¿Cuál Corte, la de Mónaco? No. Es claro que nos referimos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no vaya usted a creer que a alguna de las varias cortes europeas que conservan a sus reyes y príncipes y a toda la realeza que les acompaña. Éstos últimos son un anacronismo de nuestro tiempo, pero quien los padezca que le ponga remedio o, en todo caso, quien los disfrute, pues que con su pan se los coma y buen provecho.
Hay otra clase de realeza que se encuentra entre nosotros, la padecemos y además les pagamos. Lo curioso es que son servidores públicos cuyas acciones, se supone, están sujetas a las leyes que nos rigen. Es más, lector, para su asombro, le diré que son los custodios superiores del orden constitucional y guardianes de la correcta aplicación e interpretación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Estos conspicuos señores y una dama, porque hay una Ministra, son la casta divina del país, los jornaleros de lujo, a quienes les pagamos hasta el agua de sus casas.
Pobres de los pobres. Que pensarían 55 millones de miserables que habitan en México, más de la mitad de los habitantes del país, de las cantidades que estos señores y señora “ganan” mientras que ellos solo podrían ver reunido ese dinero acumulando su salario durante tres o cuatro generaciones.
Si usted va a pedir trabajo o chamba a una empresa privada, como buen profesionista que es, entrega su curriculum, sostiene una o dos entrevistas con sus posibles contratantes y posteriormente, si tiene suerte y resulta ser usted el que requieren, lo aceptan y a trabajar. Recibirá por sus servicios un promedio de ocho mil pesos mensuales brutos, lo que quiere decir que usted tendrá que pagar los impuestos generados. No es así con la casta divina, a ellos se los pagamos nosotros. Y no utilicemos ejemplos de personas que alquilan su fuerza de trabajo para ganar, con un gran esfuerzo, el salario mínimo, porque entonces todos nos pondremos a gimotear después de hacer las odiosas comparaciones. Le recomiendo que por su salud emocional no lo haga.
El Presidente de la República gana, por disposición del Decreto de Presupuesto de Egresos 2005, alrededor de 154 mil pesos mensuales netos. Un subdirector en el ámbito publico federal gana alrededor de 25 mil pesos brutos al mes. Hay directores generales que rebasan los 50 mil pesos mensuales, también brutos. En este maravilloso país hay servidores públicos de primera, de segunda, de tercera... y la cuenta puede ser infinita y serán tantos los niveles como categorías tenga el catalogo de puestos en el servicio publico federal.
La empresa Mercer Human Resource Consulting, realizó un estudio mundial sobre los diferentes salarios que se pagan en los altos niveles gerenciales en una muestra de 50 naciones en el mundo; una vez que convertimos los dólares a pesos al tipo de cambio, surge Chile con una remuneración bruta anual de 1.3 millones de pesos al año; nuestro país, México aparece con 1.05 millones de pesos al año de sueldo bruto. En tanto que Suiza es el país que mejor retribuye a sus empleados con 1.98 millones de pesos al año. En la Encuesta de Sueldos 2005 de la Cámara Americana de Comercio, se consigna que el promedio salarial a directores de área, supervisores y gerentes oscila en un rango mínimo de 52,240 pesos al año y un máximo de 1.93 millones de pesos anuales, aproximadamente.
Nada que ver con nuestros excelsos y desmedidos Ministros de la Corte.
Hay algunos pocos elegidos que no caben en ninguna categoría, son una especie rara, no precisamente en extinción, que se encuentran en el paraíso salarial, en un lugar muy parecido a la gloria. Usted se preguntará porqué, y muchos periodistas se los han preguntado directamente a estos altísimos ganones y solamente recibieron un largo e incomodo silencio como respuesta.
¿Sabe usted, asalariado lector, cuánto gana el Ministro Presidente al año?
Pues la bagatela de ¡¡¡ 7.8 millones de pesos al año !!!
Según estos datos, el Ministro Presidente de la Corte ganaría 21,369 pesos ¡diarios!
Mas o menos esa es la cantidad que estos ilustrísimos señores, y señora, han decidido embolsarse del dinero que usted y yo pagamos de impuestos. Cuatro veces más que lo devengado por el Presidente de la República, según cálculos de algunos diputados federales, a pesar de que la Ley lo prohíbe. Puede ser legal lo que hacen, según ellos dirán. No lo sé. Pero sí sé que es profundamente inmoral y cínico.
¿Y la justa medianía republicana de Juárez en donde quedó? ¿Y la indispensable autoridad moral?
Esta anomalía, por llamarle de alguna forma, viola el artículo 45 del Decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación, en donde se indica con claridad que ningún servidor público puede ganar más que el Presidente de la República. Asómbrese usted más, si le es posible: cuando la Auditoria Superior de la Federación intentó profundizar en la investigación para saber si violaban la legislación vigente en materia presupuestal, entonces los ilustrísimos se ampararon, ¿en que cree usted?, pues según ellos, en la “autonomía” del Poder Judicial. Esta es una de las formas más abusivas que conozco del concepto de autonomía. Casos como este me convencen, cada vez más, de que, en efecto, a este país le urge una purificación.
Además, la singularidad de los Ministros de la Corte, también es violatoria de diversas disposiciones relativas a los recortes al gasto corriente de la alta burocracia de todas las dependencias del ámbito federal que aprobó la Cámara de Diputados para este año.
En las leyes y decretos que regulan estas materias, se emiten una serie de normas a las cuales deben sujetarse TODOS los servidores públicos federales del país. Nadie puede sustraerse y alegar de manera tramposa: “nosotros nos manejamos aparte porque somos uno de los poderes republicanos y tenemos autonomía para todo lo que se nos ocurra hacer con nuestro presupuesto”. Ya basta.
¿Quiénes son estos privilegiados? ¿Quién demonios se creen? ¿De que méritos goza este grupito de abusivos? ¿Quiénes son este conjunto de vividores que creen merecer estos ofensivos sueldazos insultando con ello a todos los mexicanos?
En el mundo, en todo el ancho mundo, no hay un solo servidor publico que gane lo que ganan estos célebres caballeros y la distinguida dama. Ni siquiera los presidentes de naciones ricas y poderosas ¿Cómo es posible que en el servicio publico mexicano, unos pocos, quienes sean, se concedan como sueldo tales carretadas de dinero sin pudor alguno?
Lo que sea que hagan estos “sabios”, óigase bien, lo que sea, no es justo ni ético lo que se meten al bolsillo. Ningún servidor publico merece ese bárbaro salario y sus canonjías, menos en un país de miserables. Insisto, no importa que hagan.
Si ya el sueldo de la alta burocracia del poder ejecutivo nos parecía una insolencia pues estos datos que fueron dados a conocer a la luz publica, nos parecen un auténtico descaro y un atentado contra la justicia y el buen gobierno.
De veras que no tienen vergüenza.
Me parece que le deben una buena explicación al pueblo de México.
Para rematar, el Magistrado Presidente reconoce que los rezagos existentes en la impartición de justicia en su ámbito de competencia es ¡por falta de recursos! Pero lo que les sobra de presupuesto en el año, lo mandan a sus inexpugnables fideicomisos violando la ley de nuevo. Sin comentarios.
Como ya no tengo espacio, en una próxima entrega les daremos conocer las “prestaciones” que estos exclusivos mexicanos clase premier, se reparten en la más absoluta impunidad y como usan la figura del fideicomiso para “esconder” otros muchos de sus magnánimos y desmedidos privilegios.¡Que país tan maravilloso!
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
21 mayo 2005
18 mayo 2005
¿JUSTICIA? ¿PARA TODOS? ¿CUÁNDO?
Hay cosas que estamos obligados a no olvidar. A revisarlas de manera permanente para que no nos ocurra una mutación que convierta a los ciudadanos de este país en un nido de cínicos. Si es que no lo somos todavía. Estamos acostumbrados y vivir en la permanente resignación -algunos le llamarían de otra forma más castiza- al conocer hechos y cifras que no queremos ver y que cuando las advertimos no nos produce ninguna reflexión ni nos provoca sentimiento alguno que nos lleve a tomar acciones de algún tipo. Solo las vemos pasar.
No hace mucho tiempo, entre el 13 al 23 de mayo de 2001, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan ordenó una misión de seguimiento respecto a la corrupción del Poder Judicial en México. Esta investigación la realizó un señor de nombre rarísimo y generó un documento titulado: Informe del Relator Especial sobre la independencia de los magistrados y abogados, Sr. Dato Param Coomaraswamy, presentado de conformidad con la resolución 2001/39 de la Comisión de Derechos Humanos y mostró su informe el 24 de enero de 2002 en el 58º período de sesiones de la Comisión.
En la introducción de su reporte, se mencionan personas, organismos, dependencias e instancias que le dieron sus puntos de vista al Relator mediante entrevistas y reuniones. No hacemos la cita textual de la lista porque es muy extensa pero a manera de ejemplo citaremos algunas: Embajadora Especial para los Derechos Humanos, Secretario de Seguridad Pública, el Secretario del Interior; el Procurador General de la República; el Procurador General Militar; el Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; el Director del Instituto Federal de Defensa Pública; el Director del Instituto Nacional Indigenista; los miembros de las Comisiones de Justicia y de Derechos Humanos del Senado; y los miembros de las Comisiones de Justicia y Derechos Humanos del Congreso; representantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de la Secretaría de Defensa, de la Marina, de la Secretaría de Seguridad Pública, de la Secretaría del Interior, de la Oficina del Procurador General de la República, del Instituto Nacional Indigenista y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; además, con el Presidente de la Suprema Corte de Justicia y sus ministros; los magistrados del Primer Tribunal Colegiado Federal (Sala de lo Penal) y los magistrados del Primer Tribunal Colegiado Federal (Sala de lo Civil); el Consejo de la Judicatura Federal y el Director del Instituto de la Judicatura Federa; el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); el Presidente del Colegio de Abogados de México, y miembros de éste, etc. Y falta una buena cantidad de instituciones y organismos y particulares, de manera que debemos suponer que obtuvo información relevante de todos ellos para formarse un juicio suficientemente justo como para emitir una opinión consistente y ponerla en su informe. No dejó una sola persona o institución relevante al tema sin entrevistar. Todo mundo le dio su opinión. La metodología puede ser discutible por la precisión, pero a mi juicio es válida.
