12 noviembre 2005

LA TRANSPARENCIA EN BCS: MITOS, MITOTES Y DESFIGUROS

EL MITO
Hay un mito genial, un conjuro, una invocación, que se ha convertido en la evasiva perfecta, fue inventado por los políticos en activo y a él acuden con inusual frecuencia ayudados por sus secuaces, sus cómplices, simples seguidores o fanáticos que nunca faltan; éstos últimos van a todas porque siempre se encuentran sumidos en una total ignorancia, por la veneración perversa a sus próceres, inclinación que los mantiene en la incultura política y democrática, y son siempre lanzados como carne de cañón, son la masa de los incondicionales. Algunos osan llamarles “el pueblo”. A este pretexto perfecto, ya hemos hecho referencia en otra entrega previa a la que titulamos ¡Eureka! El concepto encierra una especie de fuero metaconstitucional y mediático con el que se arropan los patricios y es blandido por líderes y sus adictos a la menor provocación para librarse de todo mal, cierto o infundado, eso es lo que menos importa. Los fogosos discípulos del esclarecido prohombre le construyen bajo ese concepto un blindaje a modo, una coraza ilegal y arbitraria, dejando la impresión, en la mayoría de la opinión pública, que su único afán es lograr, al costo que sea, la defensa irracional de presuntos actos delincuenciales cometidos ayer y hoy, por connotados personajes políticos de la actualidad.
Se parece al fuero constitucional y no lo es, no puede serlo. Pero les funciona a las mil maravillas. Como muchos de éstos políticos están actualmente ejerciendo el poder en diversos ámbitos, piensan que todo lo pueden hacer, cualquier cosa, hasta cometer actos ilegales para esconder o destruir información que pudiera lesionar la imagen de su líder o de su grupo.
A éstos líderes y a sus secuaces nadie los podrá rozar ni con el pétalo de la transparencia para pedirles una aclaración o para que expliquen lo que hicieron durante su función pública y resuelvan dudas razonables sobre algunos aspectos de su clara, oscura o siniestra administración estatal o municipal, depende, porque de inmediato todos sus incondicionales se sienten obligados a defenderlo y a encubrir toda la información relevante.
El término rendición de cuentas no existe en el diccionario de esos perredistas que se dicen puros, menos en los recientes, y ya no se diga en el de los viejos militantes. Y por lo que hemos visto en este breve tiempo, jamás lo incorporarán a su tumbaburros con civismo y sin pena. Les salen ronchas en cuanto alguien les pide cuentas. El pacto secreto de ésta camarilla consiste en que no se toque o moleste a ningún miembro de su clan, menos al líder, so pena de castigos y porque pueden perder el control de su red de complicidades con lo que la banda podría desarticularse.
Este blindaje mítico crece en la misma proporción en la que progresa un político. Si es chollero y su desempeño es solamente local, sin enemigos a la vista y en una posición en la que no afecte intereses de ningún tipo, pues no pasa nada.
En los últimos años este ilegal blindaje ha propiciado un comportamiento vergonzoso de todos los políticos nacionales, sin excepción, y de varios personajes locales que ya se han contagiado.
La única impresión que dejan quienes así operan, es que conforman una banda, una mafia. Las bandas de ayer fueron unas y las de hoy son otras, reciclados sus miembros en muchos casos, pero no se distinguen en nada, Son más de lo mismo. Se reacomodan y restauran según sus particulares intereses y ambiciones, y continúan su oscuro pillaje aumentando o conservando sus ya amplias redes de conveniencia. Desgraciadamente, algunos de sus más conspicuos representantes siguen en el poder. Y no cambiarán. La contraparte legal, benéfica para todos, serían los equipos de trabajo, los cuales, obedecen a otros conceptos y sus fines son distintos a los de una camarilla o mafia.
EL MITOTE
Truenan los políticos locales hoy, en contra de varios regidores del Cabildo de La Paz, quienes cometieron el pecado mortal de solicitar información. Se les echaron literalmente encima un torrente de defensores. Nos relata en una nota Pedro Juárez, corresponsal de Crónica, que inclusive el Presidente Municipal se opuso a la formación de una comisión plural del Cabildo para que se investigara el asunto, y trató de derivarlo a la Comisión de Transporte. Sin embargo, es digno de celebrarse el hecho de que la autoridad municipal sí proporcionó información a quienes la pidieron. El Secretario General del Ayuntamiento les respondió a los regidores solicitantes que en las oficinas del municipio no existía un solo documento sobre el tema. Así que ya no hay la menor duda: no hay antecedentes sobre ésta venta; y remató contundente el funcionario "No se encontraron actas de Cabildo que contengan los estudios, análisis, acuerdos, dictámenes y conclusiones, relacionados con la transferencia de las concesiones y desincorporación de la paramunicipal." Más claro ni el agua.
¿Porque reniegan? Por el simple hecho de haberles solicitado información sobre una operación de compraventa del transporte público que debió haber sido perfectamente documentada, transparente y pública y autorizada por el Cabildo en 1997, creo. Dicen las autoridades actuales que no hay rastro de esa operación que en su tiempo debe haber representado varios cientos de miles de pesos. Y cuando alguien demanda información, quien sea, lo menos que se puede esperar de las autoridades responsables es que la proporcionen. Rápido, bien hecha, y con todo lo que tengan sobre el asunto para despejar dudas, malos entendidos y sobre todo sospechas. Pero cuando la propia autoridad se niega rotundamente a informar sobre hechos del pasado reciente, y se niega también, categóricamente, a aportar datos y razones sobre las modalidades bajo las cuales se vendió el Sistema de Transporte de La Paz durante la administración municipal del actual Presidente nacional del PRD, lo primero que se les ocurre a los portavoces del líder es “los datos los quieren para dañar a personajes políticos”. Cuando le preguntaron a Leonel Cota los reporteros de Crónica en la ciudad de México “¿y por qué no presenta la documentación y listo?”, el líder respondió “Voy a presentar actas de cabildo, licitaciones, periódicos de la época que dieron cuenta de los asuntos de la administración del transporte urbano…” Y remata Leonel con un críptico lenguaje para tomen nota quienes él dice lo acusan sin fundamento, y completa “que asuman su responsabilidad por hacer esos señalamientos".
Pero cualquiera se puede preguntar ¿porqué no existen documentos en el Ayuntamiento ni en el gobierno del estado ni en ningún lado? ¿Los tendrá Leonel en su casa o se los habrá dado a alguien para su resguardo? ¿O estarán en la caja fuerte del partido? Esperemos la respuesta pronto mientras se continúan cultivando y propagando los rumores por la simple falta de transparencia.
El caso es que no aparecen y si existieran simplemente no se los darán a nadie. Se los guardan. O los queman. O los desaparecen.
Con esas actitudes quieren que pensemos en el gran trabajo que están haciendo por defender la transparencia cuando lo que realmente pretenden es desvivirse por defender a su jefe.
EL DESFIGURO
¿Qué hubiera pasado si al solicitar esta información las autoridades municipales simplemente localizan y entregan el expediente de esa operación de compraventa? Pues nada. Absolutamente nada. Tan tan. ¡Claro!, si se tiene la cola limpia y corta. Pero con sus repuestas iracundas, amenazantes, sospechosas y a la defensiva a una simple petición de información, tal parece que hay mucho desaseo o pensaron que todos son desmemoriados. Y el espinoso tema llegó al Congreso para ser investigado.
¿Sabe usted quién fue el único que votó en contra del punto de acuerdo para que no se indagara este asunto en el Congreso? Pues un diputado que se dice profesor, quien si no recuerdo mal era Síndico municipal cuando se llevó a cabo la compraventa, y tenía funciones de contralor del Ayuntamiento, él es quien debería aportar los datos en cuanto los pidieron, o cuando menos, señalar dónde se encuentran los documentos comprobatorios del proceso de compraventa. No ha dicho ni pío. Tal vez porque su líder le ha dado todo, lo inventó como político y se siente obligado a pagar con su silencio.
Es tan vehemente la defensa asumida por algunos diputados y autoridades sobre la supuesta legalidad de ese acto de compraventa, en contra del más elemental sentido común, que orillan a todo mundo a pensar mal, a fabricar elucubraciones y conclusiones sin sustento para asegurar que fue un acto corrupto.
¿Será otro complot?
Defienden a su prócer con saliva, unos en silencio y otros vociferando y votando en contra de la investigación en lugar de hacerlo con documentos, legalidad y transparencia.
Hemos sostenido en anteriores entregas con datos e informaciones de terceros desinteresados que los perredistas están peleados con la transparencia. A muerte. No se les da.
Por la fiereza con que han escondido la información, seguramente piensan que un tiro de estas características tendría un efecto negativo y producirá una carambola de varias bandas o desembocará en un efecto dominó, como usted guste, porque afectará a varios miembros del Congreso y del poder ejecutivo en funciones, quienes en su tiempo, intervinieron en este oscuro episodio de nuestro pasado reciente. Si no hay nada sucio ni sospechoso, si no hay nada inmoral, ni cochupos ni corrupción. Entonces ¿por qué esconder la información? ¿Y porqué activar alarmas y las armas en contra de sus enemigos y adversarios?
¿Qué van a hacer los diputados y las autoridades del estado y municipios cuando entre en vigencia la Ley de Transparencia en el estado? ¿Van a salir con lo mismo de hoy?
Sus agendas no tienen nada que ver con la transparencia y menos que ver con los intereses legítimos de las personas comunes ni con los ciudadanos informados.
Moraleja citada por el columnista Francisco Garfias: Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.
Con relación a estas “pérdidas” lamentables de documentos, el gobernador Narciso Agúndez Montaño, envió al congreso el día que entregué esta colaboración al periódico. un proyecto de decreto para reformar y adicionar el Código Penal vigente, que castigará con mayor severidad a quien abuse o haga uso indebido de sus funciones públicas o que practique el peculado. El asunto lo trataremos en otra ocasión, lo amerita.
No debo de dejar de reconocer que este es un gran paso en materia de transparencia y justicia.
Felicidades gobernador, nunca es tarde.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

ABATIR ¿NO ES ASESINATO?

Desde que inventaron el nombrecito abatir se acabaron los asesinatos. En consulta con el diccionario de la Real Academia Española dice en su...