A los panistas les ocurrió lo que al caballo de mi compadre: casi lo había acostumbrado a no comer cuando se murió el bruto y noble animal. Los panistas casi aprenden a gobernar... cuando ya se van. Acaban de despedirse. No todos aprendieron bien la tarea. Sin embargo, unos cuantos, sí le encontraron el modo después de practicar cinco años apoyándose en el ensayo y error. La curva de aprendizaje les resultó penosa, eterna, permanente. En el colmo del desvarío de sus cretinos jefes, a los pocos panistas con barruntos de vocación para el servicio publico, que lograron la ansiada palomita aprobatoria de sus dirigencias locales y nacionales, para colocarse en el gobierno federal, los corrieron a la vuelta de unos meses sin mediar explicación, cuando ya casi le tomaban el gusto a las labores de gobierno y a los jugosos salarios estilo Fox. Otros, a los que no han despedido, ya están aprendiendo, también, a hacer “buenos negocios” puesto que ya es poco lo que les resta de vida administrativa y política. Éstos, igual que las ratas, ven con temor que el barco hace agua por todos lados, y su patrón los arruinó prematuramente al advertirles, un año y medio antes del fin, que esta aventura ya se acabó. Otros más, con su mejor esfuerzo, ya se habían aprendido las abundantes reglas y recovecos legales para operar, cada uno en su área, la parte que les tocó de los más de 200 programas federales con incidencia en el estado. Muchos de ellos pesados, complicados y tortuosos en su aplicación, lo que es un claro reflejo de la enmarañada estructura programática y presupuestal federal; pues en eso estaban, entendiéndole, cuando los sorprendieron sus preclaros dirigentes y sus foxistas autoridades, atizándoles una patada en la cola. Les pasaron por encima, los humillaron y ni las placas apuntaron. Tampoco les dieron las gracias. El costo del noviciado resultó sumamente oneroso para el país porque no supieron, entre otras muchas cosas trascendentales, gastar el presupuesto en la forma correcta y a tiempo; aún hoy tienen problemas de subejercicio porque hay programas autorizados en los que no han ejecutado un centavo de lo que ya tienen para el 2005. Para constatarlo basta con repasar los cientos de observaciones que sobre el tema ha generado la Auditoria Superior de la Federación en la revisión de las cuentas públicas anuales. Los resultados de las investigaciones arrojan cientos de millones de pesos cada año gastados sin ton ni son en unos casos, y en otros tantos, sin gastar, subejercidos. Sólo aprendieron a despilfarrar con las toallas de cuatro mil pesos para las cabañas de los pinos, los modelitos de Chanel y en las torcidas aplicaciones del presupuesto para la remodelación del rancho. Recordemos que ya electo Fox, decidió pagarles, ilegalmente, maravillosos salarios a su equipo de transición ¡y no eran empleados federales! Lo que parecía un agandalle solitario se convirtió en política de gobierno. Pero ya pasaron cinco años y se van a morir de nada, y tienen prisa por entregar el changarro... a quien sea. La esperanza se convirtió en pesadilla. Arribaron a un romántico sueño de dos para degustarlo y relamerlo durante seis años y resultó una alucinación de humor involuntario, que vemos asombrados en las ridículas y cursis revistas del corazón. Les queda un año y medio para que sus “limpiadores” hagan su trabajo en todas las cañerías del sistema. Restan millonarios asuntos pendientes, consecuencia de las revisiones de las cuentas publicas del 2001, 2002 y lo que se lleva examinado del 2003. Falta inspeccionar el 2004, 2005 y 2006. La pesadilla no termina... ni cesará. Porque ahí viene otro gobierno, y según parece, de otro partido o partidos distintos. Y atención porque los agravios gratuitos perpetrados por los foxipanistas son vastos por efecto de su ingenuidad, incompetencia y mala leche, no sólo en contra de sí mismos, sino de “los otros”, de “los culpables” quienes, a su torcido y conveniente juicio, “no los han dejado trabajar” ni “disfrutar de la presidencia”. Los ultrajes, las gracejadas y ocurrencias que foxistas y panistas les han propinado a todos los actores políticos del país y a la Constitución, calaron hondo y no han parado. Y no se detendrán porque ya hemos visto que la prudencia, la mesura y la sensatez no son cualidades que los distingan. ¿Cuántos de estos próceres foxipanistas, pseudopanistas y vivales terminarán inculpados por las tropelías que cometieron, en unos casos por ingenuidad e ignorancia, y en otros, por mala fe y ambición? Ya escucharon el trágico sonido de las alarmas. Hay pánico en las azoteas del poder. Al prócer mayor no lo tocarán al amparo del 108 constitucional, pero a la doñita y sus cachorros los augurios pronostican que les irá como en feria por los rumbos de Pemex e Infonavit. Hay agujeros negros que les será imposible tapar, verdaderas coladeras. Los rastros son inocultables. Por eso les urge el codiciado fuero que los proteja con el manto sagrado de la impunidad, al menos hasta que prescriban algunos de los incontables delitos que desde ahora les imputan.