Este Relator Especial, nos dice en su resumen ejecutivo que “... decidió emprender esa misión porque había recibido informaciones alarmantes acerca del estado de derecho, la administración de justicia y, en particular, la independencia del poder judicial en México.”
Las partes centrales de la investigación de Naciones Unidas, tienen que ver con la independencia del poder judicial, la administración de justicia y la impunidad.
El Relator visitó el Distrito Federal, Nayarit, Chihuahua y Cd. Juárez, haciendo sus investigaciones para determinar qué estaba ocurriendo con uno de los sectores que mayormente se mantenían en la oscuridad en términos de transparencia, corrupción y rendición de cuentas, que afectaba a todos los mexicanos por igual.
Los resultados fueron sorprendentes: “Según las estimaciones que recibió el Relator Especial, la corrupción afecta en un porcentaje que oscila entre un 50 y un 70% del total de los jueces a nivel federal.” Pero además de señalamientos de tal tamaño y trascendencia respecto a la corrupción de este poder, lo peor estaba por venir: “ Sin embargo, el Consejo de la Judicatura nunca ha sancionado a un juez federal por corrupción.” ¡Bolas!
Al conocerse los resultados de la investigación del Relator de las Naciones Unidas, todos los jueces del país montaron en cólera. La Suprema Corte lo descalificó y, se defendieron como gatos boca arriba. El Consejo de la Judicatura casi lo cuelga. Dijeron que el estudio era una vacilada porque lo realizó muy rápido y no tuvo información pertinente de personas e instituciones adecuadas. Todos los afectados por este malasio de raro apelativo protestaron. En la prensa nacional tuvo una gran cobertura.
No aguantan nada. En cambio los ciudadanos mexicanos, la gente de la calle, tomaron este dato con una naturalidad sorprendente, lo que indicaba una circunstancia obvia: ya lo sabíamos. Solo que nadie se esperaba que el nivel de corrupción obtenido por el Relator resultara tan alto. Hubo algunos otros cínicos mexicanos que, con sorna, reclamaron que el estudio estaba mal, que objetivamente no se había hecho una investigación a fondo, y al preguntarles una razón contestaban “es que el pachihuara ese se quedo corto”. Cinismo puro o vamos todos a llevarnos la fiesta en paz.
Hubo inclusive un magistrado que le atribuyo un mensaje secreto al reporte y afirmaba que todo era una estrategia del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (¿) Otros más mesurados, aseguraron que no creían posible que en un corto viaje de 10 días le hubiese permitido al Relator de Naciones Unidas, conocer a fondo el Poder Judicial mexicano.
Seguramente usted está pensando que el Señor Dato Param pudo haber visitado Baja California Sur, pero no, en realidad no vino por estas tierras peninsulares. Lástima. De cualquier forma me parece que ustedes, amables lectores, se deben de imaginar, si hubiera venido, cuáles hubieran sido los resultados de la investigación. Pues yo no lo sé pero ¿ Porque tendría que ser diferente el poder judicial del estado al del resto del país? No somos marcianos. El propio Relator reconoce que se “... observa una disparidad entre la calidad de la justicia impartida por los tribunales federales y la de los tribunales de los Estados, debida en gran parte a las diferencias existentes en cuanto a disponibilidad de recursos.”
Este problema de la impartición de la justicia en el país esta por los suelos en todos lados. En la lona.
Esperemos que exista pronto un informe del Tribunal Superior de Justicia del estado respecto a la calidad de los servicios de justicia que proveen, pero no los informes planos que nos dicen cuántos jueces tienen, cuántos juzgados y datos de tipo estadístico. Lo que requerimos es una información de mas calidad con un enfoque más analítico en términos cualitativos, consistentes, respecto a la situación que prevalece, que podemos esperar y cuales son las opciones; qué han hecho para otorgar una justicia pronta; que nos digan cuál es el rezago existente y como terminaron o terminarán con él. En fin datos que nos permitan a los ciudadanos evaluar adecuadamente a los integrantes del poder judicial Sudcaliforniano; quién los nombra y cómo; cuánto duran en el encargo; cuántos jueces han sido despedidos o procesados por actos de corrupción o por omisiones en sus juicios, etc.
A pesar de que el crecimiento en el poder judicial federal en los últimos años es importante, este se ha enfocado al abatimiento del rezago acumulado que se tenía a esas fechas y era (suponemos que todavía es) impresionante: en 1998 los tribunales colegiados tenían acumulado un volumen de 160,810 casos y en el año 2000 de 252,502 casos. El volumen de casos de los tribunales de circuito fue de 32,657 en 1998 y de 37,507 en 2000, y el de los jueces de distrito de 244,157 en 1998 y de 247,321 en 2000.
¿Porqué debemos pensar que este rezago ya terminó? ¿Porqué debemos pensar que ya son eficientes? ¿Porqué debemos pensar que ahora sí imparten justicia pronta? ¿Porqué debemos pensar que ya terminaron con la corrupción que invade a todo el país? ¿De qué manera pueden justificar los sueldazos que les pagan mes a mes?
Los Sudcalifornianos merecemos una explicación clara y contundente de lo que hemos avanzado en los últimos seis años.
El abogado Néstor de Buen afirma incrédulo “Es más que evidente que hay corrupción judicial, administrativa y laboral. Excesiva, por supuesto. Pero me resulta muy difícil admitir que se pueda convertir en porcentajes tan dispares como el 50 por ciento y el 70 por ciento.”
Y una cita más de este interesante informe que se refiere al tema de actualidad de los juicios mediáticos a los que ya nos han acostumbrado los medios y muy en boga últimamente “Esta compleja situación se agrava a veces por la presión que ejercen los medios de comunicación. Si estos últimos insisten en que a los presuntos autores de un delito se les declare culpables y se les condene, esto repercute en la opinión pública y se convierte en una presión adicional para que el juez dicte una sentencia condenatoria que haga caso omiso de las pruebas y de las disposiciones de la ley.”
El Relator Especial de Naciones Unidas remata “la falta de confianza del público en el sistema judicial es inmensa.” Todavía en marzo de 2003, a mas de un año de distancia del reporte, el investigador internacional indicaba que “no ha recibido mayor información sobre la manera en que el gobierno mexicano ha cumplido las recomendaciones hechas...". Y las autoridades mexicanas le respondieron, por esas fechas, con un galimatías diciendo que sus recomendaciones “habían sido incorporadas en los mecanismos internacionales y que Secretaría de Relaciones Exteriores desarrolló otra serie de recomendaciones que están siendo objeto de consideración de la comisión intersecretarial de derechos humanos.” Esto y nada da lo mismo. Las conclusiones del Relator siguen en la cancha del poder judicial.
A más de tres años de conocer los resultados de la investigación es posible afirmar que el avance que hemos tenido en estos casi cinco años de gobierno federal ha sido nulo. ¿Y será que en los seis del estatal también? Conste es pregunta.
Y usted, justiciero lector, ¿a quién le otorga más credibilidad? Quienes tengan interés en consultar el estudio pueden hacerlo en la pagina web de las Naciones Unidas con este numero E/CN.4/2002/72/Add.1 del 24 de enero de 2002 o por el nombre que ya se indicó.
No hace mucho tiempo, entre el 13 al 23 de mayo de 2001, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan ordenó una misión de seguimiento respecto a la corrupción del Poder Judicial en México. Esta investigación la realizó un señor de nombre rarísimo y generó un documento titulado: Informe del Relator Especial sobre la independencia de los magistrados y abogados, Sr. Dato Param Coomaraswamy, presentado de conformidad con la resolución 2001/39 de la Comisión de Derechos Humanos y mostró su informe el 24 de enero de 2002 en el 58º período de sesiones de la Comisión.
En la introducción de su reporte, se mencionan personas, organismos, dependencias e instancias que le dieron sus puntos de vista al Relator mediante entrevistas y reuniones. No hacemos la cita textual de la lista porque es muy extensa pero a manera de ejemplo citaremos algunas: Embajadora Especial para los Derechos Humanos, Secretario de Seguridad Pública, el Secretario del Interior; el Procurador General de la República; el Procurador General Militar; el Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; el Director del Instituto Federal de Defensa Pública; el Director del Instituto Nacional Indigenista; los miembros de las Comisiones de Justicia y de Derechos Humanos del Senado; y los miembros de las Comisiones de Justicia y Derechos Humanos del Congreso; representantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de la Secretaría de Defensa, de la Marina, de la Secretaría de Seguridad Pública, de la Secretaría del Interior, de la Oficina del Procurador General de la República, del Instituto Nacional Indigenista y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; además, con el Presidente de la Suprema Corte de Justicia y sus ministros; los magistrados del Primer Tribunal Colegiado Federal (Sala de lo Penal) y los magistrados del Primer Tribunal Colegiado Federal (Sala de lo Civil); el Consejo de la Judicatura Federal y el Director del Instituto de la Judicatura Federa; el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); el Presidente del Colegio de Abogados de México, y miembros de éste, etc. Y falta una buena cantidad de instituciones y organismos y particulares, de manera que debemos suponer que obtuvo información relevante de todos ellos para formarse un juicio suficientemente justo como para emitir una opinión consistente y ponerla en su informe. No dejó una sola persona o institución relevante al tema sin entrevistar. Todo mundo le dio su opinión. La metodología puede ser discutible por la precisión, pero a mi juicio es válida.
Este Relator Especial, nos dice en su resumen ejecutivo que “... decidió emprender esa misión porque había recibido informaciones alarmantes acerca del estado de derecho, la administración de justicia y, en particular, la independencia del poder judicial en México.”
Las partes centrales de la investigación de Naciones Unidas, tienen que ver con la independencia del poder judicial, la administración de justicia y la impunidad.
El Relator visitó el Distrito Federal, Nayarit, Chihuahua y Cd. Juárez, haciendo sus investigaciones para determinar qué estaba ocurriendo con uno de los sectores que mayormente se mantenían en la oscuridad en términos de transparencia, corrupción y rendición de cuentas, que afectaba a todos los mexicanos por igual.
Los resultados fueron sorprendentes: “Según las estimaciones que recibió el Relator Especial, la corrupción afecta en un porcentaje que oscila entre un 50 y un 70% del total de los jueces a nivel federal.” Pero además de señalamientos de tal tamaño y trascendencia respecto a la corrupción de este poder, lo peor estaba por venir: “ Sin embargo, el Consejo de la Judicatura nunca ha sancionado a un juez federal por corrupción.” ¡Bolas!
Al conocerse los resultados de la investigación del Relator de las Naciones Unidas, todos los jueces del país montaron en cólera. La Suprema Corte lo descalificó y, se defendieron como gatos boca arriba. El Consejo de la Judicatura casi lo cuelga. Dijeron que el estudio era una vacilada porque lo realizó muy rápido y no tuvo información pertinente de personas e instituciones adecuadas. Todos los afectados por este malasio de raro apelativo protestaron. En la prensa nacional tuvo una gran cobertura.
No aguantan nada. En cambio los ciudadanos mexicanos, la gente de la calle, tomaron este dato con una naturalidad sorprendente, lo que indicaba una circunstancia obvia: ya lo sabíamos. Solo que nadie se esperaba que el nivel de corrupción obtenido por el Relator resultara tan alto. Hubo algunos otros cínicos mexicanos que, con sorna, reclamaron que el estudio estaba mal, que objetivamente no se había hecho una investigación a fondo, y al preguntarles una razón contestaban “es que el pachihuara ese se quedo corto”. Cinismo puro o vamos todos a llevarnos la fiesta en paz.
Hubo inclusive un magistrado que le atribuyo un mensaje secreto al reporte y afirmaba que todo era una estrategia del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (¿) Otros más mesurados, aseguraron que no creían posible que en un corto viaje de 10 días le hubiese permitido al Relator de Naciones Unidas, conocer a fondo el Poder Judicial mexicano.
Seguramente usted está pensando que el Señor Dato Param pudo haber visitado Baja California Sur, pero no, en realidad no vino por estas tierras peninsulares. Lástima. De cualquier forma me parece que ustedes, amables lectores, se deben de imaginar, si hubiera venido, cuáles hubieran sido los resultados de la investigación. Pues yo no lo sé pero ¿ Porque tendría que ser diferente el poder judicial del estado al del resto del país? No somos marcianos. El propio Relator reconoce que se “... observa una disparidad entre la calidad de la justicia impartida por los tribunales federales y la de los tribunales de los Estados, debida en gran parte a las diferencias existentes en cuanto a disponibilidad de recursos.”
Este problema de la impartición de la justicia en el país esta por los suelos en todos lados. En la lona.
Esperemos que exista pronto un informe del Tribunal Superior de Justicia del estado respecto a la calidad de los servicios de justicia que proveen, pero no los informes planos que nos dicen cuántos jueces tienen, cuántos juzgados y datos de tipo estadístico. Lo que requerimos es una información de mas calidad con un enfoque más analítico en términos cualitativos, consistentes, respecto a la situación que prevalece, que podemos esperar y cuales son las opciones; qué han hecho para otorgar una justicia pronta; que nos digan cuál es el rezago existente y como terminaron o terminarán con él. En fin datos que nos permitan a los ciudadanos evaluar adecuadamente a los integrantes del poder judicial Sudcaliforniano; quién los nombra y cómo; cuánto duran en el encargo; cuántos jueces han sido despedidos o procesados por actos de corrupción o por omisiones en sus juicios, etc.
A pesar de que el crecimiento en el poder judicial federal en los últimos años es importante, este se ha enfocado al abatimiento del rezago acumulado que se tenía a esas fechas y era (suponemos que todavía es) impresionante: en 1998 los tribunales colegiados tenían acumulado un volumen de 160,810 casos y en el año 2000 de 252,502 casos. El volumen de casos de los tribunales de circuito fue de 32,657 en 1998 y de 37,507 en 2000, y el de los jueces de distrito de 244,157 en 1998 y de 247,321 en 2000.
¿Porqué debemos pensar que este rezago ya terminó? ¿Porqué debemos pensar que ya son eficientes? ¿Porqué debemos pensar que ahora sí imparten justicia pronta? ¿Porqué debemos pensar que ya terminaron con la corrupción que invade a todo el país? ¿De qué manera pueden justificar los sueldazos que les pagan mes a mes?
Los Sudcalifornianos merecemos una explicación clara y contundente de lo que hemos avanzado en los últimos seis años.
El abogado Néstor de Buen afirma incrédulo “Es más que evidente que hay corrupción judicial, administrativa y laboral. Excesiva, por supuesto. Pero me resulta muy difícil admitir que se pueda convertir en porcentajes tan dispares como el 50 por ciento y el 70 por ciento.”
Y una cita más de este interesante informe que se refiere al tema de actualidad de los juicios mediáticos a los que ya nos han acostumbrado los medios y muy en boga últimamente “Esta compleja situación se agrava a veces por la presión que ejercen los medios de comunicación. Si estos últimos insisten en que a los presuntos autores de un delito se les declare culpables y se les condene, esto repercute en la opinión pública y se convierte en una presión adicional para que el juez dicte una sentencia condenatoria que haga caso omiso de las pruebas y de las disposiciones de la ley.”
El Relator Especial de Naciones Unidas remata “la falta de confianza del público en el sistema judicial es inmensa.” Todavía en marzo de 2003, a mas de un año de distancia del reporte, el investigador internacional indicaba que “no ha recibido mayor información sobre la manera en que el gobierno mexicano ha cumplido las recomendaciones hechas...". Y las autoridades mexicanas le respondieron, por esas fechas, con un galimatías diciendo que sus recomendaciones “habían sido incorporadas en los mecanismos internacionales y que Secretaría de Relaciones Exteriores desarrolló otra serie de recomendaciones que están siendo objeto de consideración de la comisión intersecretarial de derechos humanos.” Esto y nada da lo mismo. Las conclusiones del Relator siguen en la cancha del poder judicial.
A más de tres años de conocer los resultados de la investigación es posible afirmar que el avance que hemos tenido en estos casi cinco años de gobierno federal ha sido nulo. ¿Y será que en los seis del estatal también? Conste es pregunta.
Y usted, justiciero lector, ¿a quién le otorga más credibilidad? Quienes tengan interés en consultar el estudio pueden hacerlo en la pagina web de las Naciones Unidas con este numero E/CN.4/2002/72/Add.1 del 24 de enero de 2002 o por el nombre que ya se indicó.
12 mayo 2005
OTRA DE AGUA, AGUADORES Y AGUAFIESTAS
En cualquier oficina de una empresa grande, o del sector público federal, estatal o municipal, acontece un fenómeno que no por frecuente deja de ser curioso y muy dañino para cualquier organización. Hay una gran cantidad de actividades que se desarrollan de manera sistemática pero también sin ninguna reflexión sobre su utilidad. Ya me pasó en alguna ocasión, cuando le pregunte a un empleado que preparaba, afanosamente, como tres kilos de papel conteniendo información, que para qué realizaba esa actividad o para qué preparaba tal cantidad de datos y la contestación que me dio fue sorprendente: “pues es que siempre lo hemos hecho así”. Para probarle al empleado y a la institución la inutilidad de la cantidad de información que solicitaban y que, a su vez, era remitida a otra oficina, ordené que se dejara de enviar para ver qué pasaba y lo que ocurrió a la vuelta de tres meses también fue sorprendente: nada. Hacer por hacer. Mandar por mandar. Joder por joder.
Tengo la impresión de que en Sapa ocurre exactamente lo mismo. Llegan funcionarios que únicamente se suben al caballo, a hacer lo mismo que todos han hecho siempre, sin análisis de nada, sin reflexión, sin cuestionarse nada, desperdiciando el tiempo de mucha gente que podría ser destinada a otros menesteres. Trabajan con los mismos datos y repiten hasta el cansancio las mismas mentiras que venimos escuchando desde hace 25 años.
Con los recibos del Sapa en la mano, y con un reporte que solicité en sus oficinas relativo al consumo de los últimos 12 meses voy a refutar, una vez más, y ya, porque me da güeva, los datos mentirosos que dio a conocer a la opinión pública el director del organismo el 5.04.2005 en el Sudcaliforniano. Dijo que un metro cúbico de agua surtida para consumo doméstico tiene un costo de producción de 6.50 pesos (para efectos de nuestro análisis no tenemos más remedio que creerle, ya tendremos oportunidad con más y mejores datos para demostrar si estaba equivocado, como suponemos que lo está).
En otro dato que nos da el director, en la misma fecha y fuente, señala que los usuarios gastalones, despilfarradores, e irresponsables derrochadores de agua de La Paz le pagamos solamente 2.80 pesos por metro cúbico al Sapa, afirmando que “en otras ciudades como Monterrey, Tijuana, Querétaro y otras se cobra el agua al costo real de producción.” Esto significa que el Sapa sostiene que nos subsidia con un promedio del 57% del valor real de nuestro consumo de agua. O sea solo pagamos el 43% del costo.
Pues le tengo buenas noticias antes de que se vaya, señor director. Después de analizar lo que yo pago, con base en sus propios y dudosos datos, le informo lo siguiente esperando que le sea útil la información. Desde luego la muestra soy yo y los datos de un año de consumo (tamaño de muestra n = 12) pero recordemos que en el muestreo estadístico mientras más homogénea sea la población menor tamaño tendrá la muestra. Entiendo que la muestra tendría que ser mayor para darle consistencia a los datos obtenidos, pero valga la licencia, únicamente para demostrar una teoría: no somos derrochadores de agua en la ciudad de La Paz y quienes sostengan lo contrario mienten.
El promedio de mis consumos de agua de los últimos doce meses y de las cantidades que he pagado por ese concepto, me dan un promedio aritmético de 5.22 pesos por metro cúbico de agua, con una desviación estándar promedio de 1.2, es decir, les pague el 79% de su costo de producción y no el 43% que erróneamente el director del Sapa supone que le pagamos. En este periodo de análisis, hubo meses en los cuales pague 6.60 pesos por metro cúbico, que fue el más caro y, según sus datos, la institución que usted representa se ganó un total de 10 centavos por metro cúbico, porque le cubrí su costo de producción y le quedaron utilidades. Durante cinco meses el pago que le hice al Sapa fue superior al costo de producción por ustedes reconocido. El mes en el que menor cantidad pague por metro cúbico de agua, fue de 3.52 pesos, el 54% de su costo reconocido. Ninguna de las cantidades se parece a la que usted dio de 2.80 pesos por metro cúbico.
