Ahora mismo son una fuente de poder innegable. Coto exclusivo de los panistas como en su tiempo lo fueron de los priistas. Aun cuando se hable de blindaje electoral y todas esas vaciladas, siempre encontrarán la forma de incidir o al menos de influir en el ánimo de los electores para que voten por el partido que los promovió, cuyo ejecutivo es el mismísimo dueño de todas las delegaciones federales del país: el Presidente de la República. En este momento, en el estado maravilla, todos los delegados son panistas que cumplieron en su tiempo con el requisito, insalvable, de saber rezar un rosario completo.
Hay una razón para que las delegaciones federales tengan tanto poder, económico y político, aunque ya no como antes, y este poder se origina del presupuesto que manejan y de los disminuidos cuadros técnicos que trabajan en las delegaciones para los fines del poder central; y debo reconocer que, históricamente, los mejores cuadros técnicos y profesionales trabajaban ahí, hubo personal muy capaz y experto en sus materias. No hay que escatimar el reconocimiento a estos cuadros técnicos, quienes fueron los responsables del desarrollo del país durante 70 años.
Pero sucede que también ya existen estos cuadros profesionales en los estados.
Antes, este poder, casi absoluto, le pertenecía al PRI, y era, como lo es hoy, una especie de agencia de colocaciones para los miembros locales o foráneos del partido en ejercicio del poder federal, y fueron también, en el pasado, una fuente de negociación con el poder local.
En el pasado, no muy reciente, ocurría que los gobernadores podían influir de manera decisiva en el nombramiento de los delegados federales, situación que poco a poco fue cambiando conforme los estados arribaban a la transición y el poder cambiaba de manos pero no de fondo.
Cuando el PRI perdió el poder en BCS y dimos inicio a la época perredista, no hubo ninguna posibilidad de que el gobernador del estado influyera en la designación de algún delegado federal en el estado, nomás los veía pasar y hacer.
Antes del arribo de los perredistas, durante el gobierno de Mercado, se perdió la fuerza política para solicitarle a algún secretario, o al mismo Presidente de la República, la designación de delegados proclives al gobernador o de su equipo. Esa prerrogativa se perdió por completo y me parece que por una decisión local del gobernador -inteligente según algunos, incluido el propio Mercado y por incapacidad para influir según otros, - porque pensó que si le permitía al secretario tal nombrar a sus amigos en las delegaciones federales pues el estado tendría mayores apoyos, en agradecimiento porque el gobernador le habría permitido a un poderoso del centro que le diera trabajo a sus cuates o que cumpliera compromisos. De esta manera, los estados representaban no solamente una fuente de trabajo para el propio delegado sino que además, éste tenía a su disposición los puestos de mandos medios que no son nada despreciables en términos de ingreso. Para aquellos secretarios con presencia nacional, que los había y varios, era fundamental tener a alguien de su confianza en los estados para operar en su favor, y si lograban colocar a sus amigos o personal de su absoluta confianza, pues podían maniobrar políticamente para sus propios fines, porque además, tenían picaporte con los gobernadores y con los mandos políticos medios de las estructuras estatales y municipales debido a la fuerza e influencia que ejercían gracias al poder del presupuesto federal. Es más había estados en los cuales un delegado tenía más poder y más presupuesto que todo el gobierno del estado, más aviones, más vehículos y más de todo.
La realidad política actual ha cambiado para muy poco, casi nada. Prevalecen los mismos criterios centralistas de beneficio para los amigos del ejecutivo federal en el nombramiento de los delegados federales y sus mandos medios. El país cambió en el 2000 para que todo, absolutamente todo, siguiera igual. O peor según algunos.
¿Cuánto nos cuestan las delegaciones federales? Un dineral.
El costo se ha estimado en 100 mil millones de pesos anuales. Más o menos.
¿Y para que sirven las delegaciones federales? Pues para promover el desarrollo de las entidades federativas. ¿Y entonces qué hacen todos los estados de la república en sus respectivos territorios? Exactamente lo mismo, y en muchos casos, lo hacen mejor.
Pues entonces ya no entendí nada.
Es probable que antes del cambio de partido en el poder federal en el 2000, se justificara la presencia de personal federal en las entidades federativas, porque las estructuras y el capital humano era, casi en todos los estados del país, muy deficiente, deplorable, y el personal federal tenía cuadros profesionales muy competentes en el desempeño de tareas que requerían de alta especialización.
Pero hoy es injustificable que tengamos tantas delegaciones federales cuando existen estructuras eficaces en las administraciones locales para atender las tareas del desarrollo y cuadros técnicos suficientes para enfrentar y resolver los problemas locales.
Estas ideas ya campean en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados y es probable que en este año se concrete alguna medida para resolver este atavismo.
Aquellos que estiman un ahorro de tal magnitud cuando desaparezcan las delegaciones federales tal vez incurran en un error. El hecho de que desaparezca el ámbito federal en los estados no implica necesariamente que las funciones que realizan las delegaciones se dejen de hacer, al contrario, las hará el estado, pero éste requerirá necesariamente de personal técnico que actualmente se encuentra en las delegaciones federales para realizar los trabajos adicionales que implica esta carga extra de trabajo para las administraciones locales. En todo caso, habría que echarle cuentas al asunto, pero el problema de fondo es que se requiere, ya, una decisión política del más alto nivel para que se inicie un verdadero cambio de fondo y logremos la desaparición de las delegaciones federales en todas las entidades de la república.
A favor de esta decisión diremos que el poder público cuenta ahora con herramientas de control como es el caso de la Secretaría de la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación. Eso sin contar los Órganos de Control que existen en los estados a cargo de los ejecutivos locales y los que poseen los Congresos estatales. Todos estos organismos fiscalizadores tienen atribuciones legales en sus respectivos ámbitos de competencia para revisar el ejercicio del gasto, independientemente de su origen, y otras funciones de fiscalización, de modernización e innovación administrativa. Vamos, incluso los municipios cuentan ya con estructuras y herramientas que les permitirían municipalizar buena parte del gasto y de las funciones que desempeñan actualmente varias dependencias no sólo federales sino del propio estado.
El hecho es que no se ha llevado a cabo esta medida sencillamente porque nadie ha querido hacerlo. Falta la decisión del Presidente de la República y de quienes despachan en el Congreso de la Unión. O de ambos.
Sin embargo, no veo en el corto plazo una visión federalista salvo aquella que usan los políticos para quedar bien, y es como usted se podrá imaginar, federalista lector, de pura saliva. Y más allá, veo menos en nuestros políticos un genuino ánimo municipalista, el nivel de gobierno más próximo a la gente y el más abandonado.
La modernidad y el desarrollo de las fuerzas sociales exigen enfrentar las nuevas realidades de los estados para que las fuentes de poder competentes tomen una decisión histórica y operen la desaparición de las delegaciones federales porque ya dejaron de ser útiles para los estados, y se han convertido en un lastre que representa un gasto muy significativo para el erario.
Así que agarre su pañuelito y dígale adiós, para siempre, a las delegaciones federales en México. Ya pronto.
Diosa griega de la "redistribución" o del equilibrio. Su labor era castigar a aquellos que cometían crímenes y quedaban impunes, a la vez que recompensaba a los que sufrían injustamente. Bajo este nombre se publican todas las columnas que aparecieron en el periódico El Sudcaliforniano en La Paz, Baja California Sur. A partir del 7ene2017 solamente se publican comentarios y algunas columnas en este Blog.
31 enero 2008
28 enero 2008
BLANCA NIEVES Y LOS SIETE ENANOS. EL CARRO COMPLETO
Esta columna no fue publicada el El Sudacaliforniano porque al momento de seleccionarla la Ley Electoral del Estado de B.C.S. ya impedía tratar el tema de las encuestas.
Yo no sé quien vaya a ganar la presidencia municipal en las votaciones del cercanísimo 3 de febrero. Lo puedo suponer, o decir yo quiero que gane tal o cual candidato por la razón que mejor me acomode. Hay incertidumbre y nerviosismo en los candidatos y en sus equipos de campaña porque lo que está en juego es mucho. Imagínese, despierto lector, que el PRD y sus aliados perdieran el municipio de Los Cabos o el de La Paz, sería una tragedia de efectos múltiples y de consecuencias desastrosas para el partido en el poder. Podemos imaginar también, en caso de perder los dos municipios más importantes del estado, la cantidad de muertos que saldrían del closet y las filas para ingresar a ese hotel de cinco estrellas que llaman Cereso. Perder significaría un reconocimiento de la población votante de que las obras y servicios de los actuales gobiernos, o más bien, las funciones de gobierno no las han desempeñado con eficiencia ni en beneficio de la población. Y aquí debemos entender que la gobernabilidad no es una responsabilidad exclusiva de los presidentes municipales o del gobernador, también hacen gobierno los diputados y los mandos medios y superiores que trabajan cotidianamente en los distintos niveles de gobierno. También hace gobierno el Poder Judicial del estado. En síntesis, el gobierno lo realizan los tres poderes, unos de manera directa y otros como apoyo aun cuando no aparezcan en la prensa escrita o en los noticieros de la televisión.Todo este conjunto de servidores públicos son percibidos por la población por lo que hacen, y de manera más importante, por lo que dejan de hacer. Y los califican. Cuando la evaluación es aprobatoria lo más seguro es que los candidatos del partido o partidos en el gobierno repitan porque tendrán el reconocimiento y la confianza de los votantes. No digo que haya unanimidad respecto a la aprobación de la obra de gobierno, afortunadamente no existe, pero sí hay mayoría, y con eso, se construye la democracia, para bien o para mal.
Pero si yo quisiera saber con certeza matemática cuáles podrían ser los resultados o las intenciones de voto de los electores ahora mismo, en una foto del instante en que le pregunto a algún posible votante, pues simplemente realizo una encuesta con determinada metodología, universalmente válida y bajo ciertas condicionantes. La primera, es que no debo contratar a una empresa patito para que me ofrezca resultados a modo, porque si yo fuera candidato, de nada me serviría el resultado porque no me estaría reflejando las intenciones reales del voto de los electores, ni tampoco mostraría objetivamente los resultados del trabajo hecho durante la campaña, ni me permitiría dimensionar el tamaño del esfuerzo que tengo que hacer para remontar, si fuera el caso. La segunda condición es que debo investigar cuáles son las empresas encuestadoras serias, profesionales, que realizan este tipo de estudios para que me den un resultado fidedigno; y debo constatar, también, que no tengan fama pública o privada de que se venden al mejor postor o de que no saben hacer su trabajo. Encuestadoras serias hay varias, y una de ellas, Mitofsky, acaba de publicar los resultados del muestreo realizado apenas entre el 15 y el 20 de enero anterior y es continuación de otra parcial que hicieron entre el 28 de diciembre y el 2 de enero. La primera proporciona los resultados obtenidos en los cinco municipios del estado y el Distrito 12, midiendo las intenciones de voto para cada uno de los partidos o coaliciones contendientes. Estos resultados ya fueron oportunamente publicados por El Sudcaliforniano y otros medios.
¿Y qué dicen las encuestas? Pues dicen carro completo para el PRD, PT y Convergencia. Arrasarían en todo el estado, quedándose con todas las diputaciones y presidencias municipales en disputa. Todas.
Vea usted. En La Paz hay una diferencia a favor de la candidata de esta coalición de 18.7 puntos porcentuales con respecto al candidato más cercano, el priista. También hay un 27.8% de los encuestados que no manifiesta su preferencia y serán quienes inclinen la balanza. Eso si quieren y amanecen sanos y con ganas de ir a votar. Y el 57.2% de los encuestados cree que ganará Rosa Delia.
Mis poderes de pitoniso resultaron certeros: el Panal y sus candidos ocupan el penúltimo lugar en la intención de voto, es decir, de abajo para arriba ocupan el segundo lugar, apenas superan a la candidata promovida por una entelequia que llaman MRPS y eso me devuelve la confianza en los electores.
En Los Cabos, el artista del momento, el de la coalición PRD, PT y Convergencia le lleva a su más cercano contendiente 18.5 puntos porcentuales y el 65% de los encuestados cree que ganará. En Comondú el candidato de esta coalición tripartita tiene una diferencia a su favor de 37.4 puntos arriba de su contendiente más cercano y la diferencia es mayor cuando se le pregunta a los encuestados quién cree que ganará la elección. En Mulegé se acorta la diferencia porque el candidato del PRD, PT y Convergencia va arriba “solamente” por 12.6 puntos. La más baja diferencia entre dos contendientes se dio en Loreto, allá el candidato de esta coalición tiene una mínima ventaja de 3.6 puntos sobre el candidato verde panista, en términos técnicos es un empate, pero la diferencia a favor del puntero es abrumadora cuando se les pregunta a los votantes quién cree usted que ganará.
Las encuestas bien hechas son producto de la ciencia matemática. No son cuentos. Son el producto acabado de un muestreo estadístico con validez científica. En cambio el 3 de febrero, que ya se nos vino encima, haremos un censo que incluirá a toda la población inscrita en el listado nominal, y entonces veremos cómo han cambiado los electores desde la encuesta. Lo que sí está en chino es remontar estas diferencias en el tiempo que resta, eso es casi imposible. ¿Mutarán los electores del estado? Yo no lo creo.Ganará quien decida la mayoría, no las minorías. Lo demás sí son cuentos chinos. Nos vemos en la casilla. Ah y apunten las placas.
22 enero 2008
VA MI RESTO POR UNA CURUL
Están por cerrar las campañas políticas de los cándidos candidatos. Unos casi amarrados porque tienen el triunfo en la bolsa al carecer de contrincantes de peso que sean del conocimiento de los electores por su trabajo social o político. Otros, son comparsas sin destino seguro y me pregunto si calibraron sus posibilidades reales para contender con alguna razonable certeza de competir y ganar; hay evidentes casos en los cuales es claro que los empujó un voluntarioso deseo de “contender” a sabiendas de que van a perder todos sus ahorros, pero suponen que ganarán algo de imagen, y seguramente, alguna compensación dependiendo de cómo, con quién y porqué la jugaron.
Dividamos a los actuales candidatos al Congreso en tres grupos: los que van a ganar, los nacidos para perder porque no los conocen ni en su casa y los que solamente van a jugar.
No hay más.
En el primer grupo van candidatos con una cómoda ventaja y tal vez el caso más claro es el de Armando Cota patrocinado por el PRD, PT y Convergencia. Influye, desde luego, que no tiene contrincantes de importancia enfrente. También lo hará ganar su desempeño reciente como Tesorero del XII Ayuntamiento en donde le tapó todos los agujeros al barco y pudo sacar a flote lo básico, a partir de los despojos que dejo, por cierto, un candidato a la Presidencia Municipal de La Paz quien anhela y jura, que ahora sí va a “construir La Paz que todos soñamos”. Nuestro compañero en esta página, Alejandro Álvarez, lo definió con maestría retratándolo para siempre como lo que es: “un cínico con mención honorífica”. Su fama pública de desvergonzado se hará cargo de sepultar al resto de los aventureros del panal de la Gordillo, tal como lo acreditó la más reciente encuesta de Mitofsky.
De manera que en el caso de Armando Cota su trabajo previo en la Tesorería Municipal lo acercará, irremediablemente, a comandar en el Congreso la Comisión de Vigilancia en donde será provechosa su experiencia técnica en materia de presupuestal y contable, porque a esta importantísima Comisión le reporta el órgano fiscalizador del Congreso: la Contaduría Mayor de Hacienda. Y vaya que hacen falta personas preparadas en el Congreso, porque esta ha sido siempre una de sus grandes carencias históricas.
Ante el alud de candidatos, más de 400, la mayoría de los votantes serán víctimas de la confusión cuando tengan que resolver, en plena casilla, por quiénes votar. Sin embargo, me parece que el factor que inclinará a los votantes a decidir será el partido (s) postulante en donde el PRD está a cargo del gobierno. Bajo esta óptica, es crucial la percepción que tienen los ciudadanos votantes sobre la efectividad y desempeño del gobierno actual, y según los datos disponibles, la mayor parte de la sociedad sudcaliforniana aprecia que ha habido, en general, un buen gobierno. Los ciudadanos asocian un desempeño razonable del gobierno a la realización de una gran cantidad de obras grandes y pequeñas y al mejoramiento general de los servicios. Además, hay mediciones objetivas que así lo demuestran, no es una ocurrencia mía, son datos duros obtenidos por medio de calificaciones que otorgan los propios ciudadanos a sus gobernantes.
Recuerde usted, informado lector, que uno de los actuales diputados reconoció que sus pares no pueden distinguir entre una vaca y un burro, declaración que yo tomé como un axioma que retrata a los integrantes del Congreso del Estado. Conste, yo no lo dije, fue un diputado quien lo declaró. También me queda claro que los partidos son los únicos responsables de que se cuelen al Congreso individuos ignorantes y personajes indeseables, mujeres y varones, sin ninguna preparación ni experiencia para la importantísima función que habrán de desempeñar.
Bueno, pero ese no es el tema sino los candidatos.
Vayamos al caso del “caliente” distrito cinco, donde resalta la estridencia de un par de gritones. Entre ellos me llama la atención un dizque profesor de apellido impronunciable, carente del más mínimo sentido de autocrítica, quien de veras cree ser el líder que todos estábamos esperando, padece verborrea y es enfadoso hasta la nausea; es una caricatura de los políticos de los setentas que para toda ocasión se tiraban el mismo rollo, aburrido, pesado, monótono, labioso y ladino, pero muy ambiciosos. Me imagino a este espécimen de museo representándonos en el Congreso apoderado de la tribuna y del micrófono, recetándonos “sesudos” discursos huecos, carentes de sustancia y fondo que agravarán más la desgraciada imagen del Congreso. Mi mejor esperanza es que la gente de ese distrito electoral reaccione con energía para rechazar en las urnas a este tipo de charros anclados en el siglo pasado, forjadores del desastre educativo nacional que padecemos en el país. El distrito cinco es, sin duda, el más competido de los XVI que entrarán en elección, pero haciendo uso de mis dotes de pitoniso, me parece que ganará una discreta, seria y ocupada profesora, Diana Von Borstel, tal vez con alguna dificultad, pero ganará. En este caso pesará mucho su trabajo y el voto favorable al partido que la postula, el PRD. Insisto, la competencia será aparentemente reñida, por los alaridos que escuchamos, pero la fuerza del partido que la promueve le dará el triunfo.
En política hay un hecho esencial para ganar y los actuales gobernantes lo aprendieron ya en la dura competencia por conservar el poder: contra el buen gobierno no hay antídoto. La gente lo sabe y también las autoridades políticas del estado y municipios. En el horizonte político no veo autoridades abusivas ni vejatorias de los derechos de los ciudadanos, no digo que no las haya, o que no existan algunos casos, pero la regla, me parece, es que el desempeño del poder ejecutivo estatal y el del municipio de La Paz han sido razonablemente acertados.
Serán los electores quienes calificarán a los candidatos mejor que yo, sin duda, y pondrán a los aventureros y ambiciosos en el basurero que les corresponde, como a ese otro gritón, abogado merolico, lenguaraz, estridente y codicioso en el quinto distrito, a quien los votantes no tolerarán en el Congreso. De eso estoy seguro porque nunca lo han elegido para nada.
Ah, sobre los candidatos del segundo grupo, los nacidos para perder, ni me ocupo, porque a lo más que llegarán es a jugar sin esperanza alguna de ganar, y son la mayoría, su foto y “propuestas” serán consumidas, en un instante, por el polvo del olvido. Y a los ilusos que juegan pues que sigan jugando.
Respecto a los candidatos a la Presidencia Municipal me ocuparé próximamente porque sí hay algunos candidatos que vale la pena analizar, desgraciadamente, pocos.
Dividamos a los actuales candidatos al Congreso en tres grupos: los que van a ganar, los nacidos para perder porque no los conocen ni en su casa y los que solamente van a jugar.
No hay más.
En el primer grupo van candidatos con una cómoda ventaja y tal vez el caso más claro es el de Armando Cota patrocinado por el PRD, PT y Convergencia. Influye, desde luego, que no tiene contrincantes de importancia enfrente. También lo hará ganar su desempeño reciente como Tesorero del XII Ayuntamiento en donde le tapó todos los agujeros al barco y pudo sacar a flote lo básico, a partir de los despojos que dejo, por cierto, un candidato a la Presidencia Municipal de La Paz quien anhela y jura, que ahora sí va a “construir La Paz que todos soñamos”. Nuestro compañero en esta página, Alejandro Álvarez, lo definió con maestría retratándolo para siempre como lo que es: “un cínico con mención honorífica”. Su fama pública de desvergonzado se hará cargo de sepultar al resto de los aventureros del panal de la Gordillo, tal como lo acreditó la más reciente encuesta de Mitofsky.
De manera que en el caso de Armando Cota su trabajo previo en la Tesorería Municipal lo acercará, irremediablemente, a comandar en el Congreso la Comisión de Vigilancia en donde será provechosa su experiencia técnica en materia de presupuestal y contable, porque a esta importantísima Comisión le reporta el órgano fiscalizador del Congreso: la Contaduría Mayor de Hacienda. Y vaya que hacen falta personas preparadas en el Congreso, porque esta ha sido siempre una de sus grandes carencias históricas.
Ante el alud de candidatos, más de 400, la mayoría de los votantes serán víctimas de la confusión cuando tengan que resolver, en plena casilla, por quiénes votar. Sin embargo, me parece que el factor que inclinará a los votantes a decidir será el partido (s) postulante en donde el PRD está a cargo del gobierno. Bajo esta óptica, es crucial la percepción que tienen los ciudadanos votantes sobre la efectividad y desempeño del gobierno actual, y según los datos disponibles, la mayor parte de la sociedad sudcaliforniana aprecia que ha habido, en general, un buen gobierno. Los ciudadanos asocian un desempeño razonable del gobierno a la realización de una gran cantidad de obras grandes y pequeñas y al mejoramiento general de los servicios. Además, hay mediciones objetivas que así lo demuestran, no es una ocurrencia mía, son datos duros obtenidos por medio de calificaciones que otorgan los propios ciudadanos a sus gobernantes.
Recuerde usted, informado lector, que uno de los actuales diputados reconoció que sus pares no pueden distinguir entre una vaca y un burro, declaración que yo tomé como un axioma que retrata a los integrantes del Congreso del Estado. Conste, yo no lo dije, fue un diputado quien lo declaró. También me queda claro que los partidos son los únicos responsables de que se cuelen al Congreso individuos ignorantes y personajes indeseables, mujeres y varones, sin ninguna preparación ni experiencia para la importantísima función que habrán de desempeñar.
Bueno, pero ese no es el tema sino los candidatos.
Vayamos al caso del “caliente” distrito cinco, donde resalta la estridencia de un par de gritones. Entre ellos me llama la atención un dizque profesor de apellido impronunciable, carente del más mínimo sentido de autocrítica, quien de veras cree ser el líder que todos estábamos esperando, padece verborrea y es enfadoso hasta la nausea; es una caricatura de los políticos de los setentas que para toda ocasión se tiraban el mismo rollo, aburrido, pesado, monótono, labioso y ladino, pero muy ambiciosos. Me imagino a este espécimen de museo representándonos en el Congreso apoderado de la tribuna y del micrófono, recetándonos “sesudos” discursos huecos, carentes de sustancia y fondo que agravarán más la desgraciada imagen del Congreso. Mi mejor esperanza es que la gente de ese distrito electoral reaccione con energía para rechazar en las urnas a este tipo de charros anclados en el siglo pasado, forjadores del desastre educativo nacional que padecemos en el país. El distrito cinco es, sin duda, el más competido de los XVI que entrarán en elección, pero haciendo uso de mis dotes de pitoniso, me parece que ganará una discreta, seria y ocupada profesora, Diana Von Borstel, tal vez con alguna dificultad, pero ganará. En este caso pesará mucho su trabajo y el voto favorable al partido que la postula, el PRD. Insisto, la competencia será aparentemente reñida, por los alaridos que escuchamos, pero la fuerza del partido que la promueve le dará el triunfo.
En política hay un hecho esencial para ganar y los actuales gobernantes lo aprendieron ya en la dura competencia por conservar el poder: contra el buen gobierno no hay antídoto. La gente lo sabe y también las autoridades políticas del estado y municipios. En el horizonte político no veo autoridades abusivas ni vejatorias de los derechos de los ciudadanos, no digo que no las haya, o que no existan algunos casos, pero la regla, me parece, es que el desempeño del poder ejecutivo estatal y el del municipio de La Paz han sido razonablemente acertados.
Serán los electores quienes calificarán a los candidatos mejor que yo, sin duda, y pondrán a los aventureros y ambiciosos en el basurero que les corresponde, como a ese otro gritón, abogado merolico, lenguaraz, estridente y codicioso en el quinto distrito, a quien los votantes no tolerarán en el Congreso. De eso estoy seguro porque nunca lo han elegido para nada.
Ah, sobre los candidatos del segundo grupo, los nacidos para perder, ni me ocupo, porque a lo más que llegarán es a jugar sin esperanza alguna de ganar, y son la mayoría, su foto y “propuestas” serán consumidas, en un instante, por el polvo del olvido. Y a los ilusos que juegan pues que sigan jugando.
Respecto a los candidatos a la Presidencia Municipal me ocuparé próximamente porque sí hay algunos candidatos que vale la pena analizar, desgraciadamente, pocos.
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