Fueron numerosos los panistas, los “místicos del voto”, quienes de buena fe, pensaron que, a su llegada, la realidad nacional no sólo cambiaría sino que mutaría en alguna dirección mejor para tener un país diferente, para llevar a la nación hacia algún mítico paraíso, excitados por el etéreo cambio prometido; y enfilaron hacia cualquier lado, hasta en reversa; manejando siempre atentos al retrovisor; a contrasentido de la modernidad y de la historia. No tuvieron ayer ni tienen ahora, certeza del curso, no supieron ni saben hacia dónde ir ni por dónde, sobre todo, cuando el inconsciente, campechano y desalmado timonel declara, enfático, que foxilandia no existe más: la Itaca mexicana del Ulises criollo ha sido liquidada para siempre por su creador, se esfumó el puerto de llegada. Y aún así, sin brújula ni piloto, y sin destino, los escasos bien intencionados panistas se aplicaron con entusiasmo a las tareas del servicio publico. Todavía recuerdo las listas que circularon cuando hubo certidumbre del triunfo foxista (no panista) en el 2000: trataron de seleccionar panistas de conciencia, militantes probados con la camiseta bien puesta, para que recibieran los centenares de inminentes nombramientos en el gobierno federal, pero la cosecha fue pírrica, porque solamente estaban a la mano honorables y dedicados ciudadanos de diversas especialidades y dignos oficios: hojalateros, regulares comerciantes, pequeños empresarios, oficinistas, limitados políticos sin experiencia ni preparación suficiente en la administración publica, profusos vivales y algunos profesores. Aún así insuficientes. Unos abandonaron sus negocios, otros para su fortuna, lo pensaron bien y los conservaron. Ni uno solo avezado en las tareas de gobierno. Y para colmo, su propio jefe, al asumir la presidencia, no quiso saber nada de los panistas en el gobierno federal. Por algo sería. De los pocos que llegaron, no había uno solo con ideas claras sobre lo que sería el ejercicio de la administración publica federal. Nunca supieron el cómo y menos el para qué. Ya después, sobre la marcha y con el cambio en el bote de los desperdicios, ni siquiera se trataba de cambiar nada, sino exclusivamente continuar con el funcionamiento normal del gobierno, sin “innovar”, ni inventar nada. Y ni así. El gobierno federal continuo funcionando, a pesar de los foxistas. Y con ellos encaramados en el lomo, el país medio continuo su marcha en forma dispareja, gracias a todos aquellos miles de trabajadores a los que hoy “acusan” injusta y estúpidamente de “priístas” y “saboteadores”, manifestando con ello, nuevamente, su colosal e inagotable ignorancia de la estructura del gobierno federal y de las características y filiaciones de éstos miles de trabajadores. Eso sí, abundaron los panistas desquiciados que se creyeron lo del cambio e inmediatamente comenzaron a denunciar con elementos y sin ellos ¡a los propios panistas y a otros! por corruptos; y en pago, sus trastornados camaradas de partido ¡corrieron a los denunciantes! Seguramente como escarmiento porque nunca entendieron que, para la camarilla que ganó el poder, en “su” concepto de cambio no se incluía evidenciar a nadie; “su” cambio, el de los foxipanistas, era otra cosa y para otros propósitos más personales en los que nunca estuvieron incluidos los panistas limpios. De hecho estorbaban. Los ingenuos panistas tampoco quisieron darse cuenta que sus iluminados próceres, ideólogos y cabecillas sólo querían el poder, para el arribo de secretas cofradías, hoy a la vista de todos, e intentar conservar el poder para enriquecerse y ayudar a sus amigos y empresarios.
