El porrista Zaldívar sostiene que lo acusan sin pruebas de nada. O sea, dice, que con cero evidencias o pruebas de su corrupción cuando presidió la Suprema Corte.
Pero nadie lo acusa de tonto o estúpido. Claro que no.
Ni modo que le diera instrucciones escritas al tal Carlos Antonio Alpízar Salazar cuando era secretario general de la presidencia del Consejo de la Judicatura Federal en un oficio de que hiciera su labor de zapa con los jueces para que resolvieran los asuntos en los que tuviera interés el Ejecutivo, o sea amlo, a su favor.
Claro que Zaldívar no tiene un pelo de pendejo, si lo fuera no hubiera sido presidente de la Corte ni criado abyecto del jefe del Ejecutivo.
Ahora se descubre que hasta la Secretaría de la Defensa Nacional le pedía favores al tal Alpízar para que los jueces resolvieran a favor de los intereses de la propia sedena[1].
Es fácil imaginar que un alto funcionario no le daría “instrucciones precisas” y por escrito, de cómo hacerle manita de cochi a los jueces para que dictaminaran o resolvieran un caso a favor de quien el tal Alpízar les pidió para que torcieran la ley a favor de sus intereses personales o particulares.
Desde luego no se retorcio o corrompió la ley a favor de ninguna institución, sino a favor de sus propios intereses personales o de grupo.
¡Miserables!
No puedo imaginarme a Zaldívar haciendo o redactando algún oficio o tarjeta en donde le diera instrucciones precisas a Alpízar de cómo hacer su sucio trabajo o qué resortes tocarle al o a la juez para que aceptara su cochina propuesta.
Insisto Zaldívar no es ningún tonto por eso les pide pruebas a quienes lo acusan porque sabe que no las hay… por escrito.
Pero sí hay audios que ya están saliendo y ya se comenzaron a escuchar algunos grabados por los mismísimos jueces que realizaron la grabación. Reconocido y entregado a los medios por ellos mismos.
Dicen en mi tierra que pá los perros… los coyotes.
Así que los jueces que resultaron amenazados con premios o castigos si fallaban a favor o no, de lo que les proponía el tal Alpízar salieron más bravos que un león, porque sin que se diera cuenta el tal Alpízar le grabaron todo lo que les dijo y lo que les prometió hacer o no hacer si fallaban o no como él se los pedía. No les importaba la ley ni las consecuencias. Se sabían impunes para siempre, con el apoyo del presidente.
Y si llegara a ganar Claudita seguirían impunes. No le pasaría nada a nadie.
O sea que al tal Alpízar lo tienen grabado en una cinta.
Bien grabado, con todo lo que les dijo.
Algunos jueces que no aceptaron ser partícipes de este cochupo fueron cambiados de adscripción o a otro estado de la república para castigarlos por desobedientes.
¿Y quién los cambiaba de adscripción?
Pues nada menos que el Presidente del Consejo de la Judicatura.
¿Y quién era este tal por cual Presidente del Consejo de la Judicatura?
Pues el mismísimo Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, el mismo que le envió amlo a Claudita para que trabajara, de lleno, en la desaparición de la Corte tal como la conocemos y se elijan, mediante el voto popular, a los jueces y magistrados. Como en Bolivia la de su cuate Evo.
Hoy, como gustan llamarse a sí mismos los ministros jubilados: el “ministro en retiro” Arturo Zaldívar Leo de Larrea trabaja con un sueldazo de jubilado de 200 mil pesos al mes a favor de Claudita.
Pero vea lo que le pidió a la Corte el angelito, el tal Zaldívar para su supuesto “haber de retiro”: “Pedía que le autorizaran una pensión mensual de 251 mil pesos durante dos años y después 200 mil pesos mensuales de manera vitalicia.
“Pero no era todo lo que pedía, también 11 asistentes pagados por la Corte, 5 personas de servicio y 6 escoltas para su seguridad, además de 2 camionetas Suburban blindadas, cuyo mantenimiento y gasolinas sería cubierto también por el presupuesto de la Corte”[2].
Amor con amor se paga, a veces con lana y a veces en especie…
Corrijo, en realidad el tal Zaldívar trabaja para hacer lo que le ordenó amlo que hiciera y Claudita apechugó nomás bajando la cabecita.
Ni siquiera pujó Claudita, ha de haber pensado que se sacaba la lotería con el tal Zaldívar trabajando “de su lado”.
Ahora mismo Claudita y su jefe ya no quieren queso sino salir de la ratonera en la que se metieron estas ratas de alcantarilla.
En el servicio público federal, estatal o municipal nada se puede esconder por mucho tiempo…aunque sea de “seguridad nacional”.
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