UNIVERSIDAD PARA TODOS
Un método para que todos los que quieran vayan a la universidad.
13/07/19 1:31 a. m
«Si yo he visto más allá, es porque logré pararme sobre hombros de gigantes». Isac Newton.
Lo que sigue es la presentación de un método sencillo, práctico y útil para garantizar que todos los jóvenes que lo deseen puedan ir a la universidad, sin más requisito que su propio deseo e interés.
De manera esquemática diré que consiste en la asistencia a las universidades de manera alternada durante la semana, de tal suerte que a ningún joven que quiera ir a la universidad se le podrá negar ese derecho consagrado en nuestra Constitución.
El método se puede mejorar sustancialmente pero no implicaría el desembolso de nuevas universidades o infraestructura educativa cara cuya construcción y consolidación nos pudiera llevar unos quince años, desde que se diseña la universidad hasta que el alumno toma la primera clase.
Bajo este esquema, y en una primera etapa, se utilizarían las universidades públicas que ya existen en todos los estados del país, no es necesario hacer más infraestructura educativa, al menos no en el sentido tradicional de construir mas planteles educativos, porque con este método se parte de principio básico de que estas instituciones ya existen. Los edificios y los salones ahí están. La gran infraestructura universitaria publica está ahí, esperando a ser utilizada intensivamente.
El esquema sería el siguiente: los lunes, miércoles y viernes asisten los alumnos regulares que ahora mismo ya se encuentran cursando la universidad sin importar el año que estudien. Los martes y jueves, e incluso los sábados si fuera necesario, asistirán el resto de los alumnos que deseen ir a la Universidad.
Con este sencillo esquema se podría duplicar o triplicar el cupo en las universidades actuales, básicamente de las instituciones públicas, pero también podrían entrar las instituciones educativas privadas. Con el sistema no se pierde la parte presencial de la relación maestro alumno, indispensable en ocasiones, y se complementa con la formación propia individual o en grupos o equipos de trabajo ya sea dentro de la universidad o fuera de ella, sobran los lugares para ello.
Es claro que en algunos casos, o en todas aquellas universidades que apliquen este método, se requieren algunas inversiones menores de diverso tipo como la contratación de personal de apoyo. Sin embargo, se podría contratar a los jóvenes que cursan los últimos años de la universidad para apoyar a la plantilla actual de maestros. El hecho es que las inversiones o presupuestos que se requieren para apoyar esta idea son realmente menores pero se resuelve el problema del cupo en las universidades.
Es cierto que este método suena muy pendejo, pero cae dentro de lo que algún filosofo llamó el enigma de lo obvio. Y es cierto, ahí ha estado siempre la solución sólo que nadie la había visto o tal vez quien la vio ni siquiera pensó que esto fuera factible y ni siquiera lo mencionó.
El método es tan estúpidamente simple que hasta da risa.
Toda proporción guardada, es como aquél caso de la manzana de Newton cuando se dice que ahí descubrió lo que era la gravedad aunque después se tardó varios años en emitir sus leyes universales sobre el tema. Este científico dijo alguna vez que “ningún gran descubrimiento fue hecho jamás sin una conjetura audaz”.
De vuelta al tema, la plantilla de maestros seguiría siendo la misma, la infraestructura o planteles sería los mismos; se gastaría la misma agua, la misma luz, su usarían las mismas computadoras y los mismos salones, etc. El rector sería el mismo, la plantilla de personal tampoco variaría. Es decir no se requiere más, o no mucho más, de lo que ya se tiene. En todo caso solamente se podrían contratar ayudantes de maestros porque su chamba se podría duplicar pero con uno o dos ayudantes que podrían ser los mismos jóvenes que estudian en años superiores u otras personas, ya se vería.
¿Quiénes pueden replantear, mejorar o facilitar la elaboración de un plan sencillo y útil para llevar a cabo esta idea? Los propios universitarios a través de un proceso de mejora continua. La única condición sería mantener la simpleza del planteamiento.
Los exámenes de admisión continuarían pero se convertirán en una simple referencia para ver cuál es el nivel de los futuros estudiantes y diseñar el mejor método para colocarlos en uno, dos o tres días de la semana para que vayan a estudiar o para diseñar los propedéuticos o refuerzos que se necesiten.
Con toda intención no di datos o información de cantidad de universidades o platillas de maestros, eso es irrelevante para plantear esta idea. Lo que pretende este brevísimo texto es presentar simplemente una idea, una forma de resolver un problema de la manera más simple posible y al menor costo para el país.
El presente texto estará en revisión permanente.