Con los escasos cuadros partidistas y los del gabinetazo integrados a la función publica para ejercer el gobierno federal, los panistas estaban condenados al fracaso, porque el sistema federal y su operación se volvieron, con el paso del tiempo, muy complicados y su funcionamiento estaba diseñado para trabajar como si todos viviéramos en la cueva de Ali Ba Ba; había y hay, tal cantidad de reglas, normas y obstáculos para operar, que solo los cerrajeros profesionales podían abrir esas miles de puertas, ya no para enriquecerse, medrar o sabotear, sino simplemente para mantener en acción al gobierno. Ante el muro de lo inesperado y desconocido, los foxipanistas se quedaron inmóviles más de dos años. Connotados panistas llegaron a decir que con esas normas y leyes vigentes, era imposible gobernar, que no se podía hacer nada de lo que “pensaron”, porque había camisas de fuerza por todos lados, y un alto riesgo de que los procesaran penalmente si la regaban. Hoy, a punto de terminar el quinto año de gobierno, uno de tantos expertos nadadores de muertito, declarado delincuente electoral, nepote y dador de concesiones a Televisa al autorizar irregulares casas de juego en todo el país, el ex secretario de gobernación Creel, entre otros, se quejan, amargamente, de que hubo traidores en el gobierno cuando el ejecutivo ¡fueron ellos y con él a la cabeza! Lanzan quejumbres y escupitajos al cielo, buscando culpables, cuando se encuentran, por merecimientos propios, en el tercer lugar de las preferencias electorales como justo premio otorgado por los ciudadanos a su incontinente y rijosa forma de gobernar. ¡Por parejas! Y no digo autoridades ilegítimas porque no lo son, están ahí por decisión de la mayoría de los mexicanos. Lástima por los panistas de buena índole, que los hay, aquellos frenéticos creyentes del destino y valores de su partido, quienes advirtieron, con pesar, como una banda sin escrúpulos se apropió del poder ejecutivo; y observaron también, la supina incompetencia que demostraron para gobernar. Lástima por ellos. La camarilla ultra secreta tampoco supo qué hacer para ganarse el respeto y la colaboración de los otros poderes, ni de actores políticos y ciudadanos, los cuales, por si no lo saben, también gobiernan este país. México no es el desvarío del “gobierno de Fox”. Nadie puede gobernar un país solo, y menos en pareja. La “brega de eternidad” predicada durante décadas por los fundadores del panismo tradicional, no les va a alcanzar más que para seguir en lo mismo: en la oposición perenne, con la esperanza de recibir las dádivas de un poder en manos de otro partido, mediante la componenda como lo hicieron durante el salinismo y el zedillismo. Citado por E. Krauze, Manuel Gómez Morín, un mexicano fuera de serie y fundador del PAN, reconocía hace años con una clarividencia genial que hoy impone: "no hemos tenido mucha ansiedad de llegar a los puestos de gobierno. Reconocemos inclusive que si mañana, por uno de esos trastornos políticos a fondo, Acción Nacional tuviera que hacerse cargo del gobierno, tendría que hacer un esfuerzo intenso para formar un equipo ...Tal vez (convocaría) a un gobierno de unidad nacional". Krauze señala que los panistas en el poder han fallado “... entre otros muchos factores, por no atender los consejos de su fundador.”, y sólo les reconoce, como yo y muchos mexicanos más, sin regateos, que han alentado la maduración democrática del país. Destaca el historiador también que “...el PAN está obligado a complementar su vocación cívica con un ejercicio serio del poder ...” Las negritas son mías. Y remata, lapidario, dándonos a conocer la clave del porqué no han evolucionado ni avanzarán: “El PAN no necesita sólo un demócrata en la contienda: necesita también un gran político.” Y ese no se ve por ningún lado, una vez que han abierto en el PAN el catalogo de sus miserias políticas y de sus mediocres personajes babeantes de ambición por la silla presidencial. Tal vez de esta aventura no se vuelvan a levantar; su ultima esperanza es que regrese la vieja pandilla, con inéditos bríos, a comprar otra vez la presidencia, como ya lo hicieron en una ocasión, engañándonos a todos con el voto útil hoy transmutado en boñiga. El “cambio” se convirtió en “faldas” y en “que Dios los bendiga”. Con esa ilusión a cuestas, y a la vista de todos, estos anodinos pandilleros volverán a arremeter, ilegalmente, y con carretadas de dinero publico y privado, para ver si pueden renovar la compra y seguir en el negocio. Eso y no otra cosa es lo que hemos percibido hasta hoy los mexicanos. Continuaremos gobernados a golpes de marketing, convertidos en víctimas de la tortura del cambalache y del cinismo ramplón.
