06 mayo 2009

INFLUENZA. LA CATÁSTROFE PERFECTA

Esta columna fue publicada por El Sudcaliforniano en dos partes, 5 y 6 de abril de 2009. Aquí se presenta en una sola edición.
¡Carajo!
¿Qué habremos hecho los mexicanos para merecer tanta infamia?
¿De parte de quién?
¿Y ahora qué vamos a hacer?
No hay escapatoria. Ni santos ni diablos nos ayudarán. Menos los chamanes. San Juditas menos, porque esta es una real causa imposible. Ni con los brujos de Catemaco trabajando a todo vapor, al influjo de sus hierbas milagrosas nos garantiza algún resultado ganador.
¿Qué le hicimos a Dios?
¿Qué mal gesto le hicimos a la Guadalupana?
No me voy tan lejos en la memoria, apenas hace unos cuantos meses el precio del petróleo rondaba los 140 dólares por barril, el país nadaba en un mullido cochon de billetes verdes, el único problema fue que no supimos en dónde quedó tal cantidad de dinero; después nos alcanzó una megacrisis global en la que ya caíamos con lentitud y se veía una salida, si usted quiere apenas una lucecita. Luego nos alcanzó un sismo de buen tamaño. Por si fuera poco, estamos enfrascados en una guerra de larga duración contra el crimen organizado que ya le costó la vida a más de 6,000 mexicanos.
Ya viviamos en un escenario de inestabilidad y terror.
En este contexto demencial puedo asegurar que en el mes de septiembre nos atacará el huracán más poderoso de la historia cuyo nombre será Oink, marca llorarás, que nos dejara convertidos en pinole.
Y de pronto, sin previo aviso, nos sorprendió con espanto la aparición de un virus maligno y letal, últimamente rebautizado por la OMS como Influenza A(H1N1) para no dañar la industria porcina, la cual, por cierto, ya se fue al caño.
La catástrofe perfecta para hundir a cualquier país. No se necesita más.
El apocalipsis revelado.
Se hundió la economía, está arruinado el empleo y desapareció el turismo en un santiamén. “Tenemos influenza para un año” vaticinó el Dr. Jesús Kumate.
Si acaso nos levantamos de esta maldición seremos invecibles. Pero no hay que ser muy optimistas porque las pestes han acabado con grandes civilizaciones, menos depredadoras que la actual, en la historia de la humanidad.
Con una sola crisis, la financiera, un país del primerísimo mundo, Islandia, se declaró en quiebra. Por la misma razón y otras propias, Estados Unidos está en la ruina financiera pero… he aquí la gran diferencia, su sistema para el control y prevención de enfermedades infecciosas estaba intacto y operando. Igual el de Canadá, y el del Reino Unido. Operan no solamente para el registro estadístico de sucesos del sector salud sino con todo el respaldo técnico y financiero para investigar y aplicar planes de contingencia a causa de una emergencia epidemiológica como la que ahora rige al mundo.
Estos países, todos del primer mundo, tienen la capacidad científica y tecnológica para reconocer la presencia de un virus patógeno, identificarlo y generar su mapa genómico en un tiempo record de solamente 24 horas. Se llama biología molecular. México tuvo que recurrir a los laboratorios canadienses primero, y después a los norteamericanos, para saber si se encontraba ante la presencia de un virus letal como el de la influenza porcina, ahora llamado AH1N1.
Durante la reunión de autoridades sanitarias en México el 28 de abril, el Dr. Cordoba señaló, “a nombre” del Comité de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud, lo que sigue: “El 23 de abril a las 3 de la tarde nos mandaron un correo electrónico (de Canadá) con el genoma del virus y ese mismo día declaramos la alerta”. Las muestras fueron enviadas entre el día 13 y el 18 de abril, según se desprende de lo que dijo.
Así, la OMS elevó el nivel de alerta el 29 de abril a la fase 5: “… se caracteriza por la propagación del virus de persona a persona al menos en dos países de una región de la OMS. Aunque la mayoría de los países no estarán afectados en esta fase, la declaración de la fase 5 es un indicio claro de la inminencia de una pandemia y de que queda poco tiempo para organizar, comunicar y poner en práctica las medidas de mitigación planificadas”.
No falta mucho, probablemente en esta misma semana, para declarar la alerta en su fase 6 “… la fase pandémica, se caracteriza por los criterios que definen la fase 5, acompañados de la aparición de brotes comunitarios en al menos un tercer país de una región distinta. La declaración de esta fase indica que está en marcha una pandemia mundial”. De hecho este supuesto ya se dio y es previsible, que de un momento a otro, sea declarada la fase pandémica por la OMS.
