09 junio 2008

EE.UU. ¡ES EL ADN, ESTÚPIDO!

Los gringos de plano no se aguantaron. Les brotó a borbotones el ADN que tienen tatuado en cada una de las células de su cuerpo. Me refiero a la mayoría del pueblo norteamericano y a sus representantes en las cámaras de senadores y diputados, no a las pequeñas minorías inteligentes, que sí las hay pero no deciden nada, por ahora.
No podía ser de otra manera.
Para todos aquellos que esperaban alguna rectificación consecuente con la letra y el espíritu bilateral de la Iniciativa Mérida, se toparon con un muro del mismo tamaño del que están construyendo lo largo de la frontera. Y nos volvieron a escupir.
La primera muestra de esta añeja impudicia, fue la explicación fallida y patética del embajador gringo en México porque percibió que los actos intervencionistas del Congreso estadounidense causaron una gran molestia en el pueblo de México. El discurso de Felipe Calderón el 30 de mayo anterior, en presencia del embajador y tres gobernadores gringos sonó a reclamo cuando sencillamente les dijo que “Estados Unidos es el país que más drogas consume en el mundo y eso ocasiona la violencia en la frontera norte de México”.
Lo que causa mayor sorpresa, en especial para quien no conozca a los gringos, es el hecho de que para ellos es “normal” que su país a través de su gobierno y sus cámaras le pidan toda clase de informes, según se les ocurra, a otros estados soberanos porque según palabras del propio embajador, en una pretendida justificación, para ellos este es un proceso habitual. Y sí, lo es, en su larga tradición de abusos nos han dejado constancia de esa “normalidad”.
El problema es que su propia historia de latrocinios los confunde y piensan, siempre a su conveniencia, que todo lo que hacen ellos está bien y el resto de la humanidad debe plegarse a sus exigencias aún cuando impliquen un atropello, y a pesar de que los esfuerzos antidrogas de México sean, en lo inmediato, en su propio beneficio. Su avidez por las drogas les agudizará el ingenio para desarrollar nuevos proveedores en su propia casa o en donde sea.
Están en el proceso de aprobar algunos centavos, migajas para el tamaño del problema, para resolver una crisis monstruosa que los carcome, creada por ellos mismos y para la cual casi nada hacen para resolver. El efecto inmediato de su descomunal demanda de drogas explica en gran parte el florecimiento de la delincuencia organizada mundial. México no fue la excepción, su delincuencia ya es transnacional. Todas estas bandas delincuenciales únicamente aplicaron la teoría económica de las leyes del mercado y de la teoría de la oferta y la demanda, en la que son expertos los gringos, e hicieron lo necesario para abastecer esa demanda descomunal de drogas generada por los millones de drogadictos gringos. Y casi de manera natural los narcos nos invadieron de drogas y nuestros jóvenes y niños mexicanos están pagando el alto precio de sus letales apetitos.
¿Se imagina usted lo que pasaría si los gringos se dedicaran realmente, digo, con seriedad, de a deveras, con valentía, a combatir el narcotráfico en su propio territorio?
Es fácil de imaginar, tendrían tiroteos y muertos en cada esquina, batallas colosales en cada barrio y más cadáveres de los que han visto en todas sus destructivas películas a lo largo y ancho de su territorio; como producto de esta guerra habría más cadáveres de gringos acumulados en las calles que en las últimas guerras que se han inventado. Esta experiencia terrible ya la vivieron los gringos entre 1919 y 1933, durante la famosa Ley Seca que propició el surgimiento de toda clase de bandas criminales dentro y fuera de los Estados Unidos hasta que derogaron la Ley dando origen a la enmienda XXI de la Constitución norteamericana. Por eso ahora prefieren cerrar los ojos ante el tamaño del problema y que otros les hagan la chamba, es más fácil joder a los países soberanos con requisitos intervencionistas, e incluso idiotas, que lo único que buscan en el fondo es no hacer olas. Si así, Estados Unidos es actualmente el país con mayor cantidad de población carcelaria del mundo, por cada preso inglés ellos tienen cinco, seis los chinos, siete Alemania y Francia y 12 Japón; el 25% de la población penitenciaria mundial está en cárceles gringas. No hay cárceles internacionales si no ahí estarían los principales políticos de esa nación. Florecen las cárceles privadas y la explotación del trabajo penitenciario. Esto sucede en país más libre del mundo, el más democrático y el más desarrollado. Según ellos, claro. ¿Armas? Las que quieran, ahora mismo los gringos poseen 4.5 de cada diez armas que existen en el mundo.
¿Por qué no hacen lo mismo que hicieron durante la época de la prohibición y legalizan las drogas y a sus drogadictos y se dejan de tonterías?
Vea usted hasta donde llega el cinismo de los gringos. El domingo 25 de mayo de 2008 nos enteramos por El Universal, que había sido detenido un tal George Inkadosian porque desde su tienda de armamento en Phoenix, Arizona, surtía todo tipo de armas y lo que le demandaran los cárteles de la droga en México. Pues la gran noticia es que este sujeto está libre, anda en la calle con un grillete electrónico, pero libre. Además le decomisaron 1300 armas. El industrioso comerciante de la muerte únicamente tuvo que pagar una fianza de 75 mil dólares. Según los gringos lo van a llevar a juicio, dicen, por fraude, lavado de dinero, y asistencia a una organización criminal, entre otros cargos. El caso es que el tipo anda libre, con puños de dinero en los bolsillos y ya sabemos lo que eso significa en el país de los bisnes, en donde manda el billete verde: San Dólar.
Como este tipo de “comerciantes” existen cientos o miles en los Estados Unidos.
Al igual que drogas de todo tipo, venden cualquier clase de arma en cada esquina. Y como sigan ciegos y sordos, no falta mucho para que cada vivienda de su territorio se convierta en un supermercado en donde puedan conseguir pistolas, granadas y viajes al paraíso.
Desde el observatorio en el que me encuentro, sospecho que el humo de esos cigarrillos maravillosos que usan en su vida cotidiana, los efectos mágicos del polvo blanco que aspiran y las inyecciones paradisiacas que tanto aman, les obnubiló el cerebro y los llevó al túnel sin retorno de la estupidez. Para terminar, una pequeña muestra: “La Universidad de Oaksterdam, en Los Ángeles, abrió sus puertas en noviembre de 2007, para todos los que quieran variar su historial académico e incluir en su currículum clases sobre los negocios, la medicina y la política de la cannabis. ´Si alguien quiere aprender a cultivar y comerciar con la mariguana debe estudiar con nosotros´, dice Illia Gvozdenovic, director de la institución educativa”. Excélsior 04/06/08. Preocupados por la educación de sus jóvenes, ya tienen su universidad de la mariguana. Así son los gringos, industriosos, ingeniosos y mariguanos hasta el delirio.
Si usted es de los que ingenuamente piensan que con Obama o McCain en la presidencia las cosas cambiarán en los Estados Unidos déjeme decirle, iluso lector, que está usted rotundamente equivocado. Ambos políticos votaron por la construcción del muro en la frontera. Los gringos serán iguales hoy, mañana y siempre. Así es el ADN.
México recuperó la dignidad porque ya rechazó esta “ayuda” de manera contundente. ¡Vaya!

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