Pero como el mismo amlo lo dijo hasta el cansancio, palabras más o menos: “Todo lo que se recaude irá para reforzar las tareas del movimiento”. Pensarlo de otra manera es hacernos pendejos todos.
Y dijo más, por ejemplo aquello de que “el huachicol ya se terminó” y muchas mamadas y mentiras de ese tipo. Por algo se le acusa de emitir o proferir, o mejor dicho, más de 100 mentiras al día a través de sus mañaneras.
Este tipo es y siempre será una rata de alcantarilla, de las peores.
Bajo la atenta mirada de amlo y su banda de megacorruptos, estuvo muy atento para que no se terminara la mina de oro que recién había descubierto (de hecho amlo ya lo traía en mente porque se requerían montañas de dinero negro y sucio, como el de Pio, para ganar elecciones): el huachicol fiscal. Esa fue la vía que construyó para tener todo el poder, nombrar a puro corrupto con la condición de que fueran 100% leales a él. No a la presidencia sino a él, a Andrés Manuel López Obrador. Estar rodeado de puro corrupto lo hace corrupto a él mismo, porque no tenía más que pedir dinero o estirar la mano y le llagaban montones de dinero de todo lo que se robaban sus cómplices y miembros distinguidos de la banda de pillos que formó. Y lo siguen haciendo. Son incompetentes y ladrones.
En su sexenio no se terminaron nunca los pinchazos a las redes de tubería de PEMEX, al contrario, aumentaron, sólo que ahora tenía las pipas que su consentido, el ejército mexicano, tenía o tiene a resguardo. Con esas pipas se le facilitaría el movimiento del huachicol fiscal. Era puro ganar-ganar y llenar a su movimiento de dinero mal habido gracias a sus cómplices y su banda, saqueadores de la riqueza nacional.
Para eso quería justamente el poder de la presidencia, para armar una gran banda de delincuentes que le aportaran dinero fresco que requería para las futuras elecciones.
Lo mismo hizo en el caso de su “hermano” Adán Augusto López, líder de la mayoría en el Senado, heredado por amlo a Sheinbaum, y líder, también, de una gran banda que masacró por años y años, al pueblo de Tabasco a través de su banda de La Barredora al nombrar como líder de la gavilla nada menos que a su gran cuate como jefe de policía para que lidereara la banda con plena libertad siempre y cuando recaudara suficiente dinero “para su movimiento”. Así comenzó la tortura y el saqueo del pueblo de Tabasco.
El crimen organizado en Tabasco tuvo un crecimiento inusitado durante el periodo sexenal de Adán Augusto.
Entre las autoridades que dieron a conocer los datos sobre la banda de La Barredora y el crimen en Tabasco fueron el propio gobernador actual Javier May, impuesto por amlo y nada menos que el Jefazo de la Zona Militar en Tabasco (a quien por cierto acaban de quitar), quien tuvo necesariamente que tomar el punto de vista del Secretario de la SEDENA para hacer sus denuncias pero ya en este sexenio ya bajo las riendas de Sheinbaum.
En algo tienen razón, en efecto no son iguales, como ellos han dicho hasta la saciedad, son peores. Son mafiosos, cínicos e incompetentes y ladrones. Pero por ellos votó el 60% de los mexicanos, aceptando, con el voto obtenido, según ellos, su acuerdo para ser saqueados a placer.
Ya despertarán los mexicanos.
Lo único claro de este enjuague del huachicol fiscal, que apenas comienza a desvelarse es justamente eso: que apenas comienza.
Pero no por iniciativa de los morenistas como amlo o Sheinbaum o de alguno de los del grupo de los radicales, sino por la presión de los datos de inteligencia de los Estado Unidos y después de la visita del secretario de Estado de los Estados Unidos a México, Marco Rubio a Sheinbaum.
El gran jefe del crimen organizado desde la mismísima presidencia de la República, fue Andrés Manuel López Obrador, quien ejercía el poder a través de su propia banda de cómplices y delincuentes y de los cárteles asociados. Entre ellos ya salió a relucir en el tema del huachicol el tal Andy, el viajero asiático, y algunos de sus secuaces.