16 enero 2023

SHERIDAN SABÍA QUE SE VENDÍAN TESIS EN LA UNAM

¿Desde cuándo lo supo o lo sabría? ¿O alguien se lo dijo?

La verdad no lo sé, pero supongo que este tipo de temas son casi del dominio público en la UNAM, especialmente, en determinados círculos académicos como al que pertenece Sheridan. 

Tengo la hipótesis de que Sheridan se enteró o “lo entraron” de este tema del plagio en el que la ministra, “propiedad” de López Obrador, se encontraba inmiscuida, y que en unos días más competiría para ser la presidenta de la Suprema Corte, y en caso de ganar, el presidente colonizaba o se adueñaba por completo de la Corte a través de su testaferro. No destruía la Corte sólo la colonizaba para sus perversos fines y mamadas ocurrentes. Por más que lo niegue u oculte el presidente, él quería como presidenta de la Corte a la ministra hoy reconocida como plagiaria y se la bajaron del macho en una forma por demás vergonzosa para ella misma, para la Corte, para la UNAM, y por supuesto, para la propia presidencia de López Obrador. Y ahí sigue de ministra taaaan fresca como una lechuga, ni se inmuta. Defendida a capa y espada por su “dueño”. Y ahí seguirá hasta que el presidente se deshaga de ella por resultar un lastre corrupto en contra de él, es decir, le continuaría abollando la imagen de honesto al Rey del Cash mientras la siga sosteniendo en la Corte. 

En realidad, el plagio a amlo le vale madre. 

El tema no es nuevo en cuanto a la venta de las tesis en la UNAM y han sido localizadas otras tantas tesis[1] con el mismo sistema de “copiar y pegar”, y ocurre con mayor frecuencia de la que nos imaginamos, que los estudiantes copian y pegan parrafadas completas en sus trabajos de tesis sin las comillas de rigor y sin citar al autor o autores, y sin que el tutor o director de tesis designado se entere porque no le interesa el tema o  porque le da hueva examinar el trabajo o porque está muy ocupado y no analiza el avance de los “investigación” que desarrolla el alumno.

Vale decir que aquí hay dos problemas. Uno, es que hay una persona que vende las tesis, o promueve la venta de la copia con algún interés, es decir, ha logrado hacer un “buen negocio” con la venta de las tesis. Y como nadie las revisa pues negocio redondo. 

La directora o asesora de tesis de la ministra debe ser dada de baja de la UNAM de inmediato.

Fue la directora de la tesis plagiada quien otorgó la “garantía” a la plagiaria de que nadie más que ella “revisaría” la “tesis” que se presentó (en copia u original), de tal suerte que sería imposible que alguien se diera cuenta de que se estaba presentando un plagio o copia de un trabajo que ya se había presentado antes. 

Y el segundo problema es la ética del alumno que decide comprar la tesis que se le ofrece por un módico precio o a cambio de algún favor especial; el alumno pudo, en su momento, decidir no comprarla y hacer el esfuerzo propio para titularse haciendo un trabajo de tesis “original”. O al menos no plagiado o copiado de otra “tesis”. Pero quien tomó la decisión de comprar una copia fue, sin duda, el alumno. Cuando decidió comprarla pues fue “a la segura”, -para usar un término de moda como cuando se apoya a los pobres-, porque tiene la certeza de que nadie la pondrá en evidencia porque nadie la revisará excepto quien se la vendió o se la dio mediante un favor especial, que fue en el caso de la ministra, la asesora o directora de la tesis. Y como ninguna persona o institución  revisará los trabajos pues irá a la segura, se titulará sin problemas ya que nadie lo evidenciará como plagiario, como sucedió en el caso de la ministra quien vivió sin ninguna perturbación desde hace 30 años sin que nadie la molestara por esa “minucia”. Escalando.

Así que ese asunto de que yo utilicé una aplicación que me permite comparar dos trabajos de tesis, como dice Sheridan, está bien para consumo popular, pero la realidad -supongo- es que alguien le “soplo” a Sheridan que la ministra de amlo, quien aspiraba a presidir la Corte para entregársela al presidente, había plagiado su tesis de licenciatura. Además, quién tiene tiempo para ponerse a investigar esos temas relacionados con un plagio, porque si algo requiere la investigación de una tesis fusilada es tiempo, mucho tiempo. Y eso quiere decir que lo tienes de sobra en tu actividad normal, para decirlo en términos económicos, la persona que hace este tipo de trabajos está sub ocupada o no tiene nada que hacer.

Desde luego que mi hipótesis nada tiene que ver con calificar de indigno lo que hizo Sheridan. 

¡Qué bueno que lo hizo! 

Con soplo o sin soplo, por iniciativa propia o de un tercer interesado en chamuscar a la ministra. Lo aplaudo con entusiasmo, ya hizo su contribución al bienestar de la patria. 

Mi único propósito con esta columna es dejar constancia de mi hipótesis: o fue decisión propia hacer una investigación de toda la inútil y aburrida vida de la ministra plagiaria o alguien le dijo a Sheridan que investigara el tema de la titulación de la ministra plagiaria -en lo cual ya es un experto. Ni siquiera tenían que darle mayores datos, simplemente con darle a Sheridan algún indicio de que en la titulación de la ministra había un chanchullo. Y cual mastín sobre hueso se le dejó ir a la yugular.

En cualquiera de los escenarios aplaudo esta investigación, sólo insisto en que una búsqueda de este tipo, si no hay pitazo, requiere, en verdad, de muuuucho tiempo para hacer una pesquisa de tal magnitud, sobre todo, sin indicios o pistas que le pudiera dar algún tercero interesado. 

Se tengan o no señalamientos del fraude por parte de “alguien” interesado en que Sheridan investigue el tema, es un gran trabajo detectivesco, mismo que para hacerlo ocupa, al menos, una buena cantidad de tiempo. Y ganas de hacerlo.

Pero qué buena investigación.



[1] https://www.reforma.com/hallan-en-unam-otras-4-tesis-similares-a-la-de-ministra/ar2531856

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