¡Aguas!
Está despertando un deschavetado presidente quien está a punto de mandar al carajo el TMEC. No tengo ninguna duda de que el tema ya cruzó por la mente retorcida y enferma de nuestro Tlatoani.
Pero si ese fuera su interés, se la va a pelar completita. Está a punto de darse un tope de “realidad”.
Si ese fuera el caso -desaparecer el TMEC- sería un suicidio absoluto. Sería comprometer el gane de alguna de sus “corcholatas” en las que tiene cifradas sus esperanzas de que se concrete alguna “transformación” que, por ahora, no existe por ningún lado de nuestra geografía, salvo en su masturbado cerebro. Y no existe ni existirá la tal por cual dizque “transformación” por lo que resta del sexenio, aunque la busquen con lupa.
Lo que sí existe, y de lo cual tenemos constancia los mexicanos que no estamos descerebrados, es decir, aquellos que “no tenemos otros datos” mas que los datos de la pura y simple realidad: la destrucción del país y de su esmero en demoler y corromper lo poco que ha dejado vivo.
Esa, la destrucción en la que se ha obstinado, sí existe, y la vemos todos los días.
Dice el dicho que no hay borracho que trague lumbre y es el caso de amlo (con minúsculas, por favor). Aunque ya en plena avería de la chaveta tampoco es tan bruto como para jugársela con su “corcholata” preferida para las próximas elecciones y sin TMEC. Yo al menos, no creo que sea tan pendejo como para crear un México apocalíptico de fin de sexenio en caso de que quiera desaparecer el TMEC.
¿Y si me equivoco?
¿Qué tal si sí perdió la chaveta por completo? Parece que la clavija electoral no la ha perdido aún… pero la perderá cuando se dé cuenta de que le ganamos la elección del 24. A partir de ese momento ya no lo recuperaremos, lo habremos perdido para siempre, quedará completamente extraviado. De ahí su preocupación, o mejor dicho, su desesperación.
Hay otro dicho que aplica: no es lo mismo ser borracho que cantinero. El caso es que este tipo ha seguido de borracho desde hace cuarenta años, desde que se encuentra en campaña. Y no la ha dejado. Sigue como si fuera a estar en la boleta en el 24 pero no será así y parece ser que ya lo entendió. Imagínense un completo deschavetado de presidente otros seis años.
No habría país ni mexicanos que lo aguantaran.
Y conste que los mexicanos somos muuuy aguantadores, hasta de más. Y casi siempre nos pasamos.
De hecho, los mexicanos somos unos sobrevivientes porque hemos sobrevivido a pésimos presidentes (mucho peores que este) y a muy buenos presidentes (mucho mejores que el actual).
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