29 marzo 2020

Morir como un mártir: LA LIBERACIÓN
Por Juan Espinosa Somellera
28.03.2020

En una de tantas giras del presidente me llamó la atención, en plena emergencia sanitaria, ver cómo abrazaba, saludaba y besaba, afanosamente, a una multitud de personas que lo saludaban. Lo hacía con desesperación y volteando a ver, furtivamente, a la cámara para ver si lo estaban grabando, besó a una mujer de mediana edad y luego, torpemente, babosamente, a una niña de unos cuatro o cinco años. Era evidente que lo estaba haciendo a propósito, para que lo observaran, para dejar claro que le vale madre lo que piensen de él y de sus giras y de sus besos y abrazos en plena pandemia.
Qué tragedia ser un dirigente nacional que quiere controlar y aminorar una pandemia y al mismo tiempo lograr el desarrollo económico del país, cuando ni siquiera pudieron hacer crecer la economía durante el primer año de su gobierno como era de esperarse, en especial, por la gente que votó por El Salvador.
El crecimiento del PIB 2020 ya se fue a la mierda. Mucho peor que el año anterior, tanto, que nadie se atreve a predecir con alguna certeza el tamaño de la catástrofe. Y tal vez también el 21. Y los años subsecuentes hasta quién sabe cuándo.
Las estimaciones de los expertos más optimistas evalúan para este año, una caída de alrededor del 5%; pero otras más realistas o pesimistas, ya se dejaron ir hasta el 15% negativo, y recordemos cada 1% del PIB equivale a unos 250,000 empleos perdidos. De este hoyo negro enorme en que entrará la economía mundial y nacional, saldremos en unos 10 o 15 años, si bien nos va, con buenos timoneles y capitanes que, por cierto, no se ven por ningún lado. 
Yo, junto con millones de mexicanos, no soy nada optimista porque el gobierno actual tendría que poner muchísimo más de su parte de algo que no tiene ni tendrá; lo que les hemos visto es: borbotones de incompetencia, voluntarismo, berrinches, ataques a los demás, polarización, cerrazón, ideología y venganza monumentales. Y uno que otro acierto. 
Ojo, no digo que todas las políticas públicas estén mal, no. Y pongo un ejemplo con el que prácticamente todos estaremos de acuerdo: la lucha contra la corrupción cuya percepción disminuyó ligeramente, es cierto, pero no desapareció como sí lo hizo en el discurso. ¿Quién podría estar en contra de una política pública como esta? 
Lo que digo es que en la balanza hay claroscuros, pero pesan más los oscuros que los claros, mucho más, y con un costo inmenso para las finanzas del país y el bienestar de la gente.
Al tiempo, los mexicanos se darán cuenta de que los supuestos o reales morenistas son peores que los que despedimos. Todos nos daremos cuenta de que son lo mismo, de otra banda, poquito menos rapaz pero muy incompetentes y letales para las tareas de gobierno.
Resulta que los morenistas más radicales se confundieron, quedaron aturdidos con su “gran mayoría” de votos, que ni ellos esperaban, ganaron casi todo lo que estaba en juego, y ya en el gobierno, capturarían las demás instituciones. Al entrar a gobernar supusieron que el triunfo en las urnas los autorizaba a destruir, lo mas pronto posible, instituciones que los mexicanos hemos construido a lo largo de décadas. 
Pero la realidad no es tan simple.
Los mexicanos éramos 119.5 millones de habitantes en 2018, según INEGI, de los cuales, la lista nominal de votantes en ese año ascendió a 90 millones, todo en números redondos, de los cuales votaron únicamente un total de 56 millones, y de esos, los supuestos y reales morenistas obtuvieron 30 millones de votos. 25 millones de mexicanos de la lista nominal votaron por otros candidatos. Y otros 34 millones fueron personas que simplemente no fueron a votar. 
Así que sumen los 25 millones más los 34 y tendremos 59 millones de personas que no votaron por morena. Son casi el doble de los que votaron por el Mesías Salvador. No son ninguna mayoría. Su mayoría en las urnas fue real, sin duda, pero solamente de los que asistieron a votar por morena. 
Eso es aritmética básica, lo demás son masturbaciones y asumirse como lo que no son, y por encima, esa sí, de la grandísima mayoría de los mexicanos, casi el doble de los que votaron por ellos.
Puedo asegurar que los mexicanos que votaron por morena no esperaban tal calamidad.
La prudencia y la percepción de la realidad para gobernar no son sus fuertes.