Eso para México ya será lo de menos, porque en los hechos, estamos en la fase 6.
No me quejo, aunque ganas no me faltan. Es solamente marcar el hecho de que pudiendo hacer las cosas bien las hacemos regular. Y le voy a explicar porqué.
Desde finales del 2005 con Julio Frenk a la cabeza del sector salud, y en espera del arribo del virus de la influenza aviar, se elaboró un extraordinario “Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Influenza” (PPR), señalando en su oportunidad, que era un documento dinámico que contiene lineamientos generales para todos los ámbitos del país. Posteriormente se elaboró una segunda versión del mismo Plan, y es el que está a disposición en Internet en esta dirección por si le interesa: http://www.dgepi.salud.gob.mx/pandemia/FLU-INDEX.html.
Las mismas autoridades de la Secretaría de Salud anuncian que existe una versión actualizada del Plan realizada en el 2008 pero no se encuentra a disposición del público, y al parecer, lo tienen guardado en sus escritorios, si es que existe, porque el sitio de Internet en donde está el Plan no se ha actualizado desde el mes de octubre del 2008.
Esa es una parte de las explicaciones pendientes.
La otra respuesta que les exijo es epidemiológica y tiene que ver con la capacidad tecnológica, de laboratorios, para identificar bichos patógenos que pueden llevar a un país a emitir declaraciones oportunas de alerta para la población en el caso de una epidemia con riesgo de pandemia.
Desde que se identificaron los primeros casos de influenza epidémica a partir de los brotes en Perote, Veracruz, y un caso en Oaxaca, los análisis resultaron mayoritariamente negativos para virus de la gripe porcina en las muestras que se enviaron a Canadá y los CDC. Excepto dos: el caso de un niño que resultó positivo a influenza A (H1N1) de origen porcino, y el de una señora que falleció por una falta típica de atención oportuna, llegó al hospital con un cuadro de neumonía grave complicada con diabetes. El niño vive porque fue atendido con los antivirales adecuados, gracias a la exigencia de las comunidades afectadas que obligaron a autoridades locales de Veracruz a atender un brote epidémico de gripe en esa comunidad, y probablemente, por la intervención de la empresa porcina transnacional Carroll.
El 3 de mayo (El Universal), Michael Ryan, Director de Alerta y Respuesta Global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que desde el 11 de abril alertó a México de casos inusuales de neumonía en Veracruz, pero que las autoridades mexicanas negaronque fuera una epidemia.En realidad mintieron, digo yo.
La empresa, las autoridades sanitarias internacionales y las de Salud de Veracruz, se enteraron desde fines de marzo cuál era el riesgo porque impusieron un cerco sanitario en la comunidad de La Gloria y conocieron los resultados de las muestras de laboratorio a través del consultor sanitario de la empresa, quien a su vez, notificó a la OMS. A pesar de ello, el mismo secretario de Salud del estado de Veracruz, Manuel Lila de Arce señaló: “No es epidemia, no es influenza, se está fumigando porque puede haber algún otro roedor, mosco no hay ahí, pero se trata de evitar que haya alguna proliferación de otra enfermedad que no sea propiamente ésta” (La Jornada 29/04/2009). En la comunidad de La Gloria, Veracruz, según vecinos del poblado, se registraron al menos tres menores muertos y no sabemos si se trató de la influenza AH1N1. Varios residentes de las comunidades en donde se encuentra la empresa, tanto de Puebla como de Veracruz, se encuentan sujetos a proceso y en la cárcel por defender sus derechos en contra de una megagranja porcina transnacional contaminante.
En estos asuntos epidémicos el tiempo es oro molido, es vida o muerte, y si el diagnóstico no se hace con la rapidez y precisión que el caso amerita y se notifica, significará cientos o miles de infectados, aunque no necesariamente condenados a muerte. Eso dependerá de la calidad y oportunidad de la atención médica que reciban porque el virus no es tan letal como parecía en un principio.
Por ahora.
Las autoridades federales nos deben una explicación por lo inoportuno de sus diagnósticos. También nos deben una explicación del porqué no hicieron la tarea para terminar las disposiciones del apartado del PPR: “Confirmación diagnóstica” en lo que se refiere al fortalecimiento de la red de laboratorios nacionales, estatales y regionales, la capacitación del personal; y el fortalecimiento de la capacidad de bioseguridad con nivel 3.
La razón de esta exigencia, es la abundante cantidad de quejas y la evidencia demostrada sobre la incapacidad para hacer análisis de laboratorio y la carencia de medicamentos, específicamente antivirales.
