28 mayo 2008

Gringos, insolencia sin límite

Una noticia publicada en toda la prensa nacional (19/05/2008) me confirmó que los gringos carecen del más elemental sentido de la vergüenza, son cínicos, no tienen remedio, y como ya he dicho en una ocasión de otros actores, su sentido de la legalidad, de justicia y ética es equivalente a la que tiene una rata. Con perdón de las ratas. Son los amos del doble discurso y de la triple moral, según les convenga, como cualquiera podrá darse cuenta después de leer la nota titulada en la prensa nacional con la siguiente cabeza: "Condicionan fondos del Plan Mérida a reformas legales y respeto a garantías" en referencia a los fondos del mencionado plan para ayudar, con migajas, a combatir el cáncer del narcotráfico en México.
Sobran las crónicas y gráficas de los abusos recientes cometidos por los desmemoriados gringos por todo el ancho mundo, para no citar las trapacerías que han perpetrado, impunemente, a lo largo de toda su abultada historia delincuencial.
Según ellos, andan a la búsqueda de corruptos por todo el mundo pero toleran y protegen a los que se encuentran en su casa. Los gringos no viven en el país más corrupto del mundo, es cierto, pero están ubicados en el lugar 20 según Transparencia Internacional en su reporte del 2007 sobre la percepción de la corrupción. Si este tipo de condicionamientos, señalamientos o peticiones los hicieran los gobiernos de países como Dinamarca, Finlandia o Nueva Zelanda pues está bien, porque ocupan el primer lugar como los países menos corruptos del mundo según el estudio referido. Pero que los cínicos consejeros gringos nos instruyan desde el lugar número 20, y nos vengan a tratar de dar clases de moral, derechos humanos y ética, o de políticas en contra del abuso policiaco y del ejército, o en contra de la tortura o condicionar este apoyo a que se lleven a cabo reformas legales y judiciales, eso es haber perdido la razón y la vergüenza, si alguna vez tuvieron.
¿En que hueco de su cuerpo tendrán los gringos ubicada la decencia y el respeto por los demás? Estados Unidos, con el cinco por ciento de la población mundial, consume casi el 85 por ciento de la cocaína del mundo y cantidades colosales de una gran variedad de drogas de abuso que aman desaforadamente 20.4 millones de estadounidenses mayores de 12 años y esa cifra representa el 8.3% de la población mayor de 12 años (Results from the 2006 National Survey on Drug Use and Health:National Findings). Otras fuentes suben la cifra de adictos a 40 millones.
Además, son los principales productores de marihuana del mundo.
México ha puesto en la guerra en contra de la delincuencia organizada no menos de 7,000 muertos en los últimos años para combatir, en serio, el tráfico de drogas que agobia a lo mejor de nuestro país: sus jóvenes, pero que parece no complacer al país que consume la mayor cantidad de drogas por persona en el mundo. Si tuvieran un mínimo de decoro y pundonor, ofrecerían ayuda sin condiciones y de manera inmediata porque el efecto será en su propio beneficio.
Le han hecho al cuento, hasta cansarse, para aportar pinchurrientos 500 millones de dólares solicitados inicialmente y ahora terminan autorizando miserables 350 millones de dólares... y en especie. Ni para su propia conveniencia son buenos. En cambio si "nutren" al narcotráfico mexicano con 10,000 millones de dólares por año y México se obliga a gastar unos 3,900 millones de dólares anuales que merecerían un mejor destino. Pero el daño va más allá del dinero.
Vea usted, justiciero lector, lo que nos piden a los mexicanos y a sus autoridades: "Estados Unidos considera que México debe reforzar la independencia y autonomía de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y crear comisiones de quejas policiales para recibir alegatos y realizar investigaciones. Además señala la necesidad de crear un mecanismo independiente, con participación de la sociedad civil, para monitorear los programas de combate al tráfico de drogas, según el proyecto de ley".
Cómo es posible que senadores y diputados de los Estados Unidos, hayan caído en tamaño disparate. Los Estados Unidos son el país con más drogadictos en el mundo, causante directo de que los criminales organizados de México y de varias partes del orbe hayan convertido a nuestros países en un campo de batalla degradante para la vida comunitaria porque tienen que cubrir su demanda de drogas, que crece y crece año con año. Cómo es posible que el Comité de Gastos del Senado condicione la autorización de una porción de estos minúsculos fondos a que la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, entregue al Congreso un reporte en el cual avale el inicio de una serie de reformas legales y judiciales.
Nos quieren volver a certificar exhibiendo su certificado de drogadictos.
¡Es el colmo!
De cuál fumaron.
¿Cómo es posible que el principal lavador de dólares en el mundo se atreva siquiera a dar consejos o poner condiciones de cómo deben actuar otros países para detener esta lacra maldita? ¿Quién les va a creer a los gringos que, de buena gana, renunciarían a los flujos financieros producidos por el movimiento económico del crimen organizado que significan 500 mil millones de dólares anuales en los circuitos financieros por la venta de drogas y armas realizadas a los narcotraficantes?¿En dónde tendrán la decencia o la vergüenza los gringos? O mejor dicho, ¿tendrán?
Lo que sí tienen, de eso estoy seguro, es una desfachatez insuperable y una arrogancia que solamente pueden tener los adictos que han perdido la razón y el sentido de la ética y el honor.
Después de pensar a qué obedece este tipo de comportamiento ahora sí ya me quedó claro el deseo oculto de los gringos: no quieren que baje el flujo de drogas para su población de jóvenes y menos que disminuya el flujo de armas para los delincuentes organizados de México y otras partes del mundo.
Más claro ni el agua.
Se trata de estorbar para que esta lucha de los mexicanos no dé resultados. Estamos solos en esta ofensiva y el gobierno de la república no debe aflojar ni un milímetro, vamos con los gringos o sin ellos, mejor dicho, a pesar de ellos, y por lo que vemos, tal vez sea mejor continuar sin su participación cómplice y estorbosa.
Por mi parte les pediría a los senadores y diputados de los Estados Unidos, por supuesto con todo el respeto que se merecen, que dedicaran sus míseros 350 millones de dólares es especie para atender a su creciente e imparable población de adictos o que busquen entre los pliegues de su cuerpo alguna oquedad apropiada para que ahí se los guarden. Y buen provecho.
Mejor continúen librando su "importantísima guerra estratégica" en contra de indocumentados indefensos, pobres y desarmados.
Ah, y Felipe, por favor, muestra un poquitín de dignidad.

22 mayo 2008

OPACOS, ABUSIVOS Y GANDALLAS

Hay una lucha descarnada entre los que tienen la obligación constitucional de revisar los presupuestos ejercidos que autoriza anualmente el Congreso de la Unión y aquellos funcionarios que han hecho de la opacidad, la falta de transparencia y la rendición de cuentas una forma de vida y un sistema de gobierno rapaz. Siempre han pensado que el dinero autorizado es de su propiedad, o que se los heredó su bisabuela, y que lo pueden gastar sin freno, a discreción, para lo que perversamente se le ocurra aduciendo una verdadera estupidez: un poder no puede fiscalizar a otro. Es decir, invocan que como el órgano fiscalizador del Congreso, la Auditoría Superior de la Federación, pertenece al poder legislativo pues sencillamente no se pueden meter a husmear para saber el destino del dinero autorizado... ¡por la misma Cámara de Diputados! a los diferentes órganos públicos del estado mexicano.
Se han resistido como un cochi muerto de hambre se aferra a una desdentada mazorca.
He leído con vergüenza y algo de irritación, he de reconocerlo, un documento que publica la Auditoria Superior de la Federación (ASF) en su sitio Web, titulado Obstáculos a la Fiscalización Superior, en donde, con toda claridad, señala haber advertido actitudes de cuestionamiento y oposición “para el desarrollo de sus revisiones lo que ha dificultado sus trabajos y muestra cierta tendencia a inhibir la fiscalización superior, la que no puede permitir excepción alguna”.
Y la sorpresa aumenta, aunque en realidad sólo para aquellos que no han tenido el privilegio de leer una columna que se llama Némesis, porque ¿adivine usted fiscalizado lector, quienes son los que se han opuesto a que la ASF los revise para ver si están gastando el dinero público conforme lo autorizó el Congreso en el Presupuesto de Egresos de la Federación? Pues muy bien, acertado lector, los que se opusieron, en primerísimo término, son los tradicionales abusivos y vividores del Poder Judicial de la Federación encabezados y defendidos por la Suprema Corte. Por su parte, en el Poder Ejecutivo hay algunas dependencias a las que les rechinan los dientes cada vez que escuchan el término auditoría, como las secretarías de Energía, la del Medio Ambiente y Recursos Naturales, la de Gobernación y la de Comunicaciones y Transportes. Hasta les suda la cola porque uno debe suponer que la tienen muy larga, larguísima y sucia.
Entre el Ejecutivo Federal y la Suprema Corte han formado una mancuerna fenomenal para cerrarles al paso a los auditores de la federación cuando quieren hacer alguna revisión. Y la coartada perfecta para impedirlo es que la opaca dependencia que no acepta ser auditada planta inmediatamente una controversia constitucional en contra de la ASF ¿y adivine usted ante quien?, pues ante sus aparentes y turbios cómplices: la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Con eso se cierra el círculo infame y así ambos poderes se defienden de los aguerridos auditores del Congreso de la Unión.
Y uno se pregunta ¿pues de dónde viene tanta oposición?, puede que en realidad tengan razón y exista algún impedimento constitucional por el cual no puedan revisarles sus cuentas. Pero no, no es así, no existe fundamento legal válido. Vea usted cuáles son los conceptos de las auditorias que estas autoridades han tratado de impedir.
En la Secretaría de Gobernación pretendían revisar tres conceptos: Programas y Campañas de Comunicación Social del Gobierno Federal; Evaluación de Proceso para el Otorgamiento de Permisos de Sorteos; y Evaluación del Proceso para el Otorgamiento de Modificaciones a los Permisos para la Operación de Casas de Juego. ¡Gulp! Qué bárbaros estos de la ASF cómo se quieren meter en ese estercolero. Pues claro que las autoridades afectadas se van a oponer con todos sus recursos tramposos y se apoyarán en los leguleyos que haga falta para impedir, cueste lo que cueste, la revisión de esos programas “ultrasecretos”.
Y en el caso de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se pretende revisar a una empresa llamada Administración Portuaria Integral de Dos Bocas S. A. de C. V. (¿le suena a alguna parecida?) y en vez de permitir la auditoria promovieron un amparo indirecto contra la revisión denominada Evaluación del Proceso Utilizado para el Otorgamiento de Contratos de Prestación de Servicios Portuarios. El alegato es el mismo manido de siempre en donde argumentan que el objeto de la revisión “no corresponde a la gestión financiera, excediendo las facultades de la ASF”. El caso es impedir a toda costa que los auditen.
Y que pasa con la Secretaría de Energía en donde huele a petróleo, a gas, y desde luego, a carretadas de dinero fresco y sin huella, un aroma de varios miles de millones de pesos. En este caso se pretendía auditar los programas: Evaluación del Proceso para el Otorgamiento de Permisos de Estaciones de Carburación de Gas L. P. y comenzaron a escucharse rechinidos por todos los rincones. También se llevaría a cabo la auditoria Evaluación del Proceso Utilizado para el Otorgamiento de Permisos de Certificados Fitosanitarios, y una más, denominada Evaluación del Proceso para el Otorgamiento de Permisos de Exploración y Explotación de Hidrocarburos. Porque tanta inquina, caray.
No, pues así quien no se va a oponer y a patalear. En un ataque de vergüenza tardía el 18 de febrero, la Secretaría de Gobernación decidió retirar la controversia planteada para tres auditorías y la ASF estaba a la espera del comunicado oficial, pero el resto de las dependencias no las han retirado, y aunque lo hicieran, esa acción no borraría el hecho de un manejo oscuro en las decisiones y en el uso de los fondos presupuestales. La Comisión de Vigilancia del Congreso de la Unión anunció recientemente la entrega de ocho iniciativas de reformas a leyes secundarias en materia de fiscalización superior “para acotar la discrecionalidad de recursos públicos, así como para evaluar el desempeño y las metas en gobiernos estatales”, esperando que una vez aprobadas se les quite, con la fuerza de la ley, lo gandallas.
Para que mis dos laboriosos lectores se den una idea de la bajísima estatura moral de los prohombres de la Suprema Corte, sepan ustedes que hay un juicio, promovido por ellos mismos, en donde nos percatamos que son naturalmente abusivos y gandallas porque lo llevan en su ADN, vea usted: “Los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidieron mandar el caso a la congeladora; se trata del litigio que promueve el Poder Judicial para no pagar agua y el impuesto sobre la nómina de sus trabajadores. El ministro encargado del tema, Sergio Valls, estará fuera una semana y varios de sus compañeros tienen un compromiso ´ineludible´ en las playas de Cancún, para participar en un Congreso sobre derecho constitucional”. (Bajo Reserva, El Universal 14­-05-2008). ¿Es este el Poder Judicial? Si, tal cual.

TRUMP QUIERE QUE SÍ SE PRODUZCAN DROGAS… PERO EN EU

Es de sobra conocido el hecho de que uno de los postulados que llevaron a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, consistió en ...