Mi familia es una familia promedio de 5 miembros de manera que mis consumos de agua son los típicos que tiene una familia sudcaliforniana. Tengo tres perros que toman agua y se bañan de vez en cuando. También tengo alrededor de 25 plantas entre árboles, macetas y plantas pequeñas que requieren agua. O sea, mas o menos como todos ¿No? Digamos que soy una muestra representativa de los usuarios.
El consumo de agua en mi casa, sumando todo lo que requiere agua, es de 158.6 litros por día por persona, menos del 50% de lo que usted dice que consumimos, más precisamente es el 45.3% del consumo sobre los 350 l/p/día que usted supone, mentirosamente, que tenemos cada uno de los habitantes de ciudad de La Paz. En este caso la desviación estándar de la muestra obtenida nos da un total de 15.21, o sea un jalón, más o menos, del WC.
Las autoridades y funcionarios del Sapa siempre han supuesto, porque no lo han demostrado, que los usuarios del agua en la ciudad de La Paz somos unos irresponsables derrochadores del líquido y yo sostengo que esa es una mentira que, a fuerza de ser repetida machaconamente, durante los últimos 25 años, todo mundo se las ha comprado. La población ha sido muy receptiva a las campañas contra el desperdicio del agua que se han llevado a cabo desde hace cuando menos dos décadas, desde los tiempos dorados de Don Pancho King. Así que señores del Sapa ¿ustedes piensan que mayoritariamente los ciudadanos paceños tiran el agua con toda intención, sin tener conciencia de lo que están haciendo?, me parece que no es correcto pensar así. Las campañas a favor del ahorro del agua han tenido un gran impacto en la población pero, lamentablemente, no se ha medido este impacto mediante un estudio serio por parte del organismo operador y me parece, que tampoco les ha interesado hacerlo. Siempre será más fácil repetir y copiar las simplezas de siempre para evadir la reflexión y el trabajo creativo.
No tengo duda de que existan habitantes de la ciudad que desperdician el agua, no sé si son pocos o muchos, porque no se ha medido, solo se ha sospechado. Pero eso no nos convierte a todos en irresponsables, ni les da derecho a las autoridades del Sapa a inventar este tipo de pretextos inútiles e infantiles para justificar su incompetencia para dotarnos de agua potable las 24 horas del día y todo el año.
Las cantidades indicadas en los cálculos, son de una familia que paga, sin falta, sus consumos de agua. No incluyen a los cientos de personas que no la pagan o que no la han pagado en años. Tampoco incluye instituciones morosas para el pago del agua que luego son beneficiadas con el borrón y cuenta nueva de los magazos del Sapa. Tampoco se está considerando a todos aquellos usuarios que reciben aire por la tubería en vez de agua cuando las bombas del Sapa funcionan como compresores de alta presión. Tampoco cuenta lo que tiran por las tuberías y el agua que no facturan. Así que vamos midiendo en serio el problema y arribemos a soluciones viables para no echarle la culpa a los usuarios.
Es más, si usted y yo decidiéramos no pagar el agua, nunca más, sabe usted que pasaría: ¡¡ nada!!.Pero de veras ¡ ¡ NADA ! !
De las desaladoras ni hablar porque no creo que en el Sapa tengan alguna idea al respecto, más adelante trataremos el tema. Y usted, acuoso y derrochador lector, ¿ya hizo sus cuentas? ¿No? Pues... ¡Hágalas
Tengo la impresión de que en Sapa ocurre exactamente lo mismo. Llegan funcionarios que únicamente se suben al caballo, a hacer lo mismo que todos han hecho siempre, sin análisis de nada, sin reflexión, sin cuestionarse nada, desperdiciando el tiempo de mucha gente que podría ser destinada a otros menesteres. Trabajan con los mismos datos y repiten hasta el cansancio las mismas mentiras que venimos escuchando desde hace 25 años.
Con los recibos del Sapa en la mano, y con un reporte que solicité en sus oficinas relativo al consumo de los últimos 12 meses voy a refutar, una vez más, y ya, porque me da güeva, los datos mentirosos que dio a conocer a la opinión pública el director del organismo el 5.04.2005 en el Sudcaliforniano. Dijo que un metro cúbico de agua surtida para consumo doméstico tiene un costo de producción de 6.50 pesos (para efectos de nuestro análisis no tenemos más remedio que creerle, ya tendremos oportunidad con más y mejores datos para demostrar si estaba equivocado, como suponemos que lo está).
En otro dato que nos da el director, en la misma fecha y fuente, señala que los usuarios gastalones, despilfarradores, e irresponsables derrochadores de agua de La Paz le pagamos solamente 2.80 pesos por metro cúbico al Sapa, afirmando que “en otras ciudades como Monterrey, Tijuana, Querétaro y otras se cobra el agua al costo real de producción.” Esto significa que el Sapa sostiene que nos subsidia con un promedio del 57% del valor real de nuestro consumo de agua. O sea solo pagamos el 43% del costo.
Pues le tengo buenas noticias antes de que se vaya, señor director. Después de analizar lo que yo pago, con base en sus propios y dudosos datos, le informo lo siguiente esperando que le sea útil la información. Desde luego la muestra soy yo y los datos de un año de consumo (tamaño de muestra n = 12) pero recordemos que en el muestreo estadístico mientras más homogénea sea la población menor tamaño tendrá la muestra. Entiendo que la muestra tendría que ser mayor para darle consistencia a los datos obtenidos, pero valga la licencia, únicamente para demostrar una teoría: no somos derrochadores de agua en la ciudad de La Paz y quienes sostengan lo contrario mienten.
El promedio de mis consumos de agua de los últimos doce meses y de las cantidades que he pagado por ese concepto, me dan un promedio aritmético de 5.22 pesos por metro cúbico de agua, con una desviación estándar promedio de 1.2, es decir, les pague el 79% de su costo de producción y no el 43% que erróneamente el director del Sapa supone que le pagamos. En este periodo de análisis, hubo meses en los cuales pague 6.60 pesos por metro cúbico, que fue el más caro y, según sus datos, la institución que usted representa se ganó un total de 10 centavos por metro cúbico, porque le cubrí su costo de producción y le quedaron utilidades. Durante cinco meses el pago que le hice al Sapa fue superior al costo de producción por ustedes reconocido. El mes en el que menor cantidad pague por metro cúbico de agua, fue de 3.52 pesos, el 54% de su costo reconocido. Ninguna de las cantidades se parece a la que usted dio de 2.80 pesos por metro cúbico.
Mi familia es una familia promedio de 5 miembros de manera que mis consumos de agua son los típicos que tiene una familia sudcaliforniana. Tengo tres perros que toman agua y se bañan de vez en cuando. También tengo alrededor de 25 plantas entre árboles, macetas y plantas pequeñas que requieren agua. O sea, mas o menos como todos ¿No? Digamos que soy una muestra representativa de los usuarios.
El consumo de agua en mi casa, sumando todo lo que requiere agua, es de 158.6 litros por día por persona, menos del 50% de lo que usted dice que consumimos, más precisamente es el 45.3% del consumo sobre los 350 l/p/día que usted supone, mentirosamente, que tenemos cada uno de los habitantes de ciudad de La Paz. En este caso la desviación estándar de la muestra obtenida nos da un total de 15.21, o sea un jalón, más o menos, del WC.
Las autoridades y funcionarios del Sapa siempre han supuesto, porque no lo han demostrado, que los usuarios del agua en la ciudad de La Paz somos unos irresponsables derrochadores del líquido y yo sostengo que esa es una mentira que, a fuerza de ser repetida machaconamente, durante los últimos 25 años, todo mundo se las ha comprado. La población ha sido muy receptiva a las campañas contra el desperdicio del agua que se han llevado a cabo desde hace cuando menos dos décadas, desde los tiempos dorados de Don Pancho King. Así que señores del Sapa ¿ustedes piensan que mayoritariamente los ciudadanos paceños tiran el agua con toda intención, sin tener conciencia de lo que están haciendo?, me parece que no es correcto pensar así. Las campañas a favor del ahorro del agua han tenido un gran impacto en la población pero, lamentablemente, no se ha medido este impacto mediante un estudio serio por parte del organismo operador y me parece, que tampoco les ha interesado hacerlo. Siempre será más fácil repetir y copiar las simplezas de siempre para evadir la reflexión y el trabajo creativo.
No tengo duda de que existan habitantes de la ciudad que desperdician el agua, no sé si son pocos o muchos, porque no se ha medido, solo se ha sospechado. Pero eso no nos convierte a todos en irresponsables, ni les da derecho a las autoridades del Sapa a inventar este tipo de pretextos inútiles e infantiles para justificar su incompetencia para dotarnos de agua potable las 24 horas del día y todo el año.
Las cantidades indicadas en los cálculos, son de una familia que paga, sin falta, sus consumos de agua. No incluyen a los cientos de personas que no la pagan o que no la han pagado en años. Tampoco incluye instituciones morosas para el pago del agua que luego son beneficiadas con el borrón y cuenta nueva de los magazos del Sapa. Tampoco se está considerando a todos aquellos usuarios que reciben aire por la tubería en vez de agua cuando las bombas del Sapa funcionan como compresores de alta presión. Tampoco cuenta lo que tiran por las tuberías y el agua que no facturan. Así que vamos midiendo en serio el problema y arribemos a soluciones viables para no echarle la culpa a los usuarios.
Es más, si usted y yo decidiéramos no pagar el agua, nunca más, sabe usted que pasaría: ¡¡ nada!!.Pero de veras ¡ ¡ NADA ! !
De las desaladoras ni hablar porque no creo que en el Sapa tengan alguna idea al respecto, más adelante trataremos el tema. Y usted, acuoso y derrochador lector, ¿ya hizo sus cuentas? ¿No? Pues... ¡Hágalas
07 mayo 2005
Agua, aguadores y aguafiestas
¿Será posible que las nuevas autoridades del Ayuntamiento de La Paz seleccionen a alguna persona con las calificaciones y conocimientos suficientes para atender y sobre todo resolver el problema del agua en nuestro municipio?
No queremos un político, ya de esos estamos hartos porque todos sabemos a qué llegan al Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de La Paz (Sapa) Son de antología las tropelías que han cometido con los recursos a su cargo. La responsabilidad del Director del Sapa no es política, no debe serlo, se requiere un buen técnico que administre el recurso con conocimientos, compromiso y responsabilidad con el sistema y con la población de la ciudad. Que sirva.
Hace 20 años que escuchamos exactamente las mismas justificaciones en el Sapa, o mejor dicho, las coartadas de los políticos que lo han dirigido para no cumplir: riesgos del desabasto de agua, que no hay dinero, que nadie paga y siempre culpando a los usuarios porque, según ellos, somos nosotros quienes desperdiciamos el agua por irresponsables. Ah y también se culpa a los tubos del sistema. Nunca tienen la culpa las autoridades del Sapa que son quienes dirigen la empresa. Si ninguno de los que han tenido a su cargo esta responsabilidad, lo han resuelto, entonces el problema no tiene solución puesto que nadie lo ha podido resolver. Pues esta es una mentira porque sí tiene solución, pero ha sido más fácil disponer de una caja chica que tener la visión de futuro para resolver este grave problema. O manejar el agua con criterios de dádiva para recolectar votos. Esto se agrava cuando la mente es corta y el politiquillo que explota la empresa solo mira por su acomodo en las próximas elecciones o se dedica a observar quienes van a quedar para que le den su premio: el otro hueso.
No voy a insistir en las disputas por el agua en el mundo o en nuestro país. El Sudcaliforniano ha dado cuenta puntual de ello. Pero si comentaremos un “informe” que parece haber sido elaborado en la casa de la risa o en alguna sala de tortura.
Tengo en mis manos el “Informe anual de labores que presenta el Director General del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de La Paz ante la Junta de Gobierno del S.A.P.A.”. Este mismo informe le fue presentado al Cabildo. Suponemos que el documento se someterá a un concienzudo análisis de ambas instancias para que sea evaluada la empresa y sus funcionarios. Y suponemos que también informarán a la opinión pública sus resultados.
Bueno, pues resulta que el sesudo “informe” consta de cuatro tristes hojitas por una sola cara. No hay estados financieros. ¿Auditorias? Ni hablar. ¡Que vergüenza! Cuando uno lo ve dan ganas de llorar por la pobreza de mente y espíritu que reflejan. No tengo dudas de que tanto en la Junta de Desgobierno como en el Cabildo le hayan aplaudido al presentador de este bodrio por el gran “esfuerzo” realizado.
El “informe”solo nos permite conocer algunos de los grandes números mas o menos neutros, de los que no hacen daño, pero no nos proporciona datos suficientes que permitan evaluar el trabajo de las autoridades para manejar el organismo operador y resolver sus problemas. Recordemos que acaba de terminar una administración municipal y otra estatal y no tenemos una idea clara de cuál es el estado que guarda la administración de esta importantísima empresa. No sabemos cómo la dejaron. No hay un análisis en el tiempo de cuál ha sido su comportamiento, cuáles son los problemas principales que enfrenta el sistema, qué expectativas se tienen para el mediano y largo plazo en la disponibilidad del recurso agua, no hay puntos de referencia que nos permitan comparar. Tampoco se sabe con el “informe” cuáles son las estrategias para resolver los múltiples problemas que enfrenta el organismo.
Por ejemplo, porqué no quieren decir con precisión cuantas personas operan el sistema, se lo pregunté a la Directora de Recursos Humanos y no quiso dármelo porque tenía que ser autorizado por el Director y luego por su jefa y no estaban, o si estaban tenían junta, así que “venga después”. En el “informe” no se dice nada al respecto, solo que se le entregaron 452 uniformes al personal y que se basificaron “en un acto de justicia y reconocimiento” a 21 empleados que se suman a la gordísima e ineficiente nómina con que ya cuenta el Sapa. Sin embargo, podemos estimar que cuentan con alrededor de 600 empleados lo que nos da 9.3 personas por cada mil tomas; para que usted tenga una idea del tejido adiposo del Sapa le diremos que en el país tenemos un promedio de 4.3 empleados por cada mil tomas. Hay lugares como Ocotlán, en Jalisco, donde tienen 1.5 empleados por cada mil tomas. Nuestro eficiente sistema operador tiene 2,2 veces más personal que el promedio nacional y 6.2 veces más que el caso de Ocotlán. ¿Cuánto cuesta esto? No lo sé pero usted puede adivinar que es un buen montón de lana que solo algunos pagamos. En el “informe” nada.
También nos dice el lastimoso “informe” que gastan más de lo que tienen pero no nos dicen cómo lo van a resolver.
Si usted quisiera conocer cuál es la situación que tiene actualmente la planta de tratamiento pues resulta que todo sigue igual que hace tres años y que hace 10. Cero avance. Tienen la desfachatez de señalar que la planta de lodos “se encuentra fuera de operación tal como se recibió cuando fue entregada al Sapa” y que la operación de la planta cuesta 45 mil pesos diarios. ¿Y? Qué diantres significa eso.
Pero en donde, de plano, no se midieron es en el tratamiento que le dan a los adeudos de morosos, y lo que idearon para resolver esta grave problemática en nuestro hilarante sistema. No se ría antes de tiempo. Nos informan que separaron del padrón a 1474 usuarios morosos con adeudos por 29.4 millones de un total de 80 millones que les deben, y se registraron en una “especie de buró de crédito”, creado por ellos mismos, para cazarlos, y cuando éstos quieran realizar algún trámite en el sistema, es decir, en sus propias oficinas, entonces ¡Pum! pues ahí los agarran, pero no crea usted que para meterlos a la cárcel o cortarles el agua, no, sino para “buscar un acuerdo que favorezca a las dos partes”. A estas alturas del “informe” ya no sabe uno si reírse o pedir que los internen en Chametla o que les levanten un monumento a la estupidez. Con esa sesuda estrategia de cobro ¿sabe usted cuando van a ver un peso de lo que les deben? De veras que son brillantes.
Y ya en el colmo de la chifladura cuando hablan de resolver sus problemas, dicen que “los esfuerzos realizados para solventar estos retos, se están viendo cristalizados con la obtención de importantes recursos crediticios que mezclados con recursos estatales y federales,... se cuenta con una inversión total de 83.6 millones de pesos...” No sé si usted amable lector haya notado el tamaño del disparate, resulta que con crédito, mas recursos federales y estatales van a reunir el total de lo que les deben los usuarios morosos y que no han sido capaces de cobrar. ¡Despierta Ripley que aquí tenemos un candidato! Esto es para premio Nóbel. Ahí le va otra.
Y sabe usted como terminaron con los 12 grandes morosos, con los que deben mas de 15 millones, los que nunca han pagado el agua, pues siéntese amable lector, para que reciba la noticia: decidieron aprobar un subsidio igual al importe que deben “de tal manera que el total a pagar en el recibo aparezca en ceros”. ¡Uufffff, Genial! . ¡Bravo! Esta receta hay que patentarla. El arte de hacer invisibles los adeudos. ¡Magazos!
Y ya con la vergüenza perdida, se atreven a poner en el “informe” que “con estas dos acciones se logró reducir un rezago que ya rebasaba los 80 millones de pesos a un monto actual de alrededor de 37 millones”. Es decir ¡sostienen que lograron reducir los adeudos a la mitad sin haber recibido un centavo! ¡Oooleeee! ¡Que bárbaros, que eficiencia! Hace algunos años yo me quedé en 40 millones de adeudo por usuarios morosos pero ahora me entero que ya rebasó los 80 millones de pesos. ¿De que se trata? Parece que están compitiendo para ver quien incrementa más la deuda, o quien acumula mas usuarios morosos, y al que lo logra, le dan un gran estímulo: un premio para que vaya a otra dependencia a iluminarnos con su gran brillantez administrativa o a quebrar a otra empresa.
¿Quiere usted hablar por teléfono al Sapa? Pues ahórrese la molestia ninguno sirve porque no los pagan.
¿Quiere usted arreglar una de las más de 10 mil fugas que se tienen en la calle en donde tengan que reponer algunos materiales? Pues olvídese porque lo más que logrará es un remiendo y que le pongan un pedazo de cámara de llanta al tubo y adiós. Ah, y si les pregunta por qué la creatividad, los trabajadores le dirán que no les han surtido los materiales que pidieron hace seis meses o un año.
Esta si es de antología. Usted reporta una fuga y en términos generales van a repararla en un tiempo razonable, es cierto. Pero lo curioso es que para una miserable fuga menor, van 4 personas. Una escarba con la pala, otra saca el agua que se acumula por la fuga, otra supervisa y la otra pone el hule o la “refacción” que haga falta. No sean gachos, pónganles un chofer.
O aquella otra, también de fábula, que vemos y padecemos todos los días. Pavimentan una calle perfectamente y luego llegan los del Sapa para abrir las zanjas, necesarias e infaltables en la ciudad y así se quedan los hoyos hasta que alguna otra autoridad piadosa viene a taparlos después de meses. Sé de un caso en el que para tapar el pavimento que rompieron para arreglar una fuga pasaron ¡7 años! ¿Qué le parece? ¿Qué les costaría tener una brigada para tapar inmediatamente la zanja que abrieron? ¿Por qué no lo han hecho? Esto es puro sentido común. Sensatez. Ganas de hacer bien las cosas. Nomás.
En el Sudcaliforniano del 5 de abril, las autoridades del Sapa proporcionan datos en los que desaparecen mil tomas si se compara lo que dicen con los datos del “informe”; y además, se quejan de que los paceños pagamos anualmente un promedio de mil 200 a mil 500 millones de pesos por la compra de agua de garrafón señalando que el pobrecito organismo operador solamente recibe 130 millones de pesos anuales del pastelote. Imagínese, lector, si no gastáramos esas cantidades en la compra de agua potable, las gastaríamos en el pago de médicos y medicinas. Pues estas cantidades millonarias las podría cobrar el Sapa, cuando el agua que entregue en nuestras casas sea potable, porque ahora ni siquiera se potabiliza en su totalidad. Ese es el tamaño de su área de oportunidad, solo que para lograrlo se requiere un poco más de lo que nos han demostrado que tienen.
