Recuerdo, hace muchos años ya, el martirio que significaba para cualquier persona o inversionista que quisiera invertir en una gasolinera, digamos de unas cuatro bombas, era el suplicio de las mil vueltas y de los mil sobornos hasta que, finalmente, si tenías algo de suerte y no fuiste tacaño con los sobornos, pues al fin tenías autorizado el proyecto de tu gasolinera mediante una concesión de Pemex. También había gasolineras propias de Pemex en donde se despachaban combustibles solo que eran propias de la empresa Pemex hasta que comenzaron con las franquicias.
Y ya autorizado el proyecto, ahí comenzaba el otro tormento: los permisos para construir, la construcción que llevaba meses, la importación de las bombas y las autorizaciones para comenzar a operar la venta de los combustibles.
Y precisamente ahí era cuando se comenzaba a vislumbrar el estupendo negocio de viudas, a ponerse bueno el negocio.
El gran atraco, impune y tolerado por las autoridades: la alteración de las bombas despachadoras del combustible por medios mecánicos o la alteración del software de despacho en las modernas bombas.
Y después… a robar como Dios manda. No había límite.
Sin autoridades que lo impidieran, sin castigos para quienes lo hicieran y sin remordimientos de quienes nos desvalijaban. Eran litros de 800 mililitros, y a veces, más o menos. Nadie escapaba puesto que el robo era automático. Todo aquel que requería combustibles caía redondo, ingenuo, pensando que lo que pagaba era lo que realmente le cargaban en el tanque. Además nadie tenía opción de cargar en otra gasolinera simplemente porque no había mas que de Pemex en todo el país.
Por años las gasolineras de Pemex nos robaron y lo siguen haciendo sin castigo en la total impunidad.
O dígame estimado lector ¿ha sabido que por estos motivos le cancelen o cierren alguna gasolinera o le rescindan la concesión o metan a la cárcel a algún concesionario de Pemex? Yo no.
Los de la Profeco nomas le hacen al cuento, hacen como que revisan, y luego llenan miles de hojas a las que les llaman “actas” y hasta ahí llegan. A usted y a mi nos siguen robando y nos seguirán robando. A todos nos seguirán viendo la cara de pendejos.
El gran negocio de tener una gasolinera de Pemex no era, y no lo es hoy, la venta honesta de combustibles con una ganancia razonable, no, el gran negocio era que podías robarle a cualquiera que llegara a cargar. Sin consecuencias, impunemente.
El atraco de ensueño era el robo impune, el robo permitido o consentido por las autoridades de todo tipo.
Tener una gasolinera de Pemex era tener la gallina de los huevos de oro en propiedad y a perpetuidad, sin correr el riesgo de que alguna autoridad nos la quitara o cancelara la concesión.
Eran para toda la eternidad. Estos súper negocios los heredaban los hijos, los nietos y los bisnietos. La familia beneficiada tendría carta blanca para robar, a perpetuidad.
Se podía robar a tu antojo, lo que quisieras y en las cantidades que quisieras y no pasaba nada, inclusive si te quejabas o acusabas a alguna gasolinera no pasaba nada, el acusado lo resolvía con un soborno a alguna de las autoridades competentes y negocio redondo… para todos. La Profeco pues tampoco, esos se cuidan solos. O se hacía, como acostumbran las autoridades: un papeleo enorme y tardado que terminaba por enfurecer más al demandante y concluía, después de horas, con la víctima mandando todo a la chingada. Y seguía la impunidad y el latrocinio en contra de la ciudadanía. Sin defensa ninguna. Sin autoridades. En la más completa impunidad.
Y todo mundo feliz a robar en el país del “no pasa nada”.
Pero creo que eso ya se acabo y a partir del 2018 vivimos en otro país que se parece a Dinamarca ¿o no?
Por eso han bajado las ventas de Pemex. Pero no porque sean mejores o peores sus combustibles, no, sino porque cada que cargas en alguna gasolinera de Pemex te roban impunemente. Cuando la competencia llegó y comenzaron a darte litros completos por lo que pagabas, pues bajaron las ventas de los ladrones. Es lógico. En algunas nuevas gasolineras inclusive tienen los depósitos portátiles para que el cliente verifique que los litros que te venden son los que te cobran y compruebes que está completo el litro que te suministraron y que sus bombas funcionan sin trucos, que lo que te venden está bien medido, que es correcto.
Desde que llegaron las nuevas marcas de gasolineras me dije que JAMÁS, dije bien, jamás volvería a cargar gasolina en una gasolinera de Pemex. Me han robado toda la vida.
Mientras tenga opciones no me volverán a robar. Ahora tengo 31 marcas para escoger, y no solamente la marca “te chingo” alias Pemex.
Que vayan y le roben a su puta madre.
A mi ya no.
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