Apenas el martes 28 de abril fue anunciada la adquisición de pruebas rápidas para determinar, exclusivamente, si se trata de un virus tipo A, no el subtipo AH1N1, y aplicar de inmediato el tratamiento adecuado a base de Oseltamvir. Tiros de escopeta. También anunciaron que a partir del jueves 30 de abril o del viernes 1 de mayo, se adquirirá el equipo para hacer, “masivamente”, pruebas de estudios genómicos que permitan identificar, plenamente, la cepa de un virus y su subtipo genómico. Serán 6 nuevos laboratorios, dijeron, con la capacidad tecnológica para realizar los estudios necesarios, los cuales, ya deberían haber estado en funcionamiento ANTES de la epidemia, porque así estaba planeado desde 2005, pero no se hizo. ¿De que sirvió el simulacro de pandemia “Escudo Centinela” realizado en el 2006? Parece que de nada. En los hechos, a partir del jueves 30 de abril solamente un laboratorio para diagnóstico molecular se encuenta funcionando, se capacita, sobre la marcha y por encima de los muertos, a los operadores de los otros 5 laboratorios que funcionarán “en los próximos días”.
Lo anterior quiere decir que no teníamos más que saliva y buenas intenciones para enfrentar una epidemia.
Es clara la negligencia federal, criminal, porque ya sabíamos desde el 2005 que el mundo estaba a la espera de una posible epidemia ocasionada por un virus. Es cierto que la alerta mundial se refereía al virus de la gripe aviar, el H5N1, pero a final de cuentas y para efectos prácticos, las fases de alerta son las mismas y la estrategia de ataque también es muy similar.
¿Porqué no funcionó con eficacia y prontitud la Unidad de Inteligencia para Emergencias en Salud cuyas instalaciones fueron pomposamente inauguradas por el Presidente de la República en febrero de 2007? En esa Unidad se deben desarrollar funciones tan importantes como son: la búsqueda de eventos de riesgo potencial para la salud de la población; la revisión continua de medios de comunicación; el monitoreo de sitios web de instituciones nacionales e internacionales; la recepción de notificación inmediata de eventos epidemiológicos; y la provisión de información para la toma de decisiones. Se supone que funciona 24 horas al día los 365 días del año. ¿Dónde estaban?
¿En más de un mes no encontraron nada sospechoso en Perote ni en Oaxaca?
Entre la confusión de las cifras que da el Secretario de Salud en sus conferencias de prensa, las que aparecen en su sito de Internet y las de la OMS, hay una marcada falta de consistencia. Por ejemplo, las que se reportan en la Web de la Secretaría, hasta el 29 de abril sostenían: 1918 personas es el total de casos con Infección Respiratoria Aguda Grave con sospecha de Influenza Porcina; 283 casos probables de Influenza Porcina; y 99 confirmados de influenza porcina. En cuanto a los fallecimientos, a la misma fecha, han muerto un total de 84 personas, con sospecha de influenza porcina; y en 8 fallecidos se confirmó el deceso por influenza porcina.
La información estadística del sitio Web de la Secretaría de Salud cambió (para mejorar) desde el día 30 de abril, reduciendo la información específicamente a los casos de Influenza A(H1N1) y proporcionando solamente tres indicadores. En el corte al 1º de mayo se reportó: Número de casos confirmados 397; número de casos dados de alta 381; y número de defunciones 16. El 2 de mayo agregaron un mapa interactivo para saber la situación que guarda cada uno de los estados.
Por su parte, la OMS informó en su actualización 13 del 4 de mayo, 985 casos de influenza A(H1N1) reportados en 20 países, siendo México el que encabeza la lista con 590 casos confirmados, cifra que incluye 25 fallecimientos.Le sigue Estados Unidos con 226 casos confirmados en laboratorio, incluyendo una muerte.
Los casos confirmados y países afectados continuan aumentando aunque sin registrar fallecimientos. El contagio internacional evoluciona con rapidez.
Entre el 1º y el 4 de mayo el número de casos confirmados fue 2.6 veces superior y el número de países se multiplico por 1.5 veces. La fase de alerta y mitigación internacional está funcionando.
La sociedad sudcaliforniana tendrá que pedirle al Dr. Francisco Cardoza, Secretario de Salud del estado maravilla, que nos informe cuántas dosis de antiviral tiene en existencia el estado para hacerle frente a la enfermedad porque en las farmacias ya no hay ni madre. A este proposito, el Dr. Cordova declaró, primero, que México tenía en existencia un millón de dosis, y en dos días, él mismo, subió la disponibilidad a 1,650,000 tratamientos, sin mayores explicaciones, y anunció que enviarían a los estados unas 200,000 dosis.
La existencia actual del antiviral cubre el 1.5% de la población nacional. En realidad el país debería disponer de una reserva estratégica para satisfacer la posible demanda del 25% de los mexicanos, es decir, 27 millones de dosis o de cajas con 10 pastillas cada una. Lo sabíamos desde el 2005.
El caso es que eso no existe por una absoluta falta de previsión.
Para su información, amable doctor Cardoza, el Plan al que me he referido, y que seguramente conoce y aplica usted al dedillo, contiene un apartado llamado Reserva Estratégica, el cual se refiere a “La conformación de Reservas Estatales y Jurisdiccionales (medicamentos e insumos)”. ¿Las que ya tenemos? ¿Cuáles? ¿Dónde?
La siniestra realidad nos indica que nuestro estado maravilla no tiene, ni ha tenido nunca, una reserva estratégica de antivirales, porque nadie se preocupó por adquirirlos.
Para aliviar la carencia del medicamento en los estados, la federación, a través de la Secretaría de Salud, determinó enviar 200,000 dosis a los estados. Con esa cantidad cubriríamos el 36% de la población de Sudcalifornia en caso de que fueran todas para Sudcalifornia. Y si es que llegan. Pero esta hipótesis optimista es imposible, porque no alcanzaría la existencia nacional para todos los estados, por lo que únicamene podríamos recibir alrededor de 6,250 dosis en caso de que esa cantidad se divida, equitativamente, entre los 32 estados; seguramente no será así, muy probablemente enviarán menos porque somos un estado que no pinta en términos de población y porque no se han registrado enfermos con la infección (¿usted les cree?).
Necesitamos, urgentemente, 132,000 tratamientos apenas para el 25% de la población actual del estado. Nos deben una respuesta consistente.
También me gustaría preguntarle, Dr. Cardoza, si tiene usted un plan y dónde está; si con menos de 500 camas censales disponibles en el estado pretende enfrentar con éxito la epidemia, por ahora ausente, cuyos enfermos potenciales se podrían acercar a los 151 mil casos de enfermedades respiratorias agudas anuales, más otras 1,000 anuales por neumonías y bronconeumonías, que se registran en Sudcalifornia, según datos de Inegi.
Estas dolencias, representaron más del 60% entre las veinte principales causas de enfermedad en el estado, y equivalen a un promedio mensual de 13,000 enfermos por este tipo de padecimientos,digamos, en condiciones “normales”, sin epidemias ni pandemias. En Sudcalifornia tenemos 1.1 camas por cada mil habitantes en tanto que Colima dispone de 8.5.
Nuestra tasa bruta de mortalidad en Sudcalifornia se ha conservado constante entre el 2000 y el 2008 en alrededor del 4 muertes por cada 1,000 habitantes, lo cual quiere decir que no hemos avanzado ni un milímetro en largos 8 años.
Las carencias no se resuelven con propaganda, se solucionan con hospitales, laboratorios y personal competente.
Con un ruinoso sistema de salud, en Baja California Sur no es previsible una guerra en la que podamos luchar con la esperanza fundada de ganar. Lo que veo es un exterminio si se presenta la epidemia.
Por el momento, abro un paréntesis de espera y me quedo con las afirmaciones de Julio Frenk (NYT 30/04/2009) cuando asevera “Se puede examinar más tarde si este sistema pudo haber trabajado aún más rápidamente en el presente brote, por ahora, tenemos que avanzar con el conocimiento que tenemos a la mano”.
Así que ya habrá mejores tiempos para responder preguntas y asumir responsabilidades.
Pero no queremos soluciones de saliva.
Ahora sí están obligados a darnos mejores acciones y seguridad verificables.
Hoy es cuando.
Si usted ya se contagió, virulento lector, no se pase de listo, deje las yerbitas, las recetas caseras y las vitaminas. Simplemente vaya con un médico, y exija, y pelee, si fuera necesario, para que lo atiendan.
La mayoría las personas que han fallecido por la infección del virus de la influenza AH1N1, han muerto principalmente por dejadez o ignorancia, por llegar tarde a recibir atención médica, y por hacerle caso al Dr. TV que nos receta indiscriminadamente todo tipo de medicamentos.
¡Cuídese!
Quédese en la estadística de los vivos.
Mejor dicho, quedémonos, porque yo también tengo gripa… pero ya casi salgo.

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