Veamos qué pasa con otro de los beneficiarios de la nueva Ley: el gobierno federal. De manera clara intervienen dos instancias, y aparece un concepto definido como Dependencias y Entidades, las que vendrían a ser en realidad los patrones directos, y en lo que es propiamente el gobierno federal en su condición de estado, en donde ambos sectores son partícipes complementarios a las cuotas del trabajador y son las que más aportan en este juego de “todos ponen”. Algunos piensan que el gobierno federal se sacó la lotería, afirmación parcialmente cierta. En realidad tampoco le saldrá tan barato, al menos no todavía, tendremos que ver lo que ocurre en el largo plazo, pero lo que sí es seguro es que no tendrá costo cero. Es apenas un respiro. Existe la certeza de que en el largo plazo, el costo de la reforma será sustancialmente menor al valor actual presente del adeudo pensionario sin reforma, pero no de cero pesos y esto equivaldrá a algunos puntos del PIB, tal vez varios. Recuerde usted que al gobierno federal asumirá la responsabilidad de continuar el pago de las pensiones en curso, es decir, de todos los burócratas que ya están jubilados, además del pago de una cuota solidaria permanente para los trabajadores actuales, llamada Cuota Social, y otras significativas aportaciones. Esta acción desembocará de inmediato en una liberación evidente del presupuesto del Issste al separar pensiones y servicios para los burócratas. Es claro también que el gobierno federal pagará estas pensiones con cargo al Presupuesto de Egresos de la Federación, y eso quiere decir, desprendido lector, que usted y el resto de los generosos mexicanos que pagamos impuestos seremos quienes solidariamente costearemos una parte de estas pensiones hasta que los extrabajadores y sus beneficiarios con derecho, fallezcan. Vamos a complicarnos la vida un poco con algunos números. El presidente Calderón estima el costo de la reforma a la Ley del Issste en 9 billones de pesos. El secretario Castrens estima el costo de la misma reforma en 2 billones de pesos. La misma SHCP estima en otros comunicados que el costo andará por los 25 mil millones de pesos, si así fuera sería muy barata; también sostienen que para el 2011 ya no tendrá costo para el gobierno y eso es una gran mentira. Y yo no le creo nada a ninguno de los dos declarantes porque cifras tan dispares solamente significan una cosa: nadie sabe el costo real de la reforma. Le doy un ultimo dato, juicioso lector, el costo actual de las pensiones de los burócratas es de alrededor de 50 mil millones de pesos anuales.
Otro concepto interesante incluido en la nueva Ley pero que no se ha aplicado, consiste en lo que llaman ahorro solidario en donde por cada peso que ponga el trabajador el gobierno federal aportará 3.25 pesos con un tope de hasta el 6.05% del sueldo básico del trabajador. Por cierto este concepto de Sueldo Básico es otra fuente de confusión en la nueva Ley porque lo definen así: “Artículo 17. El Sueldo Básico que se tomará en cuenta para los efectos de esta Ley, será el sueldo del tabulador regional que para cada puesto se haya señalado”, es decir, el sueldo básico puede ser cualquier cosa. Pero más adelante intentan definirlo en la nueva Ley, sin éxito, en los transitorios: “TRIGÉSIMO QUINTO. El cálculo del Sueldo Básico señalado en esta Ley, en ningún caso podrá dar por resultado una cantidad menor al Sueldo Básico establecido en la Ley que se abroga para el cálculo de las Cuotas y Aportaciones al Instituto”. Aumenta la confusión. Entonces nos obligan a recurrir a lo que decía la Ley del Issste anterior y sólo de esta manera llegamos a descubrir, al fin, a qué carajos se refieren la Ley vigente cuando menciona sueldo básico: [Artículo 15.- El sueldo básico que se tomará en cuenta para los efectos de esta Ley se integrará solamente con el sueldo presupuestal, el sobresueldo y la compensación de que más adelante se habla, excluyéndose cualquiera otra prestación que el trabajador percibiera con motivo de su trabajo. Sueldo presupuestal es la remuneración ordinaria señalada en la designación o nombramiento del trabajador en relación con la plaza o cargo que desempeña. ''Sobresueldo'' es la remuneración adicional concedida al trabajador en atención a circunstancias de insalubridad o carestía de la vida del lugar en que presta sus servicios]. Después de entender a plenitud lo que es el sueldo básico los trabajadores comenzarán a entender el tamaño de su tragedia.
La cruda realidad para los trabajadores, el estado y el municipio, es que ninguno de los tres ha pagado al Issste, nunca, sus aportaciones completas, es decir, aquellas que deberían ser calculadas con base en el salario integrado incluyendo la suma del sueldo ordinario, el sobresueldo y la compensación, sino que lo hacen, tramposamente, sobre una cantidad mucho menor al sueldo real que reciben los trabajadores. Por ejemplo, si un trabajador gana 7 mil pesos al mes, entonces su patrón, es decir las autoridades gubernamentales del estado y los ayuntamientos, deciden cotizar al Issste sobre una base salarial de 1,500 pesos, y lo condenan a realizar aportaciones miserables, ahora en su flamante cuenta individual, con las que nunca tendrá acceso a una pensión decorosa, ya no digamos equivalente a lo que gana actualmente. Así, quien afirme que la cuenta individual les dará a los trabajadores una pensión inclusive superior al sueldo actual que gana están sosteniendo una mentira monumental y yo la he escuchado nada menos que en boca del Director del Issste. En este ejemplo, el trabajador será forzado a pensionarse con la pensión mínima garantizada equivalente a dos salarios mínimos, jamás lo hará con una cantidad cercana a su sueldo real. Yo no lo inventé basta entrar a la calculadora que tienen en la página Web del Issste para saber que con ese salario base de cotización solamente tendrá derecho a recibir la fantástica suma de 730 pesos mensuales de pensión, y ese es el pasaporte a la pensión mínima garantizada. Con esta medida los gobiernos estatales y municipales se ahorran unos pesos pero pasan a perjudicar al comodino trabajador. En el caso de nuestro estado maravilla, si ocurriera el milagro de que las autoridades cotizaran sobre el salario real de los trabajadores quebraría de inmediato. No hay recursos suficientes, al menos, no para los trabajadores. Por eso el castigado es siempre el empleado, nunca su patrón que es el gobierno estatal o municipal.
A pesar de la importancia de este dato, por su significado en términos presupuestales y sociales, nadie lo menciona porque no vaya a ser que los trabajadores comiencen a preguntar y luego se alebresten, les surjan malas ideas y exijan lo que en derecho les corresponde.
Las autoridades son las que definen, unilateral e ilegalmente, con cuánto salario inscriben a los trabajadores en el Issste y éstos aguantan vara porque también pagarán menos. El gobernador, los presidentes municipales, las autoridades del Issste y el gobierno federal saben que este procedimiento era ilegal según la Ley del Issste anterior y también es ilegal con la Ley actual. En estricto sentido es un atraco al trabajador, le están robando su futuro. Esto lo saben los líderes sindicales y en años no han hecho nada. La realidad es que en el futuro tampoco moverán un dedo a favor de sus agremiados, los verborreicos líderes no están ahí para la defensa de los trabajadores. Pero hace ya tiempo que no engañan a nadie.
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
24 mayo 2007
19 mayo 2007
LA NUEVA LEY DEL ISSSTE
La Ley ha estado cobijada por el fantasma de Alí Baba y los cuarenta rapaces que representan la profesora y el otro líder de los burócratas, ambos líderes de las organizaciones burocráticas más importantes del país. La pérfida imagen de este par de pilluelos y su negro historial de bribonadas han contaminado la Ley porque, se dice, a mi juicio sin fundamento, que se darán un atracón de varios miles de millones de pesos al disponer estos golfillos del dinero acumulado en las cuentas individuales de los trabajadores en las que se depositarán sus fondos pensionarios, de vivienda, cuota solidaria del gobierno federal y el ahorro voluntario de aquellos que así lo decidan. Es razonable esta duda por el historial de los próceres sindicales. Si a estos antecedentes le sumamos la participación del propio Pensioniste y de las Afores privadas en el cobro desmedido de comisiones la cosa se enreda y crece la desconfianza. Así no habría dinero que alcance para recibir una pensión decorosa.
Las razones esgrimidas para cambiar la Ley son variadas: que ya no nos morimos a los 62 sino a los 78 años y más, que el Issste se encuentra en quiebra casi total, que no hay médicos ni medicinas, que ya no operan a nadie, que el nivel de equipamiento es tan obsoleto que da vergüenza, que el porcentaje del Producto Interno Bruto (o sea el valor de todos los bienes y servicios que producimos los mexicanos en un año) requerido para hacer frente a las obligaciones actuales y futuras contraídas por el estado con los adultos mayores eran insostenibles, que antes había 25 empleados activos por cada jubilado y hoy son solamente cuatro. Y un factor adicional, esencial para explicar la reforma: los costos de salud de los pensionados serán cada vez mayores, hoy lo son, porque a los viejos de la tercera edad los atacan en mayor medida las enfermedades crónicas y degenerativas, y su tratamiento es sumamente largo y costoso. Todo es cierto. Pero también hay afirmaciones que son medias verdades, depende de quién las juzgue y de los anteojos que se ponga para analizar el problema.
El hecho real, trascendental, es que con la reforma a la Ley del Issste ya quedan más o menos alineados los dos más grandes sistemas de seguridad social en México, el IMSS con 48 millones de mexicanos derechohabientes y 14 millones de cotizantes al mes de enero de 2007, y el del Issste con 2.3 millones de cotizantes y 10 millones de beneficiarios. Más 10.6 millones amparados por el programa IMSS oportunidades; y súmele unos 16 millones de personas inscritas en el Seguro Popular al término del 2006. En total son alrededor de 85 millones de personas quienes ya cuentan con algún sistema de seguridad social. Es claro que solamente es el inicio de la conformación futura del previsible y aún lejano Sistema Nacional de Pensiones que se concretará algún día. Esa fue la razón para hacerlo, a la manera de Jack: parte por parte, no había condiciones para hacerlo de otra manera, entre otros motivos por la gran variedad de sistemas de pensiones que existen en el país, su alto costo y complejidad. Los actores políticos no permitirían que se hiciera de otra forma, además de que una reforma integral implica un trabajo enorme y había que ir alineando poco a poco los sistemas de pensiones empezando con los más grandes. Esta gran reforma del Issste ya apunta hacia una evolución integral que debe llegar inclusive a modificar la Constitución Política del país para cambiar la absurda división que clasifica a los trabajadores en función del lugar en donde trabajen. En los tiempos actuales eso es una anomalía.
Recordemos que antes del sábado 31 de marzo de 2007, fecha de publicación de la nueva Ley del Issste en el Diario Oficial de la Federación, eran solamente dos pilares los que sostenían el sistema de seguridad social de la burocracia: los trabajadores y el gobierno federal. Ahora serán tres columnas: los mismos trabajadores, el propio gobierno federal y lo que llaman en la Ley Entidades y Dependencias. Las primeras son organismos descentralizados, empresas de participación estatal mayoritaria y demás instituciones paraestatales federales y del Gobierno del Distrito Federal, así como los organismos de las Entidades Federativas o municipales y organismos públicos que por disposición constitucional cuenten con autonomía, que se incorporen a los regímenes de la Ley. Y las segundas, son las unidades administrativas de los Poderes de la Unión, la Procuraduría General de la República, los órganos jurisdiccionales autónomos, los órganos ejecutivo, legislativo y judicial del Distrito Federal, así como las unidades administrativas de las Entidades Federativas y municipios que se incorporen al régimen de la Ley. A final de cuentas, las Entidades y Dependencias obtienen sus recursos de los impuestos. Este no es un cambio menor o cosmético.
Las 21 prestaciones y servicios actuales no desaparecen en la nueva Ley del Issste, como han dicho algunos interesadamente o desinformados, sino que se reagrupan en cuatro seguros: I. De salud, que comprende: a) Atención médica preventiva; b) Atención médica curativa y de maternidad, y c) Rehabilitación física y mental; II. De riesgos del trabajo; III. De retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, y IV. De invalidez y vida. Alineación perfecta con el IMSS.
Los trabajadores tendrán que tomar una decisión entre el 1º de enero de 2008 y el día último de junio, es decir, dispondrán formalmente de seis meses para optar, y su elección será “definitiva, irrenunciable y no podrá modificarse”, según sentencia de la nueva Ley. Decidirán si se quedan en el limbo de la Ley anterior o se van al nuevo paraíso de las cuentas individuales. Pero si los trabajadores no eligen ninguna de las dos opciones permanecerán en el filo de la navaja porque la Ley no define, hasta ahora, qué hacer con ellos, solamente indica en una críptica sentencia: “Cuando el Trabajador no manifieste la opción que elige dentro del plazo previsto, se le deberá hacer saber en los términos que establezca el reglamento respectivo conforme al cual se respetará lo conducente a los Trabajadores que no manifiesten su elección”. ¿Usted le entendió? Yo tampoco. Más bien suena como a una amenaza porque estas disposiciones “motivan un serio cuestionamiento respecto de la constitucionalidad del esquema de opción planteado, porque pareciera la aplicación indebidamente retroactiva de la nueva legislación a los trabajadores que actualmente cotizan en el régimen pensionario de los burócratas”, según afirma el Senador Tomás Torres Mercado en su propuesta de modificaciones a la Ley, ahora vigente, ante varias inconsistencia que ya identificaron en el nuevo ordenamiento. Habrá que esperar.
Las razones esgrimidas para cambiar la Ley son variadas: que ya no nos morimos a los 62 sino a los 78 años y más, que el Issste se encuentra en quiebra casi total, que no hay médicos ni medicinas, que ya no operan a nadie, que el nivel de equipamiento es tan obsoleto que da vergüenza, que el porcentaje del Producto Interno Bruto (o sea el valor de todos los bienes y servicios que producimos los mexicanos en un año) requerido para hacer frente a las obligaciones actuales y futuras contraídas por el estado con los adultos mayores eran insostenibles, que antes había 25 empleados activos por cada jubilado y hoy son solamente cuatro. Y un factor adicional, esencial para explicar la reforma: los costos de salud de los pensionados serán cada vez mayores, hoy lo son, porque a los viejos de la tercera edad los atacan en mayor medida las enfermedades crónicas y degenerativas, y su tratamiento es sumamente largo y costoso. Todo es cierto. Pero también hay afirmaciones que son medias verdades, depende de quién las juzgue y de los anteojos que se ponga para analizar el problema.
El hecho real, trascendental, es que con la reforma a la Ley del Issste ya quedan más o menos alineados los dos más grandes sistemas de seguridad social en México, el IMSS con 48 millones de mexicanos derechohabientes y 14 millones de cotizantes al mes de enero de 2007, y el del Issste con 2.3 millones de cotizantes y 10 millones de beneficiarios. Más 10.6 millones amparados por el programa IMSS oportunidades; y súmele unos 16 millones de personas inscritas en el Seguro Popular al término del 2006. En total son alrededor de 85 millones de personas quienes ya cuentan con algún sistema de seguridad social. Es claro que solamente es el inicio de la conformación futura del previsible y aún lejano Sistema Nacional de Pensiones que se concretará algún día. Esa fue la razón para hacerlo, a la manera de Jack: parte por parte, no había condiciones para hacerlo de otra manera, entre otros motivos por la gran variedad de sistemas de pensiones que existen en el país, su alto costo y complejidad. Los actores políticos no permitirían que se hiciera de otra forma, además de que una reforma integral implica un trabajo enorme y había que ir alineando poco a poco los sistemas de pensiones empezando con los más grandes. Esta gran reforma del Issste ya apunta hacia una evolución integral que debe llegar inclusive a modificar la Constitución Política del país para cambiar la absurda división que clasifica a los trabajadores en función del lugar en donde trabajen. En los tiempos actuales eso es una anomalía.
Recordemos que antes del sábado 31 de marzo de 2007, fecha de publicación de la nueva Ley del Issste en el Diario Oficial de la Federación, eran solamente dos pilares los que sostenían el sistema de seguridad social de la burocracia: los trabajadores y el gobierno federal. Ahora serán tres columnas: los mismos trabajadores, el propio gobierno federal y lo que llaman en la Ley Entidades y Dependencias. Las primeras son organismos descentralizados, empresas de participación estatal mayoritaria y demás instituciones paraestatales federales y del Gobierno del Distrito Federal, así como los organismos de las Entidades Federativas o municipales y organismos públicos que por disposición constitucional cuenten con autonomía, que se incorporen a los regímenes de la Ley. Y las segundas, son las unidades administrativas de los Poderes de la Unión, la Procuraduría General de la República, los órganos jurisdiccionales autónomos, los órganos ejecutivo, legislativo y judicial del Distrito Federal, así como las unidades administrativas de las Entidades Federativas y municipios que se incorporen al régimen de la Ley. A final de cuentas, las Entidades y Dependencias obtienen sus recursos de los impuestos. Este no es un cambio menor o cosmético.
Las 21 prestaciones y servicios actuales no desaparecen en la nueva Ley del Issste, como han dicho algunos interesadamente o desinformados, sino que se reagrupan en cuatro seguros: I. De salud, que comprende: a) Atención médica preventiva; b) Atención médica curativa y de maternidad, y c) Rehabilitación física y mental; II. De riesgos del trabajo; III. De retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, y IV. De invalidez y vida. Alineación perfecta con el IMSS.
Los trabajadores tendrán que tomar una decisión entre el 1º de enero de 2008 y el día último de junio, es decir, dispondrán formalmente de seis meses para optar, y su elección será “definitiva, irrenunciable y no podrá modificarse”, según sentencia de la nueva Ley. Decidirán si se quedan en el limbo de la Ley anterior o se van al nuevo paraíso de las cuentas individuales. Pero si los trabajadores no eligen ninguna de las dos opciones permanecerán en el filo de la navaja porque la Ley no define, hasta ahora, qué hacer con ellos, solamente indica en una críptica sentencia: “Cuando el Trabajador no manifieste la opción que elige dentro del plazo previsto, se le deberá hacer saber en los términos que establezca el reglamento respectivo conforme al cual se respetará lo conducente a los Trabajadores que no manifiesten su elección”. ¿Usted le entendió? Yo tampoco. Más bien suena como a una amenaza porque estas disposiciones “motivan un serio cuestionamiento respecto de la constitucionalidad del esquema de opción planteado, porque pareciera la aplicación indebidamente retroactiva de la nueva legislación a los trabajadores que actualmente cotizan en el régimen pensionario de los burócratas”, según afirma el Senador Tomás Torres Mercado en su propuesta de modificaciones a la Ley, ahora vigente, ante varias inconsistencia que ya identificaron en el nuevo ordenamiento. Habrá que esperar.
07 mayo 2007
ENTRE LA MEMORIA Y EL OLVIDO. EL II INFORME PACEÑO
Los paceños tenemos la memoria flaca. Nuestros recuerdos del pasado reciente se encuentran atrofiados. Y francamente no sé porqué me vienen a la mente algunas emblemáticas canciones de Paquita la del Barrio cuando comparo esta administración municipal de La Paz con otras de infausta nostalgia.
Los paceños estuvimos sumidos en un destino miserable al que ya casi nos tenían acostumbrados: a las penurias, a la pobreza intelectual, a la depredación administrativa como sistema de gobierno, a la falta de transparencia, a la desaparición de archivos, a la falta de registros contables sistemáticos y al orden en la finanzas públicas, a que no rindieran cuentas de sus actos, en suma, no merecíamos a esos políticos metidos a administradores para medrar, ni a mafias y pandillas políticas tribales.
Los paceños, postizos y naturales, somos parcos para el recuerdo. Somos adoradores de lo inmediato. Es una forma de ser, y tal vez, sea un mecanismo de autodefensa de la sociedad contra los malos políticos y frente a los desastres.
En el pasado reciente fuimos administrados por equipos cimentados en la complicidad y la corrupción para conducir el saqueo indiscriminado. Y recurrimos al olvido, como si no quisiéramos acordarnos o para intentar salir de una tormentosa pesadilla. Cada una de aquellas administraciones hacía lo imposible por superar a la anterior en sus niveles de pillaje y tragedia. Por eso, tal vez, nos cobijamos en el olvido y la indiferencia para hundirnos en un síndrome de inconsciencia y de incompetencia colectiva.
Se nos olvida también, que los políticos conocen a la perfección nuestra patológica vocación por la desmemoria, aún hoy la usan, juegan y jugarán siempre a su favor con el olvido de la gente.
Se nos olvidó que hoy, por segundo año consecutivo, cobran puntualmente su salario todos los empleados del Ayuntamiento y si hubiera algún infrecuente retraso, de apenas unos días, éste nunca ha afectado a los empleados de base; no hay demoras de cinco y ocho quincenas para cobrar su sueldo, ni vergonzosos rechazos en las ventanillas de los bancos. También se nos olvidó que los proveedores de bienes y servicios que surten al Ayuntamiento ahora sí están cobrando sus facturas con oportunidad dentro de los usos y costumbres que privan en el sistema comercial; hasta hoy no han recibido como pago cientos de cheques de hule. No hace mucho, vimos a decenas de pequeñas empresas quebradas por ese sistema de pago de 30, 60 y 90 vueltas al abismo y acabaron empujándolas al despeñadero. Eso también se nos olvidó.
Olvidamos que las administraciones municipales de los últimos diez años dejaron a las finanzas del Ayuntamiento de La Paz en la más espantosa ruina, se heredaban uno a otro una institución completamente quebrada por su pésima y depredadora gestión.
Se nos olvida que hoy existe información relevante del Ayuntamiento, al alcance de todos y sometida al escrutinio público. Que el presupuesto municipal se encuentra a la disposición de cualquiera en Internet. Que las cuentas públicas pueden ser consultadas por quien lo desee porque se publican en la página Web del Ayuntamiento.
También olvidamos que ahora existe un programa consistente de auditorias a las dependencias y entidades municipales. Hay vigilancia y control. Olvidamos también que se aplica, y funciona, un programa coherente y realista de austeridad para todos. Hay orden en el ejercicio de los escasos fondos captados por el Ayuntamiento.
Sumidos en la inmediatez, olvidamos rápidamente las filas interminables e indignas de cientos de menesterosos, más fingidos que reales, formados en las oficinas de aquellos presidentes municipales esperando su turno para recibir migajas o limosnas a cargo del erario sin ninguna justificación ni vergüenza.
Todo eso y mucho más dejamos en el olvido.
Hace muchos años que los paceños no escuchábamos a un alcalde informando logros consistentes, modestos avances y equilibrios financieros razonables, rindiendo cuentas y sometiéndose al escrutinio público informado. Parecen logros simples pero esa simpleza requirió de voluntad, principios, honestidad y compromiso. No hay quejas interminables sobre los servicios que otorga el Ayuntamiento y cuando las hay de peso, debemos buscar las razones de fondo en otros tiempos y no en el actual porque ninguno de aquellos bandoleros trabajó para el futuro. Se nos olvidó que hoy existe un sistema responsable de atención a quejas y denuncias ciudadanas, que no hay una sola queja formal sin atender.
El olvido y la indiferencia nos hacen injustos, nos vuelven ingratos y no permiten reconocer las diferencias, los modos, las formas, los progresos moderados pero constantes obtenidos con la participación de la comunidad. En el pasado informe de Víctor Castro atestiguamos, asombrados, y por primera vez en lustros, que no habíamos caminado para atrás. Desapareció la reversa.
Es una tragedia pensar que este XII Ayuntamiento paceño nació de la nada, sin historia ni principio, tal cual, cargado de miserias de toda índole, de problemas aparentemente insuperables porque así nos dijeron que era y así lo atestiguamos durante años. Y nos llevaron a pensar que así fue siempre el ayuntamiento: quebrado y en ruinas, polvoso y sin esperanza, carente de fondos para el pago de lo más indispensable, y lo más grave, lograron convencernos que esa era su naturaleza. Aceptamos con resignación un destino fatal. Estuvimos condenados a padecer por siempre la subadministración y el cinismo. Jodidos pero contentos abrazados al olvido.
Ahora mismo vemos que este fenómeno comenzó a morir, y espero que sea para siempre.
Por eso es importante no perder la memoria. Debemos tener presente quién es quién en la historia de las torpezas municipales, y también debemos saber, con claridad, a quién cargarle los aciertos cuando los hay, sin regateos ni egoísmos. No basta decirlo una vez, hay que repetirlo para exorcizar a los demonios del olvido y recuperar la memoria colectiva.
Hay quien reclama, debo suponer que de buena fe, la ausencia de cifras y datos en el informe, a la manera de aquellos larguísimos y aburridos discursos, en los que después de la danza de los millones y las mentiras descomunales nos vencían por cansancio y se atenían siempre a la amnesia y la indiferencia de los paceños. Ahora mismo el que quiera datos y cifras precisos, puede recurrir al apéndice estadístico que contiene el mismo informe. Pero no es válido recurrir al olvido como método de análisis o reclamar datos y cifras que, por una economía premeditada del acto mismo, ya no era posible sostener porque se convertía en un suplicio para aturdir a los invitados. Por cierto, así fue diseñado y decidido por el mismo Alcalde.
Algunos pensaron que en el acto mismo obtendrían información de fondo y datos duros para sus análisis, y en parte se equivocaron, esa información no esta contenida solamente en el informe que leyó el Alcalde, pero sí la encontrarán en el texto ampliado y en el anexo estadístico completo publicado en Internet el mismo día del informe.
Hoy tuvimos un evento más político, más reflexivo, más serio, más de reconocimiento a la comunidad toda: trabajadores, empresarios, sociedad civil, organizaciones ciudadanas y Cabildo. Más corto, sin espacio para el fastidio. Todo el informe duró alrededor de una hora y media. Sin listas ni acarreos, y estuvo presente quien quiso asistir.
Uno puede estar de acuerdo o no con el formato del informe. Eso es otra cosa. Lo que no va a desaparecer nunca es el acto político. Es parte del ritual indispensable que requieren de tiempo en tiempo la sociedad y el político, y forma parte de la pedagogía de lo público. Para bien o para mal. Para engañar o decir la verdad. Y también es probable, aunque muy discutible porque depende de estilos personales, que no se hayan mencionado asuntos públicos importantes para algunos, enfoques, ideas, énfasis, análisis y definiciones. No hubo triunfalismo y se destacaron puntualmente los problemas y retos que aún padecemos. Y tampoco hubo mentiras. Y como no hay informe perfecto, habrá tiempo para la crítica constructiva y las propuestas informadas. Ah, y Narciso Agúndez se comprometió públicamente a ayudar, para resolver en definitiva, las carencias en el abastecimiento de agua en la capital. Ya veremos.
Por estas y muchas otras razones que ya no caben aquí, quiero decirle al Alcalde de La Paz, a Víctor Castro Cosío, que lo felicito por su II informe y por su chamba comprometida. Sin regateos ni mezquindades porque los logros de los servidores públicos merecen un reconocimiento público.
Los paceños estuvimos sumidos en un destino miserable al que ya casi nos tenían acostumbrados: a las penurias, a la pobreza intelectual, a la depredación administrativa como sistema de gobierno, a la falta de transparencia, a la desaparición de archivos, a la falta de registros contables sistemáticos y al orden en la finanzas públicas, a que no rindieran cuentas de sus actos, en suma, no merecíamos a esos políticos metidos a administradores para medrar, ni a mafias y pandillas políticas tribales.
Los paceños, postizos y naturales, somos parcos para el recuerdo. Somos adoradores de lo inmediato. Es una forma de ser, y tal vez, sea un mecanismo de autodefensa de la sociedad contra los malos políticos y frente a los desastres.
En el pasado reciente fuimos administrados por equipos cimentados en la complicidad y la corrupción para conducir el saqueo indiscriminado. Y recurrimos al olvido, como si no quisiéramos acordarnos o para intentar salir de una tormentosa pesadilla. Cada una de aquellas administraciones hacía lo imposible por superar a la anterior en sus niveles de pillaje y tragedia. Por eso, tal vez, nos cobijamos en el olvido y la indiferencia para hundirnos en un síndrome de inconsciencia y de incompetencia colectiva.
Se nos olvida también, que los políticos conocen a la perfección nuestra patológica vocación por la desmemoria, aún hoy la usan, juegan y jugarán siempre a su favor con el olvido de la gente.
Se nos olvidó que hoy, por segundo año consecutivo, cobran puntualmente su salario todos los empleados del Ayuntamiento y si hubiera algún infrecuente retraso, de apenas unos días, éste nunca ha afectado a los empleados de base; no hay demoras de cinco y ocho quincenas para cobrar su sueldo, ni vergonzosos rechazos en las ventanillas de los bancos. También se nos olvidó que los proveedores de bienes y servicios que surten al Ayuntamiento ahora sí están cobrando sus facturas con oportunidad dentro de los usos y costumbres que privan en el sistema comercial; hasta hoy no han recibido como pago cientos de cheques de hule. No hace mucho, vimos a decenas de pequeñas empresas quebradas por ese sistema de pago de 30, 60 y 90 vueltas al abismo y acabaron empujándolas al despeñadero. Eso también se nos olvidó.
Olvidamos que las administraciones municipales de los últimos diez años dejaron a las finanzas del Ayuntamiento de La Paz en la más espantosa ruina, se heredaban uno a otro una institución completamente quebrada por su pésima y depredadora gestión.
Se nos olvida que hoy existe información relevante del Ayuntamiento, al alcance de todos y sometida al escrutinio público. Que el presupuesto municipal se encuentra a la disposición de cualquiera en Internet. Que las cuentas públicas pueden ser consultadas por quien lo desee porque se publican en la página Web del Ayuntamiento.
También olvidamos que ahora existe un programa consistente de auditorias a las dependencias y entidades municipales. Hay vigilancia y control. Olvidamos también que se aplica, y funciona, un programa coherente y realista de austeridad para todos. Hay orden en el ejercicio de los escasos fondos captados por el Ayuntamiento.
Sumidos en la inmediatez, olvidamos rápidamente las filas interminables e indignas de cientos de menesterosos, más fingidos que reales, formados en las oficinas de aquellos presidentes municipales esperando su turno para recibir migajas o limosnas a cargo del erario sin ninguna justificación ni vergüenza.
Todo eso y mucho más dejamos en el olvido.
Hace muchos años que los paceños no escuchábamos a un alcalde informando logros consistentes, modestos avances y equilibrios financieros razonables, rindiendo cuentas y sometiéndose al escrutinio público informado. Parecen logros simples pero esa simpleza requirió de voluntad, principios, honestidad y compromiso. No hay quejas interminables sobre los servicios que otorga el Ayuntamiento y cuando las hay de peso, debemos buscar las razones de fondo en otros tiempos y no en el actual porque ninguno de aquellos bandoleros trabajó para el futuro. Se nos olvidó que hoy existe un sistema responsable de atención a quejas y denuncias ciudadanas, que no hay una sola queja formal sin atender.
El olvido y la indiferencia nos hacen injustos, nos vuelven ingratos y no permiten reconocer las diferencias, los modos, las formas, los progresos moderados pero constantes obtenidos con la participación de la comunidad. En el pasado informe de Víctor Castro atestiguamos, asombrados, y por primera vez en lustros, que no habíamos caminado para atrás. Desapareció la reversa.
Es una tragedia pensar que este XII Ayuntamiento paceño nació de la nada, sin historia ni principio, tal cual, cargado de miserias de toda índole, de problemas aparentemente insuperables porque así nos dijeron que era y así lo atestiguamos durante años. Y nos llevaron a pensar que así fue siempre el ayuntamiento: quebrado y en ruinas, polvoso y sin esperanza, carente de fondos para el pago de lo más indispensable, y lo más grave, lograron convencernos que esa era su naturaleza. Aceptamos con resignación un destino fatal. Estuvimos condenados a padecer por siempre la subadministración y el cinismo. Jodidos pero contentos abrazados al olvido.
Ahora mismo vemos que este fenómeno comenzó a morir, y espero que sea para siempre.
Por eso es importante no perder la memoria. Debemos tener presente quién es quién en la historia de las torpezas municipales, y también debemos saber, con claridad, a quién cargarle los aciertos cuando los hay, sin regateos ni egoísmos. No basta decirlo una vez, hay que repetirlo para exorcizar a los demonios del olvido y recuperar la memoria colectiva.
Hay quien reclama, debo suponer que de buena fe, la ausencia de cifras y datos en el informe, a la manera de aquellos larguísimos y aburridos discursos, en los que después de la danza de los millones y las mentiras descomunales nos vencían por cansancio y se atenían siempre a la amnesia y la indiferencia de los paceños. Ahora mismo el que quiera datos y cifras precisos, puede recurrir al apéndice estadístico que contiene el mismo informe. Pero no es válido recurrir al olvido como método de análisis o reclamar datos y cifras que, por una economía premeditada del acto mismo, ya no era posible sostener porque se convertía en un suplicio para aturdir a los invitados. Por cierto, así fue diseñado y decidido por el mismo Alcalde.
Algunos pensaron que en el acto mismo obtendrían información de fondo y datos duros para sus análisis, y en parte se equivocaron, esa información no esta contenida solamente en el informe que leyó el Alcalde, pero sí la encontrarán en el texto ampliado y en el anexo estadístico completo publicado en Internet el mismo día del informe.
Hoy tuvimos un evento más político, más reflexivo, más serio, más de reconocimiento a la comunidad toda: trabajadores, empresarios, sociedad civil, organizaciones ciudadanas y Cabildo. Más corto, sin espacio para el fastidio. Todo el informe duró alrededor de una hora y media. Sin listas ni acarreos, y estuvo presente quien quiso asistir.
Uno puede estar de acuerdo o no con el formato del informe. Eso es otra cosa. Lo que no va a desaparecer nunca es el acto político. Es parte del ritual indispensable que requieren de tiempo en tiempo la sociedad y el político, y forma parte de la pedagogía de lo público. Para bien o para mal. Para engañar o decir la verdad. Y también es probable, aunque muy discutible porque depende de estilos personales, que no se hayan mencionado asuntos públicos importantes para algunos, enfoques, ideas, énfasis, análisis y definiciones. No hubo triunfalismo y se destacaron puntualmente los problemas y retos que aún padecemos. Y tampoco hubo mentiras. Y como no hay informe perfecto, habrá tiempo para la crítica constructiva y las propuestas informadas. Ah, y Narciso Agúndez se comprometió públicamente a ayudar, para resolver en definitiva, las carencias en el abastecimiento de agua en la capital. Ya veremos.
Por estas y muchas otras razones que ya no caben aquí, quiero decirle al Alcalde de La Paz, a Víctor Castro Cosío, que lo felicito por su II informe y por su chamba comprometida. Sin regateos ni mezquindades porque los logros de los servidores públicos merecen un reconocimiento público.
04 mayo 2007
LA LEY DEL EMBUDISSSTE. AHORRO SOCIAL UTILIDADES PRIVADAS
La nueva Ley del Issste habría que analizarla con la metodología que utilizan los detectives cuando investigan un crimen. Me explico. La pregunta básica que habría que responder sería: ¿a quién o a quienes beneficia? Y de ahí hacia delante veremos cuál de las partes que intervienen en el proceso obtiene mayores ventajas.
Tengamos todos en cuenta que no hay leyes perfectas, porque a menudo se nos olvida y nos ponemos chiquiones cuando no las obtenemos, sin pensar que, en ocasiones, no existen condiciones para la perfección legislativa por la cantidad de intereses que entran en juego y porque para tener buenas leyes se requiere que todos los actores políticos se encuentren en sintonía. Si vemos con objetividad el significado de haber logrado la nueva Ley del Issste debemos concluir que es casi un milagro, solamente hubo consenso en lo básico y a jalones. Pero la sacaron.
Para la aprobación de la nueva Ley del Issste hubo datos duros que convencieron a los actores políticos, y se consideraron suficientes para aprobar la reforma: cambios impresionantes en la estructura demográfica, la quiebra del issste, la falta de atención médica y hospitalaria, los retrasos de meses en las consultas, el deterioro general de los servicios, la carencia de doctores, medicinas y especialistas, obsolescencia tecnológica, costos pensionarios que acabarían devorándose no sólo al Issste sino a todo el país, y cien cosas más todas ellas aberrantes y de alto impacto negativo que justificaron esta reforma de gran calado. Las razones expuestas llevaron a los derechohabientes del Issste a un deterioro sistemático de la calidad de vida impactando a una franja poblacional de alrededor de 10 millones de personas y conducirían a las finanzas públicas directo a la ruina.
Lo que no se ha dicho, es que hubo una decisión deliberada del nefasto régimen federal anterior por llevar a la quiebra no solamente a esta institución sino a muchas otras más con el avieso propósito de promover y sustentar sus reformas privatizadoras como la que hoy analizamos.
La discusión de fondo sobre la reforma, se dio entre los que deseaban un sistema de reparto, solidario, consistente en una gran bolsa de dinero presupuestal a cargo del gobierno federal y con aportaciones de los propios trabajadores de donde saldría y sale el pago para las pensiones. La posición contraria sostiene que este esquema no es viable, es paternalista, propiciador del evidente saqueo y pésimamente administrado, y desemboca, fatalmente, en la ruina de las finanzas públicas.
La propuesta contraria, la que ganó, le entrega al trabajador la responsabilidad absoluta, y especialmente el riesgo, en el manejo de sus cuotas y aportaciones mediante una cuenta individual, a su nombre, que nadie más, juran, podrá volver a saquear, en donde se prevé la participación solidaria del gobierno federal para hacer crecer este ahorro personal aportando un porcentaje bajo la figura de la Cuota Social a los ahorros voluntarios realizados por el trabajador. Solamente preguntémonos ¿qué pasa si los ahorros no rinden lo suficiente? Pues es culpa del trabajador porque no ahorró lo suficiente. Serán los trabajadores del gobierno quienes tendrán toda la carga. Quienes manejan los recursos de los trabajadores, Afores privadas o públicas, tampoco serán culpables de las afectaciones al patrimonio ahorrado de los trabajadores porque, hasta ahora, nadie las ha señalado como responsables de que se engullan el 25% de los fondos pensionarios mediante el cobro de diversas comisiones. Así que será el trabajador el único que corra con los riesgos del manejo de su patrimonio.
La fuente de inspiración de la reforma mexicana nos viene de Chile: es básicamente el sistema de cuentas individuales, un gran invento chileno exportado a más de 35 países. Su creación se dio en el contexto de la dictadura pinochetista en donde todo se podía hacer porque los actores políticos estaban alineados. Se dio, si usted quiere, a la fuerza, porque la oposición chilena no existía para fines prácticos (en realidad fue casi exterminada). A la hora de medir los resultados de las cuentas individuales entregadas a las administradoras chilenas de los fondos de pensiones (AFP) observamos que estos dependen fundamentalmente del tipo de balcón en que nos situemos para mirarlos. En el país andino, objetivamente los trabajadores no han alcanzado los resultados esperados a pesar de que con sus ahorros han obtenido rendimientos netos constantes positivos en un promedio del 10% anual durante más de 20 años en los fondos depositados en sus cuentas individuales y solamente les alcanza para jubilarse con una pensión apenas equivalente al 70-75% del salario que estaban ganando cuando se retiraron porque el patrimonio no dio para más. En México el rendimiento promedio neto histórico de los fondos que administran las Afores fue de 3.23%. Allá, en Chile, esto ocurrió por varias razones y una de ellas, tal vez la principal, fue el cobro excesivo de comisiones por parte de las Afores que alcanzó alrededor del 25% del patrimonio de los trabajadores y afectó en consecuencia sus rendimientos; también influyeron los bajos salarios y la carencia de empleos permanentes que les permitieran a los trabajadores chilenos cotizar de manera constante durante 30 años. Pues exactamente lo mismo ocurrirá en México en tanto no se regule el cobro de comisiones para que las Afores no se coman los ahorros del trabajador. En la Cámara de Senadores ya fue aprobada a fines de marzo la iniciativa que contiene el proyecto de decreto que adiciona y reforma varios artículos de la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro la cual, entre otras cosas, impone, desde la Ley misma, que las Afores cobren por sus servicios un porcentaje sobre el saldo y no sobre los flujos o sobre ambos conceptos, ni por la administración de los fondos, con esa disposición los trabajadores podrán saber de manera sencilla, cuál es el Rendimiento Neto logrado por su Afore y cuánto se llevan las Afores, sean públicas o privadas. Así dice el punto específico aprobado por la Cámara de Senadores “Para promover un mayor Rendimiento Neto a favor de los trabajadores, las comisiones por administración de las cuentas individuales sólo podrán cobrarse como un porcentaje sobre el valor de los activos administrados. Las administradoras sólo podrán cobrar cuotas fijas por los servicios que se señalen en el reglamento de esta ley, y en ningún caso por la administración de las cuentas”.
Entre 1997 y 2006 las Afores en México tuvieron utilidades superiores a los 95 mil millones de pesos y no se necesita ser muy abusado para saber de dónde salieron esas utilidades: de las inversiones realizadas con los ahorros de las cuentas individuales de los trabajadores y fueron a parar a las Administradoras de los Fondos para el Retiro, y en última instancia, a los bancos extranjeros y nacionales. Sobre todo si tomamos en cuenta que los fondos acumulados por los ahorros de los trabajadores en sus cuentas individuales son hoy una fortuna inmensa, al cierre de febrero de 2007 acumulaban una bolsa de 1,052,073.9 millones de pesos, es decir, poco más de un billón de pesos, o dicho de otra manera, poco más de un millón de millones. Esto quiere decir que las Afores tuvieron utilidades equivalentes al 14% a los ahorros de los trabajadores y eso es muchísimo dinero aquí y en China. Los bancos, dueños de las Afores, jamás soñaron que en este paraíso mexicano donde tienen solamente el 20 de sus activos mundiales obtendrían el 80% de sus utilidades consolidadas.
De manera que tienen razón quienes sostienen que la chatarra que es hoy el Issste no se privatizará. A nadie le importa quedarse con ese sistema de salud. Es un yonque. Lo que interesaba, y lo lograron, es la administración de los fondos multimillonarios de pensiones. Comparado con lo que estos significan, todo lo demás vale madre.
Tengamos todos en cuenta que no hay leyes perfectas, porque a menudo se nos olvida y nos ponemos chiquiones cuando no las obtenemos, sin pensar que, en ocasiones, no existen condiciones para la perfección legislativa por la cantidad de intereses que entran en juego y porque para tener buenas leyes se requiere que todos los actores políticos se encuentren en sintonía. Si vemos con objetividad el significado de haber logrado la nueva Ley del Issste debemos concluir que es casi un milagro, solamente hubo consenso en lo básico y a jalones. Pero la sacaron.
Para la aprobación de la nueva Ley del Issste hubo datos duros que convencieron a los actores políticos, y se consideraron suficientes para aprobar la reforma: cambios impresionantes en la estructura demográfica, la quiebra del issste, la falta de atención médica y hospitalaria, los retrasos de meses en las consultas, el deterioro general de los servicios, la carencia de doctores, medicinas y especialistas, obsolescencia tecnológica, costos pensionarios que acabarían devorándose no sólo al Issste sino a todo el país, y cien cosas más todas ellas aberrantes y de alto impacto negativo que justificaron esta reforma de gran calado. Las razones expuestas llevaron a los derechohabientes del Issste a un deterioro sistemático de la calidad de vida impactando a una franja poblacional de alrededor de 10 millones de personas y conducirían a las finanzas públicas directo a la ruina.
Lo que no se ha dicho, es que hubo una decisión deliberada del nefasto régimen federal anterior por llevar a la quiebra no solamente a esta institución sino a muchas otras más con el avieso propósito de promover y sustentar sus reformas privatizadoras como la que hoy analizamos.
La discusión de fondo sobre la reforma, se dio entre los que deseaban un sistema de reparto, solidario, consistente en una gran bolsa de dinero presupuestal a cargo del gobierno federal y con aportaciones de los propios trabajadores de donde saldría y sale el pago para las pensiones. La posición contraria sostiene que este esquema no es viable, es paternalista, propiciador del evidente saqueo y pésimamente administrado, y desemboca, fatalmente, en la ruina de las finanzas públicas.
La propuesta contraria, la que ganó, le entrega al trabajador la responsabilidad absoluta, y especialmente el riesgo, en el manejo de sus cuotas y aportaciones mediante una cuenta individual, a su nombre, que nadie más, juran, podrá volver a saquear, en donde se prevé la participación solidaria del gobierno federal para hacer crecer este ahorro personal aportando un porcentaje bajo la figura de la Cuota Social a los ahorros voluntarios realizados por el trabajador. Solamente preguntémonos ¿qué pasa si los ahorros no rinden lo suficiente? Pues es culpa del trabajador porque no ahorró lo suficiente. Serán los trabajadores del gobierno quienes tendrán toda la carga. Quienes manejan los recursos de los trabajadores, Afores privadas o públicas, tampoco serán culpables de las afectaciones al patrimonio ahorrado de los trabajadores porque, hasta ahora, nadie las ha señalado como responsables de que se engullan el 25% de los fondos pensionarios mediante el cobro de diversas comisiones. Así que será el trabajador el único que corra con los riesgos del manejo de su patrimonio.
La fuente de inspiración de la reforma mexicana nos viene de Chile: es básicamente el sistema de cuentas individuales, un gran invento chileno exportado a más de 35 países. Su creación se dio en el contexto de la dictadura pinochetista en donde todo se podía hacer porque los actores políticos estaban alineados. Se dio, si usted quiere, a la fuerza, porque la oposición chilena no existía para fines prácticos (en realidad fue casi exterminada). A la hora de medir los resultados de las cuentas individuales entregadas a las administradoras chilenas de los fondos de pensiones (AFP) observamos que estos dependen fundamentalmente del tipo de balcón en que nos situemos para mirarlos. En el país andino, objetivamente los trabajadores no han alcanzado los resultados esperados a pesar de que con sus ahorros han obtenido rendimientos netos constantes positivos en un promedio del 10% anual durante más de 20 años en los fondos depositados en sus cuentas individuales y solamente les alcanza para jubilarse con una pensión apenas equivalente al 70-75% del salario que estaban ganando cuando se retiraron porque el patrimonio no dio para más. En México el rendimiento promedio neto histórico de los fondos que administran las Afores fue de 3.23%. Allá, en Chile, esto ocurrió por varias razones y una de ellas, tal vez la principal, fue el cobro excesivo de comisiones por parte de las Afores que alcanzó alrededor del 25% del patrimonio de los trabajadores y afectó en consecuencia sus rendimientos; también influyeron los bajos salarios y la carencia de empleos permanentes que les permitieran a los trabajadores chilenos cotizar de manera constante durante 30 años. Pues exactamente lo mismo ocurrirá en México en tanto no se regule el cobro de comisiones para que las Afores no se coman los ahorros del trabajador. En la Cámara de Senadores ya fue aprobada a fines de marzo la iniciativa que contiene el proyecto de decreto que adiciona y reforma varios artículos de la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro la cual, entre otras cosas, impone, desde la Ley misma, que las Afores cobren por sus servicios un porcentaje sobre el saldo y no sobre los flujos o sobre ambos conceptos, ni por la administración de los fondos, con esa disposición los trabajadores podrán saber de manera sencilla, cuál es el Rendimiento Neto logrado por su Afore y cuánto se llevan las Afores, sean públicas o privadas. Así dice el punto específico aprobado por la Cámara de Senadores “Para promover un mayor Rendimiento Neto a favor de los trabajadores, las comisiones por administración de las cuentas individuales sólo podrán cobrarse como un porcentaje sobre el valor de los activos administrados. Las administradoras sólo podrán cobrar cuotas fijas por los servicios que se señalen en el reglamento de esta ley, y en ningún caso por la administración de las cuentas”.
Entre 1997 y 2006 las Afores en México tuvieron utilidades superiores a los 95 mil millones de pesos y no se necesita ser muy abusado para saber de dónde salieron esas utilidades: de las inversiones realizadas con los ahorros de las cuentas individuales de los trabajadores y fueron a parar a las Administradoras de los Fondos para el Retiro, y en última instancia, a los bancos extranjeros y nacionales. Sobre todo si tomamos en cuenta que los fondos acumulados por los ahorros de los trabajadores en sus cuentas individuales son hoy una fortuna inmensa, al cierre de febrero de 2007 acumulaban una bolsa de 1,052,073.9 millones de pesos, es decir, poco más de un billón de pesos, o dicho de otra manera, poco más de un millón de millones. Esto quiere decir que las Afores tuvieron utilidades equivalentes al 14% a los ahorros de los trabajadores y eso es muchísimo dinero aquí y en China. Los bancos, dueños de las Afores, jamás soñaron que en este paraíso mexicano donde tienen solamente el 20 de sus activos mundiales obtendrían el 80% de sus utilidades consolidadas.
De manera que tienen razón quienes sostienen que la chatarra que es hoy el Issste no se privatizará. A nadie le importa quedarse con ese sistema de salud. Es un yonque. Lo que interesaba, y lo lograron, es la administración de los fondos multimillonarios de pensiones. Comparado con lo que estos significan, todo lo demás vale madre.
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