En otra parte del rosario de quejumbres y justificaciones para no otorgar un servicio eficiente, llegan al colmo de mentir sobre los niveles de consumo de agua por habitante que tenemos en La Paz. Mire usted, dicen “Los paceños desperdician más el agua que el resto del mundo”. Mentira monumental. ¿No les dará pena afirmar esta clase de tonterías? Esto sí ya es el colmo, además de todo hay que enseñarles a hacer cuentas de 5º grado de primaria. Sostienen que inyectan al sistema 825 l/s/día (litros por segundo por día), y que el 60% es para el consumo doméstico, lo que nos da 495 l/s/día y esta cantidad en 24 horas que tiene un día nos da 42.8 m3/día; hasta aquí vamos bien con la alta matemática ¿si? Pues bien, según la CONAPO en 2005 ya somos 222,588 habitantes en La Paz; entonces, si Pitágoras no miente estamos consumiendo solamente 192 litros por persona por día y no los 350 que éste funcionario mentiroso de Sapa nos da. Pero ¿y las fugas en la red? Esas no importan porque son solamente el 30-35% del agua que se inyecta al sistema. ¿Y el agua que no facturan? ¡Que bárbaros! Bueno, ya sabemos que son magazos, para eso de los números.
Y no vaya usted a creer que los datos que le hemos dado a conocer los proporcionó el velador del Sapa, no, de veras, son, ni más ni menos, que de su Director General actual. Como dice Brozo ¡Órale!
Hay más datos sobre el agua y los aguadores pero creo que con esta mísera muestra tendrá usted una idea cabal de en manos de quien estamos.
¿Qué culpa tenemos los usuarios mal atendidos de que sean absolutamente inútiles, ya no para dar un buen servicio, sino para cobrarlo? Como dijo el general Mac Arthur, volveré.
No queremos un político, ya de esos estamos hartos porque todos sabemos a qué llegan al Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de La Paz (Sapa) Son de antología las tropelías que han cometido con los recursos a su cargo. La responsabilidad del Director del Sapa no es política, no debe serlo, se requiere un buen técnico que administre el recurso con conocimientos, compromiso y responsabilidad con el sistema y con la población de la ciudad. Que sirva.
Hace 20 años que escuchamos exactamente las mismas justificaciones en el Sapa, o mejor dicho, las coartadas de los políticos que lo han dirigido para no cumplir: riesgos del desabasto de agua, que no hay dinero, que nadie paga y siempre culpando a los usuarios porque, según ellos, somos nosotros quienes desperdiciamos el agua por irresponsables. Ah y también se culpa a los tubos del sistema. Nunca tienen la culpa las autoridades del Sapa que son quienes dirigen la empresa. Si ninguno de los que han tenido a su cargo esta responsabilidad, lo han resuelto, entonces el problema no tiene solución puesto que nadie lo ha podido resolver. Pues esta es una mentira porque sí tiene solución, pero ha sido más fácil disponer de una caja chica que tener la visión de futuro para resolver este grave problema. O manejar el agua con criterios de dádiva para recolectar votos. Esto se agrava cuando la mente es corta y el politiquillo que explota la empresa solo mira por su acomodo en las próximas elecciones o se dedica a observar quienes van a quedar para que le den su premio: el otro hueso.
No voy a insistir en las disputas por el agua en el mundo o en nuestro país. El Sudcaliforniano ha dado cuenta puntual de ello. Pero si comentaremos un “informe” que parece haber sido elaborado en la casa de la risa o en alguna sala de tortura.
Tengo en mis manos el “Informe anual de labores que presenta el Director General del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de La Paz ante la Junta de Gobierno del S.A.P.A.”. Este mismo informe le fue presentado al Cabildo. Suponemos que el documento se someterá a un concienzudo análisis de ambas instancias para que sea evaluada la empresa y sus funcionarios. Y suponemos que también informarán a la opinión pública sus resultados.
Bueno, pues resulta que el sesudo “informe” consta de cuatro tristes hojitas por una sola cara. No hay estados financieros. ¿Auditorias? Ni hablar. ¡Que vergüenza! Cuando uno lo ve dan ganas de llorar por la pobreza de mente y espíritu que reflejan. No tengo dudas de que tanto en la Junta de Desgobierno como en el Cabildo le hayan aplaudido al presentador de este bodrio por el gran “esfuerzo” realizado.
El “informe”solo nos permite conocer algunos de los grandes números mas o menos neutros, de los que no hacen daño, pero no nos proporciona datos suficientes que permitan evaluar el trabajo de las autoridades para manejar el organismo operador y resolver sus problemas. Recordemos que acaba de terminar una administración municipal y otra estatal y no tenemos una idea clara de cuál es el estado que guarda la administración de esta importantísima empresa. No sabemos cómo la dejaron. No hay un análisis en el tiempo de cuál ha sido su comportamiento, cuáles son los problemas principales que enfrenta el sistema, qué expectativas se tienen para el mediano y largo plazo en la disponibilidad del recurso agua, no hay puntos de referencia que nos permitan comparar. Tampoco se sabe con el “informe” cuáles son las estrategias para resolver los múltiples problemas que enfrenta el organismo.
Por ejemplo, porqué no quieren decir con precisión cuantas personas operan el sistema, se lo pregunté a la Directora de Recursos Humanos y no quiso dármelo porque tenía que ser autorizado por el Director y luego por su jefa y no estaban, o si estaban tenían junta, así que “venga después”. En el “informe” no se dice nada al respecto, solo que se le entregaron 452 uniformes al personal y que se basificaron “en un acto de justicia y reconocimiento” a 21 empleados que se suman a la gordísima e ineficiente nómina con que ya cuenta el Sapa. Sin embargo, podemos estimar que cuentan con alrededor de 600 empleados lo que nos da 9.3 personas por cada mil tomas; para que usted tenga una idea del tejido adiposo del Sapa le diremos que en el país tenemos un promedio de 4.3 empleados por cada mil tomas. Hay lugares como Ocotlán, en Jalisco, donde tienen 1.5 empleados por cada mil tomas. Nuestro eficiente sistema operador tiene 2,2 veces más personal que el promedio nacional y 6.2 veces más que el caso de Ocotlán. ¿Cuánto cuesta esto? No lo sé pero usted puede adivinar que es un buen montón de lana que solo algunos pagamos. En el “informe” nada.
También nos dice el lastimoso “informe” que gastan más de lo que tienen pero no nos dicen cómo lo van a resolver.
Si usted quisiera conocer cuál es la situación que tiene actualmente la planta de tratamiento pues resulta que todo sigue igual que hace tres años y que hace 10. Cero avance. Tienen la desfachatez de señalar que la planta de lodos “se encuentra fuera de operación tal como se recibió cuando fue entregada al Sapa” y que la operación de la planta cuesta 45 mil pesos diarios. ¿Y? Qué diantres significa eso.
Pero en donde, de plano, no se midieron es en el tratamiento que le dan a los adeudos de morosos, y lo que idearon para resolver esta grave problemática en nuestro hilarante sistema. No se ría antes de tiempo. Nos informan que separaron del padrón a 1474 usuarios morosos con adeudos por 29.4 millones de un total de 80 millones que les deben, y se registraron en una “especie de buró de crédito”, creado por ellos mismos, para cazarlos, y cuando éstos quieran realizar algún trámite en el sistema, es decir, en sus propias oficinas, entonces ¡Pum! pues ahí los agarran, pero no crea usted que para meterlos a la cárcel o cortarles el agua, no, sino para “buscar un acuerdo que favorezca a las dos partes”. A estas alturas del “informe” ya no sabe uno si reírse o pedir que los internen en Chametla o que les levanten un monumento a la estupidez. Con esa sesuda estrategia de cobro ¿sabe usted cuando van a ver un peso de lo que les deben? De veras que son brillantes.
Y ya en el colmo de la chifladura cuando hablan de resolver sus problemas, dicen que “los esfuerzos realizados para solventar estos retos, se están viendo cristalizados con la obtención de importantes recursos crediticios que mezclados con recursos estatales y federales,... se cuenta con una inversión total de 83.6 millones de pesos...” No sé si usted amable lector haya notado el tamaño del disparate, resulta que con crédito, mas recursos federales y estatales van a reunir el total de lo que les deben los usuarios morosos y que no han sido capaces de cobrar. ¡Despierta Ripley que aquí tenemos un candidato! Esto es para premio Nóbel. Ahí le va otra.
Y sabe usted como terminaron con los 12 grandes morosos, con los que deben mas de 15 millones, los que nunca han pagado el agua, pues siéntese amable lector, para que reciba la noticia: decidieron aprobar un subsidio igual al importe que deben “de tal manera que el total a pagar en el recibo aparezca en ceros”. ¡Uufffff, Genial! . ¡Bravo! Esta receta hay que patentarla. El arte de hacer invisibles los adeudos. ¡Magazos!
Y ya con la vergüenza perdida, se atreven a poner en el “informe” que “con estas dos acciones se logró reducir un rezago que ya rebasaba los 80 millones de pesos a un monto actual de alrededor de 37 millones”. Es decir ¡sostienen que lograron reducir los adeudos a la mitad sin haber recibido un centavo! ¡Oooleeee! ¡Que bárbaros, que eficiencia! Hace algunos años yo me quedé en 40 millones de adeudo por usuarios morosos pero ahora me entero que ya rebasó los 80 millones de pesos. ¿De que se trata? Parece que están compitiendo para ver quien incrementa más la deuda, o quien acumula mas usuarios morosos, y al que lo logra, le dan un gran estímulo: un premio para que vaya a otra dependencia a iluminarnos con su gran brillantez administrativa o a quebrar a otra empresa.
¿Quiere usted hablar por teléfono al Sapa? Pues ahórrese la molestia ninguno sirve porque no los pagan.
¿Quiere usted arreglar una de las más de 10 mil fugas que se tienen en la calle en donde tengan que reponer algunos materiales? Pues olvídese porque lo más que logrará es un remiendo y que le pongan un pedazo de cámara de llanta al tubo y adiós. Ah, y si les pregunta por qué la creatividad, los trabajadores le dirán que no les han surtido los materiales que pidieron hace seis meses o un año.
Esta si es de antología. Usted reporta una fuga y en términos generales van a repararla en un tiempo razonable, es cierto. Pero lo curioso es que para una miserable fuga menor, van 4 personas. Una escarba con la pala, otra saca el agua que se acumula por la fuga, otra supervisa y la otra pone el hule o la “refacción” que haga falta. No sean gachos, pónganles un chofer.
O aquella otra, también de fábula, que vemos y padecemos todos los días. Pavimentan una calle perfectamente y luego llegan los del Sapa para abrir las zanjas, necesarias e infaltables en la ciudad y así se quedan los hoyos hasta que alguna otra autoridad piadosa viene a taparlos después de meses. Sé de un caso en el que para tapar el pavimento que rompieron para arreglar una fuga pasaron ¡7 años! ¿Qué le parece? ¿Qué les costaría tener una brigada para tapar inmediatamente la zanja que abrieron? ¿Por qué no lo han hecho? Esto es puro sentido común. Sensatez. Ganas de hacer bien las cosas. Nomás.
En el Sudcaliforniano del 5 de abril, las autoridades del Sapa proporcionan datos en los que desaparecen mil tomas si se compara lo que dicen con los datos del “informe”; y además, se quejan de que los paceños pagamos anualmente un promedio de mil 200 a mil 500 millones de pesos por la compra de agua de garrafón señalando que el pobrecito organismo operador solamente recibe 130 millones de pesos anuales del pastelote. Imagínese, lector, si no gastáramos esas cantidades en la compra de agua potable, las gastaríamos en el pago de médicos y medicinas. Pues estas cantidades millonarias las podría cobrar el Sapa, cuando el agua que entregue en nuestras casas sea potable, porque ahora ni siquiera se potabiliza en su totalidad. Ese es el tamaño de su área de oportunidad, solo que para lograrlo se requiere un poco más de lo que nos han demostrado que tienen.
En otra parte del rosario de quejumbres y justificaciones para no otorgar un servicio eficiente, llegan al colmo de mentir sobre los niveles de consumo de agua por habitante que tenemos en La Paz. Mire usted, dicen “Los paceños desperdician más el agua que el resto del mundo”. Mentira monumental. ¿No les dará pena afirmar esta clase de tonterías? Esto sí ya es el colmo, además de todo hay que enseñarles a hacer cuentas de 5º grado de primaria. Sostienen que inyectan al sistema 825 l/s/día (litros por segundo por día), y que el 60% es para el consumo doméstico, lo que nos da 495 l/s/día y esta cantidad en 24 horas que tiene un día nos da 42.8 m3/día; hasta aquí vamos bien con la alta matemática ¿si? Pues bien, según la CONAPO en 2005 ya somos 222,588 habitantes en La Paz; entonces, si Pitágoras no miente estamos consumiendo solamente 192 litros por persona por día y no los 350 que éste funcionario mentiroso de Sapa nos da. Pero ¿y las fugas en la red? Esas no importan porque son solamente el 30-35% del agua que se inyecta al sistema. ¿Y el agua que no facturan? ¡Que bárbaros! Bueno, ya sabemos que son magazos, para eso de los números.
Y no vaya usted a creer que los datos que le hemos dado a conocer los proporcionó el velador del Sapa, no, de veras, son, ni más ni menos, que de su Director General actual. Como dice Brozo ¡Órale!
Hay más datos sobre el agua y los aguadores pero creo que con esta mísera muestra tendrá usted una idea cabal de en manos de quien estamos.
¿Qué culpa tenemos los usuarios mal atendidos de que sean absolutamente inútiles, ya no para dar un buen servicio, sino para cobrarlo? Como dijo el general Mac Arthur, volveré.
04 mayo 2005
EL POTRILLO Y SU MANDA... TO
Estoy convencido que el nombre y, en ocasiones, el apellido de una persona, en ciertas condiciones, puede determinar su existencia, definir su vida, y acotarlo o lanzarlo por caminos insospechados.
Este es el caso del resplandeciente nuevo presidente municipal de Comondú, Marcos Covarrubias, quien tomó posesión el 27 de abril pasado. Hoy, más que en cualquier otro periodo de gobierno, todo influye en el desempeño de la tarea, para bien o para mal. Entre otros factores, influye el acreditado historial de su hermano, El Chato para los amigos, quien contaba con una imagen pública muy consistente pero que fue acorralado en su accionar de gobierno por la miseria del municipio y la indigencia moral de los políticos locales de la época en que gobernó; y es precisamente, en un auditorio que lleva su nombre en donde se dio el cambio de estafeta. La manifestación, nada desdeñable, de los símbolos. Este es un comienzo con buenos augurios y seguramente el potrillo pondrá lo que haga falta.
El ambiente actual se ve muy negro en el corto plazo. El nuevo edil será acosado por un entorno sumamente complejo en las finanzas del Ayuntamiento, que al parecer ha identificado con certidumbre y precisión. En la ceremonia de toma de posesión reconoció con objetividad y crudeza que “... Por nuestra parte ajustaremos el gasto publico acorde a las prioridades municipales porque llegó el momento de terminar con el dispendio y con el saqueo”. Pero si alguien conoce el entorno en el que se desenvolverá, es precisamente Marcos debido a una razón muy simple: ahí vive y trabaja, ahí están su familia y sus amigos, su historia; algunas de sus empresas y su equipo de trabajo. Pero, sobre todo, seguro estoy de que contará con el soporte de gente muy valiosa que habita, disfruta y padece aquellas polvorientas tierras. Menuda tarea le espera a este servidor publico recientemente estrenado, porque el municipio que decidió gobernar desde hace varios años, le dará un margen constitucional de solamente tres años para obtener resultados en el espacio municipal más difícil y problemático del estado. Sin ninguna duda, también el carisma de María Elena lo favorecerá, una mujer preparada y con talento siempre inspira y apoya.
El abandono en Comondú no es reciente. Se remonta a más de 15 años de deterioro económico y social sistemático. Hasta parece que lo hicieron a propósito. Y nadie le ha encontrado la cuadratura al círculo. Seguro no buscará culpables, no perderá el escaso tiempo de gobierno en pleitos estériles. No habrá lloriqueos por el amargo pasado, no es un gobernante quejumbrosos ni dejado. Y menos blandengue.
No hay logros extraordinarios en los tres años que le preceden. Solo “pequeñas y modestas obras” como apuntó en su informe el presidente saliente, quien soportó estoico el cambio de autoridades y las presiones mezquinas de los últimos días de su gobierno, por parte de los buitres que se resistían a dejar siquiera un mendrugo de los despojos.
Hace mucho que la bonanza y el desarrollo abandonaron las tierras de Comondú. Desde las épocas del oro blanco que duraron varios años, y le llevaron a la gente la anhelada prosperidad, hasta que los precios internacionales del algodón su fueron por el caño y se inició una severa crisis que, hasta ahora, nadie ha podido controlar y, mucho menos, resolver. Habrá que definir, con objetividad, que es lo que tiene remedio y que no, y aquello que sí tenga solución habrá que valorar sus costos porque los fondos disponibles no son precisamente abundantes; y aquellos sin remedio posible o razonable, simplemente habrá que darle la vuelta a la página después de ayudarlos a bien morir. O enterrarlos. Y vaya que varios gobernantes le hicieron la lucha a este municipio no solo con esfuerzo de gobierno sino con cantidades exuberantes de dinero; gracias a esta respiración artificial que lograron suministrarle en el pasado al Valle de Santo Domingo, nos daba a muchos la impresión de que sí saldría adelante, pero a los meses o pocos años, se manifestaba de nuevo el terrible el cáncer económico y social que aún lo devora.
El talón de Aquiles en el municipio son mas o menos un tercio de los agricultores que han llegado a un callejón sin salida. Las infinitas deudas los aniquilaron. Y no vale la pena siquiera repartir culpas, pienso que muchos colaboraron, autoridades timoratas y agricultores en un entorno difícil y complicado para producir y vender y, en general, para el desarrollo del sector agropecuario y pesquero.
La puntilla, o una de tantas, fue el programa de reducción de extracciones de agua para el riego agrícola, que no tiene precedentes en el país, por su eficacia y resultados, y por la coordinación en los acuerdos que se dieron entre los actores políticos y económicos del municipio para llevarlo a cabo. Este programa provocó que se redujera la superficie agrícola en forma considerable si la comparamos con la que se sembraba en los años de bonanza.
Hoy Comondú es tierra predominante de agricultores, no de campesinos porque hay una diferencia notable entre estos dos términos. Disponen de cultivos y desarrollos de alta tecnología gracias a la instalación de invernaderos y hay agricultores valiosos por su eficiencia y alta productividad. Eso ayuda. Y mucho. Pero también hay ganaderos, pescadores, turisteros y comerciantes que reclamarán sus propios espacios y decisiones a un gobierno municipal que es para todos.
Y ya no quiero enumerar más cosas pendientes, porque siento como si le estuviera explicando al Papa Benedicto XVI como decir misa.
Hoy queda mucho por rescatar y más por construir. Empiezan prácticamente desde cero, o mejor dicho, por debajo de ese nivel, con números muy negativos, porque según destacó el nuevo Presidente en el acto formal en el que asumió el poder: “encuentro una administración publica caótica, con graves limitaciones económicas y materiales, sin parque vehicular, una deuda demasiado elevada y una nomina de personal sindicalizado que sobrepasa con mucho las expectativas del ingreso municipal”. Y no es que esté descubriéndole las espinas a la Uña de Gato, ni el agua caliente y menos el hilo negro, pero identificar el problema con crudeza y claridad y además decirlo frente a quien se puede solidarizar con él, autoridades y gobernados, es un buen inicio para emprender la curación de un enfermo casi en perpetua agonía. Mejor y hasta más fácil, pues así se harán evidentes en el corto plazo los resultados.
Pero se requiere el “con qué”, no basta solamente una palmadita solidaria en la espalda, porque todo lo demás ya lo tienen, y aquí le ha entrado al quite el gobernador Agundez, quien públicamente y con sensibilidad, se ha comprometido con los comundeños, a quienes les ha dirigido varios mensajes para darles, a todos, alguna esperanza: “Venimos a cambiarle el rostro a Comondú... Quiero manifestarles que el compromiso que hice de que Comondú será nuestra prioridad, hoy lo estamos demostrando a ustedes, a los pescadores a los agricultores, a ganaderos, a las familias que viven en este municipio de Comondú, que vamos a trabajar muy coordinadamente con... Marcos Covarrubias, pero sobre todo con cada uno de ustedes”. Bien. Este es otro buen comienzo.
Comondú es de los pocos municipios que expulsa población. Y este fenómeno solo ocurre en aquellas poblaciones en las que no se le pueden ofrecer expectativas de vida digna a sus habitantes. En las proyecciones de la CONAPO, se concluye que han abandonado el municipio 15,823 personas entre 1990 y 2005 en busca de mejores niveles de vida.
Marcos será perseguido por los hechos y por los resultados, en ellos encontrará su renacimiento y brújula o su tumba política. Su nombre de pila, Marcos, lo obliga a dar resultados, simboliza “hombre combativo que trabaja con el martillo” aunque otras fuentes le otorgan una significación complementaria que se relaciona con Marte, el dios de la guerra, dándole a quien lleva este comprometedor nombre los atributos de “bravo y valiente”. No hay escapatoria el nombre nos condena por todos los flancos.
Pero Marcos tiene varias ventajas: no es un gobernante que llegue desacreditado; no tiene fama publica ni privada de ladrón ni depredador, es honorable; tampoco es flojo ni indolente; tiene talento; y goza de las características de un buen ejecutivo. Pero también tiene aquello que dice un famoso corrido revolucionario: “lo mero principal” que lo ha distinguido en el trato a sus amigos y en las respuestas a sus adversarios. Así que dispone de todos los atributos para realizar un buen gobierno. Su única y evidente carencia es el dinero, que enfrentará, y seguramente resolverá con imaginación Rafael Gallo, un buen administrador, aunado a la creatividad de otros miembros de su equipo, como Andrés Córdova.Tengo la certeza de que este Marcos, el gobernante de hoy, le hará honor a su nombre y a su estirpe, porque el otro Marcos, el que construyó la iglesia de Alejandría y escribió el segundo evangelio ya pasó a la historia. Así que, prohibido fallar.
Este es el caso del resplandeciente nuevo presidente municipal de Comondú, Marcos Covarrubias, quien tomó posesión el 27 de abril pasado. Hoy, más que en cualquier otro periodo de gobierno, todo influye en el desempeño de la tarea, para bien o para mal. Entre otros factores, influye el acreditado historial de su hermano, El Chato para los amigos, quien contaba con una imagen pública muy consistente pero que fue acorralado en su accionar de gobierno por la miseria del municipio y la indigencia moral de los políticos locales de la época en que gobernó; y es precisamente, en un auditorio que lleva su nombre en donde se dio el cambio de estafeta. La manifestación, nada desdeñable, de los símbolos. Este es un comienzo con buenos augurios y seguramente el potrillo pondrá lo que haga falta.
El ambiente actual se ve muy negro en el corto plazo. El nuevo edil será acosado por un entorno sumamente complejo en las finanzas del Ayuntamiento, que al parecer ha identificado con certidumbre y precisión. En la ceremonia de toma de posesión reconoció con objetividad y crudeza que “... Por nuestra parte ajustaremos el gasto publico acorde a las prioridades municipales porque llegó el momento de terminar con el dispendio y con el saqueo”. Pero si alguien conoce el entorno en el que se desenvolverá, es precisamente Marcos debido a una razón muy simple: ahí vive y trabaja, ahí están su familia y sus amigos, su historia; algunas de sus empresas y su equipo de trabajo. Pero, sobre todo, seguro estoy de que contará con el soporte de gente muy valiosa que habita, disfruta y padece aquellas polvorientas tierras. Menuda tarea le espera a este servidor publico recientemente estrenado, porque el municipio que decidió gobernar desde hace varios años, le dará un margen constitucional de solamente tres años para obtener resultados en el espacio municipal más difícil y problemático del estado. Sin ninguna duda, también el carisma de María Elena lo favorecerá, una mujer preparada y con talento siempre inspira y apoya.
El abandono en Comondú no es reciente. Se remonta a más de 15 años de deterioro económico y social sistemático. Hasta parece que lo hicieron a propósito. Y nadie le ha encontrado la cuadratura al círculo. Seguro no buscará culpables, no perderá el escaso tiempo de gobierno en pleitos estériles. No habrá lloriqueos por el amargo pasado, no es un gobernante quejumbrosos ni dejado. Y menos blandengue.
No hay logros extraordinarios en los tres años que le preceden. Solo “pequeñas y modestas obras” como apuntó en su informe el presidente saliente, quien soportó estoico el cambio de autoridades y las presiones mezquinas de los últimos días de su gobierno, por parte de los buitres que se resistían a dejar siquiera un mendrugo de los despojos.
Hace mucho que la bonanza y el desarrollo abandonaron las tierras de Comondú. Desde las épocas del oro blanco que duraron varios años, y le llevaron a la gente la anhelada prosperidad, hasta que los precios internacionales del algodón su fueron por el caño y se inició una severa crisis que, hasta ahora, nadie ha podido controlar y, mucho menos, resolver. Habrá que definir, con objetividad, que es lo que tiene remedio y que no, y aquello que sí tenga solución habrá que valorar sus costos porque los fondos disponibles no son precisamente abundantes; y aquellos sin remedio posible o razonable, simplemente habrá que darle la vuelta a la página después de ayudarlos a bien morir. O enterrarlos. Y vaya que varios gobernantes le hicieron la lucha a este municipio no solo con esfuerzo de gobierno sino con cantidades exuberantes de dinero; gracias a esta respiración artificial que lograron suministrarle en el pasado al Valle de Santo Domingo, nos daba a muchos la impresión de que sí saldría adelante, pero a los meses o pocos años, se manifestaba de nuevo el terrible el cáncer económico y social que aún lo devora.
El talón de Aquiles en el municipio son mas o menos un tercio de los agricultores que han llegado a un callejón sin salida. Las infinitas deudas los aniquilaron. Y no vale la pena siquiera repartir culpas, pienso que muchos colaboraron, autoridades timoratas y agricultores en un entorno difícil y complicado para producir y vender y, en general, para el desarrollo del sector agropecuario y pesquero.
La puntilla, o una de tantas, fue el programa de reducción de extracciones de agua para el riego agrícola, que no tiene precedentes en el país, por su eficacia y resultados, y por la coordinación en los acuerdos que se dieron entre los actores políticos y económicos del municipio para llevarlo a cabo. Este programa provocó que se redujera la superficie agrícola en forma considerable si la comparamos con la que se sembraba en los años de bonanza.
Hoy Comondú es tierra predominante de agricultores, no de campesinos porque hay una diferencia notable entre estos dos términos. Disponen de cultivos y desarrollos de alta tecnología gracias a la instalación de invernaderos y hay agricultores valiosos por su eficiencia y alta productividad. Eso ayuda. Y mucho. Pero también hay ganaderos, pescadores, turisteros y comerciantes que reclamarán sus propios espacios y decisiones a un gobierno municipal que es para todos.
Y ya no quiero enumerar más cosas pendientes, porque siento como si le estuviera explicando al Papa Benedicto XVI como decir misa.
Hoy queda mucho por rescatar y más por construir. Empiezan prácticamente desde cero, o mejor dicho, por debajo de ese nivel, con números muy negativos, porque según destacó el nuevo Presidente en el acto formal en el que asumió el poder: “encuentro una administración publica caótica, con graves limitaciones económicas y materiales, sin parque vehicular, una deuda demasiado elevada y una nomina de personal sindicalizado que sobrepasa con mucho las expectativas del ingreso municipal”. Y no es que esté descubriéndole las espinas a la Uña de Gato, ni el agua caliente y menos el hilo negro, pero identificar el problema con crudeza y claridad y además decirlo frente a quien se puede solidarizar con él, autoridades y gobernados, es un buen inicio para emprender la curación de un enfermo casi en perpetua agonía. Mejor y hasta más fácil, pues así se harán evidentes en el corto plazo los resultados.
Pero se requiere el “con qué”, no basta solamente una palmadita solidaria en la espalda, porque todo lo demás ya lo tienen, y aquí le ha entrado al quite el gobernador Agundez, quien públicamente y con sensibilidad, se ha comprometido con los comundeños, a quienes les ha dirigido varios mensajes para darles, a todos, alguna esperanza: “Venimos a cambiarle el rostro a Comondú... Quiero manifestarles que el compromiso que hice de que Comondú será nuestra prioridad, hoy lo estamos demostrando a ustedes, a los pescadores a los agricultores, a ganaderos, a las familias que viven en este municipio de Comondú, que vamos a trabajar muy coordinadamente con... Marcos Covarrubias, pero sobre todo con cada uno de ustedes”. Bien. Este es otro buen comienzo.
Comondú es de los pocos municipios que expulsa población. Y este fenómeno solo ocurre en aquellas poblaciones en las que no se le pueden ofrecer expectativas de vida digna a sus habitantes. En las proyecciones de la CONAPO, se concluye que han abandonado el municipio 15,823 personas entre 1990 y 2005 en busca de mejores niveles de vida.
Marcos será perseguido por los hechos y por los resultados, en ellos encontrará su renacimiento y brújula o su tumba política. Su nombre de pila, Marcos, lo obliga a dar resultados, simboliza “hombre combativo que trabaja con el martillo” aunque otras fuentes le otorgan una significación complementaria que se relaciona con Marte, el dios de la guerra, dándole a quien lleva este comprometedor nombre los atributos de “bravo y valiente”. No hay escapatoria el nombre nos condena por todos los flancos.
Pero Marcos tiene varias ventajas: no es un gobernante que llegue desacreditado; no tiene fama publica ni privada de ladrón ni depredador, es honorable; tampoco es flojo ni indolente; tiene talento; y goza de las características de un buen ejecutivo. Pero también tiene aquello que dice un famoso corrido revolucionario: “lo mero principal” que lo ha distinguido en el trato a sus amigos y en las respuestas a sus adversarios. Así que dispone de todos los atributos para realizar un buen gobierno. Su única y evidente carencia es el dinero, que enfrentará, y seguramente resolverá con imaginación Rafael Gallo, un buen administrador, aunado a la creatividad de otros miembros de su equipo, como Andrés Córdova.Tengo la certeza de que este Marcos, el gobernante de hoy, le hará honor a su nombre y a su estirpe, porque el otro Marcos, el que construyó la iglesia de Alejandría y escribió el segundo evangelio ya pasó a la historia. Así que, prohibido fallar.
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