Recordemos que el país detuvo su crecimiento económico en 2019 gracias a las decisiones de los supuestos o reales morenistas, pudiendo haber crecido, no de manera importante al 5 o 6%, ni siquiera al 4% como prometió el gran líder Salvador, sino a las tasas que históricamente lo habíamos hecho, en torno del 2% o 2.5%. ¿Qué? ¿Son tasas malonas? Sí, pero crecíamos y no había desastre económico a la vista, salvo el que comenzó a crear el ilustre líder.
La neta yo esperaba que los morenistas se acabaran el país en menos de tres meses. Me equivoqué. Lo han ido deconstruyendo poco a poco, saboreando la catástrofe y deleitándose de la forma zafia en que echan a perder, o francamente desaparecen, avances e instituciones probadamente eficaces que contaban con el apoyo mayoritario de los mexicanos y que costaron años de esfuerzo. 
El líder mesiánico de los supuestos o reales morenistas esta diseñado y construido para la demolición, esa es su naturaleza y ya nos lo ha demostrado. En la historia política y personal de nuestro Salvador no existe una sola aportación que haya cambiado significativamente al país. Este Mesías lleva 30 años viviendo del cuento, dentro del sistema, como parásito social, disfrutando del gran negocio que logró levantar. Cero experiencias de buen gobierno, y cuando inicialmente parecía que la tendría, renunció en Tabasco para guiar a sus ovejas indígenas, hasta que, muchos años más tarde, Cuauhtémoc Cárdenas lo promovió como Jefe de Gobierno en el antiguo Distrito Federal.
¿Pero qué está buscando o qué quiere hoy este líder mesiánico?
El país no creció nada el año pasado, de hecho, decreció de manera importante; a los precios del petróleo ya se los llevó el chamuco; y para acabarla de joder, nos cayó la pandemia del coronavirus. 
Peor imposible. Tres en uno contra México.
Tengo la impresión de que lo que busca hoy el Mesías Salvador es morirse siendo presidente, ante la evidente catástrofe que ya nos agobia. 
Quiere ser víctima de un patatús gracias a su febril actividad. Su sueño dorado sería caer muerto en el podio de una mañanera frente a un micrófono, como el episodio estelar de su último acto político certificado por sus “periodistas” de la primera fila; o en un mitin en alguna sierra frente a sus fanáticos con el micrófono en la mano y un collar de flores en el pescuezo justo a la mitad de una de sus peroratas.
Es decir, pretende, en su fuero interno, sucumbir como presidente de México en su intento de cambiar al país, porque ya no vislumbra ninguna posibilidad de construir “su” realidad de país ni lograr la transformación de cuarta.
Se quiere convertir en un mártir de la fallida transformación de cuarta con la que engaño a millones, según su particularísima forma de ver la realidad de México. Sabe que, en efecto, solamente así hará buena historia, y entonces sí, pasaría a ser una leyenda nacional en donde le contarán a los niños que los ricos, el destino, los expresidentes, los neoliberales, los corruptos, y la terca y estúpida realidad, le impidieron ser el mega líder mexicano de todos los tiempos al que todos amarían como uno de los grandes héroes nacionales, muy por encima de todos los demás que nos hemos dado o inventado.
Y en efecto será célebre, solamente porque logró su deseo de morir en funciones de presidente, ¡sin lograr nada! Excepto, claro, haber dado inicio entusiasta, junto con su pandilla de iluminados, a la destrucción de México hasta convertirlo en un país de cuarta.
Esa anhelada muerte de nuestro Mesías Salvador para convertirse en mártir es hoy su máxima aspiración, sobrevivirá hasta lograrlo, por eso su obcecación de ir y venir por todo el país como mosca buscando una salida, repartiendo besos y abrazos aún en tiempos oscuros de cuarentena y emergencia sanitaria nacional.
A propósito de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ¿porqué no ha funcionado el Consejo de Salubridad General ni asumido sus facultades extraordinarias? Otro incumplimiento más. Ya son incontables.
Respondería el Mesías Salvador: ¿Para qué? Si estoy yo aquí con mi patética marioneta científica, nosotros los salvaremos.

TRUMP QUIERE QUE SÍ SE PRODUZCAN DROGAS… PERO EN EU

Es de sobra conocido el hecho de que uno de los postulados que llevaron a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, consistió en ...