Pues sí, si perdiera la elección del 24 amlo sería perseguido por la inmensa cantidad de agravios a la nación que ha cometido durante su administración, sin olvidar a su pandilla cercana de ultra corruptos.
No olvidemos que esta administración de amlo ha sido la más corrupta de la historia nacional, y mire que hemos tenido excelentes corruptos, de museo, como para exhibirlos y ganar campeonatos mundiales, si los hubiera. Por eso la prisa y la enfermedad obsesiva de conservar el poder. A toda costa. Sobre lo que sea y sobre quien sea, antes de que los acusen, procesen y vayan a la cárcel encabezados por el mesías tropical. Pareciera una lucha sin cuartel por conservar el poder sólo por el poder mismo, pero no es así, quieren conservar el poder a través de un tercero o tercera, para no tener que sufrir algún proceso legal e ir a la cárcel, su lucha es para no perder los privilegios ni la libertad de seguir mamándose el presupuesto nacional a discreción, sin freno, según las ocurrencias del día.
Son burgueses con disfraz de activistas de izquierda, les gusta la lana en abundancia, y todo lo bueno que han generado “los infames neoliberales”: los vinos, las buenas comidas, los choferes, las casas con alberca, las vacaciones pagadas, las buenas escuelas, los buenos puestos con excelentes ingresos, las obras asignadas directamente, la opacidad para gastar el presupuesto, los palacios, los grandes presupuestos, el capitalismo de cuates, el cash, etc.
La historia de vida de amlo es, ha sido y será el conflicto y pasar por encima de la ley. Así lo ha hecho toda su vida. No tendría que ser diferente ahora, no hay ninguna razón para cambiar lo que ha sido su historia de vida, su forma de comportarse.
Y ahora que tiene el poder, pues menos.
Es clarísimo que, para algunos fanáticos de la ley, o de la Constitución, QUE SÍ ES LA LEY, amlo tiene suficientes merecimientos para estar en la cárcel por lo que le resta de vida útil. Y digo útil si llegara a estar consciente y lúcido, aunque lo veo difícil por su condición tan precaria de salud.
El ejercicio del poder lo ha mantenido vivo. Es una droga potentísima.
El plan de amlo es no salir nunca más de Palacio Nacional, en donde vive a cuerpo de reyezuelo, y si saliera, lo hará únicamente con los pies por delante, difunto en una camilla rumbo a una funeraria de súper lujo. Amlo quiere morirse como se murió Benito Juárez en Palacio Nacional.
Ni más ni menos.
Ese es su siniestro y retorcido plan. Lo que le reste de vida lo pasará en Palacio Nacional. No en Palenque, en su rancho “La Chingada”, pues cómo se va a morir ahí en medio de la nada, en medio de ni madres, sin bombo ni platillos, sin declarar luto nacional, como Juárez.
¡Claro que no!
Él fallecerá en Palacio, y eso lo hará pasar a la historia nacional.
En automático.
Por eso anda “cucando” a la huesuda. La provoca, la saborea, mandando a la chingada a sus doctores y no bajándole al ejercicio del poder.
Y, además, enfermo, y de la misma enfermedad que tenía Juárez, su ídolo: angina de pecho, misma que condujo al prócer a un ataque cardiaco el 18 de julio de 1872 a los 66 años.
Y si se pudiera, que suceda el mismo día.
Amlo ya tiene al menos dos ataques cardiacos de los que se ha salvado de milagro, y por la atención oportuna de sus nuevos y consentidos amigos los militares doctores. Ya le pusieron un consultorio en Palacio para atenderlo a cuerpo de rey…ezuelo.
Como es el amo del teatro político pues planea fallecer justo a tiempo, cuando así le convenga y sea electoralmente más rentable.
De ese tamaño su cinismo.
Por eso le pesa tanto a amlo haber llegado al poder tan viejo y, sobre todo, tan jodido de salud. Le quitaron un tiempo precioso para acabar con el país y con todos los neoliberales que lo pueblan (como 70 millones según sus cuentas). Si hubiera llegado con menos edad ya llevaría muchos sexenios gobernando, por ejemplo, si fuera desde el año 2000, con eso ya tendría mas de 23 años gobernando. ¡Lo juro¡
Ahora insiste en que él no aspira a la continuidad, que él es un demócrata, pero sabe que ahora ya no le alcanza la salud para permanecer, que ya no podría estar en el ejercicio de todo el poder por lo delicado de su enfermedad, por ello decidió NO quedarse más tiempo a “gobernar” (como ya se lo han pedido) y por esa razón lo hará a través de su “favorita”, su clon, pero sujeta a él mientras viva.
Eso si todo le saliera bien, pero no hay ninguna garantía de que eso vaya a ocurrir.
El poder es cabrón.
Pero amlo no renunciará a continuar en el poder por que sea muy buena persona (que no lo es) o muy cristiano (que tampoco lo es), o muy respetuoso de la ley (menos), ¡CLARO QUE NO!, el problema es que él sabe que su salud es tan frágil que, seguramente, no llegará al final de su mandato vivito y coleando o haciendo aún más daño al país, o pasándose la Constitución por los arcos de las patas, como usted guste. Lo que realmente quiere amlo es morirse en Palacio Nacional, igual que Juárez[1] cuando estaba en el proceso de preparar su reelección.
¿Y eso que utilidad tendría?
Pues es muy simple: impedir que lo metan a la cárcel a él y a sus cómplices. No olvidemos que esta administración ha sido la más corrupta de la historia en México.
Se han despachado con la cucharota del mole, la más grandota y a la que le cabe más mole, más frijoles y piezas de guajolote.
Así pues, saldrá hecho un fiambre. No tengo ninguna duda.
Pero nos dejará la herencia de su “favorita”… Si es que gana.
Ah y su testamento político que será arrumbado en un bote de basura en cuanto él ya no esté.
¿Cuál es el temor de Andrés?
La transparencia, la rendición de cuentas y perder las elecciones. Esos son sus temores.
Por eso quiere acabar con quienes representan esas áreas autónomas, le estorban para sus retorcidos planes.
Sí, el odio no es gratuito.
Por eso le corre la prisa, sabe que apenas le quedan en el poder un año, 4 meses, 28 días y 6 horas al momento de hacer esta columna, para terminar de destruir al país. O el equivalente a 12,390 horas o 16.96 meses, si usted gusta. El tiempo vuela, no perdona.
Apenitas tendrá tiempo de destruir lo que le falta de país en ese lapso.
Y luego, cuando a él le convenga, la huesuda vendrá por él.
Y después, lo seguiremos todos los demás.
Y en unos años o varios lustros, o décadas porque el daño es bastante, México seguirá siendo el gran país que siempre ha sido, a pesar de algunos mexicanos que, al paso de la historia, serán un mal chiste, apenas una de las páginas más negras en el libro de nuestra memoria.
A pesar de todo.
[1] https://relatosehistorias.mx/esta-semana/muerte-del-presidente-benito-juarez
… Triunfantes los ejércitos republicanos en 1867, Juárez había dedicado los últimos cinco años de su vida a intentar consolidar la paz arduamente conquistada y hacer efectivos los principios del liberalismo, los cuales sostuvo con gran tenacidad. Así lo sorprendió la muerte, repentinamente, al final de una jornada de trabajo, cuando tenía 66 años de edad.
Al amanecer del día siguiente, el trueno del cañón anunció a los habitantes de la ciudad de México que se había apagado la luz de aquella inteligencia que por tantos años guió a los mexicanos en la adversidad y en la consolidación de la nacionalidad. El cadáver fue conducido al gran salón de Palacio en cumplimiento de una vieja ley que sólo se había aplicado una vez (existía un solo precedente de fallecimiento del presidente en funciones) y una multitud desfiló para ver el cuerpo de aquel hombre tan admirado por unos como aborrecido por otros.
…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario