En una banda de cuatroteros como los de la 4T siempre será primero la salvaguarda de sus miembros. Hasta la muerte. Tope en lo que tope.
Por eso le mandó amlo a Claudita al exministro Zaldívar para que lo cobijara y le diera juego y desde luego, que para que la ayudara en sus esfuerzos por terminar con la Suprema Corte. Es decir, va a hacer lo que el Tlatoani macuspano le ha ordenado que haga, pero en los terrenos de Claudita.
Y Claudita como buena niña obediente, lo aceptó, pero no porque Zaldívar le vaya a dar votos a granel a Claudita. No. Primero, porque no los tiene y nunca los ha tenido; y, en segundo lugar, porque no es un carismático acarreador de votos al que siga la gente para emitir votos a su favor.
La razón es más primitiva y simple.
Es estrictamente porque es un miembro distinguido de la gavilla y fue en agradecimiento de su jefe a quien le dio extraordinarios servicios desde la Corte a quien funge como el gran jefe de la mafia de la misma banda de latrocinadores de México: amlo.
A tal grado que para que fuera más eficaz esta labor retorcida e ilegal, se formó la “mesa de judialización” que inventó y coordinaba el ex coordinador Jurídico de la Presidencia de la República, Julio Sherer[1]. Desde luego por órdenes del tortuoso y perverso Tlatoani macuspano.
¿Usted le cree al columnista Riva Palacio? Yo sí.
Si partimos de la base de que nadie gobierna solo en un país, es decir, el gobierno no lo puede hacer una sola persona. Eso es imposible.
Aunque el gobierno de la 4T no es realmente un gobierno sino una banda grande de tipos y tipas de mala leche y fanatizados por un supuesto líder mesiánico.
Todos dedicados al pillaje y al latrocinio organizado. Han tomado al país y sus recursos como si fuera su botín personal.
Tal vez haya uno que otro destacado miembro de esta pandilla por allí, en esta inmensa corrupción morenista que no sea de los que van por el botín nacional.
Es probable, aunque me permito dudarlo.
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