No tengo ninguna duda al respecto de por quién voy a votar el 2 de junio de 2024: votaré por Xóchitl. Sin jetas y sin culpas… Por la democracia y por México y por otras razones que sería largo enumerar.
Continuar por el camino que nos ha llevado amlo y los disparates que ha cometido tanto él como sus cómplices no tiene nombre… bueno sí lo tiene, en México les llamamos pendejadas. Y ha hecho varias, una tras otra.
Y no es una o unas pocas, son varias y a un costo que Hiriart ha calculado en 2.5 billones de pesos en su nuevo libro El costo de una locura de la editorial Grijalbo, y que acabaremos pagando todos los mexicanos más tarde o más temprano. Es como si cada mexicano de los 97 millones de electores le hubiéramos regalado a amlo 20,618 pesos para que hiciera sus pendejadas, pero a costillas nuestras, con nuestro dinero. Y encima de eso ¿lo premiaremos renovándole el poder a su entenada?, a través de su cómplice y obediente mayor, Claudita para seguir promoviendo que se haga pendejada tras pendejada con nuestro dinero.
Es un demonial de plata, de nuestra plata, la de usted y la mía, la que ha tirado este loco psicópata al bote de la basura.
Y lo que ha hecho con los niños y niñas de México no tiene nombre: bueno sí lo tiene, se llama amlo, está loco de atar y ha dirigido al país como si fuera su casa o peor: solamente uno de cada tres niños cuenta con su esquema de vacunación completa en México, cuando antes de que llegará amlo era parte del orgullo nacional nuestro sistema de vacunación.
No hago la lista de las tropelías que ha cometido porque son incontables, y, además, ya lo he hecho en otras columnas; salvo unas pocas decisiones que ha tomado amlo y que han resultado de beneficio para los mexicanos. Es el caso de las pensiones a adultos mayores, los aumentos a los salarios mínimos que aplaudo y el proyecto del tren interoceánico para el que tengo una gran incógnita de si resultará o no benéfico.
Digo lo anterior porque ya nos ha acostumbrado amlo a que sus proyectos no tienen ningún soporte en materia de estudios previos. Ningún estudio avala a ninguno de sus grandes proyectos, ni ambientales ni económicos ni sociales o de estimaciones presupuestales.
Basté decir que el propio amlo dijo en abril del 19 sobre la refinería de dos bocas que “si no se termina en tres años, ni siquiera en el sexenio y no cuesta 8 mil millones de dólares sino 15 mil se acaba todo nuestro prestigio, se fracasa…” según cita en su columna Carlos Elizondo Mayer Serra del 24 de mayo del 24 en Reforma[1].
Los grandes proyectos de amlo se han hecho a lo pendejo, con las puras ganas de hacerlos, por una ocurrencia o simplemente porque el Tlatoani así lo dispuso.
Lo demás que ha hecho amlo a lo largo de seis años es pura mierda y yo no quiero más de eso para mi país. Les doy un ejemplo clarísimo: el crecimiento de México en estos seis años será de únicamente del 0.3%. O sea, nada. No importa que amlo manipule las cifras para dar una idea de que, en efecto, el país ha crecido o de que no ha crecido la criminalidad en nuestro país, según “sus otros datos”.
Sus cifras, (sería más preciso decir “sus otros datos”), están manipulados y como siempre lo hace amlo él descalifica e insulta a todo lo que no esté de acuerdo con él o a quien no coincida con los datos que reparte a sus fanáticos seguidores cada mañanera.
Pues yo no estoy de acuerdo con estas políticas de amlo.
No estoy de acuerdo con su visión del país que habitamos todos los mexicanos.
Además, es un profesional violador de la ley. No le importa.
Hace lo que le da su puta gana.
Sabe que no pasará nada, cero consecuencias, porque tiene todo el poder en sus manos o confía en la red de poder de sus cómplices que él mismo ha construido. Tiene en su mano todos los resortes y cómplices necesarios para nulificar cualquier acción legal en su contra. Todo porque son miembros de la misma banda de malhechores que hemos padecido todos los mexicanos.
Se ha preocupado por construir una red de poder para ser inmune a cualquier acción legal en su contra o en contra de alguno de sus múltiples y cercanos cómplices.
Amlo y sus compinches (incluidos sus hijos) se han robado cantidades monumentales de dinero, tanto que no se lo podrán acabar en varias generaciones. Aunque lo nieguen y digan que no es cierto, como es su costumbre, porque ellos dicen que son honestos y repiten hasta la nausea la frase célebre de amlo: tener el 90% de honestidad y el 10% de capacidades, la cual, les ha permitido, a lo largo de seis larguísimos años, robar, a placer, del presupuesto nacional puesto que solamente basta con que esa frase célebre la diga el líder del movimiento para permitirles a sus cómplices todo tipo de latrocinios y delitos. Claro, toda esta rapacidad con la complicidad idiota de los abyectos diputados que se hacen cargo de aprobar lo que sea que les que les mande amlo, tal cual.
Un voto por Morena será un voto contra México...