Es cierto que hay miles de personas en la actual estructura federal, que el panismo supone, confundido como ha estado siempre, que son “priístas” y “saboteadores” a los que hoy quieren despedir los fundamentalistas del PAN aplicándoles una especie de limpieza étnica. Pero la gran mayoría de estos trabajadores son técnicos, especialistas diversos y una buena parte en poderosos sindicatos; y no era tan fácil, o más bien imposible, sustituirlos por cuadros panistas, simplemente porque no existían en ese partido militantes capaces, profesionales o con la preparación adecuada para el desempeño de miles de funciones que requieren de una especialización en el servicio publico. Y se requerían millares de personas. Yo no me aventuraría a imputarles a esos miles de trabajadores del sector publico federal el mote de “saboteadores”, que es la connotación que le están dando estos panistas llorones al término de “priístas”. Es una bajeza. La inmensa mayoría de éstos empleados federales no consiguieron sus trabajos mostrando una credencial del PRI, ni por que hubieran sido dirigentes de partido o hubiesen sido recomendados por el partido de manera directa para darles el trabajo, ¡cuando ni siquiera existe un padrón priísta! No era así. Nunca fue así. Pero los panistas ya no lo entendieron. Y les pregunto a estos fundamentalistas del PAN que hoy se “lamientan”: ¿Porque no sustituyeron con sus “especialistas” a todo el personal del sector financiero y de las entidades que lo regulan, de jefes de departamento para arriba? ¿Dónde están los reconocidos economistas y financieros del panismo? ¿En el corrupto director de Banobras? ¿Dónde están los grandes políticos señaladamente panistas? ¿Qué les pasó en Pemex, y a quién iban a sustituir ahí? ¿A cuántos de sus correligionarios valiosos han corrido? ¿Y qué les pasó con el poder judicial? ¿Y a quien sirvieron los corruptos panistas de prosapia que metieron a “dirigir” la lotería nacional y el Fonden? ¿O porqué no cambiaron a todos los cuadros de la SCT? No son enchiladas. Solo necesitaban cambiar a los primeros niveles de dirección por gente capaz, por políticos probados y dedicarse a tratar de hacer un buen gobierno, pero no tenían a nadie con tamaños. El personal del “antiguo régimen”, como le llaman los foxipanistas inventores de la democracia mexicana, no fue suplido simplemente porque no tenían personal competente con quienes hacerlo, y todavía hoy escasean. Con las sustituciones que hicieron, todos nos dimos cuenta de la clase de “técnicos, políticos y administradores” que llegaron al poder, salvo contadas y honrosas excepciones, aunque algunos mejor prefirieron irse. También hemos visto que a estas alturas de la pesadilla, la culpa de que las cosas no les funcionen, siempre es de “los otros”, y cuando se les exigen nombres y una explicación consistente responden “¿y yo porqué?”. Así que, les diré a los que se la han pasado gimoteando cinco años “porque no nos dejan hacer nada”, lo que le espetaron en un evento al preclaro estadista presidente que hoy tenemos: “no nos hagamos pendejos, señor”. En esto de las justificaciones ya hemos visto como se las gastan y como reparten culpas. En una de esas pega el pretexto y alguien se los cree. Quieran o no, los foxistas de la mano de los panistas, tendrán que asumir su fracaso en el juicio implacable de la historia. No hay sabotaje de ninguna especie, solo hubo y hay, una descomunal ignorancia, impericia y prepotencia de los panistas. Ah, por ultimo, a los priístas militantes, simpatizantes o sin partido de los niveles directivos del “antiguo régimen”, cuando eran dados de baja no se les daban mayores explicaciones, simplemente entregaban el puesto cuando se les pedía y adiós, y no se la pasaban mariqueando después, durante años, reclamando una supuesta solidaridad para conservar el empleo por ser del mismo partido. Pero así era y se aceptaba. En esto sí vemos un gran cambio. Algún día lo entenderán. Sólo que, sorpresa, ya no tienen tiempo, y en el poco que les resta, de verdad espero que adquieran un poco de dignidad republicana y no insulten la inteligencia de los demás. Ni modo, se sabotearon a sí mismos y contra eso no hay antídoto. Apenas, tal vez, regresando al origen que extraviaron.
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
TRUMP QUIERE QUE SÍ SE PRODUZCAN DROGAS… PERO EN EU
Es de sobra conocido el hecho de que uno de los postulados que llevaron a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, consistió en ...
-
LA VIDA EN UN SUSPIRO BEBÍ DEL CÁLIZ EL SUMO AMARGO DE LA MUERTE. ME ENFRENTÉ CON ESO QUE LLAMAMOS EL FINAL CON LA HUESUDA, LA CATRINA.....
-
Para todos, incluyendo a Claudita y a su banda. Con mis mejores deseos para que no alcancen a destruir totalmente este país llamado México. ...
-
Sí, igual que todos los mexicanos bien nacidos y bien intencionados… Esperando a que el mayor pendejo que tenemos como presidente de la repú...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario