Los promotores de esta corriente que promueve el voto nulo (usted, yo y todos los demás, miles) ya podemos presumir el haber obtenido una aplastante victoria.
No hay partido que no esté preocupado, angustiado y despavorido por los previsibles resultados de la próxima jornada electoral. Unos por el riesgo implícito de la desaparición que conlleva el voto nulo y la consecuente obligación de entregar todos sus activos al IFE; otros porque verán disminuidos sus ingresos por las prerrogativas que les damos año con año para nada; algunos más tienen fincada su preocupación en el hecho de que los “ganadores” de la elección tendrán un toque de ilegitimidad, pues serán elegidos por unos cuantos miles de votos de un padrón de 77.4 millones de votantes registrados en la lista nominal. Sus decisiones no estarán ancladas en la firmeza que deriva de la legitimidad democrática porque no tienen el soporte indispensable de una mayoría de la población. A pesar del terrible accidente de Hermosillo y de la influenza, hoy no se habla de otra cosa que del voto nulo. Algunos representantes de partidos, candidatos y de los poderes fácticos nos piden, casi nos suplican, que votemos a favor de “el menos peor”, lo cual resulta por lo menos, idiota.
Candidatos y no candidatos, ya convirtieron esta futura elección en una caricatura caciquil donde títeres y benefactores participan en un circo de varias pistas para mover marionetas a su antojo burlándose de la población. ¿Para qué quieren el voto? Para ganar a como dé lugar, repartirse el puesto y las ganancias a su conveniencia.
Sea cual sea el desenlace en la Delegación Iztapalapa, gane quien gane, ya quedó sembrada la semilla de la disputa permanente para los próximos seis años. ¿Quién pagará las consecuencias de estas pugnas tribales? La gente común, la que no tiene agua desde hace años, la que no tiene trabajo, la que no tiene alcances mayores más que depender de la promesa de un lidercillo grotesco diseñador de bufonadas. Y del tal Juanito.
La teoría del conflicto permanente.
El caso es que los anulistas ya ganamos, sin importar lo que pase en la elección. Y eso que ni siquiera se han llevado a cabo las votaciones porque al momento de escribir esta columna faltan aún doce días para el 5 de julio.
De todos los argumentos esgrimidos para que los ciudadanos no anulen su voto el día de la elección, ninguna tiene peso, ninguna convence. La de Alejandro Martí, protegido de la maquinaria de Televisa, expuesta en uno de sus noticieros, podría tener algún viso de eficacia pero no se cuenta con los dispositivos legales para cobrar la afrenta cuando los elegidos no cumplan con sus promesas firmadas ante un notario.
Hoy firmarán lo que sea.
Mañana se harán pendejos.
En caso de que alguno de estos, ahora candidatos, no cumpliera por la razón que sea, lo cual es absolutamente previsible que suceda, tal vez lleguen a sufrir el descrédito público, pero no se irán por incompetentes sino hasta que termine su mandato, porque no existe ningún mecanismo constitucional para retirarlos del cargo, o sea, para revocarles el mandato.
No tenemos la figura de la revocación de mandato para los elegidos que no cumplan.
Por esa razón no veo ningún argumento válido o convincente para votar por algún partido. Todos los candidatos se la jugarán por “su” líder o por algún partido no por los ciudadanos que le dieron el cargo.
Sí veo en cambio, abundantes razones para emitir mi voto nulo tachando la boleta con una gran cruz. Y tengo una razón principal, entre otras, para hacerlo: la falta de transparencia y rendición de cuentas. Esa es una de las mías, usted tal vez tenga otras.
Conforme se acercan las elecciones más nos convencen los políticos y sus partidos que no tienen interés alguno en cambiar su forma de comunicación con los ciudadanos, y peor aún, su forma de hacer política en beneficio de la gente.
Nos quedan chicos.
Según Juan P. Becerra Acosta del diario Milenio (22/06/2009), el crecimiento de los votos nulos entre el 2000 y el 2006 fue de solamente el 14.8%. En cambio la cantidad de votos emitidos por candidatos no registrados ha crecido 847%.
El mensaje ya estaba en la botella pero nadie lo recogió.
Los políticos siguieron en la guasanga, el despilfarro, el cinismo y la impunidad.
He sostenido en anteriores columnas que el voto nulo tiene un poder extraordinario en contra de candidatos y partidos porque la votación emitida se calcula sobre el total de votos depositados en la urna, es decir, sumando los votos válidos, los nulos y los de candidatos no registrados. Ese total es, precisamente, el que sirve de base para determinar el 2% de la votación emitida y calificar la pérdida del registro de un partido, y sirve, también, para la asignación de los diputados y regidores de representación proporcional.
Los votos nulos no se echan a la basura como lo han sostenido infinidad de políticos. Se irán a la basura partidos y políticos incompetentes.
Al respecto, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en el juicio de revisión constitucional interpuesto por el PT para no perder el registro, define el concepto de votación emitida así: “VOTACIÓN EMITIDA. CONCEPTO (Legislación de Querétaro).—De la interpretación sistemática de los artículos 154, 156, 159 y 160, de la Ley Electoral del Estado de Querétaro, se hace evidente que tanto en la fórmula de asignación de diputados, como en la de regidores por el principio de representación proporcional, la citada ley es consistente en considerar entre los requisitos para que un partido político tenga derecho a estas posiciones, el haber obtenido cuando menos el 2% de la votación emitida correspondiente, entendiéndose por ésta el total de los votos depositados en las urnas sin deducir los votos declarados nulos y, por lo tanto, se confirma la convicción de que dichos votos constituyen parte integrante de la votación total emitida, toda vez que de no ser así, el legislador hubiere plasmado como condición el que se alcanzara por lo menos el 2% de la votación válida y no de la emitida, en virtud de que la emisión consiste en un acto de dar u otorgar, el cual en primera instancia no presupone calificación alguna”.
Así fue resuelto en el juicio de revisión constitucional electoral SUP-JRC-062/97 el 5 de septiembre de 1997, por unanimidad de votos en la Sala Superior.
Me parece que no hay mucho más que agregar sobre la extraordinaria importancia del voto nulo.
Los partidos ya lo sabían, también el IFE y esa es la causa del pánico mortal que ahora sienten porque el voto nulo es una amenaza real para su supervivencia.
El esfuerzo de ir a votar rendirá frutos.
Vaya a la casilla que le corresponde y vote.
Hágalo anulando su boleta porque es un tipo de voto que sí cuenta y cuenta mucho.
Yo así lo haré porque esa es mi voluntad libre y soberana.
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
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