. A puños.

Ellos no andan con babosadas.

Su mira son los grandes negocios, no las vaciladas que se hacen en el estado.

Este asunto de la minera en la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna me preocupa cada vez más, me produce insomnio. Es el coraje y la impotencia ante un atraco que pasará a la historia negra del estado, porque van a pisotear el patrimonio natural de todo un pueblo, sin más explicación o justificación que el poder del dinero, al amparo de políticos negociantes.

¿Los sudcalifornianos reaccionaremos a esta afrenta? ¿Tendremos con qué?

Yo tengo mis dudas.

Por si usted no cree que nos pasarán por encima, recuerde que estamos gobernados por gerentes, cuya divisa es hacer negocios en donde todos ganan (funcionarios y empresarios).

Vea esto. De acuerdo a la Ley Minera, en su artículo 7, la Secretaría de Economía cuenta con facultades para “VII.- Integrar el expediente y resolver en los términos de la presente Ley y la de la materia sobre las solicitudes de expropiación, ocupación temporal o constitución de servidumbre de terrenos indispensables para llevar a cabo la exploración, explotación y beneficio de minerales o sustancias sujetos a la aplicación de esta Ley;”. Adiós.

En una de esas, ni cuenta nos damos (¿dimos?).

Es más, tal vez ya hasta les dieron las bendiciones necesarias.

Y si así fuera, los Paredones deben de estar amarillos pero de la risa.

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